martes, 29 de julio de 2014

Ho'oponopono


“Divino Creador, padre, madre, hijo todos en uno...
Si yo, mi familia, mis parientes y antepasados ofendieron,
a tu familia, parientes y antepasados en pensamientos, palabras,
hechos y acciones desde el inicio de nuestra creación hasta el presente,
nosotros pedimos tu perdón...
Deja que esto se limpie, purifique, libere, corta todas las memorias, bloqueos,
energías y vibraciones negativas
y transmuta estas energías indeseables en pura luz...
Y así se ha hecho”.
Morrnah Nalamaku Simeona, Creadora del Ho’oponopono Auto-Identidad

Fue mi amiga María del Rosario quien me habló sobre esta meditación hawaiana, que me cautivó en cuanto me acerqué a ella. Se podría decir que es un proceso de autocuración que ayuda a sanar tanto a uno mismo como a otras personas o situaciones (en el siguiente enlace se puede descargar un libro por si alguien quiere saber más sobre el tema). ¡Qué importantes son las palabras que decimos a otros! ¡Y qué importantes, y a veces poco cuidadas, las que nos decimos a nosotros mismos! Debo reconocer que podría practicarlo con más asiduidad... pero sí me ha ayudado a enfrentar algunas situaciones difíciles. Es un mantra que te envuelve fácilmente: "Lo siento, perdóname, gracias, te amo".

En este momento éste es el contenido que lleva para mí el mantra...

Lo siento...
-Si en algún momento me ves flaquear.
-Si digo o hago algo que te pueda doler. Es lo último que quiero.

Perdóname...
-Porque alguna vez he pensado: “No se puede ser tan feliz… algo tiene que pasar".
-Si a veces me olvido de que puedo ser feliz sola (te aseguro que lo soy). “La mejor manera de ser feliz con alguien es aprender a ser feliz solo. Así la compañía es una cuestión de elección y no de necesidad.” Mario Benedetti.
-Si me excedo en el cuidado.
-Si alguna vez no tengo en cuenta tus silencios y tus tiempos.

Gracias...
-Por ser como eres.
-Por ayudarme a reconciliarme con alguna de mis aristas.
-Por curar o suavizar algunas cicatrices (de las que no se ven).
-Por devolverme una mirada amable y cariñosa.
-Por hacerme reír.
-Por despertar a la niña que llevo dentro.

Te amo...
-Tal y como eres.
-En la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida. <3 <3 <3



Para terminar, un vídeo con el mantra en inglés que ayuda a hacer la meditación (a mí me relaja con sólo oírla). 




lunes, 16 de junio de 2014

Vivir, sufrir, morir con elegancia. In memoriam Gregori Mugarra Goikoetxea


El mismo día que publicaba la entrada anterior moría la "tía Gregori" de quien se puede afirmar con rotundidad que vivió, sufrió y murió con elegancia... No se puede decir otra cosa de alguien que ha sido ejemplo en muchos momentos de su vida y, para mí en especial, en la última etapa. Cuando le comunicaron que tenía un cáncer en estado avanzado dedicó tres días a estar consigo misma y decidir qué quería hacer y cómo quería vivir el tiempo que le quedaba. Quería ser dueña de su vida, de su dolor y de su muerte... Mantener su autonomía todo lo posible... Incluso preparó su funeral... (abren esta entrada dos de las lecturas que eligió para el mismo). En su boca siempre ha habido palabras de agradecimiento...
“Mi corazón está muy agradecido. He disfrutado de una vida de gran riqueza. Padres honestos y trabajadores, creyentes profundos y ejemplares en su obrar. Doy gracias a Dios porque, habiendo crecido en la casa y en la tierra en la que nací, me llamó personalmente para vivir mi vocación”
“Ha sido fuente de mi felicidad la familia, la naturaleza y la fe, que he tenido la oportunidad de hacerla madurar en el IMS [Instituto de Misioneras Seculares] y que me ha dado la fuerza necesaria para desarrollar mis funciones en todas las instituciones en las que he trabajado” 
Fue una de las primeras personas que conocí cuando entré en la universidad. Durante muchos años fue la Secretaria de quien fuera mi Director de Tesis, Dionisio Aranzadi. Su labor en el Decanato de Sociología fue muy importante. Conocía a todas las personas, profesorado y alumnado, por su nombre. "Trataba a cada cual como persona concreta, única e intransferible, por su nombre, respetando lo propio de cada cual" (Pako Garmendia y Xabier Aierdi).

Yo he tenido la suerte de poder acompañarla en algunos momentos desde que conoció su enfermedad. Tengo muy grabado el viaje que hicimos antes de Semana Santa ella, su sobrina Aitziber y yo a Madrid, y luego a Salamanca. Nosotras teníamos un compromiso de trabajo y ella quería aprovechar para despedirse de buenos amigos. ¡Cómo disfrutamos comiendo unos huevos con morcilla y patatas en Burgos! ¡Cantando en el coche! ¡Y viendo Ocho apellidos vascos con su amiga Isabel!... Incluso en momentos duros, cuando la sombra del fin es cercana, uno puede elegir disfrutar de pequeñas cosas, de cada encuentro, de cada persona... Impacta presenciar cómo se despiden personas que tienen la certeza de que no se van a volver a ver en esta vida... Inigualable testimonio...

