A raíz de la entrada anterior he vuelto a leer un libro que es "una lección de la vida, de la muerte y del amor", Martes con mi viejo profesor. En él se narra el reencuentro de un profesor y un alumno al que no ve desde hacía 16 años con ocasión de la fase final de la enfermedad del profesor, ELA (esclerosis lateral amiotrófica). En sus encuentros semanales van intercambiando ideas sobre temas diversos como el amor, el dinero, los valores, la familia, etc. Hay diálogos que son preciosos, como el que reproduzco a continuación (p.69):
-Mitch, me preguntaste por qué me preocupaba de personas a las que
ni siquiera conozco. Pero ¿quieres que te diga lo que más estoy aprendiendo con
esta enfermedad?
-¿Qué es?
-Que lo más importante de la vida es
aprender a dar amor y a dejarlo entrar.
Su voz se redujo a un susurro.
-Dejarlo entrar. Creemos que no nos
merecemos el amor, creemos que si lo dejamos entrar nos volveremos demasiado
blandos. Pero un hombre sabio que se llamaba Levine lo expresó certeramente.
Dijo: "El amor es el único acto racional".
Me quedo con la conclusión que Albom extrae al final del libro, y que es el gran aprendizaje del reencuentro (p.215): "¿Has tenido realmente alguna vez un maestro? ¿Un maestro que te viera como algo en bruto pero precioso, como una joya que, con sabiduría, podía pulirse para darle un brillo imponente? Si tienes la suerte suficiente para encontrar el camino que conduce a maestros así, siempre encontrarás el camino para volver a ellos. A veces, sólo está en tu cabeza. A veces está junto a sus lechos". Yo he tenido la suerte de encontrarme personas así, incluso algunas que probablemente sin saberlo, me han enseñado mucho, me han hecho abrir lo ojos, o me han dado el empujón que necesitaba. Dicen que cuando el alumno está preparado aparece el maestro. Por eso no puedo menos que decir...
¡Gracias a todos y cada uno de los maestros y maestras que me he encontrado en la vida y a los que están por venir!
Bibliografía:
Albom, Mitch (1998): Martes con mi viejo profesor. Una lección de la vida, de la muerte y del amor. Madrid: Maeva.
El 12 de noviembre de 2013 asistí a un taller organizado por el Departamento de Salud de la Oficina de Atención al Estudiante de la Universidad de Deusto, que llevaba por título el que encabeza esta entrada, "Comunicación con personas con cáncer y sus familias". Fue impartido por Estibaliz Alonso Undabeitia,Psicóloga de la Junta Provincial de Bizkaia de la AECC. Voy a trasladar aquí algunas de las ideas que allí se compartieron junto con mis reflexiones más personales.
Fueron dos los motivos principales que me llevaron a ese taller: 1) por trayectoria vital son varias las experiencias que tengo de enfermedades crónicas o terminales y creo que aún me queda mucho por aprender sobre cómo reaccionar en dichas situaciones; 2) me apasiona el tema de la comunicación y las relaciones; y la enfermedad siempre es una situación muy delicada desde el punto de vista de la comunicación.
Me sorprendió ver que, excluyéndome a mí, todas las asistentes tenían formación en Psicología, Educación Social o Educación Primaria. De un grupo de unas 25 personas sólo había un hombre. Salvo la ponente y yo, no creo que ninguna pasara de los 30 años. Algunas habían tenido contacto con la enfermedad pero la mayoría acudían motivadas por el enfoque profesional. La enfermedad, y en especial el cáncer, es algo que a todos nos sacude en algún momento de nuestra vida, pero parece que hay miedo a hablar sobre ello. Y parece que lo que no se nombra es como si no existiera... La ponente nos comentó que a ella le había llegado a pasar que participando como ponente en algunas Jornadas todas las charlas estaban llenas de gente menos la suya. ¿Acaso no es mejor saber qué hacer o qué no hacer; qué decir o qué no decir? El miedo es razonable pero que éste no nos impida responder como es adecuado.
El diagnóstico de una enfermedad, y más si es terminal, siempre supone una 'revolución' en una familia. Nada vuelve a ser igual. Se desatan muchas emociones y sentimientos (culpa, miedo, ansiedad, etc.) en todos los miembros. Hace falta tiempo para asimilar la noticia. Es difícil pensar con claridad y de forma global. Además, hay enfermedades con muy mala prensa, como puede ser el cáncer, aunque no siempre supongan un desenlace fatal. También podríamos hablar de las enfermedades raras, muchas de las cuales limitan de forma importante la vida de las personas pero ellas y sus familias las sufren sin la comprensión del resto.
