viernes, 19 de julio de 2024

Mujeres en huelga

[Entrada publicada originalmente el 08.03.2009 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

El lema de la campaña de Emakunde para el Día Internacional de las mujeres de 2009 reza: “Mujeres en huelga”. El cartel es impactante y gráfico. Muestra la que sería la realidad de muchos hogares si las mujeres estuvieran en huelga: neveras tristes y vacías. Y supongo que si se viera el resto de la casa seguramente habría ropa tirada, camas sin hacer... desorden generalizado. A mí me suele hacer mucha gracia cuando en las encuestas te preguntan: “¿es usted el cabeza de familia?”. A lo que yo siempre respondo: “¿Qué entiendes por cabeza de familia? ¿Quién más dinero gana? ¿Quien lleva la intendencia de la familia? ¿Quien toma las decisiones importantes? ¿Quien más tiempo dedica a la familia y al hogar?...”

El cartel también aporta un dato que es llamativo, aunque estemos acostumbrados a él: “El 75% de las tareas domésticas y de cuidado es realizado por las mujeres”. La mayoría de las estrategias de conciliación son estrategias privadas y a cargo de las mujeres [véase Emakunde, 2007] y hay que repetirlo hasta que, ojalá, no sea necesario.

Al leer la interpelación “¿Qué pasaría si las mujeres hicieran huelga? Entra y danos tu visión” lo primero que me ha venido a la cabeza es mi madre. Mi madre representa a una generación bastante olvidada y no suficientemente valorada ni en el ámbito social ni en el familiar. Pertenece a esa generación de mujeres que siempre ha estado cuidando de otros y que ha hecho del cuidar el sentido de su vida. Nació en una familia con muchos hijos e hijas en las que unos atendían a otros, todos aportaban al sostenimiento de la familia y la solidaridad era una cuestión de supervivencia. Cuando se casó pasó a encargarse de su marido y de sus hijas, y sin muchos de los “grandes inventos” de los que hoy gozamos: lavadora-secadora, pañales desechables, lavavajillas, ultracongeladores, teléfonos móviles, etc. Además, siempre tenía tiempo para ayudar a una vecina enferma, un familiar hospitalizado u otra madre “en apuros”.

Cuando nosotras ya empezábamos a valernos por nosotras misma, le tocó dedicarse a sus mayores, más o menos cercanos. Y cuando esa fase ya había terminado empezaron a llegar los nietos. ¿Qué hubiera sido de mí sin mi madre? Gracias a ella, y por justicia debo decir que también a mi padre enfermo, yo he podido desarrollarme profesionalmente, he podido trabajar fuera de casa y continuar formándome, y he podido elegir qué quiero hacer con mi vida (cosa que no sé si mi madre ha podido hacer). Y lo más sorprendente de todo es que ella vive con alegría poder disfrutar de sus nietos y verlos crecer. Sin malas caras, desbordando cariño y ternura.

Vaya aquí mi homenaje a ese pilar fundamental de nuestro entramado social que son las abuelas. Gracias ama, y gracias a todas las amamas que tanto cariño y atenciones dedican a las generaciones futuras.

¿Y tú qué crees que pasaría si las mujeres hicieran huelga?

Bibliografía:

 

 



jueves, 18 de julio de 2024

Cómo hablar a las personas mayores


[Entrada publicada originalmente el 02.02.2009 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

Acabo de leer un artículo muy interesante titulado “Guía 40-70: Cómo hablar con tus padres cuando se hacen mayores” en la Web de Mujer Hoy, suplemento dominical de El Correo Español.

Me ha resultado muy interesante porque vitalmente me he sentido plenamente identificada. Tengo 40 años, dos hijos de 10 años y 8 años y medio, y mi madre se acerca a los 70. Mi padre falleció hace poco más de un año. Una dificultad a la que me estoy enfrentando es a cómo abordar determinados temas con mi madre. Mis hermanas y yo hemos hablado más de una vez de cómo mi madre se está haciendo mayor, está bastante encerrada en su mundo, no atiende demasiado a lo que se le dice, se le olvidan las cosas, sufre despistes, etc. El problema está en cómo dirigirse a ella sin que ella se sienta herida o atacada. Yo ya sé cómo hablar con mis hijos, lo que no quiere decir que siempre lo haga de forma correcta, y a ellos les puedo y les debo tratar como a niños que son. Sin embargo, aunque a veces pueda parecerlo, mi madre no es una niña, ni puedo tratarle como tal. Es una persona adulta, aunque es determinadas cosas ya no esté al 100%. Muchas veces he observado a personas adultas que pierden los nervios al hablar con personas mayores, y más si son sus progenitores. He de reconocer que alguna vez yo también he saltado ante una pregunta o despiste de mi madre, y siempre me he arrepentido después.

