Mostrando entradas con la etiqueta Responsabilidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Responsabilidad. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de agosto de 2024

Condiciones del buen amor

[Entrada publicada originalmente el 04.12.2009 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

Últimamente estoy dando muchas vueltas al tema de las relaciones y del amor. Será por la edad, por el tiempo de matrimonio (son quince años a los que hay que sumarle más de nueve de noviazgo), porque mis hijos se van haciendo mayores, o porque estoy en un buen momento para pensar...

Acabo de leer un libro de Sergio Sinay titulado El buen amor: un camino hacia los encuentros posibles (Barcelona, RBA, 2006) que me ha resultado muy sugerente. En él presenta las que en su opinión son las condiciones del buen amor y que yo me voy a permitir leer de forma libre. Creo, además, que se pueden extender a cualquier relación personal (amorosa, de amistad, paterno o materno-filial, etc.).

Primera condición: La primera persona. Cada uno de nosotros tiene que vivir consigo mismo durante toda su vida y debe ser el protagonista de la misma si no quiere que sean otros quienes llevan las riendas. Y para esto es fundamental conocerse y quererse. Si yo no me quiero nunca podré querer a otro o como me gusta decir “nadie da lo que no tiene”. “El problema con el egoísmo comienza cuando se transforma en egolatría, en una adoración excluyente de mí mismo por encima, a pesar y en contra de los demás” (p.22).

Segunda condición: El otro. Somos únicos e irremplazables tanto en nuestros orígenes como en nuestros destinos, nacemos y morimos solos con nosotros mismos, pero en el camino se produce el encuentro con el otro. El verbo amar hay que conjugarlo primero en primera persona del singular pero adquiere su plenitud cuando se conjuga en primera persona del plural; cuando dos Yo se reconocen y se encuentran y se convierten en un nosotros. 

Tercera condición: Las diferencias. Hay un mito bastante pernicioso que es el del alma gemela. ¿Realmente quiero compartir mi vida con alguien que es como yo (si es que eso fuera posible)? Este mito destruye lo mejor que hay en mí, mi singularidad. El buen amor pasa por el reconocimiento, respeto e integración de aquello que nos hace únicos.

Cuarta condición: El misterio. Un misterio no es ni un secreto, algo que se oculta, ni un problema, algo que dificulta la relación. Todos tenemos aspectos inaccesibles e incomprensibles que se van a manifestar en las relaciones.

Quinta condición: La aceptación. Hay que diferenciar la aceptación de la tolerancia (que suele tener aire de superioridad, y que tarde o temprano suele ser exigente) y de la resignación (que suele incluir frustración y desencanto). La aceptación parte de la buena fe, de la creencia de que el otro no quiere dañarnos. “Sólo puede haber aceptación allí donde las diferencias son reconocidas, celebradas y tomadas como la semilla fundacional del encuentro” (p.50).

Sexta condición: El tiempo. Existen otros dos mitos perniciosos: el amor eterno y amor a primera vista. Ambos violentan la existencia del tiempo y presentan el amor como algo mágico que surge de forma atemporal. “Saber si el fuego de la pasión puede convertirse en brasas del amor es un proceso que necesita tiempo” (p.61). Pero el tiempo es un arma de doble filo. “El tiempo en el amor tóxico, en el amor que equivoca su nombre y su destino, es una jaula que aprisiona, una mortaja. Cuando los que se aman comparten una relación de buen amor, el tiempo es libertad” (p.64).

Séptima condición: El encuentro. El encuentro es mucho más que la coincidencia en el tiempo y el espacio y no significa la simbiosis con el otro que hace desaparecer lo único de cada uno. Hay búsquedas sin encuentro, que acaban convirtiéndose en búsquedas en serie y que terminan abandonando al otro o siendo abandonado; y hay encuentros sin búsqueda en los que dos, que son lo que son y no lo que deberían, se eligen y son elegidos. En nuestra cultura está muy arraigado el mito del final feliz ("Fueron felices y comieron perdices") y se nos ha hecho creer que es mejor estar mal acompañado que solo. "El encuentro en el que se plasma un amor sanador no nace de una obsesión, no es hijo de la ansiedad, no proviene de la impaciencia, no es un disfraz del miedo a caminar solo" (p.73).

Octava condición: La responsabilidad. No puedo hacerme responsable de la satisfacción de la otra persona o de que ésta se sienta completa, lo que no significa desentenderme del otro, dañarle a sabiendas, utilizarle o manipularle. "La responsabilidad es la capacidad de hacerse cargo de la propia vida y, por lo tanto, de la propia participación y permanencia en el vínculo de amor" (p.82).

Novena condición: La compañía. "La compañía es el inicio, la consolidación, la transformación y la condición de desarrollo de una experiencia amorosa plena y profunda" (p.85). Se trata de encontrar más que buscar, de permanecer más que persistir, de ir con alguien y no hacia alguien. Y para que esto ocurra es condición necesaria que, antes de encontrar quien me acompañe, tenga claro dónde voy, porque de no ser así mi acompañante puede acabar siendo mi carcelero.

