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sábado, 3 de febrero de 2024

En la senda del liderazgo

 


Un año, y mucha vida, separa estas dos fotos. El 7 de febrero de 2023, 29 personas de distintas Obras de la Compañía de Jesús, procedentes de diversos lugares (Barcelona, Logroño, Donostia, Vitoria, Durango, Bilbao, Santiago y A Coruña), acompañados por Vicente Marcuello SJ, empezamos la formación en “Liderazgo ignaciano”. El 3 de febrero de 2024, 25 de nosotros la concluíamos en la Capilla de la Conversión compartiendo un esbozo del proyecto que cada persona va a desarrollar, así como lo que le había supuesto la experiencia. Es difícil poner palabras a la energía, profundidad y conexión del momento.

Son muchos los aprendizajes y llamadas que me llevo de este curso en el que hemos contado con ponentes muy relevantes que nos han hecho cuestionarnos y reflexionar. También cada uno de los participantes ha hecho aportaciones que han enriquecido el diálogo y la reflexión.

  • Jesuitas y personas laicas somos colaboradores en la misión. Somos corresponsables, copropietarios… “según circunstancias de personas, tiempos y lugares”.
  • Recordatorio de la Identidad y Misión de Unijes, red de los centros universitarios vinculados a la Compañía de Jesús en España: “1. Formar hombres y mujeres como profesionales competentes y ciudadanos responsables que pongan su saber y sus competencias al servicio de los demás. 2. Investigar y aportar conocimiento útil en aquellos ámbitos donde se presentan los mayores retos a la persona humana y a la sociedad en general”.
  • Las cuatro Preferencias Apostólicas Universales como horizonte de nuestra misión compartida: 1. Mostrar el camino hacia Dios mediante los Ejercicios Espirituales y el discernimiento. 2. Caminar junto a los pobres, los descartados del mundo, los vulnerados en su dignidad en una misión de reconciliación y justicia. 3. Acompañar a los jóvenes en la creación de un futuro esperanzador. 4. Cuidar de nuestra Casa Común. Trabajar, con profundidad evangélica, en la protección y renovación de la creación de Dios.
  • Las obras tienen que ser ignacianas, no jesuitas. “La Pedagogía Ignaciana expresa de modo más evidente la savia que la nutre - los Ejercicios Espirituales y la Espiritualidad Ignaciana - mientras que la Pedagogía Jesuita no siente la necesidad de explicitarla, ya que se dirige a los Jesuitas, conocedores y practicantes de sus principios” (Klein S.J., 2014). Es más importante la misión que las Obras.
  • La formación sin acompañamiento no cierra el círculo. La formación por sí sola no nos transforma.
  • No juzguemos cuando alguien dice “No”. Es mejor un no que un sí obligado, a medias o condicionado.
  • Invitación a profundizar en el autoconocimiento, o como dijo Salvador, “a conocer, conocerse y dar a conocer”. “No el mucho saber harta y satisface al anima, mas el sentir y gustar de las cosas internamente” (EE, anotación 2ª). Solo puedo transformar(me) desde lo profundo.
  • Llamada a colaborar, a trabajar en red y a profundizar en el discernimiento.

Como idea final, resumen de la experiencia para mí, me vienen con fuerza unos versos del estribillo de “Soy Gracias” del Gen Verde: “yo soy gracias / por todo y por siempre / oh, Señor, gracias”.

 

Porque Tú me has amado

como sabes amar.

Porque me he perdido en Ti,

en tu inmensidad.

 

Si me preguntases quién soy,

no sabría decir mi nombre;

diría: yo soy gracias,

por todo y por siempre,

oh, Señor, gracias.

 

Cuando llegue hasta ti,

a tu morada,

yo me perderé en ti,

me perderé en ti.

 

Cuando Tú me preguntes quién soy,

no sabré decir mi nombre;

diré: yo soy gracias, ·

por todo y por siempre,

oh, Señor, gracias. (2)

Para escuchar la canción en versión original, pinchar aquí



Referencias

 



viernes, 22 de diciembre de 2017

Y nos vamos acercando al final…

Cartel en la entrada del jardín situado detrás de la Basílica de Loyola
Hace ya más de tres años comencé mi personal camino de Ignacio, y ya está llegando al final. La anteúltima etapa han sido cinco días de Ejercicios Espirituales en Loyola. No han podido llegar en mejor momento, el final de un semestre muy duro y la preparación para Navidad. Cómo llegaba: nerviosa, quizá más bien ilusionada; preocupada, dejaba a mi ama en mi casa con mis hijos después de doce días ingresada en el hospital; expectante porque 2018 va a ser un año de cambios y nuevos proyectos. El acompañante que he tenido… un lujo, Richard Gassis, sj.

Día 1: Desaceleración (el tren de alta velocidad llegando a una estación)

Reescribo el salmo 141, Tengo sed de Dios, desde mi situación

“Como busca la cierva corrientes de agua,
así mi alma te busca a Ti, Dios mío,
Tiene sed de Dios, del Dios vivo:
¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios?”

Vengo a ti con el alma cansada y agradecida

CANSADA por el trabajo duro
Por el estudio in extremis
Por la inseguridad de no dominar
Por el día a día con mis hijos
Por las obligaciones atendidas
Por el cuidado en solitario
Por la falta de sueño
Por el dolor del cuerpo que se queja
Por la concentración de trabajo
Por las quejas ahogadas o reprimidas

AGRADECIDA por saberme privilegiada
Por saberme amada
Por sentirme reconocida
Por los dones recibidos
Por la seguridad de mi hogar
Por la bendición de mis hijos
Por el trabajo que no falta
Por la comida en mi mesa
Por las amistades que me flanquean
Por el amado que me hace los días más bellos

TENGO SED DE TI, muéstrame tu rostro,
Déjame curar tus heridas
Ayúdame a sentir tu presencia.

Me impresiona el silencio de las comidas, casi 20 personas reunidas y no se oye nada. Un silencio acogedor, contagioso, elocuente... (A partir de la cena del segundo día solo quedaremos cuatro personas, que se reducirán a tres el miércoles).

Día 2: Desierto, silencio

El tema del día: “Dios me ama”… Y yo vivo el silencio... Me quedo con las últimas palabras que pronunció el P. Arrupe: “Para el presente, Amen; para el futuro, Aleluya”. La llamada… CONFIAR… La mirada amorosa del Padre… “Lo reconoció, se le enterneció el corazón, salió corriendo, se echó al cuello y lo cubrió  de besos” (Lc 15, 1-32).

Día 3: Sonrisa, paz, armonía

El tema del día: “Mi(s) pecado(s) y mis heridas”; siempre a partir de la realidad ultima, “Dios me ama”. Si no, sería insoportable. Se trata de “orar mis miserias”, teniendo en cuenta que “la bicha” va a intentar que me sienta culpable de todo lo negativo  que sale de mí. La culpa debe estar si: 1) tenía conocimiento del mal y de las consecuencias derivadas de él; 2) tenía voluntad de hacerlo y 3) si tenía libertad de hacerlo. “No hago el bien que quiero, sino que practico el mal que no quiero” (Rom 7, 19). Se trata de descubrir lo desordenado que hay en mí  y de tomar la fuerza para ir ordenándolo. Al repasar mi vida con el Señor a mi lado siento la tentación, en algún momento, al mirar algunos episodios  y personas, de juzgar. Sin embargo, la llamada es fuerte a escuchar y mirar a los demás,  y a mí  misma, amorosamente. “Tampoco yo te condeno. Ve y en adelante no peques más” (Jn 8, 11).

Día 4: Nueva mirada

Me quedo, como resumen, con algunas de las palabras de la misa de la mañana. El mejor modo de preparar la Navidad es contemplar la actitud profunda de María, que le lleva a una nueva mirada, a ver en todo y en todos a Jesús. Se dice de Santo Tomás: “Ver para  creer”. Habría  que decir más  bien: “Creer para ver”. Creer cambia la mirada.

En la cena, mis dos compañeros han acabado la experiencia, también acompañados por Richard, y conversamos. Miguel, religioso Camilo argentino que está en formación en Tres Cantos nos cuenta su proceso de fe, como sintió la llamada y las experiencias que le llevaron a los Camilos.  Dorita, madrileña, madre de dos hijos residente en EE.UU. que ha llegado a aquí porque allí está haciendo una formación de “Dirección espiritual” y que gracias a ello hizo el año pasado el mes de ejercicios en Javier también con Richard. Tres desconocidos compartiendo vida y experiencias con un nivel de profundidad que no es común… Una delicia, un encuentro transformador.

