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domingo, 18 de febrero de 2024

Resiliencia y autoconocimiento

 

[He publicado esta entrada el 18.02.2024 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Hace ahora un año, a raíz de un curso para tutores y tutoras al que asistí, escribí una entrada sobre la resiliencia, esa “capacidad para resistir y recuperarse ante circunstancias adversas, bien de carácter personal o social” que puede entrenarse y conviene hacerlo (Echaniz Barrondo, 2023). Es importante en todos los ámbitos de nuestra vida y en todas las edades. Incluso se empieza a hablar de empresas y organizaciones resilientes. “La gestión de la resiliencia en el trabajo, en sus múltiples formas, es imprescindible para transitar a través de las complejidades y los desafíos imprevistos del paisaje laboral contemporáneo y futuro. La proactividad en la construcción y gestión de una empresa resiliente se perfila, por lo tanto, como un pilar fundamental para el éxito y la sostenibilidad de las empresas en la era post-pandémica y más allá” (Comas Forgas y Arenas, 2023).

He observado que después de la pandemia un comentario habitual entre el profesorado universitario es que cada vez detectamos más problemas de salud mental entre nuestro alumnado. Los resultados del estudio La salud mental en el estudiantado de las universidades españolas no hacen sino confirmar esta preocupación: Más del 50% de las personas estudiadas han percibido la necesidad de apoyo psicológico; así mismo, más del 50% ha realizado alguna consulta sobre salud mental a profesionales sanitarios; en una de cada dos hay prevalencia de ansiedad moderada o grave (Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, 2023).

¿Y qué se puede hacer? ¿Qué nos puede proteger mejor ante las adversidades? En la siguiente tabla podemos ver una serie de factores, tanto individuales como ambientales, ordenados de mayor a menor evidencia (Castellvi Obiols y Llistosella Piñero, 2022):

Factores que nos protegen más eficazmente frente a las adversidades

(ordenados de mayor a menor evidencia)

Individuales

Ambientales

1.        La autorregulación emocional, es decir, saber gestionar adecuadamente nuestras emociones.

2.        Ser empático y tolerante con los demás.

3.        Realizar actividad física.

4.        Tener objetivos vitales y aspiraciones.

5.        Ser inteligente.

1.        Recibir un cuidado de calidad por parte de sus progenitores.

2.        Tener al alcance y saber cuáles son los recursos necesarios en caso de tener que pedir ayuda.

3.        Apoyo tanto social como familiar y de sus compañeros, no sólo el real sino también el percibido.

4.        La sensación de pertenencia tanto a la escuela o instituto como a la sociedad en la que vive.

Elaborado a partir de Castellvi Obiols y Llistosella Piñero (2022)

Me voy a detener en los factores individuales, que tienen mucho que ver con el autoconocimiento, con la mirada sincera y cariñosa para conectar con lo más profundo. Como reza la máxima de San Ignacio: “No el mucho saber harta y satisface al anima, mas el sentir y gustar de las cosas internamente”. Sentir, conectar con las propias emociones, nos ayuda a conocernos (y conocer a los demás), a tomar buenas decisiones y a aprender. Para que se de esa conexión hace falta silencio y tranquilidad. “El conocimiento que se da en el «corazón» —en el centro íntimo de cada persona— es el que realmente puede satisfacer y dar sentido a una vida” (De la Hormaza, s.f.). Estoy convencida de que a nuestro alumnado le falta entrenamiento en mirar hacia adentro. Viven mucho más hacia afuera y eso les hace más frágiles.

Hace mucho escuché una frase a un profesor que se me quedó grabada: “Nadie da lo que no tiene”. Si no te quieres, si no te tienes en cuenta, si no te cuidas… difícilmente lo podrás hacer por otras personas. Y todo empieza en uno mismo, en una misma, en esa mirada profunda y compasiva. Sólo desde ahí se puede desarrollar la resiliencia y se puede aprender a Vivir como expresa la canción de Rozalén con Estopa:

“Pero sabes

He aprendido tanto, tanto

Esta vida me ofreció una nueva oportunidad

Y sabes, sé bien que es vivir

No hay tiempo para odiar a nadie

Ahora sé reír

Quizá tenía que pasar

No es justo, pero solo así se aprende a valorar”

Referencias



jueves, 23 de junio de 2016

Nuevo Modelo Social: ¿razones para la esperanza?


