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lunes, 24 de septiembre de 2018

Primero el caballo y después el carro

[He publicado esta entrada el 20.08.2018 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


Es una suerte conocer a un autor y en este caso más. Hace unos meses Enrique Pallarés me regaló un ejemplar del libro cuya imagen abre esta entrada. El título es sugerente y la foto de portada más. Un vaso ¿medio lleno o medio vacío? Es un libro muy fácil de leer que propone pautas para afrontar problemas comunes y promover el bienestar personal. Es difícil no verse reflejada en sus páginas. Me voy a apoyar para esta entrada en el capítulo 6 que enseguida captó mi interés, “El caballo delante del carro”.

Conozco muchas personas que, por muy diversos motivos, pasan o han pasado por momentos difíciles (yo misma) y que poco a poco van aislándose, dejan de hacer aquello que les gusta y entran en lo que Pallarés (2013: cap.14) explica como espiral descendente: cuando la relación entre dos factores, hechos o fuerzas hace que una de ellas aumente la intensidad de la otra dando lugar a unas consecuencias cada vez más negativas. Hay muchos ejemplos de espirales descendentes: dolor y tensión muscular (yo que sufro bastante de lumbago sé de esto); culpabilidad o vergüenza e ira; insomnio y dormir durante el día; insomnio y preocupación por no dormir (no puedes dormir y no dejas de calcular las horas que te quedan para levantarte); ponerse colorado y advertirlo (esto es muy habitual al hablar en público); atracón y ayuno; estereotipos y prejuicios y distancia (actualmente está muy vivo el miedo a los inmigrantes). También hay espirales ascendentes (funcionan igual pero sus efectos son positivos): positividad y apertura mental o positividad y confianza.

Para romper la espiral descendente que se activa con un estado de ánimo bajo o con la depresión es bueno recordar que el caballo siempre va delante del carro. Hay que retomar o iniciar las actividades en vez de esperar a que el ánimo mejore. Dejar las actividades cuando uno tiene el ánimo bajo puede producir un alivio pasajero, pero agrava la situación a medio o largo plazo. Pallarés (2013: 37) ofrece una serie de orientaciones para salir de esa situación de ánimo bajo o depresión, para poner el caballo delante:
  • Elaborar una lista de las actividades que te resultaban agradables antes de esta situación.
  • Priorizar dichas actividades, clasificarlas para ver cuáles serían más fáciles de retomar.
  • Hay que empezar, sin dilación, por aquello que resulte más accesible. La procrastinación puede ser uno de los peores enemigos para salir de un bache.
  • Aplazar el sentir gusto o interés, al menos por un tiempo. Igual que cuando tenemos un problema de salud nos tomamos la medicina prescrita porque es eficaz para superarla, debemos retomar la actividad porque es bueno, aunque ahora no nos satisfaga.
  • Esperar pacientemente a los efectos positivos. No serán inmediatos y probablemente nos costará verlos. Perseverar y no ceder. Una pequeña historia personal: Tengo el menisco interior izquierdo roto. La traumatóloga me dijo que en lugar de operar íbamos a probar con rehabilitación. No fue hasta la sesión 28, de 30, que noté la mejoría. Y de momento no he necesitado la operación. Renegué mucho, sufrí cada sesión de rehabilitación, pero la mejoría llegó. Y me alegro de haber esperado. Pallarés (2013: cáp. 24) nos recuerda que al hablar de recuperación ( y también de crear un hábito) no debemos pensar en una línea ascendente y recta, sino en una ondulada y con mesetas. Los avances y retrocesos forman parte del proceso.
  • Ir paso a paso, sin forzar la marcha. No se trata de que el caballo vaya siempre al trote o al galope, basta con que no se detenga.
Escribiendo esta entrada he recordado un cuento de Anthony de Mello (La oración de la rana). Me parece una bonita imagen a recordar en los momentos bajos. A veces puede ser bueno dejarse llevar por la música. 
“Los judíos de una pequeña ciudad rusa esperaban ansiosos la llegada de un rabino. Se trataba de un acontecimiento poco frecuente, y por eso habían dedicado mucho tiempo a preparar las preguntas que iban a hacerle.
Cuando, al fin, llegó y se reunieron con él en el ayuntamiento, el rabino pudo palpar la tensión reinante mientras todos se disponían a escuchar las respuestas que él iba a darles.
Al principio no dijo nada, sino que se limitó a mirarles fijamente a los ojos, a la vez que tarareaba insistentemente una melodía. Pronto empezó todo el mundo a tararear. Entonces el rabino se puso a cantar y todos le imitaron. Luego comenzó a balancearse y a danzar con gestos solemnes y rítmicos, y todos hicieron lo mismo. Al cabo de un rato, estaban todos tan enfrascados en la danza y tan absortos en sus movimientos que parecían insensibles a todo lo demás; de este modo, todo el mundo quedó restablecido y curado de la fragmentación interior que nos aparta de la Verdad”.

