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domingo, 8 de marzo de 2026

Dale espacio a la igualdad

Con ocasión de la celebración del 8 de marzo, "Día Internacional de las Mujeres", Emakunde —Instituto Vasco de la Mujer— junto con las tres diputaciones forales y EUDEL —Asociación de Municipios Vascos— han lanzado una campaña de sensibilización con el lema: "Dale espacio a la igualdad (Emakunde, 2026). Sigamos ganando terreno para los derechos de las mujeres en todos los ámbitos". Es importante recordar(nos) que hay que seguir trabajando por la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, que el terreno ganado es frágil y que no hay que bajar la guardia. Además, el retroceso de algunas es un gran paso atrás para todas, para la humanidad en su conjunto.

El lema elegido por ONU Mujeres en 2026 para esta fecha es: “Derechos. Justicia. Acción. Por y para todas” y con él hace un llamamiento “adoptar medidas urgentes y decididas para poner fin a la impunidad, defender el Estado de derecho y lograr la igualdad —en la ley, en la práctica y en todos los ámbitos de la vida— para todas las mujeres y niñas” (ONU Mujeres, 2026).

Como señala el reciente informe del Secretario General de la ONU: “En comparación con los hombres, las mujeres de todo el mundo se enfrentan a mayores obstáculos para acceder a la justicia en casi el 70 % de los países encuestados. Con frecuencia, la infraestructura de la justicia no defiende los derechos de las mujeres y las niñas, que afrontan dificultades como las leyes discriminatorias, los mecanismos de justicia inaccesibles, la escasa aplicación y las normas restrictivas y patriarcales. Los errores de la justicia que amenazan la vida de las mujeres y las niñas suelen gozar de impunidad y verse perpetuados por ella. A nivel mundial, las mujeres gozan del 64 % de los derechos que tienen los hombres, ya que siguen prevaleciendo los marcos jurídicos discriminatorios” (Naciones Unidas, 2026, puntos 8 y 9).

En clase de Ética cívica y profesional, cuando trabajamos los Derechos Humanos, me suele gustar dedicar una actividad a reflexionar sobre los privilegios, la interseccionalidad, la meritocracia y la acción positiva. Cuando acabamos la actividad les suelo hablar del Informe Global sobre la Brecha de Género (Foro Económico Mundial, s.f) que se publica cada año y da información sobre cuánto falta para que se dé la equidad de género. El Índice de Brecha de Género incluye 4 dimensiones: 1) Participación y oportunidades económicas, 2) nivel educativo, 3) salud y supervivencia, y 4) empoderamiento político. En la siguiente tabla se recogen dos datos de los informes publicados entre 2017 y 2025.

 

2017

2018

2019

2020

2021

2022

2023

2024

2025

La brecha de género se ha cerrado en un…

68%

68%

--

68,6%

67,7%

68,1%

68,4%

68,5%

68%

Años que faltan para la paridad de género

100

108

--

99,5

135,6

132

131

134

123

Elaborado a partir de los Informes Globales de Brecha de Género (Foro Económico Mundial, s.f.)

Esta información siempre le sorprende al alumnado, especialmente a las mujeres. En el informe del año 2025 se habla de que la brecha se ha cerrado en un 68% y que faltan 123 años para alcanzar la equidad de género. Eso supone que muchas generaciones no la van a conocer. Es importante resaltar que existe mucha variación en el número de años entre regiones: Asia central 208, Oriente medio y norte de África 185, Asia oriental y el Pacífico 179, Asia meridional 138, África subsahariana 107, América del Norte 89, Europa 76 y Latinoamérica y el Caribe 57.

Es fundamental dar espacio a la igualdad y ganar terreno a los derechos de mujeres y niñas en todos los ámbitos de la vida. Parafraseando las palabras de Teresa Laespada, Diputada Foral del Departamento de Empleo, Cohesión Social e Igualdad en Bizkaia, en la Gala de los Premios Zirgari 2026, trabajar por el avance de la igualdad es una deuda moral y política con la vida.

 

Referencias


miércoles, 3 de septiembre de 2025

Un destino mejor

 


Una de mis actividades favoritas de las vacaciones es la lectura. Durante el año leo normalmente sobre temas relacionados con mi trabajo. Sin embargo, en verano opto por novelas. Quiero hacer una reflexión sobre dos de las que acabo de leer. La primera es Pobre: Una vida de lucha por un destino mejor de Katriona O’Sullivan. Llegué a ella por una entrevista que hicieron a la autora en la radio [escuchar aquí]. Es una novela biográfica que impacta de principio a fin: la tercera de cinco hermanos, hija de padres toxicómanos, con un historial de abusos, madre a los 15 años, vivió un aborto para el que tuvo que salir de Irlanda… Los primeros años de vida de Katriona O’Sullivan estuvieron marcados por la pobreza, la violencia, el abandono y los prejuicios. Actualmente trabaja en la Universidad de Maynooth; se doctoró en Psicología en el Trinity College. El libro me ha conmovido desde la dedicatoria: “A mí misma cuando tenía siete años / Ven aquí, no te preocupes”. Además, dada la posición que actualmente ocupa, me parece muy valiente contar abiertamente su historia.