Creo que estas condiciones sientan la base del buen amor. Dos Yo que se encuentran, aceptan y celebran tanto sus diferencias como sus misterios y se eligen para, a lo largo del tiempo y de forma responsable, acompañarse en un camino.

¿Y usted qué opina?


 




lunes, 22 de julio de 2024

Síndrome Angelina


 [Entrada publicada originalmente el 21.04.2009 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

 En el XL Semanal del 22 de marzo de 2009 he leído un artículo, “El 'síndrome Angelina”, que me ha causado gran impacto, aunque ya había oído hablar sobre el caso de Nadya Suleman de 33 años, soltera, en paro, con 6 hijos y que recientemente ha tenido octillizos.   El artículo está acompañado de dos fotografías, una de cuando tuvo a su primer hijo y otra con uno de los octillizos, después de haber pasado por el quirófano para varias intervenciones estéticas que le han dejado un parecido razonable con Angelina Jolie. Del artículo me quedo con un párrafo: “Utilizó esperma cedido por un exnovio (quien, al parecer, no estaba informado) y encontró un médico lo suficientemente irresponsable como para colocarle varios óvulos fecundados, pese a que no tiene un problema de infertilidad. Contra todo pronóstico, los ocho bebés viven, aunque aún no se conocen los daños que pueden sufrir” 

Por curiosidad he mirado en Google y me he encontrado con numerosas entradas relacionadas con el caso. Los informaciones que aparecen me parecen espeluznantes. En Virus Alive (08.05.2009) he encontrado lo siguiente: “La compañía pornográfica Vivid Entertainment le ofreció $1 millón de dólares a la madre de octillizos Nadya Suleman, de 33 años, para protagonizar una cinta erótica. (...) Nadya todavía no le contesta a Vivid si aceptará su oferta, pero una compañía rival, Pink Visual, le ofreció un año de pañales gratis si ella no acepta la propuesta”. Al introducir su nombre en Youtube la primera entrada que aparece tiene cerca de 300.000 visitas en el poco más de un mes que lleva colgado.

En este vídeo (ya no está disponible) aparece Nadya en una entrevista defendiéndose de diversas acusaciones. El tono, los gestos, las respuestas... parecen artificiales, estudiados, como si se tratara de una actuación. Resulta, como mínimo, extraño.

No se puede juzgar la vida de nadie, y menos sin conocerla, pero son muchas las cuestiones que me surgen ¿Qué puede buscar una persona de 33 años con todo esto? ¿Fama? ¿Notoriedad? ¿Dinero? ¿Vivir un sueño rodeada de cámaras? ¿Por qué la obsesión de parecerse a otra persona? Estamos hablando de una persona adulta y que se supone competente para decidir sobre su vida, y ahora sobre la de sus 14 hijos. ¿Qué pensará su entorno? Parece que es hija única y si es soltera y está en paro, puede que viva con sus padres. No me puedo ni imaginar lo que tiene que en tu vida irrumpan 14 personitas que tienen que ver contigo pero que tú no has decidido tener. ¿Cuáles son los procedimientos para hacer inseminaciones? ¿No se analiza la situación social, psicológica y económica de los futuros progenitores? ¿No se valora cómo van a vivir esos futuros seres y cuál va a ser su entorno cercano? ¿Qué seguimiento hacen los servicios sociales de casos como estos?...

Y también está el papel de los medios de comunicación ¿Deben ser el altavoz de casos como estos y favorecer cosas como “mantendré a mis hijos con exclusivas”? ¿Le hacen bien a esa mujer manteniéndole en el “candelero”? ¿Qué imagen se da a las generaciones futuras? Ciertamente puede parecer que resulta más fácil hacer dinero con una historia por muy truculenta que sea, cuanto más truculenta más dinero, que ganarlo tras es estudio, la preparación y el esfuerzo. 

Además, cada vez saltan a las portadas noticias más extrañas. Recientemente hemos vivido las de unos adolescentes que han sido él padre a los 13 y ella madre a los 15 (ver vídeo), con el agravante de que parece que han salido hasta ocho padres para la pequeña (ver noticia); o el de Jade Goody, participante de Gran Hermano en el Reino Unido, que se convirtió en un personaje público a raíz de participación y que ha hecho de su muerte por cáncer un show televisivo (ver noticia).

¿Qué les parece? ¿Qué harían si vivieran una historia así de cerca? ¿Cómo se reparten responsabilidades en situaciones como las mencionadas? ¿Se puede y se debe hacer algo para evitarlas?



viernes, 8 de marzo de 2024

¿Por qué soy feminista?

 

[He publicado esta entrada el 08.03.2024 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

La campaña del 8 de marzo de 2024 de Emakunde lleva con lema “Orgullosas”, acompañado de la frase: “Detrás de cada mujer empoderada ha habido otras mujeres impulsándola a serlo”. En una entrada anterior explicaba cómo el orgullo, junto con la vergüenza y la culpa, “son esenciales para dirigir y controlar el comportamiento en consonancia con los valores morales”, son unas auténticas brújulas morales (Echaniz Barrondo, 2021). Hoy quiero reivindicar y poner en valor el papel de todas las mujeres que apoyan y empoderan a otras mujeres, mujeres que apuestan por la sororidad (Echaniz Barrondo, 2018). Y quiero tener un recuerdo agradecido a una gran amiga recientemente fallecida, Lumi Velázquez, quien me enseñó el verdadero significado de la sororidad y del compromiso con la igualdad.