Para terminar quiero dejar una melodía que muchos días me pongo para comenzar el día y empezar la actividad más allá de si estoy bien o mal de si me apetece o no hacer algo… Es un buen mantra “éste es el mejor momento”…


Bibliografía

  • Pallarés Molíns, Enrique (2013). Cómo sentirse mejor con la ayuda de anécdotas e imágenes. Bilbao: Ediciones Mensajero.

jueves, 4 de junio de 2015

El miedo y la innovación

[He publicado esta entrada el 03.06.2015 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


El pasado 26 de mayo asistí a una jornada organizada por APD que llevaba por título “¿Quién mato la innovación? Pistas clave para descubrirlo”. Me gustó mucho la primera parte de la misma en la que Nerea Sesumaga y Gonzalo Alonso-Alegre Díez, de Coneklab, nos dieron las claves sobre quiénes son los asesinos de la innovación; es decir, “los culpables de que en las empresas no se innove o no se haga de la manera adecuada”. Voy a resaltar las ideas que me llevé de la charla y al final haré una pequeña aportación personal.
Cuando uno mira a las empresas u organizaciones innovadoras y se pregunta qué es lo que tienen en común la respuesta no es ni la situación económica, ni el tamaño, ni el sector… La respuesta es que tienen personas innovadoras, personas que tienen ideas, personas que arriesgan… ¿Y eso cómo se consigue? Partiendo de lo básico, asumiendo que a la única persona que podemos cambiar es a la que nos mira en el espejo.  Es bueno plantearse ¿Qué he hecho diferente hoy, esta semana? ¿Qué sitios o personas nuevas he conocido? ¿Qué he probado a hacer de distinta manera?… La buena noticia es que el cambio está en nuestras manos. Además, el coste de no hacerlo no es asumible… El mundo cambia muy deprisa y nosotras y nosotros debemos hacerlo con él.
“Entre todos la mataron y ella sola se murió”… Hagamos un repaso de cuáles son los asesinos de la innovación, que la van matando poco a poco con actitudes como las siguientes:
Los JEFES:
  • “Mi puerta siempre está abierta”… pero no hay quién se atreva a cruzarla.
  • Cuando no practican lo que dicen, o incluso hacen lo contrario de lo que dicen. [Como cuando decimos a nuestros hijos que no hay que mentir, suena el teléfono y nos dicen: “Es amama”; a lo que respondemos: “Ahhh… dile que no estoy”].
  • Cuando “invitan” a estar de acuerdo… “No sé qué más hacer para convencerte”; todo requiere autorización; hay obsesión por el control; se critica en público; la información no fluye (muchas veces tienen personas que actúan de filtro; o se rodean de personas “quedabien”).
Algunas cosas que podrían hacer para fomentar la innovación: solucionar problemas; tener una auténtica política de puertas abiertas que se pueden cruzar; permitir el error y que se hagan las cosas de diferente manera; potenciar la colaboración.
Los COMPAÑEROS:
  • Con el miedo al cambio y las resistencias: ¿Va a suponer más trabajo? ¿Van a ser necesarios conocimientos que no tengo? ¿Perderé el estatus?…
  • Suele haber muchos “envenenadores de pozos”, que siempre sacan pegas y matan las ilusiones de otros…
  • El pensamiento grupal es muy homogeneizador; pensar distinto puede hacer que uno sea excluido del grupo o que tenga problemas.
  • Cuando no se participa o se participa con “agenda propia”; cuando no se comparte (información, recursos, etc.)
Algunas cosas que podrían hacer para fomentar la innovación: meter la innovación en la agenda (haciendo algo nuevo todos los días/semanas); fomentar y animar a quienes son innovadores.
Los DIRECTORES DE RECURSOS HUMANOS:
  • Cuando contratan principalmente gente de su estilo (del mismo colegio, universidad, club, etc.).
  • Establecen normas y horarios estrictos.
  • Ofrecen cursos con los de siempre y sobre los mismos temas.
  • No habilitan ni lugares ni espacios para que la gente se relacione.
  • Cuando no participan en el negocio, sólo en su área, siendo los que más conocen la empresa porque conocen a las personas.
Algunas cosas que podrían hacer para fomentar la innovación: contratar personas diferentes con nuevos punto de vista (sabiendo que va a suponer una cierta dificultad); potenciar el trabajo en equipo; ofrecer cursos diferentes a los habituales; dar autonomía (señalar retos y objetivos y dejar que las personas se organicen).
:
  • Dejas pasar oportunidades (por miedo, vergüenza, etc.).