Como bien señala: “Como sociedad, nos encantan los relatos del pobre que se hace rico y disfrutamos al ver a alguien triunfar gracias nada más que a la perseverancia y la determinación. Pero la verdad es que las historias no suelen ser tan sencillas. La mía, al menos, no lo es” (p. 287). Avanzar con la ‘mochila’ que tenía no fue fácil. No contaba con un entorno que la sostuviera. Su avance no fue progresivo y en algunos momentos de dificultad le resultó difícil nadar contracorriente. “Si has vivido sometido al estrés y al caos durante toda tu vida, esa es la corriente por la que tiendes a dejarte llevar, aunque termine arrastrándote hasta el fondo (…) Estaba cómoda con el miedo y el fracaso. Cuando estaba en mi peor momento, era lo que buscaba” (p.241).

Soy una absoluta convencida, basta con ver el título de este blog, de que “creer es crear”. Es necesario imaginar, visualizar algo para poder encaminarse hacia ello. A quien vive en entornos de pobreza y privación le puede resultar complicado imaginar otro futuro posible. “Mis sueños estaban limitados: en mi entorno nadie me hablaba de la universidad, nadie la mencionó nunca. En el colegio, los profesores tenían la esperanza de que los alumnos como yo terminasen la secundaria y aprendiesen un oficio. (…) Años después, yo criticaría el acorralamiento de los chavales pobres en los estudios profesionales y en carreras técnicas de bajo nivel, y me impactaría enormemente la creencia generalizada entre los educadores de que quienes han nacido en un entorno pobre no tienen la inteligencia suficiente para participar en la formación universitaria” (p. 216). Como añade un poco más adelante: “Ser pobre afecta a todo lo que haces y todo lo que eres (…) Pobre para mí también era sentir que no tenía valor. Era pobreza de mente, pobreza de estimulación, pobreza de seguridad y pobreza de relaciones. El hecho de ser pobre influye en cómo te ves a ti mismo, cómo confías y hablas, cómo ves el mundo y cómo sueñas” (p.293).

Para escribir el libro, Katriona O’Sullivan elaboró una lista de todas las personas de su vida y reconoce que todas ellas le hicieron lo que es ahora. Tiene claro que no salió sola del pozo en el que estaba, sino que le sacaron de él. “Algunas de las personas de esa lista me ayudaron a avanzar y otras me hicieron retroceder. Algunas se quedaron a mi lado y otras me vieron alejarme. Empecé a ver mi vida como una serie de rocas que permiten cruzar un río de orilla a orilla. Hubo veces en las que no pensaba que pudiera dar el siguiente salto o en las que ni siquiera veía la siguiente roca sobre la que saltar, y siempre alguien apareció para enseñarme cómo hacerlo o indicarme adónde ir. Un par de ellas prácticamente colocaron la roca justo delante de mí y me empujaron para que saltase. Todas ellas vieron más allá de mis circunstancias. Vieron mi yo auténtico” (p.287). Me ha parecido entrañable cuando comenta que cuando escuchó la canción Headlights de Eminem, inspirada en su madre que era adicta… “La letra de la canción me llegó al corazón y llamé a mi madre” (p.281).

Algo que me ha tocado es cuando comenta, siendo ella muy niña, la cara de asco y superioridad con las que en alguna ocasión les miraban personas de los servicios sanitarios y sociales que se personaban en su casa ante una sobredosis de sus padres. “A mi juicio, la adicción es consecuencia de la historia familiar, los traumas, la biología, el peso de las presiones y los juicios de la sociedad. La adicción se pone en marcha a partir de un deseo: no el de consumir una sustancia, sino el de escapar del dolor de los traumas y de las consecuencias de la pobreza. Mi formación me ha enseñado que las áreas de nuestro cerebro responsables del control conductual y del placer se activan de una manera diferente dependiendo del entorno en el que nos hayamos criado” (p. 291). Como señala más adelante, “vivimos en una sociedad profundamente desigual, y a los grupos que sufren no se les puede culpar por completo de los valores de referencia en los que se mantienen para sobrevivir. Contribuiría a romper el círculo negativo que dejásemos de juzgar a las personas y diseñáramos políticas para abordar las causas que están en el origen de la adicción” (p.292). Es fácil caer en el juicio cuando miras desde el privilegio. Algo que en clase me resulta muy complicado hacer ver al alumnado es la injusticia de la meritocracia [recomiendo la lectura del artículo “La ilusión del mérito: percepciones sobre el esfuerzo y talento en el trabajo”].

Katriona O’Sullivan indica que las desigualdades y disparidades van en aumento y que en este momento es más complicado que las personas pobres puedan acceder a programas como el que permitió que ella accediera a un título universitario. Con el tiempo ella trabajó en el equipo del programa de acceso y constató que dicho programa, al igual que otros similares, están concebidos con una mentalidad benéfica. “Esos programas piden a los solicitantes que demuestren su pobreza, su desigualdad, su valía, su motivación y su potencial. Y el sistema selecciona a aquellos que cree dignos del ‘regalo’ de acceder a una educación” (p. 298). Volvemos al tema del privilegio. Se está perdiendo mucho potencial porque no existe una verdadera igualdad de oportunidades. “En el sistema educativo necesitamos equidad, no igualdad. Si alguien no puede orientarse porque se está desmoronando el mundo a su alrededor, debemos elevarlo por encima de las nubes que lo ofuscan (…) No es casualidad que las personas de mi comunidad sean barrenderos, personal de limpieza y trabajadores del sector servicios, mientras que las personas de clase media sean médicos y abogados. Eso no se debe a una diferencia en la inteligencia. Se debe a las oportunidades, el dinero y el apoyo. Las clases medias nacen con esos tres elementos bajo el brazo; los pobres no tienen ni una pizca de ninguno de los tres. Y la verdad es que nos estamos perdiendo mentes brillantes que se quedan atrapadas en el pozo de la pobreza” (p.300).

