lunes, 24 de febrero de 2020

Prioridades

[He publicado esta entrada el 24.02.2020 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Empiezo a escribir estas palabras y mi cabeza va a mil por hora. Se me mezclan ideas y sentimientos. Tengo algo que me bulle dentro pero que no acabo de estructurarlo… Intentaré desentrañar esta maraña…

Recientemente aparecieron informaciones sobre la supuesta aprobación en los Países Bajos de una polémica pastilla letal para personas mayores de 70 años cansadas de vivir. Digo supuesta porque, en un momento en el que en España está sobre la mesa el debate de la eutanasia, surgió esta noticia cuyo único contenido veraz es que en el mencionado país se realizó un estudio sobre el tema (Molins Renter, 2020). Escuchar la noticia me produjo tristeza y preocupación. Releo algunas de las entradas que tengo escritas: El peso de la vida (sobre el suicidio) y  Algunas preguntas éticas sobre el final de la vida (sobre la despenalización de la eutanasia y el suicidio asistido). Creo que en estos temas las personas solemos reaccionar muy visceralmente y sin vislumbrar las dificultades y matices que entraña todo lo relacionado con el principio y el final de la vida. Me preocupa que las personas pierdan el sentido de la vida y es algo que puede pasar a cualquier edad, pero que parece que creemos que es automático cuando llega la vejez o la enfermedad.

Me topo con una noticia que recoge la carta de una enfermera de cuidados paliativos que ahora está enferma de cáncer y que me parece muy sugerente. Me quedo con esta idea: “Ayudemos a que nadie, en el momento del dolor, elija la muerte por falta de sentido y de soporte. Hay mucho por hacer y por aliviar y cualquiera podemos poner nuestro granito de arena para que la gente muera de manera natural y que esta opción no sea un sueño, sino una realidad. La eutanasia nunca será un fin natural, ni una muerte digna” (Requena Meana, 2020).

Creo que porque ya he entrado en una edad en la que se empieza a evidenciar que las fuerzas no son las mismas, una edad en la que el cuerpo no responde como antes y que ya te ignoran para muchas cosas… miro de forma muy diferente a las personas mayores. Visto cómo está organizada la vida, no resulta fácil ser mayor en un mundo de gente muy ocupada, centrada en sí misma y con una cultura de ‘usar y tirar’ muy arraigada. Las personas mayores necesitan tiempo, tiempo de calidad… Al igual que decimos de los niños y niñas. Está empezando a cobrar fuerza una iniciativa que puede ser muy beneficiosa y educativa para la sociedad, los programas intergeneracionales. “Todos sabemos que uno de los problemas de la sociedad actual es la falta de tiempo. Nos falta tiempo para todo, y ahí incluimos también a nuestras familias, y la confianza del parentesco hace que no prestemos suficiente atención a nuestros mayores. La ventaja del programa es precisamente esta: al no ser familiares, unos y otros se esfuerzan en cumplir con sus compromisos y ahí tiene especial importancia el seguimiento desde las organizaciones, para verificar que ambas partes están satisfechas con lo acordado previamente” (Rod, 2020). Algo en lo que tenemos que trabajar es en cómo hablamos a las personas mayores. Aunque estén en un momento de debilidad y fragilidad no debemos olvidar la vida y el camino que han recorrido. No podemos permitir que sientan que son un estorbo. [Hace años escribí una entrada al respecto, pinchar aquí]

A raíz de todo esto que me pasa por la mente decido releer un libro que es altamente recomendable, Martes con mi viejo profesor (Albom, 2003). Morrie Schwartz es el viejo profesor y el autor, Mitch Albom, fue su alumno en la universidad. Retoman la relación cuando el autor descubre que el profesor tiene esclerosis lateral amiotrófica (ELA) bastante avanzada. Y ahí comienza la última asignatura impartida por Morrie, “El Sentido de la Vida”. Cada martes, y con la enfermedad avanzando implacablemente, van tratando los grandes temas de la vida.
Reproduzco aquí un diálogo en el que están hablando sobre la muerte (Albom, 2003:49):
“—De modo que nos engañamos acerca de la muerte —dije yo.
—Sí. Pero existe un planteamiento mejor. El de saber que te vas a morir y estar preparado en cualquier momento. Eso es mejor. Así, puedes llegar a estar verdaderamente más comprometido en tu vida mientras vives.
—¿Cómo puede uno estar preparado para morir? —dije.
—Haz lo que hacen los budistas. Haz que todos los días se te pose en el hombro un pajarito que te pregunta: «¿Es éste el día? ¿Estoy preparado? ¿Estoy haciendo todo lo que tengo que hacer? ¿Estoy siendo la persona que quiero ser?»”
Seguramente el mejor modo de ordenar bien nuestras prioridades, de vivir una buena vida, de incluir a todas las personas es, en lugar de vivir de espaldas a la muerte, asumirla como lo que es… algo ineludible y necesario. Como dice Morrie, “Cuando aprendes a morir, aprendes a vivir” (Albom, 2003:50).

Bibliografía

lunes, 27 de enero de 2020

¿Llevamos la felicidad escrita en nuestros genes?


[He publicado esta entrada el 27.01.2020 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

En mi último cumpleaños una amiga me regaló un libro con un sugerente título, La vida en cuatro letras: Claves para entender la diversidad, la enfermedad y la felicidad. Su autor es CarlosLópez-Otin, biólogo molecular de la Universidad de Oviedo. La pregunta que abre esta entrada es el punto de partida del libro y surgió en un momento vital muy duro en el que el autor había perdido su Ikigai (sentido de la vida o propósito vital, que surge de la combinación de cuatro conceptos: pasión, misión, vocación y profesión).

Como señala López-Otín (2019, p. 30): "Probablemente, la larga historia de ignorancia humana sobre las claves científicas de la vida deriva del hecho de que la ciencia siempre ha generado miedo y desconfianza entre muchos humanos porque nos obliga a dejar atrás el pensamiento mágico para poder adentrarnos en lo desconocido". El libro se adentra en lo desconocido y hace un recorrido por los descubrimientos de la ciencia relacionados con la vida: La herencia y la identidad individual  escrita en las cuatro letras que conforman las bases internas del ADN (A-Adenina, C-Citosina, G-Guanina y T-Timina);  el origen común que tenemos todos los seres de este planeta… una bacteria; las mutaciones y los mecanismos de recuperación y reparación que tiene el cuerpo, que se puede saturar si el daño genómico es muy intenso o la frecuencia de éste es excesiva; la armonía de la vida, siempre en pugna con la entropía; la explicación de la enfermedad desde el genoma y los actuales tratamientos de las enfermedades así como la posible evolución de estas tratamientos; etc. López-Otín (2019, p. 203) concluye este recorrido señalando que “la ciencia nos aproxima a la verdad, pero no tiene los secretos del arte de la felicidad”.