¿Los familiares siguen con su vida normal? Normalmente a los familiares nadie les pregunta. Tienen que seguir adelante, reajustar su vida a la nueva situación. Es como si alguien les hubiera quitado su 'silla'. Cuando se les pregunta: "¿Y tú cómo estás?" suelen responder en nombre del enfermo: "Ayer estuvimos bien, no vomito..." y cosas similares. El objetivo de un grupo terapéutico para familiares es que respondan a la pregunta en primera persona del singular. De no ser así, van tirando, no se paran, no piden ayuda... Y eso pasa factura. Hay áreas muy importantes a explorar con las familias: ¿dónde estaban? ¿dónde están? ¿qué ha dejado de hacer? Centrarse únicamente en la persona enferma puede llevar a una situación sin salida, que no es buena para nadie.
Muy habitualmente se suele dar en torno al enfermo una 'conspiración de silencio', es decir, toda una serie de estrategias dirigidas a evitar que alguna de las partes involucradas (el propio enfermo, los hijos, los padres, etc.) conozca el diagnóstico, el pronóstico, las emociones o el propio malestar. Y esto suele generar un drama añadido. Lo peor que le puede ocurrir a uno es sentir que no tiene ningún control sobre lo que le está pasando. Se suelen producir bloqueos de comunicación con la persona enferma, que podrían resumirse en el pensamiento "cómo le voy a contar que...". Es como si la de 'enfermo de cáncer' se hubiera convertido en su única identidad. De esta manera la persona pierde, además de todo lo relacionado con el diagnóstico, la capacidad de escucha, de atender a los suyos, de sentirse útil, de sentirse persona... La persona se puede sentir además de sola, aislada. A veces también ocurre que los familiares están tan agotados, tan angustiados que la persona enferma se inhibe, oculta cómo está, y se dedica a cuidar de ellos.
¿Cómo podemos saber las necesidades de la persona enferma? Hay que procurar no tener prisa, dedicarles tiempo con paciencia, atención plena y apertura. Escuchar y compartir emociones y sentimientos. Intentar no dar nada por supuesto, preguntándoles qué quieren y cómo se sienten. Es importante crear un clima de confianza. ¿Cómo? No imponiendo lo que se debe hacer; Intentando no culpabilizar a la persona ("Ya te decía yo que fueras al médico"); Evitando dar consejos o frases hechas ("No te preocupes", "No es nada", "Seguro que te pones bien").
En el proceso de una enfermedad puede haber muchos momentos difíciles, en los que es importante tener en cuenta lo siguiente:
Hay que respetar los silencios. La persona, y los familiares, pueden querer compartir o no; y además tienen sus tiempos.
Debemos permanecer tranquilos ante la ira. Intentar calmar a alguien que está 'encendido' es inútil. No hay que interrumpir, es mejor esperar a que la ira se apacigüe, o al menos a que baje la intensidad. Debemos mostrarnos disponibles. Y una vez queintensidad descienda intentar saber cómo está la persona, cómo se siente.
Ante el llanto, debemos dejar que la persona llore, no interrumpirle. Hay que escuchar activamente lo que quiere decir. Si no sabemos qué decir no debemos sentirnos mal por ello. Mejor callar que frases del tipo "tranquilo, tranquilo, no pasa nada". ¿Cómo que no pasa nada...?
Al escribir estas líneas viene a mi mente un libro, basado en una experiencia real, Martes con mi viejo profesor, que es "La asignatura final de un catedrático: su propia muerte". Cuando el profesor recibe el diagnóstico de su enfermedad, ELA (esclerosis lateral amiotrófica, una enfermedad degenerativa de origen desconocido), siente que se detiene el mundo: "¿No debería detenerse el mundo? ¿Es que no saben lo que me ha pasado?" (p.20). Experimenta poco a poco lo que es dejar de conducir, dejar de nadar, dejar de dar clase, dejar de ser autónomo, dejar de tener un secreto (su enfermedad)... Y aún así, es capaz de prepararse para su final y hacer del mismo una buena experiencia, tanto para él como para los que le rodean. Llega, incluso, a hacer sus "funerales en vida". Este libro es un ejemplo de una excelente comunicación en la enfermedad y el final de la vida.
A mi modo de ver tres son las habilidades clave para la comunicación con personas enfermas y sus familias, que son claves para una comunicación efectiva en cualquier ámbito y están muy relacionadas entre sí:
Empatía: es necesario conectar con el torbellino de emociones, sentimientos y pensamientos que pasan tanto los enfermos como sus familias.
Escucha activa: no hay que dar nada por supuesto; hay que escuchar con los oídos y los ojos, lo que dicen y lo que callan, lo verbal y lo no verbal. Y para ello hay que dedicarles tiempo. Nunca se debe preguntar "¿cómo estás?" si no estamos dispuestos a escuchar.
