Imagen tomada del programa Tabú: La Maldad, ¿la
banalidad del mal?
Acabamos de ver, por recomendación de una amiga, una
película de lo más sugerente, Nuremberg. Está basada en hechos
reales e inspirada en el libro El nazi y el psiquiatra, de Jack
El-Hai. La película pone el foco en la relación que se establece entre Hermann
Göring (interpretado por Russell Crowe), segundo en la línea de mando nazi y excomandante
de la Luftwaffe, y el psiquiatra Douglas M. Kelley
(interpretado por Rami Malek), quien recibió el encargo de explorar la salud
mental de los líderes nazis apresados. La familia de Kelley guardó durante décadas
su trabajo y le sirvió a El-Hai para documentarse.
El-Hai señala que "Kelley nunca ignoró la crueldad y las
decisiones frías de Göring durante la guerra, pero ambos desarrollaron una
relación que implicaba cierta admiración mutua, aunque no una amistad” (Alonso, 2025). El duelo psicológico entre Göring y Kelley
está magistralmente reflejado en la película, al igual que lo están las
tensiones morales y humanas que surgen en la relación.
En una entrevista de radio que concedió al sexto día del
proceso, Kelley dictaminó: "En general, los prisioneros no son diferentes de un grupo de ejecutivos de
cualquier otra parte; en contraste con la opinión popular, no están locos
ni son superhombres" (Alonso, 2025). Como
señala el biógrafo de Kelley, El-Hai, "tras concluir que los jerarcas
nazis no estaban mentalmente enfermos y que su comportamiento estaba dentro del
rango de lo normal —lo cual no significa que fuera bueno, sino que no podía
atribuirse a una enfermedad psiquiátrica—, Kelley se aterró" (Alonso, 2025). Al
volver a Estados Unidos, Kelley se dedicó a dar conferencias y escribir
artículos advirtiendo sobre el riesgo de que el fascismo pudiera llegar al
país, lo que no le hizo ganar muchas simpatías. En la película apenas se
menciona, pero al volver de Nurenberg Kelley dio un giro a su carrera
profesional para dedicarse a la criminología y poco más de una década después
se quitó la vida con el mismo método que Göring, una cápsula de cianuro de
potasio.
No sé si por deformación profesional —llevo muchos años
impartiendo la asignatura Ética cívica y
profesional en diferentes grados universitarios—, o porque siempre me ha
atraído el tema del bien y el mal, pensar
en la “banalidad del mal” me sobrecoge. Como escribía hace un tiempo: “Hannah
Arendt acuñó la expresión de la “banalidad del mal” haciendo referencia a que
el mal es algo en lo que todos podemos caer; cualquiera puede cometer la
brutalidad más tremenda, no es necesario un corazón cruel o unas intenciones
perversas, basta con dejar de preguntarse y de discernir” (Echaniz Barrondo, 2018). Viendo la película
me venía una y otra vez este tema y lo creía ver también en la impotencia del
Dr. Kelley.
Quiero terminar con las palabra finales del episodio
titulado “¿La banalidad del mal?” del programa Tabú, de Jon Sistiaga,
destacando, sobre todo, la última idea: “Nos habían enseñado que la cara era el
espejo del alma y ahora sabemos que las almas más negras pueden tener el rostro
más virtuoso. Que cualquiera de nosotros puede cruzar esa línea invisible. Que
todavía no tenemos claro dónde se aloja esa maldad si es en nuestra mente o en
nuestra genética. Si es una cuestión de azar o de predisposición. Porque no
todo el mundo es bueno, pero, afortunadamente, somos más. Y quizás debamos exigirnos más a menudo
cierta banalidad de hacer el bien. Y solo eso nos salve a vosotros, a mí... de
acabar arrastrados a las tinieblas de la maldad” (Qué Ver en Movistar Plus, 2017).
[Se puede ver el capítulo completo aquí]
Referencias
Alonso, Juan Francisco (2025, 16 de noviembre). Quién fue
Douglas Kelley, el psiquiatra que determinó que los líderes nazis "no
estaban locos" y podían responder por sus crímenes en los juicios de
Núremberg. BBC.comhttps://www.bbc.com/mundo/articles/c5ydz69q68go
El-Hai, Jack (2014). El
nazi y el psiquiatra. Planeta.
Juempatía (2022, 23 julio). La maldad - La banalidad del mal
| Tabú - Jon Sistiaga - Documental COMPLETO 1080p [archivo de vídeo] https://www.youtube.com/watch?v=zrLGS3hqXSg
Del 26 al 28 de noviembre, tuvo lugar en la Universidad de
Deusto el Congreso Ahotsak. El papel de las ciencias sociales y humanas ante los
retos del presente, organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y
Humanas. Como señala la Decana, Ane Ferran, “un congreso donde
queremos reivindicar nuestras voces: voces que explican la realidad, que
contribuyen colaborativamente a la transformación y la justicia social” (ver el
programa aquí).
Voy a recoger aquí algunas de las ideas que salieron en la
mesa: “Resituando (y gobernando) el
entusiasmo: desafíos éticos de la irrupción de la IA”. Tuvo como ponentes
a: María López — Dra. en Derechos Humanos—, Borja Sanz —Dr. en Sistemas de
Información—, Ruth Carbajo
— Dra. en Ingeniería, Energía y Tecnologías de la Información— y Laura Marrón —Directora de
Basque Artificial Intelligence Center (BAIC)—.
Y como moderador, Peru Sasia —Dr. en Química Macromolecular—.
El punto de partida fue que si hiciéramos un análisis ético
profundo no asumiríamos que la IA es inevitable y, mucho menos, ingobernable.
Antes de hablar de los efectos conviene plantearse la pertinencia del uso y
desarrollo de la IA. En primer lugar se presentaron algunos de los principales desafíos éticos de la
irrupción de la IA:
Debemos reflexionar no sólo sobre lo que podemos hacer, sino
sobre lo que debemos hacer. La
implantación de las innovaciones no siempre asume los retos de la cohesión
social, la democratización, etc.
Actualmente vivimos en un tecnofeudalismo —véase Robledo (2024)—, un capitalismo gobernado por un pequeño grupo de hombres —no hay
mujeres CEO de las grandes empresas tecnológicas— que controla tanto el dinero
como los datos, lo que provoca una profunda desigualdad social que amenaza la
democracia. Además, se está dando una pérdida de relevancia de los marcos
normativos. Los nuevos señores feudales necesitan que los marcos normativos les
opriman lo menos posible.
¿Cómo se pueden diseñar algoritmos justos si no hay fórmulas
a aplicar? Los tecnólogos se encuentran con sistemas complejos, muy complejos,
de difícil explicabilidad —no se
sabe cómo funcionan y por qué lo hacen así—. Un caso sugerente es Anthropic, empresa dedicada a la
seguridad y la investigación en inteligencia artificial, que pretende crear
sistemas de IA fiables, interpretables y controlables y que publican los fallos
que encuentran en sus sistemas.·
Vistos los desafíos, el siguiente paso fue plantear los tratamientos, las medidas, a
aplicar:
Auditar los
algoritmos puede ayudar a identificar problemas, aunque esta medida sea a
posteriori y su alcance no sea general. Es muy importante la pregunta por la
trazabilidad del dato. La base de conocimiento de la IA es todo internet. [Esta
intervención me recordó la charla que dio Gema Galdón hace dos años en Deusto
Forum, ver entrada].