Hemos avanzado mucho, pero todavía falta un largo camino para la verdadera igualdad de oportunidades. Según el Foro Económico Mundial (2023), la brecha de género se ha reducido hasta el nivel de 2019 (la pandemia supuso un retroceso importante en la igualdad de oportunidades), pero el año previsto para alcanzar la paridad es el mismo que el del año pasado: 2154. No es el mismo en todas las regiones del mundo, pero en cualquier caso es demasiado tiempo… Ni yo, ni mis hijos, ni mis nietas y nietos (si algún día los tengo) la veremos. Cuando explico esto en clase, se genera mucho revuelo y hay voces (sobre todo masculinas) que insisten en que es imposible, que no hay desigualdad de género, que legalmente está prohibido. Además, aflora el tecno-optimismo que parece promulgar que lo que las personas no somos (ni hemos sido) capaces de solucionar lo harán las máquinas. Y me sorprende que todavía haya gente que no se ha enterado de que existen sesgos, y los algoritmos los reproducen y amplifican.

Es fundamental empoderar a mujeres y niñas. Como señala ONU Mujeres (2024) “Invertir en las mujeres es tanto un imperativo económico como una cuestión de derechos humanos. (…) Los sistemas financieros y económicos de los que nos hemos dotado no favorecen la igualdad de género. (…)  Los recursos financieros son necesarios para que las mujeres realicen sus derechos. (…) Las mujeres que prosperan impulsan economías prósperas”. Asimismo, es importante no cesar en la lucha por la igualdad de oportunidades para todas las personas. Pero no es fácil mantener el pulso.

Quiero terminar con el párrafo final de la introducción de mi tesis doctoral: “Ha habido quien se ha leído el presente trabajo y nos ha preguntado: ‘¿Qué pensaría Simone de Beauvoir de esta tesis?'. Nuestra respuesta fue contundente -y coincidente con la percepción de quien nos la hizo-: 'Que está alienada'. Al final, la educación, los hábitos, las costumbres... nos hacen caer, en cierta medida, en aquello que queremos evitar, la ‘trampa' de la sociedad. En ocasiones, acabamos reproduciendo -inconscientemente- aquellos mecanismos que hacen que las desigualdades permanezcan cuando nuestro objetivo era combatirlos” (Echaniz Barrondo, 2001). Suelo tener muy presente esta anécdota que me recuerda por qué soy feminista, por qué no se puede bajar la guardia… Además, estos días he recibido un vídeo, “La feminista blandengue”, que me la ha recordado con fuerza.


Referencias

martes, 15 de diciembre de 2020

Desvelos de madre y educadora

 

Para que lo leas con calma...

Cariño, no sé muy bien por dónde empezar a escribir estas líneas. Desde ayer bullen muchas ideas en mi cabeza y mis emociones están un poco alteradas. Espero poder transmitirte unas y otras de la mejor manera. Verás que se entremezcla mi voz como madre, como ciudadana y como profesora de ética (que es algo que tengo muy arraigado). Cuando vengas en vacaciones tendremos tiempo para hablarlo con calma y en persona.

Empiezo por las emociones, que se me han ido solapando unas con otras: sorpresa, estupor, preocupación, indignación, enfado, tristeza, mucha tristeza, sobre todo tristeza… Cada día desde que nacisteis hago una petición al cielo… a Dios… a la vida… “Que mis hijos sean buenas personas” … Creo que no hay cosa más importante para mí. Entiendo el éxito en la vida como ser una buena persona, hacer lo que hay que hacer, aunque el contexto no favorezca. Contribuir a dejar el mundo un poco mejor de lo que lo has encontrado… Recuerdo una vez que estabas en el colegio, en una época en la que andabas muy revuelto y tu comportamiento no era demasiado bueno, que antes de una reunión de padres le dijiste a tu tutor: “Diles que somos buena gente”. No nos lo dijo, pero yo sabía que el comentario era tuyo…

Hace mucho hice mía una máxima que escuché al que entonces era Rector del Tec: “El bien es bien, aunque nadie lo haga; el mal es mal, aunque todos lo practiquen”. Intento que esa máxima y la regla de oro (en positivo: “Haz a los demás lo que quieras que te hagan”, o en negativo: “No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan”) orienten mis acciones. Y eso que quiero para mí es en lo que he intentado educaros a vosotros, no solo con palabras sino con acciones. Llevo mucho tiempo trabajando mis valores e intentando llevarlos a la práctica. No siempre lo consigo, no soy ni mucho menos perfecta, pero pongo un gran esfuerzo consciente en vivir lo que creo. Y si fracaso en el intento, vuelvo a intentarlo… las veces que haga falta…