Asertividad: “La asertividad es una estrategia de comunicación que se ubica como punto medio entre dos conductas opuestas: la agresividad y la pasividad (o no-asertividad). Los especialistas la definen como un comportamiento comunicacional maduro en el que el sujeto no agrede pero tampoco se somete a la voluntad de otras personas; en cambio, expresa sus convicciones y defiende sus derechos”. Decir que sí cuando es sí, decir no cuando es no pero siempre sin herir al otro.
Bibliografía:
Albom, Mitch (1998): Martes con mi viejo profesor. Una lección de la vida, de la muerte y del amor. Madrid: Maeva.
Stefano Zamagni es catedrático de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Bolonia y profesor de Economía Política Internacional de la Universidad John Hopkins. También es consultor del Pontificio Consejo Iustitia et Pax y ha trabajado como asesor económico de los Papas Juan Pablo II y Benedicto XVI. Es uno de los principales promotores de la corriente de pensamiento conocida como Economía civil.
Tuve la suerte de escucharle el 8 de noviembre en el I Simposio Pensamiento Social Cristiano. En su conferencia presentó las tres grandes diferencias entre el paradigma de la Economía Política y el de la Economía Civil.
Primera diferencia: Fraternidad
La Economía Política funciona bajo dos principios: a) Intercambios de valor equivalente (así es como, en teoría, se fijan los precios de mercado), cuyofin último es la eficiencia (óptimo de Pareto) y cuyo medio es el mercado; b) Redistribución, cuyo fin último es la equidad, la justicia distributiva (que es post factum) y cuyo medio es el Estado. A este modelo dualista la Economía Civil incorpora un tercer principio: c) Reciprocidad cuyo fin último es la fraternidad. La reciprocidad puede ser comprensiva (o benevolente): cuando la interiorización comprensiva de la postura de la otra parte es fundamental, y no es intrínsecamente anónima, importa la dimensión "del ser con"; o puede ser instrumental: cuya característica es el anonimato y su objetivo es obtener algo útil (Zamagni, 2012). Según la Economía Civil los tres principios deben dialogar entre sí. Sin fraternidad se da la autodestrucción.
Segunda diferencia: Refutación del NOMA
Richard Whately sería quien por primera vez formulara el principio del NOMA (Non-Overlapping Magisteria). La Economía Política siempre ha propugnado que es una ciencia axiológicamente neutra. La Economía seria como la Física de las Ciencias Sociales. Es la ciencia de los medios y éstos son neutros. La Economía Civil refuta el principio del NOMA porque entiende que laEconomía, la Política y la Ética no son esferas independientes sino que deben estar en permanente diálogo.
Tercera diferencia: Bien común vs. Bien total
La Economía Política, cuya matriz filosófica es el Utilitarismo, habla del Bien total mientras que la Economía civil, cuya matriz filosófica es el Personalismo, habla del Bien común.
Bien total: ∑bi=b1+b2+b3+...+bn
Bien común: Πbi = b1.b2.b3...bn
Si en un producto uno de los factores es cero el total es cero, cosa que no ocurre en una suma. El estado del bienestar es consecuencia del Bien Total. Si no eres eficiente quedas fuera y el Estado ya te dará algo.
La Economía Civil propugna que la economía debe adaptarse a las personas y no al revés. Todas las personas pueden aportar al Bien común. Este principio lo tenía claro Francisco de Asís que propugnaba que "el hombre no vive para trabajar, pero no será hombre si no trabaja".
¿Por qué se está retornando al paradigma de la Economía Civil?
Razón 1: Ha fallado el turbocapitalismo
El turbocapitalismo, la financialización de la Economía, ha golpeado fuerte a muchos países. Estamos ante una crisis entrópica, endógena, que nace del interior del sistema. No estamos ante una crisis dialéctica, como fue la de 1929. La economía ha pecado de soberbia porque ha quedado demostrado que no se puede autorregular. Como ya hemos señalado ha quedado claro que el NOMA es falso.
Razón 2: La competencia posicional es autodestructiva
La Economía Política promueve la competencia posicional que implica que lo que uno gana el otro lo pierde. Y este tipo de competencia hace que se vuelva realidad la máxima de Hobbes de que "el hombre es un lobo para el hombre". Frente a esta nos encontramos la competencia cooperativa que lo que pretende es responder a los intereses de las partes, de todas. Competencia proviene del término latino com-petere (tender juntos hacia el mismo fin).