Tampoco olvidaré la última tarde que pasé con ella. No tenía un buen día. Sentía náuseas y dormía a ratos. A media tarde que se encontraba mejor se levantó y fuimos a la sala. Tenía preparados varios libros para que me llevara. Yo había estado pensando qué podría hacer con ella y me imaginé leyéndole en voz alta. Como si me hubiera leído el pensamiento me dijo: "Arantza, ¿por qué no me lees ese libro que tengo ahí? Yo me canso mucho...". El libro era Sendino se muere [D’Ors, Pablo. Barcelona: Fragmenta Editorial, 2012]. El libro narra, desde la perspectiva del Capellán del Hospital, la última fase de una oncóloga, África Sendino, que cae enferma de cáncer. El libro comienza así:
“He dedicado mi vida a ayudar a los demás, pero no he podido marcharme de este mundo sin dejarme ayudar por ellos. Dejarse ayudar supone un nivel espiritual muy superior al del simple ayudar. Porque si ayudar a los demás es bueno, mejor es ser ocasión para que los demás nos ayuden. Sí, lo más difícil de este mundo es aprender a ser necesitado.”
A medida que le iba leyendo las páginas ella me paraba y me iba haciendo comentarios. La verdad es que el libro se podría haber escrito sobre Gregori... Las tres mismas cosas que le sorprendían a D'Ors de Sendino se podrían decir de ella: 1) la compostura; 2) el modo de hablar y 3) el alto nivel espiritual.

Para terminar quiero compartir una oración que le gustaba y que muestra su actitud vital, En manos de Dios, y una de las canciones que eligió como música de fondo para sus últimos momentos, Bizkaia Maite.

¡Eskerrik asko Gregori, bihotz bihotzetik! eta ikusi arte... [Gracias Gregori de todo corazón... y hasta la vista].




jueves, 5 de junio de 2014

Sillas vacías - Aulki hutsak

Para ver el Making of pinchar aquí


“El saber histórico es un recuerdo al servicio de una esperanza”
Pedro Laín Entralgo, médico, historiador, ensayista y filósofo 

Ayer, 4 de junio, asistí al acto que tuvo lugar en el Paraninfo Bizkaia Aretoa de UPV/EHU en Bilbao, que llevaba por título ‘Morir y vivir: el lugar del duelo’, y que estaba concebido como un espacio para la reflexión. El que el punto de partida fue el documental ‘Aulki hutsak’, dirigido por el médico de Osakidetza Iñaki Peña, especializado en atender a personas con enfermedades graves.

El documental reúne testimonios tanto de profesionales como de familiares y amigos de personas fallecidas por diversas causas (enfermedad, accidente, suicidio…). Principalmente son en euskera, pero también hay testimonios en castellano y en inglés. Se divide en cuatro capítulos: dolor, enfado, días señalados y esperanza; y termina con un epílogo. Le acompañan bellas imágenes y canciones de Ruper Ordorika, Gari, Gorka Urbizu… El documental no deja indiferente, a cada uno le llega de distinta forma. El diálogo posterior fue muy rico porque en el auditorio (con una afluencia mucho mayor de la esperada por la organización) cada uno tenía su o sus experiencias de duelo... había muchas "sillas vacías"... Voy a compartir aquí las ideas que más me resonaron o que me surgieron a raíz del acto.

Vamos a fijarnos en las dos primeras acepciones según la RAE, Duelo (Del lat. dŏlus, por dolor): 1. m. Dolor, lástima, aflicción o sentimiento; 2. m. Demostraciones que se hacen para manifestar el sentimiento que se tiene por la muerte de alguien. El duelo es un proceso único, un camino personal, relacionado con el dolor de la pérdida que cada uno vive a su manera y que antes o después en la vida, y seguramente más de una vez, todos tendremos que lidiar. Todas las reacciones son normales. Cada uno afronta el dolor a su manera. Muchas veces el doliente siente como si fuera su propia muerte, como si le hubieran desgarrado una parte de sí mismo. Esto probablemente es más intenso cuando se pierde a un hijo o hija que es algo que, en principio, parece contra natura. Las emociones y sentimientos puedes variar desde el alivio, la tranquilidad a la desesperación, la ira, la culpa... Puede que te ahogues en lágrimas o no puedas derramar ni una... Que necesites estar acompañado o que busques la soledad... Algo a tener en cuenta es que en nuestra cultura está mejor visto estar enfadado que estar triste. El enfado no te deja sentir el dolor y trabajarlo. Además te da energía mientras que la tristeza te da frío, un frío interno difícil de quitar.

