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lunes, 29 de junio de 2020

A vueltas con la @

Fuente: Olmo Campillo y Méndez Miras (2003: 14)

[He publicado esta entrada el 29.06.2020 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Los días 22-25 junio he asistido a las Jornadas online “Perspectiva de género en la docencia universitaria” organizadas por la Universidad de Extremadura. Han sido muy interesantes y se ha hablado desde distintas disciplinas. Me quedo con una de las sesiones en la que María Luisa Calero Vaquera, Catedrática jubilada de Lingüística General (Universidad de Córdoba), hizo la ponencia marco: “50 años de docencia e investigación sobre sexismo y lenguaje ¿En qué punto estamos?”. Me entusiasmó desde el primer momento porque llevo ya tiempo preocupada por utilizar un lenguaje no sexista, que no invisibilice a la mujer, que evite el ‘supuesto’ genérico masculino; y preocupada también por sensibilizar a mi alumnado y las personas con las que interactúo sobre el tema. Es una tarea ardua, agotadora y en la que, a veces sin darte cuenta, bajas la guardia y retrocedes. Y estoy hablando de algo que va mucho más allá del uso de la @ o del o/a. Es un tema que genera mucha polémica y opiniones, así como posiciones muy beligerantes en uno y otro sentido. En cuanto se habla del tema la polémica está servida… [Recomiendo este artículo en el que tres lingüistas debaten sobre el lenguaje inclusivo a raíz del “Informe sobre el lenguaje inclusivo en la Constitución” de la RAE].

Si queremos trabajar por la igualdad real de oportunidades, no podemos perder de vista la importancia del lenguaje. El lenguaje configura nuestra mirada, nuestra comprensión y nuestro modo de actuar. “Las lenguas no se limitan a ser un simple espejo que nos devuelve la realidad de nuestro rostro: como cualquier otro modelo idealizado, como cualquier otra invención cultural, las lenguas pueden llevarnos a conformar nuestra percepción del mundo e incluso a que nuestra actuación se oriente de una determinada manera” (Calero Vaquera, 1999: 11).

Las lenguas perpetúan una imagen concreta de la mujer que tiene mucho peso en el imaginario colectivo y en las relaciones sociales y que es necesario cambiar, también a través del lenguaje. “Los varones se apropiaron del idioma, como lo hicieron con el resto de las instituciones humanas y las manifestaciones culturales de los pueblos (la ley, la religión, la moral, la mitología, el arte, la ciencia…), y han perpetuado, sirviéndose de todas ellas y desde el origen de los tiempos, una imagen concreta de la mujer: ser inferior, despreciable y peligroso” (Calero Fernández, 1999: 79)

Alario et al. (1995: 35), todas pertenecientes a NOMBRA -Comisión Asesora sobre Lenguaje del Instituto de la Mujer- expresan que:
“Un uso del lenguaje que representa a las mujeres y a los hombres y que nombra sus experiencias es un lenguaje sensato:
    • No oculta
    • No subordina
    • No infravalora
    • No excluye
    • No quita la palabra a nadie ...”
¿Por qué no hacer todo lo que esté en nuestra mano por visibilizar y representar a todas las personas? Es cuestión de sensibilidad, de poner un poco de atención y de buscar alternativas. Señalo aquí algunas de las propuestas de cambio sugeridas por la Profesora Calero Vaquera en su intervención [algunas de ellas generan bastante controversia]:
  • Evitar el ‘presunto’ genérico masculino
    • Utilizando genéricos colectivos y términos abstractos: ciudadanía, alumnado…
    • Empleando otros recursos verbales y pronominales: en el medievo se vivía…
    • Usando la doble forma de la categoría género: los niños y las niñas…
    • Eliminando el determinante: profesionales de la medicina…
    • Sustituyendo el determinante/pronombre: cada docente tendrá que…
    • Feminizando las palabras donde el sistema lo permita: Licenciada, Graduada…
    • Utilizando en la escritura determinados signos inclusivos: @, X [esta propuesta es muy discutida por las personas expertas en lingüística].
  • Evitar los tratamientos discriminatorios:
    • Omitiendo el determinante ante apellidos de mujeres: (la) Caballé…
    • Evitando tratar familiarmente a las mujeres en contextos formales: señora, profesora… Pérez (no por el nombre de pila).
  • Otras propuestas más atrevidas (“terrorismo lingüístico”, aquí es donde quizá se produce mayor debate porque se da un mal uso de la lengua): portavoza, seres humanas, hablando en femenino aunque haya presencia masculina…
Y todavía habrá quien diga que se hace pesado, que cualquiera se siente representado(a) ante el genérico masculino… Yo hace tiempo que decidí que prefiero ser gramaticalmente incorrecta a que alguna persona no se sienta representada (aunque no siempre lo consigo). Las lenguas tienen un carácter evolutivo y se pueden cambiar si hay voluntad y modificamos los usos. ¿Te sumas a darle una vuelta a cómo utilizas el lenguaje y a introducir pequeños cambios?

Bibliografía
  • ALARIO, Carmen, Mercedes BENGOECHEA, Eulàlia LLEDÓ y Ana VARGAS (1995): Nombra en femenino y en masculino. Instituto de la Mujer (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales), Madrid.
  • CALERO VAQUERA, Mª Luisa (1999): “Del silencio al lenguaje (Perspectivas desde la otra orilla)”. En: En femenino y en masculino. Cuaderno de Educación No Sexista nº 8, Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales (Instituto de la Mujer), Madrid, pp. 7-11.
  • CALERO FERNÁNDEZ, Mª Ángeles (1999): Sexismo lingüístico. Análisis y propuestas ante la discriminación sexual en el lenguaje. Narcea, Madrid.
  • OLMO CAMPILLO, Gemma y MÉNDEZ MIRAS, Ana (2003). En dos palabras. En masculino y en femenino. Instituto de la Mujer (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales), Madrid.

lunes, 1 de junio de 2020

Tu historia es para todos, forma parte de la melodía


[He publicado esta entrada el 01.06.2020 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Recientemente he visto el documental Ara Malikian. Una vida entre las cuerdas. Casi al final, mientras se ve y escucha una interpretación suya del Aria de la Suite nº 3 de Bach, recita las palabras que transcribo a continuación: [los puntos suspensivos corresponden a silencios]

“Es un poco raro para mí contar mi historia para otros. Pero quería hacerlo porque sé que en los momentos más difíciles de mi vida, cuando estaba desesperado, si hubiera escuchado a alguien contarme algo parecido me hubiera ayudado… Da igual en el momento que estés, guerra, muerte, dolor, tristeza, enfermedad, soledad, da igual… La vida puede ser transformada con tu pasión, con tu fe, con tu amor, con tu confianza, con tu dignidad… Todas las historias del mundo deberían ser contadas para que al escuchar con el corazón abierto los unos las historias de los otros nos ayudaremos a vivir… Cada historia es una partitura única y la suma de todas es la melodía de este mundo que llamamos tierra, es el sonido de esta gente que somos los humanos… Tu historia es importante. Sean cuales sean tus sueños, cree en ti. Defiende la mejor versión de ti. Con toda tu voluntad para conseguirlo. Porque tu ejemplo iluminará a tu gente, iluminará tu vida, a ti y hará que las cosas cambien… De las peores circunstancias se puede sacar oro. Si tú quieres, puedes” (Ara Malikian).