  • Te falta de tiempo, siempre estás muy ocupado para cambiar algo.
  • Haces lo mismo de siempre (mismo lugares, rutinas, personas, etc.). No pruebas nada nuevo.
  • No ayudas (escuchando, atendiendo) a los jóvenes.
  • Las propias creencias y limitaciones, lo que uno opina de sí mismo… que unido al miedo al fracaso y a la crítica pública…
Algunas cosas que podrías hacer para fomentar la innovación: hacer cosas diferentes; introducir pequeños cambios; ponerte retos; empezar YA.
El SISTEMA EDUCATIVO (Universidades, colegios, escuelas, etc. que algunos consideran “arma de destrucción masiva”):
  • Hay una pregunta que nos debemos hacer… ¿Qué tipo de seres humanos queremos que sean nuestros hijos e hijas? La educación no es sólo, ni principalmente diría yo, cuestión de conocimientos.
  • Se da primacía a lo técnico descuidando aspectos fundamentales en la educación como son el trabajo en equipo, la colaboración, la inteligencia emocional, etc.
  • Tiende a igualar en lugar de potenciar a quienes son diferentes.
Algunas cosas que podría hacer para fomentar la innovación: organizar las aulas y las clases de diferente manera; inspirar; ilusionar; compartir (que no es lo mismo que impartir).
La SOCIEDAD y la CULTURA:
  • El mundo está ‘hiperconectado’ y no siempre somos conscientes de lo que eso implica…
  • Hay una actitud bastante generalizada de… “¿Crisis? ¿Qué crisis?”… “Esto pasará”.
  • “Cultura del listo”, que produce otra actitud… “No voy a aportar ideas porque igual me las roban…”.
  • “El ganador se lleva todo”… Y al oponente (ya sea en política, en la empresa, el deporte…) se le ningunea, se le ignora. ¿Acaso no tiene también buenas ideas o aptitudes?
  • “No queremos problemas”… A ver quién discrepa o encuentra problemas en un entorno así…
  • “Siempre se ha hecho así”; “Aquí no va a encajar”; “Ya sabemos lo que hay que hacer”; “Es mejor que sigamos haciendo como hasta ahora”; “No te fíes…”.
  • Tenemos unas relaciones laborales del siglo pasado… Hoy en día el empleo y sus condiciones no están aseguradas.
Algunas cosas que podría hacer para fomentar la innovación: trabajar la colaboración y la aportación.
Las EMPRESAS:
  • Cuando se vive de éxitos del pasado.
  • Cuando crean un departamento de innovación y se olvidan de trabajar ésta de forma transversal.
  • El exceso de burocracia paraliza cualquier intento de cambio.
  • Cuando se planea mucho y se ejecuta poco… “Parálisis por análisis”.
Me pareció muy sugerente la aportación que hizo Ángel Jareño Goikoetxea, Subdirector General del Grupo Uvesco (“una de las empresas líder en la distribución alimenticia de la zona norte de la península”), de cómo se plantean ellos la innovación. La entienden como la suma de creatividad más implantación y asumen claramente que pivota sobre las personas. Por eso desarrollan cuatro puntos: 1) autoconfianza, las personas tienen que sentirse capaces; 2) conocimientos técnicos, parte del empoderamiento pasa por la capacitación; 3) querer cambiar, las personas tienen que querer cambiar; 4) expectativas de que el cambio es bueno para mí; los cambios cuestan, por lo que hay que estar convencidos de que merece la pena.
En la Jornada también participaron Oscar Terol y Asier Hormaza que escenificaron situaciones comunes y nos hicieron reír con algunos tópicos. En el diálogo Oscar Terol señaló que para él “innovar es no rendirse”, es una cuestión de actitud, y para ilustrarlo contó los avatares que habían sufrido hasta el estreno de “Allí abajo”. Cuando tenían comprometida una serie con Antena 3, con el visto bueno económico, tuvieron que cambiar la idea inicial por una serie que se había estrenado en Tele 5. Se reunieron y decidieron no darse por vencidos…
De todo lo que escuché saqué una conclusión… El mayor asesino de la innovación es el MIEDO, que está presente en las personas, los grupos, la sociedad, las organizaciones… y como dice mi amigo Rogelio, “es una de las emociones que, fuera de su función puramente adaptativa para nuestra supervivencia, más nociva resulta en nuestra sociedad actual”. El miedo produce parálisis, estancamiento, letargo, statu quo, etc. Por tanto, lo primero que debemos hacer para desarrollar la creatividad y aplicarla es detectar el miedo, saber cómo funciona y enfrentarlo…Y generar o promover entornos libres de él.
¡Decídete, hazlo! ¡Atrévete a cambiar!