Día 5: Corazón esponjado y agradecido
La tarea para hoy, “recoger la experiencia”. Y el día no ha podido empezar mejor. He llegado a la Capilla de la Conversión (mi lugar favorito de Loyola). Las luces apagadas, salvo una luz bajo el altar y la vela del sagrario. Una sombra en la oscuridad sentada en un banco, un jesuita rezando. El ambiente sobrecogedor…
Cómo me voy… con un corazón esponjado y agradecido.
ESPONJADO porque soy consciente de que tengo un corazón de carne y hueso que siente, duele, falla y también ama. “Nosotros amamos porque el nos amó primero” (1 Jn 4, 19).
AGRADECIDO por la experiencia de estos días y de todo el recorrido de la formación. Agradecido a la Compañía, a la Universidad, a mis compañeros y compañeras de camino, a quienes nos han compartido su conocimiento y experiencia, a Richard que me ha acompañado en esta etapa, a quienes he conocido, a quienes nos han acogido y cuidado en la Casa de ejercicios…
Agradecido porque soy más consciente que nunca de los privilegios y dones que hay en mi vida, así como de todas las personas y circunstancias que han hecho posible que esté Aquí y Ahora.
Agradecido porque vislumbro la tarea que tengo encomendada y me siento responsable.
Agradecido porque no me siento sola.
No se me ocurre mejor modo de acabar esta entrada que con el Magníficat (Lc 1, 46-55), “Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava”, en una preciosa interpretación del Gen Verde. Esa es la actitud, ese es el camino.

miércoles, 26 de abril de 2017

Aprender a cuidarse: autocompasión


“Desde el mismo momento en que nacemos, estamos bajo el cuidado y bondad de nuestros padres. Luego, al final de la vida, cuando estamos enfermos y viejos, también dependemos de la bondad de otros. ¿Por qué, entonces, en el medio descuidamos la bondad hacia los demás?”
“El Dalai Lama responde” en Los Maestros del Sendero: De Buda y Jesús a nuestros días. Wolpi, Samuel (1995). Buenos Aires: Kier, p. 187.

Tengo una buena amiga que suele repetir que “nada es casual, todo es causal”... Estoy realizando un curso de formación interna en la Universidad de Deusto impartido por Leticia Linares y que lleva por título: “Taller de entrenamiento en Atención Plena”. Ayer fue la séptima y penúltima sesión, bajo el lema “Aprender a cuidarse”.

Hace una semana me dio un fortísimo ataque de lumbago que me tiene bastante limitada, así como sensible e irritable. La sesión de ayer me vino como anillo al dedo. Me ha quedado muy muy clara la lección.

Aprendemos a cuidarnos dejándonos cuidar. Una lección que no siempre tenemos bien aprendida es la de la autocompasión, como nos ha dicho Leticia: auto-con-pasión. Dedicarnos tiempo y cuidados con pasión, como lo hacemos con otras personas. Hace un tiempo escribí una entrada sobre este elevado sentimiento, Compasión: empatía en acción, que va más allá de acercarnos al dolor del otro, supone movimiento y compromiso.

Hicimos una meditación larga muy sugerente que a mí me movió mucho y me hizo conectar conmigo  y con otras personas. Voy a reproducir aquí los pasos que fuimos dado.

Fue una meditación que iba centrándose en distintos personajes, a los que cada uno pusimos nombres concretos antes de empezar:
  • Uno mismo. Lo primero que hicimos fue vernos a nosotros mismos, sentados, de frente y tomando cierta distancia.
  • Un benefactor: una persona, ser, lugar… que despierta un especial afecto y acompañamiento, que te hace sonreír y sentirte bien. 
  • Un amigo, alguien que te inspira confianza y sentimientos positivos.
  • Una persona difícil, alguien que te genera sentimientos negativos. Ante esta persona difícil, que quizá es  a la que más nos puede costar mirar de frente, es bueno pensar lo siguiente: esta  persona está, igual que tú, buscando su lugar en la vida y en esos movimientos te causa dolor.
  • Una persona neutra.
  • Un grupo (o conjunto) de personas.

La consigna para toda la meditación fue que era como sentarnos con un amigo. Igual no podemos curarle ni quitarle su dolor, pero le podemos acompañar. Con cada personaje empezábamos sentándonos frente a él/ella, observándole y observando qué sentimientos nos producía. A cada uno le decíamos: “Igual que yo quiero ser feliz y estar en paz, tú también buscas la paz interior”.  Después, durante un rato, repetíamos (sintiendo lo que decíamos) las siguientes frases:
  • “Que no te pase nada malo”.
  • “Que tú seas feliz”.
  • “Que tú tengas salud”.
  • “Que te vaya bien en la vida”.

Si en algún momento nos despistábamos o nos ‘alejábamos’ de la persona poníamos la mano en nuestro corazón para reconectar con la bondad en nosotros o nos repetíamos a nosotros mismos las frases. Antes de pasar al siguiente personaje, en las transiciones repetíamos:     
  • “Que yo y todos los seres nos libremos del mal”.
  • “Que yo y todos los seres seamos felices”.
  • “Que yo y todos los seres tengamos salud”.
  • “Que a mí y todos los seres nos vaya bien en la vida”.
Lo que más me movió fue sentarme frente a mi benefactor, que murió hace más de veinte años pero que sentí muy presente; y ante el grupo, que ha ido creciendo con caras y nombres. Viví una profunda paz y un desbordante agradecimiento.  Me he sentí muy querida y muy acompañada.

“Compasión. Es la verdadera comunicación. Dar es la mejor forma de comunicarse”.

viernes, 29 de enero de 2016

Corazón esponjado... corazón agradecido...


Ayer, 28 de enero, festividad de Santo Tomás de Aquino, celebramos en la UD la Investidura de nuevos doctores, así como la de los Licenciados y Graduados en Teología. Tuve el honor de ser la madrina de Alfonso (a quien he dirigido la tesis y es mi 'hermano pequeño') y de Betty (su esposa). La verdad es que es un acto solemne que mueve emociones y a mí me evoca muchos recuerdos...

Me gustó mucho el evangelio que eligió el Decano de Teología, Carlos Coupeau SJ, para la eucaristía, los diez leprosos (Lc, 17, 11-19):
"Yendo él de camino hacia Jerusalén, atravesaba Galilea y Samaría.Al entrar en un pueblo, le salieron al encuentro diez leprosos, que se pararon a cierta distancia y alzando la voz, dijeron:
—Jesús, Maestro, ten piedad de nosotros. Al verlos, les dijo:
—Vayan a presentarse a los sacerdotes.Mientras iban, quedaron sanos.Uno de ellos, viéndose sano, volvió glorificando a Dios en voz alta, y cayó a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Era samaritano.Jesús tomó la palabra y dijo:
—¿No recobraron la salud los diez? ¿Y los otros nueve dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gloria a Dios, sino este extranjero? Y le dijo:
—Ponte de pie y vete, tu fe te ha salvado".
En la homilía el  P.Coupeau habló de las deudas de gratitud, pero sobre todo de la alegría. Es la alegría de saberse salvado lo que hace volver al samaritano a dar las gracias. Me gustan mucho unas palabras suyas que he leído: "Formar ignacianamente para el amor consiste en liberar al otro para que llegue a darse según las necesidades de terceros". En mi opinión, no hay mejor manera de dar las gracias que abrirse y darse a otro; replicar lo que uno ha recibido. Eso es para mí un corazón esponjado... corazón agradecido...