Tengo que decir que nunca volveré a escuchar de la misma forma esa aria, que es de una grandísima belleza y que hace vibrar todo mi ser. Estas palabras la acompañarán inevitablemente… Y hoy resuena especialmente “Todas las historias del mundo deberían ser contadas”.

Tengo un gran amigo a quien no veo mucho en persona, pero a quien llevo en mi corazón, y con quien comparto conversaciones muy profundas. Le recomendé el documental antes de haberlo visto yo misma y me dijo que la vida de Ara Malikian le recordaba la suya en algunos puntos. En nuestra última conversación, una de las más largas que he mantenido nunca por teléfono, le sugerí que escribiera su historia. “¿Para qué?”, me preguntó. “Para los tuyos, para que no se olvide”, le respondí.

Después de ver el documental confirmo una idea que tengo desde hace mucho tiempo: Todas las historias son importantes, y merecen la pena ser contadas, ya que forman parte de la melodía de la vida, de la humanidad. Y me surgen nuevas preguntas: ¿Veríamos igual a las personas si conociéramos sus historias? ¿Nos comunicaríamos mejor? ¿Crecería el entendimiento entre las personas? ¿Si conectáramos nuestros corazones y nuestras vidas habría tantos conflictos y tantas escaladas de los mismos? ¿Sería el mundo como lo vemos ahora si realmente comprendiéramos que todos formamos parte de la melodía de la vida?

Estoy convencida de que toda vida tiene sentido. Algunas vidas se tuercen, pero ¿no será porque no han tenido a quién escuchar y quiénes les escuchen de verdad? ¿No se podría haber hecho algo para hacer la diferencia? Os animo y me animo a que escuchemos la música en cada persona con la que nos encontramos y seamos conscientes de que también es parte de nuestra propia música. Si queremos, podemos.


domingo, 31 de mayo de 2020

Sobre la credibilidad y la confianza


El otro día tenía la radio puesta mientras estaba preparando la comida y escuché a una persona en una tertulia radiofónica repetir varias veces, a cuenta de los cambios en el modo de contabilizar las personas víctimas del COVID-19, que Fernando Simón había perdido la autoridad moral y científica… Esa opinión me revolvió, me incomodó muchísimo y creo que incluso me enfadó. Me parecieron unas palabras de una grandísima dureza, que dichas en el altavoz de la radio podían influir a muchísimas personas y que no tenían en cuenta ni a la persona ni a la situación. Antes de que empezara el estado de alarma se publicó un artículo con el título FernandoSimón, el hombre antipánico que a mí me acercó a la figura de este hombre que se ha ganado su condición de experto a pulso. ¡Qué rápido juzgamos a las personas y cuestionamos su valía y su credibilidad! Esto me hace pensar en la doble moral que está muy extendida: juzgamos y criticamos con dureza los errores o fallos de las demás personas, mientras que mostramos una gran indulgencia con los propios.

Mi indignación ha aumentado cuando he leído que se ha presentado una querella contra él “porhomicidio y por falsear el número de muertos”. Tengo muy claro el principio de que “a mayor poder, mayor responsabilidad”, pero aquí se está pidiendo una responsabilidad desmedida, más que la que se exige a cualquier representante político y que excede lo razonable... Aunque ya se sabe lo bien que viene tener un chivo expiatorio a quien dirigir la ira y la impotencia.

Stephen M.R. Covey (hijo de Stephen R. Covey, 'Los7 hábitos de la gente altamente efectiva'), experto en temas de confianza, liderazgo y cultura, presenta cuatro comportamientos clave para construir confianza y credibilidad en tiempos de incertidumbre: 1) Hacer frente a la realidad; 2) Transparencia, que hace que nos vean como reales, auténticos; 3) Ir de frente, decir la verdad, llamar a las cosas por su nombre; 4) Extender la confianza en tu gente, en tu equipo. Y añade que es fundamental demostrar a las personas que son importantes. Estoy completamente de acuerdo con la importancia de estos comportamientos, pero no se me escapa que cuando hablamos de la gestión de lo público y el bien común no hay absolutos. Si bien la ciudadanía tiene derecho a la información, eso no quiere decir que todas las personas tengan que saber todo en todo momento y a la vez. Somos testigos de las reacciones que produce el pánico… Quizá eso sea lo más difícil de gestionar en una crisis, la comunicación: qué información, cómo, cuándo y a quién se da.

Se exigen medidas rápidas, eficaces y contrastadas… Y eso es mucho pedir… A posteriori cualquiera puede ver que otra actuación diferente hubiera sido más acertada. SantiagoGarcía Cremades, el matemático y divulgador científico en RNE que predice con una tasa de error del 5% la cifra de personas fallecidas diarias por COVID-19, señala que  “El virus nos ha pillado a todos sin estrategias y por sorpresa, eso está claro. Lo que me gusta de los gobernantes en general es que aboguen por usar la evidencia científica, es lo único que nos puede ayudar ahora, la ciencia y la unidad social. Se ha visto cómo algunos dirigentes han abusado de su alta estima en sí mismos, obviando datos científicos y decidiendo sin consenso de expertos. Vamos, muchos han hecho de cuñaos, pero bien” (para leer la entrevista pinchar aquí). MartínBonfil Olivera, divulgador científico mexicano, explica muy bien que “una idea errónea muy común acerca de la ciencia es que está basada en certezas. En realidad, la ciencia es una disciplina en la que todo está, por principio, sujeto a discusión. La discusión crítica y la puesta a prueba de las explicaciones acerca de la naturaleza son la esencia misma de la labor científica” (para ver el artículo completo pinchar aquí).