La “Regla 40-70” está elaborada por la compañía mundial de cuidado a mayores Home Instead Senior Care, después de entrevistar a 1.500 hijos adultos en los EEUU y Canadá, preguntándoles cómo era la relación con sus padres mayores y cómo manejaban las cuestiones más delicados en sus conversaciones con ellos.

En la guía se dan siete consejos para la comunicación con las personas mayores que es importante tener siempre presentes:

  1. “Es hora de comenzar a hablar”
  2. “Háblelo”
  3. “Lo antes posible… mejor”
  4. “Olvídese de hablarles como si fuesen niños”
  5. “Procure maximizar la independencia”
  6. “Manténgase atento al conjunto de la situación”
  7. “Pida ayuda”

Además aborda algunas situaciones concretas y el cómo enfrentarse a ellas y comentarlas las personas mayores.

Animo a aquellas personas que se encuentren en esta situación a que se descarguen la guía, la lean y les sirva de orientación para comenzar a hablar con sus mayores.  

miércoles, 17 de julio de 2024

La energía sigue al pensamiento

 

[Entrada publicada originalmente el 12.01.2009 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

¡Los pensamientos son las manos del alma que modelan la vida del hombre!

Dr. Ángel Escudero

 Hace algunos días oí hablar por primera del Dr. Ángel Escudero. Es un médico y cirujano español que ha ejercido gran parte de su carrera profesional en Valencia. Es el creador de una escuela humanística, dentro de la Medicina, a la que llamó Noesiología (ciencia que estudia los efectos del pensamiento en la vida) y de ella se deriva la Noesiterapia (curación por el pensamiento). Cada pensamiento produce, según la experiencia del Dr. Escudero, una Respuesta Biológica Global Armónica que puede ser positiva o negativa. La Respuesta Biológica Negativa (RBN) va acompañada de predominio simpático originado por el incremento en la producción de adrenalina, mientras que La Respuesta Biológica Positiva (RBP) va acompañada de un predominio vagal de tipo muscarínico, capaz de producir cambios muy positivos en la salud y en la vida humana. Conocer estos principios y entrenarse en la RBP puede ayudar a mejorar la calidad de vida y es aplicable en amplios campos de la medicina y de la vida en general.

 Me ha hablado del Dr. Escudero mi osteópata porque ha hecho un curso con él para aprender técnicas para controlar el dolor a través del pensamiento. Yo suelo tener muchos dolores en la boca y la cabeza por apretar los dientes, sobre todo mientras duermo. Cuando estoy nerviosa o estresada los sufro mucho más. Cuando voy al osteópata me suele trabajar ese problema masajeando fuertemente la cabeza y presionando alguno puntos, lo cual es muy doloroso. Hemos probado una sencilla técnica que voy a explicar a continuación.

Hay dos premisas básicas:

  1. Hay que ‘creérselo’, porque no podemos engañar a nuestro propio pensamiento;
  2. Hay que mantener saliva fluida y constante en la boca, porque ayuda a relajar el sistema simpático; como ha dicho él “cuando estamos relajados se nos ‘cae la baba’; sin embargo, cuando estamos tensos se nos seca la boca”.

Sin olvidar las dos premisas debemos repetirnos a nosotros mismo aquello que necesitamos, utilizando la siguiente fórmula: “Necesito... (XXX)... sin límite y que cada vez me sea más fácil conseguirlo”. Es importante utilizar la fórmula en positivo. No se puede mencionar aquello que queremos evitar. Por ejemplo, no valdría decir “Necesito no tener dolor...”. Mencionar “dolor” hace que nuestro pensamiento y nuestra energía se dirijan hacia él. En concreto, yo he utilizado la fórmula “Necesito analgesia psicológica en la cabeza sin límite y que cada vez me sea más fácil conseguirla” porque lo que necesitaba era no sentir dolor mientras él me masajeaba la cabeza. A mí me ha funcionado. He sentido mucho menos dolor que en otras ocasiones. Me ha comentado que con la práctica resulta más fácil, que al principio hay que poner mucha atención, pero que cada vez resulta más sencillo. Voy a probarlo cuando me despierte y no consiga conciliar el sueño, antes de empezar una charla o cuando mis hijos me alteren.

Creo que es interesante desarrollar estos pensamientos positivos. Además, soy una convencida de la fuerza del Efecto Pigmalión (profecías que se autocumplen, ya sea en positivo o en negativo). Y como ha dicho mi osteópata: “La energía sigue al pensamiento”.