Cuando iba a depositar mi tesis doctoral (parece mentira pero se van  cumplir 15 años), mi director, Dionisio Aranzadi SJ, intentó disuadirme de que incluyera el Epílogo. En él recogía algunos de los aprendizajes que para mí supuso la tesis. Comenzaba así:
"Somos conscientes de que no es algo al 'uso', pero no podemos resistir añadir un apartado en el que hacer unas consideraciones finales de lo que ha sido este trabajo, tanto desde el punto de vista académico como personal. Ésta ha sido una 'carrera de fondo', un 'tren de largo recorrido', en el que no siempre hemos contado con las 'alforjas' necesarias. Ha habido momentos duros en los que, incluso, hemos tenido la tentación de abandonar. Además, en el 'camino' hemos vivido situaciones (matrimonio, inicio de la carrera docente, convivencia con una persona mayor hasta su fallecimiento, llegada de los hijos, etc.), que si bien han retrasado la elaboración del trabajo, sin duda lo han enriquecido y nos han abierto a perspectivas diferentes". 
En más de una ocasión, a alguna persona que estaba en proceso te tesis doctoral le he enviado este Epílogo, que es una de las partes de la tesis de la que más orgullosa me siento. Lo incluí en parte como reconocimiento para quienes me habían acompañado en el proceso; pero, sobre todo, para que nunca se me olvidara lo vivido y tenerlo muy presente al acompañar a otros. Creo que dirigir una tesis se parece al proceso de criar un hijo. No puedes, ni debes, esperar que un doctorando te devuelva nada. Sólo te queda esperar que lo haga en la 'generación siguiente'; que vuelque sus aprendizajes académicos y personales en las personas que se le acerquen para que les dirija y acompañe... "Ve y haz tú lo mismo" (Lc, 10:37)

Quiero terminar con la bendición irlandesa con la que finalizó la eucaristía del día de ayer:




jueves, 26 de noviembre de 2015

Andanzas colombianas

Del 5 al 17 de noviembre estuve en una movilidad internacional en Colombia. Recojo aquí las vivencias que tuve y que fui publicando en Facebook...

Parte I (8 nov)



El viaje Madrid- Bogotá fue tranquilo salvo porque mi compañera de asiento, una inglesa gigante, se empeñaba en ir al baño cada vez que me quedaba adormilada… Leí “Sin noticias de Gurb” de Eduardo Mendoza y casi me atraganto de la risa… No pude evitar que se me escapara alguna carcajada… Por si acaso no miré a mi alrededor… Cuando en el avión nos dieron el impreso para aduana me di cuenta de que no sabía cuál era mi dirección en Bogotá… Glups!!! Afortunadamente me acordé de que en el móvil tenía una dirección que no sabía si era la de su casa, la universidad o qué… Pero eso puse… Luego supe que era la correcta pero le faltaba el piso. Yo esperaba aterrizar como en el DF, después de 20 minutos de sobrevolar la ciudad. Para mi sorpresa el aeropuerto está rodeado de campos verdes…

El aeropuerto me pareció de lo más moderno. Mientras esperaba la salida de mi maleta (preocupada por si me confiscaban el jamón y el chorizo) me llamó la atención que había policías paseando con perro que nos husmeaban a todos los viajeros. Me tranquilizó mucho ver a Yovanni  y Andreína a través de una cristalera. Al salir había una banda esperando a una familia… Menudo recibimiento!! Yo no me puedo quejar del que me hicieron en la casa… Marigio había hecho un bizcocho y tenía un cartel de “Bienvenida”. Ahhh… y la lluvia me hace sentirme como en casa… Afortunadamente me traje botas y paraguas…

El viernes fue un día intenso y largo. Comenzó temprano, así es a diario. Nos levantamos a las 5.30 y llegamos a la universidad después de un buen trancón (atasco). El tráfico es tremendo…  La conducción una locura… Unos coches circulan los coches con matrícula par y otros los de impar… Los huecos (baches) son como cráteres…  De la universidad fui al Jardín Botánico con Santiago, un alumno de Yovanni que me acompañó todo el día, a un evento, la Feria BioExpo Colombia 2015. Cuando íbamos en el taxi (el precio es muy bajo) vimos pasar un camión camuflado en el que había muchos soldados con uniforme elegante… parecían soldaditos de plomo. Me dijeron que iban en esos para pasar desapercibidos y evitar ataques de la guerrilla. Cuando estábamos llegando vimos un grupo de militares desfilando con una banda… ¡Me resulta curioso ver tantos militares! Pasamos todo el día en el evento con Rut Vargas, Gerente de la Fundación Mujeres Empresarias Marie Poussepin. Tienen un proyecto muy interesante de mico emprendimientos para mujeres de bajos recursos. Fue una pena lo que llovió, pero aun así pudimos pasear por el entorno y ver los demás stands… Hasta vimos una tuna…  Hay palabras que me llaman la atención: parqueadero (parking), choriperro (hot dog)…

Hoy he dormido algo mejor pero sigo bastante desvelada. Creo que para cuando me adapte un poco me estaré yendo… He ido caminando a misa con Andreína a las 6.25 de la mañana. ¡Primera vez en la vida que voy tan temprano! La ciudad ya estaba a pleno rendimiento y la luz como allí a las 8.00 ó 9.00 de la mañana… Sin querer he dado la nota… En la Consagración todo el mundo de rodillas, salvo yo. Al ir a comulgar, para una canción que me sabía… tenía otra letra y yo con cantando las estrofas a medias… pero a pleno pulmón…  jajajaja. Había una señora con una mantilla blanca… creo que no había visto eso nunca…

He ido con Yovanni a hacer unos encargos y he comprado algunos regalos. Me ha llamado la atención, y me ha dado apuro, lo del regateo… Él lo hace fenomenal . En una tienda el encargado me ha dicho: “No se apure, yo también regateo”… jajajaja. La ciudad vista desde La Calera… impresionante…  

(Continuará)
Parte II (9 nov)



Ayer sábado comimos en un centro comercial, en un lugar llamado “Andrés, carne de res”. La decoración y el ambiente buenísimos, también la comida. Hay distintos mostradores donde se pueden encargar distintos tipos de comida… Y con música en directo…

Por la tarde/noche me quedé con Mariogio y Juan Ignacio para que Yovanni y Andreína salieran un rato. Fue una fiesta pijama con palomitas, chuches, películas, guerra de almohadas, cosquillas y muchas risas…

Qué delicia el desayuno de hoy domingo: ensalada de frutas, pisca andina (una sopa deliciosa con un huevo escalfado), aguacate y arepas. No tengo palabras para el sabor de las frutas aquí… Qué maravilla picar un mango y rechupetear el hueso…

Por primera vez he conectado mi móvil a la red teléfonica y me encuentro con este sms: “España.contigo: En caso de EMERGENCIA CONSULAR llame Consulados en BOGOTA(+57)3164733216 CARTAGENA DE INDIAS (+57)3176486475. Mas info www.exteriores.gob.es”. Por un lado piensas: “Qué bueno”… Por otro: “Estamos controlados”… :P

Hay cosas que me llaman la atención… Hay muchísimos motorizados (motoristas) que invaden la carretera y hacen el tráfico aún más complicado. La ciudad está dividido en estratos del 1 al 7 (algo así como clases o niveles de vida). El agua y la luz cuestan diferente según el estrato al que se pertenezca. Al rellenar impresos o en las entrevistas te deben preguntar el estrato en el que vives… Curioso…  e injusto… Cómo se puede clasificar así a las personas???

Hoy hemos ido a la fiesta de cumpleaños del hijo de una amiga. Viven en una urbanización preciosa que parece salida de una serie americana. Hay varios puntos de seguridad para el acceso. Hay uno que da a un Centro Comercial. Allí he visto algunas cosas curiosas: 1) Un trenecito par pasear a los niños (tipo tren chu-chu); 2) la calefacción era una urna de cristal abierta por arriba en la que se quemaba carbón; 3) dos concesionarios de coches de lujo…

Después hemos ido Andreína, Mariogio y yo a una misa cercana. En las dos iglesias en las que he estado estaba la bandera colombiana… El sacerdote parecía un telepredicador, un showman… ¡muy chirene! Al empezar nos ha dicho que teníamos que saludarnos en condiciones y nos ha hecho saludar a las personas cercanas. El sermón ha sido muy interesante. Nos ha hablado de la caridad cristiana… “No toda limosna es caridad, no toda limosna ayuda”… Cuidado con la “levadura del fariseo”. ¿Y en qué consiste la caridad cristiana? 1) Empieza por uno mismo, supone responsabilidad, ocuparse de las cargas de cada uno; y también supone no asumir lo que es responsabilidad de otros; 2) Exige justicia, no dar por limosna lo que es de justicia, no dar para acallar la conciencia… “no hay que devorar los bienes de la viuda”, no se puede aprovechar la debilidad o la necesidad del otro; 3) A quién se puede dar limosna? A la viuda y al huérfano… es decir, a aquellas personas discapacitadas o desvalidas que no pueden valerse por sí mismas… Interesante lección… Y después de eso, en el momento de la colecta dice: “En esa época no había billetes (por el pasaje de la viuda y las monedas), ahora sí hay… las monedas están out”… ¡Genial!