Será mejor que dejemos el cuñadismo, “tendencia a opinar sobre cualquier asunto, queriendo aparentar ser más listo que los demás” (Fundeu), y cada uno y cada uno actuemos desde la preocupación por el bien común y la responsabilidad individual y colectiva… que aún tenemos mucho por demostrar. A falta de certezas, confiemos y seamos confiables…



lunes, 6 de abril de 2020

Fortaleza emocional en tiempos de tempestad

[He publicado esta entrada el 06.04.2020 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

El pasado 2 de abril asistí al webinar “Fortaleza emocional en tiempos de tempestad” impartido por el Dr. Mario Alonso Puig, reconocido médico, cirujano y conferenciante, y organizado por WOBI, World Of Business Ideas, que es un centro de contenido empresarial global. Voy a compartir las principales ideas del mismo que son una excelente brújula para los tiempos de incertidumbre que estamos viviendo. Empezó la conferencia con un potente mensaje: en los momentos más críticos, a pesar de la incertidumbre, suele salir de nuestro interior algo que nos permite darle la vuelta.

Aceptación frente a resignación. La resignación supone asumir lo que hay sintiéndose impotente para actuar. Puede generar desesperación. Nos hace víctimas absolutas de la situación. Cuando adoptamos una actitud pasiva algo le pasa a nuestro organismo que empieza a deteriorarse.

La propuesta es otra: “Tenemos que aceptar esta situación como si la hubiéramos elegido”. Suena paradójico porque en una situación de dolor, dificultad o incertidumbre la reacción más común parece ser la rebeldía, el enfado, la ira contenida (a lo que llamamos resentimiento). Es fácil caer en esos estados de resistencia, cuya consecuencia es que nos debilitamos física, mental y emocionalmente. En esos estados uno de los sistemas más atacados es el inmunológico. La aceptación supone relacionarnos con la realidad como si la hubiera elegido. El lenguaje puede jugar a nuestro favor o en nuestra contra. No genera las mismas reacciones ni conecta con las mismas experiencias hablar de cuarentena o confinamiento que de retiro. El Dr. Alonso Puig prefiere ésta última, aunque la realidad de estar en casa sea la misma. Cuando una persona asume que hay algo de valor a descubrir en una situación el sistema inmunológico se vuelve más agresivo y nuestro ejército natural (las células natural killer) entran en acción y se comen, literalmente, las células malignas.

Nos recordó que la parte del cerebro que más nos define como seres humanos es el área prefrontal, la que está detrás de la frente. Esta área es vital para: 1) las relaciones sociales (para interactuar); 2) prestar atención a lo esencial; 3) la creatividad, para aprender deprisa; 4) tomar decisiones. Esto se sabe por los estudios con personas que han sufrido traumatismos, hemorragias o tumores en esa zona. Y está comprobado que cuando una persona está muy tensa esa zona recibe menos sangre y, por lo tanto, funciona peor. La aceptación es la estrategia más inteligente. Sólo abrazando la situación podremos encontrar algo que compense el dolor y la dificultad.

¿Cómo podemos compensar la balanza?

Imaginemos que tenemos una balanza en la que en un platillo está toda la presión que sentimos en este momento (enfermedad, miedo, económica, soledad, estar lejos de tus seres queridos…). Tenemos que poner algo en el otro platillo que no sea impotencia porque eso nos hundiría en la tempestad. Tenemos que poner algo que nos haga seguir con esperanza. ¿Y qué podemos poner?
  1. Aceptación. Ya lo hemos mencionado. “Lo que se abraza se desvanece, lo que se resiste, persiste”.
  2. Cuidado del cuerpo. Tenemos que cuidarnos como nunca. El cuerpo tiene inteligencia somática. Tenemos que cuidar nuestro tubo digestivo (conviene hacer una dieta mediterránea baja en azúcar, el estrés aumenta la avidez por el azúcar). Y también tenemos que cuidar nuestro corazón y nuestra musculatura. Tenemos que movernos. El sedentarismo aumenta la ansiedad e incluso nos puede llevar a la depresión. Y tenemos que descansar y procurarnos un sueño de unas 7 u 8 horas, ya que el sistema inmunológico se vuelve más activo durante el sueño.
  3. Cuidado de la mente. Es muy importante cuidar el foco. Si todo el tiempo estamos oyendo noticias de muertos, infectados… eso empieza a ocupar todo y nos puede bloquear anímicamente. “Donde pongamos nuestra atención se hará más real para nosotros”. Está comprobado que después del 11-S quienes más revivieron las imágenes de la caída de las torres gemelas desarrollaron más síntomas de estrés postraumático. Tenemos que enfocarnos en las soluciones, cada uno y juntos; centrarnos en las oportunidades porque nuestro cerebro nos ayudará a lograrlo. Las palabras que usamos no son picotas, sino cerezas. Tenemos que usar palabras que nos traigan registros positivos porque eso mejora nuestro estado anímico y ponemos más peso en el platillo. Y tenemos que hacer todo lo posible por superar dos sesgos que se dan en estas situaciones difíciles: a) centrarnos en el pasado, lamentarnos por lo hecho o por lo dejado de hacer; b) proyectarnos en el futuro: ¿qué pasará? ¿qué haré? ¿cómo voy a…?  Estos sesgos nos hunden en la tempestad, aumentan nuestra sensación de impotencia. Donde mejor funciona nuestro cerebro y donde más centrado está es en el presente. Y podemos empezar por entrenarnos en centrarnos en el ahora durante 10 minutos al día, cerrando los ojos y fijándonos en las sensaciones de nuestro cuerpo.
  4. Cuidado del alma. Dr. Alonso Puig no habla de ningún credo religioso aunque abarca a todos los credos religiosos maduros (aquellos cuya base es el amor, el respeto, la ayuda…) y también a quienes no tienen ningún credo pero están convencidos de que el cuerpo es algo más que un conjunto de células. ¿Cómo se añade al platillo de la balanza desde esta dimensión? a) Ejercitando la gratitud, que reduce el miedo y protege al organismo de muchas formas; b) Cuidando de otros, saliendo de uno mismo, conectando con otras personas, ofreciendo cualquier cosa que pueda ser de utilidad, siendo comprensivos con la tensión de los otros; c) Atendiendo nuestra dimensión espiritual, en lugar de dejarnos atrapar por la desesperanza del sinsentido, abrirnos a la esperanza del misterio.
En definitiva, las batallas se libran fuera, pero se ganan dentro. Tenemos que aceptar la situación y cuidar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestra alma. ¿Y como sociedad? Cuando un sistema se enfrenta a una situación muy diferente, muy estresante, pueden ocurrir dos cosas: 1) que se destruya o 2) que suba a un nivel de sofisticación mayor.

