lunes, 6 de abril de 2020

Fortaleza emocional en tiempos de tempestad


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 06.04.2020]


El pasado 2 de abril asistí al webinar “Fortaleza emocional en tiempos de tempestad” impartido por el Dr. Mario Alonso Puig, reconocido médico, cirujano y conferenciante, y organizado por WOBI, World Of Business Ideas, que es un centro de contenido empresarial global. Voy a compartir las principales ideas del mismo que son una excelente brújula para los tiempos de incertidumbre que estamos viviendo. Empezó la conferencia con un potente mensaje: en los momentos más críticos, a pesar de la incertidumbre, suele salir de nuestro interior algo que nos permite darle la vuelta.

Aceptación frente a resignación. La resignación supone asumir lo que hay sintiéndose impotente para actuar. Puede generar desesperación. Nos hace víctimas absolutas de la situación. Cuando adoptamos una actitud pasiva algo le pasa a nuestro organismo que empieza a deteriorarse.

La propuesta es otra: “Tenemos que aceptar esta situación como si la hubiéramos elegido”. Suena paradójico porque en una situación de dolor, dificultad o incertidumbre la reacción más común parece ser la rebeldía, el enfado, la ira contenida (a lo que llamamos resentimiento). Es fácil caer en esos estados de resistencia, cuya consecuencia es que nos debilitamos física, mental y emocionalmente. En esos estados uno de los sistemas más atacados es el inmunológico. La aceptación supone relacionarnos con la realidad como si la hubiera elegido. El lenguaje puede jugar a nuestro favor o en nuestra contra. No genera las mismas reacciones ni conecta con las mismas experiencias hablar de cuarentena o confinamiento que de retiro. El Dr. Alonso Puig prefiere ésta última, aunque la realidad de estar en casa sea la misma. Cuando una persona asume que hay algo de valor a descubrir en una situación el sistema inmunológico se vuelve más agresivo y nuestro ejército natural (las células natural killer) entran en acción y se comen, literalmente, las células malignas.

Nos recordó que la parte del cerebro que más nos define como seres humanos es el área prefrontal, la que está detrás de la frente. Esta área es vital para: 1) las relaciones sociales (para interactuar); 2) prestar atención a lo esencial; 3) la creatividad, para aprender deprisa; 4) tomar decisiones. Esto se sabe por los estudios con personas que han sufrido traumatismos, hemorragias o tumores en esa zona. Y está comprobado que cuando una persona está muy tensa esa zona recibe menos sangre y, por lo tanto, funciona peor. La aceptación es la estrategia más inteligente. Sólo abrazando la situación podremos encontrar algo que compense el dolor y la dificultad.

¿Cómo podemos compensar la balanza?

Imaginemos que tenemos una balanza en la que en un platillo está toda la presión que sentimos en este momento (enfermedad, miedo, económica, soledad, estar lejos de tus seres queridos…). Tenemos que poner algo en el otro platillo que no sea impotencia porque eso nos hundiría en la tempestad. Tenemos que poner algo que nos haga seguir con esperanza. ¿Y qué podemos poner?
  1. Aceptación. Ya lo hemos mencionado. “Lo que se abraza se desvanece, lo que se resiste, persiste”.
  2. Cuidado del cuerpo. Tenemos que cuidarnos como nunca. El cuerpo tiene inteligencia somática. Tenemos que cuidar nuestro tubo digestivo (conviene hacer una dieta mediterránea baja en azúcar, el estrés aumenta la avidez por el azúcar). Y también tenemos que cuidar nuestro corazón y nuestra musculatura. Tenemos que movernos. El sedentarismo aumenta la ansiedad e incluso nos puede llevar a la depresión. Y tenemos que descansar y procurarnos un sueño de unas 7 u 8 horas, ya que el sistema inmunológico se vuelve más activo durante el sueño.
  3. Cuidado de la mente. Es muy importante cuidar el foco. Si todo el tiempo estamos oyendo noticias de muertos, infectados… eso empieza a ocupar todo y nos puede bloquear anímicamente. “Donde pongamos nuestra atención se hará más real para nosotros”. Está comprobado que después del 11-S quienes más revivieron las imágenes de la caída de las torres gemelas desarrollaron más síntomas de estrés postraumático. Tenemos que enfocarnos en las soluciones, cada uno y juntos; centrarnos en las oportunidades porque nuestro cerebro nos ayudará a lograrlo. Las palabras que usamos no son picotas, sino cerezas. Tenemos que usar palabras que nos traigan registros positivos porque eso mejora nuestro estado anímico y ponemos más peso en el platillo. Y tenemos que hacer todo lo posible por superar dos sesgos que se dan en estas situaciones difíciles: a) centrarnos en el pasado, lamentarnos por lo hecho o por lo dejado de hacer; b) proyectarnos en el futuro: ¿qué pasará? ¿qué haré? ¿cómo voy a…?  Estos sesgos nos hunden en la tempestad, aumentan nuestra sensación de impotencia. Donde mejor funciona nuestro cerebro y donde más centrado está es en el presente. Y podemos empezar por entrenarnos en centrarnos en el ahora durante 10 minutos al día, cerrando los ojos y fijándonos en las sensaciones de nuestro cuerpo.
  4. Cuidado del alma. Dr. Alonso Puig no habla de ningún credo religioso aunque abarca a todos los credos religiosos maduros (aquellos cuya base es el amor, el respeto, la ayuda…) y también a quienes no tienen ningún credo pero están convencidos de que el cuerpo es algo más que un conjunto de células. ¿Cómo se añade al platillo de la balanza desde esta dimensión? a) Ejercitando la gratitud, que reduce el miedo y protege al organismo de muchas formas; b) Cuidando de otros, saliendo de uno mismo, conectando con otras personas, ofreciendo cualquier cosa que pueda ser de utilidad, siendo comprensivos con la tensión de los otros; c) Atendiendo nuestra dimensión espiritual, en lugar de dejarnos atrapar por la desesperanza del sinsentido, abrirnos a la esperanza del misterio.
En definitiva, las batallas se libran fuera, pero se ganan dentro. Tenemos que aceptar la situación y cuidar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma. ¿Y como sociedad? Cuando un sistema se enfrenta a una situación muy diferente, muy estresante, pueden ocurrir dos cosas: 1) que se destruya o 2) que suba a un nivel de sofisticación mayor.