Razón 3: Paradoja de la felicidad
En 1974 el economista Richard Easterlin demostró en un estudio la paradoja de la felicidad. No son más felices quienes más tienen. A partir de un nivel de ingresos, que actualizado a la fecha de hoy rondaría los 35.000 euros, los ingresos adicionales lejos de aumentar la felicidad la disminuyen. Véase Zamagni (2007).
a) No es lo mismo Utilidad que Felicidad. La felicidad habla de la relación persona-persona(s), mientras que la utilidad habla de la relación persona-cosa(s). La felicidad tiene que ver más con las relaciones personales que con la acumulación de cosas. Pensemos, por ejemplo, en los suicidios. Hay muchas personas que gozan de un buen estatus que se suicidan. Sin embargo, el pobre no se suicida porque tiene la esperanza de que el futuro será mejor.
b) La felicidad tienen que ver con los bienes relacionales, que son aquellos "cuya utilidad no sólo depende de la propiedad intrínseca del bien, sino que su utilidad depende de la relación entre las personas" (Zamagni, 2007). Ejemplos de bienes relacionales serían la amistad, el matrimonio, etc.
¿Es necesario un cambio radical?
Stefano Zamagni insistió en que es posible utilizar el mercado y sus instituciones para el desarrollo humano integral que tiene tres dimensiones: crecimiento, relacional y espiritual. De las dos primeras dimensiones se ocupa la Economía Política; de la última sólo la Economía civil. En italiano la palabra desarrollo es sviluppo (s-negación; viluppo-cadenas), es decir, "liberarse de las cadenas". Nótese que el libro de Amartya Sen es Development as freedom, que no Growth (crecimiento). Y existen ejemplos de que lo comentado es posible: Economía social; finanzas éticas; inversión socialmente responsable; cash-mob (concertar compras colectivas en pequeños comercios para salvarlos); Responsabilidad Civil de la Empresa; etc.
¿Cuál es el gran reto de la Economía? Incorporar la justicia en el proceso de creación de riqueza; no se puede esperar al final del proceso para redistribuir.
Bibliografía:
Zamagni, S. (2007): "¿Es posible compaginar la competitividad de la empresa con la felicidad?" XVI Seminario Permanente de Ética Económica y Empresarial (2006-2007). La ética en las estrategias empresariales del siglo XX. Disponible en http://www.etnor.org/doc/Zamagni-competitividad-felicidad-en-la-empresa.pdf [Acceso 12 de noviembre de 2013]
Zamagni, S. (2012): Por una economía del bien común. Madrid: Ciudad Nueva.
“Mi madre solía decir que el amor nunca se malgasta, aunque no te
lo devuelvan en la misma medida que mereces o deseas.
-Déjalo salir a raudales- decía. Abre tu corazón y no tengas miedo
de que te lo rompan. Los corazones rotos se curan. Los corazones protegidos
acaban convertidos en piedra”
El café de los corazones rotos, Penélope
Stoke
Hace unos días leí estas líneas y me parecieron muy sugerentes. Cuando has dado mucho, cuando has puesto mucha vida en una relación, sea del tipo que sea, y ésta se acaba, se rompe o se 'diluye' a veces te asaltan las dudas, como decía la canción de Victor Manuel:
"Quién puso más, los dos se echan en
cara
Quién puso más, que incline la
balanza
Quien puso más calor, ternura,
comprensión.
Quién puso más, quién puso más amor".
Con el tiempo he aprendido, después de muchos disgustos y 'rotos' en el corazón, que esa no es la cuestión; no tiene sentido preguntarse "¿quién puso más amor?". Hay personas que te acompañan durante todo el camino, o al menos un trecho grande; otras permanecen un tiempo, incluso llegando a tener una relación intensa durante ese tiempo; algunas aparecen y desaparecen como el Guadiana; unas están cerca; otras las tienes permanentemente presentes, aunque la distancia te separe de ellas... Pero todas, sin excepción, aparecen en tu camino para algo. Todas encierran una lección de amor. No creo que nada sea casual, todo es causal, como dice una gran amiga.
Lo importante, lo único realmente importante, aunque no siempre fácil, es dejar que el amor brote de tu corazón independiente de lo que hagan los demás con él. Eso no es tu responsabilidad, es la suya. En tu mano está amar, pero no el que te correspondan o que lo hagan como tú esperas. A mí me gustaría decir como Pedro Casaldáliga: "Al final del camino me dirán: -¿Has vivido? ¿Has amado? Y yo, sin decir nada, abriré el corazón lleno de nombres".
"La medida del amor es amar sin medida" San Agustín.
Algunos valores de las organizaciones del Tercer Sector, que les hacen diferentes y diferenciales, según Pablo González (Gorabide), son: la centralidad de la persona, la vinculación al territorio, la ausencia de ánimo de lucro y reversión, la capacidad de innovación social, la transparencia y participación, así como la capacidad de reivindicación.
Quiero compartir algunas de las ideas expuestas en la Ponencia final, "Contribución a futuro del Tercer Sector de acción social", impartida por Joaquín (Ximo) García Roca.
