lunes, 4 de mayo de 2015

Sobre la vida, la muerte y el duelo ¡Carpe Diem!


[He publicado esta entrada el 04.05.2015 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Hoy hace una semana, media hora antes de entrar en clase, leí un correo en el que informaban sobre el fallecimiento de una de las alumnas de dicha clase. Por primera vez imparto una asignatura, junto con Rogelio Fernández, en el Titulado Universitario en Cultura y Solidaridad del Instituto de Ocio de la Universidad de Deusto. El alumnado es algo diferente al que suelo estar acostumbrada. Son personas de más edad (la mayoría jubiladas o prejubiladas) y tienen una dilatada experiencia personal y profesional. Nunca me había sucedido que se me muriera una alumna. Lo más parecido que había vivido es cuando murió repentinamente un compañero y amigo del campus de San Sebastián, Iñaki Beti, y tuve que asumir sus clases de Comunicación en las Organizaciones. Recuerdo lo dura que fue la primera clase… Ellos habían perdido a un profesor… Yo había perdido a un amigo…

Sabía por experiencia que en el aula iba a haber una emocionalidad muy intensa. En cuanto leí el correo le llamé a Rogelio, que ese día no iba a venir a clase conmigo. Acordamos que empezaríamos con un minuto de silencio y que luego actuaría según el estado de la clase. Al llegar al aula le hice salir un momento a una alumna, muy amiga de la fallecida. Esta alumna un par de semanas antes nos había comentado a ver si podían hacer juntas el trabajo de la asignatura porque la otra no iba a poder hacerlo y no quería perder el curso. Es más, para cuando se enteró de la noticia ya tenía impreso y encuadernado el trabajo con el nombre de ambas.  Estaba muy afectada… Y yo, que también estaba impactada, me contagié absolutamente. Tenía un nudo en la garganta y unas ganas de llorar difícilmente controlables.

Al entrar en clase la escena era curiosa. Estaban comiendo un pastel casero, celebrando el cumpleaños de una de las compañeras… Hicimos silencio y después invité a la clase a expresar sus sentimientos. La comunicación fue serena, profunda, el silencio hablaba en algunos momentos, la escucha muy activa… Como les dije, estábamos haciendo una ‘clase’ muy práctica (nuestra asignatura es “La comunicación humana”).  Decidimos seguir con lo que teníamos programado, una presentación de cinco minutos de tres de los alumnos. Después de eso les dije que me gustaría dar algunas breves notas sobre el duelo.  

La vida y la muerte son las dos caras de la misma moneda, por mucho que en occidente nos empeñemos en ganarle terreno a la muerte y la enfermedad. Constantemente estamos viviendo duelos. Cada pérdida supone cambios, que normalmente están acompañados de dolor, y exige que elaboremos el duelo. Y decimos elaborar porque se trata de un proceso y no de un estado en el que tenemos que reconstruir nuestro mundo sin aquello que hemos perdido (ya sea una persona, un objeto, un derecho, etc.). A lo largo del proceso hay toda una serie de manifestaciones corrientes (modificado de Worden, 1991, en Fernández Liria  y Rodríguez Vega, 2002, p.103):
Sentimientos: Tristeza, rabia (incluye rabia contra sí mismo e ideas de suicidio), irritabilidad, culpa y autorreproches, ansiedad, sentimientos de soledad, cansancio, indefensión, shock, anhelo, alivio, anestesia emocional...
Sensaciones Físicas: Molestias gástricas, dificultades para tragar o articular, opresión precordial, hipersensibilidad al ruido, despersonalización, sensación de falta de aire, debilidad muscular, pérdida de energía, sequedad de boca, trastornos del sueño...
Cogniciones: Incredulidad, confusión, dificultades de memoria, atención y concentración, preocupaciones, rumiaciones, pensamientos obsesivoides, pensamientos intrusivos con imágenes del muerto...
Alteraciones Perceptivas: Ilusiones, alucinaciones auditivas y visuales, generalmente transitorias y seguidas de crítica, fenómenos de presencia...
Conductas: Hiperfagia o anorexia, alteraciones del sueño, sueños con el fallecido o la situación, distracciones, abandono de las relaciones sociales, evitación de lugares y situaciones, conducta de búsqueda o llamada del fallecido, suspiros, inquietud, hiperalerta, llanto, visita de lugares significativos, atesoramiento de objetos relacionados con el desaparecido…”.

También se suele pasar por una serie de fases, en las que se puede ir tanto hacia adelante como hacia atrás, tal y como señalaba Elisabeth Kübler-Ross: negación; ira, enfado; pacto; depresión; y finalmente aceptación. Con la elaboración del duelo vamos desarrollando nuestra resiliencia, que es la “capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves” (Cortés Recaball, 2010).