Volveremos a un mundo distinto. Una sociedad más sana física y mentalmente, más justa, más feliz, en la que predominará el reino del ser y no el del tener. Nos habrá servido para transformarnos en una sociedad de mucho más nivel. Que así sea.



lunes, 23 de marzo de 2020

Ya volverán los abrazos


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 23.03.2020]

Escribo estas líneas, más bien las lloro, el sábado. Es el primer día que salgo del confinamiento para ir al súper y encontrarme en la cola con mi marido, después de una semana sin vernos. El lunes, cuando se publique esta entrada, se cumplirá nuestro primer año de matrimonio. Por decisión compartida cada uno sigue viviendo en su casa. El encierro lo estamos viviendo yo con mis hijos y él en su casa, a cinco minutos de la mía, a la que se mudó hace unos meses. Nos separa el catarro y la prudencia, ya que mis hijos y yo tenemos mocos y él está bien.

Creía que salir a la calle y verle me iba a animar ya que no salir me estaba empezando a pesar. No ha sido así… La calle infinitamente más vacía de lo habitual, la cola en la entrada del supermercado, los guantes, las mascarillas, las personas evitando cruzarse demasiado cerca, incluso evitando mirarse… me ha invadido una tristeza que me ha costado comprender y asimilar…

Me vienen a la cabeza unos versos de la canción Codo con codo de Jorge Drexler:
Ya volverán los abrazos,
los besos dados con calma,
si te encuentras un amigo
salúdalo con el alma.

Sonríe, tírale un beso,
desde lejos sé cercano,
no se toca el corazón
solamente con la mano.
Racionalmente sé que no se toca el corazón solo con la mano, que se puede saludar con el alma, que ya volverán los abrazos… pero ahí radica mi tristeza. En la falta de contacto. Me ha resultado desgarrador estar con mi marido y no poder darle un beso. No poder abrazarle. No poder dejarme abrazar… con uno de esos abrazos que recomponen el alma. Afortunadamente puedo apapachar a mis hijos. Apapachar, preciosa palabra que dicen que es la más bella en castellano [véase el vídeo]. Pero parece que no es suficiente… echo mucho de menos a toda mi gente… a la de todos los días y a la que veo menos pero que siempre está ahí.

Curiosa paradoja la que vivimos en este momento… para poder volver a estar cerca tenemos que mantenernos lejos. Me acuerdo mucho de una amiga que ha muerto recientemente y que pasó la última época de su vida aislada en un hospital… ¡Qué duro! Ver que se te escapa la vida y no poder estar con los tuyos. Seguramente esto le está sucediendo a la gente que está perdiendo la vida estos días. Están recibiendo los mejores cuidados posibles pero no les puede sostener la mano un ser querido…

No quiero que parezca que estoy desolada… llorar me limpia el alma y la mente y me hace reconectar. Me brotan los versos de una canción que me llena de energía… “Recuerda que tenemos sólo un viaje de ida / Y hay que darle gracias siempre a la vida”.


sábado, 21 de marzo de 2020

Mujeres y cooperativismo vasco mirando hacia Europa: construir una agenda compartida



El pasado el 10 de marzo, en el marco de la Facultad de Derecho de la Universidad de Deusto, el equipo de investigación EDISPe (Desarrollo Social, Economía e Innovación para las Personas ) y la Cátedra europea Jean Monet EUCLIPE (European Union Economic and Legal Integration for People), organizamos el evento: Mujeres y cooperativismo vasco mirando hacia Europa: construir una agenda compartida. El objetivo del mismo era “aglutinar a un colectivo con participación equilibrada de investigadoras y de cooperativistas vascas para co-construir una agenda de las temáticas relevantes en esta cuestión, consensuando una priorización que se convierta en la hoja de ruta de un Seminario Permanente Mujer y Cooperativas Vascas”. Contamos con una ponencia marco, con dos invitadas excepcionales, y después realizamos una dinámica de grupo para co-construir la agenda. Voy a compartir aquí algunas de las ideas que recogimos.

Malena Riudavents Suárez, Vicepresidenta de COCETA (Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado) y miembro del Comité de Equidad de Género de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI),  destacó el hecho de que las mujeres en las cooperativas están en una posición mejor que en otras organizaciones ya que la igualdad está en el ADN del cooperativismo. “Estamos ante una fotografía difícil de ver en otras organizaciones”. Explicó cómo desde el Departamento de Mujer de COCETA se está trabajando en 3 vertientes: 1) Creación de empleo (con foco especial en atender a mujeres para salir de la economía sumergida); 2) Condiciones de trabajo, que benefician a todas las personas; 3) Participación en la gestión, para incorporar la mirada de las mujeres. En 2019 publicaron el estudio Las mujeres en las cooperativas de trabajo. Me quedo con una frase que dijo: “Las mujeres dan poder a las cooperativas y las cooperativas dan poder a las mujeres”.

Paloma Arroyo Sánchez, Directora de COCETA, nos recordó dos pensamientos de Don José María de Arizmendiarrieta (alma del movimiento cooperativo de Mondragón) que invitan a la reflexión:
"La posición de la mujer es, en toda sociedad,
la medida exacta de su nivel de desarrollo" (066)

"El mundo no se nos ha dado para contemplarlo,
sino para transformarlo" (235)
Así mismo, insistió en que las cooperativas son un modelo empresarial, no un modelo residual para aquellas personas que no tienen otra forma de integrarse. Son la piedra angular de otro modelo que ya existe: la Economía Social y Solidaria. Además, es una fórmula en la que se concilia más y en la que las condiciones laborales son mejores para todas las personas.