¿Qué le parece? ¿Está dispuesto a desarrollar pensamientos positivos?

Animo a entrar en la página del Dr.Escudero y profundizar en el tema.

martes, 16 de julio de 2024

Acompañar en la muerte de un hijo


[Entrada publicada originalmente el 19.11.2008 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

Estoy viviendo una de las experiencias más duras que recuerdo pero que no me dejará una mala huella, es más, la siento como un regalo.

Xabat nació hace poco más de seis meses, junto con su melliza Aintzira. Sus padres, Iñaki y Nerea, son unos buenos amigos míos. Xabat nació con una cardiopatía congénita. Sus padres únicamente se lo dijeron a sus respectivos padres y hermanos. Los demás sólo veíamos que Xabat tenía una manita con tres dedos nada más, que lloraba mucho, que estaba siempre en brazos de sus padres, que le costaba comer... No podíamos sospechar todo lo que había detrás. En más de una ocasión sus padres han oído cosas como: “le vais a malcriar teniéndole todo el rato en brazos” ante las que no cabía otra cosa que un suspiro y un pensamiento: “si tú supieras...”.

El día 11, martes, antes de que Xabat ingresara estuve con él y sus padres. Son de fuera y les había ofrecido mi casa. Sabíamos que existían riesgos, pero todo era esperanza, planes para cuando se recuperara, alivio porque iba a mejorar mucho, “será otro niño” les habían dicho...

El miércoles fue un día duro. "La intervención es un éxito en el 95% de las ocasiones" les comentó el cirujano. La operación fue larga, pero salió bien a pesar de algunas complicaciones. La madre me llamó emocionada e ilusionada, al igual que hizo con toda la familia que estaba viviendo la situación en la distancia. Pero en unas horas el estado de Xabat se complicó. Le tuvieron que volver a intervenir. Y esos padres estaban solos, con la única compañía de mi cuñado que es médico, en la UCIP viendo entrar y salir gente, prisas, gestos de preocupación, palabras extrañas, papeles que firmar... Y todo el día sin poder ver a su hijo hasta las 22.00. Cuando les fui a buscar para venir a casa ninguno de los tres teníamos palabras, compartíamos lágrimas y queríamos creer que las horas que llevaba estable eran un buen síntoma. Pasamos la noche pendientes del teléfono. Fue eterna. Si sonaba sabíamos lo que significaba...

El jueves por la mañana la situación se agravó y a las 15.15 murió. Cuando recibí la temida llamada de Nerea no sabía qué hacer ni qué decir. Cuando llegué al hospital estaban ellos solos con mi cuñado el médico en una sala. Las lágrimas y los abrazos es lo único que me salía. Ellos estaban perplejos y desconsolados. Yo tenía un batiburrillo de emociones y pensamientos: rabia porque es antinatural que se muera un hijo antes que un padre, porque parece injusto que se muera un niño tan pequeño; tristeza por Xabat, por sus padres, por sus hermanos; dolor, porque como madre me cuesta imaginar que pueda haber un dolor más intenso que el de la pérdida de un hijo; desconcierto porque parecía que en el hospital a nadie le importaban ya esos padres... No podía dejar de pensar tampoco en todo el personal sanitario. Por un lado parecen estar al margen del sufrimiento personal de la familia, pero por otro lado no tienen otro remedio que no implicarse demasiado porque no sería soportable tanto dolor, tantas personas con historias difíciles, tanta cercanía a la muerte.

Y ahora sólo cabe acompañar a esa familia en el duelo, recorrer con ellos el difícil camino de la aceptación de la situación y el de la recuperación de la ilusión.

Siempre veré tu última sonrisa... Hasta la vista Xabat. Gracias Iñaki y Nerea por dejarme estar con vosotros en estos momentos.


DECÁLOGO PARA EL ACOMPAÑANTE

[Adaptado de PANGRAZZI. Arnaldo (2004): La pérdida de un ser querido. Un viaje dentro de la vida. San Pablo: Madrid] 

1.     Familiarizarse con el proceso de duelo

El miedo obstaculiza el crecimiento humano porque nos lleva a evitar situaciones que ponen de manifiesto nuestra desazón y vulnerabilidad. La superación va ligada a la disposición a acercarse al dolor y familiarizarse con el proceso de duelo.

2.     Evitar frase hechas

La incomodidad ente el duelo ajeno nos puede llevar a recurrir a expresiones tópicas que no ayudan y pueden herir o desconcertar [“Mejor así”, “Trata de olvidar”, “Dios lo ha querido”...]