Uno de los alumnos nos comentó que se había quedado viudo catorce meses atrás y que lo que a él había aprendido al elaborar su duelo era que hay que centrarse en el presente, que el mañana no existe. La locución latina Carpe Diem (aprovecha el momento) nos recuerda eso, que no quiere decir que uno haga lo que se le ocurra o le apetezca sin mirar más allá ni pensar en las consecuencias. Se trata de vivir intensamente el momento presente, tomar lo que nos ofrece y disfrutarlo.

Fue una clase dura pero muy intensa e interesante… ¡Carpe Diem!

Bibliografía
  • Fernández Liria, Alberto y Rodríguez Vega, Beatriz (2003): “Intervenciones sobre problemas relacionados con el duelo en situaciones de catástrofe, guerra o violencia política”, Revista de psicoterapia, Vol. XII, N.48, pp-95-122.
  • Cortés Recaball, Juana Elena (2010). La resiliencia: una mirada desde la enfermería. Cienc. enferm. [online]. Vol.16, N.3, pp.27-32. http://dx.doi.org/10.4067/S0717-95532010000300004  

martes, 31 de marzo de 2015

El amor no se destruye…


[He publicado esta entrada el 30.03.2015 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


Recientemente  asistí al funeral del padre de unos compañeros de la universidad. En el sermón, muy emotivo por cierto, el sacerdote hizo una alusión a la ley de conservación de la materia (ley de Lomonósov-Lavoisier), una de las leyes fundamentales en todas las ciencias naturales, que señala que “La materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Del mismo modo, podríamos decir que… “el amor sólo se transforma” o trasciende…

Hay un ejercicio que propone Stephen Covey que pretende ayudarnos a conocernos e impulsarnos a ser mejores, a vivir con mayor plenitud…  Más o menos es así:

Imagina que asistes a tu propio funeral, que puede ser dentro de 50 años o unas horas, nadie lo sabe… [No se trata de infundir miedo sino de hacer una reflexión profunda sobre la propia existencia]. Se trata de visualizar con el máximo detalle cómo te gustaría que fuera… Quiénes están, qué dicen de ti cada uno de ellos… En la tabla siguiente refleja qué destacan de ti tanto sobre cómo eras, y cuáles fueron tus aportaciones y tus logros…

Carácter
Aportaciones
Logros
Pareja



Hijos/as



Familia



Amigos/as



Compañeros/as trabajo



Miembros de mi comunidad












Una vez rellenada la tabla… reflexiona sobré qué tienes que hacer para que sea eso lo que digan de ti cuando no estés.
Este ejercicio puede parecer un poco extraño (tengamos en cuenta que proviene de un contexto cultural diferente) pero nos ayuda a reflexionar sobre cómo nos gustaría trascender, sobre cuáles son los actos de amor que deberíamos hacer para dejar una huella positiva sobre otros. “Al atardecer de la vida, te examinarán del amor” (San Juan de la Cruz).
Según Osholos cuatro pasos hacia el amor son:
  1. “Estar aquí y ahora, porque el amor sólo es posible en el ‘aquí-ahora’”. El amor es sentir… “El futuro y el pasado traen pensamientos y el pensar destruye el sentir”.
  2. “Aprende a transformar tus venenos en miel…”. Lo único que se necesita es paciencia… no se trata de represión, de suprimir lo negativo. Es necesario conocer todos los estados, observarlos… Sin autoconocimiento no hay crecimiento.
  3. “Comparte”. Solemos compartir más lo negativo. Es importante compartir tus cosas positivas, tu vida, todo lo que tienes…  Cuanto más compartes más brota de tu interior. “Lo que importa es dar”. Al final lo que queda es el amor que das… El amor está en todas partes…
  4. “No seas ‘alguien’”. El amor y el ego no son compatibles. “Sé ‘la nada’ y al serlo, habrás alcanzado el Todo”. Como dice mi amigo Rogelio, el ego es una peligrosa compañía.
¿Cuál es la huella que quieres dejar en el mundo y quienes te rodean?

lunes, 2 de marzo de 2015

Sentimientos de justicia

[He publicado esta entrada el 02.03.2015 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


