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domingo, 8 de marzo de 2026

Dale espacio a la igualdad

Con ocasión de la celebración del 8 de marzo, "Día Internacional de las Mujeres", Emakunde —Instituto Vasco de la Mujer— junto con las tres diputaciones forales y EUDEL —Asociación de Municipios Vascos— han lanzado una campaña de sensibilización con el lema: "Dale espacio a la igualdad (Emakunde, 2026). Sigamos ganando terreno para los derechos de las mujeres en todos los ámbitos". Es importante recordar(nos) que hay que seguir trabajando por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, que el terreno ganado es frágil y que no hay que bajar la guardia. Además, el retroceso de algunas es un gran paso atrás para todas, para la humanidad en su conjunto.

El lema elegido por ONU Mujeres en 2026 para esta fecha es: “Derechos. Justicia. Acción. Por y para todas” y con él hace un llamamiento “adoptar medidas urgentes y decididas para poner fin a la impunidad, defender el Estado de derecho y lograr la igualdad —en la ley, en la práctica y en todos los ámbitos de la vida— para todas las mujeres y niñas” (ONU Mujeres, 2026).

Como señala el reciente informe del Secretario General de la ONU: “En comparación con los hombres, las mujeres de todo el mundo se enfrentan a mayores obstáculos para acceder a la justicia en casi el 70 % de los países encuestados. Con frecuencia, la infraestructura de la justicia no defiende los derechos de las mujeres y las niñas, que afrontan dificultades como las leyes discriminatorias, los mecanismos de justicia inaccesibles, la escasa aplicación y las normas restrictivas y patriarcales. Los errores de la justicia que amenazan la vida de las mujeres y las niñas suelen gozar de impunidad y verse perpetuados por ella. A nivel mundial, las mujeres gozan del 64 % de los derechos que tienen los hombres, ya que siguen prevaleciendo los marcos jurídicos discriminatorios” (Naciones Unidas, 2026, puntos 8 y 9).

En clase de Ética cívica y profesional, cuando trabajamos los Derechos Humanos, me suele gustar dedicar una actividad a reflexionar sobre los privilegios, la interseccionalidad, la meritocracia y la acción positiva. Cuando acabamos la actividad les suelo hablar del Informe Global sobre la Brecha de Género (Foro Económico Mundial, s.f) que se publica cada año y da información sobre cuánto falta para que se dé la equidad de género. El Índice de Brecha de Género incluye 4 dimensiones: 1) Participación y oportunidades económicas, 2) nivel educativo, 3) salud y supervivencia, y 4) empoderamiento político. En la siguiente tabla se recogen dos datos de los informes publicados entre 2017 y 2025.

 

2017

2018

2019

2020

2021

2022

2023

2024

2025

La brecha de género se ha cerrado en un…

68%

68%

--

68,6%

67,7%

68,1%

68,4%

68,5%

68%

Años que faltan para la paridad de género

100

108

--

99,5

135,6

132

131

134

123

Elaborado a partir de los Informes Globales de Brecha de Género (Foro Económico Mundial, s.f.)

Esta información siempre le sorprende al alumnado, especialmente a las mujeres. En el informe del año 2025 se habla de que la brecha se ha cerrado en un 68% y que faltan 123 años para alcanzar la equidad de género. Eso supone que muchas generaciones no la van a conocer. Es importante resaltar que existe mucha variación en el número de años entre regiones: Asia central 208, Oriente medio y norte de África 185, Asia oriental y el Pacífico 179, Asia meridional 138, África subsahariana 107, América del Norte 89, Europa 76 y Latinoamérica y el Caribe 57.

Es fundamental dar espacio a la igualdad y ganar terreno a los derechos de mujeres y niñas en todos los ámbitos de la vida. Parafraseando las palabras de Teresa Laespada, Diputada Foral del Departamento de Empleo, Cohesión Social e Igualdad en Bizkaia, en la Gala de los Premios Zirgari 2026, trabajar por el avance de la igualdad es una deuda moral y política con la vida.