 Me voy a detener en las cinco claves para la felicidad que aporta en el capítulo 13 (López-Otín, 2019, pp.179-201):
  1. Imperfección. Entender la vida supone aceptar la imperfección, que es la que nos hizo evolucionar a partir de los microbios. Y esto implica asumir la enfermedad y la muerte. No se puede tener todo bajo control.
  2. Reparación. Somos vulnerables y los genes protectores del genoma tienen una gran relevancia médica y biológica. A veces la reparación no puede ser directa y se actúa activando o inhibiendo las rutas bioquímicas de comunicación. Se podría hacer un paralelismo con la reparación de las heridas del alma, que nos hace recuperar la esperanza de la felicidad.
  3. Observación. Abrir los sentidos y prestar atención plena al mundo, a los demás y a nosotros mismos es fundamental. Vivir en el presente sin despreciar ni el pasado ni el futuro. Observar y escuchar nos ayuda a desarrollar la solidaridad, que es básica para la felicidad.
  4. Introspección. Es imprescindible dedicar un tiempo cada día al silencio, la reflexión a la meditación para así buscar con tranquilidad el sentido de la vida y acercarnos al bienestar emocional.
  5. Emoción. Si ponemos en el centro de la vida las emociones, esto ayuda a integrar las claves anteriores. Las emociones positivas pueden incluso compensar algunos daños biológicos.

Es importante cultivar emociones positivas y también pensamientos positivos. "La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo" (Lipton, 2019). Según BruceLipton el 95% de lo que hacemos proviene de los programas mentales que tenemos grabados en los primeros siete años de vida y que actúan a un nivel subconsciente [véase esta entrevista]. Estos programas se pueden revertir en dos pasos: 1) reconociendo aquellas cosas con las que batallamos porque tenemos que dedicarles mucho esfuerzo para que sucedan (eso ocurre porque no están sustentadas por un programa mental; 2) introduciendo nuevos programas en el subconsciente, que aprende de dos maneras: a) hipnosis; por repetición (Fake it until you make it, fíngelo hasta que lo consigas).

La vida es un regalo que se nos ha dado y que tiene fecha de caducidad. Venimos con unas cartas dadas, pero podemos jugarlas y hacer la mejor partida posible. De poco sirve lamentarse de los genes que uno ha recibido. A cada uno le corresponde cultivar pensamientos y emociones positivas que contribuyan a eso aparentemente tan esquivo que es la felicidad…

Bibliografía



lunes, 13 de enero de 2020

¿Por qué escribo en un blog?


A raíz de la última entrada del blog en la que escribía una carta a mi yo con 20 años un buen amigo me escribía una reflexión por guasap que comenzaba: “Desde hace tiempo me ronda en la cabeza la pregunta: ¿qué anima a algunas personas a contar su  vida en un blog?”. Yo no sé qué les lleva a otras personas a hacerlo. Eso sí, tengo muy claro qué es lo que me mueve a mí y para qué lo hago.

Iniciaba la primera entrada de este blog, 10 de junio de 2013, diciendo: “Empiezo hoy una aventura que hace tiempo que quiero emprender... Escribir me relaja, me centra, me ayuda   a poner las cosas en perspectiva... Lo hago para mí, y si a otros les sirve lo que escribo... ¡MEJOR!”. Para entonces ya llevaba años escribiendo en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb [desaparecido el 01.07.2024]. Desde joven tengo escritos diarios y cuadernos de oración. Esos son mis tesoros. Igual que cartas que conservo de personas importantes en mi biografía que me transportan en el tiempo y alimentan mis recuerdos. Cuando más he escrito ha sido en las encrucijadas. “En etapas cruciales de la vida, cuando se atraviesa un duelo, se afronta una enfermedad o se encara una crisis, el diario es una casa donde acudir en busca de luz, consuelo y calor” (Rebón, 2019). “Plasmar en un cuaderno o en un blog las vivencias del mundo emocional, las dolencias o las frustraciones es una buena herramienta que ayuda a gestionar dichas circunstancias” (Jarque, 2013). Si dejo de escribir un tiempo lo echo de menos, y cuando lo retomo es como volver a casa, como encontrar de nuevo el rumbo.

En el blog escribo tanto sobre la lectura que hago de mis historias personales, como sobre cursos, libros, películas o cualquier cosa que me haga reflexionar y que quiera conservar y compartir. Es mi repositorio, mi memoria particular. El lugar al que acudo cuando quiero refrescar alguna vivencia. A veces, envío algunas entradas a mi alumnado… Hay muchas sobre comunicación, amor, ética, emociones… Mi sueño sería que mis hijos leyeran lo que escribo porque estoy segura de que entenderían mejor a su madre y verían otra cara de algunas situaciones y experiencias.

Hoy he disfrutado de la entrevista a Jordi Sierra i Fabra que lleva el sugerente título de “Leer me salvó la vida, escribir le dio un sentido”.  Me he identificado con una idea: “Quería ser escritor, no rico o famoso, eso es otra historia. El arte se mide por lo que sientes al hacerlo, no por lo que te pagan por hacerlo. Y yo quería escribir. Era un niño, nada más que un niño que tenía un sueño. Mi padre me lo prohibió. Mi padre, si me pescaba escribiendo, lloraba”. Escribo porque me siento bien al hacerlo, me libera, me ayuda a descubrir mis emociones y a matizarlas, aclara mis pensamientos, me facilita elaborar mi discurso, contribuye a mi búsqueda de sentido… Además, es muy gratificante recibir feedback sobre aquello que piensas, sientes y vives. Da pie a una comunicación muy profunda… Por eso no voy a dejar de hacerlo…

Bibliografía



jueves, 9 de enero de 2020

Carta a la Arantza de 20 años



Me he parado a reflexionar qué pensaría la Arantza de 20 años, comenzando la vida adulta, llena de sueños y con una energía desbordante de mi yo actual. Con 20 años tenía una vida bastante tranquila y despreocupada. Estudiaba Empresariales en el campus de San Sebastián de la Universidad de Deusto. Vivía allí en un piso compartido con compañeras de universidad durante la semana. Los fines de semana volvía a Bilbao, normalmente a casa de mis padrinos con quienes me crie y viví hasta que me casé. Iba a comer a casa de mis padres algún día del fin de semana. Tenía novio desde 3º de BUP. Estaba en una comunidad cristiana. En los estudios me iba muy bien y disfrutaba mucho de los paseos diarios por el Paseo Nuevo y la playa de Gros (ahora Zurriola).