El pasado 11 de mayo, con ocasión de su 60 aniversario, Caritas Diocesana de Bilbao organizó en el Auditorio ‘Pedro de Icaza y Aguirre’ (Universidad de Deusto) un acto bajo el título que encabeza esta entrada. La ponencia estaba a cargo de Adela Cortina- quien estaba presentada y acompañada por Galo Bilbao. [En el último trimestre del año la profesora Cortina será la primera mujer en recibir un Doctorado Honoris Causa por la Universidad de Deusto]. Como todas las veces que he tenido la suerte de escucharle en directo estuvo estupenda, clara, concisa, cercana y desafiante.

Empezó la conferencia señalando que tiene la convicción de que los creyentes tenemos que ser ciudadanos (ciudadano ≡ ser su propio señor); podemos y tenemos que ser ciudadanos de nuestro tiempo. La fe inyecta vida, motivación y fuerza… Tenemos que trabajar codo con codo con quienes compartimos la ética cívica. Parece que la marcha de la historia va por el camino de la mirada compasiva y cordial, más que por el de la competición, el conflicto y el individualismo salvaje… Y eso apela al cuidado de los más vulnerables.

      A. ¿Cuáles son las razones éticas que reclaman el cambio?
1) Otro mundo es necesario, no sólo posible (como rezaba el lema del Foro de Porto Alegre, 2001). Y es necesario porque el que tenemos no está a la altura de lo que los seres humanos merecen; no está a la altura de las grandes declaraciones que hemos hecho (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Objetivos del Milenio, Objetivos del Desarrollo sostenible, etc.)… tenemos que proteger y respetar los derechos de todos sin exclusiones.
El lenguaje nos compromete (‘le tomo a usted la palabra’)… cuando decimos “Declaramos”, es más que soñar o una utopía, supone un compromiso. Y nuestras realizaciones están muy por debajo de nuestras declaraciones…
2) Lo que es necesario es posible y tiene que hacerse real. Kant no habla de utopías sino de ideas regulativas.  Desde el punto de vista teórico nadie puede demostrar que hemos llegado a la paz perpetua, pero tampoco se puede negar. Cuando algo no se puede afirmar ni negar, estamos ante una idea regulativa; un uso de la razón práctica es orientar la acción. No debe haber guerras porque no es la forma adecuada de solucionar los problemas. Es una razón emocionada, motivada. La paz perpetua es una idea regulativa. Orienta la acción, hacia ahí debemos movernos; a la vez que supone una crítica para el momento actual, no estamos a la altura… Los derechos humanos son una idea regulativa. Y como son algo necesario hay que hacerlos realidad. No se discuten… el problema es cómo conseguimos hacerlos realidad.

Amartya Sen (Premio Nobel de Economía en 1998) señala, recuperando el sentido original de Adam Smith, que en el ámbito de la racionalidad económica el egoísmo es una motivación, pero no la única. Está también la simpatía. Y Sen añade también otra, el compromiso.  Egoísmo, simpatía, compromiso… suele ir mezclados, lo importante es ver cuáles debemos potenciar. [Para profundizar véase Pedrajas (2006)].
B. ¿Cuál es el nuevo modelo social?

Partió de un hecho evidente… El cambio es inevitable. Las sociedades cambian inexorablemente. La cuestión es hacia dónde cambian… Por eso lo importante es potenciar lo que queremos conseguir, para lo cual se tienen que aunar y articular los esfuerzos de tres esferas: 1) política; 2) económica y 3) social; teniendo claro qué le corresponde a cada uno de los actores.
1) Esfera política. El estado tiene que ser un estado de justicia, que busque el bien común. [Le gusta más hablar de estado de justicia que de estado del bienestar, aunque una tarea importante del momento presente es mantener lo conseguido. Igualmente prefiere hablar de bien común antes que de interés general, ya que la agregación de intereses siempre deja excluidos].  Acoger es una exigencia del estado social de derecho. Los miembros de una sociedad tienen que ver respetados sus derechos y se comprometen a proteger los de aquellos que estén en ese estado. El deber de hospitalidad se está incumpliendo en los últimos tiempos, de forma especialmente flagrante en la Unión Europea, lo que supone una fractura.