lunes, 2 de marzo de 2015

Sentimientos de justicia

[He publicado esta entrada el 02.03.2015 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


La primera práctica que suelo realizar en mis clases de Ética cívica y profesional es la de comentar una serie de definiciones bajo el epígrafe “Para mí lo ético es sobre todo…” del profesor Eduardo Schmidt sj. La última de dichas definiciones, que es una de las más elegidas por el alumnado, dice “…lo que está de acuerdo con mis sentimientos de justicia”.  Cuando comentamos esta definición suelo señalar que sería una buena definición de ética si elimináramos “mis sentimientos”, ya que éstos son subjetivos (varían mucho de una persona a otra) y variables (incluso la misma persona puede reaccionar de forma diferente ante un estímulo similar según las circunstancias o el momento). La ética tiene mucho que ver con la Justicia, entendiéndola como “dar a cada uno lo suyo”, que no necesariamente con el sistema judicial y la aplicación que se hace de las leyes. Uno de los sentimientos de justicia más extendido, y ampliamente aceptado, es el de la venganza. En nuestro refranero hay muchas alusiones… “Ojo por ojo, diente por diente”; “El que la hace la paga”; “La venganza es un plato que se sirve frío”… También los hay sobre la vacuidad de la misma, pero ya llegaremos ahí…
Recientemente he visto una película que me ha dado qué pensar, El secreto de sus ojos. Se puede analizar esta película desde muchos puntos de vista (el de la comunicación, por ejemplo) pero me voy a detener en un punto que tiene que ver con la ética.  No quiero desvelar completamente el argumento de la película. Simplemente diré que el protagonista masculino, Espósito,  un agente judicial que se acaba de retirar quiere escribir una novela inspirada en unos hechos ocurridos 25 años atrás que le han perseguido durante todo ese tiempo. Como dice la sinopsis de la página oficial de la película: “los recuerdos no son una mansa superficie sobre la que yace la verdad para que Espósito la recoja. Son caminos oscuros y sinuosos. Y la verdad que se oculta detrás de ellos es mucho menos sencilla que lo que Espósito ha imaginado”.
La investigación de un terrible crimen, el asesinato y violación de una joven, marca la vida de Espósito por todo lo que de ahí se deriva. Gracias a él y a su compañero (que morirá después trágicamente) se detiene al asesino; pero al de unos meses es puesto en libertad para trabajar como sicario (Argentina vive en ese tiempo un periodo muy convulso).
Transcurridos 25 años Espósito va a visitar al marido de la joven (Morales) a quien en su día él le había dicho que el asesino (Gómez) cumpliría cadena perpetua, pero no fue así. Vive en una granja alejada. Espósito le pregunta cómo ha podido sobrevivir viendo libre al asesino confeso de su esposa. Después de un rato de conversación Morales explota y le dice que al final le secuestró y le mató. Espósito le cree y se marcha pero algo le hace volver a la granja a escondidas. Descubre que en realidad Morales secuestró al asesino y lo mantiene preso en la granja. Le da de comer, pero no tiene ningún trato con él. La escena (se puede ver más abajo) es desgarradora… Gómez se acerca a Espósito como quien ve un fantasma (es la primera persona a parte de Morales que ve en 25 años), le intenta tocar y con un hilo de voz le dice: “Por favor, por favor… pídale que aunque sea me hable… Por favor”.  Y las palabras de Morales: “Usted dijo perpetua”.
Podríamos plantearnos que Morales tuvo un dilema ético al ver al asesino confeso de su mujer en libertad. No obstante, racionalmente no podemos considerar legítima su actuación. ¿Gómez era un asesino? Sí, confesó y fue condenado por sus acciones ¿Actuó bien el sistema? Por supuesto que no, los sistemas judiciales no son perfectos y en ocasiones están influidos por intereses políticos o económicos.  Pero… “El bien es bien aunque nadie lo haga, el mal es mal aunque todos lo practiquen”. La Declaración Universal de Derechos Humanos, que nació “como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse” – y podríamos añadir individuos-,  señala en su artículo 5: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Morales era víctima de su resentimiento, alimentado a lo largo de los años. Su indignación era razonable, también su ira inicial, pero su decisión lejos de reparar su pérdida le hizo alejarse de su humanidad. Seguramente, el perdón y la compasión hubieran ayudado mejor a sanar su herida y a vivir una vida plena. Una de las razones que Adela Cortina da en su libro Para qué sirve la ética es para “intentar forjarse un buen carácter, que aumenta la probabilidad de ser felices y justos, al ayudar a estimar los mejores valores y optar por ellos” (p.46).
El paradigma de la Inteligencia Emocional habla de la “unión de razón y emoción en todos los procesos mentales”. Que la justicia guíe nuestras decisiones y acciones, pero discernamos siempre qué sentimientos están de fondo…

viernes, 2 de enero de 2015

Todo está en el corazón


Quiero empezar el año con un poema que he recibido a modo de felicitación... Me quedo con los versos iniciales y los finales... No hemos venido a conocer la vida sino a amarla... No hay que buscar nada fuera de uno mismo, todo está en el corazón... Me lo voy a grabar a fuego...

