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viernes, 16 de agosto de 2024

Vivir es un asunto urgente

 

[Entrada publicada originalmente el 15.04.2011 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

“En el momento de nacer todos adquirimos de alguna manera una ‘enfermedad terminal’ que aunque puede prolongarse durante muchas décadas, no tendría que evitar el que nos diéramos cuenta de que vivir es un asunto urgente” Alonso Puig (2011, p. 20)

Recientemente he leído el libro Vivir es un asunto urgente del Dr. Mario Alonso Puig   y me ha parecido muy sugerente. Quiero compartir aquí las enseñanzas con las que me quedo.

Vivir y desarrollarnos es en sí una gran aventura; no hace falta someterse a riesgos y poner la adrenalina al límite para vivir una vida plena y con sentido. Hace poco recibí un vídeo que me envió una amiga en la que se lanzaba la pregunta: ¿Cuántos años tienes? La primera respuesta que me surge es 42. Sin embargo, el protagonista del vídeo me respondería, esos son los que ya no tienes… Invita a la reflexión… y a centrarse en el presente.

El estrés es consustancial a la vida, no podemos eliminarlo, debemos aprender a gestionarlo y para ello es fundamental comprender  su naturaleza, sus orígenes, sus causas y las consecuencias de no gestionarlo bien. Como señala el autor, una de las vías más eficaces para obtener cambios de conducta es evidenciar las consecuencias  de no hacerlo.

El estrés puede ser positivo (eustrés) o negativo (distrés). El eustrés lanza toda una serie de hormonas a nuestro torrente sanguíneo que mantienen nuestro interés, nos dan sensación de vitalidad, nos invitan a explorar, nos ayudan a enfocarnos, nos dan sensación de confianza, en definitiva, ponen nuestro motor a máximo rendimiento. Pero nuestro cuerpo no puede mantenerse a ese ritmo indefinidamente. Como máximo, al de 90 minutos debemos recuperarnos para que no se dispare el distrés, que hace que nos irritemos, nos sintamos agotados, perdamos concentración y memoria y la confianza se sustituya por miedo y desconfianza. Nos sumergimos en una especie de completa oscuridad mental. Según el Dr. Alonso Puig hay cuatro grandes orígenes del distrés: 1) incapacidad de decir no sin sentirnos culpables; 2) no tener claras nuestras prioridades; 3) la falta de coraje para dar la cara por nuestros valores; y 4) la dificultad para hablar con honestidad de nuestros sentimientos y el esperar a que se dé el momento oportuno, que nunca llega.

Como señala el Dr.Alonso Puig hay experimentos que demuestran, y es importante tomar nota, que cuando uno se siente capaz de responder a un desafío el organismo empieza a producir neuropéptidos que son unos potentes analgésicos a la vez que ayudan a anular el distrés. Por eso, es importante tener en cuenta que cuanto más distresada esté una persona, y cuanto mayor sea el nivel de incertidumbre, es fundamental de que se autoconvenza, y transmita a los demás, que existe una salida, que es capaz de superarlo (aunque la tendencia ‘natural’ sea la contraria). Muchas veces, cuando nos sentimos en un túnel sin salida el causante no es la falta de recursos sino más bien un estado mental limitante, que nos hace entrar en un círculo vicioso que nos lleva a recuperar en nuestra memoria sólo los registros negativos. Qué importantes son los mensajes que nos lanzamos a nosotros mismos y qué poca atención les prestamos. Si otro dijera de nosotros lo que a veces nos repetimos nosotros mismos; o si nosotros dijéramos eso mismo de otras personas… “El lenguaje no sólo describe la realidad, sino que además es capaz de crearla” (p.52). Para salir de esta situación son fundamentales las emociones positivas, que van a ser la clave de la resiliencia, de la capacidad de recuperarnos de las adversidades. Un símil de esta capacidad lo encontramos en los juncos y el viento.   “Nos obsesionamos  en defender la idea de lo que somos en lugar de arriesgarnos a descubrir la imagen de aquello que podríamos llegar a ser. La mayor parte de nuestras inseguridades y de nuestras desesperanzas no son reales, son aprendidas” (p. 68)