La primera práctica que suelo realizar en mis clases de Ética cívica y profesional es la de comentar una serie de definiciones bajo el epígrafe “Para mí lo ético es sobre todo…” del profesor Eduardo Schmidt sj. La última de dichas definiciones, que es una de las más elegidas por el alumnado, dice “…lo que está de acuerdo con mis sentimientos de justicia”.  Cuando comentamos esta definición suelo señalar que sería una buena definición de ética si elimináramos “mis sentimientos”, ya que éstos son subjetivos (varían mucho de una persona a otra) y variables (incluso la misma persona puede reaccionar de forma diferente ante un estímulo similar según las circunstancias o el momento). La ética tiene mucho que ver con la Justicia, entendiéndola como “dar a cada uno lo suyo”, que no necesariamente con el sistema judicial y la aplicación que se hace de las leyes. Uno de los sentimientos de justicia más extendido, y ampliamente aceptado, es el de la venganza. En nuestro refranero hay muchas alusiones… “Ojo por ojo, diente por diente”; “El que la hace la paga”; “La venganza es un plato que se sirve frío”… También los hay sobre la vacuidad de la misma, pero ya llegaremos ahí…
Recientemente he visto una película que me ha dado qué pensar, El secreto de sus ojos. Se puede analizar esta película desde muchos puntos de vista (el de la comunicación, por ejemplo) pero me voy a detener en un punto que tiene que ver con la ética.  No quiero desvelar completamente el argumento de la película. Simplemente diré que el protagonista masculino, Espósito,  un agente judicial que se acaba de retirar quiere escribir una novela inspirada en unos hechos ocurridos 25 años atrás que le han perseguido durante todo ese tiempo. Como dice la sinopsis de la página oficial de la película: “los recuerdos no son una mansa superficie sobre la que yace la verdad para que Espósito la recoja. Son caminos oscuros y sinuosos. Y la verdad que se oculta detrás de ellos es mucho menos sencilla que lo que Espósito ha imaginado”.
La investigación de un terrible crimen, el asesinato y violación de una joven, marca la vida de Espósito por todo lo que de ahí se deriva. Gracias a él y a su compañero (que morirá después trágicamente) se detiene al asesino; pero al de unos meses es puesto en libertad para trabajar como sicario (Argentina vive en ese tiempo un periodo muy convulso).
Transcurridos 25 años Espósito va a visitar al marido de la joven (Morales) a quien en su día él le había dicho que el asesino (Gómez) cumpliría cadena perpetua, pero no fue así. Vive en una granja alejada. Espósito le pregunta cómo ha podido sobrevivir viendo libre al asesino confeso de su esposa. Después de un rato de conversación Morales explota y le dice que al final le secuestró y le mató. Espósito le cree y se marcha pero algo le hace volver a la granja a escondidas. Descubre que en realidad Morales secuestró al asesino y lo mantiene preso en la granja. Le da de comer, pero no tiene ningún trato con él. La escena (se puede ver más abajo) es desgarradora… Gómez se acerca a Espósito como quien ve un fantasma (es la primera persona a parte de Morales que ve en 25 años), le intenta tocar y con un hilo de voz le dice: “Por favor, por favor… pídale que aunque sea me hable… Por favor”.  Y las palabras de Morales: “Usted dijo perpetua”.
Podríamos plantearnos que Morales tuvo un dilema ético al ver al asesino confeso de su mujer en libertad. No obstante, racionalmente no podemos considerar legítima su actuación. ¿Gómez era un asesino? Sí, confesó y fue condenado por sus acciones ¿Actuó bien el sistema? Por supuesto que no, los sistemas judiciales no son perfectos y en ocasiones están influidos por intereses políticos o económicos.  Pero… “El bien es bien aunque nadie lo haga, el mal es mal aunque todos lo practiquen”. La Declaración Universal de Derechos Humanos, que nació “como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse” – y podríamos añadir individuos-,  señala en su artículo 5: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Morales era víctima de su resentimiento, alimentado a lo largo de los años. Su indignación era razonable, también su ira inicial, pero su decisión lejos de reparar su pérdida le hizo alejarse de su humanidad. Seguramente, el perdón y la compasión hubieran ayudado mejor a sanar su herida y a vivir una vida plena. Una de las razones que Adela Cortina da en su libro Para qué sirve la ética es para “intentar forjarse un buen carácter, que aumenta la probabilidad de ser felices y justos, al ayudar a estimar los mejores valores y optar por ellos” (p.46).
El paradigma de la Inteligencia Emocional habla de la “unión de razón y emoción en todos los procesos mentales”. Que la justicia guíe nuestras decisiones y acciones, pero discernamos siempre qué sentimientos están de fondo…

viernes, 20 de febrero de 2015

Escuchar con los ojos y encontrar tu mirada


Tengo la suerte de haber empezado un curso de fotografía organizado por Deusto Campus e impartido por Belén Ibarrola Goiri. Me encanta sacar fotos y hasta ahora nunca había tenido la ocasión de aprender la técnica. De la primera sesión me quedo con muchas ideas de las que compartió Belén y que me han dado qué pensar...

La base de todo... "La fotografía es luz y composición". Podríamos preguntarnos ¿y color? No necesariamente la fotografía es color, aunque en principio todo tiene color... Resulta más fácil componer en blanco y negro porque el color lo invade todo... y puede dirigir la atención a un foco que no es el que queremos...

Segunda idea fundamental... "La fotografía tiene que ser más interesante que lo que se fotografía... Una foto tiene que hablar por sí sola".  Cuando hablamos de la fotografía como arte, existe la obra como tal, no al servicio de... como puede ser el caso del fotoperiodismo, que busca contar una historia; o de la fotografía de moda, que busca vender un producto. Cuando damos información condicionamos la mirada del observador.