2) Esfera económica. Durante mucho tiempo se ha pensado que la economía no tiene que ver con la justicia. Para Amartya Sen la meta de la economía es ayudar a crear buenas sociedades, sociedades justas. Ya Aristóteles diferenciaba entre economía y crematística. Las sociedades necesitan los bienes materiales e inmateriales que puede aportar la economía. Estamos en un momento importante en el que incluso las empresas convencionales, aquellas que se mueven por ánimo de lucro, van a asumir los valores compartidos. Como dice Adela  “la responsabilidad social debe asumirse como una herramienta de gestión, como una medida de prudencia y como una exigencia de justicia”, aunque muchas veces se dice que es pura cosmética. El sistema económico se puede cambiar desde dentro, muestra de ello es la economía social y solidaria.

3) Esfera social, entendida como organizaciones solidarias (odia la expresión ONG) - cuya principal tarea es la solidaridad y la inclusión, el bien-ser y el bien-estar - y la sociedad civil. Todos debemos contribuir con las organizaciones sociales ya que realizan una tarea impagable (por eso no se paga) que proporciona cohesión social (hay que tener cuidado porque a veces e puede conseguir de manera injusta). Para eso tenemos que generar estilos de vida que sean universalizables. Mientras el consumo sea el motor de la producción no tenemos remedio, es la pescadilla que se muerde la cola. El estilo de vida de los que están mejor situados no es universalizable, acabaríamos con el planeta. Tampoco es universalizable el de las clases más bajas. Es universalizable el estilo de consumo de las clases medias bajas.
C. ¿Es posible el cambio?

Sí es posible una sociedad en la que se articulen las tres esferas. Ya hay semillas de cambio. Se trata de potenciar lo que fomenta dicho cambio y dejar de lado lo que no. Es difícil porque el desequilibrio entre declaraciones y realizaciones se debe al egoísmo humano (eso explica la corrupción ,los paraísos fiscales, etc.). Su equipo de investigación se adentró en la neuroética para ver si existía ese ‘gen egoísta’. Veamos algunos de sus descubrimientos.

Los seres humanos tenemos una dimensión egoísta, busamos el placer y huímos del dolor (núcleo accumbens). Pero el cerebro humano es también social. El individualismo es un invento para intentar legitimar determinadas actuaciones desde el mundo económico y social.

















Los seres humanos somos capaces de cuidar y cooperar. La ética del cuidado tiene una base biológica. No somos homo economicus, maximizadores del beneficio, seres que basan sus decisiones exclusivamente en el beneficio personal…  somos homo reciprocans. Lo nuestro es la cooperación. Estamos dispuestos a dar con tal de recibir, tal vez no de la misma persona a la que hemos dado. Las especies que más viven son las que se basan en el apoyo mutuo.  Kant afirmaba "el problema del establecimiento de un Estado tiene siempre solución, incluso cuando se trate de un pueblo de demonios: basta con que éstos posean entendimiento". La reciprocidad es la clave de nuestra sociedad contractualista. Respeto y protejo los derechos porque espero un retorno. ‘Hoy por ti, mañana por mí’. El egoísmo total es patológico.

Adela describió tres tipos de actitudes éticas:
  1.  Demonios estúpidos, sólo piensan en ellos mismos, sólo buscan su bien. A quienes actúan así ‘se les espera a la vuelta de la esquina’.
  2.  Demonios inteligentes, al menos cooperan ya que aunque a corto plazo no compense, a largo sí. 
  3. Personas inteligentes, justas y solidarias, que tienen sensibilidad moral y van más allá de la cooperación porque ésta tiene una limitación, excluye a los que no pueden devolver. Nuestros cerebros son ‘aporófobos’ (aporofobia, término acuñado por Adela, miedo y desprecio al pobre) y xenófobos, pero la persona con su libertad puede superar  estos miedos.
Afirmó que el s.XXI es el del paso de los demonios inteligentes a las personas. Es cuestión de desarrollar una sensibilidad suficiente, que es la tarea fundamental de las organizaciones solidarias. Se trata de hacer ver el valor de TODAS las personas y esto pasa por reforzar los vínculos. Somos vínculo. Los pactos son papel mojado si por debajo del contrato no está la tradición de la alianza (reconocimiento recíproco de los seres humanos; reconocimiento recíproco de su dignidad). Esto supone ir más allá de compromiso y adentrarnos en el terreno de la gratuidad. No es una utopía, es una realidad. Las personas tenemos valor, no precio. Recordemos la fórmula del fin en sí mismo del imperativo categórico de Kant: "Obra de tal modo que uses la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio".