 

Referencias


jueves, 22 de agosto de 2024

El trabajo de la mujer

 

El lema de la campaña de la campaña del 8 de marzo de 2012 de Emakunde es: “Emplea la igualdad… Un derecho y una medida para salir de la crisis”. Las políticas de igualdad de oportunidades en el ámbito de las organizaciones además de ser una cuestión de justicia social pueden convertirse en un elemento de innovación social. Como se señala en la presentaciónde la campaña

  • “Las políticas de igualdad en las empresas pueden favorecer la mejora en el rendimiento, el crecimiento de la productividad, el nivel de satisfacción y la retención de talento.
  • Incrementar la presencia de las mujeres en los puestos directivos favorece la representatividad y la diversidad, mejorando los modelos de gestión empresarial.
  • Incrementar la tasa de actividad de las mujeres supone aprovechar un talento, el femenino, que está siendo infrautilizado. Eso permitirá disminuir las tasas de desempleo y generar crecimiento.
  • Las medidas de igualdad en las empresas no deben asociarse únicamente con la conciliación personal, familiar y laboral de las mujeres sino con la corresponsabilidad de mujeres y hombres.
  • Las medidas de igualdad en las empresas deben incluirse en los planes estratégicos y contar con el consenso sindical para poder ser socializadas”. 

En el día de hoy también ha sido noticia la etiqueta de un pantalón que ‘bromea’ con el trabajo de la mujer… Me gustaría saber qué tendrá más difusión ¿la campaña de Emakunde o la imagen sexista? Ni qué decir tiene que uno y otro no aportan lo mismo al avance de la igualdad de oportunidades… Y luego hay voces que se preguntan qué necesidad hay de hacer tanto ‘ruido’ con la igualdad de oportunidades…

Da qué pensar, ¿no?

Bibliografía:

miércoles, 14 de agosto de 2024

Cien años de ¿celebración?

[Entrada publicada originalmente el 08.03.2011 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

 “La igualdad de género tiene que ser una realidad vivida” Michelle Bachelet

Este año se cumplen cien años de la primera conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que tuvo lugar en  Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza el 19 de marzo de 1911. A aquella celebración se sumaron más de un millón de hombres y mujeres.

El lema elegido por la ONU para el 8 de marzo de 2011 es: “La igualdad de acceso a la educación, la capacitación y la ciencia y la tecnología: camino hacia el trabajo decente para la mujer”. Como señala BanKi-moon , Secretario General de la ONU:  “En este centenario celebramos los notables progresos que se han hecho gracias a una promoción enérgica de estas ideas, la adopción de medidas prácticas y la formulación de políticas progresistas. A pesar de ello, son demasiados los países y sociedades en los que la mujer continúa siendo un ciudadano de segunda clase”.

Es cierto que el nivel de educación y capacitación de las mujeres ha crecido mucho en estos últimos cien años. Sin embargo, no ha sido así en todo el mundo. En los países con bajos niveles de educación las mujeres muestran los menores índices de formación, lo que supone una desventaja en la capacitación para el mundo laboral y dificulta el salir de situaciones de pobreza.  El informe Progreso de las Mujeres en el Mundo 2005 provee datos que muestran que: “a) la proporción de trabajadoras envueltas en empleo informal es generalmente mayor que la proporción de trabajadores; b)  las mujeres están concentradas en los tipos de empleo informales más precarios y, c) el salario medio obtenido de estos tipos de empleos informales es demasiado bajo, en ausencia de otras fuentes de ingresos, para levantar hogares de la pobreza”. El trabajo decente para la mujer es un camino necesario para la igualdad de género y el desarrollo.

Muchas personas se cuestionan si el hecho de celebrar el Día Internacional de la Mujer no supone hacer una discriminación. En mi opinión, mientras la igualdad de oportunidades no sea una realidad, resulta necesario recordar y reivindicar las diferencias existentes para avanzar hacia sociedades más justas e inclusivas.

¿Harán falta otros cien años de ‘celebración’? Os invito a ver el siguiente vídeo realizado por las alumnas de una amiga mía.


Bibliografía:


 


miércoles, 31 de julio de 2024

La imagen femenina en la prensa

[Entrada publicada originalmente el 07.10.2009 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024] 

“A pesar de la incorporación de las mujeres a la profesión periodística, la ampliación de la mirada informativa hacia temáticas sociales y los mecanismos de control que se han desarrollado a fin de propagar imágenes equitativas de hombres y mujeres, el discurso transmitido por la prensa permanece inalterable sustrayéndose de las funciones formativas e informativas que posee como referente indiscutido en la conformación de la opinión pública”.

Vera Balanza, M.T. y Ballesteros García, R.M (2004, p.16): “Introducción: un siglo de discontinuidades” en Vera Balanza, M.T. y Ballesteros García, R.M (Coords.): Mujeres y medios de comunicación: Imágenes, mensajes y discursos. Málaga: Universidad de Málaga.

Hoy quiero escribir estas líneas porque me he ‘encendido’ un poco al leer el ADN (me refiero al ejemplar del diario gratuito de fecha 23 de septiembre, edición Bilbao. Voy a comentar tres artículos de portada que vierten una imagen que no sé si ayuda a fomentar la igualdad de oportunidades y la valoración social de la mujer.

El primero de ellos, sobre la cabecera del periódico, señala “La formación de los padres determina los estudios que tendrán los hijos” (p.13). Este titular es muy sugerente e invita a adentrarse en la noticia. Cuando uno llega a la página 13, en una sección titulada “Educación Informe”, el titular cambia sustancialmente: “La formación paterna determina la del hijo” y el subtítulo reza “Más fracaso escolar si la madre sólo hizo primaria”. Una vez más parecería que las mujeres tenemos mayor responsabilidad en un gran problema social como es el fracaso escolar. Me gustaría saber quién se implica más en la educación de los hijos e hijas... En el resto del texto presenta otras variables e indicadores pero no se sabe si se refieren a hombres o mujeres... ¡Curioso!

El segundo artículo, bajo la cabecera del periódico en un recuadro de fondo marrón y letras blancas, anuncia: “Cine en femenino. Cultura primará en la concesión de ayudas las producciones dirigidas por mujeres” (p. 16). Al llegar a la p.16, por cierto sección Cultura y Ocio -Novedad Normativa-, el titular con la letra más grande de todo el periódico indica: “Una ley femenina”, subtítulo: “Discriminación positiva en el cine”, destacado: “Las películas en que una mujer sea la responsable o directora recibirán más dinero”. No sabría decir si es un titular positivo o negativo. Creo que caben muchas interpretaciones sobre el mismo y que probablemente no lo leeremos igual hombres y mujeres. Son muchas las facetas de la vida en las que hay discriminación positiva y, en mi opinión, debe haberla mientras no exista igualdad de oportunidades reales (que supone, en muchos casos, superar posiciones de partida muy desequilibradas).

El tercer artículo aparece en la portada con el titular destacado “Economía. Las mujeres ganan un 25% menos de media” (p. 8). En el interior el titular es similar “Las mujeres ganan menos”, subtítulo: “El sueldo es un 25,6% más bajo y el Gobierno anuncia inspecciones”. En la foto aparecen los ministros de Igualdad y Trabajo, Bibiana Aído y Celestino Corbacho. Esta noticia es la más positiva. Evidencia un hecho y señala que se va a perseguir desde el Gobierno. Además, se presenta en la sección de Economía.

En el resto del periódico la mujer únicamente aparece en los titulares de dos breves. El de la p. 6 lleva por título “Una mujer podría dirigir la UNESCO”... ¿Y? ¿Es motivo de sorpresa? ¿Acaso dudan de su competencia para el cargo? Sería muy diferente un titular como: “Por primera vez una mujer es candidata a dirigir la UNESCO”. En la p.13 otro breve, que podría parecer un caso de violencia de género, titula: “La cooperante Vicki Sherpa, apalizada” en referencia a la paliza policial recibida.

Está claro que los estereotipos de género también se construyen y transmiten, y de forma muy sutil, a través de las noticias, artículos y entrevistas (por no mencionar la publicidad).

¿Usted qué opina?

NOTA - Para quien quiera leer un artículo especializado accesible e interesante:

  • Márquez Guerrero, María y Jáuregui Lobera, Ignacio (2006): “La imagen de la mujer en los medios de comunicación: textos periodísticos y publicitarios”, Espéculo. Revista de estudios literarios en https://idus.us.es/handle/11441/62573

 



viernes, 19 de julio de 2024

Mujeres en huelga

[Entrada publicada originalmente el 08.03.2009 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

El lema de la campaña de Emakunde para el Día Internacional de las mujeres de 2009 reza: “Mujeres en huelga”. El cartel es impactante y gráfico. Muestra la que sería la realidad de muchos hogares si las mujeres estuvieran en huelga: neveras tristes y vacías. Y supongo que si se viera el resto de la casa seguramente habría ropa tirada, camas sin hacer... desorden generalizado. A mí me suele hacer mucha gracia cuando en las encuestas te preguntan: “¿es usted el cabeza de familia?”. A lo que yo siempre respondo: “¿Qué entiendes por cabeza de familia? ¿Quién más dinero gana? ¿Quien lleva la intendencia de la familia? ¿Quien toma las decisiones importantes? ¿Quien más tiempo dedica a la familia y al hogar?...”

