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sábado, 3 de agosto de 2024

Sobre los apegos

[Entrada publicada originalmente el 16.12.2009 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

Hoy quiero hablar de los apegos, en el sentido budista, debido a una situación personal que vista desde fuera puede parecer banal. En el trabajo me han comunicado hace un par de días, y no de la mejor forma, que tengo que guardar mis cosas en cajas porque me van a cambiar de despacho no se sabe cuándo ni a dónde. No soy la única a la que se lo han dicho y, desde luego, tampoco soy la única a la que no le ha hecho gracia el tema. Aunque esto no consuela demasiado. [Hay que tener en cuenta que un profesor universitario no puede meter sus cosas en una cajita como sucede en las películas y que hay modos y modos de comunicar las cosas].

Desde que recibí la noticia se han sucedido en mí múltiples pensamientos y sentimientos. Creía que en los traslados anteriores había prescindido de lo innecesario o accesorio. Al hacer las cajas me he dado cuenta de que en poco tiempo había acumulado mucho (espero haber vaciado más las alforjas esta vez). Pensaba que había aprendido que “estoy de paso” pero me había encariñado con el espacio y lo cotidiano. Me había acostumbrado a la persona con la que compartía el despacho y ahora tengo que “volver a empezar”. Se nos dice que el cambio es fundamental para la evolución y el crecimiento pero eso no nos evita cierto dolor en el camino (y oportunidades de aprendizaje dirían otros).

Para el budismo, estar dominado por los apegos (que pueden ser cosas materiales e incluso a personas) es fuente de sufrimiento y, por tanto, hay que eliminar los apegos (para profundizar en las Cuatro Nobles Verdades del Budismo y la superación del sufrimiento véase este artículo breve de Jesús Sordo Medina). En occidente el término apego tiene connotaciones positivas, sobre todo si se refiere a personas, ya que se entiende como un sinónimo de cariño o preocupación. Lo que el budismo intenta decir es que hay que evitar apegarse a las cosas que provocan sufrimiento o hacerlo de forma que produzcan sufrimiento.

Acabo con un cuento que recibí por internet y que supongo que es la lección que me toca aprender a mí hoy.

Se cuenta que en el siglo pasado, un turista americano fue a la ciudad de El Cairo, Egipto, con la finalidad de visitar a un famoso sabio, el turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuarto muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.

- ¿Dónde están sus muebles? - preguntó el turista.

Y el sabio, rápidamente, también preguntó:

- ¿Y dónde están los suyos...? -

- ¿Los míos? - se sorprendió el turista -¡Pero si yo estoy aquí solamente de paso! -

- Yo también... - concluyó el sabio.

 ¿Cuáles son tus apegos?

Bibliografía:









viernes, 8 de marzo de 2024

¿Por qué soy feminista?

 

[He publicado esta entrada el 08.03.2024 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

La campaña del 8 de marzo de 2024 de Emakunde lleva con lema “Orgullosas”, acompañado de la frase: “Detrás de cada mujer empoderada ha habido otras mujeres impulsándola a serlo”. En una entrada anterior explicaba cómo el orgullo, junto con la vergüenza y la culpa, “son esenciales para dirigir y controlar el comportamiento en consonancia con los valores morales”, son unas auténticas brújulas morales (Echaniz Barrondo, 2021). Hoy quiero reivindicar y poner en valor el papel de todas las mujeres que apoyan y empoderan a otras mujeres, mujeres que apuestan por la sororidad (Echaniz Barrondo, 2018). Y quiero tener un recuerdo agradecido a una gran amiga recientemente fallecida, Lumi Velázquez, quien me enseñó el verdadero significado de la sororidad y del compromiso con la igualdad.

Hemos avanzado mucho, pero todavía falta un largo camino para la verdadera igualdad de oportunidades. Según el Foro Económico Mundial (2023), la brecha de género se ha reducido hasta el nivel de 2019 (la pandemia supuso un retroceso importante en la igualdad de oportunidades), pero el año previsto para alcanzar la paridad es el mismo que el del año pasado: 2154. No es el mismo en todas las regiones del mundo, pero en cualquier caso es demasiado tiempo… Ni yo, ni mis hijos, ni mis nietas y nietos (si algún día los tengo) la veremos. Cuando explico esto en clase, se genera mucho revuelo y hay voces (sobre todo masculinas) que insisten en que es imposible, que no hay desigualdad de género, que legalmente está prohibido. Además, aflora el tecno-optimismo que parece promulgar que lo que las personas no somos (ni hemos sido) capaces de solucionar lo harán las máquinas. Y me sorprende que todavía haya gente que no se ha enterado de que existen sesgos, y los algoritmos los reproducen y amplifican.

Es fundamental empoderar a mujeres y niñas. Como señala ONU Mujeres (2024) “Invertir en las mujeres es tanto un imperativo económico como una cuestión de derechos humanos. (…) Los sistemas financieros y económicos de los que nos hemos dotado no favorecen la igualdad de género. (…)  Los recursos financieros son necesarios para que las mujeres realicen sus derechos. (…) Las mujeres que prosperan impulsan economías prósperas”. Asimismo, es importante no cesar en la lucha por la igualdad de oportunidades para todas las personas. Pero no es fácil mantener el pulso.

Quiero terminar con el párrafo final de la introducción de mi tesis doctoral: “Ha habido quien se ha leído el presente trabajo y nos ha preguntado: ‘¿Qué pensaría Simone de Beauvoir de esta tesis?'. Nuestra respuesta fue contundente -y coincidente con la percepción de quien nos la hizo-: 'Que está alienada'. Al final, la educación, los hábitos, las costumbres... nos hacen caer, en cierta medida, en aquello que queremos evitar, la ‘trampa' de la sociedad. En ocasiones, acabamos reproduciendo -inconscientemente- aquellos mecanismos que hacen que las desigualdades permanezcan cuando nuestro objetivo era combatirlos” (Echaniz Barrondo, 2001). Suelo tener muy presente esta anécdota que me recuerda por qué soy feminista, por qué no se puede bajar la guardia… Además, estos días he recibido un vídeo, “La feminista blandengue”, que me la ha recordado con fuerza.


Referencias

viernes, 17 de febrero de 2023

La ruptura como camino de crecimiento


Recientemente un amigo me ha enviado una conferencia de Covadonga Pérez-Lozana que lleva por título Cómo superar una ruptura de pareja para que la viera y contrastáramos lo que en ella se dice. A continuación, voy a resumir aquellas ideas que me parecen más sugerentes para después hacer una lectura desde mi propia experiencia.