En el turno de preguntas recordó una reflexión de Perich en Autopista  (1970): “dicen que la velocidad de los vehículos es cuestión de caballos en el motor pero yo creo que es cuestión de burros al volante”. Esta reflexión me recordó una escena de la película Cadena de favores. “El reino de las posibilidades está dentro de vosotros… Aquí [señalando la cabeza]… Así que podéis hacerlo”… ¿Qué hago yo para cambiar el mundo?



Bibliografía
  • Pedrajas, M. (2006). "La transformación ética de la racionalidad económica en Amartya Sen. Una recuperación de Adam Smith". Quaderns de filosofia i ciéncia, 36, pp. 105-117. Disponible en: http://www.uv.es/sfpv/quadern_textos/v36p105-117.pdf [Consulta 22.06.2016]

viernes, 21 de febrero de 2014

Cuidar con caricias


El Dr. Jacinto Bátiz, jefe de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios de Santurce ofreció el 12 de febrero de 2014, en el Centro Cívico Bidarte, la conferencia titulada: "Cuidar con caricias". El título de la conferencia coincide con el de un artículo de opinión publicado en El Correo Digital por el cual recibió el galardón de la VIII edición del Premio Reflexiones. Compartiré aquí las ideas extraídas de la misma.

Como contaba el autor, el artículo surgió de la reflexión a partir de la noticia sobre la creación de un robot, Paro, un bebé foca que respondía a las caricias de los humanos; una especie de mascota artificial que se demostró que cumplía funciones terapéuticas en casos de Alzheimer y Autismo. La gran pregunta es: "¿Es que no somos capaces de acariciar a nuestros enfermos y tenemos que inventar un robot para ello?". Seguro que ellos distinguen y prefieren nuestras caricias a las de cualquier robot, por muy perfecto que sea. 

Las manos son uno de los instrumentos comunicadores por excelencia. Las caricias traspasan la piel para llegar hasta lo más profundo del afecto. Está comprobado que quienes no recibieron caricias de sus padres y de su entorno: 1) tienen dificultad para dar y recibir afecto; 2) mantienen una postura corporal rígida; 3) son fríos y poco emotivos; 4) tienden a evitar el contacto físico, lo viven como algo 'sucio' o inapropiado; 5) desconfían de las personas, les cuesta sentirse queridos. Por el contrario, quienes sí han recibido caricias cuidan mejor de sus seres queridos y de otras personas. De aquí se puede extraer una importante lección: cuidemos con caricias a nuestros hijos e hijas para que ellos nos las den a nosotros o a otros cuando las necesitemos

Es muy habitual que las personas mayores se sientan inútiles o 'aparcadas'. Se sentirían mucho mejor si pudieran mecer, acompañar, contar historias o soñar juntos con niños. Y los niños también se beneficiarían de ello, explorarían las arrugas, estarían en contacto con personas que tienen tiempo de sobra, aprenderían a relacionarse con ellas, recibirían amor incondicional (ingrediente esencial para la vida)... En mi opinión muchas veces tenemos miedo de la edad, la enfermedad y el deterioro... como si fueran contagiosas y nos pudiéramos aislar de ellas; como si les pudiéramos ganar la carrera manteniéndonos alejados...

¿Cómo se puede cuidar con caricias a una persona con demencia? Lo primero hay que entender que es una enfermedad degenerativa y progresiva. Es como si el disco duro de la persona se empezara a estropear. Golpea el cerebro de la persona y el corazón de su familia. Pero las personas recuerdan el amor y el afecto. Reciben sin darse cuenta. Cuidarles exige paciencia, amor y buena voluntad. Precisan una mano que estreche la suya, un corazón que les cuide y una mente que supla la suya. Cuando el corazón biológico se estropea se puede restaurar. El corazón afectivo sólo precisa afecto, sonrisas, caricias y palabras amables. La comunicación es diferente si nos situamos a varios metros o nos colocamos a su lado y les tocamos. En ocasiones, como cuando la persona está en coma, el contacto puede ser la única expresión de cuidado que se puede dar. Los pacientes perciben diferente el tiempo que un médico pasa con ellos según la distancia a la que se coloque y la cercanía que muestre. Tratar con cariño al enfermo reconforta también a su familia. Según el Dr. Bátiz las personas van más a donde los curanderos que donde los médicos porque les tocan más. Los besos, las caricias, el contacto hacen que se sientan queridos; pesan más que las palabras que se las lleva el viento. De esa manera les transmitimos mejor el mensaje de que no están solos, que no les vamos a abandonar. Una indicación importante que el Dr. Bátiz da al personal sanitario es que cuando aseen a un enfermo hablen con él aunque no les entienda, que no hablen entre ellos de planes de fin de semana, cotilleos, etc.