Todo está en el corazón [Ricardo León y Román (1877-1943), La lira de bronce (1901)]
No a conocer la vida, sino a amarla,
viniste al mundo; del amor naciste;
si es bella y es mujer, ¿quién a gozarla,
varón, mozo y poeta, se resiste?
Goza, como los niños y las aves,
del blando seno y el caliente nido;
no te apures jamás porque no sabes
de dónde vienes y por qué has venido.
Amor lo es todo, conocer no es nada:
¿quién la razón de la Razón conoce?
Deléitate en los brazos de tu amada
sin descender al fondo de tu goce.
Huye del triste, apártate del sabio,
de aquel que estruja la razón y el seso;
no se hizo la miel para su labio
ni su labio se hizo para el beso.
Nunca la duda el corazón te enfríe;
marchita su ilusión quien la razona:
no escudriñes el bien; goza y sonríe;
no te asombres del mal: ama y perdona.
No esquives los suavísimos regazos
del amor y la fe: ponte de hinojos,
que aquí está la verdad; tiende tus brazos,
abre tu corazón, cierra los ojos.
Huye de ese mortal desasosiego
que interroga a las sombras del Destino,
la vida es ciega y el amor es ciego,
pero nunca equivocan el camino.
Amalo todo, bebe de las rosas,
como la abeja, el zumo y la dulzura,
entrégate a la gracia de las cosas:
la vida, como el arte, es la ternura.
No deslustres su cándido atavío,
ni levantes la punta de su velo;
¿qué logras con pensar que está vacío,
que no es cielo ni azul tu hermoso cielo?
Renueva el corazón a cada hora
y aprende a renacer cada mañana,
como el paisaje al despuntar la aurora,
como el sol que amanece en tu ventana.
Sé artista, sé poeta, sé el espejo
del ancho mundo; aunque después te roben
los años su esplendor, no serás viejo:
la poesía es el arte de ser joven.
No te atraigan las sombras del abismo.
¿Qué importa adónde vas, de dónde vienes?
No busques nada fuera de ti mismo:
todo en tu propio corazón lo tienes.

 

martes, 25 de noviembre de 2014

Cuando la inteligencia es emocional


[He publicado esta entrada el 24.11.2014 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb -desaparecido el 01.7.2024]


El 22 de octubre asistí al evento "Conversaciones en ikasHUB: Cuando la Inteligencia es Emocional", que tenía como invitada a Sonsoles Castrillo, psicóloga y socia co-fundadora de la Asociación Consorcio de Inteligencia Emocional (CIE), asociación en la que yo formo parte de la Junta Directiva. El evento estaba organizado por ikasHUB, un co-learning lab y un co-working café que animo a visitar; está situado en Barrainkua 9 (Bilbao). Voy a compartir aquí algunas reflexiones a partir de la charla, ya que llevo mucho tiempo interesada en el tema de la Inteligencia Emocional (IE). 

Sonsoles presentó una definición que solemos manejar habitualmente en los cursos Rogelio y yo y que es de Pablo Fernández-Berrocal: "habilidad para percibir, comprender, asimilar y regular las emociones propias y la de los demás". La IE tiene que ver con la inteligencia intrapersonal y la interpersonal, en términos de la teoría de las inteligencias múltiples (Howard Gardner). Nosotros también solemos utilizar otra definición: "unión de razón y emoción en todos los procesos mentales". Recientemente he leído una frase firmada por Ona Daurada que decía: "por la razón, dejamos de ser animales; por la emoción, dejamos de ser máquinas". Se trata de pensar, decidir y actuar escuchando a nuestra cabeza y a nuestro corazón. Habrá momentos en que tengamos que seguir más a uno o a otro pero no vamos a poder 'amordazar' ni a una ni a otro. Una de las personas asistentes al evento comentaba que tenía un trabajo muy creativo y que daba rienda suelta a sus emociones pero que su espontaneidad e impulsividad le causaban muchos problemas y a ver qué debía hacer... En mi opinión, lo único que puede hacer es aprender a unir razón y emoción sin dejar que una 'voz' tape a la otra, discerniendo qué debe primar en cada momento y situación para que sea bueno para ella y para los demás. ¿Cómo? Por el autoconocimiento, observándose y analizando su vida, sus acciones y sus decisiones; y observando y analizando lo que éstas provocan en los demás.

Una de las grandes ventajas de trabajar el tema de la IE es que sirve tanto para la vida personal como para la profesional. Una buena IE ayuda a superar problemas y dificultades y a tener un mejor estado de salud. Como señalaba Antonio Cano Vindel, catedrático de Psicología de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la SEAS (Sociedad Española para el Estudio de la Ansiedad y el Estrés) en una entrevista a Infocop, "se sabe que las personas con una mejor inteligencia emocional tienen mejor salud, menos síntomas y desórdenes emocionales. Por lo tanto, la inteligencia emocional puede ayudar a prevenir y reducir la prevalencia de los desórdenes emocionales de manera más eficaz y eficiente que el tratamiento farmacológico habitual de Atención Primaria".

Una de las preguntas de los asistentes, que es habitual cuando se habla de estos temas, fue cómo se puede desarrollar la IE, qué herramientas se pueden utilizar. En mi opinión, el desarrollo de la IE no es una cuestión de técnicas o herramientas sino un proceso, el de conocerse y desarrollarse uno mismo para así llegar a otros. Por supuesto que hay ejercicios o técnicas que podemos utilizar para separar la respuesta del estímulo que para nosotros es relevante; pero es algo que vamos a desarrollar únicamente con la práctica y la reflexión. La sabiduría popular, por ejemplo, nos da una recomendación muy buena para no dejarnos llevar por la ira... "Cuenta hasta diez" antes de reaccionar... o cien o mil... Sonsoles contó una anécdota de un profesor suyo que se ponía muy nervioso y decía en alto: "1, 2, 3 yo me calmaré... 4, 5, 6 todos lo veréis". Reconocer es un paso fundamental... Normalmente, verbalizar la emoción que sentimos ayuda a regularla. Hay un ejercicio que solemos sugerir en los cursos que sirve para desarrollar la IE. Es muy bueno llevar un diario emocional que consiste en apuntar a diario, al menos durante 21 días seguidos que es el tiempo mínimo para adquirir/cambiar un hábito, dos emociones agradables y la situación que las provoca. Es muy importante llevar por escrito el diario. Deben ser emociones agradables porque se trata de desarrollar la sensibilidad, cambiar la mirada y enfocarnos en aquello que nos ayuda. Al principio nos puede costar definir la emoción sentida. Eso se debe a que por lo general no tenemos desarrollado un lenguaje emocional, pero con el tiempo vamos atinando mejor. Puede ocurrir que algún día no encontremos dos emociones agradables. En ese caso viene bien revisar lo anotado.