Volveremos a un mundo distinto. Una sociedad más sana física y mentalmente, más justa, más feliz, en la que predominará el reino del ser y no el del tener. Nos habrá servido para transformarnos en una sociedad de mucho más nivel. Que así sea.



sábado, 21 de marzo de 2020

Mujeres y cooperativismo vasco mirando hacia Europa: construir una agenda compartida


El pasado el 10 de marzo, en el marco de la Facultad de Derecho de la Universidad de Deusto, el equipo de investigación EDISPe (Desarrollo Social, Economía e Innovación para las Personas ) y la Cátedra europea Jean Monet EUCLIPE (European Union Economic and Legal Integration for People), organizamos el evento: Mujeres y cooperativismo vasco mirando hacia Europa: construir una agenda compartida. El objetivo del mismo era “aglutinar a un colectivo con participación equilibrada de investigadoras y de cooperativistas vascas para co-construir una agenda de las temáticas relevantes en esta cuestión, consensuando una priorización que se convierta en la hoja de ruta de un Seminario Permanente Mujer y Cooperativas Vascas”. Contamos con una ponencia marco, con dos invitadas excepcionales, y después realizamos una dinámica de grupo para co-construir la agenda. Voy a compartir aquí algunas de las ideas que recogimos.

Malena Riudavents Suárez, Vicepresidenta de COCETA (Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado) y miembro del Comité de Equidad de Género de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI),  destacó el hecho de que las mujeres en las cooperativas están en una posición mejor que en otras organizaciones ya que la igualdad está en el ADN del cooperativismo. “Estamos ante una fotografía difícil de ver en otras organizaciones”. Explicó cómo desde el Departamento de Mujer de COCETA se está trabajando en 3 vertientes: 1) Creación de empleo (con foco especial en atender a mujeres para salir de la economía sumergida); 2) Condiciones de trabajo, que benefician a todas las personas; 3) Participación en la gestión, para incorporar la mirada de las mujeres. En 2019 publicaron el estudio Las mujeres en las cooperativas de trabajo. Me quedo con una frase que dijo: “Las mujeres dan poder a las cooperativas y las cooperativas dan poder a las mujeres”.

Paloma Arroyo Sánchez, Directora de COCETA, nos recordó dos pensamientos de Don José María de Arizmendiarrieta (alma del movimiento cooperativo de Mondragón) que invitan a la reflexión:
"La posición de la mujer es, en toda sociedad,
la medida exacta de su nivel de desarrollo" (066)

"El mundo no se nos ha dado para contemplarlo,
sino para transformarlo" (235)
Así mismo, insistió en que las cooperativas son un modelo empresarial, no un modelo residual para aquellas personas que no tienen otra forma de integrarse. Son la piedra angular de otro modelo que ya existe: la Economía Social y Solidaria. Además, es una fórmula en la que se concilia más y en la que las condiciones laborales son mejores para todas las personas.

Compartió un sueño, una visión, muchas mujeres en las cooperativas tomando decisiones y cambiando la sociedad. Para conseguir que las mujeres lleguen a esos ámbitos de poder, en palabras de Paloma “igual hay que transgredir un poco, la democracia no tiene por qué ser un absoluto”.
Si tuviera que resumir lo vivido diría 3 palabras: Ilusión, compromiso y orgullo. Nos reunimos mujeres ilusionadas con el cooperativismo, orgullosas de sus valores y comprometidas con impregnar la sociedad de los valores cooperativos y empoderar a otras mujeres.

Fue un bonito ejercicio de sororidad. Una llamada a la transformación. Una declaración, un compromiso por juntas conseguir hacer del mundo un lugar mejor para todas las personas. Continuará…



lunes, 28 de octubre de 2019

En defensa de la voz

[He publicado esta entrada el 28.10.2019 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Hay una anécdota personal que tengo grabada a fuego por lo que me dolió. Mis hijos tendrían unos 9 y 10 años y medio, respectivamente.  En cualquier caso fue antes de que me separara de su padre. Estábamos los cuatro sentados en la mesa de la cocina y mi hijo mayor me preguntó: “Ama ¿a ti te pagan por los libros que escribes?”. Le respondí: “Cariño he escrito artículos, capítulos de libros y sólo hay un libro por el que me han pagado derechos de autora pero que es un libro técnico y no es de una gran tirada” [Aunque he de decir que estoy muy orgullosa de que en su día fuera traducido al portugués]. El comentario del padre fue demoledor: “Ya sabes… las cositas de amatxu”. ¡Qué pocas palabras para tirar por tierra el conocimiento, el esfuerzo… el trabajo de otra persona! ¡Y delante de mis hijos! Hoy más que nunca sé por qué me dolió tanto… Fue un intento de callar mi voz, no sé si intencionado o no, pero sí efectivo… En ese momento callé con un puñal clavado en mis entrañas. Creo que hoy actuaría de forma diferente…

Esta anécdota que he compartido ilustra una constante que hemos vivido las mujeres a lo largo de la historia. Se nos ha vetado el poder, o no lo hemos tenido fácil para alcanzarlo, y se ha acallado nuestra voz, se nos ha mantenido alejadas del discurso público (salvo de las ‘causas femeninas’). En México tienen una expresión que me impactó la primera vez que la escuché: “Calladita te ves más bonita”. Mary Beard, catedrática de la Universidad de Cambridge y especialista en estudios clásicos, explica muy bien cómo se nos suele callar actualmente (en el libro incluye ejemplos a lo largo de la historia empezando por el mundo clásico): “La situación es la siguiente: en una reunión, una mujer hace una observación, le sigue un breve silencio y tras unos incómodos segundos, un hombre retoma su argumento allí donde lo había dejado:  ’lo que estaba diciendo es que…’. El efecto es como si nunca hubiera abierto la boca y termina culpándose a sí misma y a los hombres a cuyo exclusivo club parece pertenecer la discusión (Beard, 2018: 46). Esto es el mansplaining [man – hombre + explaining – explicando], fenómeno al que Rebecca Solnit dedicó un interesante  conjunto de ensayos.

Incluso podríamos ir más allá… “Un aspecto todavía más interesante es la conexión cultural que se pone de manifiesto cuando una mujer defiende opiniones impopulares, polémicas o simplemente diferentes: en este caso se consideran indicativas de su estulticia. No es que uno esté en desacuerdo con ella, es que es tonta: ‘Lo siento, cariño, pero es que no lo entiendes’” (Beard, 2018: 40). Cuando estaba haciendo la tesis encontré un libro, La ventaja de ser mujer: el liderazgo femenino, de Sally Helgensen quien es reconocida por Forbes como la primera experta mundial en liderazgo femenino. En el libro destacaba la importancia de la voz en el ejercicio del liderazgo. Al hablar de liderazgo se suele hacer hincapié en el poder de elaborar y transmitir una visión que llegue a ser compartida por todas las personas. Para Helgensen la voz es un concepto más amplio que el de visión (y lo abarca), y el liderazgo femenino tiene mucho que ver con esa voz.  Y la voz hay que desarrollarla…

Y para hacerlo hay que repensar el poder que tradicionalmente se ha entendido como algo casi exclusivo de hombres, un objeto de propiedad al alcance de muy pocos. Me parece muy sugerente la propuesta de Beard (2018: 88): “significa separarlo del prestigio público; significa pensar de forma colaborativa, en el poder de los seguidores y no solo de los líderes; significa, sobre todo, pensar en el poder como atributo o incluso como verbo (‘empoderar’),  no como una propiedad”.