En los algo más de treinta años que han pasado han sucedido muchas cosas, he tenido unos cuantos altibajos, luzco bastantes cicatrices (la mayoría no se ven) y no sé hasta qué punto mi vida se parece a lo que me imaginaba entonces. Me hubiera gustado que alguien me hubiera dicho que escribiera una carta a mi yo del futuro y la guardara para ahora saber más fidedignamente cómo me ha ido en cuanto al logro de mis sueños…

Mis padrinos (Fernando –en la foto- y Milagros) y mi padre (José Miguel) hace tiempo que no me acompañan en este mundo (23, 20 y 12 años respectivamente), aunque sé que siguen mis pasos y velan por mí. Me encantaría poder preguntarles cómo me ven y si me parezco a lo que ellos también soñaban para mí. Creo que, a pesar de las vueltas que he dado, estarían orgullosos de quién soy, en gran parte gracias a ellos. De ellos recibí valores, ejemplo, formación, apoyo, cariño y muchos otros bienes materiales e inmateriales. Por supuesto, de mi madre, que es la única que queda, también los recibí y sigo recibiendo.

Mi titi, como yo le llamaba a Fernando, no conoció a ninguno de mis hijos. Milagros solo a Xabi de bebé y mi aita a los dos. Creo que les hubiera gustado mucho verles crecer y convertirse en dos hombretones muy majos y en los que también se ve reflejado su legado. Los tres conocieron a mi primer marido y con el paso del tiempo he sabido por mi madre que ninguno de ellos estaba convencido de que aquello fuera a llegar a buen puerto, como así sucedió después de 25 años, en total, de relación. Con veintiséis años, que son con los que me casé, no hubiera captado el mensaje. Sigo siendo bastante testaruda, pero en esa época creía que lo sabía todo y aceptaba muy poco de lo que me decían, sobre todo mis mayores. Afortunadamente, hace tiempo que abandoné esa imposible certeza. Además, ese sí que era uno de los sueños que tenía, formar una familia. En lo que hasta entonces conocía, él era una persona que “cumplía los requisitos” para ser el cabeza de familia… Las vueltas que da la vida… Me siento feminista, y ejerzo, desde hace mucho tiempo, pero he tenido que superar muchos mandatos de género que tenía grabados a fuego. Y no puedo decir que los haya superado todos… Este aspecto no sé si les haría muy felices a mis mayores, pero a mí me hace estar muy orgullosa… La lucha por la igualdad es una batalla que merece la pena librar… Y, sin duda, contribuye a hacer del mundo un lugar mejor para todas las personas. Y en cuanto al sueño, ahora sí que tengo un verdadero compañero de vida y una familia, diferente a la que me podía imaginar con 20 años, pero que es una gran familia (en todos los sentidos). Por cierto, soñaba con tener una familia numerosa y ahora, en total, tengo 5 hijos e hijas.

Otro sueño que me ha acompañado siempre es el de dedicarme a una profesión de contacto con personas. De pequeña, como muchas de mi generación criadas en colegio religioso, fantaseaba con ser maestra o misionera. Y aquí estoy unos cuantos años después ejerciendo una profesión que he confirmado que es mi vocación, profesora. Por cierto, mis dos hermanas también lo son. Curioso ¿no? Este punto estoy segura de que le hacía muy feliz a mi titi que siempre me animó a hacer el doctorado y dedicarme a la docencia. No pudo verme el día que me doctoré, mi madrina tampoco, pero estuvieron muy presentes. Meses antes de morir compró un cuadro de formato grande que estuvo envuelto en mi casa 5 años esperando a ese día y que me hizo llorar un mar (que es la escena que representa) el día de la defensa cuando llegué a casa. Causó gran expectación porque todos queríamos ver, por fin, cómo era… Estoy muy orgullosa de haber aguantado 5 años para abrirlo... La paciencia, precisamente, no es una de las virtudes que me adorna…. Aunque nada que ver con cuando joven… Afortunadamente.

Algo que de joven me hacía sufrir bastante y que soñaba con que mejorara era mi “pronto” endemoniado. No en vano cuando mi madrina me iba a buscar al cole le decían: “Ahí baja su leona”… Y no era solo por la pelambrera rizada… El alien que tenía dentro he conseguido, con el paso del tiempo y mucho trabajo personal, tenerlo bastante controlado (quienes me conocen muy de cerca dirían que cuando conduzco es la excepción). Para no olvidarlo nunca tengo un hijo que tiene ese alien corregido y aumentado… Increíble la de espejos que nos pone la vida…

También he afinado bastante la “boca chancla”. La fama de spoiler que tengo me la he ganado a pulso. Siempre he sido un poco impulsiva, directa, bruta dirían algunas personas… Del avance en este campo también estoy muy satisfecha. Mantengo la espontaneidad, pero he aprendido a contenerla y a no decir todo lo que pienso o siento…

Otro gran tema que me ha causado muchos desvelos y sufrimientos son las amistades. Siempre me hubiera gustado tener un grupo de amistades que me acompañara desde el principio. No ha sido así, pero este sí que ha sido un grandísimo descubrimiento. No importa cuánto tiempo estén las personas contigo sino lo que aportan a tu vida. Hay quienes están por mucho tiempo, hay con quienes solo recorres una pequeña parte del camino, hay quienes están de forma intermitente… Y está bien. Cada persona tiene una función en tu vida y hay que estar muy agradecida por ello. Además, unido a esto, la soledad es necesaria y también puede ser una gran maestra. Con 20 años nunca me hubiera imaginado lo que se puede disfrutar la soledad…

