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jueves, 31 de agosto de 2023

Leer es peligroso


 “Todas las mujeres llevamos dentro una mujercita que nos empuja al sacrificio. Esa es la primera a la que debemos callar” (Gioconda Belli, entrevista en El País).

Hace unos años una amiga me regaló un libro con un título muy sugerente que me ha inspirado el de esta entrada, Las mujeres que leen son peligrosas. El autor del mismo, Stefan Bollmann, tiene un libro posterior titulado Las mujeres que escriben también son peligrosas. Estas vacaciones me propuse hacer una desconexión total y disfrutar de la lectura ya que durante el curso suelo acabar los días agotada y me cuesta tanto lo uno como lo otro. Y parece que lo estoy consiguiendo... He cogido un buen ritmo de lectura. A 21 de agosto ya llevaba leídos 8 libros. En esta entrada voy a recorrer y hacer una reflexión sobre algunos de ellos, escritos por mujeres.

En El país de las mujeres, Gioconda Belli, poeta y novelista nicaragüense, nos ofrece una utopía muy sugerente. En Fanguas, país imaginario que aparece en sus novelas, las mujeres han accedido al poder debido a una catástrofe natural, la erupción de un volcán, y mandan temporalmente a los hombres a casa a hacerse cargo de los hogares. ¿Cómo se imagina Viviana Sansón, la Presidenta, su partido, el que ha ganado las elecciones? (Por cierto, se llama PIE - Partido de la Izquierda Erótica y tiene un manifiesto muy interesante, Eldivanrojo, 2011). “Yo imagino un partido que proponga darle al país lo que una madre al hijo, cuidarlo como una mujer cuida su casa; un partido ‘maternal’ que blanda las cualidades femeninas con que nos descalifican, como talentos necesarios para hacerse cargo de un país maltratado como este. En vez de tratar de demostrar que somos tan ‘hombres’ como cualquier macho y por eso aptas para gobernar, hacer énfasis en lo femenino, eso que normalmente ocultan, como si fuera una falla, las mujeres que aspiran al poder: la sensibilidad, la emotividad” (Belli, 2023: 139). Su objetivo de gobierno, instaurar la paz, la libertad, el respeto, la igualdad entre hombres y mujeres, el ‘felicismo’. [Para profundizar en esta obra sugiero leer este trabajo de Olga  Roussou].

Ana Porras, periodista, escritora y organizadora de eventos, en el prólogo de Vacíos y otras taras, que reúne 23 relatos sobre mujeres, nos recuerda: “Con los años vamos engrosando la piel con desencantos, desilusiones, con todo aquello que pudo ser y no fue, con frustraciones, con el miedo a equivocarnos de nuevo, con los amaneceres que no vimos porque estábamos dormidos, con los atardeceres que nos recordaron que la vida es una cuenta atrás. Vamos engrosando la piel con capas que pesan, que nos fracturan los huesos, que esconden lo que quisimos ser, lo que soñamos. Ponemos parches a los vacíos intentando llenar los huecos con lo que vamos encontrando por ahí. Un poco de esto, un poco de aquello y un poco de esto otro. Y así los vacíos se hacen más grandes, más sonoros, más adversos; ganan espacio creando una nada mayor”. Muchas veces las mujeres hemos cubierto o tapado esos vacíos de forma inadecuada…

De Isabel Allende, escritora, feminista, filántropa, así como una de las autoras más leídas del mundo he leído dos libros. Violeta, en el que, como señala el resumen: “En una carta dirigida a una persona a la que ama por encima de todas las demás, Violeta rememora devastadores desengaños amorosos y romances apasionados, momentos de pobreza y también de prosperidad, pérdidas terribles e inmensas alegrías. Moldearán su vida algunos de los grandes sucesos de la historia: la lucha por los derechos de la mujer, el auge y caída de tiranos y, en última instancia, no una, sino dos pandemias” [Ver el interesante artículo-entrevista a la autora sobre el libro]. En el segundo, El viento conoce mi nombre, presente y pasado se entrelazan y narra la historia de dos niños, Samuel Adler, un niño judío al que su madre consigue enviar a Inglaterra para salvarle de la Austria nazi, y Anita Diez, que con siete años sube a un tren con su madre huyendo del peligro en El Salvador y que al llegar a la frontera de Estados Unidos es separada de su madre. Me quedo con un retazo de otro de los personajes, Leticia, porque refleja la realidad que sufren muchas mujeres: “La relación duró muy poco, porque pronto ella comprendió que estaba viviendo con dos hombres diferentes. El que todos conocían era bullanguero, servicial, generoso y ganaba un buen dinero en su oficio, pero no ahorraba, porque siempre estaba dispuesto a comprar cosas superfluas, apostar o prestarles a los amigos. Ella se enamoró de esa versión del hombre, el alma de la fiesta, pero descubrió que por dentro llevaba un monstruo agazapado, que emergía con el alcohol” (p.93).