"La fotografía como un elemento de posesión de la realidad... es emoción... es soñar". A mí en ocasiones me pasa que una escena la veo como si estuviera mirando a través del visor. Me llama, me atrae, me provoca... Las fotografías son evocadoras. Como nos decía Belén, "hay que hacer y hay que ver muchas fotos"... Se aprende haciendo, jugando con el enfoque, el desenfoque, el enfoque selectivo... Lo fundamental es experimentar... Y todo ello teniendo en cuenta que "en la fotografía, igual que en todo arte, la herramienta no es tan importante, lo importante es la inteligencia... la mejor óptica son nuestros ojos". Lo importante es la intención que tú tienes. Habría que mirar mucho menos detrás de la cámara. Primero mirar, seleccionar y sólo después disparar... Con el tiempo no se dispara tanto, se selecciona mucho más... Robert Capa, conocido corresponsal gráfico de guerra y fotoperiodista del s.XX, decía "si tus fotografías no son buenas es porque no te acercaste lo suficiente". No es una cuestión de objetivo, de herramienta, es una cuestión de mirada...

"La fotografía es un oficio de soledad, porque cuando estás solo te relacionas con el mundo" (José Manuel Navia). Cuando se está solo surge la explosión, cuando se va en grupo muchas veces todos ven lo mismo. Sólo en soledad aparece la propia mirada. También en soledad aparece otro elemento, la selección. "Un fotógrafo no es las fotos que hace sino las fotos que enseña"...

A mí, una de las cosas que más me gustan son los retratos, creo que porque me encantan las personas, el acercarme a ellas. Ugo Mulas, fotógrafo italiano conocido por sus retratos de artistas y su fotografía de la calle, señalaba que "no hay más retrato que aquel en el que la persona se pone ahí posando, consciente ante la cámara". Sólo es un retrato cuando hay un pacto entre el fotógrafo y el fotografiado. Recientemente me ha pasado que en una reunión con gente más o menos conocida vi una escena que me cautivó. Un bebé estaba jugueteando poniéndose en pie sobre su madre que estaba sentada; parecía que me hablaba sin palabras. Disparé varias fotos y la madre se volvió y me recriminó enfadada que eso no se hacía, que había que pedir permiso... Avergonzada le di la razón y le dije que no se preocupara que borraba las fotos, y así lo hice delante de ella. Ahí no había pacto y me había "acercado" demasiado...

La primera sesión del curso me ha recordado una entrada que escribí hace tiempo y que llevaba por título el de un libro que acababa de leer "Escuchar con los ojos". En el libro su autor, Ferran Ramon-Cortés, presenta cinco claves para conocer, comprender y conectar con los demás, utilizando los pasos para realizar un buen retrato: 1) “Mirar por el visor”; 2) “Encuadrar la imagen”; 3) “Elegir la luz”; 4) “Enfocar y disparar”; y 5) “Revelar”.

Como le decía el zorro al principito: "He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos". Me animo, y animo a quien lee esto, a escuchar con los ojos y encontrar la propia mirada, que es única e insustituible...



lunes, 2 de febrero de 2015

Compasión: empatía en acción


[He publicado esta entrada el 01.02.2015 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


Uno de los textos que más me gustan desde pequeña es la parábola del Buen Samaritano. Es una historia sobre el amor y la compasión que nos confronta con nosotros mismos.


El texto no dice que el buen samaritano tuvo pena o sintió lástima por el hombre que había sido atacado… dice “se compadeció” de él. Se adueñó de su dolor (aunque no le conocía ni era de los suyos) e hizo lo que estaba en su mano para aliviarlo. La compasión es empatía en acción, va más allá de comprender el dolor del otro desde su situación, me mueve y me compromete. Es un sentimiento humano muy elevado que deberíamos cultivar desde la cuna. El mundo sería un lugar mucho más amable si hubiera más compasión.
Me parece muy sugerente el ejercicio de la compasión de Harry Palmer que presento aquí adaptado. Este ejercicio se puede hacer en cualquier lugar en el que se congrega mucha gente (aeropuertos, centros comerciales, parques, playas…). Sobre extraños se debe hacer de forma discreta, a cierta distancia. Se deben hacer los cinco pasos sobre la misma persona. En este momento lo vamos a realizar sobre una persona concreta. Puede ser quien tenemos a nuestro lado, o enfrente o alguien en quien estemos pensando. Nos centrarnos en esa persona, la visualizamos y tenemos presente. Y damos los siguientes pasos:
  • Paso 1. Centrando tu atención en esa persona, repítete a ti mismo: “Igual que yo, esta persona está buscando felicidad para su vida”.
  • Paso 2. Centrando tu atención en esa persona, repítete a ti mismo: “Igual que yo, esta persona está intentando evitar el sufrimiento en su vida”.
  • Paso 3. Centrando tu atención en esa persona, repítete a ti mismo: “Igual que yo, esta persona ha conocido la tristeza, la soledad y la desesperación”.
  • Paso 4. Centrando tu atención en esa persona, repítete a ti mismo: “Igual que yo, esta persona está buscando cubrir sus necesidades”.
  • Paso 5. Centrando tu atención en esa persona, repítete a ti mismo: “Igual que yo, esta persona está aprendiendo acerca de la vida”.
Se pueden hacer variaciones sobre el ejercicio:
  1. Se puede hacer sobre la pareja, otros miembros de la familia o personas cercanas para mejorar en entendimiento mutuo.
  2. Se puede hacer sobre enemigos o personas con las que hemos tenido problemas y que están presentes en nuestros recuerdos.
  3. Se puede hacer sobre otras formas de vida.
  4. Cualquier otra que se te ocurra…
Te invito y me invito a practicar a diario este ejercicio. Se obtiene una sensación personal de paz. Y si todos lo hiciéramos… cambiaríamos el mundo.  

miércoles, 21 de enero de 2015

Una mirada sobre la realidad

El País 20.06.2013

“Así como el mandamiento de ‘no matar’ pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir ‘no a una economía de la exclusión y la inequidad’. Esa economía mata” Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, n.53

En una entrada anterior, Inicio de mi personal camino de Ignacio, hablé sobre el Plan de Formación en Misión e Identidad Ignacianas en el que participo. El 20 de enero empezamos el siguiente módulo que lleva por título el que encabeza esta entrada, Una mirada sobre la realidad.

Del primer día me quedo con la intervención de Mateo Aguirre sj, ex-director del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR), "El refugio como experiencia de vida". Acompañaban a Mateo, Martin Iriberri sj y Mari Tere Guzmán. Mateo nos contó, desde su experiencia, qué es lo que se vive en los campos de refugiados:

1. Desarraigo y pérdida de identidad. Un refugiado no es nadie. Al campo llegan auténticos zombies con un hatillo en el que guardan todas sus pertenencias. Bajan del camión... saben de dónde vienen pero no saben a dónde llegan. El 80% son mujeres y niños. Se les conduce como a un rebaño. No se les pregunta su nombre. Al atravesar la frontera dejan de ser ciudadanos, ya no son el agricultor, el profesional, etc. Mateo nos contó una anécdota del primer campo en el que estuvo en el Congo. Un compañero le estaba enseñando el campo y se encontraron con una caseta de plástico con mejor aspecto que el resto. De repente se oyó un grito y salió una niña de unos siete años que se le agarró a la cintura. Seguidamente salieron primero la madre y luego el padre (un hombre apuesto, con una barba poblada). Él se presenta: "Soy jesuita". Se le acerca el hombre de la barba y le dice: "Te llamas Mateo Aguirre, eres jesuita, has estudiado en Lovaina... ¿No me conoces? ¡Quítame la barba!"... Era Théophile, un estudiante ruandés que estaba haciendo un doctorado en agronomía, y le había conocido cuando también él estudiaba en Lovaina. Pero allí nadie le reconocía...

2. Rechazo. Los refugiados viven detrás de un alambre de espino. No pueden salir del campo. No son aceptados ni por su país ni por el que los acoge. No pueden circular ni tener contacto. Es muy parecido a un campo de concentración.

3. Traumatismos. Las personas llevan por dentro el trauma del sufrimiento y la violencia de la que han sido víctimas y en la que algunos puede que hayan estado implicados (algunos tienen las manos manchadas de sangre). Las enfermedades más frecuentes dentro del campo son psicosomáticas, como por ejemplo el insomnio. [Véase el libro Horizontes de futuro que es una “recopilación de testimonios y vidas de muchas de las personas que vivieron en el campo de Salala desde el 2003 hasta el 2006”].

4. Deshumanización. En una tienda muy reducida viven varias generaciones de la misma familia. Cuando van a pedir la comida se les pone en fila y se les marca con tinta indeleble. Les van llamando por el número... Se produce una especie de 'animalización'.

5. Falta de condiciones materiales. Existe falta de agua, de higiene, de comida, de intimidad, de pudor... Y esas condiciones no son temporales, duran años.

6. Manipulación. Uno de los grandes problemas que él vio en Ruanda era que los locales que por la mañana eran escuelas por la tarde eran campos de entrenamiento (a partir de las 16.00 el personal abandona el campo por seguridad). Están manipulados por aquellos que les tienen que defender. Se inflan estadísticas, se maquillan datos para conseguir más fondos que no siempre llegan a su destino...

