miércoles, 13 de mayo de 2026

Hoy soy el hermano mayor

 

Hace muchos años leí un libro que me llegó muy dentro, El regreso del hijo pródigo: meditaciones ante un cuadro de Rembrandt (Nouwen, 1996). En él se analiza el cuadro de Rembrandt y la conocida parábola del evangelio de Lucas (15, 1-3.11-32) y te hace transitar por los diferentes personajes. Hoy me identifico absolutamente con el hermano mayor.

Comprendo mejor que nunca la rabia, el resentimiento, la distancia del hijo mayor que no es capaz de alegrarse como el padre del regreso del hermano. Él ha vivido —y sufrido— de cerca el dolor del padre mientras el hijo menor estaba lejos, ‘viviendo la vida loca’, cuando se suponía que estaba haciendo su camino y encontrándose a sí mismo. El dolor del padre es innegable. Probablemente pocas cosas son peores para un padre que ver que un hijo toma un camino equivocado, que va a sufrir, que va a caer y no poder hacer nada por evitarlo. Cada persona tiene que hacer su camino y aprender a su ritmo. Y al padre no le queda sino esperar a un lado, desde la distancia, para sostener en la caída y ayudar a recomponer los pedazos.

El hijo mayor también sufre por su hermano, pero, sobre todo, por su padre al que ve frágil, vulnerable, herido. Intenta consolarle, agradarle, pero no se siente reconocido en su esfuerzo. No comprende la inmensa alegría del padre y el “olvido” repentino de todo lo sufrido. Y qué decir si, además, no confía en el arrepentimiento y el aprendizaje del hermano y tiene que callar.

Ahora no puedo, pero espero poder decir como Nouwen (1996: 132). “Rembrandt, que me mostró al Padre en su dimensión vulnerable, me hizo caer en la cuenta de que mi vocación última es la de ser como el Padre y vivir su divina compasión en mi vida cotidiana. Aunque sea el hijo menor y el hijo mayor, no estoy llamado a continuar siéndolo, sino a convertirme en el padre. Nadie ha sido padre o madre sin antes ser hijo o hija, pero cada hijo e hija debe elegir conscientemente dar un paso más y convertirse en padre o madre para otros”. ¿Qué significa convertirse en padre? “Rembrandt retrata al padre como el hombre que ha transcendido los caminos de sus hijos. Su soledad y su ira podían haber estado allí, pero han sido transformadas por el sufrimiento y las lágrimas. Su soledad se ha convertido en una soledad infinita, su ira se ha convertido en una gratitud sin fronteras. Éste es en quien debo convertirme” (Nouwen (1996: 154).

Referencias

  • Facundo Cabral (2019, 3 octubre). Canción del Hijo Pródigo [archivo de vídeo] https://www.youtube.com/watch?v=POL0JBTu3-I
  • Nouwen, Henri J. M. (1996). El regreso del hijo pródigo: meditaciones ante un cuadro de Rembrandt. 9ª ed. Madrid: PPC.