(Continuará)
Parte III (11 nov)


El lunes  fue un día intenso: Empezó con una reunión con las autoridades de la Universidad Konrad Lorenz, donde trabaja Andreína, para hablar sobre ética y responsabilidad social. Estaban la Rectora, el Vicerrector, la Canciller y los decanos de las tres facultades. Muy interesante… Después, reunión con la Decana y dos profesoras de la de la Escuela de Negocios. Almorcé en la Sala de Rectorado con el Vicerrector, la Canciller, Andreína y otro profesor. .30En Deusto nunca he comido en el Rectorado… El plato de frutas de entrada… Increíble! Por primera vez he probado la carambola, una fruta cuyos cortes transversales tienen forma de estrella…

Por la tarde un conversatorio con el grupo estudiantil DEJ (Desarrollo Estudiantil Javeriano). Fue muy enriquecedor. Son jóvenes con fuerte implicación social y universitaria. Dialogamos sobre liderazgo.

Ayer martes también fue intenso. Fui con Yovanni a su examen y luego a la clase de Innovación donde les hablé de Ética y Liderazgo y revisamos sus proyectos grupales. Comí con dos profesores en  “El mirador”, dentro de la universidad. El nombre del restaurante le hace honor… Nada más comer me reuní con Yovanni y dos padres carmelitanos para hablar sobre un proyecto de instituto que tienen. Después, reunión con una profesora a cuya clase voy hoy y después fuimos a buscar a Juan Ignacio a la salida de fútbol. Está en la escuela de tecnificación del RCD Mallorca en Bogotá. Tomamos un café con su entrenador, Julian Marcos, un antiguo jugador. Su hijo va a clase y está en el equipo con Juan Ignacio.

He aprendido que los bogotanos se dividen en rolos (hijos de personas procedentes de otras zonas del país) y cachacos (hijos de bogotanos). Por las calles he visto varios ‘paseadores de perro’. Me han comentado que los fines de semana hay SPA móviles para perros que van por los barrios… curioso. En la universidad hay limpiabotas que atienden alumnos y pasan por los despachos ofreciendo su servicio… Aquí no hay contenedores de reciclaje, salvo unos minúsculos que hay en la puerta de los supermercados y en los centros comerciales. Yovanni me ha dicho que hay personas que viven de revisar la basura, separarla y vender papel, latas, plástico… Ésta es una ciudad de contrastes. Dentro de la universidad hay servicio de taxi que, por cierto, son muy baratos. Me llama la atención la cantidad de policía que se ve. El sábado cuando regresamos de la fiesta ya había anochecido (eran las 17.45) y en la carretera, cada poco metros, en todas las paradas de autobús, había apostado un policía.
Andreína me ha contado una anécdota del sacerdote del otro día, el que parece un telepredicador. Es alumno de la Javeriana y un día iba en el autobús para la universidad y subieron al autobús y les atracaron. Él iba leyendo la Biblia. Cuando se le acerca el atracador le pregunta: “¿Es usted Padre?”. Le responde que sí y él le dice: “Usted no… ¿Me da la bendición Padre?”. 

Por las noticias que me llegan, mi ‘hospital’sigue en orden…

Parte IV (15 nov)


Hace días que no escribo porque el ritmo ha sido de vértigo… He ido tomando notas en una libretita que me dio Marigio cuando vio que anotaba cosas en una papel para mi diario (al día siguiente le pidió a su madre que comprara una agenda para regalarme… Es un amor!).

El miércoles salimos de casa a las 6.00, creo que nunca había ido tan pronto a trabajar (esta ciudad es muy poco amigable en cuanto a horarios y tránsito…). Desayunamos a las 7.00 con dos alumnas del MBA. Dos mujeres muy ‘pilas’ como dicen aquí, ejecutivas e interesadas en investigar… Después conocí al Director de carrera (Andrés Londoño)  y fui a la clase de Margarita; trabajamos sobre Liderazgo responsable. Fue muy interesante el intercambio con el alumnado. Algunos parecían muy interesados. De camino a clase me encontré con Andrés Cubillos, que hizo su Doctorado en Deusto. Es increíble encontrarte de casualidad con uno de las pocas personas que conoces… Después comimos Rut, Jaime (otro profesor) y yo con Yovanni. Al acabar me fui con Rut a ver las huertas del proyecto de la Fundación que había conocido en la Exposición del Jardín Botánico. En el camino del norte hacia el sur, se iba viendo cómo cambia la ciudad, las calles, los edificios, las personas… Ésta ciudad son dos ciudades, como mínimo, separadas en norte y sur… marcadas por los distintos estratos…

Al llegar las mujeres nos estaban esperando en la casa de las Hermanas de la Presentación. Hicieron una evaluación de la Feria y hablaron del futuro. Después, como me había pedido Rut, les di una pequeña charla motivacional, destacando los aspectos positivos de su proyecto y de la Feria. Visitamos 5 huertas (nos faltó la de Dña. Magdalena): 1) la de Dña. Ana Elvia (“La huerta de mi casa”), me regalo tres botes de mermelada hecha por ella (ruibarbo, uchuva y papayuela, todas ellas frutas desconocidas para mí); 2) la de Dña. Ana Librada – 71 años (“Santa Ana”); 3) La de Aura (“S. Isidro Labrador”); 4) la de Dña. Tilia – 78 años (“Los abuelos felices”) y 5) la de Dña. Omaira (“Renacer”). Dña. Omaira nos había preparado chocolate caliente y unos panes dulces. Fue un momento muy entrañable de compartir vida y experiencias. Una de las mujeres me regaló un tapete de piedritas de los que hace su hija. Me sentí sobrecogida por la cercanía y confianza conmigo, por el empoderamiento que percibí en esas mujeres… Cuando salimos ya era completamente de noche. La zona era muy humilde. Allí la gente no tiene carro (coche), pero hay muchos autobuses (les llaman alimentadores y acercan a la gente de la periferia a lugares en los que pueden hacer conexión con varias líneas). Entre los autobuses, las curvas y lo estrecho de la carretera la conducción es… una aventura! Bajé con Rut hasta la universidad donde tenía clase y cogí un taxi. Eran las 20.00. En el taxi me mareé de cómo conducía. Casi chocamos en dos ocasiones. Cuando llegué a donde viven Yovanni y su familia el taxista se pasó la calle. Se lo dije y me dijo que dábamos la vuelta. Me puse un poco nerviosa y le pedí que parara para bajarme. Me decía: “No le puedo dejar aquí sola señora; cómo va a andar sola; puede ser peligroso”. Creo que por el mareo, la oscuridad, la zona en la que todas las casas son muy parecidas… resultó que estuve perdida y dando vueltas durante media hora. Al final el guarda de un edificio me ayudó. Apenas tenía batería y me ofreció minutos para llamar y preguntar. La batería me dio justo para encender el teléfono y ver que me sabía la dirección a medias, aquí las calles y carreras pueden tener A, B,…  Llegué a casa un poco acelerada. Los niños me esperaban para ayudarles a preparar el regalo de cumpleaños que le iban a dar a su madre al día siguiente. Al de un poco llegaron Yovanni y Andreina que pensaban que yo iba a regresar para las 18.00 y llegué pasadas las 21.00. ¡Menudo apuro!

El jueves salimos de casa a las 4.30. Yovanni me llevó al aeropuerto para ir a Medellín. Las vistas desde el avión espectaculares… Al llegar me dijeron que me esperaría un taxi para ir a la universidad. Justo al aterrizar me llegó un guasap diciéndome dónde me iba a alojar. El taxista llegó enseguida. Está bien eso de que te busquen con un cartel con tu nombre…  Pasamos primero por el hotel (Club Campestre) que era impresionante… Mauricio Mejía, el taxista, me iba contando cosas sobre la ciudad y me dijo algo muy interesante. Él tenía un bypass gástrico. El médico que le operó le dijo que cuando comiera carne, al terminar comiera piña porque ayudaba a la digestión. También me explico que para ablandar la carne se puede dejar por la noche con peladuras de piña o de papaya… Buen tip!. El paisaje en Medellín es precioso, aunque sólo fui del aeropuerto a la universidad, de allí al hotel y del hotel al aeropuerto…  Bajamos por un camino con mucha pendiente en el que al principio, al borde de la carretera, había muchos negocios de artesanía en madera y en piedra y viveros…  En todo el camino había carteles que decían: “Baje en 2ª”, “Baje en 1ª”, “No abuse de los frenos”… Aquí he descubierto un árbol, el yarumo blanco, que tiene unas hojas grandes que parecen blancas y que lucen muy bonito entre el verde… Camino de la universidad pasamos por un barrio, Envigado, de donde me dijo Mauricio que era Pablo Escobar. El barrio estaba muy colorido con la decoración de Navidad.