Cierra las puertas, echa la
aldaba, carcelero. Ata duro a ese hombre: no le atarás el alma. Son muchas llaves, muchos cerrojos, injusticias: no le atarás el alma. Miguel Hernández (1910, 1942) Fragmento de “Las cárceles”
Si una idea me quedo clara es que hay que hacer un compromiso con la esperanza, y eso es algo que siempre está presente en el Tercer Sector. La "pasión por lo viviente" debe mover dos energías complementarias, la personal y la social.
El porvenir como amenaza debilita toda esperanza. Una sociedad sin futuro no es ni sostenible (viable), ni deseable (nos hace a todos perdedores), ni decente (quienes dicen que el futuro está perdido son quienes poseen el presente). Pero también hay que tener en cuenta que el optimismo es un mito. Desde muchas instancias se apela a un optimismo vacío... "El optimismo es la música de los satisfechos. La esperanza la energía vital de los empobrecidos".
Un futuro sostenible, deseable y decente pasa por tener claros cuáles son los bienes superiores a proteger. Según García Roca estos bienes serían:
- La ciudadanía y los bienes de justicia, que son derechos, conectados y vinculados más allá de toda diferencia, que no se otorgan se conquistan; son batallas vencidas con sudor y lágrimas hasta consolidar sistemas públicos. - La vecindad, "se trata de unir la ciudadanía que se reconoce a la participación que se gana a través de la responsabilidad y del deber, del asociacionismo y del civismo". - La fraternidad, los derechos y la vecindad no pueden pecar de abstracción. Todos sabemos del poder curativo del nombre. Poner nombre es la expresión de la fraternidad. Cuando se pierde el nombre parece que se pierde cualquier responsabilidad sobre la persona (pensemos en las pateras que se hunden en la búsqueda de una vida mejor). El tercer sector pone nombre y con eso se reconoce que detrás hay una biografía y una historia.
Vivimos en tiempos de mudanza, parafraseando a Rilke, siempre tenemos la actitud del que se marcha. Es hora de que el Tercer Sector crezca en autoestima frente a los dos grandes actores con los que opera en la sociedad, el mercado y las administraciones. El Tercer Sector puede aportar una mirada comunitaria y emancipatoria que ayude a profundizar en el sentido de la democracia y la participación. Y para ello es necesario mirarse en el tiempo, son precisos procesos lentos y sostenidos; así como mucho trabajo en red. Desarrollemos la "pasión por lo viviente" individual y colectivamente...
“¿Quién nos dio la vuelta,
de tal modo que, hagamos lo que hagamos, estamos en la actitud del
que se marcha? Como quien, en la última
colina que le muestra una vez más del todo su
valle, se da la vuelta, se detiene y permanece un
rato, así vivimos: siempre
despidiéndonos”. Rilke, Elegías de Duino, Elegía VIII
Para terminar dejo el vídeo sobre el Tercer Sector (versión completa) que se presentó en
la Jornada y que es a la vez una introducción al sector y un tributo a
quienes llevan muchos años trabajando en él.
Ayer vi en la tele una película que había visto hace mucho tiempo pero que me encantó volver a disfrutar, Memorias de una Geisha(2005). Está dirigida por Rob Marshall
y producida por Steven Spielberg y ha recibido diversos galardones. Es una película interesante por mucho motivos, pero yo me voy a centrar en uno, su preciosa estética. Es una delicia visual, hay escenas que son de una gran sutileza y belleza. Lo mismo ocurre con los diálogos...
Llevo desde ayer dándole vueltas a una idea... La belleza contribuye a hacer un mundo mejor. Me explico. Contemplar la belleza, preocuparse por añadir belleza a nuestras tareas y actividades produce sintonía, paz y armonía. Si antes de hablar nos preocupáramos de que nuestras palabras fueran bellas habría menos probabilidades de que hiriéramos a otras personas. Si al mirar a otros nos fijáramos en lo que en ellos hay bello cambiaría nuestra mirada y nuestra percepción; y seguramente nuestra relación.
Recuerdo unas palabras de la película American Beauty, en la escena del vídeo de la bolsa: "Existe vida bajo las cosas y una fuerza increíblemente benévola que me hacía comprender que no hay razón para tener miedo jamás... A veces hay tantísima belleza en el mundo que siento que no lo aguanto y que mi corazón se está derrumbando".
Quiero hacer desde aquí un llamamiento a que cada uno de nosotros hagamos del mundo un lugar más bello, y en definitiva más humano.
UNO NO ESCOGE
Uno no escoge el país donde nace;
pero ama el país donde ha nacido.
Uno no escoge el tiempo para
venir al mundo;
pero debe dejar huella de su
tiempo.
Nadie puede evadir su
responsabilidad.
Nadie puede taparse los ojos, los
oídos,
enmudecer y cortarse las manos.
Todos tenemos un deber de amor
que cumplir,
una historia que hacer una meta
que alcanzar.