En la charla tomé nota sobre un libro de Roberto Aguado (Es emocionante saber emocionarse, Madrid, Editorial EOS, 2014) que será una de mis próximas lecturas. Me intrigó que añade 4 emociones básicas: culpa, curiosidad, admiración y seguridad. Ya lo comentaré en otra entrada. 

Para terminar... un cuento zen sobre el cielo y el infierno...




lunes, 10 de febrero de 2014

De la coherencia individual a la global


En todos los cursos que imparto con mi amigo Rogelio Fernández solemos insistir en que la Inteligencia Emocional consiste en la unión de emoción y razón en todos los procesos mentales. Es algo fácil de entender pero no tan sencillo de llevar a la práctica. Por cuestión de formas de ser, o de aprendizajes muy asentados, o en función del momento o tema suele predominar uno u otro ingrediente. Seguramente todos tenemos experiencia de que una decisión tomada sólo con la cabeza no siempre satisface al alma (más de uno ha elegido carrera pensando en las salidas profesionales desoyendo una vocación aplastante) o al contrario, dejarnos llevar por la emoción nos puede jugar malas pasadas (quién no se ha enamorado perdidamente de la persona equivocada contraviniendo las sabias opiniones del entorno cercano).

El vídeo que incluyo al final, "La inteligencia intuitiva del corazón" (corazón energético-intuitivo ≡ "voz interior"), explica muy bien la importancia de que nuestros pensamientos, emociones y acciones vayan al unísono. Está realizado por The Institute of HeartMath’s (institución que lleva casi dos décadas investigando sobre el estrés, las emociones, la inteligencia del corazón y áreas cercanas) y forma parte de The Global Coherence Initiative (proyecto de co-creación con base científica  orientado a aumentar la consciencia global para generar equilibrio, cooperación y paz duradera). "La inteligencia intuitiva del corazón puede elevar nuestras comunicaciones, decisiones y elecciones hacia un nivel mucho más elevado de efectividad".

El mensaje de fondo es claro: la Coherencia individual contribuye a la coherencia social, y ésta a la coherencia global
"Cada energía individual contribuye a la del campo global y los pensamientos, emociones e intenciones de cada persona afectan al campo". 
"Investigaciones hechas en nuestros laboratorios han confirmado que cuando una persona se encuentra en coherencia con el corazón irradia un campo electromagnético más coherente. Puede beneficiar a las personas, a los animales y al medioambiente".

Coherencia personal 
Coherencia social 
Coherencia global
Eleva:
·         Salud y bienestar
·         Nivel de energía
·         Cognición
·         Toma de decisiones
·         Resiliencia

Eleva:
·         Relaciones
·         Iniciativas de co-creación
·         Resolución de problemas
·         Toma de decisiones grupal
·         Los lazos y el apoyo mutuo
La hipótesis es que ayuda a:
·         Aumentar la cooperación más allá de las fronteras geofísicas
·         Facilita el cambio hacia un modo de vida basado en el corazón
·         Aumenta la compasión y el cuidado en el conjunto

Fuente: Vídeo "La inteligencia intuitiva del corazón"

Para desarrollar esta inteligencia intuitiva del corazón es necesario acallar muchas voces distorsionantes y estar en contacto profundo con uno mismo. La meditación, la oración, el mindfulness o cualquier técnica que nos ayude a hacer silencio y escuchar nuestra voz más profunda nos puede ayudar a desarrollarla; y así podremos comprender mejor a los demás, a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. La mayoría de las respuestas están dentro de nosotros no fuera. Primer paso, que cada uno asuma su responsabilidad y se comprometa a aumentar su coherencia personal; que cada uno tome en serio los pensamientos, sentimientos y actitudes que alimenta. No siempre podemos elegir las circunstancias pero sí qué hacemos ante ellas. 




domingo, 30 de junio de 2013

Antes de hablar piensa


Las palabras son armas de doble filo; a veces, incluso, armas arrojadizas... Pueden llevarnos más allá del dolor y de las lágrimas o pueden herir profundamente, pueden confortar o desgarrar el alma. ¿Quién no ha deseado alguna vez haberse mordido la lengua o haberse tragado sus palabras?