Compartió un sueño, una visión, muchas mujeres en las cooperativas tomando decisiones y cambiando la sociedad. Para conseguir que las mujeres lleguen a esos ámbitos de poder, en palabras de Paloma “igual hay que transgredir un poco, la democracia no tiene por qué ser un absoluto”.
Si tuviera que resumir lo vivido diría 3 palabras: Ilusión, compromiso y orgullo. Nos reunimos mujeres ilusionadas con el cooperativismo, orgullosas de sus valores y comprometidas con impregnar la sociedad de los valores cooperativos y empoderar a otras mujeres.

Fue un bonito ejercicio de sororidad. Una llamada a la transformación. Una declaración, un compromiso por juntas conseguir hacer del mundo un lugar mejor para todas las personas. Continuará…



lunes, 24 de febrero de 2020

Prioridades


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 24.02.2020]

Empiezo a escribir estas palabras y mi cabeza va a mil por hora. Se me mezclan ideas y sentimientos. Tengo algo que me bulle dentro pero que no acabo de estructurarlo… Intentaré desentrañar esta maraña…

Recientemente aparecieron informaciones sobre la supuesta aprobación en los Países Bajos de una polémica pastilla letal para personas mayores de 70 años cansadas de vivir. Digo supuesta porque, en un momento en el que en España está sobre la mesa el debate de la eutanasia, surgió esta noticia cuyo único contenido veraz es que en el mencionado país se realizó un estudio sobre el tema (Molins Renter, 2020). Escuchar la noticia me produjo tristeza y preocupación. Releo algunas de las entradas que tengo escritas: El peso de la vida (sobre el suicidio) y  Algunas preguntas éticas sobre el final de la vida (sobre la despenalización de la eutanasia y el suicidio asistido). Creo que en estos temas las personas solemos reaccionar muy visceralmente y sin vislumbrar las dificultades y matices que entraña todo lo relacionado con el principio y el final de la vida. Me preocupa que las personas pierdan el sentido de la vida y es algo que puede pasar a cualquier edad, pero que parece que creemos que es automático cuando llega la vejez o la enfermedad.

Me topo con una noticia que recoge la carta de una enfermera de cuidados paliativos que ahora está enferma de cáncer y que me parece muy sugerente. Me quedo con esta idea: “Ayudemos a que nadie, en el momento del dolor, elija la muerte por falta de sentido y de soporte. Hay mucho por hacer y por aliviar y cualquiera podemos poner nuestro granito de arena para que la gente muera de manera natural y que esta opción no sea un sueño, sino una realidad. La eutanasia nunca será un fin natural, ni una muerte digna” (Requena Meana, 2020).

Creo que porque ya he entrado en una edad en la que se empieza a evidenciar que las fuerzas no son las mismas, una edad en la que el cuerpo no responde como antes y que ya te ignoran para muchas cosas… miro de forma muy diferente a las personas mayores. Visto cómo está organizada la vida, no resulta fácil ser mayor en un mundo de gente muy ocupada, centrada en sí misma y con una cultura de ‘usar y tirar’ muy arraigada. Las personas mayores necesitan tiempo, tiempo de calidad… Al igual que decimos de los niños y niñas. Está empezando a cobrar fuerza una iniciativa que puede ser muy beneficiosa y educativa para la sociedad, los programas intergeneracionales. “Todos sabemos que uno de los problemas de la sociedad actual es la falta de tiempo. Nos falta tiempo para todo, y ahí incluimos también a nuestras familias, y la confianza del parentesco hace que no prestemos suficiente atención a nuestros mayores. La ventaja del programa es precisamente esta: al no ser familiares, unos y otros se esfuerzan en cumplir con sus compromisos y ahí tiene especial importancia el seguimiento desde las organizaciones, para verificar que ambas partes están satisfechas con lo acordado previamente” (Rod, 2020). Algo en lo que tenemos que trabajar es en cómo hablamos a las personas mayores. Aunque estén en un momento de debilidad y fragilidad no debemos olvidar la vida y el camino que han recorrido. No podemos permitir que sientan que son un estorbo. [Hace años escribí una entrada al respecto, pinchar aquí]

A raíz de todo esto que me pasa por la mente decido releer un libro que es altamente recomendable, Martes con mi viejo profesor (Albom, 2003). Morrie Schwartz es el viejo profesor y el autor, Mitch Albom, fue su alumno en la universidad. Retoman la relación cuando el autor descubre que el profesor tiene esclerosis lateral amiotrófica (ELA) bastante avanzada. Y ahí comienza la última asignatura impartida por Morrie, “El Sentido de la Vida”. Cada martes, y con la enfermedad avanzando implacablemente, van tratando los grandes temas de la vida.
Reproduzco aquí un diálogo en el que están hablando sobre la muerte (Albom, 2003:49):
“—De modo que nos engañamos acerca de la muerte —dije yo.
—Sí. Pero existe un planteamiento mejor. El de saber que te vas a morir y estar preparado en cualquier momento. Eso es mejor. Así, puedes llegar a estar verdaderamente más comprometido en tu vida mientras vives.
—¿Cómo puede uno estar preparado para morir? —dije.
—Haz lo que hacen los budistas. Haz que todos los días se te pose en el hombro un pajarito que te pregunta: «¿Es éste el día? ¿Estoy preparado? ¿Estoy haciendo todo lo que tengo que hacer? ¿Estoy siendo la persona que quiero ser?»”
Seguramente el mejor modo de ordenar bien nuestras prioridades, de vivir una buena vida, de incluir a todas las personas es, en lugar de vivir de espaldas a la muerte, asumirla como lo que es… algo ineludible y necesario. Como dice Morrie, “Cuando aprendes a morir, aprendes a vivir” (Albom, 2003:50).