Me pasé todo el día en la universidad, la Escuela de Negocios CEIPA. Me recibió en su despacho (allí estaba entre actividad y actividad) el Decano, Sergio Torres, muy amigo de Yovanni. La acogida fue estupenda, inmejorable. Di dos charlas a alumnado de pregrado, una por la mañana y otra por la tarde. Y también me reuní con el profesorado para hablar sobre temas de investigación. Me ocurrió algo interesante… Al acabar la reunión se me acerca un profesor y me enseña en el móvil un vídeo de un programa en el que participé en el Tec de Monterrey hace dos años. Me dijo: “Cuando te he escuchado he pensado… ‘conozco esa voz’… Tú eres ésta. Yo utilizo tu vídeo en mis clases… Es muy claro… No tenía celular y se lo he pedido a una compañera para comprobar”. También conocía, por vídeos, a Lumi y Alfonso… ¡Curioso!

Cuando acabé me fui al hotel. Mauricio me recogió a las 20.00. Estaba tan cansada que me dormí en el taxi. Llegué al hotel. Bajé a al comedor. Me tomé una hamburguesa (tenía champiñones en salsa, entre otras cosas, rica combinación…) y me fui a dormir. Para las 3.45 ya estaba despierta. Hablé con casa, me puse a curiosear FB… a las 4.15 me llaman de recepción que estaba el taxi. Lo esperaba más tarde… Me preparé en un tiempo record y bajé. Allí estaba Mauricio para llevarme al aeropuerto… Qué agradable que te traiga y te lleve alguien amable y con buena conversación… Para las 7.30 ya estaba en la Javeriana…

Sigo viendo muchas cosas que me llaman la atención: mujeres con rulos en la cabeza y pintándose en el coche; cómo responden cuando les das las gracias… “con gusto”, “mucho gusto”; aquí siempre te ofrecen: tinto (café solo); perico (cortado) o aromática (una infusión de frutas y plantas deliciosa); algunas personas te tratan de “su merced”.

(continuará… este capítulo ha sido largo… jajajajaja)

Parte V (16 nov)


El viernes anduve un poco zombie… el cansancio… los madrugones… En el taxi hacia la universidad me reí mucho con el programa de radio que estaba puesto. Estaban hablando de cómo viajar… solo, en grupo, en pareja (a cuenta de un concurso en el que rifaban un viaje para cinco personas  con los gastos pagados a una playa en la que hay un festival)… Y dicen: “si uno viaja en grupo tiene que asegurarse de ir con uno bien chulo que sea como el gusano para el pescado”…  “Anda más pelado que el sobaco de una rana”… jajajajajajaja

Fui a clase con Andreina en la Universidad Cooperativa. Allí el alumnado es más humilde pero el debate fue muy muy interesante.  Después estuve en clase con Indira… Comida-reunión con tres profesores para hablar sobre investigación… Evaluación de proyectos de emprendimiento por la tarde... Y fin de programa académico… Bien!!!!!!!!!!!! Cuando llegamos a casa Yovanni y Andreina salieron a cenar. Lo que iba a ser otra fiesta pijama acabo con Marigio, Juan Ignacio y yo dormidos en la sala… jajajajajajajaja.

El sábado tenía intención de subir a Montserrate. Llegamos hasta la falda del monte, donde está el teleférico y el funicular, pero decidí no subir porque la cima estaba muy cubierta. Fuimos a comprar leña, regresamos a la casa y salimos a comer a un lugar de comida típica. Probé la bandeja paisa: frijoles, arroz, chorizo, huevo, carne en polvo, plátano frito, chicharrón, arepa y aguacate… Buenísimo. Lavamos el coche, hicimos unos recados y… Siesta!!!!!!!! Yupi!!!  A la noche tuvimos cena en casa. Yo preparé dos tortillas de patata, ensalada de tomate, aguacate y cebolla y pimientos rojos. Lo que nos pudimos reír… Un tema que salió mucho fue el de Venezuela. Indira, igual que Yovanni y Andreina, es venezolana. Qué duro es estar desplazado de tu patria porque la vida allí es muy dura…

Ayer domingo lo pasamos con Richard, Carolina y sus hijos , James  (5) y Ana (7). Tomamos la comida tradicional navideña de Venezuela: ensalada de pollo, ayacas (o tamales) y pan de jamón, aceitunas y pasas…. Deliciosa! Viven en una urbanización que es espectacular. Tiene todo los que uno pueda imaginar: piscina semi olímpica climatizada, canchas de tenis y de squash, caballerizas, varios restaurantes, lagos (en uno de ellos se puede practicar esquí acuático), guardería, zona de juegos para niños (con consolas de juegos, el twister, mesas con lego…), cajero automático, supermercado, gasolinera, un autobús interno… Dentro del recinto no se puede circular a más de 30 por hora. Hay guardas que miden la velocidad con unas ‘pistolas’ y ponen multas (300 dólares).  En la entrada de la urbanización hay una puerta para residentes y otra para visitantes, choferes y escoltas… Lo peor es que, aunque no está lejos de Bogotá, se tarda mucho por el tráfico. (Es alucinante aquí en algunas de las que llaman autopistas –para mí carreteras sin más- hay peajes… Se montan unas colas…). Llevan viviendo ahí apenas seis meses. Se mudaron porque antes vivían en una casa en el norte y sufrieron un atraco muy fuerte. Estaba el hermano de ella con los niños (el hermano ya había sufrido un secuestro de tres días en Venezuela antes). Una persona llamó a la puerta y mientras abrían dos más entraron por la ventana. A James le hacían creer que era un juego y le intentaban sacar información. Cuando llegó ella le agarraron tan fuerte que el moratón le duró varios días. Le metieron en la casa por los pelos…  Parece que se habían equivocado de casa porque uno llamó por teléfono y le oyeron decir: “Nos habéis dado mal la dirección”. Después de semejante susto decidieron mudarse a un lugar más seguro… Ahora viven, como dice Yovanni, en una burbuja. Por primera vez en mi vida toqué un caballo, bueno varios… ¡Todo un logro en mí que no me acerco a ningún animal! Fue, como dicen aquí, muy chévere…

(Continuará)
Epílogo (17 nov)


Escribo estas líneas ya en casa. He encontrado mi ‘hospital’ en orden… ¡Qué alivio!

El viaje ha sido tranquilo a pesar de que no he dormido mucho. Comimos en el aeropuerto. En Mc Donald’s hay pollo broaster. Te dan guantes para que lo comas… La despedida fue dura. Como dice el tema de Memorias de África… I'm better at hello.

Al pasar el control me dicen… “Abra la mochila y saque las tijeras”… Ein!!!!!! Llevaba las tijeras de uñas en el neceser … Me las confiscaron y me hicieron firmar en una hoja... Tomé el último capuchino… ¡Delicioso! Cómo me gusta el café…

Fin del trayecto… He recogido aquí algunas de mis experiencias. Lo que no queda suficientemente reflejado es la amistad, la complicidad, las risas, las charlas, las cosquillas… el compartir. Gracias Yovanni, Andreina, Marigio y Juan Ignacio… me he sentido en casa!

miércoles, 21 de enero de 2015

Una mirada sobre la realidad

El País 20.06.2013

“Así como el mandamiento de ‘no matar’ pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir ‘no a una economía de la exclusión y la inequidad’. Esa economía mata” Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, n.53

En una entrada anterior, Inicio de mi personal camino de Ignacio, hablé sobre el Plan de Formación en Misión e Identidad Ignacianas en el que participo. El 20 de enero empezamos el siguiente módulo que lleva por título el que encabeza esta entrada, Una mirada sobre la realidad.