Cualquier separación es un desgarro, un fracaso, hay un duelo en toda regla (dicen que es similar al de la muerte de un ser querido, con la diferencia de que en la ruptura de pareja no dejamos ir, no soltamos). Ante una ruptura pasamos primero por una fase de negación (“no es posible”, “con todo lo que he hecho”…) y después de culpa (“Si hubiera…”, “si no hubiera…”, “hay algo en mí que no funciona”, “soy un fracaso”, “no voy a lograr tener pareja”, etc.).

Hay muchas creencias erróneas y mitos en la relación de pareja (ver al otro como príncipe-princesa, necesitamos encontrar nuestra media naranja para ser felices, para que sea buena un relación tiene que durar mucho, el amor para toda la vida…). Sin embargo, estamos en una relación para ser felices, no para aguantar (como decían nuestros mayores). Lo importante es vivir en presencia, en el aquí y el ahora, para poder disfrutar. El modelo de amor para toda la vida ya no sirve para el momento que estamos viviendo. El modelo preestablecido, el ideal social, es estar en pareja (si estás en pareja todo está bien en ti). Depende del momento vital en el que estemos puede que necesitemos estar solos.

Tendríamos que preguntarnos por el propósito de estar en pareja. Desde un punto de vista espiritual, podríamos decir que este propósito es ayudarnos a crecer, hacernos de espejo (para poder ver nuestras sombras y convertirlas en luz). La vida potencia que al estar juntos nos conozcamos y ambos nos sanemos. Un alma gemela no es alguien que te complementa, sino alguien que te va a sacudir, retar, mover. Nadie te da lo que no tienes en tu interior, pero te puede ayudar a descubrirlo. En esencia somos amor, pero se nos ha olvidado, nos hemos ido poniéndonos máscaras con el objetivo de recibir el amor y reconocimiento de los demás.

Cuando hemos vivido una experiencia de abandono de pequeños (real o no, pero la hemos vivido como tal) la vida necesariamente te va a poner un abandono, una ruptura de pareja en la edad adulta para tu sanación. La vida tiende al equilibrio. Necesito la experiencia para cruzarla y sanarme. En la época de nuestros abuelos estos procesos de crecimiento, a través de la relación de pareja, podía durar treinta o cuarenta años. Los aprendizajes les llevaban mucho más tiempo. Ahora el ser humano está despertando, estamos en la era de evolución de la conciencia. Ahora ese aprendizaje puede ser mucho más corto. Y cuando el aprendizaje está integrado, esa pareja ya no cumple su función, ha llegado el momento de soltar y seguir evolucionando. Como tenemos el sistema de creencias de nuestros mayores si rompemos una pareja nos sentimos mal, fracasados, defectuosos. Sin embargo, la ruptura es un proceso natural. Para algunas personas la pareja dura toda la vida, pero para otras no. Pensamos que si soltamos perdemos algo porque no confiamos en la vida y sus procesos. Cuando tenemos algún aprendizaje pendiente la vida nos lo vuelve a traer. Para aprender a amar una parte muy importante es aprender a soltar y a confiar en la vida y sus procesos.

Recapitulando, Covadonga hace los siguientes apuntes para superar una ruptura de pareja:

  • Mata la esperanza. No has perdido nada. Tenías que soltar. En lugar de llorar por lo perdido pregúntate qué aprendizajes puedes hacer.
  • Fluye, confía, conéctate con el ahora. Todo el sufrimiento es resistencia a la vida.
  • Deshazte de la culpa. Nada está mal en ti. Sé honesto, honesta, seguro que ya intuías que algo no funcionaba.
  • El propósito de una relación de pareja es la sanación. La vida te va a proveer de todas aquellas parejas que necesites para tu aprendizaje.
  • En pareja se aprenden unas cosas y en soledad otras (por ejemplo, integrar y gestionar nuestras emociones). Toda situación en la vida supone una oportunidad de sanación.
  • El hombre o la mujer de tu vida eres tú. Todas las relaciones son un reflejo de amor propio. 
  • Una ruptura de pareja es un evento neutro, no es ni bueno ni malo. Tú decides si lo ves como un fracaso o como una oportunidad para desarrollar relaciones desde la igualdad. Lo importante es aprender para no repetir patrones disfuncionales y poder evolucionar.

Paso a comentar la lectura que hago de estas ideas desde mi experiencia. Reconozco que me ha costado mucho desterrar los mitos mencionados más arriba, superar el ideal del amor romántico. He vivido en primera persona la idea errónea de “mi amor le cambiará”. Viví una relación de 25 años (10 de noviazgo y 15 de matrimonio). La herida tardó en cicatrizar y lo hizo con idas y venidas. Superé el miedo a “quedarme sola”. Aprendí que no se puede mendigar amor, que no había nada malo en mí, que no era una fracasada, que soy una persona completa, que si no estás atenta corres el peligro de repetir patrones, que la evolución pasa por quererme más y mejor, que la vida te da segundas (y más) oportunidades, que mis hijos están mejor si yo estoy bien, que solo se puede construir una buena relación desde el amor propio y el respeto a mí misma. Tardé en aprender, pero me ha merecido la pena. He ganado en autoestima y confianza. Estoy más capacitada para quererme bien y querer bien a otra persona, para construir relaciones desde la igualdad.

La vida te va poniendo en la vida las personas, no solo parejas, que necesitas para tu aprendizaje. Algunas personas están siempre, otras solo en algún periodo y otras van apareciendo en distintos momentos. Cada persona, cada encuentro te posibilita el crecimiento. Y eso da color a la vida.

Para terminar, unos versos de la canción de Rozalén La que baila para ti:

“Me desprendo de esta lanza

Que este odio es el que mata

Y la rabia también ata

Y ya es hora de dejarnos ir

 

Ya no seré yo

La que baile para ti”

Referencias



lunes, 6 de febrero de 2023

Sobre la resiliencia

 


[He publicado esta entrada el 06.02.2023 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

No es la primera vez que escribo sobre la resiliencia, hace años lo hice a raíz de una conferencia de Luis Rojas Marcos (ver Echaniz, 2011). En esta ocasión la entrada está inspirada por las ideas que me llevo del curso “¿Podemos ayudar a que nuestros estudiantes mejoren su resiliencia?”, impartido por Elsa del Pozo García, para el Servicio de Orientación Universitaria de la Universidad de Deusto. He de reconocer que me llevó al curso el interés por acompañar bien a mi alumnado, pero también el obtener ideas y pautas que me sirvan a mí.