Cabe preguntarse cuáles son las causas que hay detrás de esos movimientos de personas. La visión tradicional cuando se analizan los movimientos en África señala a: las guerras étnicas; los africanos son violentos; son incapaces de gobernarse; son muy corruptos. Una mirada más profunda, que intenta analizar qué hay detrás hablaría de: la caída del muro de Berlín y las nuevas estrategias geopolíticas; la depredación de los recursos materiales; y las multinacionales y actos económico-financieros incontrolables. [Para ahondar en esto véase la campaña de Alboan Lo que tu móvil esconde]

Cuando se habla de este fenómeno no se habla de personas, se habla de refugiados o desplazados; de estadísticas; de números; se habla en términos de: enemigos, extranjeros, parásitos, provocadores de los males... La realidad profunda muestra a víctimas de conflictos de poder o financieros; personas manipuladas y tomadas como escudos humanos en luchas de intereses...

Las reacciones que se producen son de dos tipos. Por un lado se puede dar indiferencia, pasotismo... que sólo se sacude ante los grandes desastres (hace falta miles de muertes para impresionarnos cuando cada persona es un templo). A lo sumo se puede dar lo que Carlos Ballesteros llama solidaridad de sillón. Por otro lado, también te encuentras con personas preocupadas por ver qué se puede hacer, se vive la experiencia de la solidaridad y el compromiso, una apuesta por el valor de la persona.

En definitiva, como resumía Mateo, el trabajo en un campo de refugiados es agridulce. Por un lado ves claramente que detrás hay un pecado de inhumanidad y se siente mucha impotencia. Y, por otro, ese trabajo es un regalo por las personas con las que colaboras que ves que se ofrecen muchas veces hasta el límite. Según él hay dos cosas que impactan en un campo de refugiados: 1) la experiencia de que la vida es más fuerte que la muerte; en cuanto llegan al campo ya están viendo qué pueden hacer, qué pueden intercambiar, etc.; 2) la experiencia humana de la solidaridad, si cuando llega una oleada no está desplegado el personal de naciones Unidas que les ofrece unos mínimos, entre ellos comparten. Haber vivido una experiencia dura, por lo general, les hace empatizar.

Comparto las preguntas que nos lanzó al final... ¿Cómo miro? ¿Cómo me interpela lo que veo? ¿A dónde me lleva mi mirada? ¿Cómo me dejo afectar?

“...Esta mañana
miro a los ojos,
abrazo una espalda,
doy mi palabra,
escojo la vida...”

Canción Escojo la vida

Letra: B. González Buelta
Música: Cristóbal Fones




viernes, 2 de enero de 2015

Todo está en el corazón


Quiero empezar el año con un poema que he recibido a modo de felicitación... Me quedo con los versos iniciales y los finales... No hemos venido a conocer la vida sino a amarla... No hay que buscar nada fuera de uno mismo, todo está en el corazón... Me lo voy a grabar a fuego...

Todo está en el corazón [Ricardo León y Román (1877-1943), La lira de bronce (1901)]
No a conocer la vida, sino a amarla,
viniste al mundo; del amor naciste;
si es bella y es mujer, ¿quién a gozarla,
varón, mozo y poeta, se resiste?
Goza, como los niños y las aves,
del blando seno y el caliente nido;
no te apures jamás porque no sabes
de dónde vienes y por qué has venido.
Amor lo es todo, conocer no es nada:
¿quién la razón de la Razón conoce?
Deléitate en los brazos de tu amada
sin descender al fondo de tu goce.
Huye del triste, apártate del sabio,
de aquel que estruja la razón y el seso;
no se hizo la miel para su labio
ni su labio se hizo para el beso.
Nunca la duda el corazón te enfríe;
marchita su ilusión quien la razona:
no escudriñes el bien; goza y sonríe;
no te asombres del mal: ama y perdona.
No esquives los suavísimos regazos
del amor y la fe: ponte de hinojos,
que aquí está la verdad; tiende tus brazos,
abre tu corazón, cierra los ojos.
Huye de ese mortal desasosiego
que interroga a las sombras del Destino,
la vida es ciega y el amor es ciego,
pero nunca equivocan el camino.
Amalo todo, bebe de las rosas,
como la abeja, el zumo y la dulzura,
entrégate a la gracia de las cosas:
la vida, como el arte, es la ternura.
No deslustres su cándido atavío,
ni levantes la punta de su velo;
¿qué logras con pensar que está vacío,
que no es cielo ni azul tu hermoso cielo?
Renueva el corazón a cada hora
y aprende a renacer cada mañana,
como el paisaje al despuntar la aurora,
como el sol que amanece en tu ventana.
Sé artista, sé poeta, sé el espejo
del ancho mundo; aunque después te roben
los años su esplendor, no serás viejo:
la poesía es el arte de ser joven.
No te atraigan las sombras del abismo.
¿Qué importa adónde vas, de dónde vienes?
No busques nada fuera de ti mismo:
todo en tu propio corazón lo tienes.

 

martes, 23 de diciembre de 2014

Ya están aquí...