Bibliografía

lunes, 27 de enero de 2020

¿Llevamos la felicidad escrita en nuestros genes?


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 27.01.2020]

En mi último cumpleaños una amiga me regaló un libro con un sugerente título, La vida en cuatro letras: Claves para entender la diversidad, la enfermedad y la felicidad. Su autor es CarlosLópez-Otin, biólogo molecular de la Universidad de Oviedo. La pregunta que abre esta entrada es el punto de partida del libro y surgió en un momento vital muy duro en el que el autor había perdido su Ikigai (sentido de la vida o propósito vital, que surge de la combinación de cuatro conceptos: pasión, misión, vocación y profesión).

Como señala López-Otín (2019, p. 30): "Probablemente, la larga historia de ignorancia humana sobre las claves científicas de la vida deriva del hecho de que la ciencia siempre ha generado miedo y desconfianza entre muchos humanos porque nos obliga a dejar atrás el pensamiento mágico para poder adentrarnos en lo desconocido". El libro se adentra en lo desconocido y hace un recorrido por los descubrimientos de la ciencia relacionados con la vida: La herencia y la identidad individual  escrita en las cuatro letras que conforman las bases internas del ADN (A-Adenina, C-Citosina, G-Guanina y T-Timina);  el origen común que tenemos todos los seres de este planeta… una bacteria; las mutaciones y los mecanismos de recuperación y reparación que tiene el cuerpo, que se puede saturar si el daño genómico es muy intenso o la frecuencia de éste es excesiva; la armonía de la vida, siempre en pugna con la entropía; la explicación de la enfermedad desde el genoma y los actuales tratamientos de las enfermedades así como la posible evolución de estas tratamientos; etc. López-Otín (2019, p. 203) concluye este recorrido señalando que “la ciencia nos aproxima a la verdad, pero no tiene los secretos del arte de la felicidad”.

 Me voy a detener en las cinco claves para la felicidad que aporta en el capítulo 13 (López-Otín, 2019, pp.179-201):
  1. Imperfección. Entender la vida supone aceptar la imperfección, que es la que nos hizo evolucionar a partir de los microbios. Y esto implica asumir la enfermedad y la muerte. No se puede tener todo bajo control.
  2. Reparación. Somos vulnerables y los genes protectores del genoma tienen una gran relevancia médica y biológica. A veces la reparación no puede ser directa y se actúa activando o inhibiendo las rutas bioquímicas de comunicación. Se podría hacer un paralelismo con la reparación de las heridas del alma, que nos hace recuperar la esperanza de la felicidad.
  3. Observación. Abrir los sentidos y prestar atención plena al mundo, a los demás y a nosotros mismos es fundamental. Vivir en el presente sin despreciar ni el pasado ni el futuro. Observar y escuchar nos ayuda a desarrollar la solidaridad, que es básica para la felicidad.
  4. Introspección. Es imprescindible dedicar un tiempo cada día al silencio, la reflexión a la meditación para así buscar con tranquilidad el sentido de la vida y acercarnos al bienestar emocional.
  5. Emoción. Si ponemos en el centro de la vida las emociones, esto ayuda a integrar las claves anteriores. Las emociones positivas pueden incluso compensar algunos daños biológicos.

Es importante cultivar emociones positivas y también pensamientos positivos. "La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo" (Lipton, 2019). Según BruceLipton el 95% de lo que hacemos proviene de los programas mentales que tenemos grabados en los primeros siete años de vida y que actúan a un nivel subconsciente [véase esta entrevista]. Estos programas se pueden revertir en dos pasos: 1) reconociendo aquellas cosas con las que batallamos porque tenemos que dedicarles mucho esfuerzo para que sucedan (eso ocurre porque no están sustentadas por un programa mental; 2) introduciendo nuevos programas en el subconsciente, que aprende de dos maneras: a) hipnosis; por repetición (Fake it until you make it, fíngelo hasta que lo consigas).

La vida es un regalo que se nos ha dado y que tiene fecha de caducidad. Venimos con unas cartas dadas, pero podemos jugarlas y hacer la mejor partida posible. De poco sirve lamentarse de los genes que uno ha recibido. A cada uno le corresponde cultivar pensamientos y emociones positivas que contribuyan a eso aparentemente tan esquivo que es la felicidad…

Bibliografía



lunes, 13 de enero de 2020

¿Por qué escribo en un blog?


A raíz de la última entrada del blog en la que escribía una carta a mi yo con 20 años un buen amigo me escribía una reflexión por guasap que comenzaba: “Desde hace tiempo me ronda en la cabeza la pregunta: ¿qué anima a algunas personas a contar su  vida en un blog?”. Yo no sé qué les lleva a otras personas a hacerlo. Eso sí, tengo muy claro qué es lo que me mueve a mí y para qué lo hago.

Iniciaba la primera entrada de este blog, 10 de junio de 2013, diciendo: “Empiezo hoy una aventura que hace tiempo que quiero emprender... Escribir me relaja, me centra, me ayuda   a poner las cosas en perspectiva... Lo hago para mí, y si a otros les sirve lo que escribo... ¡MEJOR!”. Para entonces ya llevaba años escribiendo en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb. Desde joven tengo escritos diarios y cuadernos de oración. Esos son mis tesoros. Igual que cartas que conservo de personas importantes en mi biografía que me transportan en el tiempo y alimentan mis recuerdos. Cuando más he escrito ha sido en las encrucijadas. “En etapas cruciales de la vida, cuando se atraviesa un duelo, se afronta una enfermedad o se encara una crisis, el diario es una casa donde acudir en busca de luz, consuelo y calor” (Rebón, 2019). “Plasmar en un cuaderno o en un blog las vivencias del mundo emocional, las dolencias o las frustraciones es una buena herramienta que ayuda a gestionar dichas circunstancias” (Jarque, 2013). Si dejo de escribir un tiempo lo echo de menos, y cuando lo retomo es como volver a casa, como encontrar de nuevo el rumbo.