La resiliencia podría definirse como la capacidad para resistir y recuperarse ante circunstancias adversas, bien de carácter personal o social. Una imagen que se suele utilizar para explicar la resiliencia es la de un muelle que se estira pero, una vez que ha cesado la fuerza que tiraba de él, vuelve a su lugar. Hay que decir que también hay muelles que no vuelven a su forma original, y, no obstante, siguen funcionando.

La resiliencia se puede entrenar, es fruto del aprendizaje, lo que requiere constancia y fortaleza. Se puede entrenar a cualquier persona en esta habilidad, aunque algunas tienen un mejor punto de partida (bien sea por sus características personales, porque cuentan con una buena red, etc.). Es un factor protector para el bienestar, ayuda a salir antes del dolor y el malestar. Hay una escena en El Rey León en la que Rafiki va acompañando a Simba en su camino de resiliencia.

En los seres humanos hay dos fuerzas opuestas que son fundamentales para crecer y avanzar: la Physis (da vitalidad y energía) y la Homeostasis (da estructura: significado, continuidad, predictibilidad, etc.). "Sin homeostasis no tendríamos estructura y sin physis no tendríamos estímulo". El éxito está en equilibrar ambas [para profundizar ver Erskine, 2011]. Y para acompañar a otras personas necesitamos conocer mínimamente la historia de la otra persona, desde una mirada genuina, incondicional, sin juicio. Y esto exige tiempo y escucha.

Veamos los siete pilares de la resiliencia que los psicólogos Wolin, S.J. y Wolin, S. desarrollaron en 1993 (ver Medina, 2021):

  • La introspección, la capacidad de preguntarse y darse respuesta a qué me impacta, por qué y cómo respondo.
  • La independencia, la capacidad de poner distancia ente uno mismo y los ambientes en los que se desenvuelve, la habilidad para tomar distancia.
  • La capacidad para relacionarse, de crear lazos significativos con otras personas.
  • La capacidad de iniciativa, que tiene que ver con exigirse y ponerse a prueba, de ejercer control sobre las situaciones (o sobre nuestra reacción ante las mismas).
  • El sentido del humor, encontrar lo cómico en la tragedia.
  • La ideología personal, la moralidad, el comprometerse de acuerdo a valores morales, discernir sobre lo bueno y lo malo. Actuar como uno cree que debe hacer ayuda a sublimar el dolor.
  • La creatividad puede contribuir a crear orden, belleza y finalidad donde había caos.

Existe una herramienta, “Círculo de influencia, círculo de preocupación”, de la que hablaba Steve Covey en Los 7 hábitos de las personas altamente efectivas (ver Apesteguia, 2017) que nos puede ayudar a desarrollar la resiliencia si aprendemos a centrarnos en aquello sobre lo que tengo algún tipo de influencia, que depende de mí (pensamientos, comportamientos, emociones y acciones), y dejo de preocuparme por aquello en lo que no tengo margen de actuación.

Para terminar, unos versos de una bonita canción de Diana Navarro, cuyo título, “Me amo y me acepto completamente”, sería bueno recitar a modo de mantra y grabárnoslo ‘a fuego’:

“Soy valiente por quererme, poco a poco soy más fuerte
En mis manos tengo el cambio, la tristeza ya es pasado
Tomo el mando estoy a salvo
Me amo y me acepto completamente”

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viernes, 2 de septiembre de 2022

La mirada apreciativa


[He publicado esta entrada el 29.08.2022 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

El Servicio de Orientación de la Universidad de Deusto organizó el 9 de junio de 2022 una nueva edición de la “Jornada del Tutor”, bajo el título: “La mirada apreciativa como recurso de la acción tutorial. En esta ocasión contamos con la presencia de un referente de la psicología humanista, la Dra. Ana Gimeno-Bayón. Psicoterapeuta y formadora desde hace más de treinta años, cofundadora, junto con el Dr. Ramón Rosal del Instituto Erich Fromm de Psicoterapias Integradoras Humanistas en Barcelona. En 2017 fue reconocida por la Sección de Psicoterapias Humanistas de FEAP (Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas), como una de las seis personas pioneras de la psicología humanista en España. [Se puede ver aquí la conferencia]

Voy a reflejar aquí algunas ideas que me llevé y que sirven tanto para mi labor como tutora, como profesora, como madre y como educadora, en general.

Existen dos perfiles en el ejercicio de la tutoría: el humano, atiende al ser y estar (es más cercano) y el profesional, atiende al saber y saber hacer (es más distante). Si nos preguntamos cuál es mejor, la respuesta es: el que mejor se adapte a las necesidades de la persona que tenemos delante. Hay quien acude a una tutoría por problemas académicos, otras personas por algún problema personal, o puede que unos y otros se entremezclen. En cualquier caso, es necesaria la mirada apreciativa. La tarea del tutor o tutora es acompañar en el crecimiento hacia la autonomía. Ver no es lo mismo que mirar, y podemos mirar de formas diferentes con resultados muy distintos. Mirar a una persona es complejo, exige mucha profundidad. Nos comunicamos con la mirada. Además, tiene riesgos, uno de los cuales es el rechazo.

Existen miradas malas: la intimidante (asusta, da miedo), apabullante (la que ve a la otra persona como alguien a quien maravillar), la inconstante (proporciona emociones agradables pero no de forma sostenida), la sobreprotectora (no ve a la otra persona como autónoma), molesta (la otra persona es un obstáculo o un incordio), la rígida (la otra persona es como arcilla a modelar), la tímida (no vaya a ser que la otra persona capte mis contradicciones o sombras), la rechazante (ve a la otra persona como alguien que le quiere parasitar). Hay quien ve a la otra persona, pero no le mira, la ve como un objeto, no capta su complejidad, sus cualidades y sus limitaciones, sus aspiraciones y sus deseos.