3.     Dar lugar a los desahogos

La persona en duelo lo que más necesita son amigos comprensivos que sepan dar lugar al que sufre, que no busquen ser protagonistas y que escuchen.

4.     Valorar la presencia

La presencia es don, incluso en el silencio. Muestra cercanía cuando faltan las palabras.

5.     Mantener los contactos

Muchas veces una vez pasado el funeral se acaba la solidaridad. En las semanas siguientes es cuando más se agudiza el vacío y cuando más necesidad hay de apoyo y de proximidad humana.

6.     Cultivar los recuerdos

Recordar a la persona amada es un consuelo para los supervivientes, da significado a su relación, a su dolor, es terapéutico.

7.     Estimular a elegir

Toda elección es un progreso. El que ayuda a elegir permite al misterio de la vida que siga desvelándose.

8.     Respetar la diversidad de reacciones

El duelo es una experiencia universal pero que se vive de modo muy personal. Las reacciones ante él son múltiples. Un acompañamiento eficaz requiere respetar dos condiciones básicas: 1) cada cual recorre su camino para la aceptación; 2) cada uno marcha a su velocidad.

9.     Ser símbolos de esperanza

Ser símbolo de esperanza supone ayudar a quien está de luto a desasirse progresivamente de los apegos del pasado para mirar hacia el futuro.

10.  Movilizar los recursos comunitarios

La responsabilidad de asistir a quien está de duelo no debe recaer sólo en los familiares o amigos, debe implicar a todo el tejido comunitario.

lunes, 15 de julio de 2024

Un deber de gratitud: en memoria de Dionisio Aranzadi, s.j.

[Entrada publicada originalmente el 17.07.2008 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

Dice el refrán que “es de bien nacidos ser agradecidos”. Cuando todavía corren por mi ser las lágrimas por el amigo, ‘padre’, mentor... que se ha ido, emocionalmente siento la necesidad de compartir todo lo que de él he recibido y aprendido.

Conocí a Dionisio cuando estaba en el último año de carrera porque me dio clase de Ética empresarial (estudié Empresariales en la ESTE, Universidad de Deusto, San Sebastián). Desde entonces surgió una amistad que ha ido creciendo y consolidándose con los años y la vida compartida. Gracias a Dionisio descubrí y comencé el camino que me ha conducido a donde hoy estoy. Él me ‘inoculó’ el virus de la ética y el liderazgo, dos de los temas que le apasionaban y que yo he hecho míos.

Con su ejemplo he aprendido en primera persona la fuerza del Efecto Pigmalión, profecías que se autocumplen, y que es un pilar fundamental del liderazgo. Las personas reaccionamos según cómo los demás nos tratan y según lo que esperan de nosotros. Y funciona tanto en positivo como en negativo. Si recibimos mensajes de aliento: “Tú puedes con eso”, “Espero mucho de ti”... hacemos todo lo posible para no defraudar dichas expectativas e incluso superarlas. Pero eso también ocurre en sentido contrario. Si los mensajes que recibimos son del tipo: “Eres un desastre”, “No vas a llegar a ningún sitio”, “Qué calamidad” también, normalmente, actuamos de manera que el otro vea cumplidas sus expectativas (aunque también hay casos en los que mensajes de ese tipo sirven de revulsivo para sacar lo mejor de uno). Somos muchas las personas que hemos encontrado en Dionisio a nuestro mentor, a quienes nos ha dado una oportunidad, con quienes ha compartido su conocimiento, a quienes nos ha acompañado en el inicio de nuestra vida profesional y que hemos recibido de él esos mensajes que nos han hecho dar lo mejor de nosotras mismas. Hay un lema de Virgilio que hemos utilizado en más de una ocasión y que encarna lo que el efecto Pigmalión representa: “Possunt quia posse videntur” (Pueden porque creen que pueden). Dionisio nos ha hecho confiar en que podemos. 

De él también he aprendido la importancia de gestionar las emociones. En tantos momentos difíciles en los que acudí a él pidiéndole consejo me hacía ver que hay situaciones que no podía cambiar pero que sí podía cambiar lo que yo pensaba sobre las mismas, que mi actitud era fundamental y eso sí podía controlar.

Y por destacar una última lección (a sabiendas de que ha habido muchas más), gracias a él he comprendido el auténtico significado del lema “el valor es la persona”. Las personas son las que poseen el conocimiento, la experiencia, la creatividad, son, en definitiva, quienes hacen que las organizaciones avancen e innoven y por eso hay que respetarlas y cuidarlas.

Gracias por todo y hasta la vista.



domingo, 14 de julio de 2024

¿Qué has hecho hoy con el cucharón?