En el blog escribo tanto sobre la lectura que hago de mis historias personales, como sobre cursos, libros, películas o cualquier cosa que me haga reflexionar y que quiera conservar y compartir. Es mi repositorio, mi memoria particular. El lugar al que acudo cuando quiero refrescar alguna vivencia. A veces, envío algunas entradas a mi alumnado… Hay muchas sobre comunicación, amor, ética, emociones… Mi sueño sería que mis hijos leyeran lo que escribo porque estoy segura de que entenderían mejor a su madre y verían otra cara de algunas situaciones y experiencias.

Hoy he disfrutado de la entrevista a Jordi Sierra i Fabra que lleva el sugerente título de “Leer me salvó la vida, escribir le dio un sentido”.  Me he identificado con una idea: “Quería ser escritor, no rico o famoso, eso es otra historia. El arte se mide por lo que sientes al hacerlo, no por lo que te pagan por hacerlo. Y yo quería escribir. Era un niño, nada más que un niño que tenía un sueño. Mi padre me lo prohibió. Mi padre, si me pescaba escribiendo, lloraba”. Escribo porque me siento bien al hacerlo, me libera, me ayuda a descubrir mis emociones y a matizarlas, aclara mis pensamientos, me facilita elaborar mi discurso, contribuye a mi búsqueda de sentido… Además, es muy gratificante recibir feedback sobre aquello que piensas, sientes y vives. Da pie a una comunicación muy profunda… Por eso no voy a dejar de hacerlo…

Bibliografía




jueves, 9 de enero de 2020

Carta a la Arantza de 20 años



Me he parado a reflexionar qué pensaría la Arantza de 20 años, comenzando la vida adulta, llena de sueños y con una energía desbordante de mi yo actual. Con 20 años tenía una vida bastante tranquila y despreocupada. Estudiaba Empresariales en el campus de San Sebastián de la Universidad de Deusto. Vivía allí en un piso compartido con compañeras de universidad durante la semana. Los fines de semana volvía a Bilbao, normalmente a casa de mis padrinos con quienes me crie y viví hasta que me casé. Iba a comer a casa de mis padres algún día del fin de semana. Tenía novio desde 3º de BUP. Estaba en una comunidad cristiana. En los estudios me iba muy bien y disfrutaba mucho de los paseos diarios por el Paseo Nuevo y la playa de Gros (ahora Zurriola).

En los algo más de treinta años que han pasado han sucedido muchas cosas, he tenido unos cuantos altibajos, luzco bastantes cicatrices (la mayoría no se ven) y no sé hasta qué punto mi vida se parece a lo que me imaginaba entonces. Me hubiera gustado que alguien me hubiera dicho que escribiera una carta a mi yo del futuro y la guardara para ahora saber más fidedignamente cómo me ha ido en cuanto al logro de mis sueños…

Mis padrinos (Fernando –en la foto- y Milagros) y mi padre (José Miguel) hace tiempo que no me acompañan en este mundo (23, 20 y 12 años respectivamente), aunque sé que siguen mis pasos y velan por mí. Me encantaría poder preguntarles cómo me ven y si me parezco a lo que ellos también soñaban para mí. Creo que, a pesar de las vueltas que he dado, estarían orgullosos de quién soy, en gran parte gracias a ellos. De ellos recibí valores, ejemplo, formación, apoyo, cariño y muchos otros bienes materiales e inmateriales. Por supuesto, de mi madre, que es la única que queda, también los recibí y sigo recibiendo.

Mi titi, como yo le llamaba a Fernando, no conoció a ninguno de mis hijos. Milagros solo a Xabi de bebé y mi aita a los dos. Creo que les hubiera gustado mucho verles crecer y convertirse en dos hombretones muy majos y en los que también se ve reflejado su legado. Los tres conocieron a mi primer marido y con el paso del tiempo he sabido por mi madre que ninguno de ellos estaba convencido de que aquello fuera a llegar a buen puerto, como así sucedió después de 25 años, en total, de relación. Con veintiséis años, que son con los que me casé, no hubiera captado el mensaje. Sigo siendo bastante testaruda, pero en esa época creía que lo sabía todo y aceptaba muy poco de lo que me decían, sobre todo mis mayores. Afortunadamente, hace tiempo que abandoné esa imposible certeza. Además, ese sí que era uno de los sueños que tenía, formar una familia. En lo que hasta entonces conocía, él era una persona que “cumplía los requisitos” para ser el cabeza de familia… Las vueltas que da la vida… Me siento feminista, y ejerzo, desde hace mucho tiempo, pero he tenido que superar muchos mandatos de género que tenía grabados a fuego. Y no puedo decir que los haya superado todos… Este aspecto no sé si les haría muy felices a mis mayores, pero a mí me hace estar muy orgullosa… La lucha por la igualdad es una batalla que merece la pena librar… Y, sin duda, contribuye a hacer del mundo un lugar mejor para todas las personas. Y en cuanto al sueño, ahora sí que tengo un verdadero compañero de vida y una familia, diferente a la que me podía imaginar con 20 años, pero que es una gran familia (en todos los sentidos). Por cierto, soñaba con tener una familia numerosa y ahora, en total, tengo 5 hijos e hijas.

Otro sueño que me ha acompañado siempre es el de dedicarme a una profesión de contacto con personas. De pequeña, como muchas de mi generación criadas en colegio religioso, fantaseaba con ser maestra o misionera. Y aquí estoy unos cuantos años después ejerciendo una profesión que he confirmado que es mi vocación, profesora. Por cierto, mis dos hermanas también lo son. Curioso ¿no? Este punto estoy segura de que le hacía muy feliz a mi titi que siempre me animó a hacer el doctorado y dedicarme a la docencia. No pudo verme el día que me doctoré, mi madrina tampoco, pero estuvieron muy presentes. Meses antes de morir compró un cuadro de formato grande que estuvo envuelto en mi casa 5 años esperando a ese día y que me hizo llorar un mar (que es la escena que representa) el día de la defensa cuando llegué a casa. Causó gran expectación porque todos queríamos ver, por fin, cómo era… Estoy muy orgullosa de haber aguantado 5 años para abrirlo... La paciencia, precisamente, no es una de las virtudes que me adorna…. Aunque nada que ver con cuando joven… Afortunadamente.

