lunes, 9 de mayo de 2022

Sobre los talentos


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 09.05.2022]

Recientemente he impartido una conferencia en un encuentro de jóvenes del Movimiento de los Focolares con edades comprendidas entre 13 y 17 años. Llevaba por título: “Descubrir mis talentos y ponerlos al servicio de los demás”. Comparto aquí las ideas principales de la misma.

La pregunta de fondo era: ¿Cuáles son mis talentos? La respuesta a esta pregunta es de vital importancia cuando la persona está planteándose qué hacer con su vida, qué estudiar, a qué dedicarse. Hay otra pregunta muy relacionada con la anterior que conviene hacerse primero: ¿Qué es la inteligencia?

Howard Gardner y sus colaboradores (Universidad de Harvard), revolucionaron la visión sobre la inteligencia con su Teoría de las Inteligencias Múltiples. Identifican la inteligencia con la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas. Describen distintos tipos de inteligencia, más allá de los dos tipos a los que el sistema educativo ha dado prioridad, lingüístico-verbal y lógico-matemática (basta ver el tiempo destinado a esas materias en los planes de estudio de las distintas etapas preuniversitarias). Además de las mencionadas inteligencias incluyen la corporal-cinestésica, musical, visual-espacial, intrapersonal, interpersonal (que unida a la anterior constituiría lo que se conoce como inteligencia emocional) y la naturalista. No hay personas más inteligentes que otras, sino que hay diferentes inteligencias y unas personas destacan más en unas que en otras. Los talentos son diversos: cada persona brilla con una luz única e inigualable. Aunque, es innegable que algunas de las inteligencias lucen más que otras en Instagram (y esto es algo que preocupa mucho a la juventud).

María Belón, médico y psicoterapeuta, es mundialmente conocida porque inspiró la película Lo imposible. En ella se cuenta la experiencia que vivió con su marido y sus tres hijos en 2004 en el tsunami que arrasó el sudeste asiático. “Me veo sola y, de repente, dices: «¿Y por qué? Y, sobre todo, ¿para qué? ¿Para qué la vida me ha dejado sola?». En ese momento, me acordé de esa pregunta que yo tantas veces me había hecho en la vida de: «¿Para qué? ¿Cuál es el sentido de la vida?». Leyendo tantos libros, buscándolo en tantos lugares. Y en un lugar tan extraño y complejo, la vida te responde. La vida te responde: «Pues el sentido de la vida es amar»” (AprendemosJuntos, 2021). En las encrucijadas de la vida se nos presenta con fuerza la pregunta sobre el sentido de la vida. Coincido en que el gran sentido de la vida es amar. Y el amor se traduce en obras. Es importante descubrir los talentos que tenemos. Y más importante aún ponerlos al servicio de otras personas. Los dones que cada persona ha recibido no son para atesorarlos, sino para compartirlos.

Hay un concepto japonés muy interesante que tiene mucho que ver con los talentos: el Ikigai, que podríamos traducir como la razón por la que me levanto cada mañana, el sentido de propósito. Sería ese punto en el que confluyen aquello que me gusta, aquello que el mundo necesita, aquello que se me da bien y aquello por lo que me pueden pagar y puedo obtener un medio de vida. Es importante que confluyan las cuatro variables (Hara, 2020). Si falta aquello que me gusta puede ser muy aburrido; si falta aquello que el mundo necesita no tendríamos propósito; si no se me da bien puedo sentirme fracasado o fracasada; y si no me pueden pagar por ello seré feliz, pero muy pobre.

Seiiti Arata señala cinco pasos importantes para que cada persona encuentre su Ikigai: 1) Empezar pequeño (centrándote en un área de tu vida, poco a poco y de forma constante); 2) Liberarse de ideas preconcebidas que no estén alineadas con lo que quieres; 3) Buscar armonía y sostenibilidad; 4) Sentir alegría por las cosas pequeñas (condicionar la felicidad a grandes logros genera mucha insatisfacción); 5) Vivir en el momento presente, el aquí y ahora (es importante disfrutar del viaje, no solo de alcanzar la meta).

Hace unos años, escribí una entrada titulada A un hijo que empieza la universidad, cuando mis hijos entraban en esa fase. Lo allí recogido se podría aplicar también si la opción es otra, formación profesional, por ejemplo. La primera, y principal idea, era que había llegado su momento. Hay unos versos del poema Invictus, de William Ernest Henley (1849-1903), que reflejan a la perfección esta idea: “soy amo de mi destino, /el capitán de mi alma”. Este es un lema para grabárselo a fuego. Cada uno tiene que coger las riendas de su vida y responsabilizarse de la misma. Terminaba la entrada diciendo: “si te equivocaras, si por el camino vieras que ahí no está tu futuro, no tengas miedo en rectificar. Yo te apoyaré, aunque refunfuñe un poco… Lo más importante para mí es que seas una buena persona y estés a gusto con lo que haces…”. En la transición al mundo adulto, en el camino de la vida, normalmente no estamos solos, no estamos solas. Siempre suele haber alguna persona a la que poder acudir y con la que poder contar. Hay momentos en los que vamos a necesitar del consejo, apoyo, incondicionalidad y aliento de otras personas.

Alvin Tofler (citando a Herbert Gerjuoy, en El shock del futuro) señala que: “Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no sepan leer ni escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender”. En la vida tenemos mucho que aprender y también que desaprender. En ocasiones tenemos instalados pensamientos, ideas, sentimientos o conductas de los que tenemos que deshacernos, y eso no es nada fácil. “Para aprender hay que querer. Para desaprender hay que querer mucho más… hace falta humildad” (March Cerdà, 2019).

Encontrar el Ikigai, que puede cambiar a lo largo de la vida, es un proceso. No es algo a lo que se llegue de forma inmediata. Es este proceso es clave: Observar (mirarse de forma sincera, compasiva y profunda) y preguntarse (sin buenas preguntas no puede haber buenas respuestas; no cuestionarnos nos narcotiza). Y también es necesario, por un lado, hacer silencio (para mirar dentro y lejos) y también interactuar con personas que nos conocen y nos quieren bien (nos pueden ayudar a poner en valor lo que somos y lo que hacemos). A continuación, incluyo una ficha que puede ayudar en este importante trabajo personal.