Auri Lizundia, pseudónimo de Nerea Azkona, quien en plena pandemia creó con una socia AIEDI Faktoria, “una cooperativa de iniciativa social que apuesta por el acompañamiento y la capacitación para crear círculos virtuosos de personas felices en organizaciones sostenibles y que utiliza la Agenda 2030 y los ODS como hoja de ruta y las perspectivas sostenibles, de género, inclusiva e intercultural como brújula”, en Madre en duelo nos habla desde su experiencia de un tipo de violencia que muchas mujeres hemos sufrido sin saber su nombre, violencia obstétrica. “Las mujeres sufrimos violencia machista en muchos ámbitos. En realidad importa bien poco lo que nos pase: la cuestión es violentarnos. Y, cuando hablamos de embarazos, partos y pospartos, la violencia obstétrica e institucional entra en juego. No es una violencia nueva para nosotras, pero son momentos en que las cotas llegan a niveles altísimos e incluso a contrasentidos (…) Cuando hablamos de mujeres y de sus derechos, la sociedad tiene la luz desenfocada. Si nos matan, el foco se pone en nosotras en vez de en los agresores. Si nos quedamos embarazadas, el foco se pone en lo que se está gestando, por lo que el aborto será estigmatizado y, si el bebé nace muerto, como veremos, la luz del foco directamente se apaga” (pp.9-12).

Presentado cada uno de los libros, ¿por qué leer es peligro? A mí, leer historias de mujeres contadas por mujeres me reafirma en el feminismo. Me encanta escuchar la voz de las mujeres sin intermediarios. Me hace aún más consciente de las dificultades, obstáculos, miedos que las mujeres viven y han vivido a lo largo de la historia, así como de lo necesario que es seguir trabajando para que la igualdad real se haga efectiva. ¡Ojalá llegue el día en que el feminismo no sea necesario! Además, las conquistas son frágiles, muy frágiles. ¡Que se lo digan a Viviana Sansón, la Presidenta del PIE, que sufre un atentado porque los hombres se sienten amenazados por la nueva posición de las mujeres en Fanguas! (El país de las mujeres, Gioconda Belli). O a las mujeres y niñas migrantes, o a las atrapadas en conflictos bélicos, o a aquellas que viven bajo ciertas dictaduras… Y que conste que soy muy consciente de que escribo esto desde el lado del privilegio.

Además, estas lecturas coinciden en el tiempo con un hecho real que ejemplifica a la perfección el machismo imperante, el beso en la boca no consentido de Luis Rubiales (Presidente de la Real Federación Española de Fútbol) a Jenni Hermoso (Jugadora de la Selección de fútbol española) en la ceremonia de entrega de medallas del Campeonato Mundial de Fútbol Femenino 2023. Cuando escuché la supuesta excusa que Rubiales dio en un vídeo no daba crédito: “Pues, porque en un momento de máxima efusividad, sin ninguna mala intención, sin ninguna mala fe, pues bueno, ocurrió lo que ocurrió, yo creo que de manera muy espontánea (…) Repito: sin mala fe por ninguna de las dos partes” (ver Labari, 2023). ¿Ninguna de las dos partes? ¿Alguna vez se entenderá plenamente qué significa el consentimiento? Y la guinda la puso con el discurso en la Asamblea de la Federación [Animo a leer el artículo de mi compañera de universidad, Gutiérrez (2023)]

Para terminar, una poesía y una recomendación, el documental Woman, realizado a través de 2000 entrevistas en 50 países, que es “un mensaje de amor y esperanza enviado a todas las mujeres del mundo. Un intento de comprender su vida, medir el progreso realizado, pero también todo lo que queda por hacer”.

Referencias




   

lunes, 11 de marzo de 2019

Educar en el feminismo


[He publicado esta entrada el 11.03.2019 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Llevo mucho tiempo pensando y repensando el feminismo: qué supone y a quiénes atañe. Todos los años en la asignatura de Ética cívica y profesional incluyo, dentro del tema de los Derechos Humanos, varias sesiones en las que reflexionamos sobre la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Sigue sorprendiéndome la reacción de la clase, las distintas sensibilidades y el grado de machismo que aún persiste. Recientemente he leído un ensayo breve de una inspiradora mujer, Chimamanda Ngozi Adichie, en el que responde a la pregunta que le hace una amiga de “cómo criar a su hija para que fuera feminista” (p.11). La niña se llama Chizalum. Voy a reaccionar aquí a algunos de los quince consejos que la autora aporta. Como madre de dos hijos varones y feminista convencida muchas veces me asalta la duda de si estaré educando a mis hijos en el feminismo. El feminismo no es cosa de mujeres…