Algo que de joven me hacía sufrir bastante y que soñaba con que mejorara era mi “pronto” endemoniado. No en vano cuando mi madrina me iba a buscar al cole le decían: “Ahí baja su leona”… Y no era solo por la pelambrera rizada… El alien que tenía dentro he conseguido, con el paso del tiempo y mucho trabajo personal, tenerlo bastante controlado (quienes me conocen muy de cerca dirían que cuando conduzco es la excepción). Para no olvidarlo nunca tengo un hijo que tiene ese alien corregido y aumentado… Increíble la de espejos que nos pone la vida…

También he afinado bastante la “boca chancla”. La fama de spoiler que tengo me la he ganado a pulso. Siempre he sido un poco impulsiva, directa, bruta dirían algunas personas… Del avance en este campo también estoy muy satisfecha. Mantengo la espontaneidad, pero he aprendido a contenerla y a no decir todo lo que pienso o siento…

Otro gran tema que me ha causado muchos desvelos y sufrimientos son las amistades. Siempre me hubiera gustado tener un grupo de amistades que me acompañara desde el principio. No ha sido así, pero este sí que ha sido un grandísimo descubrimiento. No importa cuánto tiempo estén las personas contigo sino lo que aportan a tu vida. Hay quienes están por mucho tiempo, hay con quienes solo recorres una pequeña parte del camino, hay quienes están de forma intermitente… Y está bien. Cada persona tiene una función en tu vida y hay que estar muy agradecida por ello. Además, unido a esto, la soledad es necesaria y también puede ser una gran maestra. Con 20 años nunca me hubiera imaginado lo que se puede disfrutar la soledad…

Y el gran sueño que me ha acompañado siempre, y que espero que no me abandone, es el de transformar el mundo. Desde pequeña he sido la defensora de las causas perdidas. Una idealista… Y ahí sigo… Creyendo en las personas, apelando a la bondad que habita en cada persona, fiel a mis principios, sensible a las injusticias y optimista infatigable…

¿Qué pensaría la Arantza de 20 años? No lo sé, pero la de 50 pasados se siente satisfecha y esperanzada por el camino que queda y los sueños que aún se pueden cumplir o descubrir…

lunes, 23 de diciembre de 2019

Historia de un matrimonio


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 23.12.2019]


Recientemente he visto Historia de unmatrimonio, película protagonizada por Scarlett Johansson y Adam Driver. Me llevó a ella un diálogo de la misma que reproducía en un artículo de Ramírez(2019) que refleja una conversación entre la protagonista y su abogada y que me pareció muy certero:

“Te voy a parar ahí. La gente no tolera a las madres que beben y le dicen a su hijo ‘cabroncete’. Lo entiendo, yo soy igual. Un padre imperfecto es aceptable. El concepto de buen padre solo se inventó hace unos 30 años. Antes era normal que los padres fuesen callados, ausentes, poco fiables y egoístas. Claro que queremos que no sean así, pero en el fondo los aceptamos. Nos gustan por sus imperfecciones, pero la gente no tolera eso mismo en las madres. Es inaceptable a nivel estructural y espiritual. Porque la base de nuestra patraña judeocristiana es María, la madre de Jesús, que es perfecta. Es una virgen que da a luz, apoya incondicionalmente a su hijo y sostiene su cadáver al morir. El padre no aparece. Ni para echar un polvo. Dios está en el cielo. Dios es el padre y Dios no se presentó. Tú tienes que ser perfecta, pero Charlie puede ser un puto desastre. A ti siempre te pondrán el listón más alto. Es una jodienda pero es lo que hay”.

No es la típica historia de familia feliz que abunda en la parrilla televisiva navideña. Es una película un poco más larga de lo habitual, que puede parecer lenta en algunos momentos y que tiene una estética más parecida a un documental… lo que la hace más creíble y verosímil. Puede parecer muy dura, pero quienes hemos pasado por ese proceso nos podemos ver muy reflejados en algunos aspectos. Aunque no solo. Cualquiera puede conectar e identificarse con alguno de los personajes o con todos. No es una historia de buenos y malos. Se van viendo los errores que cada uno de los personajes comete. Y así suele ser la vida real, llena de aciertos y errores, suma de vivencias buenas y malas. Y todo depende desde dónde se mire…

Es muy interesante observar la comunicación entre los diferentes personajes. A mí me ha llevado a varias reflexiones. Doy clases y cursos de comunicación y siempre suelo decir que la comunicación es a las relaciones como el aceite a los motores. Cuando la comunicación falla las relaciones se complican y, a su vez, cómo es una comunicación nos puede hacer intuir cómo es una relación o dónde está. Y qué mal nos comunicamos a veces… qué difícil nos resulta canalizar bien cómo nos sentimos… qué daño hacen las palabras no dichas… hay silencios que cambian el rumbo de nuestras historias…

