Mostrando entradas con la etiqueta Ética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ética. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de julio de 2026

Sobre la banalidad del mal

 
Imagen tomada del programa Tabú: La Maldad, ¿la banalidad del mal?

Acabamos de ver, por recomendación de una amiga, una película de lo más sugerente, Nuremberg. Está basada en hechos reales e inspirada en el libro El nazi y el psiquiatra, de Jack El-Hai. La película pone el foco en la relación que se establece entre Hermann Göring (interpretado por Russell Crowe), segundo en la línea de mando nazi y excomandante de la Luftwaffe, y el psiquiatra Douglas M. Kelley (interpretado por Rami Malek), quien recibió el encargo de explorar la salud mental de los líderes nazis apresados. La familia de Kelley guardó durante décadas su trabajo y le sirvió a El-Hai para documentarse.

El-Hai señala que "Kelley nunca ignoró la crueldad y las decisiones frías de Göring durante la guerra, pero ambos desarrollaron una relación que implicaba cierta admiración mutua, aunque no una amistad” (Alonso, 2025). El duelo psicológico entre Göring y Kelley está magistralmente reflejado en la película, al igual que lo están las tensiones morales y humanas que surgen en la relación.

En una entrevista de radio que concedió al sexto día del proceso, Kelley dictaminó: "En general, los prisioneros no son diferentes de un grupo de ejecutivos de cualquier otra parte; en contraste con la opinión popular, no están locos ni son superhombres" (Alonso, 2025). Como señala el biógrafo de Kelley, El-Hai, "tras concluir que los jerarcas nazis no estaban mentalmente enfermos y que su comportamiento estaba dentro del rango de lo normal —lo cual no significa que fuera bueno, sino que no podía atribuirse a una enfermedad psiquiátrica—, Kelley se aterró" (Alonso, 2025). Al volver a Estados Unidos, Kelley se dedicó a dar conferencias y escribir artículos advirtiendo sobre el riesgo de que el fascismo pudiera llegar al país, lo que no le hizo ganar muchas simpatías. En la película apenas se menciona, pero al volver de Nurenberg Kelley dio un giro a su carrera profesional para dedicarse a la criminología y poco más de una década después se quitó la vida con el mismo método que Göring, una cápsula de cianuro de potasio.

No sé si por deformación profesional —llevo muchos años impartiendo la asignatura Ética cívica y profesional en diferentes grados universitarios—, o porque siempre me ha atraído el tema del bien y el mal, pensar en la “banalidad del mal” me sobrecoge. Como escribía hace un tiempo: “Hannah Arendt acuñó la expresión de la “banalidad del mal” haciendo referencia a que el mal es algo en lo que todos podemos caer; cualquiera puede cometer la brutalidad más tremenda, no es necesario un corazón cruel o unas intenciones perversas, basta con dejar de preguntarse y de discernir” (Echaniz Barrondo, 2018).  Viendo la película me venía una y otra vez este tema y lo creía ver también en la impotencia del Dr. Kelley.

Quiero terminar con las palabra finales del episodio titulado “¿La banalidad del mal?” del programa Tabú, de Jon Sistiaga, destacando, sobre todo, la última idea: “Nos habían enseñado que la cara era el espejo del alma y ahora sabemos que las almas más negras pueden tener el rostro más virtuoso. Que cualquiera de nosotros puede cruzar esa línea invisible. Que todavía no tenemos claro dónde se aloja esa maldad si es en nuestra mente o en nuestra genética. Si es una cuestión de azar o de predisposición. Porque no todo el mundo es bueno, pero, afortunadamente, somos más.
Y quizás debamos exigirnos más a menudo cierta banalidad de hacer el bien. Y solo eso nos salve a vosotros, a mí... de acabar arrastrados a las tinieblas de la maldad” (Qué Ver en Movistar Plus, 2017). [Se puede ver el capítulo completo aquí]

Referencias

martes, 9 de diciembre de 2025

Desafíos éticos de la IA

 Del 26 al 28 de noviembre, tuvo lugar en la Universidad de Deusto el Congreso Ahotsak. El papel de las ciencias sociales y humanas ante los retos del presente, organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas. Como señala la Decana, Ane Ferran, “un congreso donde queremos reivindicar nuestras voces: voces que explican la realidad, que contribuyen colaborativamente a la transformación y la justicia social” (ver el programa aquí).

Voy a recoger aquí algunas de las ideas que salieron en la mesa: “Resituando (y gobernando) el entusiasmo: desafíos éticos de la irrupción de la IA”. Tuvo como ponentes a:  María López — Dra. en Derechos Humanos—, Borja Sanz —Dr. en Sistemas de Información—, Ruth Carbajo — Dra. en Ingeniería, Energía y Tecnologías de la Información— y Laura Marrón —Directora de Basque Artificial Intelligence Center (BAIC)—. Y como moderador, Peru Sasia —Dr. en Química Macromolecular—.

El punto de partida fue que si hiciéramos un análisis ético profundo no asumiríamos que la IA es inevitable y, mucho menos, ingobernable. Antes de hablar de los efectos conviene plantearse la pertinencia del uso y desarrollo de la IA. En primer lugar se presentaron algunos de los principales desafíos éticos de la irrupción de la IA:

  • Debemos reflexionar no sólo sobre lo que podemos hacer, sino sobre lo que debemos hacer. La implantación de las innovaciones no siempre asume los retos de la cohesión social, la democratización, etc.
  • Actualmente vivimos en un tecnofeudalismo —véase Robledo (2024)—, un capitalismo gobernado por un pequeño grupo de hombres —no hay mujeres CEO de las grandes empresas tecnológicas— que controla tanto el dinero como los datos, lo que provoca una profunda desigualdad social que amenaza la democracia. Además, se está dando una pérdida de relevancia de los marcos normativos. Los nuevos señores feudales necesitan que los marcos normativos les opriman lo menos posible.
  • ¿Cómo se pueden diseñar algoritmos justos si no hay fórmulas a aplicar? Los tecnólogos se encuentran con sistemas complejos, muy complejos, de difícil explicabilidad —no se sabe cómo funcionan y por qué lo hacen así—. Un caso sugerente es Anthropic, empresa dedicada a la seguridad y la investigación en inteligencia artificial, que pretende crear sistemas de IA fiables, interpretables y controlables y que publican los fallos que encuentran en sus sistemas.·  

Vistos los desafíos, el siguiente paso fue plantear los tratamientos, las medidas, a aplicar:

  • Auditar los algoritmos puede ayudar a identificar problemas, aunque esta medida sea a posteriori y su alcance no sea general. Es muy importante la pregunta por la trazabilidad del dato. La base de conocimiento de la IA es todo internet. [Esta intervención me recordó la charla que dio Gema Galdón hace dos años en Deusto Forum, ver entrada].
  • Poner a las personas en el centro. Corremos el peligro de acabar pareciéndonos a las máquinas, en lugar de al revés.
  • Mapear cómo y para qué se usa la IA y así valorar el nivel de riesgo. Y a partir de ahí hacer planes de capacitación, entendiendo que no sólo se trata de saber usarla, sino de conocer qué datos uso, de quién son, y preguntarse si se pueden compartir.
  • A las universidades nos corresponden algunas tareas fundamentales como: desarrollar un posicionamiento crítico respecto de la IA, encontrar un idioma común desde la interdisciplinariedad, una reflexión profunda sobre la innovación y cómo esta debe revertir a la sociedad (democratización del sistema de innovación).
  • No se puede dar un paso atrás en el ámbito normativo. Hay que asegurar un marco normativo fuerte que proteja los derechos de todas las personas.
  • Hay que generar consensos y transversalizar la perspectiva ética: qué entendemos por sostenibilidad, por explicabilidad, incluir el concepto de rendición de cuentas. 