Me quedo con la frase de  Onda Feminista (medio online que busca impulsar la equidad de género en América Latina): “Olvida lo que te enseñaron. Calladita no te vas más bonita. Suma tu voz”. Os animo y me animo a no callar, a reivindicar vuestra voz y a hacerlo en todos los ámbitos, públicos y privados. Pensemos más en empoderarnos y empoderar a otras personas que en el ejercicio del poder como hasta ahora se ha hecho.


Bibliografía
  • Beard, Mary (2018). Mujeres y poder. Un manifiesto. Barcelona: Crítica.
  • Helgesen, Sally (1993). La ventaja de ser mujer: el liderazgo femenino. Barcelona: Granica


lunes, 5 de agosto de 2019

¿Por qué sufren las personas buenas?

[He publicado esta entrada el 05.08.2019 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

A mi alrededor tengo muchas bellas personas que han sido zarandeadas por las circunstancias de la vida hasta límites bastante duros. Hay una conversación con una de estas personas que se ha repetido en varias ocasiones y que en el fondo tiene la pregunta de por qué algunas personas tienen que sufrir tanto; por qué parece que la vida se ensaña con ellas cuando no se lo merecen. Esta persona me comentaba que el hecho de ser creyente ayuda pero que reconoce que en su interior a veces tiene un poco de enfado con la vida y con ese Dios que parece indiferente a su sufrimiento, que es también el sufrimiento de muchas personas.

Lo que está en el fondo es lo que se ha denominado la “noche oscura del alma” o el “silencio de Dios”. Incluso las personas con una fe más firme pasan en algún momento por ese desierto. El rapero ZPU tiene una canción que lleva como título, precisamente, “El silencio de dios” y que describe muy bien lo que supone. En el estribillo dice:
“Callado tan callado como los bloques de hielo
Créelo tu señor no anhelo en entrar en tu cielo
Duelo en cada calle porque ya nadie te ve
Porque las farolas iluminan menos que ayer
Callas la vergüenza de este mundo sin consuelo”
Hay una frase de Buda que se suele citar a menudo: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional” (es interesante al respecto la reflexión de Adriana Reyes). El hecho de vivir nos trae inevitablemente situaciones y experiencias dolorosas (son la otra cara de la moneda). Debido a éstas en ocasiones nos enquistamos en pensamientos y emociones de rabia, resentimiento y similares. Nos empeñamos en buscar responsables, en pedir cuentas incluso a Dios, en lamentarnos de la mala suerte… Y eso dificulta nuestro aprendizaje y desarrollo. Está claro que nadie elige ni las cartas ni las circunstancias que le tocan vivir. Lo que sí está en nuestra mano es cómo vivir esas situaciones y experiencias. No es lo mismo hacerlo desde la rabia que desde el amor. Quizá esta sea la clave, enfocar nuestra vida en el amor. Pensar, decidir y hacer desde el amor. Hacer del amor nuestra brújula. “El amor es un fuego que compenetra los corazones en fusión perfecta” (Chiara Lubich).
Hace tiempo escribí sobre la película Silencio que habla sobre este tema (véase Solo en el silencio). Reproduzco de nuevo el soliloquio final de uno de los protagonistas:
“-Señor, he luchado contra tu silencio.
-He sufrido a tu lado, nunca he estado en silencio.
-Lo sé. Pero aunque Dios hubiera estado en silencio, toda mi vida hasta el día de hoy… todo lo que hago, todo lo que he hecho habla de él. Fue en el silencio donde escuché tu voz”
Con el devenir del tiempo he desarrollado una profunda intuición… Quizá las bellas personas lo son no porque les haya tocado en una suerte de azar cualidades y circunstancias más favorables que al resto, sino porque viven las que les han tocado no con resignación sino con una consciente aceptación. Así han logrado dar un sentido profundo a su vida y a su sufrimiento. Y quizá han descubierto, como dice ZPU…
“Callas porque nos miras y sientes
Porque tu silencio es el silencio de la gente”


viernes, 19 de julio de 2019

Una práctica para ganar sentido y profundidad: el examen ignaciano

Ilustración de “Exercitia Spiritualia” de Ignacio de Loyola

De 15 al 17 de julio tuvo lugar en la Universidad de Deusto el Encuentro Inter-universitario Unijes (red de los centros universitarios vinculados a la Compañía de Jesús en España) bajo el título: “Claves prácticas de la Pedagogía Ignaciana en la Innovación Educativa Universitaria”. Han sido días intensos pero de mucha luz para nuestra labor docente. Quiero poner el foco en una herramienta/práctica que ayuda a ganar profundidad y sentido, el examen del día, y que puede trasladarse a la práctica docente. Las ideas que aquí presento han sido unas tomadas y otras inspiradas por la ponencia de Francisco José Ruíz Pérez sj, quien fuera Provincial de la Compañía de Jesús y actualmente es Decano de Teología de la Universidad de Deusto.

Día a día vamos tomando decisiones y viviendo experiencias. Muchas de ellas únicamente cobran sentido en la medida que les insuflamos tiempo y las miramos con cierta distancia. Para que nuestra experiencia gane profundidad tenemos que hacer paréntesis contemplativos y de revisión. Debemos hacer ejercicios de perspectiva (mirar hacia atrás para ver de dónde venimos) y prospectiva (mirar hacia delante para ver qué camino tomar) para situarnos en la vida, en todos su ámbitos, con sentido. Este es un camino personal, individual que nadie puede recorrer por nosotros ni nosotras.

Ignacio, a partir de su experiencia personal, propuso un método para ganar en libertad, para ordenar los afectos desordenados, y descubrir a Dios en la vida cotidiana: los Ejercicios Espirituales.  La clave reside en ejercitar, en practicar. Dentro de todas estas prácticas hay una que destaca: el examen del día. La Espiritualidad ignaciana es muy metodológica. Si hay algo en lo que seguro que todos y cada uno de los jesuitas de ayer, hoy y mañana se parecen es en esta práctica, que es un ejercicio minimalista propuesto por Ignacio. ¿Por qué minimalista? Porque es lo mínimo que Ignacio pedía y solo requiere 10 minutos y 5 pasos.