Ficha para el trabajo personal (Adaptado de Alcolea, 2020)

A continuación, encontrarás 10 preguntas que te pueden ayudar a encontrar tu Ikigai. Es importante que contestes de forma exhaustiva (apunta cualquier idea o actividad, aunque te parezca extraña). Olvídate de los límites de la vida real (creencias limitantes, expectativas de otras personas, etc.). Cuanto más sincera/o seas contigo misma/o más información valiosa para ti recogerás.

Ten presente dos cosas: 1) Te puede llevar tiempo encontrar tu Ikigai, es un proceso; 2) Es importante encontrar el equilibrio (pasión – misión – vocación – profesión)

  1. ¿Sobre qué acciones recibes elogios de los demás?
  2. ¿Qué actividades te hacen disfrutar?
  3. ¿Qué haces para conectar contigo misma/o?
  4. ¿Con qué crees que puedes aportar, en mayor medida, a otras personas?
  5. ¿Qué actividades realizas con las que pierdes la noción del tiempo?
  6. ¿Qué cosas harías gratis cada día?
  7. ¿Qué actividades no te quitarías jamás en tu vida?
  8. ¿Qué cosas crees que has hecho siempre bien sin darte cuenta de ello y sin pararte a pensar que no todo el mundo las tiene?
  9. ¿Sobre qué temas investigas más en Internet o hablas con otras personas?
  10. ¿Qué crees que has venido a aportar al mundo?

Añadido: Piensa en personas que tienes como modelo. ¿Qué talentos tienen y qué aportan al mundo?


Referencias



lunes, 14 de marzo de 2022

Encuentro con mi niña interior


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 14.03.2022]

 Recientemente he asistido a un curso muy interesante sobre el Niño interior, impartido por Alodia Cabañas. La invitación partió de una buena amiga, Nekane Adrién, de quien llevo un tiempo aprendiendo sobre el eneagrama. Como dice otra buena amiga, “nada es casual, todo es causal”, y así me siento. Este curso me ha llegado en el momento oportuno. Era lo que necesitaba…

Cada uno de nosotros tenemos un niño, una niña interior herida.  Esta metáfora hace referencia a nuestra parte más vulnerable y sensible, a todos los procesos que se han quedado parados, las carencias y el dolor que vamos arrastrando y no nos deja desplegar todo nuestro potencial. Coexiste con un niño, una niña interior divina, que es nuestro núcleo sano, nuestro yo profundo y auténtico (lleno de creatividad, belleza, entusiasmo, fuerza, etc.). A medida que nos vamos desconectando del núcleo sano nos vamos adaptando a lo que las demás personas creen que somos y vamos generando una máscara, un falso yo, que nos ayuda a estar en relación con los demás. Para conectar con nuestro niño, nuestra niña, necesitamos un espejo donde ver quiénes somos, un entorno seguro, de amor incondicional. [En este vídeo de Victoria Cadarso se explica de forma sencilla qué es el niño interior, pinchar aquí].

A través de una meditación guiada, poniendo el foco en nuestro cuerpo, conectamos con el niño, esta niña, desde la persona adulta compasiva que somos. Para ello cada uno ‘buscó’ su lugar seguro. El mío lo tengo claro. Es la entrada de mi casa, ‘mi cueva’, donde nada más llegar me desprendo de la mochila del ordenador, los zapatos, el abrigo y con ellos me libero de parte de la carga que he arrastrado a lo largo del día. Al terminar la meditación escribimos una carta. Esta es mi carta:

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Querida Aran, [Aran es el nombre cariñoso de mi infancia, con el que me llaman mi familia y mis personas más cercanas]

Estás y estarás conmigo. Sé que a veces tienes miedo y te sientes sola. Que sufres el dolor de la vida y del mundo, el dolor de una humanidad que no siempre se comporta como debe. Has sufrido golpes y cicatrices, pero has tenido y tienes una buena vida. Muchas personas se han cruzado en tu camino y te han dado lo mejor que tenían o podían. Me surge un mantra que quiero que recitemos juntas, yo a ti y tú a mí: Lo siento, perdóname, gracias, te amo. Te amo porque Te veo (eres y estás). Soy tú y eres yo. Juntas podemos transitar lo que nos queda del camino y podemos hacer que sea bueno para nosotras y para los demás. Me abrazas y te abrazo y nuestro corazón palpita al unísono.

Te veo [Te veo equivale a decir te reconozco, valoro tu existencia, abro mis ojos, mis oídos y mi mente para acercarme a ti]

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En el trabajo con nuestro niño, nuestra niña interior tenemos que aprender a relacionarnos con nuestro crítico interno, esa voces, mensajes y creencias limitantes que van reduciendo nuestro potencial. Es importante identificarlo (para poder poner distancia), reconocer su existencia y comprender que nos ha servido para cubrir las necesidades no cubiertas, para adaptarnos al entorno. Cuando lo hacemos consciente y lo ponemos al servicio de nuestra vocación, en lugar de al servicio de nuestro ego, se pone a nuestro favor.

Descubramos nuestras partes heridas, acariciémoslas, mirémonos con cariño y sigamos adelante.

Tú, la persona más rica de la Tierra,

te comportas como un hijo pródigo;

por favor, regresa a tu patrimonio.

Ofrezcámonos unos a otros la felicidad y aprendamos

a habitar el momento presente.

Alberguemos la vida en nuestros brazos

y abandonemos el olvido y la desesperanza.