·       Para terminar la mesa cada participante eligió una palabra o concepto. Suscribo todos ellos: potencial de la colaboración, perplejidad, responsabilidad compartida y militancia. No se puede ser un ciudadano, una ciudadana, responsable sin preguntarse y posicionarse ante los retos éticos de la IA. Y como dice el proverbio africano: "Si quieres ir rápido, ve solo; si quieres llegar lejos, ve acompañado".

Referencias




miércoles, 24 de julio de 2024

Sensibilidad ante las injusticias


[Entrada publicada originalmente el 08.05.2009 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

Escribo esta líneas porque he sido testigo mudo de una situación que creo encierra una injusticia y no he hecho nada ante la misma. Situación: sábado por la tarde, 18.00, en la cola del supermercado con mi hijo de 10 años. Delante de nosotros estaban una pareja de rumanos que llevaban un paquete gigante de pipas. Cuando han ido a pagar, 87 céntimos, lo han querido hacer con monedas de 1, 2 y 5 céntimos, sobre todo las dos primeras. La cajera se ha puesto muy dura y no les ha dejado pagar con esas monedas. Ha estado dos o tres minutos repitiéndoles frases como: “Sabéis que no se puede pagar con monedas tan pequeñas”, “Id al banco a que os las cambien”, “Os lo hemos dicho muchas veces”, “Ahora no hay cola, pero yo no puedo ponerme a contarlas”, etc. Además, lo hacía en un tono muy alto. Ellos muy educados y sin alzar la voz ni perder los nervios le decían: “Es dinero, ¿no?”. Al final la mujer ha sacado una moneda de un euro y ha pagado diciendo: “¿Esto sí es dinero y lo otro no? ¿No sabes contar?”, a lo que la cajera ha respondido: “Y tú no sabes ir al banco”. Cuando se han marchado me ha empezado a pedir disculpas, y a decir algunas cosas en alto como si quisiera que las demás cajeras y el resto de la clientela le oyeran. Yo no he dicho nada ni tampoco le he mirado porque, lejos de sentir simpatía hacia ella, lo que estaba era indignada.

Ya en casa hemos comentado la situación en familia. El hijo que había presenciado la situación decía: “Igual es una norma del supermercado...”. Mi marido comentaba que era perfectamente legal, que deben aceptar el dinero que les den aunque sean monedas pequeñas, y recordaba el caso de Ruiz Mateos cuando pagó una multa de forma similar. Al intentar buscar esa noticia me he encontrado con una parecida y más cercana en el tiempo (julio de 2008). Un ciudadano belga decidió pagar su factura de la luz con 215 kilos de monedas de un céntimo para protestar por la subida de los precios de la energía en los países europeos. Noticias como estas despiertan la solidaridad y la simpatía y aparecen en numerosos medios. Sin embargo, nadie hemos hecho ni dicho nada en el supermercado.

A mí me venían pensamientos y sentimientos contradictorios.  Por un lado me ponía en el lugar de la cajera, trabajando un sábado por la tarde, encontrándose con numerosas situaciones desagradables y teniendo que, supuestamente, cumplir una norma que su superior le había dado. Por otro lado veía completamente injustificado el tono y la actitud que tenía. Hubiera tardado menos en contar las monedas que lo que ha tardado en cobrarles. Me surgía la duda de si, en parte, la actitud se debería a que eran extranjeros ¿Si mi hijo o yo le hubiéramos dado monedas pequeñas se habría comportado igual? Además era a todas luces ilegal e injusto lo que estaba haciendo, pero sabía que esas personas nunca llamarían a los municipales porque podría ser perjudicial para ellos. ¿No es eso un abuso de poder? He estado dudando si cambiarle yo algunas monedas o decir algo, pero ha podido el argumento de: “¿Para qué meterte en líos? Tienes que volver muchas veces a este supermercado”.

Sin embargo, he decidido que la próxima vez, de forma educada diré que legalmente deben aceptar ese dinero. Lo haré porque no me gusta colaborar, aunque sea con mi silencio, ante una injusticia y porque quiero educar a mis hijos en la responsabilidad y la sensibilidad. Y lo haré también por solidaridad con la parte más débil.

¿Y usted qué haría?

 



 





domingo, 21 de julio de 2024

Inteligencia Ética

 [Entrada publicada originalmente el 08.04.2009 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

Voy a compartir algunas ideas y reflexiones surgidas a partir de la conferencia que tuvo lugar el 31 de marzo de 2009 en el Kursaal de San Sebastián, en la que José Antonio Marina, filósofo, y José Félix Martí Massó, Jefe de Neurología del Hospital Donostia dialogaron sobre “Inteligencia emocional e inteligencia ética”, en el marco de los “Diálogos de Ética, Humanismo y Ciencia”, promovidos por la Diputación de Gipuzkoa, Osakidetza y Caja Laboral.

El concepto de inteligencia ha evolucionado mucho. Hace no demasiado se consideraba mayor demostración de inteligencia el ser capaz de resolver ecuaciones diferenciales que el tener buenas relaciones afectivas, construir una sociedad justa u organizar una familia feliz. Según el profesor Marina la inteligencia tiene que ver con la capacidad de resolver problemas teóricos, aquellos que se resuelven cuando conozco la solución, pero tienen más que ver con resolver problemas prácticos, aquellos que se resuelven cuando los pongo en práctica y esto es lo realmente difícil ya que entran en juego los miedos, las dudas, las inseguridades, etc. Y contaba un ejemplo realmente ilustrativo. A mediados del siglo pasado en China tenían un grave problema con las ratas. A los dirigentes se les ocurrió una solución teórica que parecía buena. Si cada ciudadano mataba 2 ó 3 ratas podían acabar con el problema. A todo el que llevara un cadáver de rata se le gratificaría. ¿Qué ocurrió? Que los campesinos llegaron a la conclusión de que les resultaba más rentable criar ratas y luego matarlas que cultivar arroz. Los fracasos vienen por no ser capaces de resolver los problemas prácticos. Todos conocemos personas que dan resultados muy buenos en los test de inteligencia pero que no son capaces de desenvolverse con normalidad en su vida cotidiana o que tienen serias dificultades para relacionarse con los demás ¿Realmente son tan inteligentes?

Siempre existe la pregunta sobre si la inteligencia es congénita. Existen factores hereditarios que son decisivos pero también hay otros que son ambientales, como la educación, la motivación o los hábitos saludables (comida sana, práctica habitual de ejercicio físico, etc.).

Según el profesor Marina la inteligencia emocional se debe dar en un marco más amplio que es la Inteligencia ética, y esto me parece fundamental. La inteligencia emocional se caracteriza por:

  1. capacidad de identificar y comprender bien el sentimiento que tengo, muchas veces se ha confundido, por ejemplo, celos y amor;
  2. capacidad de gestionar, modular, regular la emoción y la conducta;
  3. capacidad de identificar y comprender bien los sentimientos de los demás;
  4. capacidad de interactuar con los sentimientos de los demás;
  5. capacidad de motivarme a mí mismo y desarrollo del autocontrol, fundamental en la educación y en la búsqueda de la felicidad.

Pero sólo con esto no basta. La empatía es fundamental para la convivencia, pero es un arma de doble filo, se puede usar muy mal (veamos, por ejemplo, a los grandes dictadores, los timadores o los agitadores sociales). Además no podemos pensar sólo en desarrollar sentimientos agradables y evitar los desagradables porque eso nos puede llevar al narcisismo o a la intolerancia a la frustración. Por todo esto debemos hablar de la inteligencia ética.

El profesor Marina señaló los tres puntos que considera claves en la evolución de la especie y que marcan la diferencia con otras especies con las que compartimos mucho de nuestro mapa genético:

  • Momento en el que la especie es capaz de utilizar la función simbólica, cuando nos servimos de algo presente para utilizarlo cuando está ausente. Recordemos el caso de Anne Sullivan con Hellen Keller, que se quedó ciega y sorda a los 19 meses de edad.
  • Capacidad de controlar nuestra atención y nuestro comportamiento. Todos tenemos una atención automática, esa que se despierta cuando, por ejemplo, oímos un ruido fuerte e inesperado; pero somos capaces también de dirigirla a lo que queremos, por ejemplo el niño que es capaz de seguir las instrucciones de la profesora aunque no le interesen demasiado. Esta capacidad está muy determinada por el lenguaje. Todos nos hablamos a nosotros mismos constantemente. Nos preguntamos y nos respondemos, nos damos órdenes. Esto se debe a que hemos aprendido a manejar nuestro cerebro a través del lenguaje.
  • Cuando la especie hace el gran proyecto de “no quiero ser un animal listo, quiero ser una animal digno”. En la naturaleza impera la “ley del más fuerte”. Sin embargo, los humanos somos capaces de diseñar modos de vida nobles (aunque también podemos ser los seres más crueles). Reconocemos que todos los seres humanos, por el hecho de pertenecer a la especie y no por ser inteligentes, somos valiosos, tenemos un valor intrínseco.

El ser buenos, la inteligencia ética, el hacer un uso adecuado de nuestra inteligencia nos hace más felices. Este fue para mí el gran argumento del diálogo. La inteligencia nos debe ayudar a solucionar los problemas prácticos con los que nos encontramos y a hacerlo, además, no perdiendo de vista la dignidad, el valor intrínseco, de todo ser humano. Este es el camino para la felicidad.

Al final de la conferencia el profesor Marina habló sobre la Universidad de Padres, “iniciativa de la sociedad civil, liderada por Movilización Educativa, sin ninguna relación religiosa o política, y financiada por personas e instituciones privadas”. En la página web hay foros adaptados a las distintas edades. Me quedo con el lema de Movilización Educativa, “Para educar a un niño, hace falta la tribu entera”. La educación es un esfuerzo de muchos agentes que deben remar en la misma dirección para llegar a buen puerto. El problema que tenemos padres y madres es que nuestro hijos e hijas no vienen con manual de instrucciones y no siempre contamos con los recursos necesarios para educarlos bien. Este es un tema que lo dejo para otro post.

¿Está usted de acuerdo con que la inteligencia ética nos hace más felices?

Vídeos recomendados



sábado, 13 de julio de 2024

¿Héroes o villanos?

 


[Entrada publicada originalmente el 09.04.2008 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

Las personas somos ¿héroes o villanos? ¿somos buenas o malas por naturaleza? Estas son preguntas que acompañan a la humanidad desde sus inicios.

Hace unos días vi un capítulo de C.S.I Las Vegas cuya trama consistía en que un grupo de jóvenes se dedicaba a agredir mortalmente a aquellas personas con las que se encontraban accidentalmente después de haber quedado vía sms con tal objetivo. Al final resulta que estos jóvenes, algunos de ellos menores de edad y de familias ‘normales’, lo hacían por aburrimiento y como forma de diversión. Casos similares los vivimos también en nuestro entorno: palizas a inmigrantes, a compañeros o compañeras de clase; personas “sin techo” quemadas mientras duermen; palizas grabadas con el móvil y colgadas en internet, etc. ¿Cómo es posible? ¿Qué está pasando para que ‘chicos buenos’ (y chicas también) se comporten así?

Después leí un artículo con el inquietante título de “EL EFECTO LUCIFER. Su vecino podría ser un torturador...”.

El Efecto Lucifer es el título de un libro escrito por Philip Zimbardo, Profesor Emérito de la Universidad de Stanford. Es conocido su Experimento de la Prisión de Stanford. Reproduzco sus palabras sobre en qué consistió dicho experimento recogidas por Kindsein:

Fue mi intento para determinar qué ocurre cuando pones a gente buena en un lugar malvado: ¿Triunfa la humanidad, o la fuerza de la situación puede acabar dominando hasta al más bueno de nosotros? Mis estudiantes de Stanford, Craig Haney y Curt Banks, y yo creamos un ambiente carcelario muy realista, una ‘mala cesta’ en la que colocamos a 24 individuos voluntarios seleccionados entre estudiantes universitarios para un experimento de dos semanas. Les elegimos de entre 75 voluntarios que pasaron una batería de tests psicológicos. Tirando una moneda al aire, se decidía quién iba a hacer el papel de preso y quién el de guarda. Naturalmente, los prisioneros vivían allí día y noche, y los guardas hacían un turno de 8 horas. Al principio, no pasó nada, pero la segunda mañana los prisioneros se rebelaron, los guardas frenaron la rebelión y después crearon medidas contra los "prisioneros peligrosos". Desde ese momento, el abuso, la agresión, e incluso el placer sádico en humillar a los prisioneros se convirtió en una norma. A las 36 horas, un prisionero tuvo un colapso emocional y tuvo que ser liberado, y volvió a ocurrir a otros prisioneros en los siguientes cuatro días. Chicos buenos y normales se habían corrompido por el poder de su papel y por el soporte institucional para desempeñarlo que les diferenciaba de sus humildes prisioneros. Se probó que la "mala cesta" tenía un efecto tóxico en nuestras "manzanas sanas". Nuestro estudio de dos semanas tuvo que parar antes de tiempo después de sólo seis días porque cada vez estaba más fuera de control”.

Resulta estremecedor pensar que cualquiera de nosotros podría actuar de manera similar con el soporte del entorno o del grupo ¿Qué se puede hacer para evitar este tipo de conductas? Zimbardo señala que, dado que “cada uno de nosotros tiene la triple posibilidad de: ser pasivo y no hacer nada, volverse malos, o llegar a ser héroes”, la solución puede estar en inspirar la “imaginación heroica”.