Existen miradas despistadas, miradas apreciativas pero despistadas. Esto es algo habitual en las relaciones de ayuda. El problema es la falta de realismo y las expectativas desajustadas. Se transmite el mensaje de que “hemos de ser perfectos”: sé perfecto/perfecta, esfuérzate, complace, date prisa, sé fuerte… Estos mensajes llenan de tensión a la persona. Pensemos que alguien nos pide que doblemos en cuatro un folio de forma perfecta… Por mucho que lo intentemos es una tarea imposible. La presión por la perfección hace que nuestro inconsciente se rebele (se puede dar una venganza inconsciente). Puede ocurrir que la persona venga con estos mensaje incorporados. Frente a eso podemos dar mensajes liberadores:

Frente a…Mensaje liberador
“Sé perfecto/perfecta”“Está bien hacer las cosas bien y es humano cometer errores”
“Esfuérzate”“Lógralo, con o sin esfuerzo”
“Complace”“Complácete y elige cómo, cuándo y a quién complacer”
“Date prisa”“Tómate el tiempo que necesites, para conseguir la calidad que quieres”
“Sé fuerte”“Está bien mostrar la vulnerabilidad y pedir ayuda”

Existe también una buena mirada, la mirada apreciativa, que responde a algo que llevamos incorporado, el cooperar. El ser humano está programado para ser sensible a los demás. Supone mirar sin tensión, con empatía, ‘abrazando’ a la otra persona. Incluye un aspecto sensorial (se mira con los ojos y con todos los sentidos), un aspecto afectivo (supone implicarse, dolerse y alegrarse con la otra persona) y un aspecto intelectivo (reconocer una historia, una vida). Símil: es la mirada del abuelo o de la abuela (todo amor o comprensión), no la del padre o la madre (que miran con la tensión de la responsabilidad). Es la mirada de quien descubre un tesoro. Los ingredientes de la mirada apreciativa: aprecio, interés, respeto, sinceridad y empatía. Los resultados: mucha fecundidad, crecimiento personal y profesional.

Todas las personas necesitamos esa mirada apreciativa, esa que ve más allá de lo visible, esa que nos ayuda a querernos y permite que queramos a otras personas, esa que contribuye a nuestro crecimiento, que nos transforma.



Referencias

lunes, 29 de junio de 2020

A vueltas con la @

Fuente: Olmo Campillo y Méndez Miras (2003: 14)

[He publicado esta entrada el 29.06.2020 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Los días 22-25 junio he asistido a las Jornadas online “Perspectiva de género en la docencia universitaria” organizadas por la Universidad de Extremadura. Han sido muy interesantes y se ha hablado desde distintas disciplinas. Me quedo con una de las sesiones en la que María Luisa Calero Vaquera, Catedrática jubilada de Lingüística General (Universidad de Córdoba), hizo la ponencia marco: “50 años de docencia e investigación sobre sexismo y lenguaje ¿En qué punto estamos?”. Me entusiasmó desde el primer momento porque llevo ya tiempo preocupada por utilizar un lenguaje no sexista, que no invisibilice a la mujer, que evite el ‘supuesto’ genérico masculino; y preocupada también por sensibilizar a mi alumnado y las personas con las que interactúo sobre el tema. Es una tarea ardua, agotadora y en la que, a veces sin darte cuenta, bajas la guardia y retrocedes. Y estoy hablando de algo que va mucho más allá del uso de la @ o del o/a. Es un tema que genera mucha polémica y opiniones, así como posiciones muy beligerantes en uno y otro sentido. En cuanto se habla del tema la polémica está servida… [Recomiendo este artículo en el que tres lingüistas debaten sobre el lenguaje inclusivo a raíz del “Informe sobre el lenguaje inclusivo en la Constitución” de la RAE].

Si queremos trabajar por la igualdad real de oportunidades, no podemos perder de vista la importancia del lenguaje. El lenguaje configura nuestra mirada, nuestra comprensión y nuestro modo de actuar. “Las lenguas no se limitan a ser un simple espejo que nos devuelve la realidad de nuestro rostro: como cualquier otro modelo idealizado, como cualquier otra invención cultural, las lenguas pueden llevarnos a conformar nuestra percepción del mundo e incluso a que nuestra actuación se oriente de una determinada manera” (Calero Vaquera, 1999: 11).

Las lenguas perpetúan una imagen concreta de la mujer que tiene mucho peso en el imaginario colectivo y en las relaciones sociales y que es necesario cambiar, también a través del lenguaje. “Los varones se apropiaron del idioma, como lo hicieron con el resto de las instituciones humanas y las manifestaciones culturales de los pueblos (la ley, la religión, la moral, la mitología, el arte, la ciencia…), y han perpetuado, sirviéndose de todas ellas y desde el origen de los tiempos, una imagen concreta de la mujer: ser inferior, despreciable y peligroso” (Calero Fernández, 1999: 79)

Alario et al. (1995: 35), todas pertenecientes a NOMBRA -Comisión Asesora sobre Lenguaje del Instituto de la Mujer- expresan que:
“Un uso del lenguaje que representa a las mujeres y a los hombres y que nombra sus experiencias es un lenguaje sensato:
    • No oculta
    • No subordina
    • No infravalora
    • No excluye
    • No quita la palabra a nadie ...”
¿Por qué no hacer todo lo que esté en nuestra mano por visibilizar y representar a todas las personas? Es cuestión de sensibilidad, de poner un poco de atención y de buscar alternativas. Señalo aquí algunas de las propuestas de cambio sugeridas por la Profesora Calero Vaquera en su intervención [algunas de ellas generan bastante controversia]:
  • Evitar el ‘presunto’ genérico masculino
    • Utilizando genéricos colectivos y términos abstractos: ciudadanía, alumnado…
    • Empleando otros recursos verbales y pronominales: en el medievo se vivía…
    • Usando la doble forma de la categoría género: los niños y las niñas…
    • Eliminando el determinante: profesionales de la medicina…
    • Sustituyendo el determinante/pronombre: cada docente tendrá que…
    • Feminizando las palabras donde el sistema lo permita: Licenciada, Graduada…
    • Utilizando en la escritura determinados signos inclusivos: @, X [esta propuesta es muy discutida por las personas expertas en lingüística].
  • Evitar los tratamientos discriminatorios:
    • Omitiendo el determinante ante apellidos de mujeres: (la) Caballé…
    • Evitando tratar familiarmente a las mujeres en contextos formales: señora, profesora… Pérez (no por el nombre de pila).
  • Otras propuestas más atrevidas (“terrorismo lingüístico”, aquí es donde quizá se produce mayor debate porque se da un mal uso de la lengua): portavoza, seres humanas, hablando en femenino aunque haya presencia masculina…
Y todavía habrá quien diga que se hace pesado, que cualquiera se siente representado(a) ante el genérico masculino… Yo hace tiempo que decidí que prefiero ser gramaticalmente incorrecta a que alguna persona no se sienta representada (aunque no siempre lo consigo). Las lenguas tienen un carácter evolutivo y se pueden cambiar si hay voluntad y modificamos los usos. ¿Te sumas a darle una vuelta a cómo utilizas el lenguaje y a introducir pequeños cambios?