La película comienza mostrándonos momentos entrañables de familia y de pareja mientras cada uno de los protagonistas, con la voz en off, va narrando lo que le gusta del otro. Eso es algo que normalmente no solemos decirnos, o no suficientemente (cosa que no sucede con los fallos… que los comunicamos con facilidad). Hasta que se ve que la pareja está en un consejero matrimonial que les ha puesto como tarea poner por escrito las virtudes del otro para leérselas en ese momento. Uno de los dos se niega a hacerlo y todas esas palabras se quedan en el tintero… Y nos queda la pregunta de si hubieran cambiado las cosas de haberse leído los escritos. Aunque llegado ese momento serán muchas las cosas negativas que se habrán dicho, será mucha la rabia y la frustración contenida como para reparar lo dañado… Por mi experiencia, en las relaciones (no sólo de pareja) se da un punto de no retorno cuando se pierde el respeto y se desata la rabia y la lengua. Hay una escena que representa esto muy bien. El proceso de divorcio está tomando caminos muy dolorosos y se juntan para hablar. Ellos, que han compartido muchas cosas, no saben cómo ni por dónde empezar. Al principio se dicen cosas de forma suave pero comienzan a hacerse reproches y decirse cosas de una forma cada vez más violenta… [Recomiendo el cuento del Papel arrugado]

En una relación, y sobre todo de pareja, es muy difícil estar en el mismo nivel de aprendizaje y evolución [Recomiendo la lectura de la escalera]. Incluso puede pasar que nuestra evolución tome caminos muy diversos y que pueden ser (o volverse) irreconciliables. Y estos caminos diversos se proyectan claramente cuando entran en escena los hijos e hijas. Ahí es donde muchas veces nos damos cuenta de la diferente visión de la vida, los valores contrapuestos, los aprendizajes que traemos de nuestras familias de origen… Ella se siente frustrada porque dejó su carrera cinematográfica al casarse y unirse a la compañía de teatro que dirige su marido. Siente que ha estado a la sombra de él. Quiere iniciar un proyecto profesional por su cuenta en otra ciudad. Él tarda en darse cuenta de que las cosas no volverán a ser como antes. Ella se va para no volver. No se ha dado cuenta de que ya no era feliz… Y no basta con quererse… Quererse no es suficiente para mantener un proyecto de pareja y de familia. ¿Cuál fue el principio del fin? ¿Cuándo dejaron de compartir sueños? ¿Cuándo se separaron sus caminos? ¿Cuándo dejaron de mirarse y hablarse con la complicidad de quien quiere compartir su vida entera?

Una palabra sobre las terceras personas que dañan las relaciones (y no me estoy refiriendo a amantes). En el caso de la película son los respectivos abogados. Ambos muy competentes y preocupados por el bienestar de sus representados abocan a la pareja a una situación en la que más parecen contendientes en una batalla que personas interesadas en finalizar de manera tranquila y civilizada una comunidad de varios años. Utilizan ‘oportunamente’ las historias que sus representados les han contado aireando una intimidad y vivencias que solo los protagonistas conocen en toda su dimensión… ¿Y eso realmente les ayuda? ¿Y al hijo que tienen en común? ¿Necesariamente hay que arrasar con la vida anterior para comenzar una nueva?

Quiero terminar con un extracto de las palabras de Khalil Gibran en El profeta sobre el matrimonio…
“Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.
Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga,
porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.
Y estad juntos, pero no demasiado juntos,
porque los pilares del templo están aparte.
Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.”


Bibliografía





sábado, 21 de diciembre de 2019

Economía Solidaria para transformar nuestro mundo

El 19 de diciembre asistí a la presentación de la Guía Didáctica "Economía solidaria: transformar la economía para transformar nuestro mundo" elaborada por REAS Euskadi, red de economía alternativa y solidaria. Esta guía consta de dos libros bilingües (euskera y castellano): Propuesta de contenidos, a cargo de Carlos Askunze Elizaga, que trata de contribuir a un relato alternativo (no es un manual académico). Y Propuesta didáctica, a cargo de Pepe Ruiz Osorio y Vane Calero Blanco (de Sorkin), que plantea actividades concretas partiendo de la propuesta de sostenibilidad de la vida. Los materiales son de licencia libre y estarán disponibles en breve, además de en papel, en formato electrónico.

Carlos Askunze comenzó la presentación con una cita de César Rendueles con la que quería ilustrar cuál ha sido el éxito del capitalismo, que se ha convertido en algo más que un modelo de producción. Su éxito ha sido el impregnarlo todo y hacernos creer que no existe alternativa. La alternativa está en la Economía Solidaria. Habló del curso online gratuito de 6 módulos que tiene REAS de Economía Social y Solidaria. [para saber más clicar aquí].

Las claves de la guía que se presentaba son: repensar (desde la ecología, el feminismo, la justicia social, el bien común, el decrecimiento, etc.), educar (para poder contar con personas concienciadas y con espíritu crítico) y construir otra economía (personas educadas y concienciadas, trabajando de forma colaborativa, pueden transformar el mundo en que vivimos).

En cuanto a los contenidos, se ha partido de una mirada no neutral centrada en los límites del modelo actual, tanto sociales como medioambientales, para afirmar que existe otra forma de hacer las cosas: la Economía Social y Solidaria. Y se presentan y visibilizan prácticas concretas que se están dando dentro del territorio: finanzas éticas, empleo y modos de construir empresas de otra forma, relaciones económicas alternativas, economía comunitaria (relaciones comunitarias, mercados de trueque, moneda local, bancos de tiempo, etc.).

En cuanto a las actividades, todas tienen una estructura parecida: introducción, objetivos didácticos, tiempo y recursos necesarios, metodología (que es variada: visionado de vídeos, juegos de rol, etc.) y desarrollo. En algunas se incluyen o sugieren materiales de apoyo, así como se proponen variantes de las mismas.

Contribuyamos a repensar, educar y construir otra economía para transformar nuestro mundo…




lunes, 9 de diciembre de 2019

Acto de presentación y proclamación del Código Ético Turismo Euskadi



El 2 de diciembre de 2019 asistí en el Palacio de Miramar (San Sebastián) al Acto de presentación y proclamación del Código Ético Turismo Euskadi. El acto, como señaló en la clausura Sonia Pérez Ezquerra - Consejera de Turismo, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco- se puede resumir con cuatro palabras: Respeto (personas, cultura,  medio ambiente, patrimonio, etc.); Compromiso (por parte de las instituciones, el sector y los y las turistas); Autenticidad (ética, que no cosmética) y Excelencia (que es una forma de trabajar y de ver las cosas que supone acciones y compromisos en el medio y largo plazo).