Cuando nos enfrentemos al miedo a lo desconocido, el peligro o la incertidumbre podríamos: 1) Enfocarnos en lo que podemos ganar en lugar de obsesionarnos por lo que podemos perder; 2) Dedicar unos momentos al día para reflexionar sobre las ocasiones en las que hemos tenido éxito ante los desafíos y la incertidumbre.

Existen tres grandes venenos muy perniciosos para nuestro organismo si no sabemos controlarlos y contrarrestarlos: 1) la culpa, que lejos de movilizar para la acción paraliza y nos vuelve manipulables; 2) la desesperanza, que se puede convertir en una actitud vital que se extiende a todos los ámbitos de nuestra vida y es muy contagiosa; y 3) la humillación, que te hace sentir inferior y te lleva a pensar que los demás también te ven así; y, además, nos puede hacer evitar retos nuevos por miedo a no dar la talla.

¿Cómo salir de aquí? Conectando con el gran potencial y las fuerzas que todos tenemos y no siempre desarrollamos; convenciéndonos de que podemos; confiando en nosotros mismos.

Para terminar quiero plantear una pregunta: ¿Qué eliges? ¿A quién alimentas, al lobo o al águila?

“Mi interior es un campo de batalla. Por una parte está el águila majestuosa, todas sus acciones están llenas de verdad, de bondad y de belleza. El águila que vive en mí vuela por encima de las nubes y aunque a veces baja a los valles, siempre deposita sus huevos en la cima de las altas montañas. Pero dentro de mí, también vive un terrible lobo, el representa mis bajezas, se sustenta sobre mis propias caídas y justifica su presencia cuando dice que él también es parte de mí. El águila y el lobo luchan por extender sus dominios a mis entrañas. ¿Quién ganará esta gran batalla? Ganará, aquel a quien día a día YO alimente”.

 Indios navajos Nuevo México

 Bibliografía:

  • Alonso Puig, Mario (2011): Vivir es un asunto urgente. 7ª ed. (1ª ed. De 2008). Madrid: Aguilar


lunes, 27 de enero de 2020

¿Llevamos la felicidad escrita en nuestros genes?


[He publicado esta entrada el 27.01.2020 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

En mi último cumpleaños una amiga me regaló un libro con un sugerente título, La vida en cuatro letras: Claves para entender la diversidad, la enfermedad y la felicidad. Su autor es CarlosLópez-Otin, biólogo molecular de la Universidad de Oviedo. La pregunta que abre esta entrada es el punto de partida del libro y surgió en un momento vital muy duro en el que el autor había perdido su Ikigai (sentido de la vida o propósito vital, que surge de la combinación de cuatro conceptos: pasión, misión, vocación y profesión).

Como señala López-Otín (2019, p. 30): "Probablemente, la larga historia de ignorancia humana sobre las claves científicas de la vida deriva del hecho de que la ciencia siempre ha generado miedo y desconfianza entre muchos humanos porque nos obliga a dejar atrás el pensamiento mágico para poder adentrarnos en lo desconocido". El libro se adentra en lo desconocido y hace un recorrido por los descubrimientos de la ciencia relacionados con la vida: La herencia y la identidad individual  escrita en las cuatro letras que conforman las bases internas del ADN (A-Adenina, C-Citosina, G-Guanina y T-Timina);  el origen común que tenemos todos los seres de este planeta… una bacteria; las mutaciones y los mecanismos de recuperación y reparación que tiene el cuerpo, que se puede saturar si el daño genómico es muy intenso o la frecuencia de éste es excesiva; la armonía de la vida, siempre en pugna con la entropía; la explicación de la enfermedad desde el genoma y los actuales tratamientos de las enfermedades así como la posible evolución de estas tratamientos; etc. López-Otín (2019, p. 203) concluye este recorrido señalando que “la ciencia nos aproxima a la verdad, pero no tiene los secretos del arte de la felicidad”.