Bibliografía
  • ALARIO, Carmen, Mercedes BENGOECHEA, Eulàlia LLEDÓ y Ana VARGAS (1995): Nombra en femenino y en masculino. Instituto de la Mujer (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales), Madrid.
  • CALERO VAQUERA, Mª Luisa (1999): “Del silencio al lenguaje (Perspectivas desde la otra orilla)”. En: En femenino y en masculino. Cuaderno de Educación No Sexista nº 8, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (Instituto de la Mujer), Madrid, pp. 7-11.
  • CALERO FERNÁNDEZ, Mª Ángeles (1999): Sexismo lingüístico. Análisis y propuestas ante la discriminación sexual en el lenguaje. Narcea, Madrid.
  • OLMO CAMPILLO, Gemma y MÉNDEZ MIRAS, Ana (2003). En dos palabras. En masculino y en femenino. Instituto de la Mujer (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales), Madrid.

viernes, 11 de octubre de 2019

¿Podremos vivir juntos?


El 9 de octubre asistí a una conferencia que llevaba por título: “¿Podremos vivir juntos? Reconciliar contrarios en un mundo de conflictos”, y que era el acto inaugural del curso del Centro Loyola de Bilbao. Fue impartida por Jacques Haers, sj, profesor de Teología en la Universidad de Lovaina y estudioso de la globalización, la violencia y la paz, el cambio climático. Licenciado en Matemáticas y Filosofía y Doctor en Teología. Voy a compartir aquí las principales ideas que me llevé y algunas reflexiones. La conferencia se centró en cuatro ideas.

1.Visión relacional de la realidad

Los seres humanos somos seres relacionales, no individuos separados de otros seres y del mundo. Somos seres que también nos relacionamos con nuestro propio ser. Somos mucho más que la suma de las moléculas que nos componen. Estamos en encuentro con otras personas antes de ser individuos. Y lo ilustró con dos historias personales una de las cuales intentaré reproducir:

Se encontraba en la cola de pagar de un supermercado. Allí había una señora mayor y detrás de ella una madre con un niño de unos cinco años que estaba molestando a la señora porque le daba golpecitos con el carro. La señora se quejó a la madre que respondió indignada: “Mi Tomás hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere”. Un hombre que también estaba en la cola tomó un botellín de agua, se acercó al niño y le vacío el botellín en la cabeza. La madre protestó enfadada y el hombre le contestó: “Yo hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero”.

Un sujeto que decide tiene que darse cuenta de la relación, que es un nivel más fundamental que lo escogido. Ya somos relación antes de escoger. El individuo es relación por su mera existencia. Sin embargo, estamos habituados a ver la sociedad como un conjunto de individuos separados. Si utilizamos la teoría de conjuntos, tenemos que darnos cuenta de que no hay elementos sin conjunto, y que el conjunto más importante es el de toda la realidad.

Si lo observamos desde un punto de vista de fe, la creación es el conjunto en el que las relaciones construyen subjetividades. Estamos conectados en el sentido de ser creados conjuntamente (alianza de destino). No podemos comportarnos como si no estuviéramos en relación con el resto de la realidad.

Yo no puedo considerar ‘otros’ solamente a una parte, los ‘otros otros’ ya están aquí, aunque tengan una alteridad diferente de la que me gustaría. Aquí reside el gran reto, tratar a esos ‘otros otros’ con el mismo respeto, derechos, etc. Hay identidades geográficas, de género, políticas, etc. muy diferentes ¿Cómo construimos un bien común desde esa complejidad de identidades? Una identidad en relación evoluciona, que no es lo mismo que decir que sea relativa. Este hecho cobra mucha relevancia en el diálogo interreligioso. La religión se puede vivir desde 3 perspectivas diferentes: 1) exclusivismo, sólo hay una fe verdadera y se trata de convertir a los que no la profesan; 2) inclusivismo, reconozco en la otra fe matices de razón; 3) pluralismo, somos diferentes y tenemos distintas opciones. En el diálogo interreligioso arriesgamos nuestra identidad para redescubrirla en Dios que se nos ofrece de diferentes maneras. En definitiva, participamos del mismo mundo, hay un plan que nos une.

2. Justicia restaurativa

Víctima y victimario viven en una comunidad herida y la justicia restaurativa trata de ver si se puede construir una realidad de consolación, si se puede transformar la realidad herida [Jean Schmitz, experto en Prácticas Restaurativas, explica en este vídeo las diferencias entre Justicia Punitiva y Justicia Restaurativa]. Esto supone un largo camino. Incluso hay heridas que no se pueden sanar en esta vida. En estos procesos es muy importante la figura de la persona mediadora, que es quien transmite la fe en la posibilidad de un mundo reconciliado. Es una persona amiga que va a hablar con ambas partes mostrándole a cada una el punto de vista de la otra y que ayuda a buscar el modo de reparar. La reparación es una decisión conjunta, un discernimiento en común para juntos construir una realidad reconciliada. La parábola de Lázaro y el rico (Lc16, 19-26) es un buen ejemplo de lo que ocurre cuando no sanamos la realidad. Cuando tanto Lázaro como el rico mueren la misma relación se repite pero al revés. Las divisiones nos llevan a caminos sin salida. No se trata de buscar la verdad o la falsedad sino aquello que da consolación. Es muy inspiradora esta historia de la aldea de Rwimikoni, El pueblo ruandés donde asesinos y víctimas del genocidio viven en armonía. Igualmente, es muy interesante esta charla TED de Daniel Reisel, profesor del Univertity College of London: “La neurociencia de la justicia restaurativa”. En ella apuesta por programas de justicia restaurativa como vía para “cambiar los cerebros” de quienes han cometido crímenes, ayudándoles a desarrollar la empatía y así facilitar su rehabilitación.