[He publicado esta entrada el 22.12.2014 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb -desaparecido el 01.07.2024]


Ya están aquí... las Navidades... Ésta es una época que despierta emociones y sentimientos encontrados. A unos les produce alegría, a otros nostalgia... A unos les satisface reunirse con la familia, otros lo viven como un suplicio... Hay a quien le encanta comprar regalos para sus seres queridos, hay quienes darían cualquier cosa por evitar ese 'trago'... Y puede que en uno mismo se produzcan todos estos debates...
No sé si será una cuestión de la edad, pero mucha gente a mi alrededor vive con cierto desencanto estas fechas. Y no creo que sea sólo porque se han convertido en el festival del consumismo y de los excesos en el comer y el beber... En última instancia eso depende de cada uno... Es cierto que no vives con la inocencia y la ilusión de cuando eras niño... Yo soñaba con que nevara y en cazar al Olentzero o a los Reyes en plena entrega) como en las películas... Y también es relevante el hecho de que a medida que creces y vas sufriendo pérdidas de seres queridos, éstas se hacen más notorias en los encuentros de familiares y amigos. No obstante...
Hoy quiero reivindicar los valores de la Navidad: la familia, el encuentro, el amor, la donación, la entrega, la generosidad, el encuentro, el compartir, la amistad, la alegría, la paz, la reconciliación, la fiesta... Todos y cada uno somos responsables de vivirlos y transmitirlos. ¡Ojalá hagamos que sea Navidad todos los días!
Dejo para terminar un texto que me ha hecho reflexionar y una canción (y una película) que identifico con estas fechas... 
Es Navidad cuando enjugas una lágrima en los ojos de un niño.
Es navidad cuando dejas caer las armas y haces nacer la paz.
Es Navidad cuando pones fin a una guerra y se enlazan las manos.
Es Navidad cuando haces retroceder la miseria con tu generosidad.
Cada día podría ser Navidad en la tierra porque Navidad, hermanos es AMOR.
Es Navidad cuando el corazón olvida la ofensa y se abre el perdón.
Es Navidad cuando aparece la esperanza de un amor más real.
Es Navidad cuando muere la mentira y renace la fidelidad.
Es Navidad cuando el sufrimiento encuentra la dulzura de la amistad.
Cada día podría ser Navidad en la tierra porque Navidad hermanos es ENCUENTRO.
Es Navidad en los ojos del pobre abandonado que visitas en el hospital.
Es Navidad en el corazón del marginado que acoges en tu hogar.
Es navidad en las manos del hambriento que recibe un poco de tu pan.
Es Navidad para los hombres de todas las razas que viven la fraternidad.
Cada día podría ser Navidad en la tierra porque Navidad, hermanos es PAZ.


lunes, 8 de diciembre de 2014

Historias que transforman personas y organizaciones


El 4 de diciembre asistí a la última jornada TEC del año organizada por el Consorcio de Inteligencia Emocional que llevaba por título "Historias que transforman organizaciones". Fue dinamizada de forma bastante original, a través del juego, por Javier Ondarra (IS2COACH) y Mikel Bilbao (Organizaciones que encuentran y cuentan cuentos). Presentaron el proyecto Oé corazón (Organizaciones con espíritu y corazón) y dividieron la sesión en 7 movimientos:

Movimiento 1: Compartir historias. Empezaron Javier y Mikel compartiendo historias personales que les habían transformado. Después nos juntamos por parejas con otra persona a la que no conocíamos e hicimos lo mismo. Resulta curioso contar a alguien con quien hablas por primera vez algo muy personal. Despierta emociones interesantes y te acerca a esa persona... Varios, muchos, de los 'trajeados' que asistían a la Jornada no pasaron del Movimiento 1... demasiado 'alternativo'. Objetivo: Hacernos 'bajar' de la mente al corazón.

Movimiento 2: La realidad es dual... Ejercicio para trabajar los dos hemisferios del cerebro. Pidieron 10 voluntarios y les hicieron saltar en círculo a la pata coja con la derecha. Volvieron a pedir otros 10 voluntarios y les hicieron saltar en círculo a la pata coja con la izquierda. En tercer lugar hicieron salir a quienes no habían sido voluntarios y nos pusieron a andar en dos círculos, en el sentido de las agujas del reloj las mujeres y en el sentido opuesto los hombres. Objetivo: mostrar que los dos hemisferios del cerebro tienen sus propias funciones y es necesario activar ambos. [Después de este ejercicio ya apenas quedaban 'trajeados'].  

Movimiento 3: Pasado, presente y futuro: tres escenarios para jugar. Un buen ejercicio para el desarrollo tanto de personas, como de grupos y organizaciones es "tratar de relacionar los tres elementos que constituyen el desarrollo del Ser (mis pasiones, mis creencias, mis valores) con los tres momentos del reloj (pasado, presente y futuro)”. Cada uno eligió una pinza de color (verde, azul, roja o amarilla) y se situó en el espacio de la sala. 


La propuesta de Oé corazón es "pasar del azul al VERDE, del cielo a la TIERRA, de los valores a los COMPORTAMIENTOS". Para ello es necesario eliminar las interferencias.