Encuentro que la historia de Katriona O’Sullivan tiene muchos puntos en común con la narrada en el segundo libro que quiero comentar, Tan poca vida de Hanya Yanagihara. En este último se cuenta la historia de cuatro amigos que se conocen en la universidad a lo largo de varias décadas. Jude, uno de los protagonistas, quien fue abandonado de niño en un convento y tiene una larga historia de abusos y malos tratos, es el centro de la historia. Con el tiempo consigue salir de ese círculo, se hace abogado y tiene una brillante carrera profesional. Pero está roto, se siente indigno por cosas que hizo empujado por las circunstancias en su infancia y juventud. Su sufrimiento es tan grande que sólo consigue aplacarlo autolesionándose. Sólo el dolor físico consigue atenuar, al menos temporalmente, su dolor psíquico y emocional. Hay heridas que es difícil, casi imposible, curar y que desde fuera es complicado entender.

Me llevo un recordatorio importante, que ojalá se me grabe muy hondo: toda persona tiene derecho a luchar por un destino mejor, cada persona es terreno sagrado al que hay que acercarse con cuidado y respeto. “El descalzarse cuando se pisa terreno sagrado es común en muchas religiones. En las que provienen del judaísmo, tiene su origen en el Libro del Éxodo, en el que Dios, desde una zarza ardiente, se dirige a Moisés ordenándole: ‘Descálzate, porque el lugar en que estás es terreno sagrado’ (Éxodo 3:5)” (CVXe, s.f.).

Referencias



sábado, 8 de marzo de 2025

Historias que inspiran para coger la sirga

 


Este año he tenido la gran suerte de ser Jurado de los Premios Zirgari, que llevan su nombre en honor a las sirgueras de la ría de Bilbao, “aquellas mujeres trabajadoras que a finales del siglo XIX arrastraban a contracorriente las gabarras y otro tipo de embarcaciones con una cuerda o sirga desde El Abra hasta San Antón” (DFB, s/f). Y digo suerte porque me ha dado la oportunidad de conocer muchas historias inspiradoras que recuerdan la importancia y la necesidad de trabajar por la igualdad de oportunidades real, meta hacia la que lentamente vamos acercándonos, pero que parece no llegar nunca. Baste como dato lo señalado por el Foro Económico Mundial en su informe 2024 sobre la brecha de género: “Al ritmo actual de progreso, se tardará 134 años en alcanzar la plena paridad en 2158, es decir, dentro de unas cinco generaciones”. El año varía según la región del mundo, pero, de mantenerse, yo no lo veré. Además de ser lento, el avance es frágil. Lo vemos en situaciones como la pandemia en la que la brecha de género retrocedió una generación (FEM, 2021).

Afortunadamente no faltan mujeres, asociaciones y proyectos que trabajan de forma incansable por estrechar la brecha de género. Muestra de ello son las galardonadas de esta décima edición de los Premios Zirgari:

Premio Honorífico: Carmen Mijangos, “por su contribución a la investigación en química macromolecular y su incansable trabajo en favor de la igualdad en el ámbito académico y científico. Con una carrera que ha derribado barreras y ha abierto puertas a nuevas generaciones de investigadoras, Mijangos se ha convertido en un referente indiscutible en la lucha por la equidad en la ciencia” (DECSI, 2025) [ver semblanza y el discurso de Carmen Mijangos].

Premio a Entidad por la Igualdad: Mujeres con Voz (McV), “por su trabajo en la defensa de los derechos de las mujeres migradas. Su lucha contra la desigualdad estructural y su compromiso con el empoderamiento de las mujeres la han convertido en una organización esencial en el tejido social de Bizkaia” (DECSI, 2025) [ver página web y el discurso de Elizabet Gutiérrez Yax, representante de McV].

Premio a Proyecto por la Igualdad: Musika eta Zure Begirada (MZB), “innovador proyecto, impulsado por la Asociación eCivis, ha sido reconocido por su capacidad de sensibilizar a través de la música y el audiovisual. Su labor con adolescentes, a los que proporciona herramientas para cuestionar estereotipos de género y construir una sociedad libre de violencias, ha sido clave para su distinción en esta edición de los premios” (DECSI, 2025) [ver página web y el discurso de Sonia Prieto, representante de MZB].

Quiero destacar dos imágenes que me llevo de la Gala de entrega de premios por su gran fuerza evocadora. El comienzo, después de una breve presentación de Gurutze Beitia, la sala en silencio y a oscuras. Gospel Bilbao va entrando en fila y al ritmo de “Go Down Moses” (ver aquí), la voz de los esclavos y esclavas negros reclamando la dignidad, la libertad y los derechos. El final, la foto que abre esta entrada, mujeres comprometidas sujetando la sirga y caminando firmes hacia la igualdad (en mi mente al ritmo de “Go down Moses”) para todos y todas.