Del primer día me quedo con la intervención de Mateo Aguirre sj, ex-director del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR), "El refugio como experiencia de vida". Acompañaban a Mateo, Martin Iriberri sj y Mari Tere Guzmán. Mateo nos contó, desde su experiencia, qué es lo que se vive en los campos de refugiados:

1. Desarraigo y pérdida de identidad. Un refugiado no es nadie. Al campo llegan auténticos zombies con un hatillo en el que guardan todas sus pertenencias. Bajan del camión... saben de dónde vienen pero no saben a dónde llegan. El 80% son mujeres y niños. Se les conduce como a un rebaño. No se les pregunta su nombre. Al atravesar la frontera dejan de ser ciudadanos, ya no son el agricultor, el profesional, etc. Mateo nos contó una anécdota del primer campo en el que estuvo en el Congo. Un compañero le estaba enseñando el campo y se encontraron con una caseta de plástico con mejor aspecto que el resto. De repente se oyó un grito y salió una niña de unos siete años que se le agarró a la cintura. Seguidamente salieron primero la madre y luego el padre (un hombre apuesto, con una barba poblada). Él se presenta: "Soy jesuita". Se le acerca el hombre de la barba y le dice: "Te llamas Mateo Aguirre, eres jesuita, has estudiado en Lovaina... ¿No me conoces? ¡Quítame la barba!"... Era Théophile, un estudiante ruandés que estaba haciendo un doctorado en agronomía, y le había conocido cuando también él estudiaba en Lovaina. Pero allí nadie le reconocía...

2. Rechazo. Los refugiados viven detrás de un alambre de espino. No pueden salir del campo. No son aceptados ni por su país ni por el que los acoge. No pueden circular ni tener contacto. Es muy parecido a un campo de concentración.

3. Traumatismos. Las personas llevan por dentro el trauma del sufrimiento y la violencia de la que han sido víctimas y en la que algunos puede que hayan estado implicados (algunos tienen las manos manchadas de sangre). Las enfermedades más frecuentes dentro del campo son psicosomáticas, como por ejemplo el insomnio. [Véase el libro Horizontes de futuro que es una “recopilación de testimonios y vidas de muchas de las personas que vivieron en el campo de Salala desde el 2003 hasta el 2006”].

4. Deshumanización. En una tienda muy reducida viven varias generaciones de la misma familia. Cuando van a pedir la comida se les pone en fila y se les marca con tinta indeleble. Les van llamando por el número... Se produce una especie de 'animalización'.

5. Falta de condiciones materiales. Existe falta de agua, de higiene, de comida, de intimidad, de pudor... Y esas condiciones no son temporales, duran años.

6. Manipulación. Uno de los grandes problemas que él vio en Ruanda era que los locales que por la mañana eran escuelas por la tarde eran campos de entrenamiento (a partir de las 16.00 el personal abandona el campo por seguridad). Están manipulados por aquellos que les tienen que defender. Se inflan estadísticas, se maquillan datos para conseguir más fondos que no siempre llegan a su destino...

Cabe preguntarse cuáles son las causas que hay detrás de esos movimientos de personas. La visión tradicional cuando se analizan los movimientos en África señala a: las guerras étnicas; los africanos son violentos; son incapaces de gobernarse; son muy corruptos. Una mirada más profunda, que intenta analizar qué hay detrás hablaría de: la caída del muro de Berlín y las nuevas estrategias geopolíticas; la depredación de los recursos materiales; y las multinacionales y actos económico-financieros incontrolables. [Para ahondar en esto véase la campaña de Alboan Lo que tu móvil esconde]

Cuando se habla de este fenómeno no se habla de personas, se habla de refugiados o desplazados; de estadísticas; de números; se habla en términos de: enemigos, extranjeros, parásitos, provocadores de los males... La realidad profunda muestra a víctimas de conflictos de poder o financieros; personas manipuladas y tomadas como escudos humanos en luchas de intereses...

Las reacciones que se producen son de dos tipos. Por un lado se puede dar indiferencia, pasotismo... que sólo se sacude ante los grandes desastres (hace falta miles de muertes para impresionarnos cuando cada persona es un templo). A lo sumo se puede dar lo que Carlos Ballesteros llama solidaridad de sillón. Por otro lado, también te encuentras con personas preocupadas por ver qué se puede hacer, se vive la experiencia de la solidaridad y el compromiso, una apuesta por el valor de la persona.

En definitiva, como resumía Mateo, el trabajo en un campo de refugiados es agridulce. Por un lado ves claramente que detrás hay un pecado de inhumanidad y se siente mucha impotencia. Y, por otro, ese trabajo es un regalo por las personas con las que colaboras que ves que se ofrecen muchas veces hasta el límite. Según él hay dos cosas que impactan en un campo de refugiados: 1) la experiencia de que la vida es más fuerte que la muerte; en cuanto llegan al campo ya están viendo qué pueden hacer, qué pueden intercambiar, etc.; 2) la experiencia humana de la solidaridad, si cuando llega una oleada no está desplegado el personal de naciones Unidas que les ofrece unos mínimos, entre ellos comparten. Haber vivido una experiencia dura, por lo general, les hace empatizar.

Comparto las preguntas que nos lanzó al final... ¿Cómo miro? ¿Cómo me interpela lo que veo? ¿A dónde me lleva mi mirada? ¿Cómo me dejo afectar?

“...Esta mañana
miro a los ojos,
abrazo una espalda,
doy mi palabra,
escojo la vida...”

Canción Escojo la vida

Letra: B. González Buelta
Música: Cristóbal Fones




sábado, 29 de noviembre de 2014

Relato de una experiencia

[Voy a recoger en esta entrada lo que fui publicando en Facebook por entregas sobre mi viaje a Monterrey (México) del 8 al 23 de Noviembre]

Memorias mexicanas (I)
No se puede empezar mejor un largo día de viaje que con una sorpresa… muy muy agradable… Llamada a las 5.15 am: “No llames a un taxi, tienes uno en la puerta”. Medio dormida me asomo a la ventana y confirmo que así es. Con la boca abierta acabo de prepararme a todo correr… ¡Qué bonita sorpresa! Y más cuando habías dicho de forma rotunda: “Me fío absolutamente de ti en todo salvo en lo de levantarte… Me va a salir más barato el taxi que la preocupación de la espera”. Como dicen por aquí: “Calladita te ves más bonita”…

El viaje fue largo, muy largo. Desde que tomé el primer avión hasta que llegué a Monterrey pasaron 24 horas, 12 de ellas a bordo de un avión que pasó por numerosas zonas de turbulencias… Y sin poder dormir más que algún ratito. Menos mal que el avión era de última generación y cada uno tenía su pantalla en la que se podía gestionar las películas, series, música, etc. Tres películas, Queen y Fito y los Fitipaldis hicieron el trayecto algo más ameno. [Además me tocó pasillo sin tener que pagar los 40 euros para elegir asiento…].

Al llegar al DF control de pasaportes, recogida de la maleta para pasar aduana, pulso el botón, me sale verde y aún así me hacen abrir la maleta. La chica insistía mucho en si tenía productos cárnicos... [Ya tenía aprendida la lección de que confiscan el jamón…] Tren aéreo para cambiar de terminal. Espera en el mostrador de Aeroméxico para la tarjeta de embarque (no pude acabar el auto check-in). Espera incómoda porque la vez anterior al llegar ese momento me dijeron que no había sitio, pero con cara no sé si de pena o de enfado dije: “el billete está comprado hace meses, llevo casi 20 horas de viaje y me dice que no tengo asiento????” y se solucionó. Afortunadamente, esta vez no fue necesario hacer nada. Al llegar a Monterrey Lumi, Alfonso y Betty esperándome. ¡Qué alegría! Besos, abrazos y risas todo el camino como si nos hubiéramos visto el día anterior. Al llegar a casa más charla con Lumi, unos tequilas y a dormir… ¡Qué bueno llegar y sentirme en casa!

El domingo por la mañana, hasta las 14.30, estuvimos en unas charlas de Womentoring dentro de un evento sobre emprendimiento (INC Mty) organizado por el TEC los días 7-9 noviembre. [Espero que a mi universidad no se le ocurra nunca organizar Jornadas ni similares en fin de semana…] Lo bueno fue reencontrarme con temas que me apasionan: mentoring, empoderamiento femenino, etc. Curioso ver la familiaridad con la que niños y niñas participan en los mismos. No es una mala manera de conciliar. Además, así les van sonando temas importantes…
Comida mexicana en un lugar típico. Con una salsa picante hecha al momento en un molcajete. ¡Una delicia! Y por la tarde teatro… el musical In the heights interpretado por alumnado del TEC… ¡Increíble puesta en escena e interpretación!... ¡No se puede tener un mejor recibimiento!
(Continuará)

Memorias mexicanas (II)
El lunes me tuve que despedir de Lumi porque tenía que marcharse a una reunión a Austria que surgió pocos días antes de mi llegada. ¡Cosas que pasan! Yo en su casa y ella tan lejos… Afortunadamente vuelve el domingo y su marido y sus hijos son encantadores; y Alfonso me trae y me lleva y, si no puede, arregla que alguien lo haga. [No le voy a contar a mi madre que Lumi no está estos días hasta la vuelta jajajajajaja].