Alguien hacía el símil de que cuando has perdido a una persona es como si fueras en el coche a 20 km/h y el resto de personas a más de 100 y ni siquiera te vieran. Yo suelo decir que siento como si se hubiera parado el mundo y yo pareciera la única que se ha dado cuenta. Cómo pueden todos reír, hablar, comportarse como si nada hubiera pasado... pero es mi mundo, o mi percepción del mismo, la que ha cambiado... el dolor es mío... Los demás no tienen por qué entenderlo.

El duelo necesita de sus rituales, que marcan el inicio de un camino de transformación, que no curación (porque no es una enfermedad). No podemos seguir como si tal cosa sin una despedida, y ésta puede adoptar muchas formas: una comida con lo que más le gustaba a la persona, unos cánticos, una misa, un recital, una excursión a uno de sus lugares favoritos, la lectura de un texto, aventar las cenizas en un lugar especial...

En cuanto a los modos de afrontar el duelo, me parece muy sugerente el símil del puño cerrado. Podemos rodearlo pero de esa forma no nos afectan el dolor y el sufrimiento, pero tampoco la alegría ni otras emociones agradables. Nos aislamos y alejamos de otros y de nosotros mismos. Sin embargo, también podemos atravesarlo abriéndolo, exponiéndonos. Eso significa que el dolor nos va a azotar, nos va a tocar pero puede salir, podemos dejarlo escapar... Algo que puede ayudar es escribir una carta a la persona fallecida en la que le escribamos todo aquello que no le hemos dicho o que le queramos decir, en la que le contemos cómo nos sentimos... y que 'se la leamos'. Me gustaron mucho las fases de las que habló el Dr. Julio Gómez: 1) pedir perdón; 2) perdonar; 3) agradecer; 4) decir "te quiero"; 5) decir "adiós".

Una persona doliente puede necesitar llorar y/o hablar de su pérdida. Lo mejor que podemos hacer para acompañar es escuchar, con los oídos y el corazón, lo que dice y lo que calla... Hay muchas frases bien intencionadas que poco ayudan: "ya se te pasará"; "no llores"; "tienes otros hijos"; "eres joven"; "ahora está en paz"... Como decía una de las personas en el documental "Es importante vivir, sufrir y morir con elegancia". Como sociedad tenemos que hablar de la muerte porque no podemos escapar de ella... es parte de la vida, es la otra cara de la moneda...

Para terminar, dejo unos recursos que pueden ser de ayuda o interés; un poema de Xabier Lete, que se recitaba en el documental, así como una canción suya que se suele cantar en ceremonias de despedida, Xalbadorren heriotzean.

Recursos
  • Alaia - Centro de Atención al Duelo. Tiene un blog
  • Apoyo al duelo - proyecto que surge de la unión de esfuerzos de Grupo ASV Servicios Funerarios y la Universidad Miguel Hernández de Elche.
  • Bidegin - Servicio de Apoyo al duelo y enfermedad grave avanzada. Ofrece interesantes actividades. 
  • Gure Txikixak - blog en euskera sobre duelo perinatal. En el apartado Material lagungarriak hay artículos, libros, etc interesantes muchos de ellos en castellano.  
  • Krisalida - Asociación de apoyo al duelo para padres y madres que han perdido un hij@ por accidente, enfermedad o suicidio.



domingo, 1 de junio de 2014

Regreso a Ítaca


Hay momentos en la vida en los que uno sale de su zona de confort y se lanza a aventuras en las que al final, sea cual sea el resultado, nunca se regresa al punto de partida... El escenario ha cambiado, los actores también... y tú ya no eres la misma persona...

En psicología se habla del Síndrome de Ulises, que se asocia a las personas que no han elaborado correctamente el 'duelo migratorio' que es un duelo múltiple, "compuesto por hasta siete duelos posibles, a saber: duelo por la familia y los seres queridos con la pérdida de apego que conlleva, especialmente si se dejan atrás hijos pequeños; duelo por la necesidad de adaptación lingüística y el menor contacto con la lengua materna; duelo por el cambio cultural incluyendo costumbres, religión, etc.; duelo por los cambios asociados a las características de la tierra, como su luminosidad, los colores, sus olores…; duelo por aspectos relacionados con el estatus social, por ejemplo la burocracia, el acceso al mercado laboral, la vivienda o la libertad; duelo por la ausencia de contacto con un grupo de pertenencia, que en muchos casos lleva a lidiar con el racismo o la xenofobia; y el duelo que conlleva perder la garantía de integridad personal, haciendo frente en ocasiones a riesgos como accidentes laborales o domésticos, el miedo a la expulsión, los abusos y el maltrato" (Unobrain, 2013). Una de las características de este síndrome es que se produce también al regresar. A muchas personas que han emigrado les sucede que se pasan meses o años soñando con regresar pero cuando lo hacen sufren un choque porque nada ni nadie es igual, su sueño se ha desdibujado...