Referencias

Otros enlaces

miércoles, 8 de marzo de 2017

La igualdad también empieza en mí


En el Día Internacional de las Mujeres he elegido como título de esta entrada el lema de este año de la campaña de Emakunde del 8 de marzo de 2017 y como imagen uno de los carteles de la misma. Todos los años por estas fechas suelo trabajar en mi clase de Ética cívica y profesional el tema de los Derechos Humanos. Dentro de este tema dedico una atención especial a la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres ya que creo que es clave para el avance en el desarrollo de los derechos humanos. Y un tema que es especialmente sensible es el de la violencia contra las mujeres. Los datos hablan por sí solos:

Fuente: ONU Mujeres

Como señala Johan Galtung, uno de los sociólogos más reconocidos en temas de paz, en su artículo “Violencia,guerra y su impacto Sobre los efectos visibles e invisibles de la violencia”: “Es posible que la violencia sexual no deje heridas en el cuerpo, pero produce un trauma irreversible en el espíritu. Lo mismo ocurre con todas las formas de violencia corporal, ya que toda violencia es una violación, la invasión del santuario que es la privacidad del cuerpo; y la violencia sexual lo es doblemente”.

El 3 de febrero tuvo en la Universidad de Deusto, organizado por el Proyecto Inspira y la Plataforma Interdisciplinar de Género, el cine fórum sobre The Hunting Ground (El coto de caza), un documental que trata sobre el abuso sexual en las universidades de Estados Unidos y que fue premiado en el Festival de Sundance en 2015. Se contó con la participación en el debate de Esther Oliver, de la Universidad de Barcelona. Previamente a este documental, Kirby Dick (Director) y Amy Ziering (Productora) habían realizado otro aclamado documental, The Invisible War, que trataba el tema de los abusos sexuales dentro del ejército norteamericano (para ver el documental pinchar aquí). The Hunting Ground es un documental duro, pero que sitúa muy bien en una realidad común, aunque con distintos matices, en la mayoría de lugares del mundo. Voy a compartir aquí algunas de las ideas y datos que aparecieron tanto en el documental como en el posterior debate.

El comienzo es impactante… En las secuencias previas a los créditos iniciales se ve la reacción de distintas jóvenes al recibir la notificación de su admisión en la universidad elegida y el momento de su llegada a la misma… El mensaje es casi siempre el mismo, “este es vuestro momento”. Esas mismas jóvenes relatarán después que su experiencia en la universidad no fue exactamente lo que esperaban….

Algunos datos que tomé sobre la marcha… (se refieren a las agresiones en los campus universitarios norteamericanos exclusivamente)
  •     El 88% de las agresiones no se denuncian 
  •     En 2012 el 48% de las universidades reportaron cero agresiones sexuales 
  •     Un 8% de la población universitaria comete el 90% de las agresiones 
  •     Normalmente los agresores son reincidentes y cometen 6 agresiones de media

Uno puede preguntarse por qué se denuncian tan pocos casos… La explicación es sencilla… El proceso es muy largo… y muy doloroso.  Muchas de las protagonistas relataban que el proceso fue más agobiante que la propia agresión ya que fueron calumniadas y cuestionadas e incluso acosadas. Algunas comentaban que les hacían preguntas del tipo: “¿Por qué no gritaste? ¿Habías bebido?”… Y como alguna comentaba… “En ese momento te quedas quieta y te quieres morir…”. Las denuncias que acaban en una expulsión o que tienen consecuencias legales son un número insignificante. En algún caso el agresor fue expulsado después de haberse graduado (¿¿¿????)… Sin embargo, algunas de las mujeres agredidas dejan la universidad y sus sueños de hacer una carrera universitaria. Es muy impactante el testimonio de un padre cuya hija se quitó la vida después de haber sido agredida y no haber recibido apoyo, sino todo lo contrario. En el documental también se ve la imagen pública que transmiten los responsables de las instituciones, que choca con los hechos. También es muy interesante el testimonio de quien fuera guarda de seguridad en una universidad y dejara su puesto a la vista de la falta de apoyo y el trato que recibían algunas mujeres que habían sido agredidas. Él relata que tenían instrucciones de la dirección de que no se podía buscar e interrogar a jugadores de fútbol y atletas. Además, en este largo proceso puede haber víctimas de segundo orden, personas que apoyan a quienes han sufrido las agresiones y son despedidas. Es llamativo el caso de una profesora a la que despiden el mismo día que recibe un premio a la excelencia como profesora.

Una mención especial merecen las fraternidades. Son lugares en los que suceden muchas de las agresiones con la connivencia de sus miembros. En ellas el alcohol se utiliza como arma para hacer más vulnerables a las mujeres. En algunas de las fraternidades las pruebas de iniciación tienen que ver con dominar, e incluso violentar, a mujeres. Algunas de las protagonistas del documental comentan que hay una fraternidad cuyas siglas son Sigma Alpha Epsilon y que es conocida como Sexual Assault Expected (Agresión Sexual Esperada). La pregunta sería y por qué no se hace nada al respecto. Las fraternidades son unos grupos de poder muy importantes. Las mayores donaciones que reciben las universidades provienen de antiguos miembros de estas fraternidades. Hay una escena que me resultó especialmente dura en la que se ve a los miembros de una fraternidad que van a la puerta de una fraternidad en la que están mujeres recién incorporadas a la universidad aclamando…

“No es sí
Sí es anal”

Si algo quiero destacar como positivo del documental es que las protagonistas se presentan como supervivientes no víctimas. Dos de las protagonistas explican su proceso personal: de víctimas a supervivientes, y de ahí a activistas. En un artículo en el que se presentaba Bizirik (se definen en su web así: “Somos una Asociación de mujeres sobrevivientes a la violencia de género que hemos aprendido a usar nuestras alas para volar con (y desde) la libertad y la igualdad”) hablaban en un sentido parecido: “Prefieren que se resalte su capacidad de superación, de resiliencia, que son mujeres valientes, fuertes y con coraje. El hecho de poner el foco en estas fortalezas y no en la violencia a la que fueron sometidas es, a su juicio, una de las mejores estrategias para debilitar y deslegitimar al maltratador. Al mismo tiempo les convierte en un referente para las mujeres maltratadas”.