Una vez que somos capaces de encontrar 5-10 minutos en los que hacer una pausa sin prisas ni distracciones estamos en disposición de seguir la siguiente secuencia de pasos que se resumen en la imagen que abre esta entrada:
  1. Me pongo en presencia de Dios y le doy gracias por tanto bien recibido. No es un ejercicio con uno mismo, con una misma. Es colocarse en un espacio interior de relación. No hay exigencia. Es un diálogo, no un monólogo.
  2. Le pido a Dios que se haga presente en mi propia vida. No se trata de buscar a Dios en la vida sino de pedirle que se nos manifieste y que aprendamos a descubrir su acción en nuestro día a día.
  3. Reviso el día como si estuviera viendo una película: DÓNDE  he estado (en las experiencias fundamentales los lugares son clave); QUÉ he hecho, repaso mis acciones; CON QUIÉN he estado, miro a los otros y otras con los que me he encontrado.
  4. Abro el libro de los registros profundos que me ha dejado el día. Me pregunto por las consolaciones y desolaciones que he tenido. “La consolación espiritual consiste en cualquier movimiento del corazón y de la mente que incremente la fe, la esperanza y el amor genuino de sí mismo y hacia otros. […] La desolación espiritual es lo opuesto” (Glosario de términos Ignacianos y Jesuitas).
  5. Pido a Dios fuerza para hacerlo y agradezco lo bueno que he tenido en el día. No estamos ante un ejercicio de perfeccionamiento moral o de autorrealización. No tenemos que ser personas perfectas. No hay culpabilización. Existe una posibilidad de futuro. Podemos empezar a transformar la realidad y tenemos que comprometernos con ello.

En la medida en que nos ejercitemos en esta práctica vamos a ir conociendo nuestros condicionamientos y conquistando grados de libertad. Sería muy interesante que, después de haberlo puesto en práctica personalmente, introdujéramos a nuestro alumnado en este camino de reflexión profunda que contribuye a la madurez. Cómo hacerlo es algo que cada uno debe descubrir y aplicar a su contexto.

¿Puedes reservar 10 minutos diarios para que tu vida gane en profundidad y sentido, para aumentar tu consciencia y conocimiento? ¿Lo puedes trasladar a tu alumnado? ¡Merece la pena!



martes, 18 de junio de 2019

Lo que me hace levantarme cada mañana

[He publicado esta entrada el 17.06.2019 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Imparto la asignatura La comunicación humana en el Título Universitario en Cultura y Solidaridad. Es un grupo que me encanta. Lo componen personas que vuelven a la universidad, o que acuden por primera vez, después de unos cuantos años de camino por la vida. Tienen una avidez por aprender y compartir que es muy gratificante. Al comienzo de una de las clases un ‘alumno’ (lo entrecomillo porque en esa clase todas las personas somos alumnas y maestras) me pidió presentar un proyecto en el que está muy comprometido y que creía podía interesar al resto de la clase (https://jubilacionactiva.eus/). Su presentación me dio pie a hablar de un tema que me parece fundamental, independientemente del momento vital en el que se esté, el proyecto de vida.
Hace ya un tiempo escribí una entrada que llevaba por título El proyecto de vida y el sentidoCada día veo más claro la importancia que tiene reflexionar y buscar el sentido de la propia vida. No podemos dejarlo al azar o las circunstancias, por más que éstas nos condicionen. Un proyecto de vida tiene que estar equilibrado y contemplar múltiples facetas: personal, social económica, familiar, laboral, etc.
Quiero compartir unas palabras de Viktor Frankl que nos invitan a replantearnos nuestra actitud ante la vida… La vida espera algo de nosotros y nosotras y nos corresponde aceptar el reto…
“Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros. Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en vez de ello, pensar en nosotros como en seres a quienes la vida les inquiriera continua e incesantemente. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo” (Frankl, 1991, p.46).
Me voy a centrar en una de las facetas del proyecto de vida, que no la única, ni necesariamente la más importante, la laboral. Es una faceta que nos ocupa mucho tiempo durante un gran periodo de la vida. Muchas veces lo reducimos a una ocupación para ganarnos el sustento. Pero eso responde al por qué trabajamos, no el para qué. Al por qué el ser humano puede responder con bastante facilidad. Somos capaces de justificar casi cualquier cosa. Sin embargo, la pregunta difícil es el para qué. Esta nos remite al propósito, al sentido.
En una conversación con un amigo, este comentaba que a veces se le hace duro ir a trabajar porque en la organización se dan situaciones complejas, a veces incluso injustas. Sin embargo, en esos momentos de bajón recuerda que gracias a su trabajo algunas personas han podido acabar sus estudios (trabaja en un departamento de becas) y eso le hace recobrar el sentido. ¡Qué importante es conectar con el sentido del propio trabajo!
Mi querida amiga Lumi me preguntó recientemente: “¿Qué significa ser profesora para ti?”. Mi respuesta fue prácticamente inmediata: “Para mí ser profesora es tocar almas. Es contribuir a que mi alumnado sean mejores personas. Es compartir lo que sé y lo que soy…”. En mi despacho está pegado en la pared el tarjetón que reproduzco abajo y que preparé para un curso para profesorado en un colegio. Lo tengo a modo de recordatorio para mí, ya que lo veo constantemente, y de compromiso hacia quien entra por la puerta.
Alguna vez he pensado lo que me gustaría que pusiera en mi lápida: Amó, vivió, sintió e hizo todo lo posible para dejar un mundo mejor. Fue una buena persona y una buena profesora.
Bibliografía


viernes, 23 de noviembre de 2018

¿Por qué tengo miedo?

[He publicado esta entrada el 23.11.2018 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Recientemente he asistido a un concierto, más bien una meditación comunitaria cantada, de la Hermana Glenda, a quien descubrí hace unos veinte años. Es una cantautora de música cristiana nacida en Chile y con nacionalidad española que se dedica a la evangelización a través de la música. Una de las canciones, que hacía mucho que no escuchaba, me removió por dentro, Nada es imposible para ti. Sus versos todavía resuenan en mí: “¿Por qué tengo miedo? (…) ¿Por qué tengo dudas?”

Como dice mi amigo Roge hay muchos miedos… “Miedos desadaptativos, paralizantes, agresivos, humillantes, cotidianos, invisibles, amigos, condicionados y condicionantes, viejos y nuevos, aceptados, odiados, del pasado, del presente, del futuro… de los más peligrosos. Miedos fóbicos, terroríficos, pavorosos, pero también sutiles, silenciosos, permanentes, depresivos y deprimentes”. A veces nos cuesta vernos como animales y no somos conscientes de que nuestra razón no puede acallar lo que nuestras emociones ‘gritan’ por cada poro de nuestra piel. Ante el miedo nuestro cerebro tiene grabadas tres respuestas: ataque, huida o inmovilidad. He de reconocer que en mí la más habitual es la inmovilidad, el miedo me paraliza, me bloquea. Y, como dice Roge, eso te hace presa fácil de los depredadores y depredadoras, que huelen el miedo y  les excita porque te conviertes en  una presa. ¿Y cuáles son mis mayores miedos, los fantasmas que me acompañan? En mi caso los tengo bien identificados: el rechazo y el abandono… Y esto me habla del miedo a la soledad.

Hay un vídeo muy sugerente de José María Rodríguez Olaizola sj que se titula “¿Se puede bailar con la soledad?” (tiene también un libro con ese título). Como señala puede parecer una paradoja porque el baile evoca algo alegre mientras que la soledad evoca algo triste. En toda vida hay soledad (creo que la mayor constatación de ello es que todas las personas nacemos y morimos solas aunque estemos rodeadas de gente). Hay soledad buscada con la que es fácil bailar. Lo complicado es bailar con esa soledad no buscada, la que te ataca cuando miras las vidas de los demás y te parece que están llenas de vínculos y encuentros mientras que la tuya no lo está. Rodríguez Olaizola da tres claves para bailar con esa soledad: 1) Escuchar la música, aprender a oír los ruidos y voces que nos hablan de vida y nos demuestran que no estamos solos o solas; 2) Aprender a escuchar a las demás personas, a reconocerlas, con sus luces y sus sombras, más allá de sus máscaras; 3) Ofrecer afecto, no exigirlo… ahí empezamos a bailar.

Y merece la pena bailar porque, como señala el siguiente autor al que vamos a mencionar,  “la buena vida se construye con buenas relaciones”.  Robert Waldinger es el 4º director del Harvard Study of Adult Development, una investigación sobre la vida (trabajo, salud, vida familiar, etc.) de 724 hombres a lo largo de 75 años realizada a través de cuestionarios, entrevistas, historias médicas, etc. La pregunta a la que tratan de dar respuesta en el estudio es: ¿Qué nos hace felices y saludables?  El mencionado estudio comenzó en 1938. En la fecha de la charla, diciembre de 2015, 60 de esos hombres continuaban con vida y seguían participando en el estudio. Había dos grupos iniciales: uno eran alumnos cursando segundo año de carrera en Harvard; el otro eran chicos de los barrios más pobres de Boston. Actualmente están estudiando a los descendientes de los participantes en el estudio, más de 2000, y hace una década se incorporó a las mujeres de los participantes. La conclusión central del estudio no tiene que ver con la fama y el dinero: “Las buenas relaciones nos hacen más felices y más saludables”. Se derivan tres aprendizajes importantes: 1) “Las conexiones sociales nos hacen bien y la soledad mata”; 2)”Lo que importa es la calidad de las relaciones más cercanas”; 3)”Las buenas relaciones no sólo protegen el cuerpo, protegen el cerebro”. No es necesario que las relaciones sean buenas todo el tiempo, en todas hay altibajos, lo importante es saber que se puede contar con la otra persona.

Volviendo a la canción que mencionaba al principio… ¿Por qué tengo miedo sin nada es imposible para ti y, añado, has llenado mi camino de personas que le dan brillo y sentido?


viernes, 26 de mayo de 2017

Por unas relaciones afectivo-sexuales libres de violencia


[He publicado esta entrada el 26.05.2017 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


El 6 de mayo de 2017 asistí en el Auditorio de la Universidad de Deusto a la charla-debate:  “¿Quién nos atrae y por qué? Relaciones afectivo-sexuales libres de violencia”, organizada por la  Plataforma Interdisciplinar de Género e impartida por Marcos Castro Sandúa, Profesor de Secundaria así como de la Universidad de Barcelona. El profesor Castro pertenece a la asociación Homes en Diàleg (Hombres en Diálogo) cuyos miembros, como dice su página web, tienen como único rasgo en común “el convencimiento en la lucha contra la violencia de género y por unas relaciones igualitarias y apasionadas”. En la asociación trabajan en la socialización preventiva de la violencia de género. El Auditorio estaba lleno un sábado a las 10.30 de la mañana. En su mayoría era alumnado de psicología pero también había profesorado de la universidad y de centros de secundaria. Yo me marché a las 12.40 y todavía se estaban haciendo preguntas… Este hecho habla del interés que suscitó el tema. En una intervención que hubo al final se señaló que la presentación que se había hecho estaba basada en relaciones heteronormativas. La respuesta fue que sobre relaciones no hetoronormativas no hay mucha investigación pero que el modelo que se presenta se podría extrapolar.


En el cuadro anterior se resume el modelo tradicional de relaciones afectivo-sexuales con la imagen de fondo del castillo feudal. En la base del castillo está la doble moral: “lo que debo hacer, lo bueno” (ética) frente a “lo que me gusta” (deseo). Esta doble moral se puede ver en las declaraciones de una adolescente a Ragazza que presentó el profesor Castro: “Mis papás me dicen que me case con un chico bueno y yo les hago mucho caso; hasta que me tenga que casar, me dedico a divertirme con los malos”.
Normalmente los adultos educamos desde la ética y la otra parte, la del deseo, no la presentamos. No argumentamos para desmontar este modelo tradicional. Llega un momento en el que los adultos poco podemos influir en la educación, lo que más inciden son los iguales y los mensajes que reciben a través de los medios, las redes, etc. Por eso es importante trabajar desde la infancia, y presentando la cara del deseo, para que no se normalice la violencia como algo natural en el proceso de socialización.
En este modelo se opone la Masculinidad Tradicional Dominante (MTD), que es lo ‘deseable’ y lo que gusta,  a la Masculinidad Tradicional Oprimida (MTO). Como personificación del MTD tendríamos a los señores feudales que aparecen en la serie Juego de Tronos; y de la MTO al Pagafantas. El modelo de relación que se presenta en el lado de la MTO es el del amor sin pasión, y en la MTD es el de la pasión sin amor. Es significativo el comentario que le hizo una alumna de 1º de la E.S.O. después de ver un vídeo de un “chulo de manual”: “Prefiero un cabrón que un mariconcete”. No se puede equiparar la MTO con la MTD, pero el sistema necesita a los Pagafantas ya que lo mantienen. En la literatura, el cine y la televisión hay muchos ejemplos que reproducen y perpetúan este modelo tradicional: la Celestina, Don Juan Tenorio, Tres metros sobre el cielo, la saga After (cuyo público objetivo son adolescentes), Mujeres y Hombres y Viceversa, etc. Llama la atención que el “preso más guapo del mundo” debutara en la Semana de la Moda de Nueva York en febrero de 2017, poco después de haber sido puesto en libertad (una vez más triunfa el “chico malo”); o que en televisión se frivolice gastando bromas que normalizan el acoso sexual.
Como señaló el profesor Castro “No hay ningún otro rasgo común a todos los hombres que matan o agreden a las mujeres que ser hombres MTD” (Flecha, Puigvert y Ríos, 2013: 99). Cuando una mujer es agredida no hay nada que le haga ser agredida. Puede que haya consentido hasta momentos antes pero “NO es NO”. Y en esto se educa, y se aprende, desde la infancia. Hay que tener claro que tu cuerpo es tuyo y nadie lo puede profanar. No  todo es un juego. No puede ser ‘normal’ que se nos invada. Quienes abusan de menores utilizan el juego y el secreto para actuar con impunidad. Para este proceso educativo son útiles libros como: ¡Mi cuerpo es mío!Ni un besito a la fuerza; o webs como: La regla de KikoFundación RANA.
Es importante utilizar prácticas preventivas que sean seguras. A veces se presentan dinámicas, como la que reproducimos a continuación y que mostró el profesor Castro, que tienen una visión bastante naíf de los conflictos (está sacada de un manual que está disponible en la web). En el fondo de esta está la visión de que el conflicto se da entre iguales. Rara vez sucede así. Normalmente suele haber una persona que machaca a otra. Los adultos rara vez nos enterarnos de todo. Además, dramatizar o hacer juegos de rol tienen sus riesgos. Hay que estar muy seguro de quién es quién, ya que podemos poner a las personas en situación de desprotección (por ejemplo, si la víctima de acoso hace ese papel en la dramatización). Si no estamos seguros de los roles de cada persona es mejor no hacer nada ya que puede ser una actividad de destrucción emocional. Y acabar con “esto es un beso”… ¿Qué pasa si la persona no quiere? Igual podemos acabar ejerciendo una presión que va en contra del “NO es NO”. Basta con imaginar que a los adultos nos propusieran algo así…

Para superar este modelo tradicional de masculinidad y de relaciones Bonino (2008: 77) señala que  “se requiere dirigirse explícitamente a los hombres, en tanto todos, de una u otra manera, por acción, omisión, complicidad, o indiferencia, participan en la generación, mantenimiento, legitimación y perpetuación de la violencia de género. Son ellos quienes incorporan, portan, practican, naturalizan, permiten y perpetúan las viejas formas de masculinidad no igualitaria que sustenta dicha violencia. Sin su cambio; sin su renuncia a la reproducción de los valores masculinos desigualitarios, la violencia de género no podrá erradicarse”. Hay que apostar por las nuevas masculinidades alternativas (NAM – New Alternative Masculinities). “Si conseguimos mover el atractivo hacia las NAM, estaremos promocionando no sólo  relaciones igualitarias sino relaciones llenas de sentido, pasión e ilusión” (Natividad Sancho, 2014: 60).
También hay que erradicar algunos mitos que están muy extendidos:
  • La idea del instinto, rayo, química, magia. El amor, el deseo y la atracción sexual son sociales, no son inevitables. Representan “la exteriorización de aquellos gustos y preferencias interiorizados a través de la socialización previa” (AA.VV., 2015: 10). Entra en juego la libertad y la responsabilidad. Su origen no es biológico, se ha aprendido. Por lo tanto se puede desaprender.
  • La atracción temporal. La juventud recibe muchos mensajes de que lo importante es pasárselo bien sin importar con quién. Esto llevado al extremo son las camisetas con eslóganes como “Hoy follo, mañana a juicio” o “Médico de buena fama, mejor aún en la cama” que se lucieron en la fiesta de las paellas universitarias en Valencia. Sería cuestionable qué se entiende por pasarlo bien. Además, decir que no importa con quién es frívolo o ingenuo. Claro que importa con quién y cómo. Hay hechos que pueden marcar e incluso destrozar una vida.
  • El espejismo del ascenso. Es la percepción equivocada de que al tener una relación con un chico MTD su estatus e interés sube, cuando en realidad baja y pasan a ser objeto de acoso. Incluso hay casos que tienen un desenlace fatal (Alandete, 2010).
La buena noticia es que hay vida fuera del castillo. Se pueden derribar los muros. El punto de partido es reconocer lo que previamente hemos comentado. Se critica mucho el enamoramiento porque desprotege. Lo que desprotege es de quién y cómo te enamoras. Cuando el ideal se construye fuera de los muros del castillo puede ser un salvavidas.
Ramón Flecha y Lidia Puigvert plantean el «amor ideal» del Siglo XXI “como diverso y plural. El amor ideal no va asociado a ninguna opción sexual en particular ni forma de relación en concreto, ni tiempo de duración específica y sí tiene un rasgo común: ausencia de violencia de género.  La socialización en el deseo hacia el «amor ideal» contribuye a prevenir la violencia de género, ya que conjuga ausencia de violencia de género con libertad sexual y libertad de elección en las relaciones” (AA.VV., 2015: 49).
Se trata de desarrollar relaciones que combinen pasión y amistad, excitación y cariño, locura y ternura. Y esto se consigue potenciando:
  • La amistad y seguridad. Para ir en contra de quienes cometen abusos y agresiones hace faltan redes de apoyo. Los buenos amigos se posicionan, la amistad protege. Y eso se aprende igual que se ha aprendido la ley del silencio. Frondoso, el personaje de Fuente Ovejuna, se enfrenta a la autoridad en contra del derecho de pernada porque cuenta con el apoyo del pueblo.
  • La fortaleza y la valentía. Está muy relacionado con lo anterior. Se debe poner el atractivo en quien se posiciona en contra. Hay que ponerse a favor de la víctima y en contra de quien maltrata. Una vez que te posicionas ahí tienes que ser fuerte y valiente. Existen iniciativas muy interesantes como: El club de los valientes de la comunidad de aprendizaje CPI Sansomendi IPI (Vitoria); La Red solidaria de víctimas de violencia de género en las universidades; o Truckers Against Trafficking (TAT).
  • La bondad y el atractivo. Si logramos que la bondad genere atractivo conseguiremos construir la alternativa.
“La combinación de la atracción con la igualdad es lo que permite a los NAM romper con la doble moral y contribuir para prevenir y erradicar la violencia de género” (AA.VV., 2015: 24). Construyamos entre todos unas relaciones igualitarias y libres de violencia. Eduquemos para soñar relaciones ideales basadas en la igualdad, la libertad, la pasión, la bondad, y la amistad.
Bibliografía