Algo parecido sucede cuando uno ha estudiado fuera de su ciudad. Pasé cinco años estudiando en San Sebastián, a sólo 100 km de distancia, pero lo suficientemente lejos para que mi vida cambiara profundamente. Suelo decir que tuve la suerte de que no me aceptaran en una universidad a 20 minutos de mi casa...  No negaré que en momentos me resultó duro pero fue una gran experiencia de crecimiento personal. Entonces no fui consciente, lo veo ahora de forma clara y distinta, que no tendría que haberme empeñado en mantener amistades y relaciones que se habían descompensado porque yo estaba en otro estadio de conciencia... Hace tiempo leí un texto que refleja muy bien esto:
"Llega un momento...en tu escalera hacia convertirte en una mejor persona...en que puedes quedarte solo/a un tiempo...y duele...claro que duele...y mucho...pero luego, conforme vas avanzando...te vas encontrando en esos niveles con personas mucho más afines a ti...personas que gracias a su propio proceso...están en el mismo nivel que tú y que si tú sigues avanzando...ellos también..."
Una vez realizada la metamorfosis no tiene sentido volver a ser crisálida... Ha llegado el momento de entender qué son las Ítacas... y de buscar otras nuevas...


Bibliografía:




sábado, 12 de abril de 2014

La profesión como vocación de servicio



Cuando en junio del año pasado empecé la andadura de este blog lo hice con una entrada que llevaba por título Efecto Pigmalión. Ya entonces decía que volvería sobre el tema ya que me apasiona y soy una firme creyente del mismo. El propio título del blog,"Querer es poder. Creer es crear", es un reflejo de esta idea. [A quien quiera leer más sobre las profecías que se autocumplen le animo a leer el artículo Pigmalión en la gerencia]. Vuelvo hoy sobre el tema para contar una experiencia personal, que más bien son dos que se entrecruzan.

Por si alguien no lo sabe mi docencia de grado de los últimos años ha estado centrada en la Ética profesional. Me imagino alguno de los pensamientos/comentarios: "¿eso existe?"; "¿es posible la ética en el ámbito profesional?"; "los negocios son los negocios"; "la ética ¿no está reservada al ámbito personal?"... Llevo suficientes años impartiendo clase en este área como para no sorprenderme por ningún comentario... Bueno, para no faltar a la verdad, todavía soy lo suficientemente ingenua como para sorprenderme con alguno... Afortunadamente, me apasiona lo que hago y creo firmemente en lo que transmito...

Uno de los temas que trabajo en mi asignatura es el de la de profesión y la ética de las profesiones. Al comenzar este tema siempre empiezo haciendo un ejercicio para distinguir entre profesión y trabajo y los matices que rodean uno y otro concepto. Una de las cuestiones que siempre aparece es el de la vocación. ¿La profesión tiene que ver con la vocación? ¿Es exigible la vocación en el ejercicio profesional? Ante este debate me gusta mucho la postura de González Vila (2000) que argumenta que la profesionalidad es exigible pero no así la vocación y que concluye su artículo diciendo: "La profesionalidad constituye un bien en sí y una exigencia moral. No contrapongamos profesionalidad y vocación. Exijamos, exijámonos profesionalidad, e inyectemos, a la vez, sentido vocacional en nuestras tareas, desde motivaciones alimentadas por el amor" (p.53). No se ejerce igual cuando se hace desde la vocación, no se disfruta lo mismo, y eso es algo que la persona destinataria también distingue. Me gusta hablar de la profesión como vocación de servicio. Nunca debemos olvidar que no ejercemos la profesión en el vacío, sino que siempre está al servicio de las personas, de la comunidad, de la sociedad.

He hablado de la primera experiencia. La segunda es de mi vida personal. Mi hijo mayor, Xabier, es uno de esos alumnos que pueden ser, sé de lo que hablo, incómodos en el aula. Demasiado espontáneo, participativo en exceso, muy movido, hablador a destiempo... Encantador a veces, tremendamente impulsivo otras... Con esta descripción se puede uno imaginar que a menudo recibo llamadas del colegio porque su comportamiento no es el adecuado en un aula, aunque por otro lado, es 'de libro' en un adolescente. Recientemente recibí una llamada que a ninguna madre agrada. Mi hijo se había pegado en clase con un compañero. Un ataque de testosterona por ambas partes les había llevado a las manos. El tutor me llamó para comentármelo y decirme que al día siguiente decidirían en la reunión de tutores cuál sería la sanción, que podría ser entre tres y veinte días de expulsión, al tratarse de una falta grave. No daba crédito... Es lo último que una espera de su hijo. Yo lo único que quiero es que sean buenas personas y sean felices... Le comenté al tutor si no podían buscar una sanción que fuera educativa tipo: ir a clase con los pequeños, cuidar el comedor, limpiar el patio... Quedarse en casa a esa edad es un 'premio'. El tutor me dijo que él opinaba igual y que vería lo que se podía hacer. Al final convenció al equipo y la sanción consistió en que los dos implicados y el propio tutor asistieron al Primer encuentro de la red de jóvenes por la solidaridad organizado por Alboan. Xabier, a priori, no estaba muy animado para acudir pero a la vuelta su comentario, que no es poco, fue "mejor de lo que esperaba".