El recibimiento en el TEC estupendo… En la puerta del despacho tenía unos mensajes, unas paletas (piruletas) y unas flores esperándome ¡Da gusto tener tan buenas amistades por el mundo! Por la mañana fui al programa de radio que hace Lumi. 15 minutos antes de que empezara me escribe Daniela, con quien Lumi hace el programa, y me dice: “¿Qué tema en particular acordaron?”. Mi respuesta: “No hemos pactado ningún tema en particular. Empotramiento femenino? Mujeres y emociones?” [¡¡¡Dichoso corrector!!!] Ella me pregunta: “¿Empotramiento?”. Me entra un ataque de risa… “Empoderamiento, Lo siento… jajajajaja”. A lo que me responde: “Ok. Jeje dije ha de ser algo españolado que no sé su significado”. Por cierto, en las ondas Daniela dijo que Lumi se había ido a Australia… Por la tarde quedé con Anthony, el asistente de Lumi, un estudiante de Hong Kong que apenas dice alguna palabra en español. Curiosa experiencia… muy educado, mucha reverencia, pero con una expresividad diferente a la nuestra que me cuesta interpretar…

A la tarde me fui pronto a casa para preparar tortilla de patata para cenar. Alfonso me dejó en la puerta y se fue. Me quedé atorada un rato en el porche porque no sabía abrir la puerta de entrada a la casa… Ya sé que no es tecnología punta, pero… ¡La tortilla un éxito! Mauricio, el hijo pequeño de 11 años que es muy habilidoso para la papiroflexia (a la que llegó, afortunadamente, buscando por internet cómo hacer armas caseras…), me dice: “Igual que yo sé hacer muchas figuras tú sabes muchos platillos”. ¡Qué tierno!… Cada día me tiene preparada una figura diferente…

El martes estuve en dos clases de Belinda. Les hablé sobre Inteligencia espiritual. Qué diferente es el alumnado aquí. Participan mucho. Nos sacamos una foto. Al acabar la sesión se despiden y dan las gracias… La disposición de la clase ayuda porque son unas sillas con mesita y espacio abajo para dejar las cosas abajo. Como dicen por aquí son como “autos chocones” (autos de choque). También participé en el programa de radio que conduce Belinda, “Un mundo mejor”, dialogando sobre el mismo tema. Al acabar me invitó a una deliciosa ensalada y tuvimos una plática muy interesante. Por la tarde, al salir, Alfonso y Betty me llevaron de compritas. Encontré dos encargos que me habían hecho y que no estaba muy segura de poder encontrar… Por cierto, aquí los supermercados tienen cosas curiosas… Por ejemplo, los fines de semana (abren también los domingos), a partir de una hora no se vende alcohol hasta el lunes a las 9.00. Ponen una cadenita con un cartel… Puedes comprar en el súper algunas medicinas y productos de ortopedia… En las cajas hay personas mayores que te colocan la compra en bolsas (a mí esto me pone especialmente nerviosa; les digo que les voy a dar su propina pero que pongo yo las cosas en mi bolsa reciclable).

El miércoles comida con Miriam, que también tuvo una plática muy interesante. Después entrevista con Felipe Flores (Alfonso, Betty y yo vamos a escribir un caso de Responsabilidad Social sobre su empresa). Me llamó la atención que en varias de las empresas del pabellón industrial fuera había unas lonas gigantes con la leyenda: “Se contrata personal de ambos sexos”. Y para terminar el día cena con las Endorfinas (el grupo de amigas de la universidad de Lumi, profesoras de distintas áreas y de edades diversas, que son también mis amigas). Hay que reconocer que en todas las universidades ocurren cosas parecidas... Un tema que también salió fue el de la corrupción y las muertes de los normalistas (aquí donde se estudia lo que para nosotros es Magisterio es la Normal). Me llamó la atención la visión tan positiva que tienen de que en España se está atajando el problema de la corrupción… ¡Qué más quisiéramos!
(Continuará)

Memorias mexicanas (III)
El jueves fue un día entrañable... Por la mañana estuve revisando las notas de la entrevista del día anterior para el caso. Me fui a comer con Auxi y Lili a un sitio de comida típica (Tino). ¡Delicioso el caldo de res! En el local había dos viejitos que tocaban la guitarra y cantaban… ¡Fantástico! Por la tarde acompañé a Auxi a los recados para preparar la fiesta de 15 años de su hija pequeña, María José. La cantidad de cosas que nos dio tiempo de hacer… Lo más curioso fue la conversación en la iglesia (donde fuimos a ultimar detalles para la misa del sábado). José Luis, Auxi y sus hijas acuden a esa iglesia desde hace años. Allí colaboran en distintas tareas. María José fue bautizada, recibió la comunión y la confirmación allí. Actualmente es catequista. Todo esto para situar la conversación con la mujer de la oficina. Auxi: “Aquí he traído la partida de bautismo, la cartilla de vacunación, las notas del colegio… (con cierta ironía porque le pedían un sinfín de papeles)”. Oficinista: “Y no tiene el acta de bautismo y confirmación”. Auxi: “No la he encontrado. Si quiere se la pido a usted, salgo y vuelvo a entrar para dársela… Además, no es un sacramento”. Oficinista (con cara de vaca mirando al tren): “Entonces, ¿no la tiene?”. Auxi: “No la tengo, no la he encontrado… pero se bautizó y confirmó aquí. Es catequista. Sabes quién es…”. Oficinista (con la misma cara): “¿No la tiene?”. A Auxi parecía que le iba a dar un mal. ¡Viva la burocracia! Y luego nos quejamos de que la gente no se acerca a la Iglesia… Después cenamos en su casa. José Luis hizo la barbacoa pero cenamos dentro porque está haciendo frío… Por aquí estamos a 5-10 ºC y en Bilbao a temperatura ‘tropical’… Estupenda velada a la que también vinieron Alfonso, Betty y Florina…El viernes di dos clases de Lumi (de 9.00 a 10.30 y de 10.30 a 12.00). Me encanta dar clases aquí. La gente es muy participativa. Eso sí, acabé agotada porque lo di todo… Al acabar varios alumnos y alumnas se acercaron para darme las gracias y platicar conmigo… ¡Me encanta lo que hago! Después estuve conversando con Belinda sobre su tesis (es sobre Ética y discapacidad). Seguramente asuma la codirección de la misma… ¡Me encanta la idea! ¡Una tesis sobre ética…! Luego José Luís me llevo a comer a otro sitio típico y tomé Caldo Tlalpeno… ¡Delicioso! Nunca se me hubiera ocurrido echar aguacate y tacos de queso… Y por la noche cena en casa de Miriam. La pena es que Manuel, su marido, se tuvo que marchar porque su sobrino había tenido un choque (afortunadamente no fue nada). Miriam es una entusiasta del folclore y las cosas típicas. Con ellas aprendo mucho… Tiene a la vista un bonito proyecto personal, un año sabático en la Universidad de Murcia. Están viendo para que su marido y su hija le acompañen un tiempo… Por un lado me da envidia, aunque por otro me daría… no sé si es pereza o un poco de miedo alejarme de mi hogar un año…

Ayer sábado fui a mi primera fiesta de 15 años, aunque me dijeron que no lo estaban celebrando de la forma típica… Primero hubo misa y luego una comida. Básicamente estaban la familia de José Luis y Auxi. De amigos estábamos Alfonso, Betty, Berta, otra pareja y yo. Me sentí muy a gusto. En una mesa estaba el pastel, que era como los de las películas americanas -enorme y muy vistoso-, y los regalos. Hubo hasta baile de la quinceañera, que estaba elegante como una novia aunque no de blanco, con el papá… También hubo karaoke y yo no pude resistirme a cantar “Como quien pierde una estrella” de Alejandro Fernández… Luego fui a hacer unas compras con Alfonso y Betty. Aquí éste es el “Buen fin”, fin de semana en el que las tiendas tienen muchas ofertas y que permiten hacer compras a plazos sin intereses. Han adelantado la costumbre gringa, que lo hacen el último fin de semana de noviembre, porque mucha gente cruzaba a EE.UU. para hacer compras navideñas…
(Continuará)

Memorias mexicanas (IV)
Empiezo hoy mi crónica con una curiosidad… ¿Cuál es gentilicio de Aguascalientes? Hidrocálido/Hidrocálida… ¿Qué onda????