A mí me parece, además de compartir la propuesta de Zimbardo, que hay que trabajar desde todos los ámbitos en dos vías: 1) la capacidad de empatía y 2) la sensibilidad ética. Si perdemos o no tenemos suficientemente desarrollada la capacidad de empatía no podemos descubrir el rostro del otro, no vamos a ser capaces de ver en el otro una persona merecedora de respeto y acreedora de dignidad. Si yo descubro el rostro del otro difícilmente me voy a poder abstraer de su dolor y sufrimiento. Yo no puedo maltratar al otro si le veo como una persona que sufre y siente como yo. Y en cuanto a la sensibilidad ética, creo que es fundamental trabajar este aspecto para que a la hora de tomar decisiones y actuar nos preguntemos por la bondad o maldad de nuestras acciones, por cuál es la acción correcta. Muchas veces ni siquiera caemos en la cuenta de que algo está mal porque ni siquiera nos lo hemos planteado. 

Para acabar una frase del mencionado capitulo de C.S.I. “Una brújula moral te señala el camino pero no te obliga a seguirlo” (Grissom, cabeza visible del equipo de investigación forense). Es fundamental tener bien asentados los principios pero incluso en ese caso no estamos exentos de optar por el mal.

¿Qué opinas? ¿Héroes o villanos? ¿Y tú?

Bibliografía:

  • López Blanco, Myriam (2007). ¿Por qué los chicos "buenos" hacen cosas malas? Entrevista a Philip Zimbardo, autor de "El efecto Lucifer”. KindSein.com, n.20. http://www.kindsein.com/es/20/1/466/


domingo, 19 de mayo de 2024

Euskadi, destino responsable

El pasado 17 de mayo pusimos broche de oro a la asignatura Ética cívica y profesional, 3º de Turismo de la Universidad de Deusto, con Irune Ovejas de Erlea Sostenibilidad, Consultoría de desarrollo sostenible colaboradora de Basquetour, quien nos presentó el proyecto del Código Ético del Turismo de Euskadi.

Basquetour, Agencia Vasca de Turismo, es “la sociedad pública del Departamento de Turismo, Comercio y Consumo del Gobierno Vasco, creada en el 2006 para liderar el impulso e implementación de la estrategia de competitividad del turismo vasco, en colaboración con los entes públicos y privados que conforman la industria turística de Euskadi y de acuerdo con la ‘Política de Turismo Responsable de Euskadi’” (Basquetour, s.f.a). En 2109 desarrollaron la metodología para empezar a implantar en 2020 el proyecto del Código Ético, que es el proyecto paraguas de la política turística de Euskadi y cuyo objetivo es “convertir a Euskadi en un destino referente en lo que a turismo competitivo, ético y sostenible se refiere”. Irune nos explicó que ella prefiere hablar de sostenibilidad turística, más que de turismo sostenible, porque la sostenibilidad debe ser el eje vertebrador de cualquier política.

“En el Código Ético del Turismo de Euskadi se adaptan los principios del Código Ético Mundial que desarrolló la Organización Mundial del Turismo, así como los objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de las Naciones Unidas; y se añaden las particularidades vascas y los elementos propios de nuestra cultura” (Basquetour, s.f.b). El logo del proyecto evoca los colores de los ODS y cada ‘pétalo’ hace referencia a uno de los 8 principios establecidos en el mismo:

  1. Contribución al entendimiento y respeto a los turistas.
  2. Igualdad, inclusión y tolerancia a la diversidad.
  3. Sostenibilidad.
  4. Fomento de la tradición y cultura local.
  5. Preservación del patrimonio cultural de la humanidad.
  6. Excelencia y profesionalidad.
  7. Respeto a los derechos de las personas.

La transformación sostenible y responsable de la competitividad turística de Euskadi, como se puede ver en la siguiente ilustración, se apoya en la colaboración de los tres grandes agentes (1. destinos y empresas, 2. visitantes y turistas, y 3. personas residentes) y la creación de alianzas con otros organismos.


 En la siguiente ilustración podemos ver el proceso de Implementación del Código Ético del Turismo de Euskadi, que se hace a través de la plataforma Basquetour Learning (Basquetour, s.f.c), y se divide en tres etapas: Fase de adhesión (año1), Fase de seguimiento (años 2 a 5) y Fase de renovación (año 6). En cada etapa hay unas acciones que son responsabilidad de la entidad turística y otras de Basquetour y el Comité de Ética del Turismo de Euskadi (verificación y validación de la memoria, registro y acreditación). Las horas totales estimadas de dedicación al proyecto por año para la entidad son 10.

Todas las entidades participantes cuya memoria ha sido validada por el Comité de Ética del Turismo de Euskadi, reciben como acreditación un sello distintivo y pasan a formar parte del Registro de Ética Turística de Euskadi (cada entidad cuenta con su propio número de registro). Anualmente se celebra un acto de reconocimiento a las entidades vascas adheridas al Código Ético del Turismo de Euskadi; actualmente hay cerca de 800.

En el portal Turismo Ético de Euskadi se puede conocer más sobre este proyecto y consultar las entidades adheridas.

Se ha solicitado la homologación del Código Ético de Turismo de Euskadi con el Código Ético Mundial para el Turismo. 

Referencias



viernes, 3 de mayo de 2024

Una mirada ética a las finanzas

 

El 2 de mayo de 2024 he tenido como invitado en mi clase de Ética cívica y profesional -3º del Grado de Administración de Empresas y Especialización en finanzas- a Peru Sasía, Vicedecano de profesorado de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de la Universidad de Deusto, profesor de la misma asignatura que la mía en otros grados y desde 2017 presidente de FEBEA (Federación Europea de Bancos Éticos y Alternativos). [Se puede ver más información sobre su CV aquí].

Desde su expertise, avalado por su trayectoria profesional, nos ha hablado sobre finanzas éticas, un modelo que lleva funcionando con éxito desde hace décadas, mucho antes de la crisis financiera de 2008. Para conocer el modelo, que parte de una mirada ética a las finanzas, nos ha explicado la evolución histórica que ha tenido, diferenciando cuatro etapas:

1. Restricción, pantalla negativa a determinados ámbitos de financiación. La primera generación de banca ética surgió en respuesta a la demanda social derivada de la guerra de Vietnam: “No con mi dinero”. El germen de Banca Popolare (actualmente BPM) está unido a la ONG italiana Mani Tese (manos extendidas), que se dio cuenta de que mientras proclamaba “no a la financiación de armas ilegales”, su dinero estaba en bancos que sí las financiaban y no había ninguno que no lo hiciera.

2. Especialización, pantalla positiva. Productos y servicios especializados. La banca ética se ha especializado en áreas y productos en los que la banca tradicional no entra por la dificultad de calcular el riesgo (o porque éste parece elevado): microcréditos (cuyo riesgo radica en la situación de fragilidad de quienes los solicitan), cooperativas locales de crédito, garantía recíproca, capital riesgo, capital semilla, etc. En contra de lo que pueda parecer, en la mayoría de estos productos y servicios hay tasas de morosidad más bajas a la media.

3. Recuperación del bien social. La banca ética quiere hacer las cosas de una forma concreta y no quiere dejar de hacerlo al crecer, ya que lo natural es que con el crecimiento la cultura de la organización evolucione a priorizar lo útil, lo instrumental, lo económico.