Thich Nhat Hahn, El arte de cuidar a tu niño interior



domingo, 13 de marzo de 2022

Tras los pasos del peregrino

 


Ignacio de Loyola se define en su autobiografía como peregrino. “Y lo fue, no sólo físicamente, por los miles y miles de kilómetros que recorrió, sino sobre todo por ese otro peregrinaje interior que le fue llevando desde el ‘hombre dado a las vanidades del mundo’ hasta aquél que tuvo como único norte ‘la mayor gloria de Dios’” (García, sf).

Tengo la suerte de haber estado recientemente en Manresa en el cierre de un proyecto de UNIJES, red de los centros universitarios vinculados a la Compañía de Jesús en España, relacionado con la pedagogía ignaciana. Me ha gustado recorrer la Manresa de Ignacio y hacerlo en compañía de las personas con quienes he compartido proyecto durante más de dos años. Y más en este año ignaciano, en el que se cumple el quinto centenario de la herida de Ignacio que fue el detonante de su conversión, y que lleva por lema: "Ver nuevas todas las cosas en Cristo".

Ignacio bajó de Montserrat a Manresa el 25 de marzo de 1522 y permaneció allí 11 meses en los que se fueron configurando su pensamiento y su acción.  En Manresa, como relata en su Autobiografía, tuvieron lugar experiencias místicas y espirituales que le inspiraron su obra principal Ejercicios Espirituales (EE), que es un método para ayudar a encontrar a Dios en la propia vida, una invitación a realizar una experiencia humana profunda.

Había estado antes en la cueva de Manresa pero no había captado todo el simbolismo que la envuelve hasta la explicación de Alberto Núñez, sj. Desde un lateral del santuario nos vamos introduciendo como en un embudo que se va estrechando. Nos vamos ‘abajando’ para entrar en la profundidad de la cueva. En realidad, no es una cueva sino un saliente rocoso que en tiempos de Ignacio no era visible desde el exterior ya que estaba tapado por unas zarzas. Es un lugar privilegiado porque, si el tiempo lo permite, permite ver el macizo de Montserrat.

En la ante cueva se nos presenta el libro de los EE. En la estancia hay imágenes de ángeles que sostienen frases de los EE y relieves con escenas de la vida Ignacio relacionadas con sus enseñanzas de los EE. En la parte alta encontramos personajes famosos de la historia de la iglesia que han realizado los EE. El suelo cuenta con unos bellos mosaicos: un girasol que representa el corazón del hombre que busca a Dios, un cañón y una bala en recuerdo de la herida de Ignacio y su escudo familiar flanqueando la puerta.

La cueva era el espacio para la intimidad del peregrino. No la vemos como él la conoció, pero podemos intuir algo de lo que allí vivió. Invita a la reflexión y el discernimiento. Los mosaicos del suelo muestran dos bellas metáforas en diálogo: por un lado, el dragón que representa las batallas que libró, la repulsa de sí mismo, su noche oscura; por otro la cierva que evoca el salmo 41: “Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; tiene sed de Dios, del Dios vivo”.

Me quedo con el mantra con el que terminamos la contemplación de la mañana del viernes:

Gusta el silencio
Abandónate en Dios
En él descansa

Asimismo, invito a hacer un recorrido por los maravillosos mosaicos de Marko Rupnik que engalanan el santuario y hacen un recorrido por las cuatro semanas de los EE.



Referencias

Cova de Sant Ignasi (2021). Time Lapse Mosaics de la Cova / Mosaicos de la Cueva / Mosaics of the Cave [archivo de vídeo]. https://www.youtube.com/watch?v=RrJYKM2h1Uw

Europapress (2017, 21 de enero). El directivo que lo dejó todo y se hizo sacerdote jesuita. https://www.europapress.es/sociedad/noticia-directivo-dejo-todo-hizo-sacerdote-jesuita-20170121164310.html

García SJ, Luis Mª (s.f.). Ignacio, el peregrino. https://espiritualidadignaciana.org/ignacio-el-peregrino/



jueves, 3 de febrero de 2022

Altruismo y empatía

 

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 03.02.2022]

Llevo unos días en los que estoy dándole muchas vueltas al tema de la empatía y el altruismo. Me golpeó fuertemente una noticia con el titular: “El fotógrafo René Robert muere congelado en las calles de París tras una caída” (Bassets, 2022). René Robert, un fotógrafo suizo que se especializó en retratar a cantantes, guitarristas y bailaoras de flamenco, murió de hipotermia a los 85 años tras permanecer, a causa de una caída, 9 horas tendido en el suelo en una céntrica calle de París. La pregunta es inevitable, ¿cómo es posible? ¿Nadie se dio cuenta? ¿Nadie fue capaz de socorrerle? Unos días después, su amigo Michel Mompontet, periodista, en su editorial en la televisión pública decía: “Antes de dar lecciones y acusar a quien sea hay que responder a una pregunta que me incomoda: ¿estoy seguro al 100% (de) que si me viese confrontado a esta escena, un hombre en el suelo, me habría detenido? ¿Nunca me habría apartado de un sin techo que veo acostado ante una puerta? No poder estar seguro al 100% es un dolor que me persigue. Pero tenemos prisa, tenemos prisa, tenemos nuestras vidas, y apartamos la mirada” (Bassets, 2022). De este suceso nos hemos enterado porque René Robert no era una persona anónima y tenía en su entorno quien ha podido hacerse eco de las circunstancias de su muerte. Por cierto, quien llamó a los bomberos fue un sin techo del barrio que no quería que su nombre trascendiese. La prisa y la lejanía nos alejan de los otros, sobre todo, sin rostro; no nos duelen.

Afortunadamente, también hay hechos que hacen recuperar la fe en el ser humano. En 2014 en la ciudad de Perth un pasajero quedó atrapado entre el vagón y el andén y decenas de personas se unieron para empujar y liberarle (NTN24, 2014). Mas recientemente, varias personas, entre ellas dos inmigrantes, se lanzaron sin dudar a la ría de Bilbao para salvar a un hombre de 72 años que había caído a la misma tras desvanecerse. Uno de ellos explicaba ante las cámaras: “Gente que se está muriendo delante de mí… Si veo que puedo hacer algo para ayudarle, tengo que hacerlo” (Lasexta.com, 2021).