Poner a las personas
en el centro. Corremos el peligro de acabar pareciéndonos a las máquinas,
en lugar de al revés.
Mapear cómo y
para qué se usa la IA y así valorar el nivel de riesgo. Y a partir de ahí hacer
planes de capacitación, entendiendo
que no sólo se trata de saber usarla, sino de conocer qué datos uso, de quién
son, y preguntarse si se pueden compartir.
A las universidades
nos corresponden algunas tareas fundamentales como: desarrollar un
posicionamiento crítico respecto de la IA, encontrar un idioma común desde la
interdisciplinariedad, una reflexión profunda sobre la innovación y cómo esta
debe revertir a la sociedad (democratización del sistema de innovación).
No se puede dar un paso atrás en el ámbito normativo. Hay que asegurar un marco normativo
fuerte que proteja los derechos de todas las personas.
Hay que generar
consensos y transversalizar la perspectiva ética: qué entendemos por
sostenibilidad, por explicabilidad, incluir el concepto de rendición de
cuentas.
·Para terminar la mesa cada participante eligió una palabra o
concepto. Suscribo todos ellos: potencial de la colaboración, perplejidad,
responsabilidad compartida y militancia. No se puede ser un ciudadano, una
ciudadana, responsable sin preguntarse y posicionarse ante los retos éticos de
la IA. Y como dice el proverbio africano: "Si
quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado".
[Entrada publicada originalmente el 08.05.2009 en
el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]
Escribo esta líneas porque he sido testigo mudo de una situación que creo
encierra una injusticia y no he hecho nada ante la misma. Situación: sábado por
la tarde, 18.00, en la cola del supermercado con mi hijo de 10 años. Delante de
nosotros estaban una pareja de rumanos que llevaban un paquete gigante de
pipas. Cuando han ido a pagar, 87 céntimos, lo han querido hacer con monedas de
1, 2 y 5 céntimos, sobre todo las dos primeras. La cajera se ha puesto muy dura
y no les ha dejado pagar con esas monedas. Ha estado dos o tres minutos
repitiéndoles frases como: “Sabéis que no se puede pagar con monedas tan
pequeñas”, “Id al banco a que os las cambien”, “Os lo hemos dicho muchas
veces”, “Ahora no hay cola, pero yo no puedo ponerme a contarlas”, etc. Además,
lo hacía en un tono muy alto. Ellos muy educados y sin alzar la voz ni perder
los nervios le decían: “Es dinero,
¿no?”. Al final la mujer ha sacado una moneda de un euro y ha pagado
diciendo: “¿Esto sí es dinero y lo otro
no? ¿No sabes contar?”, a lo que la cajera ha respondido: “Y tú no sabes ir al banco”. Cuando se
han marchado me ha empezado a pedir disculpas, y a decir algunas cosas en alto
como si quisiera que las demás cajeras y el resto de la clientela le oyeran. Yo
no he dicho nada ni tampoco le he mirado porque, lejos de sentir simpatía hacia
ella, lo que estaba era indignada.
Ya en casa hemos comentado la situación
en familia. El hijo que había presenciado la situación decía: “Igual es una norma del supermercado...”.
Mi marido comentaba que era perfectamente legal, que deben aceptar el dinero
que les den aunque sean monedas pequeñas, y recordaba el caso de Ruiz Mateos
cuando pagó una multa de forma similar. Al intentar buscar esa noticia me he
encontrado con una parecida y más cercana en el tiempo (julio de 2008). Un
ciudadano belga decidió pagar su factura de la luz con 215 kilos de monedas de
un céntimo para protestar por la subida de los precios de la energía en los
países europeos. Noticias como estas despiertan la solidaridad y la simpatía y
aparecen en numerosos medios. Sin embargo, nadie hemos hecho ni dicho nada en
el supermercado.
A mí me venían pensamientos y sentimientos
contradictorios. Por un lado me ponía en
el lugar de la cajera, trabajando un sábado por la tarde, encontrándose con
numerosas situaciones desagradables y teniendo que, supuestamente, cumplir una
norma que su superior le había dado. Por otro lado veía completamente
injustificado el tono y la actitud que tenía. Hubiera tardado menos en contar
las monedas que lo que ha tardado en cobrarles. Me surgía la duda de si, en
parte, la actitud se debería a que eran extranjeros ¿Si mi hijo o yo le hubiéramos dado monedas pequeñas se habría
comportado igual? Además era a todas luces ilegal e injusto lo que estaba
haciendo, pero sabía que esas personas nunca llamarían a los municipales porque
podría ser perjudicial para ellos. ¿No
es eso un abuso de poder? He estado dudando si cambiarle yo algunas monedas
o decir algo, pero ha podido el argumento de: “¿Para qué meterte en líos? Tienes que volver muchas veces a este
supermercado”.
Sin embargo, he decidido que la próxima
vez, de forma educada diré que legalmente deben aceptar ese dinero. Lo haré
porque no me gusta colaborar, aunque sea con mi silencio, ante una injusticia y
porque quiero educar a mis hijos en la responsabilidad y la sensibilidad. Y lo
haré también por solidaridad con la parte más débil.
[Entrada publicada originalmente el 08.04.2009 en
el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]
Voy a compartir algunas ideas y
reflexiones surgidas a partir de la conferencia que tuvo lugar el 31 de marzo
de 2009 en el Kursaal de San Sebastián, en la que José Antonio Marina, filósofo, y José Félix Martí
Massó, Jefe de Neurología del Hospital Donostia dialogaron sobre
“Inteligencia emocional e inteligencia ética”, en el marco de los
“Diálogos de Ética, Humanismo y Ciencia”, promovidos por la Diputación de Gipuzkoa,
Osakidetza y Caja Laboral.
El concepto de inteligencia ha
evolucionado mucho. Hace no demasiado se consideraba mayor demostración de
inteligencia el ser capaz de resolver ecuaciones diferenciales que el tener
buenas relaciones afectivas, construir una sociedad justa u organizar una
familia feliz. Según el profesor Marina la inteligencia tiene que ver con la
capacidad de resolver problemas teóricos, aquellos que se resuelven
cuando conozco la solución, pero tienen más que ver con resolver problemas
prácticos, aquellos que se resuelven cuando los pongo en práctica y esto es
lo realmente difícil ya que entran en juego los miedos, las dudas, las
inseguridades, etc. Y contaba un ejemplorealmente ilustrativo. A mediados del siglo pasado en China tenían
un grave problema con las ratas. A los dirigentes se les ocurrió una solución
teórica que parecía buena. Si cada ciudadano mataba 2 ó 3 ratas podían acabar
con el problema. A todo el que llevara un cadáver de rata se le gratificaría.
¿Qué ocurrió? Que los campesinos llegaron a la conclusión de que les resultaba
más rentable criar ratas y luego matarlas que cultivar arroz. Los fracasos
vienen por no ser capaces de resolver los problemas prácticos. Todos
conocemos personas que dan resultados muy buenos en los test de inteligencia
pero que no son capaces de desenvolverse con normalidad en su vida cotidiana o
que tienen serias dificultades para relacionarse con los demás ¿Realmente son tan inteligentes?
Siempre existe la pregunta sobre si la
inteligencia es congénita. Existen factores hereditarios que son decisivos
pero también hay otros que son ambientales, como la educación, la motivación o
los hábitos saludables (comida sana, práctica habitual de ejercicio físico,
etc.).