No escogimos el momento para
venir al mundo:
Ahora podemos hacer el mundo
en que nacerá y crecerá
la semilla que trajimos con
nosotros.
Belli, Gioconda (2009, 1ª 1992): El ojo de la mujer. 10º edición. Madrid:
Visor, p.90.
Hace poco leí en el muro de una amiga el llamamiento que hacía la familia de un niño de Bizkaia con leucemia para la donación de médula ósea. Me animé y el pasado día 13 de agosto tuve la entrevista en el Hospital de Cruces para la extracción de una muestra de sangre y la firma del consentimiento para que entre a formar parte del Registro de Donantes de Médula Ósea (REDMO). Previamente me habían mandado por correo información sobre el procedimiento.
En mis clases de Ética Profesional siempre dedico un tiempo importante a hablar de la profesión y de los principios fundamentales de la misma, que son comunes a todas las profesiones. Dichos principios son los siguientes:
Beneficencia: “Hacer el bien, haciendo bien lo que se hace”; y la otra cara de la moneda, la No maleficencia: "Ante todo no hacer daño". Nunca es lícito hacer el mal, aunque en ocasiones es lícito
no hacer el bien.
Autonomía: “El profesional debe respetar, e incluso potenciar la
autonomía del cliente/usuario”. La autonomía se puede entender como autorrealización (que tiene que ver con la libertad de elección, tanto para el profesional como para el cliente/usuario); como autolegislación (la capacidad de darse normas a sí mismo, que no es lo mismo que inventarlas); y como autodecisión (la aplicación de la opción propia en función de las circunstancias personales y grupales).
Justicia: “Dar a cada uno lo suyo”. Se produce un perjucio cuando no se trata a todos los
usuarios con equidad.
Responsabilidad: Que es la categoría síntesis e integradora de los principios anteriores. Todo profesional responde de lo que desea (que es lo que le mueve a la acción), y más si puede hacerlo realidad; de lo que hace (o deja de hacer); y de las consecuencias previsibles de lo que hace.
Me quiero detener en dos de los principios, el de beneficencia y el de autonomía, que es el límite del anterior. Todo profesional está obligado hacer el bien a su usuario/cliente pero sin limitar su autonomía, ya que esto sería caer en el paternalismo (“hacer el bien, desde el propio poder, sin
contar con el otro”), que no es correcto si anula la voluntad del usuario/cliente. Para proteger a los usuarios/clientes, a la vez que a los profesionales, surge la fórmula del consentimiento informado. Hasta ahora en clase siempre ponía un ejemplo de lo que no era y que me sucedió a mí cuando me iban a hacer una operación con anestesia general. A partir de ahora pondré el ejemplo de lo que es, en esencia, dicha fórmula.
En la entrevista del Hospital de Cruces nos atendió la Dra.Patricia Rodriguez Landajuela, Coordinadora territorial de tejidos de Bizkaia. Nos explicó lo que suponía estar en el REDMO, cómo eran las enfermedades para las que servía el trasplante, qué ocurría si alguna vez nos llamaban, los pasos a dar, etc. Y todo ello con gran detalle, cercanía, disponibilidad... porque, como ella misma nos dijo, "yo necesito que si dentro de un mes, un año, o diez les tengo que llamar la respuesta sea sí". Esa es la esencia del consentimiento informado, que el profesional te explique, te aclare, te asesore, y tú, de forma consciente y voluntaria accedas a lo que te propone... ¡Un hurra por los buenos profesionales, por esos que hacen de su profesión su vocación!
“La profesionalidad constituye un bien en sí y una exigencia moral. No contrapongamos profesionalidad y vocación. Exijamos, exijámonos profesionalidad, e inyectemos, a la vez, sentido vocacional en nuestras tareas, desde motivaciones alimentadas por el amor” (González Vila, 2000: 53).
Acceso a la Organización Nacional de Trasplantes (ONT)
Por si alguien está interesado en dejar su testamento vital para que llegado el momento no haya dudas pinchar aquí.
Referencias
Bibliografía: González Vila, Teófilo (2000): “Vocación, profesión y Profesionalidad”. Acontecimiento: órgano de expresión del Instituto Emmanuel Mounier, n. 54, , pp. 49-53. Disponible en http://www.mounier.es/revista/pdfs/054049053.pdf [Consulta 15.08.2013]
En esta entrada recojo el guante que me lanzó mi amiga Gema. Había encontrado la aplicación a su profesión que hacía un abogado de los "Diez mandamientos para no ser infeliz", propuestos por Eduardo Punset en la p.268 de su libro Excusas para no pensar;y me sugirió hacer lo propio para el profesorado universitario. Va por ti Gema... 1- “No
intente ser feliz todo el rato”. Cualquier profesional sabe que en su trabajo hay tareas que son muy gratificantes y otras que no lo son tanto. Para un educador lo más gratificante seguramente sea, para mí lo es, el contacto con el alumnado; dar clase; debatir conceptos y situaciones. Pero... ¿y las reuniones? ¿y la corrección? ¿el pasar notas? ¿las revisiones? ¿las tareas de gestión?... Para mi todo cobra sentido porque forma parte de la labor que legitima y da sentido a mi trabajo, contribuir a la formación integral del alumnado.