Da gusto encontrarse con profesionales de la educación con vocación de servicio y que ejercen, igual sin saberlo, el Efecto Pigmalión. ¡Gracias Roberto por creer en Xabier y por ver en él no lo que es sino lo que puede llegar a ser!


Bibliografía:
  • González Vila, Teófilo (2000): “Vocación, profesión y Profesionalidad”. Acontecimiento: órgano de expresión del Instituto Emmanuel Mounier, n. 54, , pp. 49-53. Disponible en http://www.mounier.es/revista/pdfs/054049053.pdf [Consulta 03.04.2014]

viernes, 7 de marzo de 2014

Soy feminista


Un año más conmemoramos el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. A quien no conozca la historia de esta simbólica fecha le invito a hacerlo (ver historia). Encabezo este escrito con una afirmación que a más de uno (y de una) les puede parecer extraña, incómoda, trasnochada, innecesaria, etc.

Hace más de doce años que defendí mi tesis doctoral sobre liderazgo femenino. Pasé unos cuantos años estudiando la situación de la mujer, cómo dirigían las mujeres, el techo de cristal, etc. Me llama la atención que pasado tanto tiempo podría suscribir las conclusiones referidas al momento actual, sin apenas cambiar nada. Ese hecho es significativo. La igualdad de oportunidades formal existe en muchas partes del mundo pero está lejos de darse en realidad. Persisten muchas discriminaciones indirectas y sutiles. Y podemos decir que las mujeres siguen siendo las más pobres entre los pobres. Urge dar la vuelta a la situación no sólo por cuestiones de justicia básica (recordemos el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros) sino también por estrategia, porque es la única vía para conseguir un mundo más humano y sostenible. Como señala el Informe de Desarrollo Humano 2013: "La inversión en desarrollo humano no tiene solo una justificación moral, sino que además buena educación, salud y buen bienestar social son esenciales para triunfar en una economía mundial más competitiva y dinámica. En particular, la prioridad de dicha inversión deben ser los más pobres; es necesario insertarlos en el mercado y aumentar sus oportunidades de subsistencia. La pobreza es una injusticia que puede y debe resolverse con acciones concretas. Existen recursos mundiales suficientes para lograr ese objetivo, si se dirigen hacia ese propósito".

Y mientras la igualdad de oportunidades no sea real (y lo hago extensivo a todos los grupos y colectivos que sufren discriminaciones) yo seguiré siendo feminista porque creo que empoderar a las mujeres hace avanzar en desarrollo humano. Entiendo empoderar como el apoyo para: a) la toma de conciencia de su situación y el aumento de su autoestima; b) la capacidad para tomar las riendas sobre la propia vida; c) la movilización para identificar sus intereses y transformar aquello que perpetúa la situación. No hay que identificar empoderar en términos de dominio sobre otros, sino de control de los recursos necesarios para el propio desarrollo. ¡Ojalá llegue el día en que deje de ser feminista porque ya no haga falta!

The girl effect: The clock is ticking

miércoles, 26 de febrero de 2014

El poder de la visión


A raíz del vídeo que incluyo al final, me vino a la cabeza un vídeo que vi en 1993 en un curso impartido por el Dr. Bernard M. Bass, un gran experto en liderazgo, que se titulaba "El poder de la visión". Allí se narraba la siguiente historia:


Un día, mientras caminaba por la playa, vi a un joven que se agachaba, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar. Repetía lo mismo una y otra vez… Al acercarme, me di cuenta de que lo que recogía eran estrellas de mar y una a una las devolvía de nuevo al mar. Intrigado, le pregunté por qué hacía eso y me respondió:
-"Arrojo estas estrellas de mar al agua porque la marea es baja y si no lo hago rápido, morirán aquí deshidratadas".
-"Entiendo, le dije, pero debe haber millones de estrellas de mar sobre la arena y nunca podrás devolverlas a todas. ¡Son demasiadas! Esto mismo sucederá probablemente en cientos de playas a lo largo de la costa, ¿no estás haciendo algo que no tiene sentido?"
El joven sonrió, se inclinó, tomó una estrella de mar y mientras la lanzaba de vuelta al mar me respondió:
-"Para ésta sí tuvo sentido… para ésta y ésta también…". Sonreí yo también, me incliné y acompañé al joven en su tarea...

Una tarea fundamental de todo líder es inspirar la visión. Simon Sinek, tiene un sugerente libro que se titula Star with why (que en España se ha traducido como "La clave es el porqué")  en el que desarrolla la idea de qué es lo que inspira. "Seguimos a quienes lideran no porque tengamos que, sino porque queremos. Seguimos a quienes lideran no por ellos, sino por nosotros".  