Según el profesor Marina la inteligencia
emocional se debe dar en un marco más amplio que es la Inteligencia ética,
y esto me parece fundamental. La inteligencia emocional se caracteriza por:
capacidad
de identificar y comprender bien el sentimiento que tengo, muchas veces
se ha confundido, por ejemplo, celos y amor;
capacidad
de gestionar, modular, regular la emoción y la conducta;
capacidad
de identificar y comprender bien los sentimientos de los demás;
capacidad
de interactuar con los sentimientos de los demás;
capacidad
de motivarme a mí mismo y desarrollo del autocontrol, fundamental en la
educación y en la búsqueda de la felicidad.
Pero sólo con esto no basta. La empatía
es fundamental para la convivencia, pero es un arma de doble filo, se puede
usar muy mal (veamos, por ejemplo, a los
grandes dictadores, los timadores o los agitadores sociales). Además no
podemos pensar sólo en desarrollar sentimientos agradables y evitar los
desagradables porque eso nos puede llevar al narcisismo o a la intolerancia a
la frustración. Por todo esto debemos hablar de la inteligencia ética.
El profesor Marina señaló los tres puntos
que considera claves en la evolución de la especie y que marcan la
diferencia con otras especies con las que compartimos mucho de nuestro mapa
genético:
Momento en
el que la especie es capaz de utilizar la función simbólica, cuando nos
servimos de algo presente para utilizarlo cuando está ausente. Recordemos el caso de Anne Sullivan
con Hellen Keller, que se quedó ciega y sorda a los 19 meses de edad.
Capacidad de controlar nuestra atención
y nuestro comportamiento. Todos tenemos una
atención automática, esa que se despierta cuando, por ejemplo, oímos un ruido
fuerte e inesperado; pero somos capaces también de dirigirla a lo que queremos,
por ejemplo el niño que es capaz de seguir las instrucciones de la profesora
aunque no le interesen demasiado. Esta capacidad está muy determinada por el lenguaje.
Todos nos hablamos a nosotros mismos constantemente. Nos preguntamos y nos
respondemos, nos damos órdenes. Esto se debe a que hemos aprendido a manejar
nuestro cerebro a través del lenguaje.
Cuando la
especie hace el gran proyecto de “no quiero ser un animal listo, quiero ser
una animal digno”. En la naturaleza impera la “ley del más fuerte”. Sin
embargo, los humanos somos capaces de diseñar modos de vida nobles (aunque
también podemos ser los seres más crueles). Reconocemos que todos los seres
humanos, por el hecho de pertenecer a la especie y no por ser inteligentes,
somos valiosos, tenemos un valor intrínseco.
El ser buenos, la inteligencia ética,
el hacer un uso adecuado de nuestra inteligencia nos hace más felices. Este fue para mí el gran argumento del diálogo. La inteligencia
nos debe ayudar a solucionar los problemas prácticos con los que nos
encontramos y a hacerlo, además, no perdiendo de vista la dignidad, el valor intrínseco,
de todo ser humano. Este es el camino para la felicidad.
Al final de la conferencia el profesor
Marina habló sobre la Universidad de Padres,
“iniciativa de la sociedad civil, liderada por Movilización Educativa, sin
ninguna relación religiosa o política, y financiada por personas e
instituciones privadas”. En la página web hay foros adaptados a las distintas
edades. Me quedo con el lema de Movilización Educativa, “Para educar a un niño,
hace falta la tribu entera”. La educación es un esfuerzo de muchos agentes que
deben remar en la misma dirección para llegar a buen puerto. El problema que
tenemos padres y madres es que nuestro hijos e hijas no vienen con manual de
instrucciones y no siempre contamos con los recursos necesarios para educarlos
bien. Este es un tema que lo dejo para otro post.
¿Está usted de acuerdo con que la inteligencia ética nos hace más
felices?
[Entrada publicada
originalmente el 09.04.2008 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB,
desaparecido el 01.07.2024]
Las personas
somos ¿héroes o villanos? ¿somos buenas o malas por
naturaleza? Estas son preguntas que acompañan a la humanidad desde sus
inicios.
Hace unos días
vi un capítulo de C.S.I Las Vegas cuya trama consistía en que un grupo
de jóvenes se dedicaba a agredir mortalmente a aquellas personas con las que se
encontraban accidentalmente después de haber quedado vía sms con
tal objetivo. Al final resulta que estos jóvenes, algunos de ellos menores de
edad y de familias ‘normales’, lo hacían por
aburrimiento y como forma de diversión. Casos similares los vivimos también en
nuestro entorno: palizas a inmigrantes, a compañeros o compañeras de clase;
personas “sin techo” quemadas mientras duermen; palizas grabadas
con el móvil y colgadas en internet, etc. ¿Cómo es posible? ¿Qué
está pasando para que ‘chicos buenos’ (y chicas también) se comporten así?
Después leí un
artículo con el inquietante título de “EL EFECTO LUCIFER.Su
vecino podría ser un torturador...”.
El Efecto Luciferesel título de un libro
escrito por Philip Zimbardo,
Profesor Emérito de laUniversidad de
Stanford. Es conocido su Experimento de la Prisión de Stanford.
Reproduzco sus palabras sobre en qué consistió dicho experimento recogidas por Kindsein:
“Fue mi intento para determinar qué ocurre cuando pones a gente
buena en un lugar malvado: ¿Triunfa la humanidad, o la fuerza de la
situación puede acabar dominando hasta al más bueno de nosotros? Mis
estudiantes de Stanford, Craig Haney y Curt Banks, y yo creamos un ambiente
carcelario muy realista, una ‘mala cesta’ en la que colocamos a 24
individuos voluntarios seleccionados entre estudiantes universitarios para un
experimento de dos semanas. Les elegimos de entre 75 voluntarios que pasaron
una batería de tests psicológicos. Tirando una moneda al aire, se decidía quién
iba a hacer el papel de preso y quién el de guarda. Naturalmente, los
prisioneros vivían allí día y noche, y los guardas hacían un turno de 8 horas.
Al principio, no pasó nada, pero la segunda mañana los prisioneros se
rebelaron, los guardas frenaron la rebelión y después crearon medidas contra
los "prisioneros peligrosos". Desde ese momento, el abuso, la
agresión, e incluso el placer sádico en humillar a los prisioneros se convirtió
en una norma. A las 36 horas, un prisionero tuvo un colapso emocional y tuvo que ser liberado, y volvió a ocurrir a otros
prisioneros en los siguientes cuatro días. Chicos buenos y normales se habían
corrompido por el poder de su papel y por el soporte institucional para
desempeñarlo que les diferenciaba de sus humildes prisioneros. Se probó que la
"mala cesta" tenía un efecto tóxico en nuestras "manzanas
sanas". Nuestro estudio de dos semanas tuvo que parar antes de tiempo
después de sólo seis días porque cada vez estaba más fuera de control”.
Resulta
estremecedor pensar que cualquiera de nosotros podría actuar de manera similar
con el soporte del entorno o del grupo ¿Qué se puede hacer para evitar
este tipo de conductas? Zimbardo señala que, dado que “cada
uno de nosotros tiene la triple posibilidad de: ser pasivo y no hacer nada,
volverse malos, o llegar a ser héroes”, la solución puede estar en inspirar
la “imaginación heroica”.