El cartel también aporta un dato que es llamativo, aunque estemos acostumbrados a él: “El 75% de las tareas domésticas y de cuidado es realizado por las mujeres”. La mayoría de las estrategias de conciliación son estrategias privadas y a cargo de las mujeres [véase Emakunde, 2007] y hay que repetirlo hasta que, ojalá, no sea necesario.

Al leer la interpelación “¿Qué pasaría si las mujeres hicieran huelga? Entra y danos tu visión” lo primero que me ha venido a la cabeza es mi madre. Mi madre representa a una generación bastante olvidada y no suficientemente valorada ni en el ámbito social ni en el familiar. Pertenece a esa generación de mujeres que siempre ha estado cuidando de otros y que ha hecho del cuidar el sentido de su vida. Nació en una familia con muchos hijos e hijas en las que unos atendían a otros, todos aportaban al sostenimiento de la familia y la solidaridad era una cuestión de supervivencia. Cuando se casó pasó a encargarse de su marido y de sus hijas, y sin muchos de los “grandes inventos” de los que hoy gozamos: lavadora-secadora, pañales desechables, lavavajillas, ultracongeladores, teléfonos móviles, etc. Además, siempre tenía tiempo para ayudar a una vecina enferma, un familiar hospitalizado u otra madre “en apuros”.

Cuando nosotras ya empezábamos a valernos por nosotras misma, le tocó dedicarse a sus mayores, más o menos cercanos. Y cuando esa fase ya había terminado empezaron a llegar los nietos. ¿Qué hubiera sido de mí sin mi madre? Gracias a ella, y por justicia debo decir que también a mi padre enfermo, yo he podido desarrollarme profesionalmente, he podido trabajar fuera de casa y continuar formándome, y he podido elegir qué quiero hacer con mi vida (cosa que no sé si mi madre ha podido hacer). Y lo más sorprendente de todo es que ella vive con alegría poder disfrutar de sus nietos y verlos crecer. Sin malas caras, desbordando cariño y ternura.

Vaya aquí mi homenaje a ese pilar fundamental de nuestro entramado social que son las abuelas. Gracias ama, y gracias a todas las amamas que tanto cariño y atenciones dedican a las generaciones futuras.

¿Y tú qué crees que pasaría si las mujeres hicieran huelga?

Bibliografía:

 

 



lunes, 8 de marzo de 2021

8-M: Sobre las distopías

 


[He publicado esta entrada en el Blog del Centro de Ética Aplicada de la Universidad de Deusto el 08.03.2021]

Hace ya un tiempo una amiga me habló sobre una serie basada en una novela distópica y recientemente me he animado a verla. Al buscar la palabra distopía en la Real Academia de la Lengua aparece: “Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana”. El cuento de la criada me está resultando tan inquietante como interesante. Despierta en mi rechazo, desagrado, incomodidad, indignación, curiosidad y otras muchas emociones entre las que destaca el desasosiego… ¿Podría llegar a ser algo más que una representación ficticia?

Se narra la vida en la República de Gilead, anteriormente Estados Unidos, que está bajo un gobierno totalitario de inspiración religiosa. Es una sociedad muy clasista y en la que apenas hay niños y niñas. Los estratos están muy diferenciados en sus funciones y normas y tienen un código de vestimenta: Están las criadas, mujeres fértiles que se asignan a las familias de clase alta para que los comandantes, altos cargos del gobierno, las fecunden bajo la connivencia de las esposas; las marthas son las que se ocupan de las tareas domésticas; las tías son quienes adoctrinan a las criadas y se encargan de supervisarlas; los ojos, hombres que espían por encargo del gobierno; los cazadores; las Jezabel, prostitutas que atienden a las élites en locales clandestinos. Las criadas pierden su nombre y adoptan el de su comandante (Defred, Dewarren, etc.); el nombre cambia cuando cambian de casa. El orden se mantiene por medio de la fuerza y el miedo. Las calles están militarizadas y contravenir las normas se castiga físicamente, incluso con la muerte. Las personas que se oponen al régimen son colgadas públicamente.

En la serie se pone de manifiesto claramente algo que ya sabía, la fragilidad de los derechos humanos y más los de las mujeres y otros grupos históricamente excluidos y discriminados. Soy consciente de que, a pesar de ser mujer, hablo desde el privilegio: blanca, europea, doctora en empresariales, profesora universitaria, propietaria, independiente económicamente, con una red relaciones y contactos importante, etc. Y desde ahí, voy a compartir algunas de las llamadas e impactos que he recibido al ver la serie.