The Golden Circle, Simon Sinek

Es muy sugerente su concepto del "Círculo dorado", que está inspirado en la proporción áurea y tiene base biológica. Todas las organizaciones conocen y pueden describir claramente el QUÉ-WHAT, en qué consiste su producto o servicio. Algunas personas y compañías saben el CÓMO-HOW, cuál es su valor diferencial, en qué son diferentes o mejores (y asumen erróneamente que eso motivará la 'compra'). Sin embargo, muy pocas personas u organizaciones saben el PORQUÉ-WHY, que no es ganar dinero (eso será el resultado), sino que se refiere al propósito, causa o creencia. Y es por eso que sus acciones, decisiones y comunicaciones van de fuera hacia adentro (del WHAT al WHY), cuando debería ser al contrario. Debemos comunicar de dentro hacia fuera; del porqué al qué. "La gente no compra lo que uno hace; compra el por qué lo hace". "Martin Luther King decía 'tengo un sueño'; no decía 'tengo un plan'". Cuando la comunicación se hace de dentro hacia fuera el porqué se ofrece como la razón para comprar y los qués (productos/servicios) son la prueba tangible de esa creencia. No quiere decir que conocer el porqué sea la única forma de tener éxito; pero sí es fundamental para mantener un éxito duradero basado en la flexibilidad y la innovación. Según Simon Sinek el concepto del círculo dorado tiene base biológica porque correlaciona con las tres partes del cerebro humano. El QUÉ se correspondería con el neocórtex (responsable del pensamiento racional, analítico y el lenguaje). Las dos secciones intermedias se corresponden con el cerebro límbico (responsable de los sentimientos, como la confianza o la lealtad, el comportamiento humano y la toma de decisiones; pero sin capacidad para el lenguaje). Hay que ganarse los corazones (cerebro límbico) y las mentes (neocórtex); y en ese orden.  A la hora de tomar decisiones los porqués son primero; si no, la toma de decisiones se vuelve más lenta y difícil.

 "La gente no compra lo que uno hace; compra el por qué lo hace", cuando uno habla de lo que cree atrae a quienes creen en lo mismo. Seguimos a los líderes no por ellos sino por nosotros. 

Quiero acabar con unas palabras del final del libro de Simon Sinek (p.250, traducción propia): "Imaginemos qué ocurriría si todas las organizaciones empezaran con el PORQUÉ. Las decisiones serían más simples. Habría mayor lealtad. La confianza se convertiría en moneda de cambio. Si nuestros líderes se dedicaran a empezar con el PORQUÉ, reinaría el optimismo y la innovación prosperaría"



viernes, 21 de febrero de 2014

Cuidar con caricias


El Dr. Jacinto Bátiz, jefe de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurce ofreció el 12 de febrero de 2014, en el Centro Cívico Bidarte, la conferencia titulada: "Cuidar con caricias". El título de la conferencia coincide con el de un artículo de opinión publicado en El Correo Digital por el cual recibió el galardón de la VIII edición del Premio Reflexiones. Compartiré aquí las ideas extraídas de la misma.

Como contaba el autor, el artículo surgió de la reflexión a partir de la noticia sobre la creación de un robot, Paro, un bebé foca que respondía a las caricias de los humanos; una especie de mascota artificial que se demostró que cumplía funciones terapéuticas en casos de Alzheimer y Autismo. La gran pregunta es: "¿Es que no somos capaces de acariciar a nuestros enfermos y tenemos que inventar un robot para ello?". Seguro que ellos distinguen y prefieren nuestras caricias a las de cualquier robot, por muy perfecto que sea. 

Las manos son uno de los instrumentos comunicadores por excelencia. Las caricias traspasan la piel para llegar hasta lo más profundo del afecto. Está comprobado que quienes no recibieron caricias de sus padres y de su entorno: 1) tienen dificultad para dar y recibir afecto; 2) mantienen una postura corporal rígida; 3) son fríos y poco emotivos; 4) tienden a evitar el contacto físico, lo viven como algo 'sucio' o inapropiado; 5) desconfían de las personas, les cuesta sentirse queridos. Por el contrario, quienes sí han recibido caricias cuidan mejor de sus seres queridos y de otras personas. De aquí se puede extraer una importante lección: cuidemos con caricias a nuestros hijos e hijas para que ellos nos las den a nosotros o a otros cuando las necesitemos

Es muy habitual que las personas mayores se sientan inútiles o 'aparcadas'. Se sentirían mucho mejor si pudieran mecer, acompañar, contar historias o soñar juntos con niños. Y los niños también se beneficiarían de ello, explorarían las arrugas, estarían en contacto con personas que tienen tiempo de sobra, aprenderían a relacionarse con ellas, recibirían amor incondicional (ingrediente esencial para la vida)... En mi opinión muchas veces tenemos miedo de la edad, la enfermedad y el deterioro... como si fueran contagiosas y nos pudiéramos aislar de ellas; como si les pudiéramos ganar la carrera manteniéndonos alejados...