Y el gran sueño que me ha acompañado siempre, y que espero que no me abandone, es el de transformar el mundo. Desde pequeña he sido la defensora de las causas perdidas. Una idealista… Y ahí sigo… Creyendo en las personas, apelando a la bondad que habita en cada persona, fiel a mis principios, sensible a las injusticias y optimista infatigable…

¿Qué pensaría la Arantza de 20 años? No lo sé, pero la de 50 pasados se siente satisfecha y esperanzada por el camino que queda y los sueños que aún se pueden cumplir o descubrir…

lunes, 23 de diciembre de 2019

Historia de un matrimonio

[He publicado esta entrada el 23.12.2019 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Recientemente he visto Historia de unmatrimonio, película protagonizada por Scarlett Johansson y Adam Driver. Me llevó a ella un diálogo de la misma que reproducía en un artículo de Ramírez(2019) que refleja una conversación entre la protagonista y su abogada y que me pareció muy certero:

“Te voy a parar ahí. La gente no tolera a las madres que beben y le dicen a su hijo ‘cabroncete’. Lo entiendo, yo soy igual. Un padre imperfecto es aceptable. El concepto de buen padre solo se inventó hace unos 30 años. Antes era normal que los padres fuesen callados, ausentes, poco fiables y egoístas. Claro que queremos que no sean así, pero en el fondo los aceptamos. Nos gustan por sus imperfecciones, pero la gente no tolera eso mismo en las madres. Es inaceptable a nivel estructural y espiritual. Porque la base de nuestra patraña judeocristiana es María, la madre de Jesús, que es perfecta. Es una virgen que da a luz, apoya incondicionalmente a su hijo y sostiene su cadáver al morir. El padre no aparece. Ni para echar un polvo. Dios está en el cielo. Dios es el padre y Dios no se presentó. Tú tienes que ser perfecta, pero Charlie puede ser un puto desastre. A ti siempre te pondrán el listón más alto. Es una jodienda pero es lo que hay”.

No es la típica historia de familia feliz que abunda en la parrilla televisiva navideña. Es una película un poco más larga de lo habitual, que puede parecer lenta en algunos momentos y que tiene una estética más parecida a un documental… lo que la hace más creíble y verosímil. Puede parecer muy dura, pero quienes hemos pasado por ese proceso nos podemos ver muy reflejados en algunos aspectos. Aunque no solo. Cualquiera puede conectar e identificarse con alguno de los personajes o con todos. No es una historia de buenos y malos. Se van viendo los errores que cada uno de los personajes comete. Y así suele ser la vida real, llena de aciertos y errores, suma de vivencias buenas y malas. Y todo depende desde dónde se mire…

Es muy interesante observar la comunicación entre los diferentes personajes. A mí me ha llevado a varias reflexiones. Doy clases y cursos de comunicación y siempre suelo decir que la comunicación es a las relaciones como el aceite a los motores. Cuando la comunicación falla las relaciones se complican y, a su vez, cómo es una comunicación nos puede hacer intuir cómo es una relación o dónde está. Y qué mal nos comunicamos a veces… qué difícil nos resulta canalizar bien cómo nos sentimos… qué daño hacen las palabras no dichas… hay silencios que cambian el rumbo de nuestras historias…

La película comienza mostrándonos momentos entrañables de familia y de pareja mientras cada uno de los protagonistas, con la voz en off, va narrando lo que le gusta del otro. Eso es algo que normalmente no solemos decirnos, o no suficientemente (cosa que no sucede con los fallos… que los comunicamos con facilidad). Hasta que se ve que la pareja está en un consejero matrimonial que les ha puesto como tarea poner por escrito las virtudes del otro para leérselas en ese momento. Uno de los dos se niega a hacerlo y todas esas palabras se quedan en el tintero… Y nos queda la pregunta de si hubieran cambiado las cosas de haberse leído los escritos. Aunque llegado ese momento serán muchas las cosas negativas que se habrán dicho, será mucha la rabia y la frustración contenida como para reparar lo dañado… Por mi experiencia, en las relaciones (no sólo de pareja) se da un punto de no retorno cuando se pierde el respeto y se desata la rabia y la lengua. Hay una escena que representa esto muy bien. El proceso de divorcio está tomando caminos muy dolorosos y se juntan para hablar. Ellos, que han compartido muchas cosas, no saben cómo ni por dónde empezar. Al principio se dicen cosas de forma suave pero comienzan a hacerse reproches y decirse cosas de una forma cada vez más violenta… [Recomiendo el cuento del Papel arrugado]

En una relación, y sobre todo de pareja, es muy difícil estar en el mismo nivel de aprendizaje y evolución [Recomiendo la lectura de la escalera]. Incluso puede pasar que nuestra evolución tome caminos muy diversos y que pueden ser (o volverse) irreconciliables. Y estos caminos diversos se proyectan claramente cuando entran en escena los hijos e hijas. Ahí es donde muchas veces nos damos cuenta de la diferente visión de la vida, los valores contrapuestos, los aprendizajes que traemos de nuestras familias de origen… Ella se siente frustrada porque dejó su carrera cinematográfica al casarse y unirse a la compañía de teatro que dirige su marido. Siente que ha estado a la sombra de él. Quiere iniciar un proyecto profesional por su cuenta en otra ciudad. Él tarda en darse cuenta de que las cosas no volverán a ser como antes. Ella se va para no volver. No se ha dado cuenta de que ya no era feliz… Y no basta con quererse… Quererse no es suficiente para mantener un proyecto de pareja y de familia. ¿Cuál fue el principio del fin? ¿Cuándo dejaron de compartir sueños? ¿Cuándo se separaron sus caminos? ¿Cuándo dejaron de mirarse y hablarse con la complicidad de quien quiere compartir su vida entera?

Una palabra sobre las terceras personas que dañan las relaciones (y no me estoy refiriendo a amantes). En el caso de la película son los respectivos abogados. Ambos muy competentes y preocupados por el bienestar de sus representados abocan a la pareja a una situación en la que más parecen contendientes en una batalla que personas interesadas en finalizar de manera tranquila y civilizada una comunidad de varios años. Utilizan ‘oportunamente’ las historias que sus representados les han contado aireando una intimidad y vivencias que solo los protagonistas conocen en toda su dimensión… ¿Y eso realmente les ayuda? ¿Y al hijo que tienen en común? ¿Necesariamente hay que arrasar con la vida anterior para comenzar una nueva?