Como tú bien sabes actos, actitudes y carácter están íntimamente relacionados. Cada acto, cada acción, puede ser catalogada como buena o mala. La repetición de actos va conformando actitudes, predisposiciones para actuar. Y el conjunto de nuestras acciones conforman nuestro carácter, o “modo de ser adquirido”, que puede ser, en términos aristotélicos, vicioso (tiende hacia el mal) o virtuoso (tiende hacia el bien). Cada uno vamos fijando nuestro carácter acción a acción, decisión a decisión. Ayer me preguntabas: “¿Y eso me hace peor persona?”. Claro que una mala acción no te convierte en una mala persona, pero seguro que te aleja algo de la persona que quieres ser. Y no creo que nadie quiera ser una mala persona. Siempre digo a mis alumnos y a mis alumnas que espero que se les encienda una ‘alarma’ cada vez que digan la frase “Total… eso no hace mal a nadie”. Muchas veces cuando pronunciamos esa frase nos olvidamos de la persona más importante, cada uno de nosotros y de nosotras. Puede que una acción no tenga consecuencias, o que no te pillen, o que nadie se entere… Pero cada uno sabe cuando no ha actuado bien y eso afecta a la persona que cada uno construimos, a ese carácter que vamos conformando acción a acción, decisión a decisión.

Sé que algunas de mis ideas y mis valores te pueden parecer anticuados, que no compartes (ni siquiera sé si entiendes) la fe que profeso… Sé también que no estás de acuerdo con la sociedad, el sistema, el capital, las injusticias… pero no cualquier medio vale para transformar el mundo. Importan los fines, pero no te puedes desentender de los medios. ¿Te imaginas que todas las personas actuaran de la misma manera? ¿Sería el mundo un lugar mejor? Acuérdate del imperativo categórico de Kant: “Actúa de tal manera que tu conducta pueda ser considerada una ley universal” (y la segunda formulación: “trata al ser humano como un fin en sí mismo, nunca como un puro medio”).

Las normas y las leyes están para cumplirlas porque favorecen el buen funcionamiento de la sociedad. Está claro que no todas las normas y leyes son justas, pero que una norma o ley no sea justa no legitima que uno se salte todas o que cumpla solo las que le interesan. ¿Sería mejor un mundo sin leyes y normas? ¿Cómo se protegería a las personas más vulnerables? ¿Habría mayor igualdad y justicia? Sinceramente, creo que no. Se puede luchar por cambiar las normas y leyes, pero, vuelvo a lo de antes, no de cualquier manera. Relacionado con esto, hay algo que me preocupa y es el tema de la escala y la oportunidad. Quienes cometen delitos, quienes tienen comportamientos corruptos, quienes atentan contra el bien común, normalmente no empiezan por grandes cosas.  Se empieza cometiendo pequeñas transgresiones, pero a medida que se sale indemne y se tiene oportunidad y acceso a otros niveles, sube la escala de la transgresión. Y luego no vale el “yo no quería”… Acuérdate de algo que os he repetido muchas veces… “acción, reacción, repercusión”, responsabilidad en acción.

Eres dueño de tu vida y de tus decisiones. Yo quiero, siempre he querido, lo mejor para ti. No puedo obligarte a actuar como yo creo que se debe actuar, pero tampoco puedo renunciar a decirte lo que pienso y cómo me siento… No puedo dejar de preocuparme por ti porque me importa la persona que eres. Y siempre con una premisa previa: “Te quiero por encima de todo y a pesar de todo”.

Ama


lunes, 14 de septiembre de 2020

Educa la tribu

 

[He publicado esta entrada el 14.09.2020 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

El sábado 12, escuché una entrevista a Francesco Tonucci, reconocido pedagogo y dibujante cuyo pseudónimo es Frato, en la que le preguntaban por qué defiende que si los niños salen a la calle, ésta es más segura. Reproduzco su respuesta: “Los niños tienen esta capacidad de obligar a los adultos que se encuentran a hacerse cargo de ellos. Es que, a pesar de malos que somos, queremos a los niños”. Basa su respuesta en la experiencia comprobada en barrios marginales de Buenos Aires, a principios de los 2000. Allí donde los niños iban solos a la escuela la criminalidad bajaba a la mitad. La presencia de los niños en la calle no solo es “simpática, bella… consigue efectos que no se conseguirían ni con más policía ni con cámaras”. Tonucci es el creador del proyecto La ciudad de los niños, que tiene una red internacional en la que participan más de 100 ciudades en todo el mundo.   [Para escuchar esta parte de la entrevista pinchar aquí, a partir de 24’50’’].

He de reconocer que las palabras de Tonucci me conectaron, automáticamente, con una experiencia cotidiana. No siempre cruzo los semáforos en verde para peatones, pero el hecho de que haya un niño suele ser un freno para no hacerlo. Siempre me acuerdo del día que mi amigo Roge me preguntó cómo se pueden transmitir valores y yo le dije que se enseñan en la práctica, con el ejemplo. Los valores no se cuentan, se practican. Mis hechos hablan más alto de mis valores que mis palabras. El problema es que no hay una única fuente de influencia. Todas las personas tenemos múltiples influencias: nuestra historia, nuestros educadores, nuestros mayores, nuestros iguales, los medios de comunicación, las redes sociales, etc.

