Llevaba tiempo pensando en apuntarme a un gimnasio, ahora
que ya tenía una rutina de ir a la piscina. En julio fui con mis hermanas a una
clase de prueba. Además, mis hijos me insistían: "Ama, tienes que hacer
fuerza y cardio".
La primera semana de "vuelta al cole" se me ha
hecho un poco "cuesta arriba", pero el sábado le dije a mi marido que me acompañará al gimnasio —me
imagino que para no echarme atrás y ver si él se animaba—.
Después de ver el gimnasio, cuando le dije a la monitora que
iba a apuntarme, me dijo que ella me ayudaba. Su primera frase: “No sé si te
manejas con el móvil”... Y poco después, cuando me acababa de explicar que daba
la clase de pilates dos días a la semana: “Mi clase es muy cañera”. ¡Mal
empezamos si no me ve capaz de manejar una app y de soportar una clase de
pilates!
Mi primer día de
gimnasio ha sido el domingo. Espero que no me haya visto nadie conocido ni me
hayan grabado... [Para horror mío, mi
hijo pequeño me ha dicho que a ese gimnasio van algunos de sus amigos]. Me
he sentido como Mr.Bean (ver aquí), la
protagonista de uno de los monólogos de
Leo Harlem (ver aquí)
o dentro de un "articuento" de Juanjo Millas... O todo a la vez...
Primero una vuelta de
reconocimiento para decidir por dónde empezar... Más de la mitad de las
cosas que veo —además de parecer instrumentos de tortura— no tengo ni idea de
para qué sirven, ni cómo se manejan. No me atrevo a fijarme demasiado en lo que
hacen quienes están en las máquinas. Elijo
lo que a mí parecer no tenía que revestir ninguna dificultad, la cinta
andadora. ¡Craso error! Una chica me dice a qué botón dar en el
"ordenador de abordo" —increíble la cantidad de botones que tienen
todas las máquinas—. En la máquina de al lado un "señor" de mi edad —o
puede que mayor— andando a un ritmo más que ligero. Empiezo a moverme y la
cinta apenas responde. Me tropiezo, me tambaleó y el "señor" me dice
que al principio me sujete con una mano. De verdad que lo intento, pero me
siento ridícula, torpe, como si no pudiera andar. Me entra la risa floja, el
"señor" me mira. Le digo: "es que no estoy andando normal".
Me mira de nuevo y lo ratifica. Por vergüenza me bajo de la cinta, no sin
dificultad.
Me voy a una bicicleta porque eso no puede ser peor. Esta
vez acierto, y hasta lo disfruto. También pruebo una máquina de remo. Me siento
en la primera y casi no me llegan los pies a los pedales. Pruebo en la de al
lado y casi me pegan las rodillas en la barbilla. Consigo encontrar la palanca
para mover el banco. Cuando logro fijar los pies apenas llego a coger el manillar
—he buscado y el nombre técnico es palonier—.
Al final lo consigo y creo que lo hago aceptablemente.
Después de alguna otra prueba, al final voy a una máquina en
la que deslizas los pies y te puedes agarrar a una especie de palos. Noto que
algo no va bien. Me fijo discretamente en la chica que está a mi lado y veo que
mientras ella desplaza los pies hacia delante, yo lo hago hacia atrás. Corrijo
y sigo un ratito... Decido dejarlo. Casi
una hora el primer día no está mal. Y cero lesiones.
Para compensar me voy un rato a lo conocido, la piscina...
Me parece algo fácil, muy fácil, como para bebés.
Este episodio me ha
recordado mi primera experiencia con una hamaca. Me compré una, con
mosquitera, para poder leer al aire libre sin que me comiesen los mosquitos. Me
la ató a unos árboles mi marido, me dio explicaciones para subirme y se marchó.
Yo cogí impulso hacia atrás para subirme, di una vuelta de campana —o puede que
incluso más de una— y aterricé con mis maltrechas rodillas... Unos meses
después me operaron del menisco. [La foto
que abre la entrada es una captura de un reel que publicó mi marido en mi
perfil de Facebook preguntándome si me sonaba —la odisea de un oso intentando subirse a una hamaca—. Una amiga me dijo que ella le hubiera
matado... Pero yo soy una insustancial y me hace mucha gracia].
En fin, todo sea por
la salud. Espero no acabar diciendo cómo Juanjo Millás: "a la mitad
del parque decido volver a casa con el mismo espíritu de derrota con el que
abandono el periódico apenas abierto. Me falta fondo o me sobra espanto".
Referencias
- Millas, Juan José (2026, 4 septiembre). Hacer cardio. El País. https://elpais.com/opinion/2023-10-27/hacer-cardio.html
- Mr Bean World (2023, 28 abril). Mr Bean's Running Machine! | Mr Bean Season 2 | Full Episode | Mr Bean World [archivo de vídeo] https://www.youtube.com/watch?v=pMXgW4otxh0
- TopTrendingVideo (2014, 4 febrero). Leo Harlem: ¿Deporte? - El Club de la Comedia [archivo de vídeo] https://youtu.be/wpRVv5u3Dtk?si=0eQ8gTBvykT0B2m1&t=437

No hay comentarios:
Publicar un comentario