Algo que se señalaba en el documental y en lo que se insistió en el debate es en la importancia de las redes de apoyo y solidaridad. En nuestro contexto existe RAMMAS (Red de Apoyo a Mujeres Maltratadas por Asociaciones de Mujeres Supervivientes de Violencia). La comunidad es fundamental para prevenir y también para romper la ley del silencio.

La violencia de género es un problema de igualdad y la igualdad también empieza en mí…


viernes, 25 de noviembre de 2016

En el Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer…


El Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer fue establecido en 1999 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Transcribo las razones que da la ONU para la celebración de este día:
    
  • “La violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos”.
  • “La violencia contra la mujer es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género”.
  • “La violencia contra la mujer afecta e impide el avance en muchas áreas, incluidas la erradicación de la pobreza, la lucha contra el VIH/SIDA y la paz y la seguridad”. [Animo a ver el siguiente vídeo].
  • “La violencia contra las mujeres y las niñas se puede evitar. La prevención es posible y esencial”.
  • “La violencia contra la mujer sigue siendo una pandemia global. Hasta un 70% de las mujeres sufren violencia en su vida”. [Para quienes les gusten las cifras véanse los Hechos y cifras que aporta ONU Mujeres].
De los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible el Objetivo 5 marcado por la ONU es: “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”. En la explicación del objetivo se dice: “La igualdad entre los géneros no es solo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible”. La brecha de género es una realidad. En su informe de 2016 el Foro Económico Mundial señala que faltan todavía 170 años para que se cierre la brecha (se tienen en cuenta cuatro áreas: salud, educación, economía y política). El pronóstico ha empeorado desde que comenzó la crisis y difiere según regiones. Se han dado avances, sobre todo en el ámbito de la educación y de la salud. Hay evidencias de que a menor brecha mejores indicadores de crecimiento económico. [Véase este interesante artículo que lleva por título “Sin mujeres no hay desarrollo”].

Me ha gustado la Declaración de Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, en torno al día de hoy:  “Creemos en un mundo en el que las mujeres y niñas puedan realizarse y prosperar en paz del mismo modo que los hombres y niños, compartiendo y beneficiándose de sociedades que valoran sus habilidades y aceptan su liderazgo. Y eso es lo que intentamos conseguir con nuestro trabajo. La violencia contra mujeres y niñas tiene consecuencias devastadoras para las personas y la sociedad” [véase aquí la Declaración completa]. Lo veo claro, es necesario empoderar a mujeres y niñas y erradicar la violencia contra ellas. No sólo es una cuestión de justicia sino, probablemente, de supervivencia y de avance de la Humanidad. Hay un proverbio chino que me parece muy sugerente… “las mujeres sostienen la mitad del cielo”.

Hay voces que se alzan en contra del discurso del género. Recientemente he leído un artículo cuyo título ya da qué pensar “La ideología de género es ‘una reingeniería social perversa, totalitaria y basadaen mentiras’” . El artículo es una entrevista a una autora que ha publicado un libro que supuestamente “desmonta intelectualmente la ideología de género”. Transcribo algunas de las preguntas del periodista que muestran claramente una carga ideológica: “¿Y por qué el mundo educativo acepta tan pasivamente el adoctrinamiento de género, la perspectiva de género, la verborrea de género...?”; “La naturaleza siempre ‘se venga’ de las violaciones de la ley natural. ¿Se empieza a ‘vengar’ también de la ideología de género?”; “¿Hay una relación entre feminismo e incremento de las rupturas matrimoniales?”; “¿Niega usted entonces un factor esencialmente "machista" en ese tipo de violencia?”… Transcribo la respuesta  que da la autora a esta última pregunta: “La violencia sobre la mujer solo por ser mujer y sentirse el hombre superior es excepcional en los países igualitarios, pero se aplica como única causa. Y esto hace incrementar la ratio de tales hechos violentos…y criminaliza al varón, culpable por genes de tal violencia”. Posiciones como ésta parecen ignorar tanto la construcción histórica y social que supone el patriarcado como la existencia de distintas corrientes en el feminismo. Además, no creo que ayuden a erradicar un problema social que es muy serio y con unas raíces muy profundas. “Ni una menos”, “No es no”, “Si te pega no es amor”… son mucho más que movimientos o lemas. Son ‘gritos’ unánimes que deben calar en nuestras sociedades para que estas sean  más justas y más humanas.

Para terminar dejo un interesante instrumento elaborado por la Unidad Politécnica de Gestión con Perspectiva de Género, el Violentómetro


viernes, 16 de septiembre de 2016

Sobre las barreras

[He publicado esta entrada el 16.09.2016 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


Quiero compartir aquí algunas reflexiones sobre una experiencia relacionada con un proyecto de investigación en el que participo. Ciudades Amigables para Todas las Personas es una iniciativa de carácter interdisciplinar que nació en 2012. Está promovida por la Fundación Zerbikas (Centro Promotor de Aprendizaje y Servicio Solidario en Euskadi), participan tres equipos de investigación de la Universidad de Deusto: EDISPe, DeustoTech-Energy y eDucaR; las entidades de discapacidad física FEKOOR e IGON; y diversos municipios y centros educativos del País Vasco. En este proyecto las personas adolescentes son las protagonistas en todas las fases del proceso, en estrecha colaboración con los colectivos con discapacidad motora. Esto genera oportunidades de aprendizaje vivencial para ambos colectivos, que, además, tradicionalmente han estado alejados de la participación ciudadana.