Resultan muy esclarecedoras las palabras de otro gran educador, José Antonio Marina: “Ni los padres, ni los docentes, ni siquiera la unión de las familias y las escuelas puede educar. Es la sociedad entera la que continuamente está educando - bien o mal - a través de interacciones múltiples y de múltiples canales. Por esta razón intento poner en funcionamiento una movilización educativa de la sociedad, que tiene dos lemas principales. El primero es un proverbio africano que dice: ‘Para educar a un niño, hace falta la tribu entera’. El siguiente, añade: ‘Para educar bien a un niño, hace falta una buena tribu’. Queremos explicar a los adultos que consciente o inconscientemente están transmitiendo a los niños y jóvenes patrones de conducta, cuyas consecuencias, después, van a horrorizarlos. Estamos intoxicando a nuestros jóvenes de irresponsabilidad, estamos dándoles una imagen del ‘todo vale’, de ‘coge el dinero y corre’, de ‘a vivir, que son dos días’”.

Ahora que estamos en el inicio de un curso extraño, complejo, con muchas incertidumbres en el que la responsabilidad individual y grupal son vitales para avanzar en la solución me surgen muchas preguntas: ¿Qué están viendo los niños y niñas? ¿Qué imagen estamos dando los adultos, y también los jóvenes? ¿Qué transmiten los y las responsables de todos los ámbitos? ¿Estamos siendo una buena tribu?



lunes, 17 de agosto de 2020

Si pudieras volver el tiempo atrás…


[He publicado esta entrada el 17.08.2020 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Hace unos días escuchaba, después de mucho tiempo de no hacerlo, el tema Sueños de Diego Torres, cantautor y actor argentino, muy conocido, además, por Color esperanza. El vídeo comienza con una pregunta, que más de una vez me he hecho… Si pudieras volver el tiempo atrás ¿harías lo mismo?

Hacerse esa pregunta es una gran tentación porque encierra la ilusión de que cambiando una sola decisión cambiaríamos completamente el rumbo de nuestra vida… ¡Como si existieran máquinas del tiempo que nos permitieran volver a ese punto y ya todo sería perfecto! Ciertamente, hay momentos en los que tomamos decisiones de gran trascendencia o que pueden tener unas consecuencias muy relevantes. Hay elecciones que cruzan líneas de no retorno (como, por ejemplo, matar a una persona), pero cada acto y cada decisión nos marcan y nos modelan.

En clase de Ética, me gusta insistir en la relación entre actos, actitudes y carácter. Ninguna persona nace distinguiendo el bien del mal. Es algo que vamos aprendiendo por lo que nos enseñan nuestras personas de referencia y lo que vamos experimentando en carne propia. Desde el punto de vista de la ética, cada acto es importante y puede ser bueno o malo. Más importantes son las actitudes, que son predisposiciones que vamos desarrollando por la repetición de actos. Y lo verdaderamente significativo es cómo es nuestro carácter, esa segunda naturaleza, ese modo de ser adquirido que vamos construyendo con nuestras elecciones y que puede tender hacia el bien o hacia el mal.

Para mí, quizá sea por mi momento vital, el sueño más destacado es aquel en el que visualizo a la persona que quiero ser, que muestra la imagen con la que quiero que me recuerden quienes me hayan conocido. Me mueve más la pregunta: ¿Es así como quieres que te recuerden? ¿Esto te acerca a la persona que quieres ser? No se trata tanto de pensar cómo hubiera sido mi vida de haber elegido otros caminos, sino de ver cómo recorro el camino que me queda partiendo del lugar en el que estoy y teniendo siempre presente cuál es el ideal de persona al que quiero acercarme.

Me quedo con los versos finales de la canción…

Deja que tus sueños sean olas que se van
Libres como el viento en mitad del mar
Creo que la vida es un tesoro sin igual
De los buenos tiempos siempre quiero más
Deja que tus sueños sean olas que se van
Creo que la vida es un tesoro sin igual
Me dejo llevar.

 


domingo, 31 de mayo de 2020

Sobre la credibilidad y la confianza


El otro día tenía la radio puesta mientras estaba preparando la comida y escuché a una persona en una tertulia radiofónica repetir varias veces, a cuenta de los cambios en el modo de contabilizar las personas víctimas del COVID-19, que Fernando Simón había perdido la autoridad moral y científica… Esa opinión me revolvió, me incomodó muchísimo y creo que incluso me enfadó. Me parecieron unas palabras de una grandísima dureza, que dichas en el altavoz de la radio podían influir a muchísimas personas y que no tenían en cuenta ni a la persona ni a la situación. Antes de que empezara el estado de alarma se publicó un artículo con el título FernandoSimón, el hombre antipánico que a mí me acercó a la figura de este hombre que se ha ganado su condición de experto a pulso. ¡Qué rápido juzgamos a las personas y cuestionamos su valía y su credibilidad! Esto me hace pensar en la doble moral que está muy extendida: juzgamos y criticamos con dureza los errores o fallos de las demás personas, mientras que mostramos una gran indulgencia con los propios.