Ayer pasé el día en la finca de Verito, “Las gardenias”. En el camino vi por primera vez en mi vida un correcaminos… Mueve la cabeza como el de los dibujos animados pero me lo imaginaba más grande, aunque en realidad tampoco sé cómo es de grande un coyote… Se nos cruzó también una ardilla… Estuvieron además de Verito y su marido, Florina y su familia. La finca es la casa de los sueños de cualquiera... La han construido cuidando cada detalle ¡Impresionante! Un casa en el campo con una vista espectacular a las montañas. Comimos en un cenador en el jardín que tenía hasta ventilador… La comida estupenda… El sabor que tienen aquí los aguacates es una delicia… Probé una fruta para mí desconocida, la tuna, que es el fruto del nopal. Le dicen el kiwi mexicano… Es sabrosa y refrescante… Yo contribuí con una tortilla de patata… Vero es una experta en tanatología… ¡Cómo disfruté la charla! En la sobremesa vivimos un espectáculo único. De repente pasaron sobre nosotros cientos, miles de mariposas monarca… No tengo palabras… ¡Qué pena no traer la cámara! ¡El móvil no es lo mismo…!

Por la tarde fui con Quique al aeropuerto a buscar a Lumi que regresaba de Austria [There are no kangaroos in Austria!]. En el aeropuerto hay una escalera musical que es la delicia de niños y no tan niños (no pude resistirme…). ¡Qué bueno el reencuentro! ¡Cuántas anécdotas para compartir! Nos enseñó a Mauricio y a mí un tapete que le había dado en Londres la esposa de su cuñado, que es turca. Mauricio le dice: “Mami no te ofendas… parece de mercadillo”… jajajajajajaja. Los niños y los brillos no casan bien…

Hoy lunes aquí ha sido asueto. Por la mañana he tenido una conferencia tres bandas por Skype con mis compañeras de equipo de investigación y Mario, un candidato postdoctoral que va a postular para nuestro equipo y que actualmente está en el Reino Unido. ¡Viva la tecnología! Luego Lumi y yo hemos ido a hacer compra (me ha encantado que en la puerta del supermercado, uno tipo Macro, vendían pinos como en las películas americanas...) y hemos preparado una mega comida que ha sido todo un éxito... Por la tarde charleta y relajo... Por cierto, ayer les preparé el desayuno a los niños y Mauricio me dice: “Arantza, este desayuno es de película…”.  ¡Este niño es un amor!!!!!!!! Igual, igual que mi adolescente mayor… jajajajajajaja.


¡Qué bonita se ve la manzana del Día del Maestro que me ha regalado Lumi (ella mandó hacerlas)!!!!!!!!!!!
 (Continuará)

Memorias mexicanas (V) [Última entrega]
El martes 18 a las 9.00 me reuní con Inés Sáenz (la Directora de la Escuela Nacional de Educación, Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey) para ver en qué medida podemos colaborar desde mi equipo de investigación ¡Interesante! Después fui a la clase de Miriam con alumnado, básicamente, de primer semestre ¡Me encanta la disposición que tienen las clases con las sillas con ruedas y mesita! Permite poner la clase en círculo fácilmente y que se puedan juntar en grupos…

El miércoles estuve trabajando con Belinda sobre su tesis. Lumi y yo comimos en casa y luego le llevamos a Quique a su examen de ingreso en la Prepa (en México hay tres años de secundaria y tres de Prepa; por lo general, cada universidad tiene la suya). Cuando ya estábamos de regreso al Tec nos llamó Quique para decirnos que no tenía identificación para hacer el examen. Dimos la vuelta y volvimos. Lumi salió y yo me quedé en el coche. Hacía mucho calor (sólo había una rendijita de la ventana abierta) y por eso abrí la puerta del coche. En ese momento empezó a sonar la alarma ¡Qué horror! Cerré la puerta a todo correr. Con cara de boba le saludé al de seguridad que andaba rondando… Me pareció una eternidad lo que Lumi tardó en volver…  Llegamos justo a la charla con el Comité Equality. Cuando Lumi lo anunció en Facebook hubo un comentario no muy feliz de un profesor: “Lumi, ¿puedo ir o es sólo para niñas?”. Y eso que debe tener sensibilidad de género… Después fui la fiesta del 15º Aniversario de LPO (Licenciatura en Psicología Organizacional), de la que José Luis es Director. Genial la piñata que le hicieron… Y su discurso acabó con una de sus frases emblemáticas… “Hay niveles”. Me gusta la idea de hacer una fiesta en la que reunir a todas las promociones… Es una muy buena manera de crear redes… La reunión fue en el centro estudiantil que es un espacio estupendo para convivir y trabajar de forma colaborativa. ¡Ojalá tuviéramos nosotros espacios así! El lugar tiene un Salón de la fama en la que hay fotos de todos los EXATEC que han tenido éxitos deportivos.

El jueves Lumi y yo dimos una charla para el grupo de empresarias “10.000 mujeres por México”. Al acabar nos regalaron un labial (barra de labios) ¡Me encantó! Por la tarde/noche fui con José Luís, Auxi, Betty y Alfonso al centro para ver si veíamos mariachis… Y los vimos. También fara faras (que son grupos de música norteña). Después cenamos en la taquería Juárez, que debe ser uno de los locales más tradicionales de Monterrey. La cena deliciosa… enchilada y flautas con una cerveza negra que me encantó (Bohemia) ¡Me chifla la comida mexicana!

El viernes desayuné con Betty y Alfonso en las 3 abuelas. Huevos enmolados… ¡delicioso! Creo que al volver voy a tener que estar una semana a agua… Luego reunión sobre la tesis tanto con Alfonso como con Belinda. Por la noche cena en casa de Lumi. Preparé San Jacobos, dos tortillas de patata, ensalada, tacos de queso, pimientos rojos… ¡Un éxito! Nos tomamos 7 botellas de vino y algo de tequila. Acabamos cantando al son de Alejandro Fernández… “México lindo” en lugar de  “Asturias patria querida” y eso que no tomé apenas… jajajajajaja…  Anthony, el asistente de Lumi, un Hongkonés que apenas dice un par de palabras en castellano, nos despertó a todas la vena maternal. No sabemos si por cultura, decía que sí a todo lo que le ofrecíamos de comer y de beber y parece que no estaba muy acostumbrado a lo segundo… Y todas empeñadas en que comiera un plátano o ver si quería ir a casa… Su puntualidad increíble. Habíamos dicho a las 20.00 y a esa hora en punto estaba tocando el timbre. Nos trajo a Lumi y a mí unos juegos de palillos chinos… comprados en la Feria asiática de Guanajuato… jajajajajajajaja.

Me dio tiempo de acabar el libro que me había recomendado Mauricio, El increíble caso de Barnaby Brocket. Unos días antes de marcharme, como veía que me estaba acabando el libro, se me acercó con otro y me dijo: “Te voy a recomendar este otro libro… Si quieres te lo puedes llevar a España y ya me lo traerás la próxima vez que vuelvas”. [Era un libro sobre súper héroes mexicanos]. Decliné amablemente… Me pareció muy muy tierno…

En este viaje ha sido un descubrimiento Soco, la mujer que trabaja en casa de Lumi. 40 años y ya tiene varios nietos. Una mujer muy trabajadora y vital. Entregada a su familia. Yo le debía parecer algo exótico porque siempre aprovechaba para charlar y preguntarme cosas: “¿Es usted cristiana? ¿Católica?”; “¿Celebran la Navidad como aquí?”… Y el último día la mejor pregunta de todas: “Arantza, ¿cuál cree que es el país de mundo en el que hay más infidelidad?”…  

El viaje de vuelta fue más algo corto y conseguí dormir a ratos en el vuelo México DF – Madrid. Al llegar me esperaba el mejor taxista del mundo… Y cuando vi a mis hijos Ander, mi peque, me dijo: “Amatxu estás chiquitina”… Welcome home!

¡Inmejorable experiencia! Siempre que voy a Monterrey vuelvo con las pilas muy cargadas en lo personal y en lo profesional ¡Da gusto tener tan buenos amigos y amigas!
(Fin)