2- “Intente
disfrutar la preparación y la búsqueda de sus metas y objetivos”. Lo importante no es sólo llegar a la meta u objetivo, muchas veces el camino es muy satisfactorio, o al menos sirve para aprender y crecer. ¿Quién no ha perdido la noción del tiempo leyendo, preparando una clase o una conferencia? ¿Quién no ha dejado que la clase se le desbarate un poco por seguir con un tema que interesa al alumnado?
3- “La
felicidad es, primordialmente, la ausencia del miedo”. Mientras no vivamos sin miedo en el aquí y ahora difícilmente seremos felices. Mi amigo Rogelio Fernández escribía en un blog: "Vivir el presente nos ayudará a disfrutar más de
lo que hacemos, de lo que sentimos. Nos ayudará a quitarnos muchos miedos
inútiles y paralizantes que no nos ayudan en nada. Nos permitirá ver con mayor
claridad la realidad en la que vivimos y nos permitirá también
responsabilizarnos más de ella. Nos permitirá, en definitiva, vivir más felices
aunque esto… nos de miedo aceptarlo".
4- “Cuide
los detalles y las cosas pequeñas en lugar de seguir obsesionándose por los
grandes proyectos”. En la labor de un educador/investigador son muchas cosas las que cuentan. Además, con nuestra actitud, con nuestras acciones transmitimos mucho, a veces más que con nuestras palabras. Quizá no podamos hacer grandes aportaciones al conocimiento, a la ciencia... pero igual sí podemos contribuir a cambiar una vida, a despertar una vocación profesional, a hacer visible una realidad ¿Acaso no es eso algo grande?
5- “Las
investigaciones más recientes demuestran que el nivel de felicidad aumenta con
la edad”. Ciertamente, cada vez me siento más feliz a pesar de que la vida ya me ha dado unas cuantas sacudidas, me ha puesto algunas pruebas. Quizá por eso mismo, porque he vivido, sé apreciar mejor cada momento, cada situación; sé que no puedo esperar a mañana, que debo vivir en el presente. Y disfruto más también de mi trabajo [siendo consciente de que la institución en y para la que trabajo no es perfecta] porque he hecho de mi vocación mi profesión; porque encuentro sentido a mi quehacer.
6- “Concentre todos sus esfuerzos
en disfrutar de aquello que más le guste: leer, jugar al tenis o al golf, hasta
trabajar si le apetece”. Es un privilegio saber disfrutar de las cosas pequeñas, poder entregarte a cada tarea que realizas. Quienes trabajamos en educación tenemos el privilegio de poder realizar tareas muy enriquecedoras: leer, escribir, debatir, transmitir...
7- “No desprecie a nadie.La
antítesis del amor no es el odio, sino el desprecio hacia los demás”. No se me ocurre principio más fundamental en educación que el respeto. Debemos tratar a todas y a cada una de las personas con un exquisito respeto, reconociendo su dignidad (condición que les caracteriza de forma permanente y fundamentalpor el hecho de ser personas).
8- “Cuide
sus relaciones personales”. Uno de los padres de la psicología positiva, Martin Seligman, concluye en sus estudios sobre la felicidad que del trío salud, amor y dinero lo que más contribuye a la felicidad es el amor, unas relaciones sanas y satisfactorias. En nuestra profesión si algo hay es contacto con otras personas (alumnado, profesorado, personal no docente, otros profesionales, etc.). Y cada contacto, cada grupo con el que interactúas, es una posibilidad de crecimiento y aprendizaje.
9- “Aproveche la capacidad que
tenemos de imaginar -lo único que realmente nos diferencia de los chimpancés-
para pensar en cosas bellas, en lugar de en desgracias”. Una de las competencias claves que aparecen en todos los grados de nuestra universidad (Universidad de Deusto) es el pensamiento creativo, entendido como "el comportamiento mental que genera procesos de búsqueda y descubrimiento de soluciones nuevas e inhabituales, pero con sentido, en los distintos ámbitos de la vida". Ciertamente es una competencia básica para el trabajo y la vida; es importante potenciar y desarrollar este pensamiento a lo largo de toda la existencia. Sin embargo, no siempre lo ponemos en funcionamiento; en ocasiones creemos que está reservado a genios y similares. Sin embargo, todos podemos desarrollarlo y hacerlo funcionar a nuestro favor. Cuántas veces utilizamos nuestra imaginación únicamente para contemplar todas pegas, excusas y desgracias posibles... ¡Cambiemos el 'chip'!