A mí me parece,
además de compartir la propuesta de Zimbardo, que hay que
trabajar desde todos los ámbitos en dos vías: 1) la capacidad de empatía
y 2) la sensibilidad ética. Si perdemos o no tenemos
suficientemente desarrollada la capacidad de empatía no podemos descubrir el
rostro del otro, no vamos a ser capaces de ver en el otro una persona
merecedora de respeto y acreedora de dignidad. Si yo descubro el rostro del
otro difícilmente me voy a poder abstraer de su dolor y sufrimiento. Yo no
puedo maltratar al otro si le veo como una persona que sufre y siente como yo.
Y en cuanto a la sensibilidad ética, creo que es fundamental trabajar este
aspecto para que a la hora de tomar decisiones y actuar nos preguntemos por la
bondad o maldad de nuestras acciones, por cuál es la acción correcta. Muchas
veces ni siquiera caemos en la cuenta de que algo está mal porque ni siquiera
nos lo hemos planteado.
Para acabar
una frase del mencionado capitulo de C.S.I. “Una brújula
moral te señala el camino pero no te obliga a seguirlo” (Grissom,
cabeza visible del equipo de investigación forense). Es fundamental
tener bien asentados los principios pero incluso en ese caso no estamos exentos
de optar por el mal.
¿Qué
opinas? ¿Héroes o villanos? ¿Y tú?
Bibliografía:
López Blanco, Myriam
(2007). ¿Por qué los chicos "buenos" hacen cosas malas? Entrevista a Philip
Zimbardo, autor de "El efecto Lucifer”. KindSein.com, n.20. http://www.kindsein.com/es/20/1/466/
El pasado 17 de mayo pusimos broche de oro a la asignatura Ética cívica y profesional, 3º de
Turismo de la Universidad de Deusto, con Irune
Ovejas de Erlea Sostenibilidad,
Consultoría de desarrollo sostenible colaboradora de Basquetour, quien nos
presentó el proyecto del Código Ético
del Turismo de Euskadi.
Basquetour, Agencia
Vasca de Turismo, es “la sociedad pública del Departamento de Turismo,
Comercio y Consumo del Gobierno Vasco, creada en el 2006 para liderar el
impulso e implementación de la estrategia de competitividad del turismo vasco,
en colaboración con los entes públicos y privados que conforman la industria
turística de Euskadi y de acuerdo con la ‘Política de Turismo Responsable de
Euskadi’” (Basquetour, s.f.a).
En 2109 desarrollaron la metodología para empezar a implantar en 2020 el
proyecto del Código Ético, que es el proyecto
paraguas de la política turística de Euskadi y cuyo objetivo es “convertir
a Euskadi en un destino referente en lo que a turismo competitivo, ético y
sostenible se refiere”. Irune nos explicó que ella prefiere hablar de sostenibilidad turística, más que de
turismo sostenible, porque la sostenibilidad debe ser el eje vertebrador de
cualquier política.
“En el
Código Ético del Turismo de Euskadi se adaptan los principios del Código Ético
Mundial que desarrolló la Organización Mundial del Turismo, así como los
objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas; y
se añaden las particularidades vascas y los elementos propios de nuestra
cultura” (Basquetour, s.f.b). El logo del proyecto evoca los
colores de los ODS y cada ‘pétalo’ hace referencia a uno de los 8 principios establecidos
en el mismo:
Contribución al entendimiento y respeto a los turistas.
Igualdad, inclusión y tolerancia a la diversidad.
Sostenibilidad.
Fomento de la tradición y cultura local.
Preservación del patrimonio cultural de la humanidad.
Excelencia y profesionalidad.
Respeto a los derechos de las personas.
La transformación
sostenible y responsable de la competitividad turística de Euskadi, como se
puede ver en la siguiente ilustración, se apoya en la colaboración de los tres
grandes agentes (1. destinos y empresas, 2. visitantes y turistas, y 3. personas
residentes) y la creación de alianzas con otros organismos.
En la siguiente ilustración podemos ver el proceso de Implementación del Código Ético
del Turismo de Euskadi, que se hace a través de la plataforma Basquetour
Learning (Basquetour, s.f.c),
y se divide en tres etapas: Fase de adhesión (año1), Fase de seguimiento (años
2 a 5) y Fase de renovación (año 6). En cada etapa hay unas acciones que son
responsabilidad de la entidad turística y otras de Basquetour y el Comité de
Ética del Turismo de Euskadi (verificación y validación de la memoria, registro
y acreditación). Las horas totales estimadas de dedicación al proyecto por año
para la entidad son 10.
Todas las entidades participantes cuya memoria ha sido
validada por el Comité de Ética del
Turismo de Euskadi, reciben como acreditación un sello distintivo y pasan a
formar parte del Registro de Ética
Turística de Euskadi (cada entidad cuenta con su propio número de
registro). Anualmente se celebra un acto
de reconocimiento a las entidades vascas adheridas al Código Ético del Turismo de
Euskadi; actualmente hay cerca de 800.
En el portal Turismo Ético de Euskadi se puede conocer más sobre este proyecto y consultar las
entidades adheridas.
Se ha solicitado la homologación del Código Ético de Turismo
de Euskadi con el Código Ético Mundial para el Turismo.
Basquetour, Turismoaren Euskal Agentzia, Agencia Vasca de
Turismo, S.A. (2023, 8 septiembre). Metodologia ES [archivo de vídeo]. https://www.youtube.com/watch?v=lHpgXCp4ngo
El 2 de mayo de 2024 he tenido como invitado en mi clase de Ética cívica y profesional-3º del Grado de
Administración de Empresas y Especialización en finanzas- a Peru Sasía, Vicedecano de profesorado de la Facultad de Ciencias
Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto, profesor de la misma asignatura
que la mía en otros grados y desde 2017 presidente de FEBEA (Federación Europea de Bancos Éticos y
Alternativos). [Se puede ver más
información sobre su CV aquí].
Desde su expertise,
avalado por su trayectoria profesional, nos ha hablado sobre finanzas éticas, un modelo que lleva
funcionando con éxito desde hace décadas, mucho antes de la crisis
financiera de 2008. Para conocer el modelo, que parte de una mirada ética a las finanzas, nos ha explicado
la evolución histórica que ha tenido, diferenciando cuatro etapas:
1. Restricción, pantalla negativa a determinados ámbitos de
financiación. La primera generación de banca ética surgió en respuesta a la
demanda social derivada de la guerra de Vietnam: “No con mi dinero”. El germen
de Banca Popolare (actualmente BPM) está unido a la ONG italiana Mani Tese
(manos extendidas), que se dio cuenta de que mientras proclamaba “no a la financiación
de armas ilegales”, su dinero estaba en bancos que sí las financiaban y no
había ninguno que no lo hiciera.
2. Especialización, pantalla positiva. Productos y servicios
especializados. La banca ética se ha especializado en áreas y productos en los
que la banca tradicional no entra por la dificultad de calcular el riesgo (o
porque éste parece elevado): microcréditos (cuyo riesgo radica en la situación
de fragilidad de quienes los solicitan), cooperativas locales de crédito,
garantía recíproca, capital riesgo, capital semilla, etc. En contra de lo que
pueda parecer, en la mayoría de estos productos y servicios hay tasas de
morosidad más bajas a la media.
3. Recuperación del bien social. La banca ética quiere hacer las
cosas de una forma concreta y no quiere dejar de hacerlo al crecer, ya que lo
natural es que con el crecimiento la cultura de la organización evolucione a
priorizar lo útil, lo instrumental, lo económico.