4. Construcción de ciudadanía. Hay elementos sociales en los que las finanzas éticas pueden contribuir a transformar (promover hábitos de consumo responsable, responsabilidad ecológica, etc.). Todo esto en el marco de la Economía Social y Solidaria, la cooperación Norte-Sur, la soberanía alimentaria, el comercio justo, las economías feministas, etc.

Hay dos dinamismos que han generado los proyectos de finanzas éticas:

1) Demanda ciudadana de que los ahorros depositados se utilicen para el bien común.

2) Reflexión de naturaleza política sobre el derecho al crédito (y quién es responsable de satisfacerlo).

Un paso importante es la institucionalización. Italia es el único país donde el término “finanzas éticas” está reconocido legalmente [Texto único bancario, Artículo 111-bis (Finanza etica e sostenibile)] y se aporta lo más parecido a una definición. En este artículo se señalan los principios a los que hay que ajustarse para poder ser considerados como banca ética y sostenible, que son: 1) Obligación de hacer evaluaciones externas con especial acento en el impacto ambiental y social; 2) Informar al menos una vez al año (también vía web) de los préstamos concedidos a las personas jurídicas; 3) Mínimo del 30% de los créditos dedicados a la Economía Social; 4) No repartir beneficios y reinvertirlos en su negocio; 5) Gobernanza basada en la participación del accionariado difuso ("una persona, un voto"); 6)  Escala salarial limitada 1:10 (entre salario máximo y medio).

En Europa se está trabajando en la taxonomía de las finanzas sostenibles (donde sostenibles es un término muy manido). Uno de los grandes escollos está en la financiación de los combustibles fósiles, las ‘bombas de calor’. FEBEA y sus miembros redactaron un documento respondiendo a la  convocatoria que solicitaba evidencias sobre posibles prácticas de greenwashing en el sector financiero de la Unión Europea (Beyond the ‘green approach’ to tackle greenwashing – Policy Brief, 2023). Asimismo, publicaron un posicionamiento sobre la estrategia europea de finanzas sostenibles (For a truly Sustainable Finance that combats climate change and inequality, Junio 2021).

Sin duda, la charla dio mucho que pensar: ¿Qué hago con mi dinero? ¿Qué hacen con mi dinero? Afortunadamente, existen alternativas que tienen en cuenta una mirada ética.


martes, 16 de abril de 2024

Vivir la profesión desde los valores

 


El 10 de abril, en la clase de Ética cívica y profesional, 4º de Derecho Económico, contamos con una invitada de lujo, Cristina Maruri Chimeno. Su currículum es extenso y variado. Completa su Licenciatura en Derecho por la Universidad de Deusto con tres Másteres. Es Asesora jurídica de Tubos Reunidos Group, S.L.U, grupo siderúrgico con una plantilla de 1.500 personas, desde hace más de treinta años. Autora de novela, poesía y relato corto. Colaboradora de El Correo y La Vanguardia. Conferenciante, fotógrafa. Activista social, Embajadora del Fair Saturday y cofundadora del Orfanato Lights of Kazinga (Uganda). [Para más información, ver entrevista]

Cristina comenzó su intervención con toda una Declaración: “Estoy aquí porque vivo de aprender. Quiero dialogar con vosotros, vosotras, vosotres, y aprender”.  Lanzó, y respondió desde su perspectiva, tres poderosas preguntas que conectan profundamente con el sentido de la profesión y el proyecto personal de vida: 1. ¿Por qué estudiáis Derecho? 2. ¿Para qué estudiáis Derecho? 3. ¿Cómo queréis organizar vuestra vida? ¿Qué parte queréis dedicar a la profesión?

A partir de ahí, respondió a las preguntas que le planteó la audiencia, y compartió dilemas éticos a los que se ha enfrentado en su ejercicio profesional y reflexiones muy interesantes:

“Si llevo más de treinta años en la empresa es porque, aunque he conocido 17 presidentes diferentes, nadie ha podido decir que he hecho algo que no era adecuado, que no era correcto”.

“Si ahora tuviera que elegir profesión me fijaría en mí. La elección de la profesión es como la elección de pareja, nadie te puede condicionar. Pero es importante conocerse bien y no mentirse… Cada persona es única y no hay que copiar a nadie”.

“He podido compaginar la profesión con otros proyectos con orden y previsión y diciendo que no a algunas propuestas. Esto es imprescindible para poder meter tanta vida a mis días como quiero (…) Procuro disfrutar de la vida. Sólo tengo miedo a la enfermedad, a la pérdida de mis seres queridos y a hacer algo que me haga daño a mí o a los demás”.

“No me considero una persona de éxito, sólo una persona que va ganando cotas de libertad, de ser y hacer lo que quiere. El éxito viene dado por ser feliz, por sentirte bien contigo misma”.

“Un puesto de confianza conlleva mucha soledad en muchos momentos... A mí me ha salvado mi rebeldía y mi amor propio… He vivido en primera persona lo que es que un jefe haga todo lo posible por que te vayas”.

“Parto de la base de que ayudar es una responsabilidad. Quienes tenemos oportunidades tenemos que ayudar a quienes no las tienen”.

Grandes aprendizajes de una vida intensa, con sentido y valores.


lunes, 27 de noviembre de 2023

Ni inteligencia, ni artificial

 

[He publicado esta entrada el 27.11.2023 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

El pasado 26 de octubre Deusto Forum organizó una sugerente sesión, con el título “Los retos éticos ante la Inteligencia Artificial”, que contó con la Dra. Gemma Galdon Clavell, directora ejecutiva de Eticas Research & Consulting (consultoría especializada en auditoría de algoritmos), como ponente, y el Dr. Pedro M. Sasia, responsable de transferencia del Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Deusto, como moderador. Paso a compartir las principales ideas de la sesión.

El acto comenzó con unas palabras del Rector, Juan José Etxeberria Sagastume S.J. que sirvieron para contextualizar el evento: “En estos tiempos, es difícil pensar en un espacio social, una institución o incluso una persona para quien los efectos de la irrupción de lo que ya todos denominamos coloquialmente Inteligencia Artificial no sean relevantes. Privacidad, libertad, igualdad, consentimiento, algoritmos, datos… la ética y la técnica se miran de frente una vez más, como lo han venido haciendo a lo largo de toda la historia de la Humanidad, pero en esta ocasión con diferentes e importantes matices que surgen de la profundidad, velocidad, alcance y contenidos de este fenómeno. Empresas, gobiernos, sociedad civil… todos experimentamos cada vez con más claridad esta realidad, y las Universidades no somos, ni mucho menos, una excepción” (para leer texto íntegro, Universidad de Deusto, 2023a)

Es muy interesante la trayectoria de Gemma. De formación es Doctora en Historia. Lleva 15 años dirigiendo equipos técnicos. Su bagaje y conocimientos aportan valor a la hora de buscar soluciones a posibles riesgos. Hacen auditorías a quienes desarrollan los algoritmos (auditorías internas) y también trabajan con la sociedad civil (auditoría inversa). Su trabajo es explorar posibilidades para desarrollar una Inteligencia Artificial (IA) responsable, “construir los cinturones de seguridad de la IA”. Durante siglos hemos sabido proteger a la humanidad de la innovación. Por eso es importante entender bien cómo funciona.

El nombre de Inteligencia Artificial lleva a confusión social. No es ni lo uno ni lo otro. La idea que siempre hay que tener presente es que para la IA la ‘normalidad’ es muy importante. La IA recoge grandes bases de datos y los procesa buscando ‘patrones de normalidad’ que intenta reproducir. Pensemos qué hay detrás de un GPS. Se procesan datos del pasado, qué ruta han elegido la mayoría de personas y recomienda ese. Entiende que el trayecto óptimo es el más transitado. Algo similar ocurre con las recomendaciones que nos hacen empresas como Netflix empresas como Netflix o semejantes tras analizar lo que han visto después las personas que han estado viendo la misma película o serie que nosotras/os y nos hacen una sugerencia. La IA está entrenada para dejar fuera a quienes han hecho algo diferente. La buena noticia es que la IA se puede entrenar, se pueden añadir normas a la lógica que utiliza; se pueden cambiar los patrones de diseño de los algoritmos.

¿Por qué es importante tener en cuenta la ética?

Los algoritmos trabajan con información privada, lo que a veces se desprecia, o no se tiene suficientemente en cuenta desde ámbitos técnicos.

Los resultados de la IA se reintroducen en el sistema, con lo cual se eliminan las formas/opciones diferentes (outsiders), se reproducen los sesgos. En el ámbito del entretenimiento no es grave que me recomienden algo que no me gusta, lo dejo de ver y ya está. Sin embargo, hay ámbitos de alto riesgo. Pensemos, por ejemplo, en nuestra relación con los bancos. Todas las personas tenemos asignado un riesgo a nuestro perfil. Las mujeres tienen entre 10 y 20 veces menos servicios bancarios, con lo que disminuyen sus posibilidades de acceder a créditos, por ejemplo. Otro ejemplo muy evidente es la selección de CVs (hace tiempo que el primer filtro lo hace la IA) que se realiza atendiendo a la información de quienes están trabajando y tienen un buen desempeño. En una auditoría de algoritmo en una empresa de EE.UU. vieron que el algoritmo privilegiaba a quienes jugaban Lacrosse, eran de una determinada zona o habían ido a universidades muy concretas. “¿Serían esos los criterios con los que elegiríamos a una nueva incorporación para la empresa?

Es peligroso tomar decisiones sobre temas complejos en función de un algoritmo. [Hizo alusión al libro Armas de destrucción matemática de Cathy O’Neil, en el que se cuentan muchos casos]. Puso como ejemplo la auditoría que hicieron en un hospital sobre el triaje en emergencias. Vieron que las decisiones se estaban tomando con base en los datos financieros (según el coste del tratamiento) y no médicos (gravedad de la persona atendida). Cómo entrenamos el algoritmo determina qué problema estamos solucionando. Muchas veces se reproducen discriminaciones no deseadas. Si nuestro algoritmo contiene errores tomará peores decisiones que sin IA. Existen, según su experiencia y lo que han detectado, hasta 15 momentos de error (al introducir datos, al introducir variables, etc.). Si los errores se trasladan a ámbitos sensibles es una tragedia.

Un espacio de preocupación es incorporar a los outsiders (quienes están fuera del radar, de la ‘normalidad’). Gemma explicó que ella misma lo es. Su madre la tuvo con 14 años. Sus abuelos eran refugiados de la Guerra Civil. Si un algoritmo le hubiera asignado riesgo nadie habría creído en ella, no se le habría permitido “jugar”. Algo parecido le pasó a Rafa Nadal hace dos años en la Copa América. Las casas de apuestas le daban un 4% de probabilidad de éxito, pero ganó.

Los retos de la IA no son problemas técnicos con soluciones técnicas. Los retos del presente y del futuro son sociotécnicos, las experiencias humanas son muy complejas.

Me gustaría terminar con unas palabras de Noam Chomsky, Ian Roberts y Jeffrey Watumull [el resaltado es mío] (Chomsky et al., 2023):

“Aquí, el ChatGPT demuestra algo parecido a la banalidad del mal: plagio, apatía y omisión. Resume los argumentos estándar de la materia mediante una especie de superautocompletado, se niega a tomar partido en nada, alega no solo ignorancia sino falta de inteligencia y, en última instancia, ofrece una defensa de “solo cumplía órdenes”, trasladando la responsabilidad a sus creadores.

En resumen, el ChatGPT y sus hermanos son constitutivamente incapaces de equilibrar la creatividad con la responsabilidad. O bien sobredimensionan (produciendo tanto verdades como falsedades, respaldando decisiones éticas y no éticas por igual) o bien minimizan (al mostrar falta de compromiso con cualquier decisión e indiferencia ante las consecuencias). Dada la amoralidad, falsa ciencia e incompetencia lingüística de estos sistemas, solo podemos reír o llorar ante su popularidad”.

Nota – Están disponibles los siguientes vídeos:

  • Conferencia íntegra y espacio de preguntas (pinchar aquí)
  • Entrevista realizada por Peru Sasia. Reflexiones sobre la innovación tecnológica y la urgencia de desarrollar un sistema regulatorio y de prácticas responsables de las empresas (pinchar aquí)
  • Entrevista a Gemma Galdon Clavell realizada por Lorena Fernández Álvarez, Directora de Comunicación Digital de la Universidad de Deusto. Reflexiones sobre el impacto social de los sistemas algorítmicos, la reproducción de los sesgos de la sociedad en los procesos de la Inteligencia Artificial (pinchar aquí)

Referencias

jueves, 31 de agosto de 2023

Leer es peligroso


 “Todas las mujeres llevamos dentro una mujercita que nos empuja al sacrificio. Esa es la primera a la que debemos callar” (Gioconda Belli, entrevista en El País).

Hace unos años una amiga me regaló un libro con un título muy sugerente que me ha inspirado el de esta entrada, Las mujeres que leen son peligrosas. El autor del mismo, Stefan Bollmann, tiene un libro posterior titulado Las mujeres que escriben también son peligrosas. Estas vacaciones me propuse hacer una desconexión total y disfrutar de la lectura ya que durante el curso suelo acabar los días agotada y me cuesta tanto lo uno como lo otro. Y parece que lo estoy consiguiendo... He cogido un buen ritmo de lectura. A 21 de agosto ya llevaba leídos 8 libros. En esta entrada voy a recorrer y hacer una reflexión sobre algunos de ellos, escritos por mujeres.

En El país de las mujeres, Gioconda Belli, poeta y novelista nicaragüense, nos ofrece una utopía muy sugerente. En Fanguas, país imaginario que aparece en sus novelas, las mujeres han accedido al poder debido a una catástrofe natural, la erupción de un volcán, y mandan temporalmente a los hombres a casa a hacerse cargo de los hogares. ¿Cómo se imagina Viviana Sansón, la Presidenta, su partido, el que ha ganado las elecciones? (Por cierto, se llama PIE - Partido de la Izquierda Erótica y tiene un manifiesto muy interesante, Eldivanrojo, 2011). “Yo imagino un partido que proponga darle al país lo que una madre al hijo, cuidarlo como una mujer cuida su casa; un partido ‘maternal’ que blanda las cualidades femeninas con que nos descalifican, como talentos necesarios para hacerse cargo de un país maltratado como este. En vez de tratar de demostrar que somos tan ‘hombres’ como cualquier macho y por eso aptas para gobernar, hacer énfasis en lo femenino, eso que normalmente ocultan, como si fuera una falla, las mujeres que aspiran al poder: la sensibilidad, la emotividad” (Belli, 2023: 139). Su objetivo de gobierno, instaurar la paz, la libertad, el respeto, la igualdad entre hombres y mujeres, el ‘felicismo’. [Para profundizar en esta obra sugiero leer este trabajo de Olga  Roussou].