Mi indignación ha aumentado cuando he leído que se ha presentado una querella contra él “porhomicidio y por falsear el número de muertos”. Tengo muy claro el principio de que “a mayor poder, mayor responsabilidad”, pero aquí se está pidiendo una responsabilidad desmedida, más que la que se exige a cualquier representante político y que excede lo razonable... Aunque ya se sabe lo bien que viene tener un chivo expiatorio a quien dirigir la ira y la impotencia.

Stephen M.R. Covey (hijo de Stephen R. Covey, 'Los7 hábitos de la gente altamente efectiva'), experto en temas de confianza, liderazgo y cultura, presenta cuatro comportamientos clave para construir confianza y credibilidad en tiempos de incertidumbre: 1) Hacer frente a la realidad; 2) Transparencia, que hace que nos vean como reales, auténticos; 3) Ir de frente, decir la verdad, llamar a las cosas por su nombre; 4) Extender la confianza en tu gente, en tu equipo. Y añade que es fundamental demostrar a las personas que son importantes. Estoy completamente de acuerdo con la importancia de estos comportamientos, pero no se me escapa que cuando hablamos de la gestión de lo público y el bien común no hay absolutos. Si bien la ciudadanía tiene derecho a la información, eso no quiere decir que todas las personas tengan que saber todo en todo momento y a la vez. Somos testigos de las reacciones que produce el pánico… Quizá eso sea lo más difícil de gestionar en una crisis, la comunicación: qué información, cómo, cuándo y a quién se da.

Se exigen medidas rápidas, eficaces y contrastadas… Y eso es mucho pedir… A posteriori cualquiera puede ver que otra actuación diferente hubiera sido más acertada. SantiagoGarcía Cremades, el matemático y divulgador científico en RNE que predice con una tasa de error del 5% la cifra de personas fallecidas diarias por COVID-19, señala que  “El virus nos ha pillado a todos sin estrategias y por sorpresa, eso está claro. Lo que me gusta de los gobernantes en general es que aboguen por usar la evidencia científica, es lo único que nos puede ayudar ahora, la ciencia y la unidad social. Se ha visto cómo algunos dirigentes han abusado de su alta estima en sí mismos, obviando datos científicos y decidiendo sin consenso de expertos. Vamos, muchos han hecho de cuñaos, pero bien” (para leer la entrevista pinchar aquí). MartínBonfil Olivera, divulgador científico mexicano, explica muy bien que “una idea errónea muy común acerca de la ciencia es que está basada en certezas. En realidad, la ciencia es una disciplina en la que todo está, por principio, sujeto a discusión. La discusión crítica y la puesta a prueba de las explicaciones acerca de la naturaleza son la esencia misma de la labor científica” (para ver el artículo completo pinchar aquí).

Será mejor que dejemos el cuñadismo, “tendencia a opinar sobre cualquier asunto, queriendo aparentar ser más listo que los demás” (Fundeu), y cada uno y cada uno actuemos desde la preocupación por el bien común y la responsabilidad individual y colectiva… que aún tenemos mucho por demostrar. A falta de certezas, confiemos y seamos confiables…



jueves, 6 de octubre de 2016

Discernimiento… el instrumento del amor



Hace poco más de dos años comencé mi personal camino de Ignacio. En esta ocasión hemos cambiado de emplazamiento. Del 28 al 30 de septiembre nos hemos reunido en Javier (Navarra), en lugar de Loiola. El primer día contamos con el jesuita y teólogo Josep M. Rambla Blanch con quien trabajamos el tema del discernimiento. Comentaré aquí algunas de las ideas recogidas. Hablamos del discernimiento cristiano (en concreto de la pedagogía propuesta por San Ignacio de Loiola) pero muchas de las ideas pueden servir para cualquier persona, creyente o no.

Comenzó señalando que la pasión, la calidez, la ilusión… nos tienen que comer por dentro para poder contagiar. Tiene que darse una sobria ebriedad… para poder transformar nuestras vidas y los lugares en los que estamos. A renglón seguido nos preguntó qué nos sugería el término discernimiento. Las respuestas fueron muy interesantes:
Elegir desde la razón con el corazón;
Sentir que decides a la ignaciana;
Elegir entre dos cosas buenas;
Profundizar…