Quiero terminar con un extracto de las palabras de Khalil Gibran en El profeta sobre el matrimonio…
“Cantad y bailad juntos y estad alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente.
Dad vuestro corazón, pero no para que vuestro compañero lo tenga,
porque sólo la mano de la Vida puede contener los corazones.
Y estad juntos, pero no demasiado juntos,
porque los pilares del templo están aparte.
Y, ni el roble crece bajo la sombra del ciprés ni el ciprés bajo la del roble.”


Bibliografía


sábado, 21 de diciembre de 2019

Economía Solidaria para transformar nuestro mundo

El 19 de diciembre asistí a la presentación de la Guía Didáctica "Economía solidaria: transformar la economía para transformar nuestro mundo" elaborada por REAS Euskadi, red de economía alternativa y solidaria. Esta guía consta de dos libros bilingües (euskera y castellano): Propuesta de contenidos, a cargo de Carlos Askunze Elizaga, que trata de contribuir a un relato alternativo (no es un manual académico). Y Propuesta didáctica, a cargo de Pepe Ruiz Osorio y Vane Calero Blanco (de Sorkin), que plantea actividades concretas partiendo de la propuesta de sostenibilidad de la vida. Los materiales son de licencia libre y estarán disponibles en breve, además de en papel, en formato electrónico.

Carlos Askunze comenzó la presentación con una cita de César Rendueles con la que quería ilustrar cuál ha sido el éxito del capitalismo, que se ha convertido en algo más que un modelo de producción. Su éxito ha sido el impregnarlo todo y hacernos creer que no existe alternativa. La alternativa está en la Economía Solidaria. Habló del curso online gratuito de 6 módulos que tiene REAS de Economía Social y Solidaria. [para saber más clicar aquí].

Las claves de la guía que se presentaba son: repensar (desde la ecología, el feminismo, la justicia social, el bien común, el decrecimiento, etc.), educar (para poder contar con personas concienciadas y con espíritu crítico) y construir otra economía (personas educadas y concienciadas, trabajando de forma colaborativa, pueden transformar el mundo en que vivimos).

En cuanto a los contenidos, se ha partido de una mirada no neutral centrada en los límites del modelo actual, tanto sociales como medioambientales, para afirmar que existe otra forma de hacer las cosas: la Economía Social y Solidaria. Y se presentan y visibilizan prácticas concretas que se están dando dentro del territorio: finanzas éticas, empleo y modos de construir empresas de otra forma, relaciones económicas alternativas, economía comunitaria (relaciones comunitarias, mercados de trueque, moneda local, bancos de tiempo, etc.).

En cuanto a las actividades, todas tienen una estructura parecida: introducción, objetivos didácticos, tiempo y recursos necesarios, metodología (que es variada: visionado de vídeos, juegos de rol, etc.) y desarrollo. En algunas se incluyen o sugieren materiales de apoyo, así como se proponen variantes de las mismas.

Contribuyamos a repensar, educar y construir otra economía para transformar nuestro mundo…


lunes, 9 de diciembre de 2019

Acto de presentación y proclamación del Código Ético Turismo Euskadi


El 2 de diciembre de 2019 asistí en el Palacio de Miramar (San Sebastián) al Acto de presentación y proclamación del Código Ético Turismo Euskadi. El acto, como señaló en la clausura Sonia Pérez Ezquerra - Consejera de Turismo, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco- se puede resumir con cuatro palabras: Respeto (personas, cultura,  medio ambiente, patrimonio, etc.); Compromiso (por parte de las instituciones, el sector y los y las turistas); Autenticidad (ética, que no cosmética) y Excelencia (que es una forma de trabajar y de ver las cosas que supone acciones y compromisos en el medio y largo plazo).

Las ponencias estuvieron a cargo de:
  • Susana Costa Resende. Responsable de ética de la Organización Mundial de Turismo.
  • Marco Giraldo. Director del sistema de sostenibilidad turística TOURCERT. Miembro del Consejo Directivo de OITS-Organización Internacional de Turismo Social, Stuttgart (Alemania).
  • Jimmy Pons. Consultor internacional de innovación en turismo sostenible. Fundador y  Presidente de la alianza Mindful Travel Destinations.
  • José María de Juan Alonso. Miembro Fundador y Vice-presidente del Centro Español de Turismo Responsable - CETR (Madrid) y Miembro Fundador y Vice-presidente para la Comunicación y la Relación con las Entidades Iberoamericanas de EARTH - European Alliance for Responsible Tourism and Hospitality (Bruselas).
Voy a compartir algunas de las principales ideas que me llevé del acto.

Susana Costa Resende hizo un repaso del Código Ético Mundial para el Turismo, que recoge una serie de principios generales, de carácter voluntario, que apela a la actuación tanto del sector público como el privado y los y las turistas en pos de un desarrollo responsable y sostenible del turismo global. Recordó algunas fechas clave:
  • 1980-Declaración de Manila sobre el turismo mundial [clicar aquí]
  • 1985-Carta del turismo y código del turista [clicar aquí]
  • 1999-Adopción por la Asamblea General del Código Ético Mundial para el Turismo
  • 2001-La Asamblea General de Naciones Unidas respalda el Código Ético Mundial para el Turismo
  • 2003-Se inicia el trabajo del Comité de Ética [para más información clicar aquí]
  • 2011-Campaña empresas privadas y sector asociativo
Me voy a detener en el compromiso del sector privado [para ver las organizaciones que lo han firmado clicar aquí]. Firmar la adhesión supone obligaciones (implementar los principios y reportar iniciativas) y conlleva unos beneficios (obtener visibilidad, usar el logo y optar al premio anual). La OMT no es una entidad certificadora pero permite dar visibilidad a las políticas de responsabilidad social y sostenibilidad en  cinco áreas: 1) gobernanza corporativa y ética empresarial; 2) equidad social y derechos humanos; 3) sostenibilidad medioambiental; 4) calidad del empleo; 5) bienestar de la comunidad.

La 22º sesión de la Asamblea General de la OMT (sep 2017, Chengdu - China) aprobó la Convención Marco sobre Ética del Turismo, A/RES/707(XXII). No sustituye al Código Ético Mundial para el Turismo sino que lo complementa.