El lunes 12 de septiembre acudimos al Colegio Santa María de Portugalete, que está muy involucrado en el proyecto desde su inicio,  y estuvimos toda la mañana con el alumnado de 4º de la ESO (92 personas en torno a 15 años, mucha vida, muchas hormonas...). En primer lugar hicimos un taller sobre discapacidad y les dimos unas instrucciones para el posterior mapeo que se hizo por grupos por la ciudad con el objetivo de analizar la accesibilidad urbana. Se hicieron 19 grupos: 10 de los cuales iban acompañados por una persona con movilidad reducida; el resto iban acompañados por un profesor o profesora del Colegio o por alguna de las 3 personas que íbamos de la universidad. Los grupos que no iban acompañados por personas de Fekoor llevábamos una silla de ruedas en la que se iban turnando los alumnos y alumnas.  Experimentaron el llevar y el ser llevados.

El martes 13 de septiembre el alumnado se desplazó a la Universidad de Deusto (UD) acompañado por un grupo de profesores y profesoras. Se dividieron en 3 grupos y en la primera parte de la mañana visitaron la UD, el FabLab, introdujeron los datos del mapeo del día anterior y realizaron una encuesta de evaluación; en la segunda parte se hizo un World Café y un acto de cierre.

Fueron dos días intensos  por todo lo que hubo que movilizar y porque también se produjeron movimientos internos en las personas participantes… El primer día en el taller se les planteó una pregunta: se le pidió a cada uno que pusiera en un pósit una palabra o palabras que relacionaran con la discapacidad. Señalaron, con una diferencia abrumadora respecto de otras palabras: silla de ruedas, problema y dificultad. El segundo día en la encuesta de evaluación (después del taller, los testimonios recibidos y el mapeo) las respuestas a la misma pregunta fueron mucho más elaboradas y con matices más positivos. Transcribo literalmente algunas de las respuestas:

“Discapacidad es una pequeña barrera, pero eso no significa que una persona con discapacidad sea diferente, ni mucho menos”. Una idea clave que se transmitió en el taller y los testimonios fue la de que las personas con discapacidad tienen necesidades, inquietudes, ilusiones, deseos y proyectos como todas las personas.
“Discapacidad es un término que se usa para personas con movilidad reducida, personas normales como tú y como yo que tiene algunas dificultades para poder moverse por el entorno pero que son como todos los demás”. Muchas veces el problema no es la discapacidad sino la accesibilidad. Los entornos pueden ayudar o pueden suponer barreras infranqueables. De ahí la importancia de hacer un buen mapeo y de realizar informes de accesibilidad que hagan posible introducir mejoras.
“Que no puede hacer algo como el resto de las personas, o que lo hace de distinta manera”.
“Tener algunos problemas para hacer las cosas solos”. Muchas personas descubrieron el papel clave de los asistentes personales, que les apoyan en aquello que no pueden hacer solos.
 “Felicidad, Ilusión por vivir la vida, Nunca rendirse...”.  Fue determinante el testimonio en persona de Marian y los vídeos visionados.
“La discapacidad es una prueba a afrontar que te cambia la vida, pero que gracias a ello descubres cosas”. En los testimonios se evidenció también cómo la determinación, la energía, el deseo han hecho posible que realizaran cosas que muchas personas sin discapacidad nunca lograrán. Diego Lastra, quien también colaborara con el proyecto, estuvo muy presente los dos días.

Quiero presentar también algunos datos relevantes de la evaluación que muestran cómo una actuación dirigida puede contribuir a cambiar conciencias. La nota de la accesibilidad de Portugalete se mantiene, aunque aparece ligeramente inferior (en la pregunta del primer día obtuvo una media de 6,2), lo que es claramente insuficiente. El 36% del colectivo ha tenido algún contacto con la discapacidad. Si lo pensamos bien a lo largo de nuestra vida todos nos vamos encontrando con la discapacidad, de forma temporal o permanente: puede ser desde el nacimiento, a raíz de un accidente o enfermedad, o por el mero paso de los años… Al principio el 50% entendían que “la accesibilidad es sólo un problema de personas con discapacidad”, dato que se redujo al 30% el segundo día. El 70% manifestó que ha cambiado su visión del entorno. El 75% ha cambiado su percepción de las  personas con discapacidad. El 90% cree que el software (plataforma abierta OpenStreetMap) es útil.  Marian nos animó a todos a tomarnos en serio el mapeo y la introducción de datos por lo que supone de mejora para quienes están en una situación parecida a la suya, para todas las personas que tienen una movilidad reducida.

La gran pregunta que me surge es ¿dónde están las barreras?...  ¿son peores las barreras físicas o las mentales? Muchas veces no sabemos cómo reaccionar, cómo relacionarnos con una persona con discapacidad. Es más, no sabemos ni cómo saludarlas (animo a ver este tutorial). En ocasiones nos frena la pena que sentimos ante lo que nos imaginamos que estas personas viven o lo que no viven. Y no quieren nuestra pena, quieren que veamos la persona que hay detrás de la silla, la persona más allá de la discapacidad. Más que pena tiene sentido hablar de compasión,entendida como empatía en acción; como movimiento y compromiso que surge de entender la situación y el dolor del otro.  Es necesario que todos nos comprometamos con lograr ciudades amigables para todas las personas.  