Muchas veces confundimos sinceridad con 'sincericidio' (una extrema sinceridad). Creemos que porque algo sea cierto, o así lo creamos, podemos decirlo sin reservas. "La diferencia entre sinceridad y 'sincericidio' reside en un correcto equilibrio entre las conversaciones públicas (las que tenemos con los otros) y las conversaciones privadas (con nosotros mismos)" (Guarneri y Ortíz de Zárate, 2010, p.140).

Antes de hablar piensa (THINK):
(T) ¿Es cierto? La verdad es algo delicado, polifacético, escurridizo a veces. 
(H) ¿Ayuda? La pregunta sobre el para qué es fundamental. ¿Tiene sentido decir algo que no ayuda o que incluso me va a alejar de mi interlocutor? ¿Y si no está preparado o preparada para la verdad?
(I) ¿Es inspirador? ¿Es positivo? ¿Puede ayudar al otro o a la relación a crecer? Se pueden decir cosas negativas, puntos de mejora, siempre que se digan desde el respeto y la empatía.
(N) ¿Es necesario? Hay palabras que sobran, hay información que no es necesario dar, hay opiniones que machacan.
(K) ¿Es amable? El modo, la forma, también cuenta. En mi opinión se puede decir casi cualquier cosa siempre que se busque el modo no agresivo de hacerlo; siempre que se piense en el otro y no sólo en uno; siempre que seamos capaces de acercarnos a la realidad del otro, a su modo de pensar, de sentir, a sus necesidades y deseos. No se trata de decir sólo cosas positivas, a veces hay que decir cosas negativas, pero el cómo la hagamos, la actitud que tengamos va a ser esencial para que la relación no se resienta. 

La asertividad es un estilo o estrategia de comunicación maduro que se sitúa ente dos extremos: la agresividad y la pasividad. Es decir que sí cuando es sí y no cuando es no. Implica defender nuestras opiniones, creencias o derechos sin agredir al otro. Debemos avanzar en asertividad por nosotros y por los que nos rodean; porque mejora la comunicación y las relaciones. Reglas para una comunicación asertiva. Decírselo:
  • a la persona correcta: ¿cuántas veces descargamos nuestra ira o frustración con quien no tenía nada que ver, normalmente alguien muy cercano, dejándole como mínimo desconcertado?
  • en el momento correcto: hay que buscar el momento adecuado para dar una información; por ejemplo, antes de entrar en un examen una persona no necesita saber que ha suspendido el anterior.
  • de la manera correcta: un grito o una mala cara no son los mejores transmisores.
  • en el lugar correcto: una bronca delante de unos compañeros de trabajo, un insulto delante del grupo de amigos, un comentario sarcástico delante de toda la clase, una discusión con la pareja en la calle... pueden ser demoledoras.
Hay un cuento que desde que lo escuché no se me ha olvidado y trato de tener presente... no siempre con éxito... El papel arrugado.

Referencias:
  • Bibliografía: Guarnieri, Silvia Ruth y Ortiz de Zárate, Miriam (2010): No es lo mismo. Madrid, etc.: LID.



jueves, 13 de junio de 2013

Sobre películas, música e historias


El viernes fui a ver El gran GatsbyResultó ser muy entretenida, con demasiados estímulos en algunos momentos, pero una banda sonora preciosa… y lo mejor… contaba una gran historia. La historia de un hombre de origen muy humilde que consigue amasar una fortuna con un único objetivo, reconquistar al amor de su vida, una mujer de familia bien que se ha casado con un hombre rico que no le hace feliz y que le engaña, además de con una amante fija, con toda mujer que se le pone a tiro. Consigue reencontrarse con ella a través del primo de ésta, que es su vecino y quien narra la historia; inician una relación, él sueña con hacer su vida con ella, pero se mezclan los celos, el poder, la ambición y el final es trágico. Tremendas las palabras del marido rico, acostumbrado a conseguir lo que quiere, dirigiéndose a Gatsby a quien considera inferior… “Nosotros nacimos diferentes… lo llevamos en la sangre”…

Y como me gustó mucho la interpretación de Di Caprio, a quien la crítica no ponía nada bien (es difícil salir airoso de la comparación con Robert Reford), el sábado vi una película que “siempre me había dado mucha pereza”… Titanic. 15 años después de su estreno yo apenas había visto más que la conocida escena en la proa del barco. Una tierna historia de amor que tiene como telón de fondo la tragedia del hundimiento del Titanic. Una conmovedora historia narrada por su protagonista que recuerda con viveza y ternura su amor de juventud. Tremendo retrato de las diferencias de clases... Me llamó la atención la escena en la que les miran a los de tercera clase si tienen piojos antes de embarcarse… Impactante y de alto contenido espiritual la escena de la orquesta tocando hasta el final y el mensaje de despedida: “Señores, ha sido un honor tocar con ustedes esta noche”... Sobrecogedora la escena del bote salvavidas volviendo, demasiado tarde, a ver si había supervivientes y encontrando únicamente personas muertas por congelación flotando…

Preciosa la canción en cuya letra nunca había reparado… 

Love can touch us one time
and last for a lifetime
And never let go till we're gone.