3. Encarnación

Para transitar el camino de la reconciliación hay que trabajar desde la herida, desde el saberse solidarios en el dolor. En la parábola de la mujer sirofenicia (Mc 7, 24-30), en un primer momento Jesús le dice que ella no es judía, pero reconoce la voz del padre en esta mujer y entra en su herida. Al entrar en la herida se puede hacer un cambio, se puede conseguir lo imposible de la reconciliación.

4. La persona mediadora es quien cuida de la misión

Hay una misión que se nos ha dado y a la que queremos ser fieles: encaminar hacia la reconciliación; empezar un camino que, a priori, parece imposible. Para los cristianos  esta misión es primariamente la de relacionarnos en Dios todos juntos, la creación entera; construir un mundo en paz.

No solo podemos vivir juntos sino que estamos llamados a transformar la realidad y construir la paz para todas las personas, para toda la creación.

En el siguiente vídeo (a partir del minuto 16) se puede ver la intervención, con el mismo título, de Jacques Haers, sj  el pasado 7 de octubre en el acto inaugural del curso del centro de estudios Cristianisme i Justícia.  

lunes, 6 de noviembre de 2017

Encuentros transformadores

[He publicado esta entrada el 06.10.2017 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


Recientemente me he reunido con una amiga a la que hacía casi 20 años que no veía. Fue un encuentro muy agradable y enriquecedor. Parecía que habíamos estado juntas el día anterior. Nos pusimos al tanto de nuestras vidas con gran naturalidad. La conversación fluía con facilidad. En este tiempo ambas hemos sufrido algunas sacudidas importantes. Yo he tenido dos hijos (con todos los sobresaltos que eso conlleva), he sufrido la pérdida de personas importantes, me he separado, he tenido altibajos en el campo profesional… Ella dejó su país, se casó, ha tenido un hijo, ha cambiado de residencia varias veces, ha vivido en algunos entornos poco acogedores, ha sufrido la peor cara del mundo universitario…

Al día siguiente nos volvimos a encontrar y noté desde el primer momento que ella no estaba bien. Me dijo que nuestra conversación del día anterior le había venido muy bien aunque le había hecho darse cuenta de lo mal que estaba, de la gran frustración que vivía, de lo alejada que estaba su mente de sus emociones… Se sentía inmersa en la  “noche oscura del alma”. Racionalmente se sentía agradecida por muchos motivos pero vitalmente se sentía muy frustrada en varios ámbitos. Verbalizó que se había hecho consciente de que necesitaba ayuda para volver a conectarse consigo misma. Compartió conmigo este precioso poema:
“Despiértate, alma mía.
No sé dónde estás,
dónde te has escondido,
pero te lo pido, despiértate,
aún estamos juntas,
aún tenemos un camino por delante,
nuestra estrella será
el claro velo del alba” (Adam Zagajewski)
El poeta polaco Adam Zagajewski al recoger el Premio Princesa de Asturias 2017 de las Letras dijo:  “En el mundo actual todos quieren hablar sólo de la comunidad y de la política, y es cierto que esto es importante. Pero también existe el alma particular con sus preocupaciones, con su alegría, con sus rituales, con su esperanza, su fe, su iluminación que a veces experimentamos. Debatimos sobre las clases y las capas sociales, pero en el día a día no vivimos en la colectividad sino en la soledad. No sabemos qué hacer con un momento epifánico, no sabemos cómo preservarlo”. ¡Qué cierto! En el día a día vivimos a solas con nosotros mismos aunque tengamos muchas personas a nuestro alrededor. Nuestra alma está ahí aunque no siempre estamos en conexión con ella. Pugna por hacerse oír y a veces  experimentamos momentos especiales de una gran revelación que pueden cambiar el curso de nuestra vida o la actitud que adoptamos ante la misma.

No es necesario hacer grandes esfuerzos para escuchar nuestra alma. Es muy sencillo de entender y no tan fácil de practicar… Como dicen estos hermosos versos… Todo está en el corazón:
“Renueva el corazón a cada hora
y aprende a renacer cada mañana (…)
¿Qué importa adónde vas, de dónde vienes?
No busques nada fuera de ti mismo:
todo en tu propio corazón lo tienes” (Ricardo León y Román)
Es importante que nuestros pensamientos, emociones y acciones vayan al unísono. Es vital para pasar de la coherencia individual a la coherencia social y de ésta a la global.

Ahora que soy plenamente consciente de que, probablemente, he pasado ya el ecuador de mi vida a veces tengo la tentación de pensar “qué hubiera pasado si…”. A veces siento que he errado mi camino, que la vida no es lo que hubiera deseado… En esos momentos lo que me ha hecho reconectar es mirar hacia dentro con amor, sin juicios.  En esas ocasiones puede resultar muy útil el discernimiento, que como he dicho en otra entrada, “es la herramienta del amor; el medio para hacer del amor el centro de nuestras decisiones”. El amor es la medida de todo y la cura de muchos males. Llegado el momento me gustaría responder como Pedro Casaldáliga:
"Al final del camino me dirán:
—¿Has vivido? ¿Has amado?
Y yo, sin decir nada,
abriré el corazón lleno de nombres".
¡Gracias amiga por tan bello encuentro! Para terminar una preciosa canción de Loreena McKennitt , The Dark Night Of The Soul, inspirada en las palabras de San Juan de la Cruz.


lunes, 4 de septiembre de 2017

Solo en el silencio

[He publicado esta entrada el 04.09.2017 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


