viernes, 16 de septiembre de 2016

Sobre las barreras


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 16.09.2016]

Quiero compartir aquí algunas reflexiones sobre una experiencia relacionada con un proyecto de investigación en el que participo. Ciudades Amigables para Todas las Personas es una iniciativa de carácter interdisciplinar que nació en 2012. Está promovida por la Fundación Zerbikas (Centro Promotor de Aprendizaje y Servicio Solidario en Euskadi), participan tres equipos de investigación de la Universidad de Deusto: EDISPe, DeustoTech-Energy y eDucaR; las entidades de discapacidad física FEKOOR e IGON; y diversos municipios y centros educativos del País Vasco. En este proyecto las personas adolescentes son las protagonistas en todas las fases del proceso, en estrecha colaboración con los colectivos con discapacidad motora. Esto genera oportunidades de aprendizaje vivencial para ambos colectivos, que, además, tradicionalmente han estado alejados de la participación ciudadana.

El lunes 12 de septiembre acudimos al Colegio Santa María de Portugalete, que está muy involucrado en el proyecto desde su inicio,  y estuvimos toda la mañana con el alumnado de 4º de la ESO (92 personas en torno a 15 años, mucha vida, muchas hormonas...). En primer lugar hicimos un taller sobre discapacidad y les dimos unas instrucciones para el posterior mapeo que se hizo por grupos por la ciudad con el objetivo de analizar la accesibilidad urbana. Se hicieron 19 grupos: 10 de los cuales iban acompañados por una persona con movilidad reducida; el resto iban acompañados por un profesor o profesora del Colegio o por alguna de las 3 personas que íbamos de la universidad. Los grupos que no iban acompañados por personas de Fekoor llevábamos una silla de ruedas en la que se iban turnando los alumnos y alumnas.  Experimentaron el llevar y el ser llevados.

El martes 13 de septiembre el alumnado se desplazó a la Universidad de Deusto (UD) acompañado por un grupo de profesores y profesoras. Se dividieron en 3 grupos y en la primera parte de la mañana visitaron la UD, el FabLab, introdujeron los datos del mapeo del día anterior y realizaron una encuesta de evaluación; en la segunda parte se hizo un World Café y un acto de cierre.

Fueron dos días intensos  por todo lo que hubo que movilizar y porque también se produjeron movimientos internos en las personas participantes… El primer día en el taller se les planteó una pregunta: se le pidió a cada uno que pusiera en un pósit una palabra o palabras que relacionaran con la discapacidad. Señalaron, con una diferencia abrumadora respecto de otras palabras: silla de ruedas, problema y dificultad. El segundo día en la encuesta de evaluación (después del taller, los testimonios recibidos y el mapeo) las respuestas a la misma pregunta fueron mucho más elaboradas y con matices más positivos. Transcribo literalmente algunas de las respuestas:

“Discapacidad es una pequeña barrera, pero eso no significa que una persona con discapacidad sea diferente, ni mucho menos”. Una idea clave que se transmitió en el taller y los testimonios fue la de que las personas con discapacidad tienen necesidades, inquietudes, ilusiones, deseos y proyectos como todas las personas.
“Discapacidad es un término que se usa para personas con movilidad reducida, personas normales como tú y como yo que tiene algunas dificultades para poder moverse por el entorno pero que son como todos los demás”. Muchas veces el problema no es la discapacidad sino la accesibilidad. Los entornos pueden ayudar o pueden suponer barreras infranqueables. De ahí la importancia de hacer un buen mapeo y de realizar informes de accesibilidad que hagan posible introducir mejoras.
“Que no puede hacer algo como el resto de las personas, o que lo hace de distinta manera”.
“Tener algunos problemas para hacer las cosas solos”. Muchas personas descubrieron el papel clave de los asistentes personales, que les apoyan en aquello que no pueden hacer solos.
 “Felicidad, Ilusión por vivir la vida, Nunca rendirse...”.  Fue determinante el testimonio en persona de Marian y los vídeos visionados.
“La discapacidad es una prueba a afrontar que te cambia la vida, pero que gracias a ello descubres cosas”. En los testimonios se evidenció también cómo la determinación, la energía, el deseo han hecho posible que realizaran cosas que muchas personas sin discapacidad nunca lograrán. Diego Lastra, quien también colaborara con el proyecto, estuvo muy presente los dos días.

Quiero presentar también algunos datos relevantes de la evaluación que muestran cómo una actuación dirigida puede contribuir a cambiar conciencias. La nota de la accesibilidad de Portugalete se mantiene, aunque aparece ligeramente inferior (en la pregunta del primer día obtuvo una media de 6,2), lo que es claramente insuficiente. El 36% del colectivo ha tenido algún contacto con la discapacidad. Si lo pensamos bien a lo largo de nuestra vida todos nos vamos encontrando con la discapacidad, de forma temporal o permanente: puede ser desde el nacimiento, a raíz de un accidente o enfermedad, o por el mero paso de los años… Al principio el 50% entendían que “la accesibilidad es sólo un problema de personas con discapacidad”, dato que se redujo al 30% el segundo día. El 70% manifestó que ha cambiado su visión del entorno. El 75% ha cambiado su percepción de las  personas con discapacidad. El 90% cree que el software (plataforma abierta OpenStreetMap) es útil.  Marian nos animó a todos a tomarnos en serio el mapeo y la introducción de datos por lo que supone de mejora para quienes están en una situación parecida a la suya, para todas las personas que tienen una movilidad reducida.

La gran pregunta que me surge es ¿dónde están las barreras?...  ¿son peores las barreras físicas o las mentales? Muchas veces no sabemos cómo reaccionar, cómo relacionarnos con una persona con discapacidad. Es más, no sabemos ni cómo saludarlas (animo a ver este tutorial). En ocasiones nos frena la pena que sentimos ante lo que nos imaginamos que estas personas viven o lo que no viven. Y no quieren nuestra pena, quieren que veamos la persona que hay detrás de la silla, la persona más allá de la discapacidad. Más que pena tiene sentido hablar de compasión,entendida como empatía en acción; como movimiento y compromiso que surge de entender la situación y el dolor del otro.  Es necesario que todos nos comprometamos con lograr ciudades amigables para todas las personas.  


Para terminar, dejo aquí un vídeo con testimonios de los participantes en el proyecto en 2015.


NOTA - Además de los recursos humanos y materiales aportados por las entidades participantes, este proyecto cuenta con financiación de la Fundación Española de Ciencia y Tecnología FECYT (fomento de vocaciones científicas), el Ayuntamiento de Portugalete (fomento de vocaciones solidarias) y otras instancias públicas como la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco.

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