«Si no les ponemos a nuestros hijos la camisa de fuerza de los roles de género les dejamos espacio para que alcancen su máximo potencial. […] No la valores de acuerdo con lo que debería ser una niña. Valórala pensando en la mejor versión de sí misma» (p.32). Hombres y mujeres hemos sufrido mucho, a lo largo de la historia, a consecuencia de lo que se espera de unos y otras. Y seguramente la humanidad ha perdido mucho talento por ello. Cuanto mejor es tratar a las personas con toda su potencialidad como el diamante en bruto que cada una lleva dentro… Puro Efecto Pigmalión. Cada persona debe aspirar a ser la mejor versión de sí misma.

En el arduo camino hacia la igualdad de oportunidades hay machismos invisibles o muy sutiles (véase lo que Luis Bonino llama micromachismos) que van en contra de la autonomía de las mujeres. «Cuidado con el peligro de lo que yo llamo Feminismo Light. Es la idea de la igualdad femenina condicional […] emplea analogías como ‘Él es la cabeza y tú el cuello’. […] Aún más preocupante, dentro del Feminismo Light, es la idea de que los hombres son superiores por naturaleza pero deben ‘tratar bien’ a las mujeres. […] recurre al lenguaje de la ‘permisión’» (p.36). El feminismo light es una forma de machismo invisible y muchas veces proviene de mujeres. Pero, como dice Agustina Rinaldi, se puede detectar y atacar.

Si realmente queremos avanzar en igualdad de oportunidades tenemos que repensar el poder. «Nos han condicionado tanto con que el poder es masculino que una mujer poderosa nos parece una aberración. Y como tal la vigilan. […] Juzgamos más duramente a las mujeres poderosas que a los hombres poderosos. Y el Feminismo Light lo hace posible» (p.40). Mi tesis doctoral fue sobre liderazgo femenino. Desde que la hice tengo el firme convencimiento de que uno de los temas clave en el liderazgo es el uso del poder. El liderazgo es servicio y para ampliar el poder hay que compartirlo. Esto pasa por cuestionar muchos prejuicios y estereotipos. Necesitamos modelos de mujeres poderosas que hacen un buen uso de su poder (y también de hombres).

«En la idea de que las mujeres necesitan ser ‘reverenciadas’ y ‘defendidas’ subyace una actitud de superioridad […] la premisa de la caballerosidad es la debilidad femenina» (p.48). He de reconocer que, por educación y tradición, me ha costado mucho hacerme consciente de esto. No se trata de educar en caballerosidad sino en un profundo respeto consciente de la dignidad e igualdad de todos los seres humanos.

Probablemente una de la enseñanzas que más daño nos ha hecho a las mujeres es la de la obligación de agradar, la importancia de encajar. Esto, seguramente, tiene mucho que ver con una gran dificultad que tenemos muchas mujeres, la de decir que no y expresar nuestros pensamientos y deseos. «Enseñamos a las niñas a gustar, a ser buenas, a ser falsas […] Muchas niñas dedican demasiado tiempo a tratar de ser ‘buenas’ con la gente que les hace daño. Muchas niñas piensan en los ‘sentimientos’ de quienes les agreden. Es la consecuencia catastrófica de la obligación de gustar» (p.58). Y tiene mucha relación con otro tema en el que también tenemos mucho que aprender y desaprender, la relación con nuestro cuerpo (y con el deseo), que está muy marcado por una dañina lacra, la vergüenza. «Dile que su cuerpo le pertenece a ella y solo a ella, que nunca debería sentir la necesidad de decir ‘sí’ a algo que no quiera o para lo que se sienta presionada. Enséñale que decir ‘no’ cuando ‘no’ le parece lo correcto es motivo de orgullo» (p.77).

Quienes atacan el feminismo, quién sabe si por desconocimiento o con alguna intención no muy confesable, nos venden la imagen de las feministas como unas mujeres ‘desnaturalizadas’. «No creas que criar a una feminista consiste en obligarla a rechazar la feminidad. Feminismo y feminidad no se excluyen mutuamente» (p.66). Del mismo modo se aferran a la tradición y a las normas sociales como si éstas fueran inamovibles y no como la creación humana que son. «Enseña a Chizalum que la biología es una materia interesante y fascinante, pero que no debe aceptarla como justificación de la norma social. Porque las normas sociales las crean los seres humanos y no hay ninguna norma social que no pueda cambiarse» (p.75). Y hay una creación muy relevante y que tiene importantes consecuencias para la vida, el lenguaje. Un lenguaje no inclusivo invisibiliza (véase este interesante artículo).

Quizá lo más importante para educar en feminismo es educar en la diferencia, que es una gran riqueza y oportunidad. «Háblale sobre la diferencia. Convierte la diferencia en habitual. […] Y no es para que sea justa o buena, sino simplemente para que sea humana y práctica. Porque la diferencia es la realidad de nuestro mundo» (p.88).

Para terminar quiero compartir la charla TED de Chimamanda Adichie titulada Todos deberíamos ser feministas en la que afirma algo con lo que no puedo estar más de acuerdo: «Feminista es un hombre o una mujer que dice: ‘Sí, hay un problema con el género tal como existe hoy, y hay que solucionarlo. Tenemos que hacerlo mejor’». Estoy orgullosa de ser feminista y luchar por un mundo mejor para todas las personas y espero estar educando en el feminismo ¿Y tú?


Referencias

Adichie, Chimamanda Ngozi (2017). Querida Ijeawele. Cómo educar en el feminismo. Barcelona: Literatura Random House.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Acoso sexual de segundo orden… y tú qué hiciste…


[He publicado esta entrada el 04.12.2017 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

El acoso sexual es todavía en gran medida un tema tabú, un secreto a voces ante el que no se actúa suficientemente (está presente incluso en el Parlamento Europeo). Parece que nadie se atreve a poner nombre a lo que siempre ha existido... y de lo que no se habla se invisibiliza. El pasado 25 de noviembre asistí al Symposium “Acoso Sexual de Segundo Orden: clave para eliminar la violencia de género”, organizado por la Plataforma de Género de la Universidad de Deusto. Participaron en el mismo:
  • Ana Vidu, Investigadora de la Facultad de Derecho.
  • Leire Gartzia, Profesora de Deusto Bussiness School.
  • Estibaliz Linares, Investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.
  • Maria Luisa Jaussi. Berritzegune Nagusia, Departamento de Educación.
  • Cristina Pulido Rodríguez, Directora del Diario Feminista y profesora de periodismo de la Universidad Autónoma de Barcelona.
  • Modera y dinamiza: Rocío García Carrión, Equipo eDucaR (Ikerbasque Research Fellow)
Una idea marcó toda la jornada, y resume, para mí, todo lo allí expuesto: “Toda persona que ataca a quien defiende a las víctimas de acoso sexual está haciendo acoso sexual de segundo orden”. Como señala la cita de apertura de esta entrada “Si no eres parte de la solución eres parte del problema” (Ruth Milkman). Hay que defender a quien defiende. No se puede erradicar la violencia de género sin eliminar el acoso sexual de segundo orden, que se puede definir como: “la violencia física y/o psicológica contra las personas que apoyan a las víctimas de acoso sexual. Algunas personas, grupos e instituciones que apoyan a las supervivientes se convierten en víctimas de violencia cuando las acompañan en el proceso de denuncia o cuando las defienden frente a la re-victimización”.

Hay muchos testimonios que muestran cómo este acoso de segundo orden, que está presente en todos los ámbitos de la vida, también se da en la universidad.  Patricia Melgar Alcantud , investigadora de CREA y profesora de la Universitat de Girona, señala en un artículo de elperiodico.es: “Si David quiere luchar contra Goliat que no parta de que el resto de compañeros y compañeras se pondrán del lado de la víctima. Aquellos y aquellas que en las reuniones de departamento y las juntas de facultad, cuando yo explicaba los hechos, miraron hacia otro lado se convirtieron en cómplices”. [Para profundizar puede ser de interés ver este extracto del documental  "Voces contra el silencio"].

Parte del problema tiene que ver con lo que se denomina el iceberg de la violencia machista, “o aquella percepción social de que esta violencia solo ocurre cuando violan a una chica, o un hombre mata a su pareja, o un chico pega a su novia. […] Hemos aprendido a contar las víctimas de estas formas más visibles de violencia, pero seguimos sin entender bien el fenómeno de la misma, precisamente por su enorme tamaño y por la diversidad de formas que adopta” (Clara Polo Sabat). La siguiente infografía de Amnistía Internacional habla por sí sola. Y este iceberg  se ha hecho mayor con la incidencia de las redes sociales.


Quienes sufren acoso sexual sufren una triple tortura derivada de la ley del silencio que impone el agresor valiéndose de su poder. “Tortura cuando son acosadas. Tortura cuando denuncian. Y la última tortura, la que parece no acabar nunca: el penoso proceso al que se enfrentan después” (Marta Fernández).  Este hecho lo hemos visto recientemente con en el caso de la joven que sufrió una agresión sexual en Sanfermines de 2016 y que ha hecho que muchas voces se alcen diciendo “Yo sí te creo”.

Para erradicar esta violencia la estrategia más eficaz es la intervención del testigo. Como comenta Ramón Flecha, “el mejor lema internacional de la convivencia es bystander intervention, es decir, todos y todas a una; y también saben que una versión más larga de ese lema es bystander intervention begins by you, es decir, el todas y todos a una comienza por ti”. Es fundamental crear redes de solidaridad y de apoyo a las víctimas. Algunos ejemplos de éstas son:  Asociación de Ayuda a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia Doméstica [presenta unos pasos y pautas de actuación muy interesantes] o la  Red solidaria de víctimas de violencia de género en las universidades.

Y también es importante crear lazos tanto de sororidad como  de hermandad entre hombres. Son muy bellas las palabras de Marcela Lagarde y de los Rios “¿Qué habría sido de las mujeres en el patriarcado sin el entramado de mujeres alrededor, a un lado, atrás de una, adelante, guiando el camino, aguantando juntas. ¿Qué sería de nosotras sin nuestras amigas? ¿Qué sería de las mujeres sin el amor de las mujeres?”

Una experiencia muy interesante es la de creación de espacios educativos libre de violencia a través del modelo dialógico de prevención y resolución de conflictos. Se trata de socializar a niños y niñas vaciando de atractivo la violencia y dotándoselo a la no violencia y a quien la defiende, y de crear las condiciones para perder el miedo. Como señaló María Luisa Jaussi “quienes apoyan no son ‘buenazos’ o ‘pobrecitos’, son valientes (…) romper el silencio es de valientes, no de chivatos”. Una experiencia exitosa es El club de los valientes de la comunidad de aprendizaje CPI Sansomendi IPI (Vitoria).

Cristina Pulido, Directora del Diario Feminista, habló de cómo existen toda una serie de recomendaciones internacionales sobre cómo cubrir las noticias; además, existen dos opciones editoriales: 1) perpetuar el acoso y 2) contribuir a su solución. El diario que dirige vio la luz el 25.11.2017, y obtuvo casi 5000 visitas en las primeras 48 horas. Reproduzco aquí una parte del Editorial del día del lanzamiento:
“Diario Feminista, será una publicación diaria que trate de todos los temas que hablan otros periódicos también de calidad, pero con una orientación que incluya el mismo tiempo la igualdad y la diferencia de las mujeres, así como el conjunto de derechos humanos de todas las personas. Diario Feminista por otro lado, no es una publicación sobre temas de género sino una publicación sobre todos los temas tratados desde una perspectiva feminista (…) Diario Feminista, se enmarca dentro del sueño de muchas mujeres de lograr sociedades más libres e igualitarias a través de crear un entorno seguro también desde el ámbito de los medios de comunicación. Un tratamiento periodístico feminista, libre de discursos sexistas y posicionado en contra de la violencia de género y el racismo.  Desde una opción plural, donde el único límite es el marcado por la Declaración de los Derechos Humanos, basado en evidencias y no conjeturas, manipulaciones o mentiras, así como en la transparencia, respetando los códigos éticos internacionales periodísticos.”.
Un apunte para que cada uno reflexione… Llegará el momento de rendir cuentas… “Tú estabas allí ¿qué hiciste para apoyar?” Para terminar os dejo un vídeo sobre las I Jornadas sobre el Acoso Sexual de Segundo Orden, celebradas en Barcelona los días 19 y 20 de diciembre de 2016.

viernes, 25 de noviembre de 2016

En el Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer…


El Día Internacional de Eliminación de la Violencia contra la Mujer fue establecido en 1999 por la Asamblea General de las Naciones Unidas. Transcribo las razones que da la ONU para la celebración de este día:
    
  • “La violencia contra la mujer es una violación de los derechos humanos”.
  • “La violencia contra la mujer es consecuencia de la discriminación que sufre, tanto en leyes como en la práctica, y la persistencia de desigualdades por razón de género”.
  • “La violencia contra la mujer afecta e impide el avance en muchas áreas, incluidas la erradicación de la pobreza, la lucha contra el VIH/SIDA y la paz y la seguridad”. [Animo a ver el siguiente vídeo].
  • “La violencia contra las mujeres y las niñas se puede evitar. La prevención es posible y esencial”.
  • “La violencia contra la mujer sigue siendo una pandemia global. Hasta un 70% de las mujeres sufren violencia en su vida”. [Para quienes les gusten las cifras véanse los Hechos y cifras que aporta ONU Mujeres].
De los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible el Objetivo 5 marcado por la ONU es: “Lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas”. En la explicación del objetivo se dice: “La igualdad entre los géneros no es solo un derecho humano fundamental, sino la base necesaria para conseguir un mundo pacífico, próspero y sostenible”. La brecha de género es una realidad. En su informe de 2016 el Foro Económico Mundial señala que faltan todavía 170 años para que se cierre la brecha (se tienen en cuenta cuatro áreas: salud, educación, economía y política). El pronóstico ha empeorado desde que comenzó la crisis y difiere según regiones. Se han dado avances, sobre todo en el ámbito de la educación y de la salud. Hay evidencias de que a menor brecha mejores indicadores de crecimiento económico. [Véase este interesante artículo que lleva por título “Sin mujeres no hay desarrollo”].

Me ha gustado la Declaración de Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, en torno al día de hoy:  “Creemos en un mundo en el que las mujeres y niñas puedan realizarse y prosperar en paz del mismo modo que los hombres y niños, compartiendo y beneficiándose de sociedades que valoran sus habilidades y aceptan su liderazgo. Y eso es lo que intentamos conseguir con nuestro trabajo. La violencia contra mujeres y niñas tiene consecuencias devastadoras para las personas y la sociedad” [véase aquí la Declaración completa]. Lo veo claro, es necesario empoderar a mujeres y niñas y erradicar la violencia contra ellas. No sólo es una cuestión de justicia sino, probablemente, de supervivencia y de avance de la Humanidad. Hay un proverbio chino que me parece muy sugerente… “las mujeres sostienen la mitad del cielo”.

Hay voces que se alzan en contra del discurso del género. Recientemente he leído un artículo cuyo título ya da qué pensar “La ideología de género es ‘una reingeniería social perversa, totalitaria y basadaen mentiras’” . El artículo es una entrevista a una autora que ha publicado un libro que supuestamente “desmonta intelectualmente la ideología de género”. Transcribo algunas de las preguntas del periodista que muestran claramente una carga ideológica: “¿Y por qué el mundo educativo acepta tan pasivamente el adoctrinamiento de género, la perspectiva de género, la verborrea de género...?”; “La naturaleza siempre ‘se venga’ de las violaciones de la ley natural. ¿Se empieza a ‘vengar’ también de la ideología de género?”; “¿Hay una relación entre feminismo e incremento de las rupturas matrimoniales?”; “¿Niega usted entonces un factor esencialmente "machista" en ese tipo de violencia?”… Transcribo la respuesta  que da la autora a esta última pregunta: “La violencia sobre la mujer solo por ser mujer y sentirse el hombre superior es excepcional en los países igualitarios, pero se aplica como única causa. Y esto hace incrementar la ratio de tales hechos violentos…y criminaliza al varón, culpable por genes de tal violencia”. Posiciones como ésta parecen ignorar tanto la construcción histórica y social que supone el patriarcado como la existencia de distintas corrientes en el feminismo. Además, no creo que ayuden a erradicar un problema social que es muy serio y con unas raíces muy profundas. “Ni una menos”, “No es no”, “Si te pega no es amor”… son mucho más que movimientos o lemas. Son ‘gritos’ unánimes que deben calar en nuestras sociedades para que estas sean  más justas y más humanas.

Para terminar dejo un interesante instrumento elaborado por la Unidad Politécnica de Gestión con Perspectiva de Género, el Violentómetro


viernes, 7 de marzo de 2014

Soy feminista


Un año más conmemoramos el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. A quien no conozca la historia de esta simbólica fecha le invito a hacerlo (ver historia). Encabezo este escrito con una afirmación que a más de uno (y de una) les puede parecer extraña, incómoda, trasnochada, innecesaria, etc.

Hace más de doce años que defendí mi tesis doctoral sobre liderazgo femenino. Pasé unos cuantos años estudiando la situación de la mujer, cómo dirigían las mujeres, el techo de cristal, etc. Me llama la atención que pasado tanto tiempo podría suscribir las conclusiones referidas al momento actual, sin apenas cambiar nada. Ese hecho es significativo. La igualdad de oportunidades formal existe en muchas partes del mundo pero está lejos de darse en realidad. Persisten muchas discriminaciones indirectas y sutiles. Y podemos decir que las mujeres siguen siendo las más pobres entre los pobres. Urge dar la vuelta a la situación no sólo por cuestiones de justicia básica (recordemos el artículo 1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos "Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros) sino también por estrategia, porque es la única vía para conseguir un mundo más humano y sostenible. Como señala el Informe de Desarrollo Humano 2013: "La inversión en desarrollo humano no tiene solo una justificación moral, sino que además buena educación, salud y buen bienestar social son esenciales para triunfar en una economía mundial más competitiva y dinámica. En particular, la prioridad de dicha inversión deben ser los más pobres; es necesario insertarlos en el mercado y aumentar sus oportunidades de subsistencia. La pobreza es una injusticia que puede y debe resolverse con acciones concretas. Existen recursos mundiales suficientes para lograr ese objetivo, si se dirigen hacia ese propósito".

Y mientras la igualdad de oportunidades no sea real (y lo hago extensivo a todos los grupos y colectivos que sufren discriminaciones) yo seguiré siendo feminista porque creo que empoderar a las mujeres hace avanzar en desarrollo humano. Entiendo empoderar como el apoyo para: a) la toma de conciencia de su situación y el aumento de su autoestima; b) la capacidad para tomar las riendas sobre la propia vida; c) la movilización para identificar sus intereses y transformar aquello que perpetúa la situación. No hay que identificar empoderar en términos de dominio sobre otros, sino de control de los recursos necesarios para el propio desarrollo. ¡Ojalá llegue el día en que deje de ser feminista porque ya no haga falta!

The girl effect: The clock is ticking

martes, 17 de diciembre de 2013

Temor vs. Empoderamiento


Temor vs. Empoderamiento es el título de una Jornada a la que asistí ayer, 16 de diciembre de 2013, en el Bilbao Aretoa UPV. Me llevó a ella mi interés por los temas que ahí se trataban: jóvenes, redes sociales, feminismo...

En primer lugar presentó el estudio La desigualdad de género y el sexismo en las redes sociales. Quiero destacar dos de las conclusiones del mismo (el subrayado es mío):
"Las chicas, como conclusión a destacar, son las grandes usuarias de la comunicación social a través de las redes. En comparación con los chicos, ellas describen en sus perfiles situaciones más personales e íntimas; exponen con mayor frecuencia fotografías, autofotos y fotos sensuales y utilizan más frecuentemente las redes sociales como espacio de relación con sus amistades. Al tiempo que se exponen personalmente más que los chicos, también reciben más solicitudes de amistad; más propuestas de desconocidos y proposiciones sexuales; conocen competiciones donde son puntuadas por su físico. Las chicas viven en las redes sociales un riesgo a ser acosadas y una vulnerabilidad mayor que los chicos" (Estébanez y Vázquez, 2013: 102).
"Podemos afirmar también que el sexismo que se observa en las redes sociales tiene una mayor intensidad que en la relación cara a cara. La violencia simbólica a la que chicas y chicos se exponen a todas horas y la facilidad de enviar mensajes a través de las redes sociales, sin la dificultad de enfrentar el acto delante de la otra persona, imprimen desigualdades y violencias que no podemos pasar por alto" (Estébanez y Vázquez, 2013: 102).
La intervención de Ianire Estébanez, psicóloga y ciberactivista, bloguera "Mi novio me controla lo normal" y responsable de "Yo ligo, yo decido" llevaba por título "Educando sobre redes sociales desde la participación". Según ella las generaciones audiovisuales se han socializado en el sexismo y la diferencia, basta con ver los mensajes que transmiten los reality show (las tías buenas y ñoñas; los tíos fuertes y competitivos). En las redes sociales hay muchas facilidades para conectar y conocer gente. Las adolescentes reciben dos mensajes contradictorios: por un lado, hay que ser sexy; por otro, cuando lo eres te expones a ser etiquetada de forma negativa. Esta dualidad no es un fenómeno nuevo y no afecta igual a chicos y chicas. Las adolescentes siguen recibiendo el mensaje del amor como salvación. Es fundamental que te quieran. Si con 15 años no tienes novio te arriesgas a convertirte en la 'solterona de los gatos'. El amor es fuente de conflictos pero es la 'pastilla' que te da la felicidad. El amor te ata y conlleva posesividad. Estos mensajes tienen consecuencias muy negativas y no ayudan a establecer relaciones en un plano de igualdad; además de reproducir ciberviolencias con un sexismo fuerte.

La imagen que se transmite de las redes sociales con relación a la juventud es muy negativa, y está asociada con el miedo: "No subas fotos", "No aceptes a desconocidos"... Todos estos mensajes inciden en que tú eres la responsable de lo que pase, son mensajes limitadores de la libertad, tienen mucha carga de culpabilidad; y, además, no dan alternativas. ¿Desde qué posición se educa sobre las redes sociales? Los centros educativos las tienen capadas; las charlas las dan policías; el profesorado no participa; los mensajes de los adultos se resumen a "las redes sociales son peligrosas"... De esta manera también estereotipamos a los y las jóvenes. Muchas veces se mandan mensajes desde fuera, sin conocer ni participar en ellas, y sin escuchar qué es lo que ellos y ellas hacen.

¿Subir fotografías es malo? ¿Tener muchas amistades en las redes es malo? Todo depende de para qué las uses y que tengas claro lo que quieres tener como público y como privado, qué quieres que llegue a cualquiera y qué no. Son herramientas de comunicación muy buenas y muy potentes. Tienen la potencialidad de transmitir mensajes de forma muy rápida, incluso a personas y colectivos a los que en principio no accederías. "Las redes son un espacio de control porque son un espacio de libertad. Se puede ESTAR, con mayúsculas, desde una posición de libertad y de poder" (Ianire Estébanez)

Ianire ha dado algunas pautas para educar sobre las redes sociales:
  • No hay que mandar mensajes 'consejiles', hay que ayudarles a que decidan y construyan lo que quieren ser y lo que desean compartir con otros. 
  • Hay que educar desde la experiencia y el humor. Las mejores reflexiones se hacen desde dentro. 
  • Es bueno hacer encuentros para escuchar directamente y permitir la participación de los y las jóvenes. 
  • En las redes sociales se pueden hacer grupos y redes de apoyo.
  • Debemos transformar los mensajes que reciben. Debemos acercar el feminismo y la diversidad a las redes. 
  • Responsabilidad-seguridad vs. decisión. Tú decides qué subes, decides qué es intimidad...
  • "Si soy YO en internet dejo de ser un objeto" (Ianire Estébanez). Otros pueden hablar de mí, pero yo también puedo hablar de mí. 
La exposición de June Fernández, periodista y bloguera, directora de Pikara Magazine se titulaba "Referentes feministas contra las imposiciones de género". Según June existen tres prejuicios a desterrar:
  • Prejuicio 1: "Peligros de la red". Damos por supuesto que vivimos en entornos igualitarios, justos, respetuosos, etc. y que el peligro está en la red. La vida real no es idílica. Además, internet puede ser un contexto para encontrar mensajes alternativos, personas con nuestra misma posición ideológica, alianzas, complicidades...
  • Prejuicio 2: "La vida virtual te desconecta de la vida real". Ciertamente hay riesgos de mal uso y abuso pero también se puede utilizar la vida virtual para reforzar lo que haces.
  • Prejuicio 3: "Ten cuidado". A las mujeres se nos ve como consumidoras pasivas. Sin embargo, hay quienes generan contenidos y discursos alternativos, como por ejemplo Feministas Ácidas.
June también presentó algunas pautas para educar a los y las jóvenes sobre el tema:
  • Intimidad. Es un hecho que las chicas se exponen más porque muestran más sus sentimientos, pero esto puede servir para empoderar; se puede utilizar para desarrollar habilidades relacionadas con la inteligencia emocional. Hay que ver cómo dar un buen uso. Hay grupos privados seguros en los que se pueden compartir experiencias y abrir debates.
  • Autofotos y representaciones del cuerpo. ¿Es efectivo decirles que no suban fotos? Se puede mostrar el cuerpo desde una actitud de afirmación personal y no buscando la aprobación de otros. Hay que buscar representaciones no sexistas. 

  • Potencialidades. Se puede hacer llegar a los y las jóvenes mensajes feministas de forma directa, rápida y viral. Ejemplos de esto son Memes Feministas  y Beldur barik o la Marcha de las putas, que tuvo su origen en Canadá y pronto se extendió a otros países. Además, las redes pueden permitir espacios en los que compartir estrategias contra el acoso, hacer terapia colectiva o servir de ciberlaboratorio para implementar algunas de las estrategias. 
Asistir a esta jornada reafirmó mi convencimiento de la importancia de empoderar, tanto a las como a los jóvenes, frente a la estrategia del temor. El miedo no es una buena estrategia educativa. Hay que conocer, valorar, discernir, elegir no por miedo sino por convicción. Cada uno debe ser dueño de su vida y de sus elecciones. Libertad y responsabilidad es un binomio que se retroalimenta. Porque somos libres somos responsables; y en la medida que somos responsables somos libres. Como dice el poema Invictus (William Ernest Henley): "Soy el amo de mi destino; soy el capitán de mi alma".
  • Bibliografía: 
Estébanez, Ianire  y Vázquez, Norma (2013): La desigualdad de género y el sexismo en las redes sociales. Una aproximación cualitativa al uso que hacen de las redes sociales las y los jóvenes de la CAPV. Colección Gazteak, n.7. Disponible en:  https://www.euskadi.net/contenidos/noticia/liburua_sexismoa_gazteak_7/es_def/adjuntos/sexismo_gizarte_sareetan_c.pdf