Para terminar, dejo aquí un vídeo con testimonios de los participantes en el proyecto en 2015.


NOTA - Además de los recursos humanos y materiales aportados por las entidades participantes, este proyecto cuenta con financiación de la Fundación Española de Ciencia y Tecnología FECYT (fomento de vocaciones científicas), el Ayuntamiento de Portugalete (fomento de vocaciones solidarias) y otras instancias públicas como la Diputación Foral de Bizkaia y el Gobierno Vasco.

domingo, 24 de abril de 2016

El peligro de la historia única


El origen de este post es una Charla TED de julio de 2009, “Chimamanda Adichie: El peligro de la historia única”, que cuenta con más de 10 millones de visitas.

Chimamanda se define como una “contadora de historias” y en la charla cuenta varias historias personales sobre el peligro de una historia única. Comentaré aquí algunas de ellas... Se presenta como una lectora y escritora precoz. Empezó a leer sobre los 4 años y sus primeros escritos los hizo sobre los 7. Relata que al principio leía historias sobre niños ingleses y americanos. Y los personajes sobre los que escribía eran como aquellos sobre los que leía: blancos y de ojos azules, jugaban en la nieve, comían manzanas y hablaban del tiempo. Ella, sin embargo, vivía en Nigeria, comía mangos y allí no se hablaba del tiempo porque no era necesario… Moraleja: somos muy vulnerables e influenciables ante una historia y más en la infancia… Esto me hace pensar lo importante que es lo que leen  nuestros niños y nuestros jóvenes, la mirada se educa desde muy temprano…

Todo cambió para ella cuando empezó a leer libros africanos; eso le salvó de ver una historia única y le ayudó a descubrir su propia voz. Otra historia que narra… En su casa tenían personal doméstico. Lo único que ella podía ver sobre Fidé, a quien su madre ayudaba mucho, era su pobreza. .. Su imagen pasó a ser otra después de que un día fue a su casa y estuvo con su familia. “Es así como creamos la historia única, mostramos a un pueblo como una cosa, una sola cosa,  una y otra vez, hasta que se convierte en eso”.  

La historia única tiene que ver con el poder.  Chimamanda explica que cuando piensa en el poder siempre le viene una palabra del idioma igbo (idioma hablado por la etnia igbo, localizada en lo que antes era Biafra), el sustantivo nkali, que significa “ser más grande que el otro”. En el mundo político y económico las historias se rigen por este principio. Todo depende de cómo y cuándo se cuenta, quién cuenta, cuántas historias se cuentan…  El poder no es sólo  la capacidad de contar la historia del otro, sino de hacer que esa historia sea la definitiva.  En alusión a su infancia  reflexiona que “todas estas historias me hacen quien soy;  pero si insistimos sólo en lo negativo sería simplificar mi experiencia y omitir muchas otras historias que me formaron”. La historia única crea estereotipos, y el peligro de los estereotipos no es que sean falsos, sino que son incompletos. Es imposible conectar con una persona o lugar sin entender todas sus historias. La historia única roba la dignidad de los pueblos, niega la igualdad, subraya las diferencias más que las similitudes. Acaba la conferencia con una reflexión excepcional. “Las historias importan. Muchas historias importan. Las historias se han usado para despojar y calumniar, pero las historias también pueden dar poder y humanizar. Las historias pueden quebrar la dignidad de un pueblo, pero también pueden reparar esa dignidad rota […] Cuando rechazamos la historia única, cuando nos damos cuenta de que nunca hay una sola historia sobre ningún lugar, recuperamos una suerte de paraíso”.

Según iba escuchando la conferencia me venían a la cabeza muchos ejemplos sobre el peligro de la historia única, en la Historia hay muchos y también en la mía propia… No hay más que pensar en todas los casos de discriminación y persecución, ya sea por causa política, religiosa, de orientación sexual… Detrás hay mucho miedo e incapacidad de ver lo que nos une, la humanidad… Detrás hay historias únicas que hemos asumido acríticamente… En mi vida he experimentado también en varias ocasiones esto… He tenido que reelaborar o revisar mis opiniones sobre el matrimonio, la familia, la homosexualidad, el aborto… cuando me han ‘golpeado’ cerca… Y digo ‘golpeado’ porque en un primer momento he vivido así, como una sacudida, lo que ha atacado mis creencias y valores…

La charla también me hacía pensar en la lucha feminista, en el patriarcado. Durante muchos, demasiados, años la historia de las mujeres ha sido contada e interpretada por hombres. La voz de la mujer ha sido silenciada o minusvalorada… Todo cambio hacia la real igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres pasa por superar la historia única.

Posteriormente he visto otra conferencia de Chimamanda que se ha convertido en libro, Todos deberíamos ser feministas, y que será leído por todos los estudiantes suecos de dieciséis años.  Al comienzo del libro Chimamanda se define como una “feminista feliz africana que no odia a los hombres y a quien le gusta llevar pintalabios y tacones altos para sí misma y no para los hombres”.

Revisemos nuestros prejuicios, clichés, estereotipos, historias únicas… Este es el primer paso necesario para relacionarnos en clave de igualdad; es el primer paso para hacer realidad los Derechos Humanos.

martes, 8 de marzo de 2016

En el Día Internacional de la Mujer: educar la mirada


Por diversas razones llevo días dándole vueltas al poder de las imágenes en la transmisión de estereotipos. Todo empezó con la noticia sobre la retirada del cartel que abre esta entrada por sexista. En él se anuncia la Emakumeen Bira, una de las carreras por etapas más importantes del ciclismo femenino en Europa, con la imagen de la ganadora de la edición del año pasado, Katarzyna Niewiadoma.