Boris Cyrulnik, reconocido neurólogo, psiquiatra, psicoanalista y etólogo francés explica muy bien cómo las personas que han sufrido mucho son muy sensibles al sufrimiento ajeno: “Cuando hemos vivido una tragedia, estamos a la defensiva. Necesitamos defendernos. Y cuando retomamos nuestra vida y sufrimos menos, muy a menudo, a la gente le nace un deseo altruista. Tienen ganas de ayudar a otros, porque saben lo que es el sufrimiento (…) El altruismo es un mecanismo de legítima defensa para combatir el dolor” (AprendemosJuntos, 2018). El altruismo y la empatía están muy relacionados; sin empatía no hay altruismo. Es necesario dolerse por el dolor ajeno para ponernos en acción, para actuar ante las injusticias, para aliviar el sufrimiento de otro ser humano. “La empatía es la capacidad de descentralizarse uno mismo para representar el mundo de otro. Los niños privados de afecto y los niños aislados sensorialmente, si no tienen a nadie, no pueden aprender empatía. Si solo se tienen a sí mismos, se balancean, se vuelven grises, se hieren, se dan cabezazos contra la pared, se mutilan en la adolescencia… Si no hay alteridad, uno mismo es su única alteridad. No hay altruismo porque no hay empatía debido a la carencia afectiva precoz, muy precoz. Hay pedagogía de la empatía: si creamos un entorno seguro para el niño, una vez se sienta seguro, aprenderá a descubrir al otro. Pero solo puede ocurrir si se siente seguro. Entonces se interesará por el otro e iniciará un proceso de altruismo” Boris Cyrulnik (AprendemosJuntos, 2018).

Creemos espacios seguros en los que poder desarrollar la empatía y el altruismo. Abramos la mirada, el oído y el corazón al resto de seres humanos, conocidos o sin rostro. Solo así la humanidad podrá seguir avanzando.


Referencias

AprendemosJuntos (2018, 12 de diciembre). “El altruismo nos ayuda a luchar contra el dolor”. Boris Cyrulnik, neuropsiquiatra [archivo de vídeo] https://www.youtube.com/watch?v=rmLeVCfeyE8

Bassets, Marc (2022, 27 de enero). El fotógrafo René Robert muere congelado en las calles de París tras una caída. El País. https://elpais.com/cultura/2022-01-27/el-fotografo-rene-robert-muere-congelado-en-las-calles-de-paris-tras-una-caida.html    

Lasexta.com (2021, 21 de junio). Hablan los héroes del rescate de la Ría de Bilbao: "Si puedes hacer algo, tienes que hacerlo". https://www.lasexta.com/noticias/sociedad/hablan-heroes-rescate-ria-bilbao-puedes-hacer-algo-tienes-que-hacerlo_2021062160d1023ca32c2c000125db63.html

NTN24 (2014, 6 agosto). Decenas de personas ayudan a hombre que quedó atrapado en un tren de Australia [archivo de vídeo] https://www.youtube.com/watch?v=BVUGlom1onc


domingo, 16 de enero de 2022

Busca tus recursos


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 16.01.2022]

El último mes ha sido bastante complicado para mí y no solo porque las Navidades son un periodo intenso. Además, se suma que han sido las primeras sin mi ama. He tenido diversas complicaciones y las emociones han estado como una montaña rusa. He tenido que hacer frente a muchas situaciones estresantes. Ahora que estoy más tranquila he estado recapitulando qué me ha ayudado en este periodo. Quiero destacar dos ‘recursos’: escribir y conversar.

Soy una firme convencida de los beneficios de escribir, que son muchos: emocionales y también sobre la salud física (Jarque, 2013). Hace un tiempo escribí una entrada respondiendo a por qué escribo un blog y en ella decía: “Cuando más he escrito ha sido en las encrucijadas. (…) Si dejo de escribir un tiempo lo echo de menos, y cuando lo retomo es como volver a casa, como encontrar de nuevo el rumbo” (Echaniz, 2020). En las formaciones sobre inteligencia emocional que solemos dar mi amigo Rogelio y yo solemos recomendar un ejercicio, el diario emocional:

Contenido: Durante 21 días seguidos apuntar a diario, al menos, dos emociones positivas (agradables) que se hayan vivido y la situación o hecho que las ha provocado. Es importante que sean situaciones concretas y que se intente atinar en la emoción vivida. Es recomendable hacerlo al final del día y recogerlo en un cuaderno. Al principio puede costar expresar la emoción porque el vocabulario emocional no suele ser muy amplio. Igualmente puede costar encontrar emociones positivas. Si esto sucede se pueden releer los días anteriores. La razón de hacerlo durante 21 días es porque se dice que es el tiempo mínimo necesario para desarrollar o cambiar un hábito.

Objetivo: Este ejercicio sirve para conocernos mejor; para ayudarnos a desarrollar nuestra inteligencia emocional; para conocer qué hechos y situaciones nos resultan agradables; para desarrollar nuestro optimismo, etc.

Variantes: Se puede realizar o poner en común con hijos/as; con la pareja; con personas de confianza…

El segundo recurso es conversar… sin cortapisas, sin límites, de forma profunda, a corazón abierto e incluso, aunque parezca una paradoja, también puede ser en silencio: con la mirada, con un gesto, fundiéndose en un abrazo reparador… Hay un concepto muy interesante de Marian Rojas-Estapé, psiquiatra y escritora, las personas vitamina: “El mejor antídoto al sufrimiento y al dolor es el amor. Es sentirse querido, es sentir que no estás solo. Esa sensación de soledad no buscada, esa soledad involuntaria, es una sensación terrible para la psique, para la mente y para el corazón. Por eso, en muchas ocasiones cuando uno está solo, tener a alguien, a una persona “vitamina”, una persona que te apoye… Una persona que te escucha, que no te juzga, que te entiende, a la que le cuentas algo y automáticamente te hace sentirte mejor… Que da igual que haga un año que no la veas, que sabes que con esa persona las cosas son mucho más sencillas” (AprendemosJuntos, 2021). Si algo me ha servido en este tiempo, y en muchos otros, son los encuentros y las conversaciones con mis personas vitamina. Son como un bálsamo para mí.