Recientemente he visto la película “Silencio", en la que participó como asesor el jesuita bilbaíno Alberto Nuñez. Martin Scorsese dirige la adaptación cinematográfica de la novela histórica homónima de Shusaku Endo. Los hechos que se narran son duros, pero la película es de una gran belleza visual. Es el siglo XVII y las autoridades japonesas persiguen a los cristianos, torturándoles hasta apostatar o morir. Movidos por el rumor de que su mentor, el Padre Ferreira, ha apostatado (es un ‘sacerdote caído’) y ya no quedan sacerdotes, dos jóvenes jesuitas portugueses (Rodrigues y Garpe) viajan a Japón. “La película empieza y termina con un fundido en negro en el que sólo se oye el canto de los grillos. Es una metáfora del autor en la que quiere significar el silencio de Dios, que calla ante los asesinatos de los creyentes y los sacerdotes que son obligados a apostatar” (Pedro G. Cuartango).
En mi opinión la película refleja muy bien el silencio de Dios. Son muchas las situaciones en las que lo sentimos: en el dolor, la enfermedad, la muerte, las injusticias, la tristeza, las penurias, los desastres naturales, las guerras, los actos violentos, los atentados terroristas… En esas situaciones muchas veces surge la pregunta de por qué Dios permite esas situaciones. El miedo, la tristeza, la rabia, la impotencia, la angustia, la desesperación... alimentan ese duro interrogante. Este silencio está muy bien reflejado en las palabras de Wiesenthal (2008: 19):
“Una vez leí en alguna parte que es imposible romper las creencias firmes de un hombre. Si alguna vez llegué a pensar que eso era cierto, la vida en el campo de concentración me enseñó que estaba equivocado. Es imposible creer en nada viviendo en un mundo que ha dejado de considerar al hombre como tal, que constantemente ‘demuestra’ que uno ya no es un hombre. Así que uno empieza a dudar, empieza a dejar de creer en que existe un orden mundial en el que Dios ocupa un lugar definido. Uno realmente empieza a pensar que Dios está de permiso. De otro modo, todo lo que está ocurriendo sería imposible. Dios debe haberse marchado. Y Él no tiene un sustituto” 
Para mí este silencio es más duro cuando las situaciones han sido provocadas por la acción o inacción de otras personas. O por la desidia o negligencia. Cuando se podían haber evitado y no se ha hecho. Cuando la intolerancia, el miedo o el desconocimiento nos alejan de otros seres humanos. Cuando las ideas, que son algo que se puede modelar, nos hacen perder nuestra humanidad y nos hacen ser crueles.
Me quedo con un mensaje del final de la película, el soliloquio del P. Rodrigues cuando ya ha apostatado y Kichijiro, quien ha renunciado públicamente a su fe varias veces e incluso fue quien le entregara al inquisidor, le pide que escuche su confesión:
“-Señor, he luchado contra tu silencio.
-He sufrido a tu lado, nunca he estado en silencio.
-Lo sé. Pero aunque Dios hubiera estado en silencio, toda mi vida hasta el día de hoy… todo lo que hago, todo lo que he hecho habla de él. Fue en el silencio donde escuché tu voz”
Hay vivencias, hay voces, hay presencias, hay aprendizajes que solo se dan en el silencio… “Quien no duda no puede conocer la verdad” (Diego de Saavedra Fajardo), o al menos acercarse a ella.
Bibliografía
  • Wiesenthal, Simon (2008, 1ª ed.1970): Los límites del perdón: dilemas éticos y racionales de una decisión. Barcelona: Paidós.


martes, 2 de mayo de 2017

El proyecto de vida y el sentido

[He publicado esta entrada el 02.05.2017 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


Los días 27 y 28 de abril he asistido al último módulo del Plan de Formación en Misión e Identidad Ignacianas que la Compañía de Jesús ofrece a personal de sus distintas obras y que comencé hace tres años. Este último módulo ha estado dedicado al proyecto personal de vida, que en los aspectos psicológicos ha estado presentado por Manuel Marroquín sj. Voy a señalar y adaptar aquí las principales ideas que me llevé.
Una aspiración muy generalizada es la de ser feliz. Para ello es importante tener claro cuál es tu proyecto de vida, lo que supone una reflexión profunda sobre ti mismo y sobre tu vida. Podríamos definirlo como “el ejercicio de determinar lo que se quiere hacer en la vida fijando unos objetivos y estableciendo los medios adecuados para su consecución” (Marroquin, s/f). Un proyecto de vida no es una mera declaración de intenciones o deseos. Supone reflexión y discernimiento sobre objetivos y el compromiso de trabajar para conseguirlos. Es la base de la autorrealización ya que dota de un sentido a la vida, marca la finalidad, el para qué estoy aquí, cuál es mi misión. Viktor Frankl decía: “Y yo me atrevería a decir que no hay nada en el mundo capaz de ayudarnos a sobrevivir, aun en las peores condiciones, como el hecho de saber que la vida tiene un sentido. Hay mucha sabiduría en Nietzsche cuando dice: ‘Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier como’” (p.59).
Un proyecto de vida es un movimiento de interiorización profunda. Lo importante es que tenga coherencia interna, que los valores que están imbuidos en él sean consistentes. Además es un movimiento situacional, parte del aquí y ahora de mi vida. Y se centra en la elección y el compromiso con la acción. “El Proyecto, por tanto, supone un movimiento de interiorización en el que el ser humano, sin huidas de la realidad, trata de asumirse a sí mismo, profundizar en la reflexión y adquirir una capacidad de contemplación, que incluye el compromiso de la acción” (Marroquin, s/f).
El ser humano se constituye, construye su identidad, a través de las elecciones que hace. La libertad no es absoluta, está condicionada por múltiples factores, pero no estamos determinados. Tenemos márgenes de libertad. Al menos podemos decidir cómo afrontamos las situaciones de la vida.  “Las elecciones marcan la forma y personalidad de cada sujeto. La vida humana puede considerarse como un permanente proceso electoral que nos exige optar en cada momento entre multitud de posibilidades” (Jiménez Ruiz, s/f).
Elegir tiene unos ‘riesgos’ que debemos conocer y asumir:
  • Las elecciones que hacemos tienen consecuencias de las que debemos responder.
  • Cuando optamos renunciamos a otras posibilidades.
  • Elegir supone una ruptura con la necesidad de seguridad porque acaba con el statu quo (el refrán castellano dice “Más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer”).
  • Hay un riesgo de que otros elijan por nosotros, el “yo colonizado” del que habla Gergen. Introyectamos los modelos y mensaje que nos transmiten los medios de comunicación, las redes sociales, la sociedad, el grupo, etc. El antídoto antes este mimetismo es una reflexión profunda sobre uno mismo. Es importante conocer y admitir los influjos que uno tiene pero sin dejar que le condicionen.
A la hora de elaborar o reelaborar el proyecto de vida es importante conocer si se tiene locus de control interno (hay percepción de control sobre los eventos que nos suceden) o externo (no hay percepción de control). El locus se manifiesta en los guiones de vida, que son  “como el argumento preestablecido de una obra dramática que la persona se siente obligada a representar, independientemente de si se identifica o no con su personaje” (Alex Rovira). Estos guiones:
  • Tienen un carácter principalmente emocional que influye en las relaciones.
  • Están definidos para los diez años.
  • Provienen predominantemente, que no exclusivamente, de la relación materna.
  • Influyen en la percepción de uno mismo y de los demás.
  • Promueven las posiciones existenciales que condicionan el comportamiento.
Para elegir nuestra propia vida es necesario analizar sin miedo ni tapujos nuestros guiones y hacer una redefinición de los mismos. Se trata de pasar “de la vida prefabricada al bricolaje personal”. Es posible aunque no es fácil. Para conocer nuestros guiones Manuel Marroquín nos dio un cuestionario muy sugerente:
Cuestionario de programación personal (Life-Script). Manuel Marroquín
  1. ¿Cómo te ves a ti mismo ahora?
  2. ¿Desearías cambiar algo de ti mismo? ¿Qué?
  3. ¿Qué te ha impedido realizar dicho cambio?
  4. ¿Eres realmente tú mismo, “tu propia persona”, o vives en perpetua acomodación a las expectativas de los demás, o de los medios de comunicación?
  5. ¿En qué sentido eres parecido a tu madre?
  6. ¿En qué sentido eres diferente?
  7. ¿Cuál ha sido su principal consejo?
  8. ¿Qué conductas tuyas le harían feliz?
  9. ¿Qué conductas tuyas le desagradarían?
  10. ¿En qué sentido eres parecido a tu padre?
  11. ¿En qué sentido eres diferente?
  12. ¿Cuál ha sido su principal consejo?
  13. ¿Qué conductas tuyas le harían feliz?
  14. ¿Qué conductas tuyas le desagradarían?
  15. ¿Qué te agrada más de ti mismo?
  16. ¿Qué te agrada menos de ti mismo?
  17. ¿Cómo te gustaría verte dentro de cinco años?
  18. ¿Qué haces ahora para convertir ese ideal en realidad?
  19. ¿Qué deseas más en la vida?
  20. ¿Cuándo “te sientes bien” acerca de ti mismo?
  21. ¿Cuándo no “te sientes bien” acerca de ti mismo?
Elegir la propia vida no es sencillo pero merece la pena ya que nos conecta con el sentido, desde el cual se pueden afrontar las distintas situaciones que nos enfrentemos.
Bibliografía