¿Cómo se puede cuidar con caricias a una persona con demencia? Lo primero hay que entender que es una enfermedad degenerativa y progresiva. Es como si el disco duro de la persona se empezara a estropear. Golpea el cerebro de la persona y el corazón de su familia. Pero las personas recuerdan el amor y el afecto. Reciben sin darse cuenta. Cuidarles exige paciencia, amor y buena voluntad. Precisan una mano que estreche la suya, un corazón que les cuide y una mente que supla la suya. Cuando el corazón biológico se estropea se puede restaurar. El corazón afectivo sólo precisa afecto, sonrisas, caricias y palabras amables. La comunicación es diferente si nos situamos a varios metros o nos colocamos a su lado y les tocamos. En ocasiones, como cuando la persona está en coma, el contacto puede ser la única expresión de cuidado que se puede dar. Los pacientes perciben diferente el tiempo que un médico pasa con ellos según la distancia a la que se coloque y la cercanía que muestre. Tratar con cariño al enfermo reconforta también a su familia. Según el Dr. Bátiz las personas van más a donde los curanderos que donde los médicos porque les tocan más. Los besos, las caricias, el contacto hacen que se sientan queridos; pesan más que las palabras que se las lleva el viento. De esa manera les transmitimos mejor el mensaje de que no están solos, que no les vamos a abandonar. Una indicación importante que el Dr. Bátiz da al personal sanitario es que cuando aseen a un enfermo hablen con él aunque no les entienda, que no hablen entre ellos de planes de fin de semana, cotilleos, etc.


¿Cómo hay que cuidar mientras llega la muerte? Para empezar hay que tener claro cuáles son las necesidades/derechos al final de la vida: alivio del dolor y de sus síntomas molestos; apoyo emocional y psicológico; estar acompañados; no morir solos; apoyo espiritual... Por todo ello:

  • Hay que acompañar, estar. Se debe pensar en cómo se siente el enfermo. Hay que tener claro que está más vulnerable; puede seguir esperando su curación; está más retraído física y emocionalmente; siente dolor (físico, emocional, social y espiritual) por su próxima muerte; sufre porque va a dejar a sus seres queridos. Muchas veces las personas buscamos cualquier disculpa para evitar el acercamiento o el contacto. Acompañar significa: dedicar tiempo; estar a su lado; visitarle con frecuencia (mejor que hacer visitas interminables); mostrarle respeto y compasión; expresar la disposición a apoyarle en lo que pueda ocurrir; respetar los momentos en los que quiera estar solo o en silencio; no forzar una conversación activa... En esa situación nuestra compañía es el mejor medicamento.  
  • Hay que tocar. El tacto transmite al enfermo calor, apoyo y solidaridad. Importa la forma de mirar, de dar la mano, el hablar a la altura del paciente (por ejemplo si está en una silla de ruedas o en la cama). Podemos: sujetar su mano; tocar su hombro; acomodar las almohadas; secar su frente; mojarle los labios. En definitiva, tratarle con amabilidad ya que eso es efectivo contra el temor y la ansiedad. El Dr. Bátiz suele decir al personal médico recién llegado: "Sabemos mucho de la enfermedad y nos hemos olvidado de que detrás hay personas. Ahora vamos a ver qué es una persona que tiene una enfermedad".
  • Hay que escuchar. Es muestra de respeto y apoyo. Una buena comunicación ayuda a controlar mejor el dolor, la ansiedad y la depresión. Además, sirve para saber qué necesita la persona. ¿Cómo hay que escuchar? Dejando a la persona que se desahogue cuando quiera; dedicando tiempo (el tiempo se mide de otra forma cuando llega el final y no siempre se dispone del tiempo que se quiere; además, la persona enferma aprende a distinguir lo importante de lo superficial); entendiendo el mal humor, la irritabilidad o el poco aguante de la persona.
  • Hay que contestar a sus preguntas. Tienen derecho a saber qué ocurre para así poder tomar decisiones y enfrentar mejor su futuro. Pero hay que tener tacto. Se debe responder de forma sencilla, gradual (que una respuesta provoque otra pregunta) y sin mentir (si mentimos minamos su confianza y puede provocar aislamiento).  

Mi conclusión es clara. Nada puede sustituir al calor y el afecto humano. Cuidemos con caricias a nuestros mayores, nuestros enfermos, nuestras parejas, nuestros hijos, nuestras amistades y las personas que tengamos cerca y así haremos del mundo un lugar mejor. 

Enlaces de interés:


viernes, 14 de febrero de 2014

Love actually is all around


El fin de semana volví a ver una película que me parece una delicia, Love Actually. Es más, este post lleva el título del tema principal de la banda sonora. La película es como un cuento de hadas con personajes y situaciones estereotipadas, buenas dosis de humor, y resulta muy adecuada para pasar un buen rato. Me quedo con el mensaje de fondo: de hecho, el amor está en todas partes. Si nos fijamos en los distintos personajes e historias que se entrecruzan vemos reflejados muchos 'tipos' de amor: el primer amor; el imposible (porque es la pareja de tu mejor amigo o porque la vida te ha dado responsabilidades que no puedes/quieres eludir); el que llega de la forma más insospechada; el despechado; el que se ha sumido en la rutina y ha dejado alguna grieta por la que se cuela una tercera persona; el que nunca volverá porque la persona amada ha fallecido; el inoportuno (porque se da en el ámbito de trabajo cuando se ocupa una posición de gran responsabilidad)... 