Marco Giraldo comenzó recordando el lema del Día Mundial del Turismo 2015, “Mil millones de turistas, mil millones de oportunidades”, y señalando que la sostenibilidad y la responsabilidad se pueden entender: a) como una visión (proteger el planeta y las futuras generaciones) y b) como una disciplina de buena gerencia  para garantizar el éxito en el mercado en el largo plazo. En el turismo hay que desarrollar estrategias de largo plazo. Y para ello es necesario conocer buenas prácticas que se puedan ‘copiar’. Seleccionó cuatro muy interesantes:
  • Viventura – Viactive Ecuador –Galápagos. En todos los pasos hay una relación muy clara con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
  • Timber Coast – Sailing Cargo Voyages. Se diseña un producto con algo ya existente (transporte sostenible) sin utilizar nuevos recursos.
  • Janbeck’s FAIRhaus. Los dueños de este alojamiento muestran su modo de vida a los huéspedes, facilitándoles alternativas que funcionan en el día a día.
  • Villa KaliMeera. Ofrece vacaciones en familia en Corfú promocionando integralmente la economía local y el empleo en una región especialmente débil.
Como señaló Marco es muy importante pensar en lo local. “Lo que nosotros llamamos vacaciones otras personas llaman hogar”. Tenemos una gran responsabilidad con el medioambiente y la sociedad, así como con las generaciones futuras que también tienen derecho a disfrutar los recursos turísticos que tenemos. Invito a ver el Código del viajero Tourcert.

Jimmy Pons nos habló de la importancia de mantener lo que tenemos; y eso implica: a) no destrozar lo que tenemos, b) lo que tenemos poder utilizarlo muchas veces; y c) lo auténtico es que las personas descubran lo que hay en tu destino. Insistió en que un gran problema ha sido que se ha gestionado el turismo ‘mirando por el retrovisor’ (¿qué ha pasado?). Además los retrovisores tienen una gran pega… los “ángulos muertos”.

Dio mucha importancia a la autenticidad que es un valor a futuro, y no pasa de moda. Quienes viajan están pasando de querer viajar “like locals” a viajar “with locals”. Para ello es importante desarrollar una cultura basada en el ser humano, en el cliente tanto interno como externo. Es hora de pasar “de los empresaurios a los empresennials” [para profundizar clicar aquí].

José María de Juan Alonso nos recordó la pertinencia de un código ético para afrontar los retos a los que se enfrenta el sector: la adaptación al cambio climático; el ‘overtourism’ y la turismofobia; el ‘flyskam’, o la vergüenza de volar en avión; la mejora de las condiciones laborales en el sector; la inclusión de las comunidades locales; la atención a la diversidad (social, religiosa, cultural, etc.) y la expansión del modelo ‘low cost’. Insistió en que la ética debe ser un concepto integral, no una mera fachada, y que es importante que se visibilicen buenas prácticas de empresas pequeñas.


Así mismo, presentó la estructura del Código Ético Turismo Euskadi [para verlo clicar aquí] y planteó las distintas fases que se plantean a partir del acto de presentación y que tienen como objetivo difundir el código y recabar adhesiones.

Quiero acabar parafraseando a Jimmy Pons, firmemos el código, comprometámonos, no seamos de los que no lo hacen…  

lunes, 25 de noviembre de 2019

Todas y todos contra la violencia de género

[He publicado esta entrada el 25.11.2019 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Su origen, como señala la ONU, está en “la necesidad de honrar la memoria de las hermanas Mirabal, tres activistas políticas de la República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano, Rafael Trujillo (1930-1961)”.

Entre 2009 y 2010, Manuel Arranz dirigió la serie documental  50 AÑOS DE... con la que se celebraban los 50 años de RTVE. Uno de los capítulos (cada uno de ellos tiene una duración aproximada de media hora) corrió a cargo de Isabel Coixet y llevaba como título La mujer, cosa de hombres [Para verlo, clica aquí].

Comienza con un fondo negro en el que se puede leer el siguiente texto que resulta muy impactante:
"El Código Penal entre 1944 y 1963 toleraba que el marido asesinase a su esposa en caso de adulterio o que el padre matase a sus hijas menores de 23 años y a sus novios en el caso de mantener relaciones sexuales sin estar casadas."
A partir de ahí se va sucediendo una impresionante selección de canciones, imágenes de archivo, anuncios televisivos, fragmentos de programas y extractos de los telediarios que narran episodios de violencia de género (no hay imágenes de dicha violencia, solo los desgarradores ‘titulares’). No es un documental al uso. No hay voz superpuesta, no hay narración que dirija, pero  la concatenación de fragmentos audiovisuales, que va siguiendo un ritmo ascendente, invita a plantearse la conexión entre los roles tradicionales (que la televisión ha ayudado a perpetuar) y la violencia doméstica.

Casi al final aparece una lista de nombres, unos puntos suspensivos, la imagen de Ana Orantes y el texto: “Para todas ellas y para Ana Orantes. In memoriam”. Y termina como había comenzado… con un fondo negro en el que se puede leer otro texto que da qué pensar:
“Sólo existen estadísticas de mujeres asesinadas desde 1999. A partir del asesinato de Ana Orantes (1997), que había acudido a televisión una semana antes de morir quemada a manos de su marido, la violencia contra las mujeres adquiere la visibilidad que tiene en nuestros días.
Hoy en día la legislación española con la Ley integral contra la Violencia es una de las más adelantadas del mundo.
Pero los asesinatos son la punta del iceberg del maltrato hacia las mujeres…”
Como señala Torres (2012, p.335), quien dedica un artículo al análisis del documental, Coixet “dota de visibilidad a un tema tradicionalmente tabú, a la vez que invita al diálogo, al debate y a la reflexión. La directora defiende que la mujer deje de ser cosa de hombres, tanto en su sentido figurado (objeto) como en su acepción más ideológica (asunto)”. Hay un momento que me ha interpelado mucho y me ha encogido el corazón. De fondo, una canción de los Payasos de la Tele que he cantado mil veces en mi infancia… 'Lunes antes de almorzar, una niña fue a jugar, pero no pudo jugar porque tenía que planchar. Así planchaba, así así...' [Véase el artículo de Recio (2019) sobre la canción]… Acompañan a la canción imágenes de archivo que reflejan la letra… En ese momento veo de forma clara y distinta, como suele decir alguien muy cercano parafraseando a Descartes, que he crecido y me he conformado en esa cultura que, desde diferentes lugares y espacios, reproduce los mensajes de fondo. Y no solamente yo… también los hombres de mi generación.