[…]

You're here, there's nothing I fear
And I know that my heart will go on.
We'll stay, forever this way
You are safe in my heart
and my heart will go on and on. 

Hay momentos de nuestra vida que están irremediablemente unidos a una canción…








martes, 11 de junio de 2013

¿Mal de muchos consuelo de tontos?



El pasado 6 de junio asistí a una conferencia titulada "La atención a la infancia" impartida por Luis Rojas Marcos, a quien siempre es un placer escuchar. Quiero compartir y comentar aquí las principales ideas que me llevé de la misma.

Empezó contando una anécdota que ya había escuchado y que es de una gran profundidad. Contaba que un amigo suyo epidemiólogo estaba haciendo un estudio y en un pueblo le preguntó a una mujer: "Perdone, ¿cuál es la tasa de mortalidad aquí?". La mujer, después de pensar un rato, le respondió muy seria: "Un muerto por persona". La única certeza que tenemos en esta vida es que toda persona que nace algún día morirá. Y es responsabilidad de cada uno lo que hace entre un momento y otro, y la actitud que elije en cada situación y circunstancia...

Recordó las tres necesidades fundamentales que tienen los niños más pequeños: 1) seguridad (comida, vestido...); 2) afecto (calor humano, contacto, mirada...) y 3) un estímulo adecuado a su edad. La verdad es que esas necesidades se mantienen, aunque se satisfagan de forma diferente, a lo largo de la vida. En la situación actual de crisis en la que vivimos son muchas las personas que ven comprometida una o varias de estas necesidades lo que afecta seriamente a su felicidad y autorrealización. Ya decía Maslow que las personas, según su situación, podían subir o bajar en la pirámide de necesidades.

Lo que más me gustó de toda la charla fueron las referencias a la Resiliencia, un tema al que últimamente le he dado alguna vuelta. Este término procede de la física "Capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación" (R.A.E.) y en psicología significaría "Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas" (R.A.E.). Según Rojas Marcos sería la "mezcla de resistencia y flexibilidad".

¿Y cómo se desarrolla? ¿Cuáles son los ingredientes que ayudan a fortalecer esta capacidad básica para superar situaciones de riesgo? Destacó los siguientes:

  • La más importante de todas es la conexión afectiva con otra u otras personas. Es la experiencia de haberse sentido apoyado incondicionalmente. Son muchos los "ángeles anónimos" que nos apoyan en la dificultad, a veces, incluso, sin que ellos lo sepan. 
  • Es fundamental hablar, es bueno para la mente y para el corazón. Al hablar escuchamos, pensar no es tan terapeútico. Habrá que cambiar el refrán por "Hablar más y pensar menos"...
  • La búsqueda de sentido, que diría Viktor Frankl, que conecta con la idea de plan, futuro, esperanza... Todos tenemos un guión, la narración de nuestra historia, que utilizamos para explicar lo que nos pasa y que tendemos a repetir. 
  • Locus de control interno, las personas con locus de control interno creen firmemente que ellas pueden hacer algo por salir de la situación, aunque sea fantasía. "Querer es poder". Quienes se sienten responsables de su vida están mejor preparados para afrontar situaciones difíciles

Y la última idea que quiero compartir, que coincide con el título de este post... ¿Mal de muchos consuelo de tontos? El cerebro humano está preparado para ayudarnos a salir de las dificultades. Las "comparaciones ventajosas" son muy útiles. Se adquiere esperanza por comparación con la situación de otros, nos damos cuenta de que lo nuestro no es tan malo. Además, nos hace sentirnos parte de, nos hace ver que no somos los únicos. Esta es la base de los grupos de autoayuda, iniciados con la experiencia de Alcohólicos Anónimos. Quienes compartimos experiencias nos podemos ayudar mucho, entendemos muy bien cómo se siente y qué piensa quien pasa por lo mismo.

lunes, 10 de junio de 2013

Efecto Pigmalión

Empiezo hoy una aventura que hace tiempo que quiero emprender... Escribir me relaja, me centra, me ayuda   a poner las cosas en perspectiva... Lo hago para mí, y si a otros les sirve lo que escribo... ¡MEJOR!




He elegido un título que está relacionado con algo en lo que creo firmemente, el Efecto Pigmalión, las profecías que se autocumplen. El nombre procede de un mito. Pigmalión era un rey que buscaba esposa y como no encontraba la mujer perfecta la esculpió. Se enamoró de su creación y los dioses la convirtieron en una mujer de carne y hueso. El Efecto Pigmalión hacer referencia a la fuerza que tienen sobre nosotros las expectativas que otros vierten, ya sean positivas o negativas. Hace tiempo que tengo como lema la frase de Virgilio "Possunt quia posse videntur", "Pueden porque creen que pueden". Volveré sobre el tema. Por ahora dejo una muestra de cómo funciona...


Nota (Julio 2024) - Del 28 de marzo de 2008 al 24 de mayo de 2024 participé en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb, desaparecido el 1 de julio de 2024. A partir de julio de 2024 publicaré en este blog la entradas escritas en él entre el 2008 y el comienzo de este blog.