¿Cómo hay que cuidar mientras llega la muerte? Para empezar hay que tener claro cuáles son las necesidades/derechos al final de la vida: alivio del dolor y de sus síntomas molestos; apoyo emocional y psicológico; estar acompañados; no morir solos; apoyo espiritual... Por todo ello:

  • Hay que acompañar, estar. Se debe pensar en cómo se siente el enfermo. Hay que tener claro que está más vulnerable; puede seguir esperando su curación; está más retraído física y emocionalmente; siente dolor (físico, emocional, social y espiritual) por su próxima muerte; sufre porque va a dejar a sus seres queridos. Muchas veces las personas buscamos cualquier disculpa para evitar el acercamiento o el contacto. Acompañar significa: dedicar tiempo; estar a su lado; visitarle con frecuencia (mejor que hacer visitas interminables); mostrarle respeto y compasión; expresar la disposición a apoyarle en lo que pueda ocurrir; respetar los momentos en los que quiera estar solo o en silencio; no forzar una conversación activa... En esa situación nuestra compañía es el mejor medicamento.  
  • Hay que tocar. El tacto transmite al enfermo calor, apoyo y solidaridad. Importa la forma de mirar, de dar la mano, el hablar a la altura del paciente (por ejemplo si está en una silla de ruedas o en la cama). Podemos: sujetar su mano; tocar su hombro; acomodar las almohadas; secar su frente; mojarle los labios. En definitiva, tratarle con amabilidad ya que eso es efectivo contra el temor y la ansiedad. El Dr. Bátiz suele decir al personal médico recién llegado: "Sabemos mucho de la enfermedad y nos hemos olvidado de que detrás hay personas. Ahora vamos a ver qué es una persona que tiene una enfermedad".
  • Hay que escuchar. Es muestra de respeto y apoyo. Una buena comunicación ayuda a controlar mejor el dolor, la ansiedad y la depresión. Además, sirve para saber qué necesita la persona. ¿Cómo hay que escuchar? Dejando a la persona que se desahogue cuando quiera; dedicando tiempo (el tiempo se mide de otra forma cuando llega el final y no siempre se dispone del tiempo que se quiere; además, la persona enferma aprende a distinguir lo importante de lo superficial); entendiendo el mal humor, la irritabilidad o el poco aguante de la persona.
  • Hay que contestar a sus preguntas. Tienen derecho a saber qué ocurre para así poder tomar decisiones y enfrentar mejor su futuro. Pero hay que tener tacto. Se debe responder de forma sencilla, gradual (que una respuesta provoque otra pregunta) y sin mentir (si mentimos minamos su confianza y puede provocar aislamiento).  

Mi conclusión es clara. Nada puede sustituir al calor y el afecto humano. Cuidemos con caricias a nuestros mayores, nuestros enfermos, nuestras parejas, nuestros hijos, nuestras amistades y las personas que tengamos cerca y así haremos del mundo un lugar mejor. 

Enlaces de interés:


lunes, 10 de febrero de 2014

De la coherencia individual a la global


En todos los cursos que imparto con mi amigo Rogelio Fernández solemos insistir en que la Inteligencia Emocional consiste en la unión de emoción y razón en todos los procesos mentales. Es algo fácil de entender pero no tan sencillo de llevar a la práctica. Por cuestión de formas de ser, o de aprendizajes muy asentados, o en función del momento o tema suele predominar uno u otro ingrediente. Seguramente todos tenemos experiencia de que una decisión tomada sólo con la cabeza no siempre satisface al alma (más de uno ha elegido carrera pensando en las salidas profesionales desoyendo una vocación aplastante) o al contrario, dejarnos llevar por la emoción nos puede jugar malas pasadas (quién no se ha enamorado perdidamente de la persona equivocada contraviniendo las sabias opiniones del entorno cercano).

El vídeo que incluyo al final, "La inteligencia intuitiva del corazón" (corazón energético-intuitivo ≡ "voz interior"), explica muy bien la importancia de que nuestros pensamientos, emociones y acciones vayan al unísono. Está realizado por The Institute of HeartMath’s (institución que lleva casi dos décadas investigando sobre el estrés, las emociones, la inteligencia del corazón y áreas cercanas) y forma parte de The Global Coherence Initiative (proyecto de co-creación con base científica  orientado a aumentar la consciencia global para generar equilibrio, cooperación y paz duradera). "La inteligencia intuitiva del corazón puede elevar nuestras comunicaciones, decisiones y elecciones hacia un nivel mucho más elevado de efectividad".

El mensaje de fondo es claro: la Coherencia individual contribuye a la coherencia social, y ésta a la coherencia global
"Cada energía individual contribuye a la del campo global y los pensamientos, emociones e intenciones de cada persona afectan al campo". 
"Investigaciones hechas en nuestros laboratorios han confirmado que cuando una persona se encuentra en coherencia con el corazón irradia un campo electromagnético más coherente. Puede beneficiar a las personas, a los animales y al medioambiente".

Coherencia personal 
Coherencia social 
Coherencia global
Eleva:
·         Salud y bienestar
·         Nivel de energía
·         Cognición
·         Toma de decisiones
·         Resiliencia

Eleva:
·         Relaciones
·         Iniciativas de co-creación
·         Resolución de problemas
·         Toma de decisiones grupal
·         Los lazos y el apoyo mutuo
La hipótesis es que ayuda a:
·         Aumentar la cooperación más allá de las fronteras geofísicas
·         Facilita el cambio hacia un modo de vida basado en el corazón
·         Aumenta la compasión y el cuidado en el conjunto

Fuente: Vídeo "La inteligencia intuitiva del corazón"

Para desarrollar esta inteligencia intuitiva del corazón es necesario acallar muchas voces distorsionantes y estar en contacto profundo con uno mismo. La meditación, la oración, el mindfulness o cualquier técnica que nos ayude a hacer silencio y escuchar nuestra voz más profunda nos puede ayudar a desarrollarla; y así podremos comprender mejor a los demás, a nosotros mismos y al mundo que nos rodea. La mayoría de las respuestas están dentro de nosotros no fuera. Primer paso, que cada uno asuma su responsabilidad y se comprometa a aumentar su coherencia personal; que cada uno tome en serio los pensamientos, sentimientos y actitudes que alimenta. No siempre podemos elegir las circunstancias pero sí qué hacemos ante ellas. 




sábado, 25 de enero de 2014

Cuestiones sobre bienestar


El 22 de enero de 2014 asistí a la presentación del libro de Rafael Bisquerra (Catedrático de Orientación Psicopedagógica en la Universidad de Barcelona y experto en Educación emocional) cuyo título encabeza este post. El acto estaba organizado por el Consorcio de Inteligencia Emocional y Deusto Innovación Social. Voy a presentar aquí algunas de las reflexiones que allí se compartieron o que a mí me suscitó la conferencia, junto con algunos fragmentos del libro. 

Si nos fijamos en el subtítulo del libro, Cinco pilares para el desarrollo del bienestar personal, social y emocional, tenemos la clave del contenido del mismo, que se podría resumir gráficamente con la Flor de Benicia (bienestar basado en la ciencia ► bienestar y ciencia ► benestar i ciència (en catalán) ►Benicia). Veamos en qué consiste cada uno de los 'pétalos':
Flor de Benicia (Bisquerra, 2013:172)
Bienestar material. Existe evidencia empírica de que este bienestar es básico y que alcanzado un umbral a mayor bienestar material no hay mayor felicidad. Las administraciones públicas deben asegurar un ingreso, una educación y una sanidad básicas, que deben estar cubiertas por el hecho de ser persona. "La política debe preocuparse en primer lugar de que las necesidades básicas de la ciudadanía estén satisfechas. A partir de allí, fomentar el bienestar emocional en función de las ciencias del bienestar. Esto es un factor importante para la estabilidad política, el progreso social y el fortalecimiento de la democracia" (Bisquerra, 2013: 178).