Avanzar en la igualdad de género es necesario para acabar con esta gran lacra social que es la violencia de género y que tiene unas consecuencias graves para las personas que las sufren y para las sociedades que la sustentan. “La igualdad de género es un derecho. La realización de este derecho es la mejor oportunidad que existe para afrontar algunos de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo, desde la crisis económica y la falta de atención sanitaria hasta el cambio climático, la violencia contra las mujeres y la escalada de los conflictos. Las mujeres no sólo se ven más seriamente afectadas por estos problemas, sino que tienen ideas y la capacidad de liderazgo para resolverlos. La discriminación de género, que sigue obstaculizando a las mujeres, es también un obstáculo para nuestro mundo” (ONU Mujeres).  En este camino es indispensable contar con los hombres.

En este sentido va la campaña de este año de la Diputación Foral de Bizkaia cuyo lema es: ‘Queremos tíos buenos’… Hombres que respetan, que valoran y apoyan, que comparten y reconocen y que no controlan, no humillan, no insultan, no agreden ni matan.

En 2007 el Gobierno Vasco puso en marcha la iniciativa Gizonduz, que ha sido impulsada por Emakunde, y que está “dirigida a promover la concienciación, participación e implicación de los hombres en pro de la igualdad de mujeres y hombres”. Una de sus primeras acciones fue la firma de la Carta de hombres vascos por la igualdad y contra la violencia hacia las mujeres. [Aquí se puede ver un vídeo conmemorativo de los 10 años de la iniciativa]

Asociaciones como AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género) también hace una gran labor de concienciación y sensibilización.

Es labor de todos y todas luchar por la igualdad de género y erradicar la violencia contra las mujeres. El tiempo corre en contra de aquellas que se sitúan en la punta del iceberg. No podemos esperar…

Bibliografía

lunes, 28 de octubre de 2019

En defensa de la voz

[He publicado esta entrada el 28.10.2019 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Hay una anécdota personal que tengo grabada a fuego por lo que me dolió. Mis hijos tendrían unos 9 y 10 años y medio, respectivamente.  En cualquier caso fue antes de que me separara de su padre. Estábamos los cuatro sentados en la mesa de la cocina y mi hijo mayor me preguntó: “Ama ¿a ti te pagan por los libros que escribes?”. Le respondí: “Cariño he escrito artículos, capítulos de libros y sólo hay un libro por el que me han pagado derechos de autora pero que es un libro técnico y no es de una gran tirada” [Aunque he de decir que estoy muy orgullosa de que en su día fuera traducido al portugués]. El comentario del padre fue demoledor: “Ya sabes… las cositas de amatxu”. ¡Qué pocas palabras para tirar por tierra el conocimiento, el esfuerzo… el trabajo de otra persona! ¡Y delante de mis hijos! Hoy más que nunca sé por qué me dolió tanto… Fue un intento de callar mi voz, no sé si intencionado o no, pero sí efectivo… En ese momento callé con un puñal clavado en mis entrañas. Creo que hoy actuaría de forma diferente…

Esta anécdota que he compartido ilustra una constante que hemos vivido las mujeres a lo largo de la historia. Se nos ha vetado el poder, o no lo hemos tenido fácil para alcanzarlo, y se ha acallado nuestra voz, se nos ha mantenido alejadas del discurso público (salvo de las ‘causas femeninas’). En México tienen una expresión que me impactó la primera vez que la escuché: “Calladita te ves más bonita”. Mary Beard, catedrática de la Universidad de Cambridge y especialista en estudios clásicos, explica muy bien cómo se nos suele callar actualmente (en el libro incluye ejemplos a lo largo de la historia empezando por el mundo clásico): “La situación es la siguiente: en una reunión, una mujer hace una observación, le sigue un breve silencio y tras unos incómodos segundos, un hombre retoma su argumento allí donde lo había dejado:  ’lo que estaba diciendo es que…’. El efecto es como si nunca hubiera abierto la boca y termina culpándose a sí misma y a los hombres a cuyo exclusivo club parece pertenecer la discusión (Beard, 2018: 46). Esto es el mansplaining [man – hombre + explaining – explicando], fenómeno al que Rebecca Solnit dedicó un interesante  conjunto de ensayos.

Incluso podríamos ir más allá… “Un aspecto todavía más interesante es la conexión cultural que se pone de manifiesto cuando una mujer defiende opiniones impopulares, polémicas o simplemente diferentes: en este caso se consideran indicativas de su estulticia. No es que uno esté en desacuerdo con ella, es que es tonta: ‘Lo siento, cariño, pero es que no lo entiendes’” (Beard, 2018: 40). Cuando estaba haciendo la tesis encontré un libro, La ventaja de ser mujer: el liderazgo femenino, de Sally Helgensen quien es reconocida por Forbes como la primera experta mundial en liderazgo femenino. En el libro destacaba la importancia de la voz en el ejercicio del liderazgo. Al hablar de liderazgo se suele hacer hincapié en el poder de elaborar y transmitir una visión que llegue a ser compartida por todas las personas. Para Helgensen la voz es un concepto más amplio que el de visión (y lo abarca), y el liderazgo femenino tiene mucho que ver con esa voz.  Y la voz hay que desarrollarla…

Y para hacerlo hay que repensar el poder que tradicionalmente se ha entendido como algo casi exclusivo de hombres, un objeto de propiedad al alcance de muy pocos. Me parece muy sugerente la propuesta de Beard (2018: 88): “significa separarlo del prestigio público; significa pensar de forma colaborativa, en el poder de los seguidores y no solo de los líderes; significa, sobre todo, pensar en el poder como atributo o incluso como verbo (‘empoderar’),  no como una propiedad”.

Me quedo con la frase de  Onda Feminista (medio online que busca impulsar la equidad de género en América Latina): “Olvida lo que te enseñaron. Calladita no te vas más bonita. Suma tu voz”. Os animo y me animo a no callar, a reivindicar vuestra voz y a hacerlo en todos los ámbitos, públicos y privados. Pensemos más en empoderarnos y empoderar a otras personas que en el ejercicio del poder como hasta ahora se ha hecho.