Podríamos empezar preguntándonos por qué tiene sentido hablar de discernimiento para un cristiano:
- Porque como señaló S. Pablo: “no vivís bajo la ley, sino bajo la gracia” (Rom 6, 14). Convertir los evangelios en un código es desvirtuarlos. Debemos dejar que el Espíritu trabaje en nuestros corazones. “El discernimiento es algo personal, ya que Dios nos conoce a cada uno por nuestro nombre y se nos comunica de forma individual e irrepetible” (P. Rambla, sj).
 - La vida cristiana es creatividad. O creamos o no somos fieles a Jesús de Nazaret. Está claro que cada uno lo va a hacer desde su lugar social (que está influido por la educación, la trayectoria, la familia, la formación, etc.). Cada uno debe tocar el instrumento que le corresponde pero con una sintonía de fondo…
Marcel Légaut distingue entre religiones de autoridad y religiones de llamada.  “No hay ninguna doctrina que pueda ser comprendida y tenga que ser aceptada de la misma forma por todos los hombres. No hay ninguna ley que pueda ni tenga que ser cumplida por cualquier hombre y en cualquier circunstancia que sea” (Marcel Légaut). El cristianismo es una religión de llamada. El discernimiento sirve para saber escuchar la llamada. “Quien tenga oídos, escuche lo que dice el Espíritu a las iglesias” (Ap 2, 11). Discernir es educar nuestro oído evangélico…

Trabajamos un artículo muy sugerente de José María Rodríguez Olaizola, sj, La hora de los indecisos (Sal Terrae, n.98, 2010, pp.485-494). Decidir implica riesgo, renuncia, apuesta, cierta incertidumbre, fuerza de voluntad (a veces se da una ‘inflación del deseo’), compromiso, soñar lo posible, tener derecho a equivocarse… “Jesús de Nazaret pasó por el mundo invitando a la gente a decidir. Sin forzarles ni imponerles un camino. Dándoles herramientas para acertar. Invitándoles a optar” (Rodriguez Olaizola, op.cit. p. 494). Como señaló el P. Rambla la palabra clave para el cristiano es Abbá (papá, mamá). El horizonte de elección es la respuesta de un amor. Es el riesgo del amor. En el amor nunca te equivocas, que no quiere decir que todo sea fácil y exento de dolor. Educar en la fe es educar en una relación amorosa. Es descifrar lo que le agrada al Señor que quiere lo mejor para mí… Así mismo nos presentó las cualidades del discernimiento cristiano:
- Conocimiento particular y práctico. Los grandes enunciados nos pierden. Las concreciones no sueles ser ni brillantes ni grandilocuentes. Lo concreto siempre es humilde. Se trata del qué hago, no del qué pienso.  
- Intuitivo y por connaturalidad. No es un proceso deductivo. Hay algo dentro que es como una intuición, es mi sensibilidad transformada.
- Oscuro, no evidente. Sobre lo evidente no es necesario discernir (no robar, no matar…). Es el ‘mientras tanto’, con la conciencia de que hay que transformar.
- Parte del centro de la persona e implica toda la existencia personal. Toca la cabeza y el corazón… transforma la sensibilidad para tomar decisiones con la mirada y el corazón de Jesús.

El P. Rambla también nos dio unas pautas o pasos para el discernimiento en común, que puede ser deliberativo (decide el grupo) o consultivo (el grupo opina y otra persona decide).
- Cambio de sujeto. Debemos pasar del yo al nosotros. Esto exige apertura y generosidad.
- Unidad de objetivo. ¿Compartimos el mismo fin, el mismo objetivo? Para San Ignacio lo que une a una comunidad es la unidad de objetivo. Él no hablaba de comunidad sino de cuerpo, personas que trabajan en sitios distintos con tareas diversas con una inspiración en común.
- Condiciones previas:
- Personales:  ¿estoy en sintonía con el fin? ¿tengo una actitud abierta?... La coherencia, el ser fiel a lo que pienso  y siento, no es ‘fosilización’ (quedarme anclado en una posición). Es necesario un sentido de perte-nencia y corresponsabilidad (exige cierta madurez grupal); así como el deseo de buscar la voluntad de Dios en común que exige creer en la mediación del hermano o hermana (Dios me puede hablar a través del otro).
- Información: sobre las personas, los recursos, las consecuencias, etc. Ser cristiano es estar en el mundo.
- Reflexión a la luz de los datos, las personas, las consecuencias, etc.  Para los cristianos es fundamental que esta reflexión sea orante.
- Escucha y comunicación. Para dialogar primero hay que preguntar y luego escuchar. La escucha es una condición de posibilidad de la comunicación.
- Reflexión sobre lo escuchado. ¿Qué ha sido nuevo? ¿Qué he visto desde una nueva perspectiva?
- Reacción compartida. ¿Ha pasado algo cuando nos hemos comunicado?
- Resumen, que supone retomar lo vivido, destilar lo escuchado.

El P. Rambla acabó con dos ideas fundamentales:
- No hay que apagar la utopía. La utopía es un horizonte al que no hemos llegado pero que nos mueve. Sirve para dar calidad a nuestra vida y a nuestros encuentros, para vivir con más profundidad.
- Uno debe trabajarse personalmente de forma habitual. Para esto puede servir el examen del día, una herramienta que San Ignacio consideraba esencial. Se trata de ‘re-ver’ mi vida, mirar de nuevo…

Después de volver a reflexionar sobre qué es el discernimiento respondería que es la herramienta del amor; el medio para hacer del amor el centro de nuestras decisiones…

Si alguien quiere profundizar en la metodología ignaciana de discernimiento, pinchar aquí.




lunes, 30 de noviembre de 2015

Por un turismo sostenible... por un mundo sostenible


El pasado jueves asistí en Vitoria-Gasteiz al primer día de la Cumbre Mundial del Turismo Sostenible TS +20. Se conmemoraba el XX aniversario de la aprobación de la Carta de Turismo Sostenible (Lanzarote, abril de 1995). Voy a compartir aquí algunas de las ideas de la jornada. [Para descargar las Declaraciones, Convenciones, Pronunciamientos, Códigos y Acuerdos más importantes que han inspirado el movimiento global hacia el Turismo Sostenible pinchar aquí].  