Hay una imagen que es de una extrema dureza y que me remueve completamente. Los días del mes en los que las criadas son fértiles se produce a diario la “ceremonia”. Se reúnen todas las personas de la casa; el comandante saca una Biblia y lee el siguiente fragmento:

Al ver que no podía dar hijos a Jacob, Raquel tuvo envidia de su hermana, y dijo a su marido: «Dame hijos, porque si no, me muero».

Pero Jacob, indignado, le respondió: «¿Acaso yo puedo hacer las veces de Dios, que te impide ser madre?».

Ella añadió: «Aquí tienes a mi esclava Bilhá. Únete a ella, y que dé a luz sobre mis rodillas. Por medio de ella, también yo voy a tener hijos». Génesis 30: 1-3.

A continuación, el comandante, la esposa y la criada se dirigen al dormitorio. La esposa se sienta en la cama. La criada se tumba en la cama con los pies apoyados en el suelo y la cabeza en el regazo de la esposa, quien le sujeta las manos. El comandante de pie procede a intentar fecundar a la criada, lo que no deja de ser una violación ritualizada. El ambiente, la tensión, las emociones reprimidas no dejan indiferente. Más si se tienen presentes los datos sobre la violencia contra mujeres y niñas (véase ONUMujeres).

En la serie se van sucediendo escenas del presente y del pasado. Defred, la protagonista, que es la criada de los Waterford, en un momento alude a la fábula de La rana y el agua hirviendo para señalar que la sociedad no vio venir los cambios que se avecinaban. Tampoco la señora Waterford que ayudó a su marido a redactar las nuevas leyes de Gilead y se ve relegada a esposa sin posibilidad de hacer escuchar su voz y esperando a que “se obre el milagro” y su criada le dé descendencia. Su frustración y desesperación la descarga con crueldad en Defred. Una sociedad no puede presenciar impasible el recorte de derechos y libertades porque puede suceder que todo lo conquistado con el esfuerzo, la lucha e incluso la vida de muchas personas se desplome y tenga una difícil y dolorosa vuelta atrás.

Hay varias preguntas que me han ido surgiendo ¿Cabe ser feliz en una sociedad totalitaria? ¿Se puede disfrutar viendo la desigualdad arbitraria y el miedo institucionalizado que conduce irremediablemente a la corrupción? Probablemente habrá personas que confundan privilegios con méritos (invito a leer esta entrevista a Michael Sandel sobre la meritocracia) y quien permanezca impasible ante el sufrimiento otro ser humano, o puede que ni siquiera reconozca a ese otro como un ser con dignidad. No obstante, me niego a creer que sea posible doblegar por completo la voluntad de todo ser humano. Mientras quede un atisbo de consciencia de la dignidad, mientras no nos dejemos adormecer por la indolencia o la resignación hay esperanza de rebelión y cambio.

No quiero acabar sin hacer una alusión al tema elegido por OnuMujeres para el Día Internacional de la Mujer 2021: “Mujeres líderes: Por un futuro igualitario en el mundo de la Covid-19”. Nos encontramos en un momento histórico en el que muchas seguridades se han visto tambaleadas y se “ha puesto de relieve tanto la importancia fundamental de las contribuciones de las mujeres como las cargas desproporcionadas que soportan”. Ojalá sepamos estar a la altura de la historia como humanidad y seamos capaces de crear unas condiciones que hagan imposible que una distopía como la comentada se haga realidad y hagamos del mundo un lugar mejor para todas las personas.


lunes, 25 de noviembre de 2019

Todas y todos contra la violencia de género

[He publicado esta entrada el 25.11.2019 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

El 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Su origen, como señala la ONU, está en “la necesidad de honrar la memoria de las hermanas Mirabal, tres activistas políticas de la República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano, Rafael Trujillo (1930-1961)”.

Entre 2009 y 2010, Manuel Arranz dirigió la serie documental  50 AÑOS DE... con la que se celebraban los 50 años de RTVE. Uno de los capítulos (cada uno de ellos tiene una duración aproximada de media hora) corrió a cargo de Isabel Coixet y llevaba como título La mujer, cosa de hombres [Para verlo, clica aquí].