Pasamos mucho tiempo buscando el amor pero no siempre lo hacemos de forma adecuada. Queremos poseerlo cuando es más una cuestión de "ser" que de "tener". Podemos llegar incluso a mendigarlo, lo que hace que se nos escape de las manos o que se lo demos a una persona inadecuada... Además, muchas veces nos olvidamos de empezar por el amor más importante de todos, el amor a uno mismo. Nadie da lo que no tiene; es difícil que realmente ame a otros si no me quiero, valoro, respeto y cuido a mí mismo...

Me vienen a la memoria unas palabra de Khalil Gibran:


Me gusta mucho la reflexión de que al Amor (con mayúsculas) se llega atravesando el dolor. En un entrevista la escritora Isabel Allende, ante la pregunta de cómo le cambio la vida la muerte de su hija Paula, respondía: "Diría que es una experiencia purificadora, que te limpia; el dolor limpia de todo lo que es superfluo y va dejando lo esencial. Y lo que queda es el amor que das. La única manera de salir del dolor es atravesar el dolor. Es como un túnel, lo has de atravesar hasta el final, y nadie te puede ayudar". Y al final lo que queda es el Amor que das... ese es el gran mensaje. Y hay tanto amor para dar, tantas personas necesitadas de afecto, tantas ocasiones para demostrarlo... Todos necesitamos sentir en algún momento amor incondicional, es básico para construir una buena autoestima y para relacionarse de forma adecuada con otros. 

Para terminar, la que en mi opinión es una de las más bellas canciones de amor... Love of My Life





lunes, 10 de febrero de 2014

De la coherencia individual a la global


En todos los cursos que imparto con mi amigo Rogelio Fernández solemos insistir en que la Inteligencia Emocional consiste en la unión de emoción y razón en todos los procesos mentales. Es algo fácil de entender pero no tan sencillo de llevar a la práctica. Por cuestión de formas de ser, o de aprendizajes muy asentados, o en función del momento o tema suele predominar uno u otro ingrediente. Seguramente todos tenemos experiencia de que una decisión tomada sólo con la cabeza no siempre satisface al alma (más de uno ha elegido carrera pensando en las salidas profesionales desoyendo una vocación aplastante) o al contrario, dejarnos llevar por la emoción nos puede jugar malas pasadas (quién no se ha enamorado perdidamente de la persona equivocada contraviniendo las sabias opiniones del entorno cercano).

El vídeo que incluyo al final, "La inteligencia intuitiva del corazón" (corazón energético-intuitivo ≡ "voz interior"), explica muy bien la importancia de que nuestros pensamientos, emociones y acciones vayan al unísono. Está realizado por The Institute of HeartMath’s (institución que lleva casi dos décadas investigando sobre el estrés, las emociones, la inteligencia del corazón y áreas cercanas) y forma parte de The Global Coherence Initiative (proyecto de co-creación con base científica  orientado a aumentar la consciencia global para generar equilibrio, cooperación y paz duradera). "La inteligencia intuitiva del corazón puede elevar nuestras comunicaciones, decisiones y elecciones hacia un nivel mucho más elevado de efectividad".

El mensaje de fondo es claro: la Coherencia individual contribuye a la coherencia social, y ésta a la coherencia global
"Cada energía individual contribuye a la del campo global y los pensamientos, emociones e intenciones de cada persona afectan al campo". 
"Investigaciones hechas en nuestros laboratorios han confirmado que cuando una persona se encuentra en coherencia con el corazón irradia un campo electromagnético más coherente. Puede beneficiar a las personas, a los animales y al medioambiente".

Coherencia personal 
Coherencia social 
Coherencia global
Eleva:
·         Salud y bienestar
·         Nivel de energía
·         Cognición
·         Toma de decisiones
·         Resiliencia

Eleva:
·         Relaciones
·         Iniciativas de co-creación
·         Resolución de problemas
·         Toma de decisiones grupal
·         Los lazos y el apoyo mutuo
La hipótesis es que ayuda a:
·         Aumentar la cooperación más allá de las fronteras geofísicas
·         Facilita el cambio hacia un modo de vida basado en el corazón
·         Aumenta la compasión y el cuidado en el conjunto

Fuente: Vídeo "La inteligencia intuitiva del corazón"

Para desarrollar esta inteligencia intuitiva del corazón es necesario acallar muchas voces distorsionantes y estar en contacto profundo con uno mismo. La meditación, la oración, el mindfulness o cualquier técnica que nos ayude a hacer silencio y escuchar nuestra voz más profunda nos puede ayudar a desarrollarla; y así podremos comprender mejor a los demás, a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. La mayoría de las respuestas están dentro de nosotros no fuera. Primer paso, que cada uno asuma su responsabilidad y se comprometa a aumentar su coherencia personal; que cada uno tome en serio los pensamientos, sentimientos y actitudes que alimenta. No siempre podemos elegir las circunstancias pero sí qué hacemos ante ellas.