Durante todo el día se repitió, desde todos los organismos representados, la necesidad y la urgencia de trabajar por la sostenibilidad. Como dijera el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, “Somos la primera generación que siente las consecuencias del cambio climático y la última que tiene la oportunidad de hacer algo para detenerlo”.

Luigi Cabrini, Presidente de la Junta Directiva del Consejo Global de Turismo Sostenible y un Adjunto al Secretario General de la Organización Mundial del Turismo (OMT), habló de que hay tres posturas ante la sostenibilidad: 1) los idealistas, creen en que el cambio es posible y lo demuestran con sus acciones y elecciones; 2) los pragmáticos, están abiertos a hacer ajustes pero hay que convencerles de que son capaces y de la adecuación de hacerlo; 3) los oportunistas, que se alinearán cuando la marea sea más fuerte. Así mismo, insistió en que todos podemos contribuir en la agenda de la sostenibilidadDe los diecisiete Objetivos de desarrollo sostenible (2015), que tienen su base en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000), tres de ellos afectan directamente al turismo: 8. Promover el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo y el trabajo decente para todos; 12. Garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles; y 14. Conservar y utilizar en forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible.

Cipriano Marín, quien fue el Secretario General de la Primera Conferencia Mundial de Turismo Sostenible (1995), señaló que "si queremos un turismo basado en la paz, apostemos por las [energías] renovables" ya que las energías derivadas del petróleo son sucias por dos razones: 1) contaminan y 2) son el origen de muchas de las guerras vivas en el mundo.

Jordi Ficapal. Director del Observatorio de Turismo Responsable, dio las claves para la estrategia de desarrollo de un nuevo modelo de gobernanza turística que ponga en el corazón a las comunidades locales: 
  1. Nuevas narrativas. La narrativa de los beneficios es insuficiente... qué pasa con la riqueza generada. Hay que basar dicha narrativa en conceptos más cercanos: cuál es la generación de valor; la relación coste-beneficio; aspectos sociales y medioambientales... Pero surgen problemas metodológicos para detectar y medir. 
  2. Nuevos objetivos y métricas ¿Por qué sólo se miden el número de turistas y las pernoctaciones? Hay que buscar nuevos indicadores, no sólo cuantitativos, basados en los Objetivos de desarrollo sostenible.
  3. Nuevas formas de organizar las relaciones. Hay dos grandes modelos que se muestran insuficientes: a) jerárquico, el estado es el que manda; es un sector complejo y no se puede hacer una espera pasiva; b) basado en el mercado, que tampoco sirve. 
  4. Nuevos líderes que comprendan mejor para ser los 'campeadores' del turismo responsable del futuro. Presentó una imagen muy sugerente de cómo deben de ser estos líderes... Un o una adolescente que les pide a sus padres que le compren un I-Phone de última generación: 1) tiene claro lo que quiere, no es un Nokia, ni un Samsung...; 2) está enfocado/a, piensa todo el día en el I-Phone; 3) es perseverante, insiste en cada oportunidad que se le presenta; 4) es ingenioso/a, enreda a todo el que puede en su objetivo...
Lo que más me sorprendió de día, quizá porque nunca había había pensado en ello, fue la intervencíón de Luis Arranz, Experto en Parques Nacionales de Africa y activista a favor de la biodiversidad. Habló de forma intensa, desgarrada, con la autoridad de quien arriesga su vida y ha visto la muerte y la violencia muy de cerca. Explicó cómo los Parques Nacionales son elementos de paz: construyen escuelas, hospitales, salvan a niños que son secuestrados por señores de la guerra... Para conservarlos, en su opinión, son necesarias tres cosas: 1) medios humanos y materiales, entre los cuales están las armas para que los guardas de los Parques se puedan defender de los furtivos y otras amenazas (en un año han perdido 42 guardas); 2) tiempo, los proyectos que les financian suelen tener un horizonte máximo de cuatro años pero es necesario extenderlos más; 3) voluntad política, para que llegue el dinero, las armas, se enjuicie a los furtivos...

Todo el día tuve en la cabeza el principio de responsabillidad de Hans Jonas, “Actúa de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica”, o expresado en negativo: “No pongas en peligro la continuidad indefinida de la humanidad en la Tierra”... ¡Ojalá todos tengamos en cuenta este principio en nuestros ámbitos de actuación! Es la única forma de trabajar por un turismo sostenible... por un mundo sostenible.