Bienestar físico. Tenemos bienestar físico cuando tenemos salud, que es algo que a veces no valoramos suficientemente hasta que la perdemos. La salud es algo que se va construyendo, es un proyecto personal y social de construcción. Depende, en gran parte, de los estilos de vida saludable: alimentación sana, ejercicio, descanso suficiente, no exponerse a riesgos, etc.

Bienestar social. Dentro de éste podemos distinguir tres niveles: 1) político, que depende de las condiciones sociopolíticas (paz, justicia, libertad, seguridad, etc.); 2) comunitario, que depende de las relaciones con el contexto más cercano (vecindario, comunidad, trabajo, etc.); y 3) interpersonal, que está condicionado por las relaciones más íntimas, que son personas con las que interaccionamos casi a diario (pareja, hijos, padres, amistades íntimas).

Bienestar profesional. Tiene que ver con la satisfacción en el ejercicio de la profesión. Pasamos la mayor parte de nuestra vida consciente trabajando y este bienestar no se da sólo por la nómina sino también por una serie de características que lo enriquecen y, además, depende de la actitud que tengamos ante la vida y la profesión (engagement). Fluir (estado en el que se está completamente inmerso en lo que se está haciendo y que produce sensación de éxito y bienestar) en el trabajo debería ser un objetivo para todos. "Tener un buen trabajo" significa tener y hacer un buen trabajo.

Bienestar emocional. Es algo personal, interno, subjetivo. Puede estar presente en el bienestar profesional y en el social. Supone la experiencia de emociones positivas. Todas las personas anhelamos la felicidad, que podríamos definir como la experiencia de emociones positivas, satisfactorias; experimentar el gozo que nos provee lo que sentimos, pensamos y hacemos. Este tipo de bienestar es en el que estamos menos entrenados. Cuando tenemos palabras para distinguir matices es porque tenemos un mayor conocimiento. Los esquimales distinguen muchos tipos de hielo y nieve, la que sirve para construir iglús, la que se puede pisar con el trineo, la que sirve para calentar y convertir en agua, etc. Sólo cada uno de nosotros podemos decir en qué grado nos sentimos bien y con qué matices. Podemos distinguir entre dos tipos que son necesarios y complementarios.  Bienestar hedónico, el proporcionado por los sentidos (una vista bella, una música que nos gusta, una buena comida, etc.). Y Bienestar eudemónico, que atendiendo a la etimología significa "buen destino"; tiene que ver con la satisfacción con la vida en sentido amplio; está relacionado con la prosocialidad (contribuir al bienestar social es una de las mejores estrategias para construir el propio bienestar, la energía dedicada a otros sin esperar nada a cambio nos da gran satisfacción - en general nos gusta más hacer un favor que pedir un favor).  El bienestar emocional puede abrir la puerta a la espiritualidad, que no hay que confundir con religión o confesión, ya que permite desarrollar la conciencia y esta facilita la atención y concentración.

Para que lo anterior sea posible tenemos que construir organizaciones dirigidas al bienestar, a la cimentación del bien común, el bien global de la ciudadanía. Al hablar de organizaciones no sólo hay que pensar sólo en las empresariales, también hay que prestar una atención especial a las relacionadas con las política, la salud y la educación, ya que "pueden jugar un papel preponderante en el bienestar personal y social" (Bisquerra, 2013: 141).

"Cada persona debe tomar conciencia de su propia responsabilidad ante el propio bienestar; la sociedad en general se debe proponer el bienestar como objetivo; desde la educación se deben impartir los conocimientos necesarios para que cada uno pueda cuidar su propio bienestar y ayudar a los demás a cuidar el suyo. La política tiene la finalidad de hacer posible que crezcan muchas 'flores del bienestar'. La sociedad en su conjunto puede cooperar en la construcción del jardín de Benicia. Todo esto es un florecimiento hacia formas más satisfactorias de vida y de relaciones sociales" (Bisquerra, 2013: 172)

El libro acaba de forma rotunda con una declaración de principios que compartimos: "El bienestar de un país debería medirse y analizarse de igual forma que se hace actualmente con el PIB. Esto probablemente contribuiría a un acercamiento entre la clase política y la ciudadanía, ya que atendería a los intereses y necesidades de las personas" (Bisquerra, 2013: 179)


Bibliografía:

  • Bisquerra, Rafael (2013): Cuestiones sobre bienestar. Cinco pilares para el desarrollo del bienestar personal, social y emocional. Madrid: Editorial Síntesis.