 Me voy a detener en las cinco claves para la felicidad que aporta en el capítulo 13 (López-Otín, 2019, pp.179-201):
  1. Imperfección. Entender la vida supone aceptar la imperfección, que es la que nos hizo evolucionar a partir de los microbios. Y esto implica asumir la enfermedad y la muerte. No se puede tener todo bajo control.
  2. Reparación. Somos vulnerables y los genes protectores del genoma tienen una gran relevancia médica y biológica. A veces la reparación no puede ser directa y se actúa activando o inhibiendo las rutas bioquímicas de comunicación. Se podría hacer un paralelismo con la reparación de las heridas del alma, que nos hace recuperar la esperanza de la felicidad.
  3. Observación. Abrir los sentidos y prestar atención plena al mundo, a los demás y a nosotros mismos es fundamental. Vivir en el presente sin despreciar ni el pasado ni el futuro. Observar y escuchar nos ayuda a desarrollar la solidaridad, que es básica para la felicidad.
  4. Introspección. Es imprescindible dedicar un tiempo cada día al silencio, la reflexión a la meditación para así buscar con tranquilidad el sentido de la vida y acercarnos al bienestar emocional.
  5. Emoción. Si ponemos en el centro de la vida las emociones, esto ayuda a integrar las claves anteriores. Las emociones positivas pueden incluso compensar algunos daños biológicos.

Es importante cultivar emociones positivas y también pensamientos positivos. "La química que provoca la alegría y el amor hace que nuestras células crezcan, y la química que provoca el miedo hace que las células mueran. Los pensamientos positivos son un imperativo biológico para una vida feliz y saludable. Existen dos mecanismos de supervivencia: el crecimiento y la protección, y ambos no pueden operar al mismo tiempo" (Lipton, 2019). Según BruceLipton el 95% de lo que hacemos proviene de los programas mentales que tenemos grabados en los primeros siete años de vida y que actúan a un nivel subconsciente [véase esta entrevista]. Estos programas se pueden revertir en dos pasos: 1) reconociendo aquellas cosas con las que batallamos porque tenemos que dedicarles mucho esfuerzo para que sucedan (eso ocurre porque no están sustentadas por un programa mental; 2) introduciendo nuevos programas en el subconsciente, que aprende de dos maneras: a) hipnosis; por repetición (Fake it until you make it, fíngelo hasta que lo consigas).

La vida es un regalo que se nos ha dado y que tiene fecha de caducidad. Venimos con unas cartas dadas, pero podemos jugarlas y hacer la mejor partida posible. De poco sirve lamentarse de los genes que uno ha recibido. A cada uno le corresponde cultivar pensamientos y emociones positivas que contribuyan a eso aparentemente tan esquivo que es la felicidad…

Bibliografía



jueves, 12 de septiembre de 2019

Hablemos del suicidio… Todos y todas podemos contribuir a su prevención

[He publicado esta entrada el 12.09.2019 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