martes, 24 de enero de 2017

Sobre los diamantes en bruto: el Efecto Pigmalión


[He publicado esta entrada en el Blog Aprender a Enseñar de la UD el 24.01.2017]

Soy una firme convencida del Efecto Pigmalión, que habla sobre el poder que tienen las expectativas que otros tienen sobre nosotros, las profecías que se autocumplen (tanto positivas como negativas). De hecho, elegí como nombre de mi blog personal… “Querer es poder… Creer es crear” porque ese es mi lema. “Possunt quia posse videntur” [Pueden los que creen que pueden], que dicen los versos de Virgilio en la Eneida.
No hace mucho leía un artículo en el que se hablaba sobre uno de los proyectos galardonados en la XXXI edición de los Premios Francisco Giner de los Ríos a la Mejora de la Calidad Educativa (convocados por el Ministerio de Educación y la Fundación BBVA), el Proyecto Guillén.  Este proyecto es un gran ejemplo de cómo funciona el Efecto Pigmalión.
El proyecto se desarrolló en el Colegio Minte de Monzón (Huesca) a lo largo del curso 2014/2015. Guillén, un alumno de cuarto de Primaria, no pudo iniciar el curso debido a un tratamiento prolongado en el hospital que le iba a mantener fuera del aula durante siete meses. El proyecto fue impulsado por el tutor, Javier Enrique Mur Isaiz, y consiguió involucrar a los compañeros y compañeras de Guillén para que recibiese apoyo emocional y todo lo necesario para no perder el curso (17 vídeos y más de 50 documentos). El proyecto tuvo resultados en diversos ámbitos: emocional, cognitivo, informativo, creativo, de motivación al aprendizaje, cooperativo, responsabilidad, social/interacción.
En mi opinión este profesor creyó en Guillén y en todos sus compañeros y compañeras; y supo transmitirles que era posible, que todos tenían capacidad para ayudar a su compañero y ejercer de profesores y así conseguir que Guillén no perdiera el curso y se sintiera arropado. Estoy segura de que también supuso un apoyo importante para la familia de Guillén que estaba viviendo una situación difícil. El tutor no optó por la vía más sencilla, que hubiera sido mandarles los materiales y temas a la familia, sino por el compromiso con su alumnado y la apuesta por el desarrollo. Además, este proyecto no fue bueno sólo para Guillén sino que supuso muchos aprendizajes para todos (alumnado, profesorado, familias, etc.). Este tutor supo ver más allá de lo que su alumnado era, vio los diamantes en la roca… Sólo tuvo que ayudar a pulirlos.
Todas las personas nos merecemos que nos traten no como lo que somos sino como lo que podemos llegar a ser. Es la única vía para crecer. Todos recordamos con cariño y admiración a esa persona (o si se tiene mucha suerte, personas) que nos ayudó a ser lo que somos, que nos hizo dar más de nosotros mismos, que supuso el ‘empujón’ que necesitábamos… Y esto no ocurre sólo en la infancia. El efecto Pigmalión se puede dar a cualquier edad. En la universidad el profesorado también podemos suponer un cambio en la vida de las personas, también podemos descubrir diamantes en bruto. Pero atentos… He comentado que también funciona en negativo. Hay una práctica que los educadores debemos desterrar y es el hacer comentarios del tipo: “ya verás, el curso X es el peor que hemos tenido en años”, “en esa clase no se salva nadie”, “fulanito/a es un estudiante horrible, no sé cómo ha llegado hasta aquí”… Suelo dar cursos de formación continua y una de las personas que los organiza me suele preguntar qué tal con el grupo y después de contestarle me responde: “tú siempre dices que es un grupo muy bueno”. Y así es, siempre tomo la opción de ver el potencial que tiene el grupo, más allá de las situaciones y de las personas… Y siempre acierto…
Me gustaría acabar, a modo de invitación, con un extracto de una entrevista a César Bona, uno de los 50 finalistas para el Global Teacher Prize de 2015: “El maestro tiene que ser cada día un ejemplo para sus alumnosdebe ofrecer su mejor versión para así obtener lo mejor de los niños [o de los adultos, añadiría yo]. El profesorado tiene que ser el primero en dar el máximo y no poner como excusa de sus posibles limitaciones al sistema. Los docentes somos los primeros en ponernos límites”.