4. Construcción de ciudadanía. Hay elementos sociales en los que
las finanzas éticas pueden contribuir a transformar (promover hábitos de
consumo responsable, responsabilidad ecológica, etc.). Todo esto en el marco de
la Economía Social y Solidaria, la cooperación Norte-Sur, la soberanía
alimentaria, el comercio justo, las economías feministas, etc.
Hay dos dinamismos que han generado los proyectos de
finanzas éticas:
1) Demanda ciudadana de que los ahorros depositados se
utilicen para el bien común.
2) Reflexión de naturaleza política sobre el derecho al crédito (y quién es
responsable de satisfacerlo).
Un paso importante es la institucionalización. Italia es el único país donde el término “finanzas éticas” está reconocido
legalmente [Texto único bancario, Artículo 111-bis (Finanza
etica e sostenibile)] y se aporta lo más parecido a una definición. En este artículo se señalan
los principios a los que hay que ajustarse para poder ser considerados como banca
ética y sostenible, que son: 1) Obligación de hacer evaluaciones externas con
especial acento en el impacto ambiental y social; 2) Informar al menos una vez
al año (también vía web) de los préstamos concedidos a las personas jurídicas;
3) Mínimo del 30% de los créditos dedicados a la Economía Social; 4) No
repartir beneficios y reinvertirlos en su negocio; 5) Gobernanza basada en la
participación del accionariado difuso ("una persona, un voto"); 6) Escala salarial limitada 1:10 (entre salario máximo
y medio).
En Europa se está trabajando en la taxonomía de las finanzas sostenibles (donde sostenibles es un término muy manido). Uno de los grandes escollos está en la financiación de los combustibles
fósiles, las ‘bombas de calor’. FEBEA y sus miembros redactaron un
documento respondiendo a la convocatoria
que solicitaba evidencias sobre posibles prácticas de greenwashing en el sector financiero de la Unión Europea (Beyond the ‘green approach’ to tackle greenwashing – Policy Brief, 2023). Asimismo, publicaron un posicionamiento sobre
la estrategia europea de finanzas sostenibles (For a truly Sustainable Finance that combats climate change and inequality,
Junio 2021).
Sin duda, la charla dio
mucho que pensar: ¿Qué hago con mi dinero? ¿Qué hacen con mi dinero? Afortunadamente,
existen alternativas que tienen en cuenta una mirada ética.
El 10 de abril, en la clase de Ética cívica y profesional, 4º de Derecho Económico, contamos con
una invitada de lujo, Cristina Maruri
Chimeno. Su currículum es extenso y variado. Completa su Licenciatura en
Derecho por la Universidad de Deusto con tres Másteres. Es Asesora jurídica de
Tubos Reunidos Group, S.L.U, grupo siderúrgico con una plantilla de 1.500
personas, desde hace más de treinta años. Autora de novela, poesía y relato
corto. Colaboradora de El Correo y La Vanguardia. Conferenciante,
fotógrafa. Activista social, Embajadora del Fair
Saturday y cofundadora del Orfanato Lights of Kazinga (Uganda). [Para más
información, ver entrevista]
Cristina comenzó su intervención con toda una Declaración:
“Estoy aquí porque vivo de aprender. Quiero dialogar con vosotros, vosotras, vosotres, y aprender”. Lanzó, y respondió desde su perspectiva, tres
poderosas preguntas que conectan profundamente con el sentido de la profesión y
el proyecto personal de vida: 1. ¿Por
qué estudiáis Derecho? 2. ¿Para qué estudiáis Derecho? 3. ¿Cómo queréis
organizar vuestra vida? ¿Qué parte queréis dedicar a la profesión?
A partir de ahí, respondió a las preguntas que le planteó la
audiencia, y compartió dilemas éticos a los que se ha enfrentado en su
ejercicio profesional y reflexiones muy interesantes:
“Si llevo más de treinta años en
la empresa es porque, aunque he conocido 17 presidentes diferentes, nadie ha
podido decir que he hecho algo que no era adecuado, que no era correcto”.
“Si ahora tuviera que elegir
profesión me fijaría en mí. La elección de la profesión es como la elección de
pareja, nadie te puede condicionar. Pero es importante conocerse bien y no
mentirse… Cada persona es única y no hay que copiar a nadie”.
“He podido compaginar la
profesión con otros proyectos con orden y previsión y diciendo que no a algunas
propuestas. Esto es imprescindible para poder meter tanta vida a mis días como
quiero (…) Procuro disfrutar de la vida. Sólo tengo miedo a la enfermedad, a la
pérdida de mis seres queridos y a hacer algo que me haga daño a mí o a los
demás”.
“No me considero una persona de
éxito, sólo una persona que va ganando cotas de libertad, de ser y hacer lo que
quiere. El éxito viene dado por ser feliz, por sentirte bien contigo misma”.
“Un puesto de confianza conlleva
mucha soledad en muchos momentos... A mí me ha salvado mi rebeldía y mi amor
propio… He vivido en primera persona lo que es que un jefe haga todo lo posible
por que te vayas”.
“Parto de la base de que ayudar
es una responsabilidad. Quienes tenemos oportunidades tenemos que ayudar a
quienes no las tienen”.
Grandes aprendizajes
de una vida intensa, con sentido y valores.
[He publicado esta entrada el 27.11.2023 en el Blog de Inteligencia
Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]
El pasado 26 de octubre Deusto Forum organizó una sugerente sesión, con el título “Los retos éticos ante la Inteligencia Artificial”, que contó con la Dra. Gemma Galdon Clavell, directora ejecutiva de Eticas Research & Consulting (consultoría especializada en auditoría de algoritmos), como ponente, y el Dr. Pedro M. Sasia, responsable de transferencia del Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Deusto, como moderador. Paso a compartir las principales ideas de la sesión.
El acto comenzó con unas palabras del Rector, Juan José Etxeberria Sagastume S.J. que sirvieron para contextualizar el evento: “En estos tiempos, es difícil pensar en un espacio social, una institución o incluso una persona para quien los efectos de la irrupción de lo que ya todos denominamos coloquialmente Inteligencia Artificial no sean relevantes. Privacidad, libertad, igualdad, consentimiento, algoritmos, datos… la ética y la técnica se miran de frente una vez más, como lo han venido haciendo a lo largo de toda la historia de la Humanidad, pero en esta ocasión con diferentes e importantes matices que surgen de la profundidad, velocidad, alcance y contenidos de este fenómeno. Empresas, gobiernos, sociedad civil… todos experimentamos cada vez con más claridad esta realidad, y las Universidades no somos, ni mucho menos, una excepción” (para leer texto íntegro, Universidad de Deusto, 2023a)
Es muy interesante la trayectoria de Gemma. De formación es Doctora en Historia. Lleva 15 años dirigiendo equipos técnicos. Su bagaje y conocimientos aportan valor a la hora de buscar soluciones a posibles riesgos. Hacen auditorías a quienes desarrollan los algoritmos (auditorías internas) y también trabajan con la sociedad civil (auditoría inversa). Su trabajo es explorar posibilidades para desarrollar una Inteligencia Artificial (IA) responsable, “construir los cinturones de seguridad de la IA”. Durante siglos hemos sabido proteger a la humanidad de la innovación. Por eso es importante entender bien cómo funciona.
El nombre de Inteligencia Artificial lleva a confusión social. No es ni lo uno ni lo otro. La idea que siempre hay que tener presente es que para la IA la ‘normalidad’ es muy importante. La IA recoge grandes bases de datos y los procesa buscando ‘patrones de normalidad’ que intenta reproducir. Pensemos qué hay detrás de un GPS. Se procesan datos del pasado, qué ruta han elegido la mayoría de personas y recomienda ese. Entiende que el trayecto óptimo es el más transitado. Algo similar ocurre con las recomendaciones que nos hacen empresas como Netflix empresas como Netflix o semejantes tras analizar lo que han visto después las personas que han estado viendo la misma película o serie que nosotras/os y nos hacen una sugerencia. La IA está entrenada para dejar fuera a quienes han hecho algo diferente. La buena noticia es que la IA se puede entrenar, se pueden añadir normas a la lógica que utiliza; se pueden cambiar los patrones de diseño de los algoritmos.
¿Por qué es importante tener en cuenta la ética?
Los algoritmos trabajan con información privada, lo que a veces se desprecia, o no se tiene suficientemente en cuenta desde ámbitos técnicos.
Los resultados de la IA se reintroducen en el sistema, con lo cual se eliminan las formas/opciones diferentes (outsiders), se reproducen los sesgos. En el ámbito del entretenimiento no es grave que me recomienden algo que no me gusta, lo dejo de ver y ya está. Sin embargo, hay ámbitos de alto riesgo. Pensemos, por ejemplo, en nuestra relación con los bancos. Todas las personas tenemos asignado un riesgo a nuestro perfil. Las mujeres tienen entre 10 y 20 veces menos servicios bancarios, con lo que disminuyen sus posibilidades de acceder a créditos, por ejemplo. Otro ejemplo muy evidente es la selección de CVs (hace tiempo que el primer filtro lo hace la IA) que se realiza atendiendo a la información de quienes están trabajando y tienen un buen desempeño. En una auditoría de algoritmo en una empresa de EE.UU. vieron que el algoritmo privilegiaba a quienes jugaban Lacrosse, eran de una determinada zona o habían ido a universidades muy concretas. “¿Serían esos los criterios con los que elegiríamos a una nueva incorporación para la empresa?
Es peligroso tomar decisiones sobre temas complejos en función de un algoritmo. [Hizo alusión al libro Armas de destrucción matemática de Cathy O’Neil, en el que se cuentan muchos casos]. Puso como ejemplo la auditoría que hicieron en un hospital sobre el triaje en emergencias. Vieron que las decisiones se estaban tomando con base en los datos financieros (según el coste del tratamiento) y no médicos (gravedad de la persona atendida). Cómo entrenamos el algoritmo determina qué problema estamos solucionando. Muchas veces se reproducen discriminaciones no deseadas. Si nuestro algoritmo contiene errores tomará peores decisiones que sin IA. Existen, según su experiencia y lo que han detectado, hasta 15 momentos de error (al introducir datos, al introducir variables, etc.). Si los errores se trasladan a ámbitos sensibles es una tragedia.
Un espacio de preocupación es incorporar a los outsiders (quienes están fuera del radar, de la ‘normalidad’). Gemma explicó que ella misma lo es. Su madre la tuvo con 14 años. Sus abuelos eran refugiados de la Guerra Civil. Si un algoritmo le hubiera asignado riesgo nadie habría creído en ella, no se le habría permitido “jugar”. Algo parecido le pasó a Rafa Nadal hace dos años en la Copa América. Las casas de apuestas le daban un 4% de probabilidad de éxito, pero ganó.
Los retos de la IA no son problemas técnicos con soluciones técnicas. Los retos del presente y del futuro son sociotécnicos, las experiencias humanas son muy complejas.
Me gustaría terminar con unas palabras de Noam Chomsky, Ian Roberts y Jeffrey Watumull [el resaltado es mío] (Chomsky et al., 2023):
“Aquí, el ChatGPT demuestra algo parecido a la banalidad del mal: plagio, apatía y omisión. Resume los argumentos estándar de la materia mediante una especie de superautocompletado, se niega a tomar partido en nada, alega no solo ignorancia sino falta de inteligencia y, en última instancia, ofrece una defensa de “solo cumplía órdenes”, trasladando la responsabilidad a sus creadores.
En resumen, el ChatGPT y sus hermanos son constitutivamente incapaces de equilibrar la creatividad con la responsabilidad. O bien sobredimensionan (produciendo tanto verdades como falsedades, respaldando decisiones éticas y no éticas por igual) o bien minimizan (al mostrar falta de compromiso con cualquier decisión e indiferencia ante las consecuencias). Dada la amoralidad, falsa ciencia e incompetencia lingüística de estos sistemas, solo podemos reír o llorar ante su popularidad”.
Nota – Están disponibles los siguientes vídeos:
Conferencia íntegra y espacio de preguntas (pinchar aquí)
Entrevista realizada por Peru Sasia. Reflexiones sobre la innovación tecnológica y la urgencia de desarrollar un sistema regulatorio y de prácticas responsables de las empresas (pinchar aquí)
Entrevista a Gemma Galdon Clavell realizada por Lorena Fernández Álvarez, Directora de Comunicación Digital de la Universidad de Deusto. Reflexiones sobre el impacto social de los sistemas algorítmicos, la reproducción de los sesgos de la sociedad en los procesos de la Inteligencia Artificial (pinchar aquí)
Universidad de Deusto (2023b, 1 noviembre). DeustoForum. Los Retos Éticos ante la Inteligencia Artificial. Gemma Galdon Clavell [archivo de vídeo] https://www.youtube.com/watch?v=VQ5oQP94x2o
“Todas las
mujeres llevamos dentro una mujercita que nos empuja al sacrificio. Esa es la
primera a la que debemos callar” (Gioconda Belli, entrevista enEl País).
Hace unos años una amiga me regaló un libro con un título
muy sugerente que me ha inspirado el de esta entrada, Las mujeres que leen son peligrosas. El autor del mismo, Stefan
Bollmann, tiene un libro posterior titulado Las
mujeres que escriben también son peligrosas. Estas vacaciones me propuse
hacer una desconexión total y disfrutar de la lectura ya que durante el curso
suelo acabar los días agotada y me cuesta tanto lo uno como lo otro. Y parece
que lo estoy consiguiendo... He cogido un buen ritmo de lectura. A 21 de agosto
ya llevaba leídos 8 libros. En esta entrada voy a recorrer y hacer una
reflexión sobre algunos de ellos, escritos por mujeres.
En El país de las mujeres, Gioconda Belli,
poeta y novelista nicaragüense, nos ofrece una utopía muy sugerente. En
Fanguas, país imaginario que aparece en sus novelas, las mujeres han accedido
al poder debido a una catástrofe natural, la erupción de un volcán, y mandan
temporalmente a los hombres a casa a hacerse cargo de los hogares. ¿Cómo se
imagina Viviana Sansón, la Presidenta, su partido,
el que ha ganado las elecciones? (Por cierto, se llama PIE - Partido de la
Izquierda Erótica y tiene un manifiesto muy interesante, Eldivanrojo, 2011).
“Yo imagino un partido que proponga darle al país lo que una madre al hijo,
cuidarlo como una mujer cuida su casa; un partido ‘maternal’ que blanda las
cualidades femeninas con que nos descalifican, como talentos necesarios para
hacerse cargo de un país maltratado como este. En vez de tratar de demostrar
que somos tan ‘hombres’ como cualquier macho y por eso aptas para gobernar,
hacer énfasis en lo femenino, eso que normalmente ocultan, como si fuera una
falla, las mujeres que aspiran al poder: la sensibilidad, la emotividad”
(Belli, 2023: 139). Su objetivo de gobierno, instaurar la paz, la libertad, el
respeto, la igualdad entre hombres y mujeres, el ‘felicismo’. [Para profundizar
en esta obra sugiero leer este trabajo de Olga Roussou].
Ana Porras, periodista, escritora y organizadora de eventos, en el prólogo
de Vacíos
y otras taras, que reúne 23
relatos sobre mujeres, nos recuerda: “Con los años vamos engrosando la
piel con desencantos, desilusiones, con todo aquello que pudo ser y no fue, con
frustraciones, con el miedo a equivocarnos de nuevo, con los amaneceres que no
vimos porque estábamos dormidos, con los atardeceres que nos recordaron que la
vida es una cuenta atrás. Vamos engrosando la piel con capas que pesan, que nos
fracturan los huesos, que esconden lo que quisimos ser, lo que soñamos. Ponemos
parches a los vacíos intentando llenar los huecos con lo que vamos encontrando
por ahí. Un poco de esto, un poco de aquello y un poco de esto otro. Y así los
vacíos se hacen más grandes, más sonoros, más adversos; ganan espacio creando
una nada mayor”. Muchas veces las mujeres hemos cubierto o tapado esos vacíos
de forma inadecuada…
De Isabel Allende, escritora,
feminista, filántropa, así como una de las autoras más leídas del mundo he
leído dos libros. Violeta, en elque, como señala el resumen: “En
una carta dirigida a una persona a la que ama por encima de todas las demás,
Violeta rememora devastadores desengaños amorosos y romances apasionados,
momentos de pobreza y también de prosperidad, pérdidas terribles e inmensas
alegrías. Moldearán su vida algunos de los grandes sucesos de la historia: la
lucha por los derechos de la mujer, el auge y caída de tiranos y, en última
instancia, no una, sino dos pandemias” [Ver el interesante artículo-entrevista
a la autora sobre el libro]. En el segundo, El viento conoce mi nombre,presente y pasado se entrelazan y narra
la historia de dos niños, Samuel Adler, un niño judío al que su madre consigue
enviar a Inglaterra para salvarle de la Austria nazi, y Anita Diez, que con
siete años sube a un tren con su madre huyendo del peligro en El Salvador y que
al llegar a la frontera de Estados Unidos es separada de su madre. Me quedo con
un retazo de otro de los personajes, Leticia, porque refleja la realidad que
sufren muchas mujeres: “La relación duró muy poco, porque pronto ella
comprendió que estaba viviendo con dos hombres diferentes. El que todos
conocían era bullanguero, servicial, generoso y ganaba un buen dinero en su
oficio, pero no ahorraba, porque siempre estaba dispuesto a comprar cosas
superfluas, apostar o prestarles a los amigos. Ella se enamoró de esa versión
del hombre, el alma de la fiesta, pero descubrió que por dentro llevaba un
monstruo agazapado, que emergía con el alcohol” (p.93).
Auri Lizundia, pseudónimo de Nerea Azkona, quien en plena
pandemia creó con una socia AIEDI Faktoria,
“una cooperativa de iniciativa social que apuesta por el acompañamiento y la
capacitación para crear círculos virtuosos de personas felices en
organizaciones sostenibles y que utiliza la Agenda 2030 y los ODS como hoja de
ruta y las perspectivas sostenibles, de género, inclusiva e intercultural como
brújula”, en Madre en duelo nos habla desde su experiencia de un tipo de
violencia que muchas mujeres hemos sufrido sin saber su nombre, violencia
obstétrica. “Las mujeres sufrimos violencia machista en muchos ámbitos. En
realidad importa bien poco lo que nos pase: la cuestión es violentarnos. Y,
cuando hablamos de embarazos, partos y pospartos, la violencia obstétrica e
institucional entra en juego. No es una violencia nueva para nosotras, pero son
momentos en que las cotas llegan a niveles altísimos e incluso a contrasentidos
(…) Cuando hablamos de mujeres y de sus derechos, la sociedad tiene la luz
desenfocada. Si nos matan, el foco se pone en nosotras en vez de en los
agresores. Si nos quedamos embarazadas, el foco se pone en lo que se está
gestando, por lo que el aborto será estigmatizado y, si el bebé nace muerto,
como veremos, la luz del foco directamente se apaga” (pp.9-12).
Presentado cada uno de los libros, ¿por qué leer es peligro? A mí, leer historias de mujeres contadas por
mujeres me reafirma en el feminismo. Me encanta escuchar la voz de las
mujeres sin intermediarios. Me hace aún más consciente de las dificultades,
obstáculos, miedos que las mujeres viven y han vivido a lo largo de la historia,
así como de lo necesario que es seguir trabajando para que la igualdad real se
haga efectiva. ¡Ojalá llegue el día en que el feminismo no sea necesario!
Además, las conquistas son frágiles, muy frágiles. ¡Que se lo digan a Viviana
Sansón, la Presidenta del PIE, que sufre un atentado porque los hombres se
sienten amenazados por la nueva posición de las mujeres en Fanguas! (El país de las mujeres, Gioconda Belli).
O a las mujeres y niñas migrantes, o a las atrapadas en conflictos bélicos, o a
aquellas que viven bajo ciertas dictaduras… Y que conste que soy muy consciente
de que escribo esto desde el lado del privilegio.
Además, estas
lecturas coinciden en el tiempo con un hecho real que ejemplifica a la
perfección el machismo imperante, el beso en la boca no consentido de Luis
Rubiales (Presidente de la Real Federación Española de Fútbol) a Jenni Hermoso
(Jugadora de la Selección de fútbol española) en la ceremonia de entrega de
medallas del Campeonato Mundial de Fútbol Femenino 2023. Cuando escuché la
supuesta excusa que Rubiales dio en un vídeo no daba crédito: “Pues, porque en
un momento de máxima efusividad, sin ninguna mala intención, sin ninguna mala
fe, pues bueno, ocurrió lo que ocurrió, yo creo que de manera muy espontánea
(…) Repito: sin mala fe por ninguna de las dos partes” (ver Labari, 2023). ¿Ninguna de las dos partes? ¿Alguna vez se entenderá plenamente qué
significa el consentimiento? Y la guinda la puso con el discurso en la Asamblea
de la Federación [Animo a leer el artículo de mi compañera de universidad, Gutiérrez (2023)]
Para terminar, una
poesía y una recomendación, el documental Woman, realizado a través de 2000
entrevistas en 50 países, que es “un mensaje de amor y esperanza enviado a
todas las mujeres del mundo. Un intento de comprender su vida, medir el progreso
realizado, pero también todo lo que queda por hacer”.
Ironías de la vida… Es miércoles, 29 de marzo, y
mientras desayuno para ir a mi clase de Ética
cívica y profesional en el campus de San Sebastián las noticias destacan
dos titulares muy diferentes sobre una misma realidad. Por un lado, la noticia
de portada dela revista Hola que lleva por título: “Ana Obregón, madre de una
niña” y en una letra bastante más pequeña “por gestación subrogada en Miami”. El otro titular “Tres
detenidos en Extremadura por un supuesto caso de vientre de alquiler” (Barrena,2023). Son diferentes los nombres, y en mi
opinión con matices importantes, que recibe esta realidad: maternidad subrogada, gestación subrogada, gestación por sustitución,
vientres de alquiler, explotación reproductiva, etc. Me gustaría presentar
algunas de las cuestiones éticas que veo en esta situación.
