“Tu muerte, hijo, no ha
ensombrecido el mundo. Ha sido un apagarse de luz en la luz. Y nosotros aquí,
ensordecidos de tragedia, heridos de blancura, mortalmente vivos, diciéndote” Francisco Umbral, Mortal y rosa.
El pasado 18 de junio tuvo lugar en la Universidad de Deusto,
organizada por la Fundación
Pía Aguirreche, la clase
magistral “Sólo se muere una vez” [ver
vídeo], impartida por
la Dra. Mónica
Lalanda —quien
se define como médico y viñetista—. Todo un placer escuchar un mensaje claro,
en un tono muy ameno, de quien ha ejercido durante mucho tiempo como médico de
urgencias. Voy a compartir aquí tanto algunas ideas como algunas de las viñetas
presentadas.
En nuestra sociedad la muerte es un tabú, y eso que estamos
“mortalmente vivos”. Gracias a muchos avances —alcantarillado, potabilidad del
agua, antibióticos, etc.— ha mejorado mucho la salud. La esperanza de vida
actualmente es de 84 años, y la esperanza de vida con buena salud es de 62
años. Sólo 2 de cada 10 personas se mueren de forma repentina. El resto se
muere de enfermedades largas y penosas. Pero vivir con una enfermedad también es vivir.La mayoría de los y las profesionales de la medicina están
preparados para luchar contra la muerte. El médico, la médico, es la persona
formada para cuidar la vida de otras personas. La medicina se está
especializando tanto que los y las profesionales pierden la imagen general del
paciente. En palabras de Norberto G. de Vega, cirujano cardiovascular de 88
años: “El médico tiene que tocar el cuerpo, el médico tiene que tocar el alma,
pero el médico ya sólo toca el ordenador”.
Según la Dra. Lalanda, en el
medio sanitario, día de hoy, se viven tres
problemas muy importantes: 1) Medicalización de la vida; 2)
Médico-dependencia; 3) Infantilización social. La vida de las personas mayores
se utiliza para vender productos de personas mayores —véase a modo de ejemplo
los anuncios de compresas de incontinencia y de pegamento para dentaduras—. Estamos tan obsesionados
con la salud y la seguridad de las personas ancianas que no tenemos en
cuenta su felicidad. Basta fijarse en la vida en las residencias —con horarios
obligatorios, sin privacidad, con actividades que no has elegido, etc. —, que se
parece mucho a la de una cárcel. En este panorama la eutanasia parece que
devuelve el control. Existe la creencia extendida de que sólo la eutanasia es
muerte digna —este es un concepto muy amplio y complejo—. El modo de afrontar la
enfermedad y el deterioro es adecuar, dar a cada persona lo que necesita en
cada momento. De esta forma se puede “morir viviendo”.
Los cuidados deben incluir todas
las dimensiones de la persona —cuerpo, existencial o espiritual, psicológica y
social—. Se ha mejorado mucho, pero todavía queda mucho por hacer para humanizar los cuidados. Hay tres ideas
clave a tener en cuenta: 1) La persona es más que sólo un cuerpo; 2)
Desmedicalizar el final es importante; 3) La dignidad debe ser clave en los
cuidados. Un sí rotundo a la adecuación terapéutica, y un no rotundo al
ensañamiento terapéutico —que no suele ocurrir por maldad o intereses ocultos,
sino por falta de formación o dificultad en asumir que no se puede curar y que
hay que afrontar conversaciones y decisiones difíciles—. Lo que en ningún caso
hay que hacer es abandonar al paciente. Cuando
no se puede curar hay que cuidar, hay que ayudar a que el tiempo que le
queda a la persona sea útil. Esta conversación la tiene que iniciar el médico,
ya que la familia, normalmente, se fía.La información es un proceso y se tiene que adaptar al ritmo
del paciente. Debe darse una “verdad
soportable”. Sólo una persona bien informada puede participar en la toma de
decisiones. Muchas veces se suele dar una “conspiración de silencio”. Eso
aumenta la soledad del paciente ya que se le niega el tiempo y la oportunidad
para hablar. Protegiéndoles de su propia verdad les robamos su despedida, la
posibilidad de hacer memoria y revisión de su trayectoria vital, o de
planificar los cuidados. Dificulta dejar algo por escrito, dejar un legado. El
Dr. Ira Byock habla de cuatro sencillas frases —Gracias; Te quiero; Te perdono;
Lo siento— que pueden resolver conflictos emocionales y cerrar heridas
pendientes (Byock, 2006) y que cobran especial importancia en la despedida.
Para terminar un vídeo breve, y de una gran delicadeza, en
el que la Dra. Lalanda explica cómo es
el proceso de morirse, qué ocurre en los últimos días y horas. Esto es algo
que toda persona debería conocer para cuando la muerte le visite en primera o
en tercera persona. El vídeo es apto para todas las edades.
Referencias
- Byock, Ira (2006). Decir Lo Que Importa. Ediciones Urano.
- Fundación Pía Aguirreche. https://fundacionpiaaguirreche.org/
- Fundación Pía Aguirreche (2026, 18 junio). Clase magistral «Sólo se muere una vez» de Mónica Lalanda [archivo de vídeo]. https://www.youtube.com/live/mgUBwJDVADg?si=a8FHLJLW3XVK5uUE&t=2
- Mis Cintas VHS (2024, 25 enero). Anuncio Kukident - año 2023 [archivo de vídeo] https://www.youtube.com/watch?v=4kLAU6Rm1Ig
- Mis Cintas VHS (2023, 4 diciembre). Anuncio Ausonia discreet - año 2023 [archivo de vídeo] https://www.youtube.com/watch?v=3g8rqjroTD0
- Mónica Lalanda. https://monicalalanda.com/
- Monica Lalanda (2026, 19 marzo). Cómo es morirse [archivo de vídeo]. https://www.youtube.com/watch?v=FRBPrp-fS9o
- TED (2019, 14 octubre). 4 questions you should always ask your doctor | Christer Mjåset [archivo de vídeo]. https://www.youtube.com/watch?v=949yOxz_x80