10- “Durante el invierno no paramos de invertir en nuestro futuro
o en el de los seres queridos […]Aproveche las vacaciones y
el tiempo libre para invertir menos y colmar el déficit de mantenimiento de
uno mismo”. En una conferencia escuché una vez que "nadie da lo que no tiene". No puedo estar más de acuerdo. Es necesario parar, tomar fuerzas, escuchar y escucharse, leer, estudiar, cultivarse, etc. para poder compartirlo con los demás, para poder transmitir desde el convencimiento. Utilicemos nuestro tiempo libre para regenerarnos y recargar energía. Una última reflexión... ¿eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?
En la vida te vas encontrando con muchas personas, unas llegan cumplen una función y se van; algunas te acompañan a lo largo de todo el camino; a otras te las encuentras más tarde pero parece que siempre han estado ahí, y te parece mentira haber encontrado personas tan afines...
Cuando las palabras no alcanzan
a expresar lo que inunda el alma
Cuando las lágrimas reflejan
la emoción desbordada
Una palabra clama con fuerza
GRACIAS!!!!!!!!!!!!!!
Arantza Echaniz
GRACIAS Inma, Marian, Olatz, Miryam, Maialen, Iratxe y Juan Carlos...
"Saca la basura... la basura es cualquier
cosa que te distraiga de lo único realmente importante: este momento...
aquí... ahora... Cuando por fin logres vivir el presente te sorprenderá todo lo
que puedes hacer y lo bien que lo haces" (Película "El guerrero pacífico").
Saca la basura, céntrate en el aquí y ahora... ¡Qué fácil y qué difícil!... Cuántas veces uno se siente atrapado por el pasado, por lo que fue, por lo que pudo haber sido... o por lo que será, lo que haré cuando suceda tal cosa, lo que ocurriría si... Se nos pasa la vida poniendo pegas, aplazando acciones y olvidándonos de que el presente está marcado por los "ahoras" de nuestro pasado; y que lo que en el futuro suceda depende de lo que elijamos y hagamos en este momento.
Ya lo decía Macaco en su canción Puerto Presente... sólo hay presente, y éste camina de tu lado... nunca es demasiado tarde...
"Ohh ohhh nunca es demasiao’ tarde pa’ comerte la vida
De un solo bocao’
El pasado ya se fue y el presente camina de tu lao’
Presente, puerto
presente
Presente y aquí a tu
lao’(x2)
Seguiré cantando por los caminos nunca andados
Pero hoy, ahora, el motivo la razón
El ayer ya lo guarde en cajoncillos de papel
El mañana no lo recuerdo, lo olvide
[...]
(Voz en off) Amigo, como dijo el sabio:
La vida es eso que pasa
mientras tú haces otros planes"
Me gusta mucho un corto que se titula "Las esperas". El mensaje de una abuela a su nieta, ante la tumba del abuelo, es el siguiente:"Desde pequeños nos convencemos a nosotros mismos de que la vida después será mejor. ¿Tú crees que cuando termines tu carrera y encuentres un trabajo serás más feliz? ¿Verdad? Yo me casé convencida de que iba a encontrar la felicidad, pero luego decidí esperar hasta comprar mi propia casa, luego a tener mis hijos, y luego hasta que mis hijos fuesen mayores... y luego, hasta que me jubilara, convencida de que cada uno de esos deseos eran lo que me faltaba para ser feliz. Y de esta forma la vida pasa ante tus ojos". Eso es lo peor que nos puede pasar, que la vida pase ante nuestros ojos, que se nos escape, que sintamos que la hemos desperdiciado... Y en gran medida eso sucede cuando no sabemos estar en el ahora; cuando no somos capaces de apreciar el momento, cada momento.
"El hoy es un regalo... por eso se le llama presente" (Película Kung Fu Panda). Sólo viviendo en el presente podemos disfrutar de cada actividad, de cada suceso, de cada momento, de cada encuentro, de cada descubrimiento... Sólo viviendo en el presente podemos aprender de nuestra experiencia... Sólo viviendo en el presente podemos "Fluir", que significa disfrutar de la actividad que estamos haciendo perdiendo la noción del tiempo y dando lo mejor de nosotros mismos. Y el estado de fluidez es algo que nos puede aportar mucha felicidad y que podemos lograr siempre que estemos conectados con el presente.
“Se le
preguntó al viejo rabino: ―¿Cuál ha
sido el día más especial de su vida? y ¿Quién fue
la persona más importante? ―El día más
especial de mi vida es HOY ―respondió―. Y la persona
más importante es con la que ahora estoy hablando.” Relato tradicional judío
Para finalizar unas palabras que quisieran fueran no sólo un lema sino una realidad en mi vida, en mi día a día: