lunes, 28 de octubre de 2019

En defensa de la voz

[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 28.10.2019]

Hay una anécdota personal que tengo grabada a fuego por lo que me dolió. Mis hijos tendrían unos 9 y 10 años y medio, respectivamente.  En cualquier caso fue antes de que me separara de su padre. Estábamos los cuatro sentados en la mesa de la cocina y mi hijo mayor me preguntó: “Ama ¿a ti te pagan por los libros que escribes?”. Le respondí: “Cariño he escrito artículos, capítulos de libros y sólo hay un libro por el que me han pagado derechos de autora pero que es un libro técnico y no es de una gran tirada” [Aunque he de decir que estoy muy orgullosa de que en su día fuera traducido al portugués]. El comentario del padre fue demoledor: “Ya sabes… las cositas de amatxu”. ¡Qué pocas palabras para tirar por tierra el conocimiento, el esfuerzo… el trabajo de otra persona! ¡Y delante de mis hijos! Hoy más que nunca sé por qué me dolió tanto… Fue un intento de callar mi voz, no sé si intencionado o no, pero sí efectivo… En ese momento callé con un puñal clavado en mis entrañas. Creo que hoy actuaría de forma diferente…

Esta anécdota que he compartido ilustra una constante que hemos vivido las mujeres a lo largo de la historia. Se nos ha vetado el poder, o no lo hemos tenido fácil para alcanzarlo, y se ha acallado nuestra voz, se nos ha mantenido alejadas del discurso público (salvo de las ‘causas femeninas’). En México tienen una expresión que me impactó la primera vez que la escuché: “Calladita te ves más bonita”. Mary Beard, catedrática de la Universidad de Cambridge y especialista en estudios clásicos, explica muy bien cómo se nos suele callar actualmente (en el libro incluye ejemplos a lo largo de la historia empezando por el mundo clásico): “La situación es la siguiente: en una reunión, una mujer hace una observación, le sigue un breve silencio y tras unos incómodos segundos, un hombre retoma su argumento allí donde lo había dejado:  ’lo que estaba diciendo es que…’. El efecto es como si nunca hubiera abierto la boca y termina culpándose a sí misma y a los hombres a cuyo exclusivo club parece pertenecer la discusión (Beard, 2018: 46). Esto es el mansplaining [man – hombre + explaining – explicando], fenómeno al que Rebecca Solnit dedicó un interesante  conjunto de ensayos.

Incluso podríamos ir más allá… “Un aspecto todavía más interesante es la conexión cultural que se pone de manifiesto cuando una mujer defiende opiniones impopulares, polémicas o simplemente diferentes: en este caso se consideran indicativas de su estulticia. No es que uno esté en desacuerdo con ella, es que es tonta: ‘Lo siento, cariño, pero es que no lo entiendes’” (Beard, 2018: 40). Cuando estaba haciendo la tesis encontré un libro, La ventaja de ser mujer: el liderazgo femenino, de Sally Helgensen quien es reconocida por Forbes como la primera experta mundial en liderazgo femenino. En el libro destacaba la importancia de la voz en el ejercicio del liderazgo. Al hablar de liderazgo se suele hacer hincapié en el poder de elaborar y transmitir una visión que llegue a ser compartida por todas las personas. Para Helgensen la voz es un concepto más amplio que el de visión (y lo abarca), y el liderazgo femenino tiene mucho que ver con esa voz.  Y la voz hay que desarrollarla…

Y para hacerlo hay que repensar el poder que tradicionalmente se ha entendido como algo casi exclusivo de hombres, un objeto de propiedad al alcance de muy pocos. Me parece muy sugerente la propuesta de Beard (2018: 88): “significa separarlo del prestigio público; significa pensar de forma colaborativa, en el poder de los seguidores y no solo de los líderes; significa, sobre todo, pensar en el poder como atributo o incluso como verbo (‘empoderar’),  no como una propiedad”.

Me quedo con la frase de  Onda Feminista (medio online que busca impulsar la equidad de género en América Latina): “Olvida lo que te enseñaron. Calladita no te vas más bonita. Suma tu voz”. Os animo y me animo a no callar, a reivindicar vuestra voz y a hacerlo en todos los ámbitos, públicos y privados. Pensemos más en empoderarnos y empoderar a otras personas que en el ejercicio del poder como hasta ahora se ha hecho.


Bibliografía
  • Beard, Mary (2018). Mujeres y poder. Un manifiesto. Barcelona: Crítica.
  • Helgesen, Sally (1993). La ventaja de ser mujer: el liderazgo femenino. Barcelona: Granica




viernes, 11 de octubre de 2019

¿Podremos vivir juntos?



El 9 de octubre asistí a una conferencia que llevaba por título: “¿Podremos vivir juntos? Reconciliar contrarios en un mundo de conflictos”, y que era el acto inaugural del curso del Centro Loyola de Bilbao. Fue impartida por Jacques Haers, sj, profesor de Teología en la Universidad de Lovaina y estudioso de la globalización, la violencia y la paz, el cambio climático. Licenciado en Matemáticas y Filosofía y Doctor en Teología. Voy a compartir aquí las principales ideas que me llevé y algunas reflexiones. La conferencia se centró en cuatro ideas.

1.Visión relacional de la realidad

Los seres humanos somos seres relacionales, no individuos separados de otros seres y del mundo. Somos seres que también nos relacionamos con nuestro propio ser. Somos mucho más que la suma de las moléculas que nos componen. Estamos en encuentro con otras personas antes de ser individuos. Y lo ilustró con dos historias personales una de las cuales intentaré reproducir:

Se encontraba en la cola de pagar de un supermercado. Allí había una señora mayor y detrás de ella una madre con un niño de unos cinco años que estaba molestando a la señora porque le daba golpecitos con el carro. La señora se quejó a la madre que respondió indignada: “Mi Tomás hace lo que quiere, cuando quiere y como quiere”. Un hombre que también estaba en la cola tomó un botellín de agua, se acercó al niño y le vacío el botellín en la cabeza. La madre protestó enfadada y el hombre le contestó: “Yo hago lo que quiero, cuando quiero y como quiero”.

Un sujeto que decide tiene que darse cuenta de la relación, que es un nivel más fundamental que lo escogido. Ya somos relación antes de escoger. El individuo es relación por su mera existencia. Sin embargo, estamos habituados a ver la sociedad como un conjunto de individuos separados. Si utilizamos la teoría de conjuntos, tenemos que darnos cuenta de que no hay elementos sin conjunto, y que el conjunto más importante es el de toda la realidad.

Si lo observamos desde un punto de vista de fe, la creación es el conjunto en el que las relaciones construyen subjetividades. Estamos conectados en el sentido de ser creados conjuntamente (alianza de destino). No podemos comportarnos como si no estuviéramos en relación con el resto de la realidad.

Yo no puedo considerar ‘otros’ solamente a una parte, los ‘otros otros’ ya están aquí, aunque tengan una alteridad diferente de la que me gustaría. Aquí reside el gran reto, tratar a esos ‘otros otros’ con el mismo respeto, derechos, etc. Hay identidades geográficas, de género, políticas, etc. muy diferentes ¿Cómo construimos un bien común desde esa complejidad de identidades? Una identidad en relación evoluciona, que no es lo mismo que decir que sea relativa. Este hecho cobra mucha relevancia en el diálogo interreligioso. La religión se puede vivir desde 3 perspectivas diferentes: 1) exclusivismo, sólo hay una fe verdadera y se trata de convertir a los que no la profesan; 2) inclusivismo, reconozco en la otra fe matices de razón; 3) pluralismo, somos diferentes y tenemos distintas opciones. En el diálogo interreligioso arriesgamos nuestra identidad para redescubrirla en Dios que se nos ofrece de diferentes maneras. En definitiva, participamos del mismo mundo, hay un plan que nos une.

2. Justicia restaurativa

Víctima y victimario viven en una comunidad herida y la justicia restaurativa trata de ver si se puede construir una realidad de consolación, si se puede transformar la realidad herida [Jean Schmitz, experto en Prácticas Restaurativas, explica en este vídeo las diferencias entre Justicia Punitiva y Justicia Restaurativa]. Esto supone un largo camino. Incluso hay heridas que no se pueden sanar en esta vida. En estos procesos es muy importante la figura de la persona mediadora, que es quien transmite la fe en la posibilidad de un mundo reconciliado. Es una persona amiga que va a hablar con ambas partes mostrándole a cada una el punto de vista de la otra y que ayuda a buscar el modo de reparar. La reparación es una decisión conjunta, un discernimiento en común para juntos construir una realidad reconciliada. La parábola de Lázaro y el rico (Lc16, 19-26) es un buen ejemplo de lo que ocurre cuando no sanamos la realidad. Cuando tanto Lázaro como el rico mueren la misma relación se repite pero al revés. Las divisiones nos llevan a caminos sin salida. No se trata de buscar la verdad o la falsedad sino aquello que da consolación. Es muy inspiradora esta historia de la aldea de Rwimikoni, El pueblo ruandés donde asesinos y víctimas del genocidio viven en armonía. Igualmente, es muy interesante esta charla TED de Daniel Reisel, profesor del Univertity College of London: “La neurociencia de la justicia restaurativa”. En ella apuesta por programas de justicia restaurativa como vía para “cambiar los cerebros” de quienes han cometido crímenes, ayudándoles a desarrollar la empatía y así facilitar su rehabilitación.

3. Encarnación

Para transitar el camino de la reconciliación hay que trabajar desde la herida, desde el saberse solidarios en el dolor. En la parábola de la mujer sirofenicia (Mc 7, 24-30), en un primer momento Jesús le dice que ella no es judía, pero reconoce la voz del padre en esta mujer y entra en su herida. Al entrar en la herida se puede hacer un cambio, se puede conseguir lo imposible de la reconciliación.

4. La persona mediadora es quien cuida de la misión

Hay una misión que se nos ha dado y a la que queremos ser fieles: encaminar hacia la reconciliación; empezar un camino que, a priori, parece imposible. Para los cristianos  esta misión es primariamente la de relacionarnos en Dios todos juntos, la creación entera; construir un mundo en paz.

No solo podemos vivir juntos sino que estamos llamados a transformar la realidad y construir la paz para todas las personas, para toda la creación.

En el siguiente vídeo (a partir del minuto 16) se puede ver la intervención, con el mismo título, de Jacques Haers, sj  el pasado 7 de octubre en el acto inaugural del curso del centro de estudios Cristianisme i Justícia.  




lunes, 30 de septiembre de 2019

Relaciones líquidas


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 30.09.2019]

Este verano he leído un titular de El País que me ha producido una gran tristeza: “Se compran amigos y abrazos: la epidemia de soledad en EE UU ya es un negocio” (Laborde, 2019). Me ha traído a la memoria un recuerdo de una época ya un tanto lejana… En cuarto de carrera [estudié Empresariales], en la asignatura de Antropología, una compañera y yo leímos e hicimos un trabajo sobre un libro de Enrique Rojas que me causó bastante impacto, El hombre light: Una vida sin valores. Inquietante subtítulo… Ya en el prólogo se enuncia la tesis del mismo: “Es una sociedad, en cierta medida, que está enferma, de la cual emerge el hombre light, un sujeto que lleva por bandera una tetralogía nihilista: hedonismo-consumismo-permisividad-relatividad. Todos ellos enhebrados por el materialismo. Un individuo así se parece mucho a los denominados productos light de nuestros días […] El hombre light carece de referentes, tiene un gran vacío moral y no es feliz, aun teniendo materialmente casi todo” (Rojas, 2000: 6). La primera edición del libro tiene casi 30 años (es de 1992) y a día de hoy podría suscribir cada una de las palabras (aunque hablaría de persona light). Probablemente hay mucha soledad porque hay muchas personas light que mantienen relaciones light y que no han construido lazos sólidos que trascienden las relaciones mercantiles… Y lo que es tremendo, en una sociedad light surgen oportunidades de negocio para personas sin muchos escrúpulos ni límites.
Unido a lo anterior está una inquietud-curiosidad que tengo hace tiempo, más o menos desde que mis hijos entraron en la adolescencia. Mis hijos, que son coetáneos de los alumnos y alumnas que tengo, viven pegados al móvil, pendientes permanentemente de las redes sociales, están informados (pero sólo de los titulares), pasan rápidamente de un interés u ocupación a otro, tiene relaciones amorosas y sexuales breves pero intensas… Dicen tener muchas amistades [alguna vez que han visto el número de ‘Amigos’ de mi Facebook han hecho bromas porque les parecían pocos], pero… ¿cómo de profundas son sus relaciones? ¿en qué medida les aportan cosas positivas a sus vidas? ¿qué entienden por fidelidad y cómo la valoran? ¿dónde buscan la felicidad? Mucho de lo descrito no es exclusivo de las generaciones jóvenes, cada uno y cada una deberíamos reflexionar seriamente sobre el tema.
El ya fallecido filósofo y sociólogo Zygmunt Bauman acuñó el término de ‘modernidad líquida‘ que alude a la sociedad en la que vivimos que ya no es predecible y controlable. En este contexto el amor también es líquido. “Lo afinidad nace de la elección y el cordón umbilical jamás se corta. A menos que la elección se rehaga a diario y se concreten actos nuevos para confirmarla, la afinidad se marchitará y declinará hasta derrumbarse o desarticularse. La intención de mantener viva la afinidad es presagio de la lucha cotidiana y promesa de una vigilancia sin descanso. Para nosotros, habitantes del moderno mundo líquido que aborrece todo lo sólido y durable, todo lo que no sirve para uso instantáneo y que implica esfuerzos sin límite, esa perspectiva supera toda capacidad y voluntad de negociación” Bauman (2006: 48). [Aquí se puede ver un extracto de la entrevista que le hizo Jordi Évole y en la que hablando de Zuckerberg señala: “Se dio cuenta de que nuestra peor pesadilla es ser abandonados”]. ¿Son las relaciones de nuestros hijos e hijas líquidas? ¿Y las nuestras?
Según Alex Rovira [véase el vídeo del final de esta entrada] el amor se ha confundido mucho con la posesión y el deseo. En su opinión, el amor supone tres cosas respecto de la otra persona y que están profundamente relacionadas: voluntad de comprender (escuchar, observar, ‘leer’), cuidar (acompañar) e inspirar (ayudar a ser mejor persona y realizarse). A amar se puede aprender porque en esos tres ‘verbos’ nos podemos entrenar. Eso sí, añado, es necesario voluntad y dedicar tiempo. Hay que estar dispuestos y dispuestas a esforzarse, a fracasar, a no ceder ante el primer contratiempo, a apostar a diario por esa relación que consideramos importante, a buscar distintas formas de demostrar nuestro amor…  Nadie dice que sea fácil, pero sí merece la pena. Y también es importante asumir que el amor se puede acabar o que puede haber personas que no merecen nuestros desvelos. No es necesaria la heroicidad. El amor o es recíproco o no es amor. Probablemente en el amor así entendido esté el antídoto a las relaciones líquidas y sea la clave para una felicidad más profunda que nos aleje de la soledad.
He empezado hablando del libro de Enrique Rojas. En los últimas líneas del mismo muestra cuál es su propuesta frente a la persona light.  “Rastreando en el trasfondo de la felicidad nos vamos a topar con la fidelidad; es decir, lealtad a los principios, perseverancia en los ideales nobles, tenacidad en mantener los criterios de conducta a pesar de los oleajes y los vaivenes de tantas circunstancias. Se alinean así, en la felicidad verdadera, la coherencia, la vida como argumento, el esfuerzo porque salga lo mejor que llevamos dentro y la fidelidad. Cada ingrediente fija y sostiene lo que para mí es la clave que alimenta ésta, esa trilogía que está compuesta de amor, trabajo y cultura. Y su envoltura tener una personalidad con un cierto grado de madurez y equilibrio psicológico” (Rojas, 2000: 6).
Animo y me animo a que apostemos por el autoconocimiento y el conocimiento de las otras personas, por un amor profundo y comprometido, por una vida más sólida y menos light.
Bibliografía

jueves, 12 de septiembre de 2019

Hablemos del suicidio… Todos y todas podemos contribuir a su prevención


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 12.09.2019]

El pasado 10 de septiembre, con motivo del Día Mundial para la Prevención del suicidio, Biziraun (asociación de personas afectada por el suicidio de un ser querido – estas personas reciben el nombre de supervivientes) organizó una conferencia abierta a la ciudadanía impartida por Jon García Ormaza,  psiquiatra de la Red de Salud Mental de Bizkaia. Llevaba por título “Salud mental colectiva y prevención del suicidio”. La Organización Mundial de la Salud, OMS, define la salud mental como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”.  Hablemos de salud y de prevención. Promover la salud mental es promover la vida. Voy a compartir aquí algunas notas y reflexiones a partir de la conferencia.
Nos encontramos ante un fenómeno tabú que genera mucho dolor y culpa, y que lleva asociado un gran estigma social. Del suicidio no se habla pero los datos hablan muy alto. Según la OMS “cada año se suicidan casi un millón de personas, lo que supone una tasa de mortalidad global de 16 por 100.000, o una muerte cada 40 segundos. En los últimos 45 años las tasas de suicidio han aumentado en un 60% a nivel mundial. El suicidio es una de las tres primeras causas de defunción entre las personas de 15 a 44 años en algunos países, y la segunda causa en el grupo de 10 a 24 años”. Incluso hay zonas geográficas en las que los datos se disparan, como en el llamado “triángulo de los suicidas”.
Se suele definir el suicidio como la acción de quitarse voluntariamente la vida. Pero ¿significa eso que la persona lo hace libremente? El suicidio es una muerte violenta, aunque no siempre se vea así. La persona que se quita la vida es presa de un sufrimiento que no puede soportar. Es importante tener claro que este es el punto de partida, la persona no quiere quitarse la vida quiere dejar de sufrir. A menudo se ven los intentos de suicidios como llamadas de atención, amenazas o chantajes. En todo caso son peticiones de ayuda. También hay que tener claro que para que una persona muera por suicidio: 1) tiene que estar sufriendo; 2) tiene que estar sola. Quien tiene un sentido para vivir no piensa en el suicidio. Hace tiempo escribí una entrada que titulé El peso de la vida. Para quien se suicida la vida pesa demasiado, ya no puede con ella. Un amigo, en una conversación sobre el tema, decía: “Cuando en un incendio uno se tira por el balcón no es porque quiera matarse, es que no ve otra salida”.
El suicidio es un fenómeno muy complejo que no tiene una única causa. Vamos a presentar una serie de factores que pueden afectar tanto a la persona como al entorno (es importante insistir en esto).
Hay una serie de factores de riesgo: intentos previos; trastornos mentales; accesibilidad a métodos peligrosos (la primera forma de suicidio en nuestro contexto es por precipitación); suicidio de una persona conocida (dentro de la familia o círculo de amistades); aislamiento social (hay un proverbio africano que dice: “Para educar a un niño hace falta la tribu entera”); acoso, abuso o discriminación de cualquier tipo (es fundamental desarrollar una cultura de denuncia del victimario y apoyo a la víctima); enfermedad crónica o minusvalía; servicios de salud poco accesibles o poco eficaces.
Existen una serie de factores precipitadores: fin de una relación sentimental, separación o divorcio; fallecimiento de un ser querido; detención o problemas legales; problemas económicos y la consecuente pérdida de estatus económico y social.
La falta, fallo o déficit de factores protectores puede desencadenar una crisis suicida en una persona vulnerable. Estos factores son: promoción de la salud; servicios de sanidad accesibles y de calidad; red social, a mayor pertenencia e integración en familia, grupos y comunidades menor incidencia del suicidio; habilidades de afrontamiento y resolución de problemas; resiliencia, entendida como la habilidad para adaptarse y superar el estrés y la adversidad, que está relacionada con la autoestima, el optimismo y el sentido para vivir [al final de la entrada hay una entrevista sobre resiliencia con Boris Cyrulnik, neuropsiquiatra y referente mundial en el tema].
Se suele hablar de que hay grupos de riesgo (teniendo siempre presentes los factores que acabamos de señalar que son generales):
  • Hombres, porque entre sus rasgos de personalidad suelen presentar mayor impulsividad y agresividad, tienen mayor accesibilidad a métodos letales (por ejemplo suelen tener más permisos de armas), suelen demandar menos ayuda y por las expectativas culturales (no lloran, son proveedores, etc.).
  • La adolescencia es una etapa de muchos cambios, de mucha influencia del entorno, a veces es el momento en el que debutan las enfermedades mentales, y todavía no se han desarrollado muchas herramientas personales.
  • Personas ancianas. En esta etapa un problema muy importante es el de la soledad que es un factor de riesgo relevante, también para muchas enfermedades. Hablamos de la soledad no buscada. En esta población el suicidio tiene algunas peculiaridades: los intentos están muy planificados, los medios utilizados son más letales y hay menos posibilidad de recuperación en caso de sobrevivir.
  • Colectivo LGTBI. Este es un colectivo que suele sufrir más discriminación y acoso.
El Black Dog Institute (Nueva Gales del Sur, Australia)  se dedica desde 1985 a la comprensión, prevención y tratamiento de las enfermedades mentales. Ha desarrollado LifeSpan que es una aproximación a la prevención del suicidio basada en evidencias. En la imagen se resumen las nueve estrategias que se muestran más eficaces en esta tarea (en la web señalada se puede ampliar la información sobre cada estrategia):
  1. Mejora de la atención de emergencias y seguimiento de las crisis suicidas. Como señalaba el ponente, actualmente ante la identificación de un riesgo de suicidio lo único que se puede hacer es derivar a la atención primaria o al servicio de urgencias con el servicio adecuado para estos casos (en nuestro caso Hospitales de Basurto, Cruces y Galdakao). Existen grupos de ayuda para supervivientes, como Biziraun, pero no para personas que han tenido algún intento de suicidio.
  2. Utilización de tratamientos basados en evidencias.
  3. Preparación del personal de atención primaria para que identifiquen personas en riesgo.
  4. Formación de los equipos de atención en crisis (policía, personal de emergencias, etc.) ya que sus interacciones con las personas que tienen intentos de suicidio pueden influir en su decisión de acceder a tratamientos.
  5. Promoción de la búsqueda de ayuda, la salud mental y la resiliencia en el ámbito educativo.
  6. Capacitación de la comunidad para el reconocimiento y respuesta a la suicidabilidad. Cualquiera podemos encontrarnos ante una persona que está en una situación límite. Cualquiera podemos ser esa persona que ha perdido las ganas de vivir.
  7. Involucración de la comunidad y facilitación de oportunidades para ser parte del cambio.
  8. Fomento de la seguridad y el propósito de la información en los medios de comunicación.
  9. Mejora de la seguridad y reducción del acceso a los medios de suicidio.
Quiero acabar esta entrada como la he empezado. Hablemos del suicidio, acerquémonos a este complejo fenómeno, formémonos en estrategias de prevención. Todos y todas podemos contribuir a su prevención…  Se puede recuperar el sentido para vivir ¡Y merece la pena!
Algunos recursos en línea
Información sobre películas y documentales: https://www.biziraun.org/ayuda-suicidio#peliculas
Asociaciones de supervivientesBiziraunDSAS



lunes, 2 de septiembre de 2019

Ha llegado el momento… Despliega tus alas



Ha llegado el momento… Es bueno para los dos… Es el empujón que necesita para entrar definitivamente en la vida adulta… Eso es lo que me repetía ayer a mí misma cuando íbamos camino del aeropuerto Xabier, mi hijo mayor, y yo. Se marchaba a Dublín de Erasmus para el primer semestre.

Culminaban meses de encontronazos, ‘peleas’, desvelos… No ha sido fácil preparar este viaje. Sé que he hecho mucho más de lo que me correspondía pero es que no le veía a él por la labor. Intuía su tentación de tirar la toalla. Y no podía dejar que desaprovechara la oportunidad… Tiene un pronto endemoniado que es su perdición y mi desesperación. Me recuerda mucho a mí con esa edad… Yo he conseguido controlar al alien (aunque sinceramente creo que el suyo es más rudo), y sé lo que se sufre y se hace sufrir. Recuerdo que desde pequeño le ha dado mucha rabia lo del alien. Cuando se ponía como loco le solía decir: “Cariño, sé que no eres tú el que habla, sé que es un alien que tienes dentro”. Eso le enfurecía aún más y soltaba una serie de improperios a los que yo respondía con una sonrisa tierna: “Ves, cariño, no eres tú, es el alien”… Estos meses su alien ha estado un poco desatado y más al final. Creo que al mío he conseguido mantenerlo bastante a raya…

Por experiencia creo que ese pronto tiene mucho que ver con una gran sensibilidad y con el manejo del miedo. El sábado por la noche cuando llegó a casa me contaba que había roto a llorar al despedirse de su novia. Me hablaba un ‘niño asustado’ que para consolarse decía: “Estoy seguro de que va a ser una buena experiencia. Está bien conocer otro país y otra universidad”. Yo para mis adentros pensaba: “Espero poder contenerme mañana. Si tu lloras al despedirte de tu amor desde hace dos años… ¿Qué diré yo que te quiero desde el momento que supe que estabas en camino?”. Y casi lo consigo... me desmoroné  en el abrazo en la puerta de embarque. Mucha tensión, cansancio, emociones encontradas… Me transporté al momento en que con 18 años mis padrinos, con los que vivía, y mi madre me dejaron en la residencia de estudiantes en San Sebastián. Mi padrino (que por edad podría ser mi abuelo) se marchaba sin mirar atrás. Corrí hacia él para darle un beso y vi cómo le caían unos enormes lagrimones... 

Hace tiempo escribí sobre lo que en psicología se conoce como el Síndrome de Ulises: “Hay momentos en la vida en los que uno sale de su zona de confort y se lanza a aventuras en las que al final, sea cual sea el resultado, nunca se regresa al punto de partida... El escenario ha cambiado, los actores también... y tú ya no eres la misma persona...”.

Te he dado raíces… He ‘cosido’ tus alas con jirones de mi alma. Soy el puerto en el que siempre podrás atracar… Pero ha llegado el momento de que despliegues tus alas y que vueles como estoy segura que sabes hacer… ¡Suerte Xabi!



lunes, 5 de agosto de 2019

¿Por qué sufren las personas buenas?


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 05.08.2019]

A mi alrededor tengo muchas bellas personas que han sido zarandeadas por las circunstancias de la vida hasta límites bastante duros. Hay una conversación con una de estas personas que se ha repetido en varias ocasiones y que en el fondo tiene la pregunta de por qué algunas personas tienen que sufrir tanto; por qué parece que la vida se ensaña con ellas cuando no se lo merecen. Esta persona me comentaba que el hecho de ser creyente ayuda pero que reconoce que en su interior a veces tiene un poco de enfado con la vida y con ese Dios que parece indiferente a su sufrimiento, que es también el sufrimiento de muchas personas.

Lo que está en el fondo es lo que se ha denominado la “noche oscura del alma” o el “silencio de Dios”. Incluso las personas con una fe más firme pasan en algún momento por ese desierto. El rapero ZPU tiene una canción que lleva como título, precisamente, “El silencio de dios” y que describe muy bien lo que supone. En el estribillo dice:
“Callado tan callado como los bloques de hielo
Créelo tu señor no anhelo en entrar en tu cielo
Duelo en cada calle porque ya nadie te ve
Porque las farolas iluminan menos que ayer
Callas la vergüenza de este mundo sin consuelo”
Hay una frase de Buda que se suele citar a menudo: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional” (es interesante al respecto la reflexión de Adriana Reyes). El hecho de vivir nos trae inevitablemente situaciones y experiencias dolorosas (son la otra cara de la moneda). Debido a éstas en ocasiones nos enquistamos en pensamientos y emociones de rabia, resentimiento y similares. Nos empeñamos en buscar responsables, en pedir cuentas incluso a Dios, en lamentarnos de la mala suerte… Y eso dificulta nuestro aprendizaje y desarrollo. Está claro que nadie elige ni las cartas ni las circunstancias que le tocan vivir. Lo que sí está en nuestra mano es cómo vivir esas situaciones y experiencias. No es lo mismo hacerlo desde la rabia que desde el amor. Quizá esta sea la clave, enfocar nuestra vida en el amor. Pensar, decidir y hacer desde el amor. Hacer del amor nuestra brújula. “El amor es un fuego que compenetra los corazones en fusión perfecta” (Chiara Lubich).
Hace tiempo escribí sobre la película Silencio que habla sobre este tema (véase Solo en el silencio). Reproduzco de nuevo el soliloquio final de uno de los protagonistas:
“-Señor, he luchado contra tu silencio.
-He sufrido a tu lado, nunca he estado en silencio.
-Lo sé. Pero aunque Dios hubiera estado en silencio, toda mi vida hasta el día de hoy… todo lo que hago, todo lo que he hecho habla de él. Fue en el silencio donde escuché tu voz”
Con el devenir del tiempo he desarrollado una profunda intuición… Quizá las bellas personas lo son no porque les haya tocado en una suerte de azar cualidades y circunstancias más favorables que al resto, sino porque viven las que les han tocado no con resignación sino con una consciente aceptación. Así han logrado dar un sentido profundo a su vida y a su sufrimiento. Y quizá han descubierto, como dice ZPU…
“Callas porque nos miras y sientes
Porque tu silencio es el silencio de la gente”


viernes, 19 de julio de 2019

Una práctica para ganar sentido y profundidad: el examen ignaciano

Ilustración de “Exercitia Spiritualia” de Ignacio de Loyola

De 15 al 17 de julio tuvo lugar en la Universidad de Deusto el Encuentro Inter-universitario Unijes (red de los centros universitarios vinculados a la Compañía de Jesús en España) bajo el título: “Claves prácticas de la Pedagogía Ignaciana en la Innovación Educativa Universitaria”. Han sido días intensos pero de mucha luz para nuestra labor docente. Quiero poner el foco en una herramienta/práctica que ayuda a ganar profundidad y sentido, el examen del día, y que puede trasladarse a la práctica docente. Las ideas que aquí presento han sido unas tomadas y otras inspiradas por la ponencia de Francisco José Ruíz Pérez sj, quien fuera Provincial de la Compañía de Jesús y actualmente es Decano de Teología de la Universidad de Deusto.

Día a día vamos tomando decisiones y viviendo experiencias. Muchas de ellas únicamente cobran sentido en la medida que les insuflamos tiempo y las miramos con cierta distancia. Para que nuestra experiencia gane profundidad tenemos que hacer paréntesis contemplativos y de revisión. Debemos hacer ejercicios de perspectiva (mirar hacia atrás para ver de dónde venimos) y prospectiva (mirar hacia delante para ver qué camino tomar) para situarnos en la vida, en todos su ámbitos, con sentido. Este es un camino personal, individual que nadie puede recorrer por nosotros ni nosotras.

Ignacio, a partir de su experiencia personal, propuso un método para ganar en libertad, para ordenar los afectos desordenados, y descubrir a Dios en la vida cotidiana: los Ejercicios Espirituales.  La clave reside en ejercitar, en practicar. Dentro de todas estas prácticas hay una que destaca: el examen del día. La Espiritualidad ignaciana es muy metodológica. Si hay algo en lo que seguro que todos y cada uno de los jesuitas de ayer, hoy y mañana se parecen es en esta práctica, que es un ejercicio minimalista propuesto por Ignacio. ¿Por qué minimalista? Porque es lo mínimo que Ignacio pedía y solo requiere 10 minutos y 5 pasos.

Una vez que somos capaces de encontrar 5-10 minutos en los que hacer una pausa sin prisas ni distracciones estamos en disposición de seguir la siguiente secuencia de pasos que se resumen en la imagen que abre esta entrada:
  1. Me pongo en presencia de Dios y le doy gracias por tanto bien recibido. No es un ejercicio con uno mismo, con una misma. Es colocarse en un espacio interior de relación. No hay exigencia. Es un diálogo, no un monólogo.
  2. Le pido a Dios que se haga presente en mi propia vida. No se trata de buscar a Dios en la vida sino de pedirle que se nos manifieste y que aprendamos a descubrir su acción en nuestro día a día.
  3. Reviso el día como si estuviera viendo una película: DÓNDE  he estado (en las experiencias fundamentales los lugares son clave); QUÉ he hecho, repaso mis acciones; CON QUIÉN he estado, miro a los otros y otras con los que me he encontrado.
  4. Abro el libro de los registros profundos que me ha dejado el día. Me pregunto por las consolaciones y desolaciones que he tenido. “La consolación espiritual consiste en cualquier movimiento del corazón y de la mente que incremente la fe, la esperanza y el amor genuino de sí mismo y hacia otros. […] La desolación espiritual es lo opuesto” (Glosario de términos Ignacianos y Jesuitas).
  5. Pido a Dios fuerza para hacerlo y agradezco lo bueno que he tenido en el día. No estamos ante un ejercicio de perfeccionamiento moral o de autorrealización. No tenemos que ser personas perfectas. No hay culpabilización. Existe una posibilidad de futuro. Podemos empezar a transformar la realidad y tenemos que comprometernos con ello.

En la medida en que nos ejercitemos en esta práctica vamos a ir conociendo nuestros condicionamientos y conquistando grados de libertad. Sería muy interesante que, después de haberlo puesto en práctica personalmente, introdujéramos a nuestro alumnado en este camino de reflexión profunda que contribuye a la madurez. Cómo hacerlo es algo que cada uno debe descubrir y aplicar a su contexto.

¿Puedes reservar 10 minutos diarios para que tu vida gane en profundidad y sentido, para aumentar tu consciencia y conocimiento? ¿Lo puedes trasladar a tu alumnado? ¡Merece la pena!



martes, 18 de junio de 2019

Lo que me hace levantarme cada mañana


[He publicado esta entrada en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb el 17.06.2019]


Imparto la asignatura La comunicación humana en el Título Universitario en Cultura y Solidaridad. Es un grupo que me encanta. Lo componen personas que vuelven a la universidad, o que acuden por primera vez, después de unos cuantos años de camino por la vida. Tienen una avidez por aprender y compartir que es muy gratificante. Al comienzo de una de las clases un ‘alumno’ (lo entrecomillo porque en esa clase todas las personas somos alumnas y maestras) me pidió presentar un proyecto en el que está muy comprometido y que creía podía interesar al resto de la clase (https://jubilacionactiva.eus/). Su presentación me dio pie a hablar de un tema que me parece fundamental, independientemente del momento vital en el que se esté, el proyecto de vida.
Hace ya un tiempo escribí una entrada que llevaba por título El proyecto de vida y el sentidoCada día veo más claro la importancia que tiene reflexionar y buscar el sentido de la propia vida. No podemos dejarlo al azar o las circunstancias, por más que éstas nos condicionen. Un proyecto de vida tiene que estar equilibrado y contemplar múltiples facetas: personal, social económica, familiar, laboral, etc.
Quiero compartir unas palabras de Viktor Frankl que nos invitan a replantearnos nuestra actitud ante la vida… La vida espera algo de nosotros y nosotras y nos corresponde aceptar el reto…
“Lo que de verdad necesitamos es un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida. Tenemos que aprender por nosotros mismos y después, enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros. Tenemos que dejar de hacernos preguntas sobre el significado de la vida y, en vez de ello, pensar en nosotros como en seres a quienes la vida les inquiriera continua e incesantemente. Nuestra contestación tiene que estar hecha no de palabras ni tampoco de meditación, sino de una conducta y una actuación rectas. En última instancia, vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo” (Frankl, 1991, p.46).
Me voy a centrar en una de las facetas del proyecto de vida, que no la única, ni necesariamente la más importante, la laboral. Es una faceta que nos ocupa mucho tiempo durante un gran periodo de la vida. Muchas veces lo reducimos a una ocupación para ganarnos el sustento. Pero eso responde al por qué trabajamos, no el para qué. Al por qué el ser humano puede responder con bastante facilidad. Somos capaces de justificar casi cualquier cosa. Sin embargo, la pregunta difícil es el para qué. Esta nos remite al propósito, al sentido.
En una conversación con un amigo, este comentaba que a veces se le hace duro ir a trabajar porque en la organización se dan situaciones complejas, a veces incluso injustas. Sin embargo, en esos momentos de bajón recuerda que gracias a su trabajo algunas personas han podido acabar sus estudios (trabaja en un departamento de becas) y eso le hace recobrar el sentido. ¡Qué importante es conectar con el sentido del propio trabajo!
Mi querida amiga Lumi me preguntó recientemente: “¿Qué significa ser profesora para ti?”. Mi respuesta fue prácticamente inmediata: “Para mí ser profesora es tocar almas. Es contribuir a que mi alumnado sean mejores personas. Es compartir lo que sé y lo que soy…”. En mi despacho está pegado en la pared el tarjetón que reproduzco abajo y que preparé para un curso para profesorado en un colegio. Lo tengo a modo de recordatorio para mí, ya que lo veo constantemente, y de compromiso hacia quien entra por la puerta.
Alguna vez he pensado lo que me gustaría que pusiera en mi lápida: Amó, vivió, sintió e hizo todo lo posible para dejar un mundo mejor. Fue una buena persona y una buena profesora.
Bibliografía


Diario de una experiencia directa al corazón (2 de 2)

Episodio 7. Días 7 y 8: Davao

La historia no empezó muy bien... Salimos a las 2.45 para el aeropuerto. Llegamos 3.10 y nos dicen que han cambiado el vuelo (que supuestamente mandaron un email comunicándolo) y que sale a las 7.35 (hay que esperar a que venga de Manila). A eso de las 5.00 el vuelo desaparece de la pantalla. A las 6.00 nos dan de desayunar... qué mala pinta... A eso de las 7.30 'reaparece' el vuelo en la pantalla... Finalmente salimos a las 8.36.


La espera mereció la pena por ver el reencuentro entre los hermanos... Carmen tiene 80 años y está estupenda. Ya me gustaría que mi madre manejara el ordenador y el teléfono como ella. Tiene hasta Spotify... Y Facebook...

Por la tarde fuimos a un Centro Comercial cercano. Toda una experiencia cruzar la carretera... Hasta ahora no he hablado del tráfico y de cómo se la juegan los peatones para cruzar. Incluso en el paso de cebra... La vuelta fue en taxi, increíble el precio. No está lejos, pero pagamos 50 pesos filipinos (menos de 1 euro).

JC se compró un 'barong tagalog' y yo una blusa bordada a mano. En la próxima 'fiesta' vamos a causar sensación...

Preparé la segunda tortilla de patata de este viaje... un éxito... (y sin mi tapa 'volteatortillas'). El segundo día también ha sido tranquilo... Puestos a elegir dos comidas de Filipinas nos... el mango y el mongo (aparentemente algo parecido a las lentejas como en un caldo). Hay comidas con nombres graciosos (Puto, Mamon...).



Estos días están siendo muy especiales para JC. Es el círculo que se cierra... colocar las piezas que le faltan a su historia familiar. Parece mentira lo que se pueden parecer dos hermanos (y eso que solo lo son por parte de madre), y sin haber convivido. Familia es familia... '¿Somos o no somos?', dice Carmen. Habla muy bien en español. Estudió en Madrid, junto con su hermana Miren (m.2013), desde los 12 a los 17 años... '¡No mandéis fuera a vuestros hijos hasta los 18!'... Cosas que se hacían antes, y muy comunes entre criollos.

Episodio 8. Día 9: Bacolod

Nos echamos unas risas después de cenar. Carmen utiliza una expresión que me encantó: 'Pincha uvas' (nuestro 'tocapelotas').

Y de nuevo madrugón. En el aeropuerto de Davao hay toda una pared con huchas para donaciones, oraciones, santos... En el control hay dos filas: hombres y mujeres. Me dice JC: '¿Te han cacheado? Les habrás parecido Gandalf... entre la altura, la nariz y el color...'. Explicación: Me suele llamar su hobbit favorito... He subido de categoría... 😂 Les llaman mucho la atención nuestras narices (aquí: pequeñas y con alas anchas). Hay un área para dar de mamar y mecedoras reservadas para los senior.


Al llegar a Bacolod nos encontramos de nuevo con Antón y tiene una sorpresa. La familia de una conocida, él no lo sabía, es la dueña de la casa del abuelo de JC y bisabuelo suyo, Alejandro Amechazurra. Vamos ilusionados a verla. Guarda restos del esplendor que tuvo. Aunque forma parte del patrimonio nacional no está muy bien conservada. Lleva años deshabitada. Muchas emociones... JC 'puede ver' a su madre y a sus hermanas entre esas paredes. La actual dueña, Dña. Ching Hizon Jalandoni, es una gran anfitriona. Nos lleva a ver también la casa de sus primos que también forma parte del patrimonio nacional... Y nos obsequia 'fresh lumpia' (unos rollitos que tienen verduras y taquitos de una parte del coco).



El 12 es el día de la Independencia y se están preparando para la fiesta. Hay altavoces en la calle y música que hace que retumbe todo dentro de la furgoneta que nos lleva. Una mujer dirige el tráfico y parece que hace una coreografía al son de la música.

Visitamos la casa-museo de Enrica Alunan Lizares 'Balay ni Tana Dicang' que muestra cómo era una casa solariega de una plantación. Está muy bien conservada y nos permite hacernos una idea sobre cómo estaría decorada la del abuelo.


Esta es una zona de plantaciones de azúcar. En el desayuno probamos 'muscovado', azúcar de caña en estado puro. Es de color marrón muy oscuro y delicioso.

Nos enteramos de que tenemos suerte porque el día anterior en Manila hubo grandes lluvias. De hecho, Maite (la sobrina de JC que estaba de regreso a Sidney) tuvo un viaje terrorífico y perdieron la conexión.
Vimos unos edificios que parecían cárceles. Nos dijeron que son granjas de gallos de pelea (el deporte nacional) y que tienen mucha seguridad para evitar robos.

Visitamos 'The ruins' (el 'Taj Mahal' de las Filipinas, como reza una publicación que hay en la entrada). Es una casa espectacular de la que solo queda la estructura. Durante la Segunda Guerra Mundial los japoneses la quemaron. Estaba hecha de una madera tan resistente que ardió durante 3 días. Paseamos por los alrededores y tomamos unas cervezas y algo de 'pica pica' (picoteo), amenizado por una agradable música de piano en vivo, mientras esperábamos que anocheciera.


Algunas curiosidades... Para pedir la cuenta nosotros dibujamos en el aire algo como una firma. Aquí dibujan algo parecido a un cheque. Los libros de historia documentan cómo la filipina ha sido (y en parte sigue siendo) una sociedad estratificada (de lo más alto a lo más bajo): peninsulares (descendientes de españoles), insulares (mestizos), indios, criad@s. He observado que las mujeres de una cierta clase llevan cadenas de oro con medallas de la virgen (me recuerdan a la que tengo de mi bautizo). Me encanta cómo nos llaman... Tito y Tita (también lo utilizan de forma extendida para personas cercanas, aunque no sean de la familia).

El colofón una cerveza en la terraza del hotel...

Episodio 9. Días 10-14: Boracay

Empieza el día con un viaje en ferry a la isla de Panay (la capital es Ilo-Ilo, aquí nació la madre de JC). Nos ponen un vídeo con las instrucciones de seguridad que comienza con una oración... (esperemos que no nos haga falta 😂). Tenemos que cruzar toda la isla hasta Caticlan. Nos esperan 4 horas de viaje.Veo el primer coche de 'Pulisya'. El conductor que nos lleva conduce de forma un poco agresiva. Qué adelantamientos... En algún momento pienso que me voy a marear lo que no me he mareado en el ferry.

Una paradoja: los carteles que anuncian el ron Tanduay, y que hay cada poco, debajo tienen mensajes como: 'Slow down to prevent accidents', 'Drive safely'...

Aquí la mayoría son... 'Smoke free municipality' y lo anuncian al entrar. Nos dicen que el presidente se ha puesto muy duro con eso...

Al llegar nos montamos en un triciclo (las maletas en el techo agarradas con una cuerda) que nos lleva a otra zona del puerto, cogemos un barquito, después una furgoneta (que va atiborrada de gente). Y por fin llegamos al paraíso... Aunque hay 'cara B'. Boracay está toda en obras, llena de gente, de triciclos... La playa es maravillosa, lo que está detrás no tanto...


Me ha gustado bañarme en el Pacífico. Era la primera vez. Bastante más caliente de lo que me gusta pero con olitas. Aquí hay una brisa fuerte de manera constante que hace soportable el calor. Y después pica-pica y cervezas en el hotel, aprovechando la 'Happy hour'. Me retiro pronto porque empiezo a notar las cervezas. Por cierto, buenísima la Red Horse (segunda marca de San Miguel; para quien no lo sepa, la empresa nació en Filipinas).


Un poco más de vocabulario:
  • Banig - esterilla para la playa (y también para dormir, sobre todo las personas más pobres).
  • Kulambo - mosquitera.

Nos comentan que aquí hay mucho turismo coreano, antes también había muchos japoneses. Desayunar al borde de la playa es un lujo. Después un paseo hasta el final de la playa, donde hay mucha menos gente y edificios sin acabar de construir. Por el camino nos ofrecen de todo (masajes, bebidas, paseos en bote, 'kitesurf', etc.). Al volver paramos en un local de comida japonesa y tomamos unas cervezas y algo de 'sushi'. Aquí se toman su tiempo para servirte, incluso las cervezas y aunque no haya gente. Hay dos lugareños que parecen padre e hijo (este último toca una flauta). Aquí los nativos apenas tienen pelo en el cuerpo. 


Pasamos por un área de tiendas. Ahí hay una zona para fumadores alrededor de una palmera marcada con una cadena. A cuatro metros otra palmera pero ahí no se puede fumar. Nos comentan que las multas por fumar donde no está permitido no son broma: la primera 2.500 Php (unos 45 euros), la segunda 5.000 Php y la tercera una noche en la cárcel. Hay una historia de cuando el actual presidente era el alcalde de Davao. Había un extranjero fumando en un local. Varias veces le dijeron que estaba prohibido. Tenía un montón de colillas en un cenicero. Debió decir que fuera el alcalde a decírselo. Le llamaron y fue. Le dio a elegir: 1) comerse las colillas e irse en el primer avión, 2) ir a la cárcel. Dicen que eligió lo primero...

Disfrutamos de una exfoliación y masaje en los pies... 'nos los han dejado como los de los niños'. Sin palabras (y por menos de 11 euros cada uno).

Algunas personas llevan camiseta de manga larga y pantalón largo de surf y encima incluso un pantaloncito corto... Por lo general permanecen en la sombra hasta las 5.30-5.45 pm que es cuando se preparan para el ocaso. Las poses y los modelitos son increíbles... vestidos largos e incluso tacones.

Después de otro desayuno al borde del mar vamos hasta el final del otro lado de la isla. En esta parte hay resorts más lujosos y menos gente. Incluso vemos una calita en la que estamos solos con otra pareja. Por cierto, me estoy volviendo 'pinay' porque tomo arroz y mango todos los días... Mi estómago se está resintiendo un poco. Será por todas las indicaciones que hemos contravenido. Ayer cené un sandwich de tartar de bonito al que añadí una salsa súper picante. Menos mal que no comí ceviche y no me gustan las ostras (unas estaban cocinadas con queso y otras con chorizo... Según JC deliciosas). Los mosquitos se están dando un festín conmigo...


Nos tomamos la tarde tranquila. Una siestita, unas compritas y vuelta al hotel. El cielo se fue cubriendo poco a poco y se puso muy negro. Nos mojamos un poco antes de llegar al hotel pero fue hasta agradable. Bajó la temperatura y la lluvia era templada. Eso sí... el viento terrible (Nos enviaron un mensaje diciendo de que al día siguiente el vuelo a Manila tendría retraso)... Yo una sopita de espárragos para cenar (JC una chuleta) y a la cama. A ver si para el viento y no tenemos problemas con el vuelo... La estación de lluvias está a punto de empezar.

Es cierto eso de que después de la tempestad viene la calma. El día amanece estupendo... Como el avión es por la tarde después de desayunar vamos a la piscina del otro edificio y también nos bañamos en la playa. Quién sabe cuándo nos volveremos a bañar en el Pacífico...

Para ir al aeropuerto tomamos una combinación más cara pero más cómoda que al venir. El aeropuerto de Caticlan es minúsculo. La separación entre los bancos de espera casi no deja sitio para pasar. No sé qué tienen aquí con lavarse los pies en lugares extraños. El otro día había un cartel en un retrete, hoy veo un cartel en el lavabo... Nunca habíamos visto una rifa en el avión. Se trataba de adivinar personajes de películas...

El aeropuerto de Manila inmenso y caótico, al igual que el tráfico...

Epílogo

Ayer antes de montar en el avión hacia Singapur no pude escribir estas líneas porque estaba sobrecogida. Ahora que ya estamos en el avión hacia Bilbao he podido procesar un poco...

Por la mañana Antón nos llevó a misa. 'Buena manera de cerrar el viaje', pensé. Fuimos a 'Tuloy sa Don Bosco Street Children Village', una bonita iniciativa fundada en 1993 por el P. 'Rocky' que fue quien presidió la Eucaristía. La iglesia estaba a rebosar de niños, jóvenes y familias. El ambiente era festivo y alegre. Empecé a llorar desde el momento uno. Y no solo porque el coro fuera espectacular y las canciones preciosas... Me sentí invadida por un profundo sentimiento de gratitud y alegría que me acompañó todo el día y me llevaba hasta las lágrimas. 

Era el día de la Santísima Trinidad. Impresionante el sermón del P .'Rocky' que 'hizo fácil' un tema tan complejo... Accesible a cualquiera de los niños y niñas que allí estaban. ¿Cómo se puede entender lo de las tres personas en una? Podría acercarse a lo que es la familia: padre, madre e hijo (o hija) que tiene el amor como centro. No solo el amor humano sino que su fuente es el amor de Dios. Si no lo podemos entender experimentémoslo desde el amor. Dios es el amor infinito. Es Creador, Salvador y Misericordioso. Y nos llama a ser como él: creadores, en la medida que desarrollamos nuestras capacidades y las ponemos al servicio de los demás; a ser luz unos para los otros; a ser salvadores unos de otros... A hacer del mundo un lugar mejor. No basta con ser buenos, hay que hacer el bien. Conmovedor cómo al final se acercaba la gente al P .'Rocky' y le pedían 'la mano Po' para recibir la bendición. Tuve una intuición profunda: Si alguna vez de Europa les llevamos la luz del cristianismo, ahora ellos tienen mucho que enseñarnos...

Después de ese gran momento tomamos una fabulosa comida china... Se celebraba el día del Padre.

Del viaje traemos muchas experiencias y vida compartida. Muchos recuerdos que están ya grabados a fuego en nuestro corazón. Si tuviera que destacar algo son las personas. Especialmente Antón y su familia, Maite y su familia, Vicky ('Ula') y Carmen ('Bita'). MARAMING SALAMAT... Y por supuesto... vuelvo con la convicción de que tengo un compañero de viaje y de vida inmejorable. JC resume así la experiencia... 'corazón de madre'.