lunes, 13 de enero de 2020

¿Por qué escribo en un blog?


A raíz de la última entrada del blog en la que escribía una carta a mi yo con 20 años un buen amigo me escribía una reflexión por guasap que comenzaba: “Desde hace tiempo me ronda en la cabeza la pregunta: ¿qué anima a algunas personas a contar su  vida en un blog?”. Yo no sé qué les lleva a otras personas a hacerlo. Eso sí, tengo muy claro qué es lo que me mueve a mí y para qué lo hago.

Iniciaba la primera entrada de este blog, 10 de junio de 2013, diciendo: “Empiezo hoy una aventura que hace tiempo que quiero emprender... Escribir me relaja, me centra, me ayuda   a poner las cosas en perspectiva... Lo hago para mí, y si a otros les sirve lo que escribo... ¡MEJOR!”. Para entonces ya llevaba años escribiendo en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb. Desde joven tengo escritos diarios y cuadernos de oración. Esos son mis tesoros. Igual que cartas que conservo de personas importantes en mi biografía que me transportan en el tiempo y alimentan mis recuerdos. Cuando más he escrito ha sido en las encrucijadas. “En etapas cruciales de la vida, cuando se atraviesa un duelo, se afronta una enfermedad o se encara una crisis, el diario es una casa donde acudir en busca de luz, consuelo y calor” (Rebón, 2019). “Plasmar en un cuaderno o en un blog las vivencias del mundo emocional, las dolencias o las frustraciones es una buena herramienta que ayuda a gestionar dichas circunstancias” (Jarque, 2013). Si dejo de escribir un tiempo lo echo de menos, y cuando lo retomo es como volver a casa, como encontrar de nuevo el rumbo.

En el blog escribo tanto sobre la lectura que hago de mis historias personales, como sobre cursos, libros, películas o cualquier cosa que me haga reflexionar y que quiera conservar y compartir. Es mi repositorio, mi memoria particular. El lugar al que acudo cuando quiero refrescar alguna vivencia. A veces, envío algunas entradas a mi alumnado… Hay muchas sobre comunicación, amor, ética, emociones… Mi sueño sería que mis hijos leyeran lo que escribo porque estoy segura de que entenderían mejor a su madre y verían otra cara de algunas situaciones y experiencias.

Hoy he disfrutado de la entrevista a Jordi Sierra i Fabra que lleva el sugerente título de “Leer me salvó la vida, escribir le dio un sentido”.  Me he identificado con una idea: “Quería ser escritor, no rico o famoso, eso es otra historia. El arte se mide por lo que sientes al hacerlo, no por lo que te pagan por hacerlo. Y yo quería escribir. Era un niño, nada más que un niño que tenía un sueño. Mi padre me lo prohibió. Mi padre, si me pescaba escribiendo, lloraba”. Escribo porque me siento bien al hacerlo, me libera, me ayuda a descubrir mis emociones y a matizarlas, aclara mis pensamientos, me facilita elaborar mi discurso, contribuye a mi búsqueda de sentido… Además, es muy gratificante recibir feedback sobre aquello que piensas, sientes y vives. Da pie a una comunicación muy profunda… Por eso no voy a dejar de hacerlo…

Bibliografía




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