Bibliografía
  • Beard, Mary (2018). Mujeres y poder. Un manifiesto. Barcelona: Crítica.
  • Helgesen, Sally (1993). La ventaja de ser mujer: el liderazgo femenino. Barcelona: Granica


viernes, 11 de octubre de 2019

¿Podremos vivir juntos?


El 9 de octubre asistí a una conferencia que llevaba por título: “¿Podremos vivir juntos? Reconciliar contrarios en un mundo de conflictos”, y que era el acto inaugural del curso del Centro Loyola de Bilbao. Fue impartida por Jacques Haers, sj, profesor de Teología en la Universidad de Lovaina y estudioso de la globalización, la violencia y la paz, el cambio climático. Licenciado en Matemáticas y Filosofía y Doctor en Teología. Voy a compartir aquí las principales ideas que me llevé y algunas reflexiones. La conferencia se centró en cuatro ideas.

1.Visión relacional de la realidad

Los seres humanos somos seres relacionales, no individuos separados de otros seres y del mundo. Somos seres que también nos relacionamos con nuestro propio ser. Somos mucho más que la suma de las moléculas que nos componen. Estamos en encuentro con otras personas antes de ser individuos. Y lo ilustró con dos historias personales una de las cuales intentaré reproducir:

Se encontraba en la cola de pagar de un supermercado. Allí había una señora mayor y detrás de ella una madre con un niño de unos cinco años que estaba molestando a la señora porque le daba golpecitos con el carro. La señora se quejó a la madre que respondió indignada: “Mi Tomás hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere”. Un hombre que también estaba en la cola tomó un botellín de agua, se acercó al niño y le vacío el botellín en la cabeza. La madre protestó enfadada y el hombre le contestó: “Yo hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero”.

Un sujeto que decide tiene que darse cuenta de la relación, que es un nivel más fundamental que lo escogido. Ya somos relación antes de escoger. El individuo es relación por su mera existencia. Sin embargo, estamos habituados a ver la sociedad como un conjunto de individuos separados. Si utilizamos la teoría de conjuntos, tenemos que darnos cuenta de que no hay elementos sin conjunto, y que el conjunto más importante es el de toda la realidad.

Si lo observamos desde un punto de vista de fe, la creación es el conjunto en el que las relaciones construyen subjetividades. Estamos conectados en el sentido de ser creados conjuntamente (alianza de destino). No podemos comportarnos como si no estuviéramos en relación con el resto de la realidad.

Yo no puedo considerar ‘otros’ solamente a una parte, los ‘otros otros’ ya están aquí, aunque tengan una alteridad diferente de la que me gustaría. Aquí reside el gran reto, tratar a esos ‘otros otros’ con el mismo respeto, derechos, etc. Hay identidades geográficas, de género, políticas, etc. muy diferentes ¿Cómo construimos un bien común desde esa complejidad de identidades? Una identidad en relación evoluciona, que no es lo mismo que decir que sea relativa. Este hecho cobra mucha relevancia en el diálogo interreligioso. La religión se puede vivir desde 3 perspectivas diferentes: 1) exclusivismo, sólo hay una fe verdadera y se trata de convertir a los que no la profesan; 2) inclusivismo, reconozco en la otra fe matices de razón; 3) pluralismo, somos diferentes y tenemos distintas opciones. En el diálogo interreligioso arriesgamos nuestra identidad para redescubrirla en Dios que se nos ofrece de diferentes maneras. En definitiva, participamos del mismo mundo, hay un plan que nos une.

2. Justicia restaurativa

Víctima y victimario viven en una comunidad herida y la justicia restaurativa trata de ver si se puede construir una realidad de consolación, si se puede transformar la realidad herida [Jean Schmitz, experto en Prácticas Restaurativas, explica en este vídeo las diferencias entre Justicia Punitiva y Justicia Restaurativa]. Esto supone un largo camino. Incluso hay heridas que no se pueden sanar en esta vida. En estos procesos es muy importante la figura de la persona mediadora, que es quien transmite la fe en la posibilidad de un mundo reconciliado. Es una persona amiga que va a hablar con ambas partes mostrándole a cada una el punto de vista de la otra y que ayuda a buscar el modo de reparar. La reparación es una decisión conjunta, un discernimiento en común para juntos construir una realidad reconciliada. La parábola de Lázaro y el rico (Lc16, 19-26) es un buen ejemplo de lo que ocurre cuando no sanamos la realidad. Cuando tanto Lázaro como el rico mueren la misma relación se repite pero al revés. Las divisiones nos llevan a caminos sin salida. No se trata de buscar la verdad o la falsedad sino aquello que da consolación. Es muy inspiradora esta historia de la aldea de Rwimikoni, El pueblo ruandés donde asesinos y víctimas del genocidio viven en armonía. Igualmente, es muy interesante esta charla TED de Daniel Reisel, profesor del Univertity College of London: “La neurociencia de la justicia restaurativa”. En ella apuesta por programas de justicia restaurativa como vía para “cambiar los cerebros” de quienes han cometido crímenes, ayudándoles a desarrollar la empatía y así facilitar su rehabilitación.

3. Encarnación

Para transitar el camino de la reconciliación hay que trabajar desde la herida, desde el saberse solidarios en el dolor. En la parábola de la mujer sirofenicia (Mc 7, 24-30), en un primer momento Jesús le dice que ella no es judía, pero reconoce la voz del padre en esta mujer y entra en su herida. Al entrar en la herida se puede hacer un cambio, se puede conseguir lo imposible de la reconciliación.

4. La persona mediadora es quien cuida de la misión

Hay una misión que se nos ha dado y a la que queremos ser fieles: encaminar hacia la reconciliación; empezar un camino que, a priori, parece imposible. Para los cristianos  esta misión es primariamente la de relacionarnos en Dios todos juntos, la creación entera; construir un mundo en paz.

No solo podemos vivir juntos sino que estamos llamados a transformar la realidad y construir la paz para todas las personas, para toda la creación.

En el siguiente vídeo (a partir del minuto 16) se puede ver la intervención, con el mismo título, de Jacques Haers, sj  el pasado 7 de octubre en el acto inaugural del curso del centro de estudios Cristianisme i Justícia.