La gestación por sustitución, entendida como “gestación convenida mediante
un contrato, con o sin precio, en el que una mujer renuncia a la filiación
materna del futuro hijo, a favor del contratante o de un tercero”, no es legal en España y para inscribir
en el Registro Civil españolel
nacimiento y filiación de un menor nacido en el extranjero a través de esta vía
hace falta cumplir algunas condiciones (Gobierno
de España, 2022). [Para profundizar en los aspectos legales sugiero el artículo
de Albert
(2017)].
La primera, y fundamental, cuestión ética que me viene a la cabeza
es la vulneración de los derechos humanos.
Por un lado, nos encontramos con los relativos a la madre gestante, que no es un mero ‘contenedor’, una incubadora, es
una persona y no puede ser tratada como un medio, como un objeto. Además, no
hay que olvidar que en el útero se produce un intercambio de células entre el
bebé y la madre (microquimerismo). Habrá quien piense que lo hace
voluntariamente, que lo ha elegido, Pero esto es muy cuestionable. Hay personas
que viven en unas condiciones que les impulsan a hacer cosas que no harían en
otro contexto o situación. Además, habría que ver las condiciones del contrato
(por ejemplo, ¿qué pasa si la criatura muere o desarrolla alguna enfermedad en
la más tierna infancia? ¿o si nace con alguna discapacidad?). Puede haber,
incluso, quien aluda a que hay quienes lo hacen altruistamente y que por esa
razón hay que regularlo. Sobre esto volveré más adelante. Por otro lado, están los derechos de la criatura nacida por esta
vía. Claramente es la parte más débil y vulnerable y también se le está
tratando como un objeto, como una mercancía. Habrá quien argumente que ese niño
o niña va a vivir en unas buenas condiciones, pero no es que se le mejore la
existencia, no es que a partir de ese momento vaya a mejorar su vida, sino que
ha sido “encargado” para responder al deseo de unas personas. “El mito de la
subrogación altruista no puede llevarnos a legalizar de manera irresponsable
una actividad que afecta tan intensamente a los derechos de mujeres y niños y a
nuestra propia autopercepción como seres humanos. Si se legaliza, me parece más
honesto reconocer que se trata de dar cobertura legal a losdeseos de
los comitentes que hacerlo en nombre de un supuesto “altruismo” de las
gestantes” (Albert,
2017: 195).
El 3 de marzo de 2023 se firmó en Casablanca (Marruecos) la Declaración para la Abolición Universal de
la Gestación Subrogada, que, como señala Gas
Aixendri (2023), “aboga por la abolición de la maternidad subrogada en lugar de
por su regulación. Los firmantes sostienen que la gestación subrogada es
intrínsecamente contraria a los derechos humanos de las mujeres y los niños, y
que ningún marco legal puede hacerla aceptable. Se ha demostrado en diversos
países que la legalización de algunas prácticas ha implicado el efecto
denominado slippery slope –pendiente
resbaladiza– que produce un aumento de las conductas que se desean evitar o
reducir”.
Otra gran cuestión en juego es la mercantilización de la reproducción humana. Según el filósofo Michael
Sandel hay tres claros ejemplos de lo que el dinero no debería comprar: “la
conservación de las especies animales en peligro de extinción, la acogida de
refugiados y la subrogación comercial de úteros” (Guerra Palmero y Villarmea,2019). Someter la reproducción humana a las leyes del mercado conlleva grandes
riesgos. ¿Cualquier cosa puede ser comprada y vendida? La globalización hace
que el mercado también lo sea, lo que implica que sea relativamente fácil
saltarse las normas contando con el respaldo del dinero. Esta práctica
claramente aumenta las desigualdades. Se puede caer fácilmente en los abusos,
la explotación y el tráfico y trata de personas. Las mafias son rápidas en
detectar las oportunidades de hacer negocio. ¿Los niños y niñas son un producto
más? ¿Vamos a fijar una garantía? ¿Se van a desarrollar nuevas líneas de
turismo relacionadas con la reproducción? Me vienen a la memoria dos noticias. Por
un lado, al inicio de la invasión rusa a Ucrania (uno de los pocos países donde
la maternidad subrogada es legal) se evidenció la vulnerabilidad de las madres
gestantes y los niños y niñas nacidos por esa vía. Por otro, la de la disculpa pública
que tuvo que hacer el Colegio Médico Colombiano por publicar un artículo,
basado en los trabajos de una profesora de la Universidad de Oslo, en el que se
proponía utilizar los cuerpos de mujeres con muerte cerebral para “ayudar a las
parejas sin hijos” (Reynoso, 2023).
En el caso
que inspira esta entrada veo una serie de agravantes. La edad,
que sería una causa que en España le excluiría de poder acceder a la adopción.
El estado psicológico y los motivos para esta maternidad subrogada. Un hijo o
hija no tiene como misión cubrir vacíos o huecos dejados por otra persona. El
hecho de que haya una exclusiva, que frivoliza el caso y manifiesta claramente
la mercantilización. En un primer momento cabía la duda de quiénes eran el
padre y la madre biológicos. Una semana después, y con otra exclusiva de por
medio, se ha desvelado que el padre era el hijo de Ana Obregón, fallecido en
mayo de 2022 (Sans,
2023). Este hecho también genera interrogantes éticos. Lo que está
claro es que Ana Obregón está muy bien asesorada legalmente y evidencia
claramente que el dinero es poderoso y no tiene muchos escrúpulos. Podríamos
mencionar también un tema de ética
periodística. A mí me genera muchas dudas comprar una exclusiva sobre este
tema. Aquí habrá quien “argumente” que, si no lo hago yo, otro lo hará. El modo
de presentar el problema también es muy cuestionable. La foto de portada (Ana
Obregón saliendo del hospital en silla de ruedas con la niña en brazos y con la
pulserita en la muñeca) “normaliza” algo que no lo es y apela a la ternura que
suele producir la maternidad.
Animo a ver el vídeo que cierra esta entrada y lleva
por título ¿Gestación subrogada o explotación reproductiva? (Luc Loren, 2021).
En él participan Sindy Takanashi, madre, influencer y matriactivista, contraria a la explotación sexual, y Juan y Chris,
activistas por la regulación de la gestación subrogada en España, y padres de
dos hijos que son fruto de este método reproductivo, uno en México a través de
una agencia y el segundo en Australia, sin intermediarios ni compensación
económica. También puede ser de interés acceder a las informaciones publicadas
en la página Stop
vientres de alquiler.
Para terminar, vuelvo a las preguntas que dan título a esta
entrada. ¿Qué es la maternidad? ¿Derecho? ¿Privilegio? ¿Deseo? Y una pregunta
más, la maternidad subrogada ¿supone un avance o un retroceso en los Derechos
Humanos? A mí me recuerda a la distopía El
cuento de la criada, sobre el que he escrito anteriormente y me produce una
gran desazón(Echaniz
Barrondo, 2021).
Referencias
Albert, M. (2017). La explotación
reproductiva de mujeres y el mito de la subrogación altruista: Una mirada
global al fenómeno de la gestación por sustitución. Cuadernos de Bioética XXVIII 2017/2ª. http://aebioetica.org/revistas/2017/28/93/177.pdf