Las ponencias estuvieron a cargo de:
  • Susana Costa Resende. Responsable de ética de la Organización Mundial de Turismo.
  • Marco Giraldo. Director del sistema de sostenibilidad turística TOURCERT. Miembro del Consejo Directivo de OITS-Organización Internacional de Turismo Social, Stuttgart (Alemania).
  • Jimmy Pons. Consultor internacional de innovación en turismo sostenible. Fundador y  Presidente de la alianza Mindful Travel Destinations.
  • José María de Juan Alonso. Miembro Fundador y Vice-presidente del Centro Español de Turismo Responsable - CETR (Madrid) y Miembro Fundador y Vice-presidente para la Comunicación y la Relación con las Entidades Iberoamericanas de EARTH - European Alliance for Responsible Tourism and Hospitality (Bruselas).
Voy a compartir algunas de las principales ideas que me llevé del acto.

Susana Costa Resende hizo un repaso del Código Ético Mundial para el Turismo, que recoge una serie de principios generales, de carácter voluntario, que apela a la actuación tanto del sector público como el privado y los y las turistas en pos de un desarrollo responsable y sostenible del turismo global. Recordó algunas fechas clave:
  • 1980-Declaración de Manila sobre el turismo mundial [clicar aquí]
  • 1985-Carta del turismo y código del turista [clicar aquí]
  • 1999-Adopción por la Asamblea General del Código Ético Mundial para el Turismo
  • 2001-La Asamblea General de Naciones Unidas respalda el Código Ético Mundial para el Turismo
  • 2003-Se inicia el trabajo del Comité de Ética [para más información clicar aquí]
  • 2011-Campaña empresas privadas y sector asociativo
Me voy a detener en el compromiso del sector privado [para ver las organizaciones que lo han firmado clicar aquí]. Firmar la adhesión supone obligaciones (implementar los principios y reportar iniciativas) y conlleva unos beneficios (obtener visibilidad, usar el logo y optar al premio anual). La OMT no es una entidad certificadora pero permite dar visibilidad a las políticas de responsabilidad social y sostenibilidad en  cinco áreas: 1) gobernanza corporativa y ética empresarial; 2) equidad social y derechos humanos; 3) sostenibilidad medioambiental; 4) calidad del empleo; 5) bienestar de la comunidad.

La 22º sesión de la Asamblea General de la OMT (sep 2017, Chengdu - China) aprobó la Convención Marco sobre Ética del Turismo, A/RES/707(XXII). No sustituye al Código Ético Mundial para el Turismo sino que lo complementa.

Marco Giraldo comenzó recordando el lema del Día Mundial del Turismo 2015, “Mil millones de turistas, mil millones de oportunidades”, y señalando que la sostenibilidad y la responsabilidad se pueden entender: a) como una visión (proteger el planeta y las futuras generaciones) y b) como una disciplina de buena gerencia  para garantizar el éxito en el mercado en el largo plazo. En el turismo hay que desarrollar estrategias de largo plazo. Y para ello es necesario conocer buenas prácticas que se puedan ‘copiar’. Seleccionó cuatro muy interesantes:
  • Viventura – Viactive Ecuador –Galápagos. En todos los pasos hay una relación muy clara con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
  • Timber Coast – Sailing Cargo Voyages. Se diseña un producto con algo ya existente (transporte sostenible) sin utilizar nuevos recursos.
  • Janbeck’s FAIRhaus. Los dueños de este alojamiento muestran su modo de vida a los huéspedes, facilitándoles alternativas que funcionan en el día a día.
  • Villa KaliMeera. Ofrece vacaciones en familia en Corfú promocionando integralmente la economía local y el empleo en una región especialmente débil.
Como señaló Marco es muy importante pensar en lo local. “Lo que nosotros llamamos vacaciones otras personas llaman hogar”. Tenemos una gran responsabilidad con el medioambiente y la sociedad, así como con las generaciones futuras que también tienen derecho a disfrutar los recursos turísticos que tenemos. Invito a ver el Código del viajero Tourcert.

Jimmy Pons nos habló de la importancia de mantener lo que tenemos; y eso implica: a) no destrozar lo que tenemos, b) lo que tenemos poder utilizarlo muchas veces; y c) lo auténtico es que las personas descubran lo que hay en tu destino. Insistió en que un gran problema ha sido que se ha gestionado el turismo ‘mirando por el retrovisor’ (¿qué ha pasado?). Además los retrovisores tienen una gran pega… los “ángulos muertos”.

Dio mucha importancia a la autenticidad que es un valor a futuro, y no pasa de moda. Quienes viajan están pasando de querer viajar “like locals” a viajar “with locals”. Para ello es importante desarrollar una cultura basada en el ser humano, en el cliente tanto interno como externo. Es hora de pasar “de los empresaurios a los empresennials” [para profundizar clicar aquí].

José María de Juan Alonso nos recordó la pertinencia de un código ético para afrontar los retos a los que se enfrenta el sector: la adaptación al cambio climático; el ‘overtourism’ y la turismofobia; el ‘flyskam’, o la vergüenza de volar en avión; la mejora de las condiciones laborales en el sector; la inclusión de las comunidades locales; la atención a la diversidad (social, religiosa, cultural, etc.) y la expansión del modelo ‘low cost’. Insistió en que la ética debe ser un concepto integral, no una mera fachada, y que es importante que se visibilicen buenas prácticas de empresas pequeñas.


Así mismo, presentó la estructura del Código Ético Turismo Euskadi [para verlo clicar aquí] y planteó las distintas fases que se plantean a partir del acto de presentación y que tienen como objetivo difundir el código y recabar adhesiones.

Quiero acabar parafraseando a Jimmy Pons, firmemos el código, comprometámonos, no seamos de los que no lo hacen…