El pasado 10 de septiembre, con motivo del Día Mundial para la Prevención del suicidio, Biziraun (asociación de personas afectada por el suicidio de un ser querido – estas personas reciben el nombre de supervivientes) organizó una conferencia abierta a la ciudadanía impartida por Jon García Ormaza,  psiquiatra de la Red de Salud Mental de Bizkaia. Llevaba por título “Salud mental colectiva y prevención del suicidio”. La Organización Mundial de la Salud, OMS, define la salud mental como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.  Hablemos de salud y de prevención. Promover la salud mental es promover la vida. Voy a compartir aquí algunas notas y reflexiones a partir de la conferencia.
Nos encontramos ante un fenómeno tabú que genera mucho dolor y culpa, y que lleva asociado un gran estigma social. Del suicidio no se habla pero los datos hablan muy alto. Según la OMS “cada año se suicidan casi un millón de personas, lo que supone una tasa de mortalidad global de 16 por 100.000, o una muerte cada 40 segundos. En los últimos 45 años las tasas de suicidio han aumentado en un 60% a nivel mundial. El suicidio es una de las tres primeras causas de defunción entre las personas de 15 a 44 años en algunos países, y la segunda causa en el grupo de 10 a 24 años”. Incluso hay zonas geográficas en las que los datos se disparan, como en el llamado “triángulo de los suicidas”.
Se suele definir el suicidio como la acción de quitarse voluntariamente la vida. Pero ¿significa eso que la persona lo hace libremente? El suicidio es una muerte violenta, aunque no siempre se vea así. La persona que se quita la vida es presa de un sufrimiento que no puede soportar. Es importante tener claro que este es el punto de partida, la persona no quiere quitarse la vida quiere dejar de sufrir. A menudo se ven los intentos de suicidios como llamadas de atención, amenazas o chantajes. En todo caso son peticiones de ayuda. También hay que tener claro que para que una persona muera por suicidio: 1) tiene que estar sufriendo; 2) tiene que estar sola. Quien tiene un sentido para vivir no piensa en el suicidio. Hace tiempo escribí una entrada que titulé El peso de la vida. Para quien se suicida la vida pesa demasiado, ya no puede con ella. Un amigo, en una conversación sobre el tema, decía: “Cuando en un incendio uno se tira por el balcón no es porque quiera matarse, es que no ve otra salida”.
El suicidio es un fenómeno muy complejo que no tiene una única causa. Vamos a presentar una serie de factores que pueden afectar tanto a la persona como al entorno (es importante insistir en esto).
Hay una serie de factores de riesgo: intentos previos; trastornos mentales; accesibilidad a métodos peligrosos (la primera forma de suicidio en nuestro contexto es por precipitación); suicidio de una persona conocida (dentro de la familia o círculo de amistades); aislamiento social (hay un proverbio africano que dice: “Para educar a un niño hace falta la tribu entera”); acoso, abuso o discriminación de cualquier tipo (es fundamental desarrollar una cultura de denuncia del victimario y apoyo a la víctima); enfermedad crónica o minusvalía; servicios de salud poco accesibles o poco eficaces.
Existen una serie de factores precipitadores: fin de una relación sentimental, separación o divorcio; fallecimiento de un ser querido; detención o problemas legales; problemas económicos y la consecuente pérdida de estatus económico y social.