Busca tus recursos para los momentos difíciles. Te invito a reflexionar sobre quiénes son tus personas vitamina y a ser persona vitamina para otras personas. Y por qué no, a escribir lo que vives y compartirlo.

Referencias



jueves, 2 de diciembre de 2021

Carpe Diem… Este es el momento

 


A veces la vida se te complica en un instante (había pensado titular así esta entrada) y lo importante es tomar la decisión de no dejar que la situación te robe la paz. Además, también hay providencias que te hacen recuperar la sonrisa y te dan energía para continuar.

El domingo por la noche recibimos la llamada de que mi tía Montse, hermana de mi aita, se había caído y le bajaban al Hospital de Basurto en ambulancia. Ella vive sola en un pueblo de Burgos. Tiene 77 años, se quedó viuda hace 12 años y no tiene hijos. El lunes le operaron para ponerle una placa y unos tornillos y ayer le dieron el alta. Se va a quedar en mi casa el tiempo necesario para que se pueda desenvolver bien.

Ayer el día fue una locura. Vine a la universidad. Salí un momento para comprarle un pantalón de pata ancha. Di dos horas de clase. Fui corriendo al hospital para ayudarle a vestirse y montarnos en el coche (mi hijo Xabi había venido a recogernos). Ahí empezó la parte que ahora me parece chirene, pero ayer me causó mucha alteración.

Al llegar a casa nos encontramos con algunos obstáculos difíciles de superar. Y más estando bajo la curiosa mirada de tres mujeres que estaban haciendo un alto en su jornada laboral. Mi tía no sabía utilizar las muletas y se sentía muy insegura. Xabi y yo tampoco sabíamos qué hacer porque no quería que le agarráramos para no hacerle daño. El primer obstáculo fue salvar la acera. Ahí se quedó paralizada. Me acordé que en el maletero llevamos una silla plegable de camping de Ander (lo que habré despotricado por llevarla). La saqué, se sentó y con la ayuda de las tres mujeres que habían estado observando la escena (por cierto, digna de convertirse en un éxito de Instagram o TikTok) conseguimos entrar en el portal llevándola “a la silla de la reina”. Agradecimos la ayuda prestada y Xabi y yo seguimos llevándola en la silla. Llegó el siguiente obstáculo importante, los 7-8 escalones justo antes del ascensor. Era desolador, no podíamos seguir llevándola en la silla entre los dos. Todavía no me explico muy bien cómo, ella dijo que subía los escalones a gatas… y lo hizo. En el rellano volvimos a sentarla en la silla, subimos en el ascensor y llegamos hasta la puerta. Todavía nos quedaba llegar hasta el sillón de la sala. En ese momento me vino muy bien el truco de desplazar cosas pesadas con una alfombra.

Después llevé a Xabi a casa de sus aitites en coche, preparé la comida, participé en el Claustro de Facultad y me fui a hacer unos recados. Nunca me imaginé lo importante que puede ser para alguien una máscara de pestañas, un perfilador y una sombra de ojos… (“Cariño, por favor, tráeme estas cosas porque si me veo fea me voy a deprimir”).

Todavía faltaba un último obstáculo. Quien me iba a prestar una silla de ruedas me dijo que me la traería a casa, pero se le complicó la tarde y tuve que salir corriendo en coche para ir a recogerla… Afortunadamente, la silla es muy ligera y lo suficientemente estrecha para poder moverla por casa y atravesar las puertas. Qué bien nos hubiera venido por la mañana… Una gran providencia disponer de esta silla…

Otra gran providencia me ha llegado esta mañana. Después de los vaivenes de ayer hoy mis fuerzas no estaban al cien por cien. He recibido un correo que me ha hecho cambiar la mirada. Una amiga me regalaba un mensaje precioso con una canción que tenía olvidada…

Estos versos de Rosana me han hecho conectar con el aquí y el ahora. Me han recordado que este es el momento y hay que aprovecharlo… Sin duda, “llegaremos a tiempo”, y más cuando no estoy sola en esta situación complicada.

No te quedes aguardando a que pinte la ocasión
Que la vida son dos trazos y un borrón

[…]

Solo pueden contigo si te acabas rindiendo
Si disparan por fuera y te matan por dentro
Llegaras cuando vayas más allá del intento
Llegaremos a tiempo, llegaremos a tiempo

 



sábado, 13 de noviembre de 2021

Nos queremos mal

 

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 13.11.2021]

Recientemente he descubierto, gracias a una amiga, un poema que me ha llegado muy dentro porque de forma muy bella retrata con palabras algunas de las sombras de nuestra sociedad. Su autora, Patricia Benito, nacida en Las Palmas en 1978, pasó del casino (donde trabajaba como crupier) a dar recitales porque la poesía curaba su alma (ver entrevista aquí).  Si el texto es bello, recitado y acompañado de una danza de fondo me emociona hasta las lágrimas (ver el vídeo que acompaña a esta entrada).

Todo el poema me interpela, pero voy a reproducir y comentar los versos que más lo hacen:

No nos dejamos tiempo
para echarnos de menos,
y en los abrazos
ya ni cerramos los ojos.

Nos queremos mal.
Y rápido.

Como el conejo de Alicia en el país de las maravillas, nos pasamos la vida quejándonos de que no tenemos tiempo, sobre todo, cuando se lo robamos a aquello o aquellas personas que decimos que son lo más importante en nuestra vida. El tiempo de calidad es fundamental, pero la cantidad por supuesto que importa. Yo he descubierto esto a medida que mis hijos han ido creciendo y con ellos el reproche hacia mí misma: “Deberías haber pasado más tiempo con ellos”. Y el autorreproche aumenta al pensar en mis mayores que ya no están. Esto me recuerda los cinco arrepentimientos más comunes ante la muerte, según la enfermera de paliativos Bronnie Ware: 1) “Ojalá hubiera tenido el coraje de hacer lo que realmente quería hacer y no lo que los otros esperaban que hiciera”; 2) “Ojalá no hubiera trabajado tanto”; 3) “Hubiera deseado tener el coraje de expresar lo que realmente sentía”; 4) “Habría querido volver a tener contacto con mis amigos”; 5) “Me hubiera gustado ser más feliz”.  A veces, para vencer la desazón que nos produce no estar dedicando tiempo a lo que realmente importa pasamos de unas actividades a otras sin dejar espacio ni silencio para confrontar nuestra vida y sus vacíos.

Y qué decir de los abrazos… Cuando empezó la pandemia una de las cosas que más echábamos de menos eran los abrazos, el contacto. En una entrada anterior escribía: “Racionalmente sé que no se toca el corazón solo con la mano, que se puede saludar con el alma, que ya volverán los abrazos”. Me gustan los abrazos sostenidos, apretados, con los ojos cerrados… pero hay distancias que son, o al menos parecen, insalvables. Y más después de la pandemia. Parece que hemos cogido miedo a las distancias cortas.

Ciertamente nos queremos mal y rápido. No dedicamos la atención y el tiempo necesarios ni a nosotros mismos ni a aquellas personas con las que tejemos nuestras vidas y nuestros sueños. Vivimos mirando el pasado o poniendo nuestras esperanzas en un futuro que no sabremos si llegará. Y la clave es vivir en el aquí y ahora. Disfrutar de cada momento, de cada encuentro, de cada oportunidad y hacerlo desde el agradecimiento... Siempre estamos a tiempo… ¿Por qué no hacerlo?

Referencias

EFE (2017, 2 septiembre). Patricia Benito, de crupier a 'Primero de poeta'. Diario de Navarra. https://www.diariodenavarra.es/noticias/magazine/sociedad/2017/09/02/patricia-benito-crupier-primero-poeta-549030-1035.html

El Tiempo | GDA (2019, 26 septiembre). Los 5 arrepentimientos de la gente que está a punto de morir. El País. https://www.elpais.com.uy/vida-actual/arrepentimientos-gente-punto-morir.html

Fmvisualizer (2021, octubre). Patricia Benito | Ya Ni Cerramos Los Ojos | Concepto de Freya Bustamante [archivo de vídeo]. https://www.youtube.com/watch?v=H1A-M1k6OFY&t=1s




viernes, 8 de octubre de 2021

El dolor se aprende (y se puede desaprender)

 


El pasado 4 de octubre en la Universidad de Deusto se cubrió el aforo presencial del acto de presentación del documental “El dolor se aprende y se puede desaprender” [1]. Mucha gente lo seguimos en streaming. Estuvieron presentes varias de las personas protagonistas del mismo, entre ellas Arturo Goicoechea (Jefe de la Sección de Neurología del Hospital de Santiago de Vitoria hasta su jubilación en 2011), impulsor del Modelo del Error Evaluativo Neuroinmune.  

Veamos cómo define IASP (Asociación Internacional para el Estudio del Dolor) el dolor y seis apuntes claves sobre el mismo: “Una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada o similar a la asociada con daño tisular real o potencial” [2] [3]

  • “El dolor es una experiencia personal influenciada en diferentes grados por factores biológicos, psicológicos y sociales”.
  • “El dolor y la nocicepción son fenómenos diferentes. El dolor no puede ser inferido solamente por la actividad de neuronas sensoriales”.
  • “Las personas aprenden el concepto de dolor a través de las experiencias de vida”.
  • “Si una persona manifiesta una experiencia dolorosa, esta debe ser respetada”.
  • “Aunque el dolor usualmente cumple una función adaptativa, puede tener efectos adversos sobre la funcionalidad y el bienestar social y psicológico”.
  • “Una de las maneras para expresar dolor es por la descripción verbal; la incapacidad para comunicarse no niega la posibilidad de que un humano o animal experimente dolor”.

La Sociedad Española del Dolor señala que el dolor es una experiencia humana universal que se produce 100% en el cerebro, con independencia de cómo se sienta o cuál sea su duración. El dolor crónico, que afecta al 20% de la población mundial, tiene más que ver con la sensibilidad del sistema nervioso que con cambios estructurales en el cuerpo. En estos casos es importante prestar atención a los pensamientos y creencias. Encontrar mecanismos que reduzcan el estrés y relajen el sistema nervioso contribuye al bienestar emocional y a reducir el dolor. La dieta y el estilo de vida también influyen (atención con la nutrición, el tabaco, el alcohol y los niveles de actividad). Reconocer emociones profundas puede ser parte del proceso de curación. También es fundamental la actividad física y la funcionalidad. Lo ideal es moverse en niveles cómodos y sin miedo, porque así el cuerpo no se protege con dolor y se van recuperando progresivamente los tejidos corporales. [4 - Este vídeo es muy recomendable]

“Tres son los mecanismos fisiológicos desde los que se presenta el dolor. El dolor nociceptivo es un dolor adaptativo, el que va ligado a los tiempos de curación que varían según la lesión y el tipo de tejido. El dolor neuropático es un dolor ligado a los nervios, que normalmente evoluciona bien, a pesar de ser intenso durante las primeras semanas/meses. El dolor crónico es el dolor que persiste en ausencia de lesión o a pesar de la curación de los tejidos (a partir de 6 meses/un año de duración)” [2]

Como señala Arturo Goicoechea, el dolor existe, no hay más que escuchar a las personas que lo sufren. Pero no siempre que hay dolor, hay enfermedad. Puede haber dolor sin daño y daño sin dolor. Esto no quiere decir que el dolor sea psicológico. Es necesario saber dónde y cómo se construye el dolor [5]. Sin embargo, como se puede ver en el documental, muchas personas con dolor crónico se habían sentido profundamente incomprendidas: “Nadie me daba una solución”, “Me decían que tenía que aprender a vivir con dolor”, “Llegué a no creer en mi cuerpo”. En el diálogo Arturo Goicoechea contó el caso extremo de una persona que le comentó que un médico le dijo: “Usted es una de esas pacientes que hacen que uno tenga ganas de tirarse por la ventana”.

Hay dos formas muy diferentes de conceptualizar el dolor crónico. La apuesta de Arturo Goicoechea, que está avalada por la Neurociencia, es que el cerebro no modula el dolor, sino que lo construye. “Hay profesionales que conceptualizan el dolor crónico como una enfermedad, ‘de origen multifactorial’. Otros defendemos la ‘no enfermedad’, el cerebro sano que gestiona un organismo razonablemente sano pero que lo hace desde un estado de alerta injustificado, disfuncional, es decir, equivocado” [6].

En el documental dan testimonio profesionales del ámbito de la salud (medicina de familia, fisioterapia, etc.) que han comprobado cómo personas que han participado en los cursos no solo han mejorado en la gravedad del dolor y la intensidad de los síntomas, sino que han mejorado su calidad de vida. Y llegan a afirmar: “Atiendo de forma diferente”, “Ya no puedo ejercer como antes”, “Hemos obtenido resultados mejores que ensayos clínicos”. 

También está el testimonio de personas que han sufrido dolor crónico por mucho tiempo y que han sido protagonistas de la mejora en su calidad de vida: “Ahora tengo un botiquín en forma de conocimiento”, “Cuando ahora aparece el dolor aprieto más”.

Cierro con las palabras que definen el propósito del documental y que aportan luz para muchas personas: “Nuestro propósito es abrir una puerta hacia la esperanza a los pacientes de dolor crónico, haciéndoles ver que este abordaje está funcionando. Era necesario abrir una ventana, plantar una semilla, aclarando siempre que son varias las sesiones necesarias para entenderlo, pero dejando claro que hay un hilo desde el que empezar a destejer y volver a tejer” [7].



Referencias

[1] Eldolorseaprende Documental Kalekofilms (2021, 18 de febrero). Trailer Documental "El dolor se aprende" [archivo de vídeo]. Recuperado de https://youtu.be/U0jrbrjdxk0

[2] Eldolorseaprende (s/f b). Pain Revolution: La Fisioterapia y la revolución del dolor. Recuperado de https://eldolorseaprende.webnode.es/pain-revolution/

[3] IASP - International Association for the Study of Pain (2020). Definition of pain. Recuperado de https://www.iasp-pain.org/resources/terminology/#pain

[4] Sociedad Española del Dolor SED (2014, 18 de febrero). Vídeo explicativo sobre Dolor Crónico [archivo de vídeo]. Recuperado de https://youtu.be/JYA_mrNuLz0

[5] Goigroup (2020, 6 enero). ¿De qué va eso del Goicoechea ese? - Migraña, dolor crónico [archivo de vídeo]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=eQiAkfGZvGY

[6] Goicoechea, Arturo (2013, 17 junio). Las metáforas del dolor. Recuperado de https://arturogoicoechea.com/2013/06/17/las-metaforas-del-dolor/

[7] Eldolorseaprende (s/f a). Propósito. Recuperado de https://eldolorseaprende.webnode.es/proposito/



domingo, 19 de septiembre de 2021

Somos lo que podemos experimentar

 


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 19.09.2021]

Silencio… suena un metrónomo… Así comienza Los acordes de la Memoria, un documental de 114’ hecho desde el corazón y desde la cabeza, en el que se unen arte y ciencia y muestra la fuerza de esa unión. Gira en torno a 8 familias que comparten la experiencia de tener en su seno a una persona con alzhéimer. Cuenta con el testimonio y conocimiento de múltiples especialistas en música, artes escénicas, neurología, psiquiatría, geriatría, etc. Está producido por Raúl Madinabeitia y dirigido por Fernando Vera, quienes estuvieron presentes en el pase en Bilbao al que asistí y se prestaron a un coloquio posterior.

El documental gira sobre tres ejes fundamentales: la ciencia, la música y la Clínica Josefina Arregui de Alsasua (Diario de Navarra, 2021). Su intención es transmitir optimismo ante una enfermedad dura para quienes la sufren y quienes acompañan y que, como la mayoría de las enfermedades mentales, arrastra un fuerte estigma social.

La base del documental es el proyecto La música de tu historia cuyas conclusiones “se centran en el papel mediador de la música para promover espacios de expresión, creación, comunicación y colaboración, proporcionando experiencias estéticas y de convivencia muy enriquecedoras en el contexto de las personas con deterioro cognitivo. También ponen de manifiesto la capacidad de la música para promover no solo bienestar sino también el arraigo e identidad en las personas con demencia. De este modo, la música comunitaria se ha revelado como una herramienta muy eficaz para el bienestar emocional y la integración social de las personas que padecen Alzheimer y otro tipo de demencias, así como de sus cuidadores y familiares” (Lorenzo de Reizábal, 2020). Como señala Ricardo Insausti, Doctor en Medicina, neurocientífico y catedrático, este es un proyecto profundamente ético porque devuelve la dignidad a las personas.

Quiero destacar en estas líneas algunas de las ideas que he recogido sobre el alzhéimer y otras demencias y que provienen de algunos de los especialistas que participan en el documental, como son: Vicente Madoz, Psiquiatra, miembro fundador de la Fundación Argibide y cofundador de la Clínica Josefina Arregui;  Pablo Martínez-Lage, Neurólogo y Doctor en Medicina, del equipo científico de la Fundación CITA-alzhéimer; y Bárbara Pérez Peña, Médico Geriatra y Directora Clínica Josefina Arregui.

La autobiografía está formada por momentos, unos se verbalizan y otros no, que se van almacenando en nuestra memoria con unas etiquetas que ayudan a volver a acceder a los mismos. Las personas que desarrollan algún tipo de demencia van perdiendo esas etiquetas y tienen una gran dificultad para recuperar la información.

El alzhéimer supone un impacto profundo, tanto para la persona que recibe el diagnóstico como para su entorno. No es curable y tiene una progresión. Es importante un diagnóstico temprano y un enfoque positivo para planificar el futuro mientras se puede tomar decisiones, como la de hacer el testamento vital o dejar los asuntos importantes en orden. En las etapas iniciales también se puede intentar aminorar el deterioro funcional y para ello es importante trabajar afectivamente. Una gran tarea es la desestigmatizar esta enfermedad. Nadie tiene la culpa, son muchos los factores que influyen, no es algo que se elige.

Y otra gran y necesaria labor es el apoyo a las y los cuidadores principales. Es un proceso largo y que supone mucho desgaste. Entre estas personas se dan casos de depresión y angustia. Necesitan ser escuchadas y contar con apoyo para normalizar muchos sentimientos. Como expresa una familiar en el documental: “Cuando no está te das cuenta de que te ha ocupado todo”. La evolución de la enfermedad en parte va a depender de la persona que es la cuidadora principal. Es necesario que relativice la importancia de que la persona enferma reconozca su cara. Sería muy bueno que la persona cuidadora tuviera tiempo para escribir y compartir sus experiencias. El alzhéimer es un drama compartido, la persona enferma pierde los recuerdos y las personas cuidadoras (normalmente pertenecientes al entorno cercano) dejan de ser recordadas.

Me he dado cuenta con el documental, y al pensar en personas que sufren o han sufrido algún tipo de demencia, que me sobrecoge la mirada de estas personas porque muestra cómo han perdido la conexión con el mundo y con quienes les rodean. Su mirada es fría, vacía y no suele tener nada que ver con la mirada antes de desarrollar la enfermedad. Sin embargo, se ve claramente cómo con la música les cambia la cara, la expresión, y por un momento más o menos corto (o largo) se reconectan. Emocionar el cerebro de la persona con alzhéimer es el modo de estimularlo. Y la música lo consigue. La música no se borra, está grabada muy dentro de cada persona. Como reza el cartel del documental: “Somos aquello que podemos recordar experimentar” y la música es pura experiencia.

En varias ocasiones, antes de ver el documental, mi marido me ha dicho que si alguna vez su cabeza se desconecta le lea y le cante o le ponga música. Una gran intuición. ¡Qué bueno sería conocer los acordes de la historia de las personas que nos importan para poder tener siempre una ruta de conexión!

Referencias



domingo, 1 de agosto de 2021

Sobre los miedos que nos persiguen y atrapan

 


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el  01.08.2021]

Hace ya unos cuantos años mi buen amigo Rogelio Fernández escribía en este blog una entrada titulada Miedos en la que en pocas líneas describía muchos de los miedos a los que nos enfrentamos en nuestra vida, bien de forma puntual o recurrente… Reproduzco aquí algunos de los que señalaba y que son “viejos conocidos” por los que más de una vez me he dejado atrapar y arrastrar: “Miedo a que descubran cómo somos realmente y miedo también a que no lo hagan nunca. Miedo a estar solos y miedo a comprometernos para siempre con alguien o con algo. Miedo a morir y a vivir (que no es otra cosa que envejecer, que crecer). […] Miedo de cambiar y también de no hacerlo. Miedo de mirarte profundamente y hacerte responsable de lo que ves”.

La cantante, compositora y comunicadora Sheila Blanco, en Pájaros negros (recomiendo vivamente escuchar la canción), transmite de una forma desgarradora qué son los miedos. Como ella misma dice en la descripción del vídeo: "Los pájaros negros son una metáfora de mis miedos. Miedos que de pronto me abordan y se me agarran por dentro. El miedo, ese sentimiento que brota libremente y aprisiona. En este poema están concentrados el vértigo y la incertidumbre que siento en ocasiones a la hora de mostrarme, que es lo que para mí supone enseñar algo que he creado. Gracias a la admiración que tengo hacia estas autoras [las poetas del 27] y a lo tremendamente inspiradoras que han sido todas ellas para mí, he logrado, al menos por unos instantes, espantar a esos pájaros negros". El estribillo de la canción es tremendamente gráfico: 

Ahí vienen los pájaros negros a picotearme.

Ahí vienen los pájaros negros a pisotearme.

Ahí vienen graznando sus gritos a perturbarme

que se haga la luz y el silencio a salvaguardarme.

Esos “pájaros negros” que cada uno tenemos y que nos sobrevuelan y perturban seguramente nunca van a desaparecer y se pueden manifestar de formas diferentes a lo largo de la vida, como me dijo una psicóloga hace muchos años. Lo que tenemos que hacer es aprender a vivir con ellos y a no dejar que nos paralicen. Si algo he aprendido en esta pandemia es que vivir desde el miedo es no vivir, sobre todo, porque nos aleja del contacto con los demás y nos desconecta de las relaciones. Pero vivir de espaldas al miedo tampoco es lo más aconsejable. El miedo nos da información, nos prepara para responder a una situación que percibimos como peligrosa. Aunque hay muchos miedos que nuestra mente construye y alimenta y que no son reales. El miedo nos puede llevar a ‘lugares’ no deseados.

En el Episodio I La Amenaza Fantasma de StarWars, Yoda le dice una frase memorable a Anakin Skywalker: “El miedo es el camino hacia el lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti”. Jorge Drexler en su canción La Guerrilla de la Concordia (bonito oxímoron) señala que: “El odio es lazarillo de los cobardes”.

¿Cuál puede ser el antídoto del miedo? Creo que el mejor para ese miedo que nos puede llevar al lado oscuro es el amor. Por eso, siguiendo el consejo de Jorge Drexler, “¡Armémonos de valor, hasta los dientes! El miedo salió de su fosa y hoy ¡amar es cosa de valientes!”.

Referencias