A la mañana siguiente de enterarme de la noticia, mientras estaba desayunando, les mostré el cartel a mis hijos y les pregunté qué les parecía. Primero vino Ander (2000) y tras mirarlo varias veces me dijo: “No entiendo… ¿por qué se le ve de espaldas?”. Después vino Xabier (1998) y me dijo que no entendía el cartel. Le comenté que anunciaba una carrera ciclista femenina y que había sido retirado, a lo que respondió… “Ahhhhhh… claro… porque la chica sale en plan sexi”.

Me parecieron tremendas algunas de las declaraciones del organizador de la carrera que se sentía “disgustado, aturdido y preocupado” por la reacción de la asociación que le sugirió darle una vuelta al cartel. En su opinión “la feminidad no está reñida con el feminismo (…) un beso es un gesto que no tiene que estar única y necesariamente asociado a una actitud sexual. Se besan los familiares, se besan los amigos y las amigas y en algunos países en lugar de darse la mano hasta los políticos se besan”. Por supuesto que la feminidad no está reñida con el feminismo… Y que los besos no tienen por qué conllevar un matiz sexual... Lo que es claramente cuestionable es la imagen estereotipada de la foto. Seguramente no es la más apropiada para el objetivo, promocionar un evento deportivo. ¿Qué es lo destacable? ¿el valor de haber ganado una prueba exigente físicamente o la imagen ‘perfecta’ y sexi después de haberlo hecho?

Probablemente nunca se hubiera utilizado una imagen equiparable para una carrera masculina. De hecho, en las propagandas de los eventos deportivos masculinos se suele poner en valor la fuerza, el esfuerzo, la fortaleza... Se utilizan imágenes en movimiento o que resaltan la llegada a la meta… Véase un ejemplo también de nuestro entorno:


Las imágenes tienen un gran poder de transmisión y educación. Es importante educar la mirada y la sensibilidad, tanto en hombres como en mujeres, desde la más tierna infancia. Existe una responsabilidad al elegir las imágenes (publicidad, carteles, artículos, libros…). Las imágenes causan un alto impacto, muchas veces transmiten de una forma no consciente. Y se puede hacer de forma diferente, es posible dar una imagen equilibrada y equiparable, siguiendo con el asunto del deporte. Veamos un ejemplo en el que lo que destaca es el poder, la fuerza, más allá del género…


El lema de la campaña de Emakunde de este año es “La desigualdad no nace, se hace. Podemos cambiarlo. Hagamos igualdad” y presenta la diferencia en los mensajes que reciben los jóvenes. En el caso de las chicas dichos mensajes están relacionados entre otros con la belleza, la bondad, la discreción, los cuidados y la dependencia; y en el caso de los chicos con la agresividad, el éxito, la ambición o la negación de los sentimientos. Esta campaña va en la línea de lo que estoy diciendo.

Animo a hombres y a mujeres a mirar las imágenes que nos encontramos con una actitud crítica y en clave de igualdad... “Hagamos igualdad”.

viernes, 7 de marzo de 2014

Soy feminista


Un año más conmemoramos el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. A quien no conozca la historia de esta simbólica fecha le invito a hacerlo (ver historia). Encabezo este escrito con una afirmación que a más de uno (y de una) les puede parecer extraña, incómoda, trasnochada, innecesaria, etc.

Hace más de doce años que defendí mi tesis doctoral sobre liderazgo femenino. Pasé unos cuantos años estudiando la situación de la mujer, cómo dirigían las mujeres, el techo de cristal, etc. Me llama la atención que pasado tanto tiempo podría suscribir las conclusiones referidas al momento actual, sin apenas cambiar nada. Ese hecho es significativo. La igualdad de oportunidades formal existe en muchas partes del mundo pero está lejos de darse en realidad. Persisten muchas discriminaciones indirectas y sutiles. Y podemos decir que las mujeres siguen siendo las más pobres entre los pobres. Urge dar la vuelta a la situación no sólo por cuestiones de justicia básica (recordemos el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros) sino también por estrategia, porque es la única vía para conseguir un mundo más humano y sostenible. Como señala el Informe de Desarrollo Humano 2013: "La inversión en desarrollo humano no tiene solo una justificación moral, sino que además buena educación, salud y buen bienestar social son esenciales para triunfar en una economía mundial más competitiva y dinámica. En particular, la prioridad de dicha inversión deben ser los más pobres; es necesario insertarlos en el mercado y aumentar sus oportunidades de subsistencia. La pobreza es una injusticia que puede y debe resolverse con acciones concretas. Existen recursos mundiales suficientes para lograr ese objetivo, si se dirigen hacia ese propósito".

Y mientras la igualdad de oportunidades no sea real (y lo hago extensivo a todos los grupos y colectivos que sufren discriminaciones) yo seguiré siendo feminista porque creo que empoderar a las mujeres hace avanzar en desarrollo humano. Entiendo empoderar como el apoyo para: a) la toma de conciencia de su situación y el aumento de su autoestima; b) la capacidad para tomar las riendas sobre la propia vida; c) la movilización para identificar sus intereses y transformar aquello que perpetúa la situación. No hay que identificar empoderar en términos de dominio sobre otros, sino de control de los recursos necesarios para el propio desarrollo. ¡Ojalá llegue el día en que deje de ser feminista porque ya no haga falta!

The girl effect: The clock is ticking