La falta, fallo o déficit de factores protectores puede desencadenar una crisis suicida en una persona vulnerable. Estos factores son: promoción de la salud; servicios de sanidad accesibles y de calidad; red social, a mayor pertenencia e integración en familia, grupos y comunidades menor incidencia del suicidio; habilidades de afrontamiento y resolución de problemas; resiliencia, entendida como la habilidad para adaptarse y superar el estrés y la adversidad, que está relacionada con la autoestima, el optimismo y el sentido para vivir [al final de la entrada hay una entrevista sobre resiliencia con Boris Cyrulnik, neuropsiquiatra y referente mundial en el tema].
Se suele hablar de que hay grupos de riesgo (teniendo siempre presentes los factores que acabamos de señalar que son generales):
  • Hombres, porque entre sus rasgos de personalidad suelen presentar mayor impulsividad y agresividad, tienen mayor accesibilidad a métodos letales (por ejemplo suelen tener más permisos de armas), suelen demandar menos ayuda y por las expectativas culturales (no lloran, son proveedores, etc.).
  • La adolescencia es una etapa de muchos cambios, de mucha influencia del entorno, a veces es el momento en el que debutan las enfermedades mentales, y todavía no se han desarrollado muchas herramientas personales.
  • Personas ancianas. En esta etapa un problema muy importante es el de la soledad que es un factor de riesgo relevante, también para muchas enfermedades. Hablamos de la soledad no buscada. En esta población el suicidio tiene algunas peculiaridades: los intentos están muy planificados, los medios utilizados son más letales y hay menos posibilidad de recuperación en caso de sobrevivir.
  • Colectivo LGTBI. Este es un colectivo que suele sufrir más discriminación y acoso.
El Black Dog Institute (Nueva Gales del Sur, Australia)  se dedica desde 1985 a la comprensión, prevención y tratamiento de las enfermedades mentales. Ha desarrollado LifeSpan que es una aproximación a la prevención del suicidio basada en evidencias. En la imagen se resumen las nueve estrategias que se muestran más eficaces en esta tarea (en la web señalada se puede ampliar la información sobre cada estrategia):
  1. Mejora de la atención de emergencias y seguimiento de las crisis suicidas. Como señalaba el ponente, actualmente ante la identificación de un riesgo de suicidio lo único que se puede hacer es derivar a la atención primaria o al servicio de urgencias con el servicio adecuado para estos casos (en nuestro caso Hospitales de Basurto, Cruces y Galdakao). Existen grupos de ayuda para supervivientes, como Biziraun, pero no para personas que han tenido algún intento de suicidio.
  2. Utilización de tratamientos basados en evidencias.
  3. Preparación del personal de atención primaria para que identifiquen personas en riesgo.
  4. Formación de los equipos de atención en crisis (policía, personal de emergencias, etc.) ya que sus interacciones con las personas que tienen intentos de suicidio pueden influir en su decisión de acceder a tratamientos.
  5. Promoción de la búsqueda de ayuda, la salud mental y la resiliencia en el ámbito educativo.
  6. Capacitación de la comunidad para el reconocimiento y respuesta a la suicidabilidad. Cualquiera podemos encontrarnos ante una persona que está en una situación límite. Cualquiera podemos ser esa persona que ha perdido las ganas de vivir.
  7. Involucración de la comunidad y facilitación de oportunidades para ser parte del cambio.
  8. Fomento de la seguridad y el propósito de la información en los medios de comunicación.
  9. Mejora de la seguridad y reducción del acceso a los medios de suicidio.
Quiero acabar esta entrada como la he empezado. Hablemos del suicidio, acerquémonos a este complejo fenómeno, formémonos en estrategias de prevención. Todos y todas podemos contribuir a su prevención…  Se puede recuperar el sentido para vivir ¡Y merece la pena!
Algunos recursos en línea
Información sobre películas y documentales: https://www.biziraun.org/ayuda-suicidio#peliculas
Asociaciones de supervivientesBiziraunDSAS