Ana Porras, periodista, escritora y organizadora de eventos, en el prólogo de Vacíos y otras taras, que reúne 23 relatos sobre mujeres, nos recuerda: “Con los años vamos engrosando la piel con desencantos, desilusiones, con todo aquello que pudo ser y no fue, con frustraciones, con el miedo a equivocarnos de nuevo, con los amaneceres que no vimos porque estábamos dormidos, con los atardeceres que nos recordaron que la vida es una cuenta atrás. Vamos engrosando la piel con capas que pesan, que nos fracturan los huesos, que esconden lo que quisimos ser, lo que soñamos. Ponemos parches a los vacíos intentando llenar los huecos con lo que vamos encontrando por ahí. Un poco de esto, un poco de aquello y un poco de esto otro. Y así los vacíos se hacen más grandes, más sonoros, más adversos; ganan espacio creando una nada mayor”. Muchas veces las mujeres hemos cubierto o tapado esos vacíos de forma inadecuada…

De Isabel Allende, escritora, feminista, filántropa, así como una de las autoras más leídas del mundo he leído dos libros. Violeta, en el que, como señala el resumen: “En una carta dirigida a una persona a la que ama por encima de todas las demás, Violeta rememora devastadores desengaños amorosos y romances apasionados, momentos de pobreza y también de prosperidad, pérdidas terribles e inmensas alegrías. Moldearán su vida algunos de los grandes sucesos de la historia: la lucha por los derechos de la mujer, el auge y caída de tiranos y, en última instancia, no una, sino dos pandemias” [Ver el interesante artículo-entrevista a la autora sobre el libro]. En el segundo, El viento conoce mi nombre, presente y pasado se entrelazan y narra la historia de dos niños, Samuel Adler, un niño judío al que su madre consigue enviar a Inglaterra para salvarle de la Austria nazi, y Anita Diez, que con siete años sube a un tren con su madre huyendo del peligro en El Salvador y que al llegar a la frontera de Estados Unidos es separada de su madre. Me quedo con un retazo de otro de los personajes, Leticia, porque refleja la realidad que sufren muchas mujeres: “La relación duró muy poco, porque pronto ella comprendió que estaba viviendo con dos hombres diferentes. El que todos conocían era bullanguero, servicial, generoso y ganaba un buen dinero en su oficio, pero no ahorraba, porque siempre estaba dispuesto a comprar cosas superfluas, apostar o prestarles a los amigos. Ella se enamoró de esa versión del hombre, el alma de la fiesta, pero descubrió que por dentro llevaba un monstruo agazapado, que emergía con el alcohol” (p.93).

Auri Lizundia, pseudónimo de Nerea Azkona, quien en plena pandemia creó con una socia AIEDI Faktoria, “una cooperativa de iniciativa social que apuesta por el acompañamiento y la capacitación para crear círculos virtuosos de personas felices en organizaciones sostenibles y que utiliza la Agenda 2030 y los ODS como hoja de ruta y las perspectivas sostenibles, de género, inclusiva e intercultural como brújula”, en Madre en duelo nos habla desde su experiencia de un tipo de violencia que muchas mujeres hemos sufrido sin saber su nombre, violencia obstétrica. “Las mujeres sufrimos violencia machista en muchos ámbitos. En realidad importa bien poco lo que nos pase: la cuestión es violentarnos. Y, cuando hablamos de embarazos, partos y pospartos, la violencia obstétrica e institucional entra en juego. No es una violencia nueva para nosotras, pero son momentos en que las cotas llegan a niveles altísimos e incluso a contrasentidos (…) Cuando hablamos de mujeres y de sus derechos, la sociedad tiene la luz desenfocada. Si nos matan, el foco se pone en nosotras en vez de en los agresores. Si nos quedamos embarazadas, el foco se pone en lo que se está gestando, por lo que el aborto será estigmatizado y, si el bebé nace muerto, como veremos, la luz del foco directamente se apaga” (pp.9-12).

Presentado cada uno de los libros, ¿por qué leer es peligro? A mí, leer historias de mujeres contadas por mujeres me reafirma en el feminismo. Me encanta escuchar la voz de las mujeres sin intermediarios. Me hace aún más consciente de las dificultades, obstáculos, miedos que las mujeres viven y han vivido a lo largo de la historia, así como de lo necesario que es seguir trabajando para que la igualdad real se haga efectiva. ¡Ojalá llegue el día en que el feminismo no sea necesario! Además, las conquistas son frágiles, muy frágiles. ¡Que se lo digan a Viviana Sansón, la Presidenta del PIE, que sufre un atentado porque los hombres se sienten amenazados por la nueva posición de las mujeres en Fanguas! (El país de las mujeres, Gioconda Belli). O a las mujeres y niñas migrantes, o a las atrapadas en conflictos bélicos, o a aquellas que viven bajo ciertas dictaduras… Y que conste que soy muy consciente de que escribo esto desde el lado del privilegio.

Además, estas lecturas coinciden en el tiempo con un hecho real que ejemplifica a la perfección el machismo imperante, el beso en la boca no consentido de Luis Rubiales (Presidente de la Real Federación Española de Fútbol) a Jenni Hermoso (Jugadora de la Selección de fútbol española) en la ceremonia de entrega de medallas del Campeonato Mundial de Fútbol Femenino 2023. Cuando escuché la supuesta excusa que Rubiales dio en un vídeo no daba crédito: “Pues, porque en un momento de máxima efusividad, sin ninguna mala intención, sin ninguna mala fe, pues bueno, ocurrió lo que ocurrió, yo creo que de manera muy espontánea (…) Repito: sin mala fe por ninguna de las dos partes” (ver Labari, 2023). ¿Ninguna de las dos partes? ¿Alguna vez se entenderá plenamente qué significa el consentimiento? Y la guinda la puso con el discurso en la Asamblea de la Federación [Animo a leer el artículo de mi compañera de universidad, Gutiérrez (2023)]

Para terminar, una poesía y una recomendación, el documental Woman, realizado a través de 2000 entrevistas en 50 países, que es “un mensaje de amor y esperanza enviado a todas las mujeres del mundo. Un intento de comprender su vida, medir el progreso realizado, pero también todo lo que queda por hacer”.

Referencias




   

miércoles, 12 de abril de 2023

¿Derecho? ¿Deseo? ¿Privilegio?