Comienza con un fondo negro en el que se puede leer el siguiente texto que resulta muy impactante:
"El Código Penal entre 1944 y 1963 toleraba que el marido asesinase a su esposa en caso de adulterio o que el padre matase a sus hijas menores de 23 años y a sus novios en el caso de mantener relaciones sexuales sin estar casadas."
A partir de ahí se va sucediendo una impresionante selección de canciones, imágenes de archivo, anuncios televisivos, fragmentos de programas y extractos de los telediarios que narran episodios de violencia de género (no hay imágenes de dicha violencia, solo los desgarradores ‘titulares’). No es un documental al uso. No hay voz superpuesta, no hay narración que dirija, pero  la concatenación de fragmentos audiovisuales, que va siguiendo un ritmo ascendente, invita a plantearse la conexión entre los roles tradicionales (que la televisión ha ayudado a perpetuar) y la violencia doméstica.

Casi al final aparece una lista de nombres, unos puntos suspensivos, la imagen de Ana Orantes y el texto: “Para todas ellas y para Ana Orantes. In memoriam”. Y termina como había comenzado… con un fondo negro en el que se puede leer otro texto que da qué pensar:
“Sólo existen estadísticas de mujeres asesinadas desde 1999. A partir del asesinato de Ana Orantes (1997), que había acudido a televisión una semana antes de morir quemada a manos de su marido, la violencia contra las mujeres adquiere la visibilidad que tiene en nuestros días.
Hoy en día la legislación española con la Ley integral contra la Violencia es una de las más adelantadas del mundo.
Pero los asesinatos son la punta del iceberg del maltrato hacia las mujeres…”
Como señala Torres (2012, p.335), quien dedica un artículo al análisis del documental, Coixet “dota de visibilidad a un tema tradicionalmente tabú, a la vez que invita al diálogo, al debate y a la reflexión. La directora defiende que la mujer deje de ser cosa de hombres, tanto en su sentido figurado (objeto) como en su acepción más ideológica (asunto)”. Hay un momento que me ha interpelado mucho y me ha encogido el corazón. De fondo, una canción de los Payasos de la Tele que he cantado mil veces en mi infancia… 'Lunes antes de almorzar, una niña fue a jugar, pero no pudo jugar porque tenía que planchar. Así planchaba, así así...' [Véase el artículo de Recio (2019) sobre la canción]… Acompañan a la canción imágenes de archivo que reflejan la letra… En ese momento veo de forma clara y distinta, como suele decir alguien muy cercano parafraseando a Descartes, que he crecido y me he conformado en esa cultura que, desde diferentes lugares y espacios, reproduce los mensajes de fondo. Y no solamente yo… también los hombres de mi generación.

Avanzar en la igualdad de género es necesario para acabar con esta gran lacra social que es la violencia de género y que tiene unas consecuencias graves para las personas que las sufren y para las sociedades que la sustentan. “La igualdad de género es un derecho. La realización de este derecho es la mejor oportunidad que existe para afrontar algunos de los desafíos más urgentes de nuestro tiempo, desde la crisis económica y la falta de atención sanitaria hasta el cambio climático, la violencia contra las mujeres y la escalada de los conflictos. Las mujeres no sólo se ven más seriamente afectadas por estos problemas, sino que tienen ideas y la capacidad de liderazgo para resolverlos. La discriminación de género, que sigue obstaculizando a las mujeres, es también un obstáculo para nuestro mundo” (ONU Mujeres).  En este camino es indispensable contar con los hombres.

En este sentido va la campaña de este año de la Diputación Foral de Bizkaia cuyo lema es: ‘Queremos tíos buenos’… Hombres que respetan, que valoran y apoyan, que comparten y reconocen y que no controlan, no humillan, no insultan, no agreden ni matan.

En 2007 el Gobierno Vasco puso en marcha la iniciativa Gizonduz, que ha sido impulsada por Emakunde, y que está “dirigida a promover la concienciación, participación e implicación de los hombres en pro de la igualdad de mujeres y hombres”. Una de sus primeras acciones fue la firma de la Carta de hombres vascos por la igualdad y contra la violencia hacia las mujeres. [Aquí se puede ver un vídeo conmemorativo de los 10 años de la iniciativa]

Asociaciones como AHIGE (Asociación de Hombres por la Igualdad de Género) también hace una gran labor de concienciación y sensibilización.

Es labor de todos y todas luchar por la igualdad de género y erradicar la violencia contra las mujeres. El tiempo corre en contra de aquellas que se sitúan en la punta del iceberg. No podemos esperar…

Bibliografía