lunes, 22 de febrero de 2016

El origen emocional de la enfermedad


[He publicado esta entrada el 22.02.2016 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb -desaparecido el 01.07.2024]


“La enfermedad es el esfuerzo que hace la naturaleza para curar al hombre” Carl Gustav Jung
“Lo que es callado en la primera generación, la segunda lo lleva en el cuerpo” Françoise Dolto
El 29 de enero asistí en INNOBASQUE a la Jornada TEC titulada “El origen emocional de la enfermedad” dinamizada por Tomás Elorriaga de Humaning. Voy a compartir aquí algunas de las ideas que me llevé de la misma.
Una persona emocionalmente bloqueada está completamente bloqueada (en el pensar, el sentir, el hacer y el escuchar). Todo su talento está bloqueado. “El estrés continuado da una versión empequeñecida de nosotros”. Se suelen distinguir dos conceptos: 1) Eutrés, o estrés positivo, es la respuesta adaptativa (procede de la zona prefrontal); y 2) Distrés, el estrés desagradable, es la respuesta de supervivencia (procede del cerebro reptiliano). A continuación nos referiremos a este último y sus efectos.
Cuando hay estrés el consciente pierde el control. Cuando estás en paz es cuando eres más tú; ahí está en juego todo tu talento, tu mayor potencial. Eres menos inteligente bajo estrés. Es el cuerpo el que te piensa y te siente. Eres una versión de ti reducida. Bajo estrés no piensas sino que repites hábitos o programas automáticos. Parte de las células y las proteínas que mantienen la homeostasis se dirigen a otras zonas, tu cuerpo funciona peor. El sistema inmunológico se queda ‘tocado’.
Para incidir positivamente en nuestro estado de salud es importante buscar la forma de entrenar los estados de la mente. Las ondas beta se producen cuando estamos concentrados ​​en la actividad mental (percibimos el espacio y el tiempo), las ondas alfa se producen cuando estamos en un estado más relajado (perfecto para desarrollar la creatividad, la memoria y la intuición), las ondas theta se producen durante el soñar despierto (ideal para meditaciones profundas) y las ondas delta se producen durante el sueño (es necesario estar en este estado para que el sueño sea profundo y reparador).
¿Qué solemos hacer con la enfermedad? Se puede poner un símil con la respuesta posible a un piloto rojo encendido en nuestro coche que significa que le falta aceite:
  • Ocultamos el síntoma, nos ponemos unas gafas negras.
  • Modificamos el síntoma, cambiamos el color del piloto.
  • Extirpamos el órgano conflictivo, quitamos la bombilla.
  • Cronificamos el síntoma, echamos un poco de aceite.
Las enfermedades son para nuestro mayor bien. Es un mensaje de tu inconsciente biológico sobre alguna necesidad básica incumplida. Es un buen ejercicio pensar en síntomas que se repiten con frecuencia. Tendemos a pensar que la reacción de nuestro cuerpo se debe a factores externos (es el enfoque de la culpa, que no llega hasta la causa). Si el mensaje de tu cuerpo no te llega, si no lo reconoces, la siguiente vez la manifestación será más fuerte. “Es difícil entender el origen emocional desde el EGO. El ego crea la enfermedad con su juicio”.
Para mejorar nuestra salud es necesario gestionar las emociones y eso exige dos pasos: 1) desactivar lo que no es útil; 2) activar lo que sí lo es. Hay que distinguir las emociones que expreso (sociales) y las que hay debajo (de base). Por ejemplo, expreso enfado y por debajo hay miedo.
¿Por qué hay que escuchar a tu biología?
  • Es un mensaje personalizado para el cual tú tienes la clave.
  • Es muy importante, ya que la salud marca tu calidad de vida.
  • Se refiere a algo de lo que no eres muy consciente. Es una llamada a mirar muy dentro.
  • Es urgente actuar. Te puede estar hablando de emociones de base reprimidas.
  • Es para tu mayor bien.
¿Qué haremos si no nos gusta el mensaje? ¿Matar al mensajero? Cuando combatimos el estrés estamos en estrés. “¿Tienes una enfermedad? ¡Felicidades! Ni la hagas real ni niegues la oportunidad”. Un peso real o simbólico es lo mismo para el cerebro. Por ejemplo, te asignan un proyecto que te pesa, que no quieres asumir… y te aparece un lumbago.