Ironías de la vida… Es miércoles, 29 de marzo, y mientras desayuno para ir a mi clase de Ética cívica y profesional en el campus de San Sebastián las noticias destacan dos titulares muy diferentes sobre una misma realidad. Por un lado, la noticia de portada dela revista Hola que lleva por título: “Ana Obregón, madre de una niña” y en una letra bastante más pequeña “por gestación subrogada en Miami”.  El otro titular “Tres detenidos en Extremadura por un supuesto caso de vientre de alquiler” (Barrena,2023). Son diferentes los nombres, y en mi opinión con matices importantes, que recibe esta realidad: maternidad subrogada, gestación subrogada, gestación por sustitución, vientres de alquiler, explotación reproductiva, etc. Me gustaría presentar algunas de las cuestiones éticas que veo en esta situación.

La gestación por sustitución, entendida como “gestación convenida mediante un contrato, con o sin precio, en el que una mujer renuncia a la filiación materna del futuro hijo, a favor del contratante o de un tercero”, no es legal en España y para inscribir en el Registro Civil español  el nacimiento y filiación de un menor nacido en el extranjero a través de esta vía hace falta cumplir algunas condiciones (Gobierno de España, 2022). [Para profundizar en los aspectos legales sugiero el artículo de Albert (2017)].

La primera, y fundamental, cuestión ética que me viene a la cabeza es la vulneración de los derechos humanos. Por un lado, nos encontramos con los relativos a la madre gestante, que no es un mero ‘contenedor’, una incubadora, es una persona y no puede ser tratada como un medio, como un objeto. Además, no hay que olvidar que en el útero se produce un intercambio de células entre el bebé y la madre (microquimerismo). Habrá quien piense que lo hace voluntariamente, que lo ha elegido, Pero esto es muy cuestionable. Hay personas que viven en unas condiciones que les impulsan a hacer cosas que no harían en otro contexto o situación. Además, habría que ver las condiciones del contrato (por ejemplo, ¿qué pasa si la criatura muere o desarrolla alguna enfermedad en la más tierna infancia? ¿o si nace con alguna discapacidad?). Puede haber, incluso, quien aluda a que hay quienes lo hacen altruistamente y que por esa razón hay que regularlo. Sobre esto volveré más adelante. Por otro lado, están los derechos de la criatura nacida por esta vía. Claramente es la parte más débil y vulnerable y también se le está tratando como un objeto, como una mercancía. Habrá quien argumente que ese niño o niña va a vivir en unas buenas condiciones, pero no es que se le mejore la existencia, no es que a partir de ese momento vaya a mejorar su vida, sino que ha sido “encargado” para responder al deseo de unas personas. “El mito de la subrogación altruista no puede llevarnos a legalizar de manera irresponsable una actividad que afecta tan intensamente a los derechos de mujeres y niños y a nuestra propia autopercepción como seres humanos. Si se legaliza, me parece más honesto reconocer que se trata de dar cobertura legal a los deseos de los comitentes que hacerlo en nombre de un supuesto “altruismo” de las gestantes” (Albert, 2017: 195).

El 3 de marzo de 2023 se firmó en Casablanca (Marruecos) la Declaración para la Abolición Universal de la Gestación Subrogada, que, como señala Gas Aixendri (2023), “aboga por la abolición de la maternidad subrogada en lugar de por su regulación. Los firmantes sostienen que la gestación subrogada es intrínsecamente contraria a los derechos humanos de las mujeres y los niños, y que ningún marco legal puede hacerla aceptable. Se ha demostrado en diversos países que la legalización de algunas prácticas ha implicado el efecto denominado slippery slope –pendiente resbaladiza– que produce un aumento de las conductas que se desean evitar o reducir”.

Otra gran cuestión en juego es la mercantilización de la reproducción humana. Según el filósofo Michael Sandel hay tres claros ejemplos de lo que el dinero no debería comprar: “la conservación de las especies animales en peligro de extinción, la acogida de refugiados y la subrogación comercial de úteros” (Guerra Palmero y Villarmea,2019). Someter la reproducción humana a las leyes del mercado conlleva grandes riesgos. ¿Cualquier cosa puede ser comprada y vendida? La globalización hace que el mercado también lo sea, lo que implica que sea relativamente fácil saltarse las normas contando con el respaldo del dinero. Esta práctica claramente aumenta las desigualdades. Se puede caer fácilmente en los abusos, la explotación y el tráfico y trata de personas. Las mafias son rápidas en detectar las oportunidades de hacer negocio. ¿Los niños y niñas son un producto más? ¿Vamos a fijar una garantía? ¿Se van a desarrollar nuevas líneas de turismo relacionadas con la reproducción? Me vienen a la memoria dos noticias. Por un lado, al inicio de la invasión rusa a Ucrania (uno de los pocos países donde la maternidad subrogada es legal) se evidenció la vulnerabilidad de las madres gestantes y los niños y niñas nacidos por esa vía. Por otro, la de la disculpa pública que tuvo que hacer el Colegio Médico Colombiano por publicar un artículo, basado en los trabajos de una profesora de la Universidad de Oslo, en el que se proponía utilizar los cuerpos de mujeres con muerte cerebral para “ayudar a las parejas sin hijos” (Reynoso, 2023).

En el caso que inspira esta entrada veo una serie de agravantes. La edad, que sería una causa que en España le excluiría de poder acceder a la adopción. El estado psicológico y los motivos para esta maternidad subrogada. Un hijo o hija no tiene como misión cubrir vacíos o huecos dejados por otra persona. El hecho de que haya una exclusiva, que frivoliza el caso y manifiesta claramente la mercantilización. En un primer momento cabía la duda de quiénes eran el padre y la madre biológicos. Una semana después, y con otra exclusiva de por medio, se ha desvelado que el padre era el hijo de Ana Obregón, fallecido en mayo de 2022 (Sans, 2023). Este hecho también genera interrogantes éticos. Lo que está claro es que Ana Obregón está muy bien asesorada legalmente y evidencia claramente que el dinero es poderoso y no tiene muchos escrúpulos. Podríamos mencionar también un tema de ética periodística. A mí me genera muchas dudas comprar una exclusiva sobre este tema. Aquí habrá quien “argumente” que, si no lo hago yo, otro lo hará. El modo de presentar el problema también es muy cuestionable. La foto de portada (Ana Obregón saliendo del hospital en silla de ruedas con la niña en brazos y con la pulserita en la muñeca) “normaliza” algo que no lo es y apela a la ternura que suele producir la maternidad.

Animo a ver el vídeo que cierra esta entrada y lleva por título ¿Gestación subrogada o explotación reproductiva? (Luc Loren, 2021). En él participan Sindy Takanashi, madre, influencer y matriactivista, contraria a la explotación sexual, y Juan y Chris, activistas por la regulación de la gestación subrogada en España, y padres de dos hijos que son fruto de este método reproductivo, uno en México a través de una agencia y el segundo en Australia, sin intermediarios ni compensación económica. También puede ser de interés acceder a las informaciones publicadas en la página Stop vientres de alquiler.

Para terminar, vuelvo a las preguntas que dan título a esta entrada. ¿Qué es la maternidad? ¿Derecho? ¿Privilegio? ¿Deseo? Y una pregunta más, la maternidad subrogada ¿supone un avance o un retroceso en los Derechos Humanos? A mí me recuerda a la distopía El cuento de la criada, sobre el que he escrito anteriormente y me produce una gran desazón (Echaniz Barrondo, 2021).


Referencias