Movimiento 4: Una comunicación desde el corazón. Por más que nos empeñemos, vivimos en un mundo que no es sólido. La información fluye por canales formales e informales. Internet y las redes sociales han cambiado el escenario... Tenemos que pasar también del azul al verde en nuestra comunicación. En todos nosotros existe un polo negativo y un polo positivo. Debemos 'apagar' el polo negativo en el comunicar. Una comunicación desde el corazón se basa en tres ceros básicos: “0 críticas (fuera el perseguidor), 0 quejas (fuera la víctima), 0 'puñetaditas' o sutilezas o ironías (fuera la lucha de inteligencias movidas desde la mente analítica y la inteligencia superior que le dice a la otra persona “yo soy más”)”. Una comunicación de este tipo puede ser viral y transformar personas y organizaciones...

Movimiento 5: Preguntas nuevas. Por lo general la comunicación en las organizaciones (y también la interpersonal) suele estar dominada por las preguntas: ¿quién? ¿qué? ¿cuándo? ¿cómo? ¿en qué canal? Detrás de estas preguntas se esconden muchos miedos y necesidad de control. ¿Por qué no pasar de un modo de comunicación basado en el temor a uno basado en el amor? En ese contexto las preguntas cambian: ¿para qué? ¿desde dónde? Con un para qué y un desde dónde compartidos se puede crear una comunicación adecuada para un mundo sin limitaciones...

Movimiento 6: Elementos para que las historias peguen. Revisando las historias con las que empezamos la mañana vimos como todas contenían los seis elementos (cuyas siglas en inglés conforman el acrónimo SUCCESS, éxito) que se señalan en el libro Ideas que pegan:
  • S - Simple. Debe ser fácil de seguir, debe contener la esencia. Simplicidad y profundidad no están reñidas, es más, hay que tratar de aunarlas. 
  • U - Unívocamente inesperada ('unesperada'). No debe ser muy previsible, debe dejar con las ganas de saber cómo continúa. Tiene que enganchar y mantener la atención, generar curiosidad.
  • C - Concreta. Nuestro cerebro está preparado para recordar datos e imágenes concretas. Los refranes están codificados en un lenguaje concreto, 'Vale más pájaro en mano que ciento volando'. Utilizar mensajes concretos facilita que la idea sea compartida. 
  • C - Creíble. Una historia personal, una vivencia es creíble porque está contada desde la experiencia; quien la cuenta está involucrado en ella. 
  • E- Emotiva. En una ocasión leí una frase que se me quedó grabada: “Olvidamos las cosas que sólo entendemos. Recordamos siempre las cosas que, además de entender, sentimos” (Ramón Cortés, 2005: 139). Lo que nos emociona no sólo queda grabado en nuestra mente, sino en todo nuestro ser. 
  • SS- Sucesión de hechos. Las historias son más fáciles de recordar . Además funcionan como un simulador, mueven a la gente a la acción; les muestran cómo podrían actuar en situaciones parecidas.

Movimiento 7: Preguntas poderosas. Son aquellas que hacen que las personas se abran; sirven para liberar. De hecho, son una de las 6 cosas que la gente feliz hace por la mañana: 1) Intención de día (elijo cómo va a ser mi día y no permito que nada ni nadie cambie eso); 2) Respirar bien para oxigenarse; 3) Un vaso de agua al levantarse (el agua es el 'aceite' que necesita nuestro cuerpo); 4) Desayunar sano; 5) Preguntas de buena mañana (del tipo: ¿de qué voy a disfrutar hoy? ¿qué y quién es importante para mí?); 6) Agradecer a los más próximos (eso puede cambiar mi día y el del otro; preguntémonos a diario ¿cuántas 'flores' quiero regalar hoy?).

Por primera vez escuché el término Indagación Apreciativa, que según Miriam Subirana es "un proceso de investigación en acción de lo que da vida a una organización, comunidad, grupo o individuo. Utiliza un conjunto de principios para descubrir lo que da vida y para diseñar e innovar lo que dará más vida".  Los principios de la Indagación Apreciativa son 10, y en oé corazón los han reducido a 7 (véase este vídeo):
…las palabras crean
…las preguntas crean
…las historias crean
…las imágenes crean
…las personas voluntarias crean
…todos los grupos de personas crean
…y todas esas creaciones pueden ser más positivas si estamos instalados en lo positivo y en la luz

¿Dónde estamos? ¿En el pasado o en el futuro? ¿En lo positivo o en lo negativo? Y más importante... ¿Dónde queremos estar?


Los grandes descubrimientos suelen surgir de una o varias preguntas... ¿Y si...?... Como le sucedió a Hipatia... ¿Y si las órbitas no fueran circulares?


Bibliografía
  • Heath, Dan y Heath, Chip (2011): Ideas que pegan. Madrid, etc.: LID Editorial.
  • Ramón Cortés, Ferran (2005): La isla de los cinco faros. Barcelona: RBA Integral.