La medicina tradicional no llega a la causa de la causa, extirpa y evita. No significa que no sea útil, pero es importante desarrollar un enfoque interno, pasar de la curación a la sanación. Según te vas curando entiendes antes los mensajes y contribuyes a tu autosanación. Exige hacer algunas transformaciones, cambiar: las rutinas, las creencias, la gestión de algunas emociones, decir algo que permanece callado… El camino lo tienes que transitar tú. Puedes tener un acompañante, un guía, pero es tu responsabilidad. Comprender es más que entender, es de cabeza y de corazón.
El Dr. Hamer, creador de la Nueva Medicina Germánica, y quien viviera un hecho muy trágico e inesperado (la muerte de su hijo de 17 años a causa de una bala perdida) formula dos leyes:
  1. La enfermedad se origina por un acontecimiento inesperado que es vivido como muy difícil, agudo, dramático y en soledad (“shock biológico”, “impacto emocional”).
  2. Cada enfermedad es un programa especial de la naturaleza con sentido biológico.
El “shock biológico” se da ante un suceso: 1) dramático; 2) imprevisto; 3) vivido en aislamiento; 4) no expresado; 5) sin solución; y 6) genera obsesión. Y construye un engrama cerebral que recoge los datos de la situación más el impacto emocional y nos condiciona de forma inconsciente. También se puede enfermar por efecto acumulativo (como una jarra psicosomática que se desborda).
Nos identificamos demasiado con el ego (consciente). Hay una parte no consciente que es la que manda. Si queremos comprender al inconsciente tenemos que utilizar su lenguaje.Algunas claves para entender el inconsciente:
  1. Inconsciente, no consciente. Lo graba todo y lo recupera antes que el consciente. Mantiene durante años lo grabado.
  2. Siempre se manifiesta, sea el inconsciente individual o colectivo (compartido por la familia, el clan, la sociedad y la humanidad). Es automático.
  3. El otro no existe. Todo es ego. No hay diferencia entre yo y el otro. No tiene sentido preguntarme qué me ha dicho o hecho el otro.
  4. Es atemporal. Todo es un eterno presente. No hay pasado/futuro o ayer/hoy. Todos los yo habitan simultáneamente en ti. El tiempo es circular, no lineal.
  5. La ilusión no existe. Todo es real. Virtual = real. Cuidado con las bromas y las cosas que nos decimos o decimos a otros (“Es un inútil”; “Que le parta un rayo”, el inconsciente todo lo interpreta como yo, no existe el otro).
  6. Es biológico, simbólico y metafórico. Se expresa y comprende las metáforas.
  7. Es inocente. No hay dualidad = no juzgues = amoral. Odia sin juicio.
La última parte de la Jornada se dedicó a las alergias. Todas las alergias tienen una Fase Ruidosa que es producida por un alérgeno, es la fase en la que se manifiestan los síntomas. Es cuando se realiza un diagnóstico y se suele achacar la causa al alérgeno. ¿La recomendación más habitual? “Evita el alérgeno”. Se suele obviar que existe una Fase Muda, en la que ha tenido lugar un estrés biológico que ha generado un engrama (se guarda el hecho y la información de todos los sentidos; de este modo se genera una alarma automática que saltará en una situación similar). Ese engrama se puede descodificar pero hay que hablar el lenguaje del inconsciente. Es importante hacer memoria de cuándo empezó una alergia, o de cuándo se agudiza; hay que tomar conciencia de la alarma que tenemos grabada. La respuesta nos viene de forma automática. Si no logramos recordar se puede buscar a través de una hipnosis (ondas theta). Cuando tienes una teoría de cuál es el origen seguramente no lo es… la respuesta viene de lo más hondo del corazón. En cuanto eres inconsciente el consciente se desconecta… El pasado no ha pasado si hay un impacto emocional, se ha congelado. Las alergias son de la vida cronológica. Muchas tienen que ver con la separación o el desamor. Algunas tienen que ver con el arquetipo madre/padre.
Todo lo que escuché me hacía sentido. Es más, reconozco en mí algunas enfermedades puntuales o recurrentes y su desencadenante. No obstante, realicé una pregunta: “¿Y cuando la enfermedad le viene a un hijo pequeño? Yo nunca he tenido asma pero mi hijo pequeño tuvo muchos problemas antes del año de vida”. La respuesta no me sorprendió: La biología protege a la mujer y pone el síntoma en el hijo: 1) Si se muere ya tendrás otro; 2) te pone un espejo para que lo veas. Las enfermedades que vienen en los primeros años de vida (hasta los cinco o seis años) son ‘espejos’… Interesante…
El dolor físico es proporcional al dolor psíquico ¿Somos víctimas de una situación o aprendices de la misma?