[Entrada publicada originalmente el 20.06.2008 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

La teoría del cucharón y el cubo

“Cada uno de nosotros posee su propio cubo. El cubo se llena o vacía permanentemente en función de lo que otros nos dicen o nos hacen. Cuando nuestro cubo está lleno, nos sentimos bastante bien; cuando está vacío, fatal.

Cada uno de nosotros dispone también de un cucharón. Cuando empleamos nuestro cucharón para llenar los cubos de los demás -siempre que hacemos o decimos algo que potencie sus emociones positivas- también estamos llenando nuestro propio cubo. Cuando utilizamos nuestro cucharón para vaciar los cubos de los demás -siempre que hacemos o decimos algo que merme sus emociones positivas- nos vaciamos nosotros mismos.

Igual que las copas llenas a rebosar, un cubo lleno nos proporciona una perspectiva positiva y energías renovadas. Cada gota del cubo nos fortalece y nos refuerza nuestro optimismo.

Sin embargo, un cubo vacío enturbia nuestra mirada, socava nuestra energía y debilita nuestra voluntad. Por eso, cuando alguien se dedica a vaciar nuestro cubo nos duele.

De esta manera cada día nos encontramos ante una disyuntiva: podemos llenar los cubos de los demás o podemos vaciarlos. Se trata de una elección fundamental, capaz de afectar profundamente nuestras relaciones, nuestra capacidad de trabajo, nuestra salud y nuestra felicidad”.

Acabo de leer Cómo potenciar tus emociones positivas ¿Está lleno tu cubo? [Rath, Tom y Clifton, Donald D.; Empresa Activa; Barcelona, 2008] y me ha cautivado esta sencilla teoría del cucharón y el cubo (p.15). Creo que todos tenemos experiencias que refrendan esta teoría.

Cómo cambia la actitud de una persona según los mensajes que recibe. Cuánto más fácil es cosechar amabilidad si uno la siembra. Creo que pocas cosas hay más irresistibles que una sonrisa. Yo lo tengo comprobado. Cuando le sonríes a alguien, casi siempre, recibes una sonrisa. Además, sonreír hace que tu actitud cambie. Cuando voy a dar una clase, a hablar con alguien que me resulta difícil o cuando hago una llamada telefónica me obligo a mí misma a sonreír. Esa actitud se transmite y la otra persona la capta, aunque no te vea. A veces, incluso sonrío por la calle a quien no conozco, al conductor que me deja pasar en el paso de cebra, a quien me sujeta una puerta, a los niños con los que me cruzo etc. ¡Quién sabe si esa es la única sonrisa que reciben en el día! Y aunque no lo sea, nunca recibimos demasiadas sonrisas ni demasiadas palabras amables.

Ayer mismo he tenido una experiencia muy agradable y mi cubo se ha llenado de forma importante. Mis hijos están a punto de acabar el curso y les he preparado a cada una de sus maestras una sencilla presentación de powerpoint con fotos de mis hijos y sus amigos en los distintos cursos en lo que les han dado clase, junto con un mensaje de agradecimiento. Ayer recibí un correo de una de ellas en la que me decía: “Con la sorpresa habéis conseguido emocionarme, me hace muchísima ilusión ver que os habéis molestado en prepararme una sorpresa, este tipo de detalles son los que hacen que vaya a trabajar con una sonrisa. Espero que de aquí en adelante todo os vaya genial, gracias de corazón”.

Una palabra, una gesto, una sonrisa, un mensaje son gotas que contribuyen a llenar tu cubo y el de los demás ¿A qué esperas para mandar tus gotas?



sábado, 13 de julio de 2024

¿Héroes o villanos?

 


[Entrada publicada originalmente el 09.04.2008 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

Las personas somos ¿héroes o villanos? ¿somos buenas o malas por naturaleza? Estas son preguntas que acompañan a la humanidad desde sus inicios.

Hace unos días vi un capítulo de C.S.I Las Vegas cuya trama consistía en que un grupo de jóvenes se dedicaba a agredir mortalmente a aquellas personas con las que se encontraban accidentalmente después de haber quedado vía sms con tal objetivo. Al final resulta que estos jóvenes, algunos de ellos menores de edad y de familias ‘normales’, lo hacían por aburrimiento y como forma de diversión. Casos similares los vivimos también en nuestro entorno: palizas a inmigrantes, a compañeros o compañeras de clase; personas “sin techo” quemadas mientras duermen; palizas grabadas con el móvil y colgadas en internet, etc. ¿Cómo es posible? ¿Qué está pasando para que ‘chicos buenos’ (y chicas también) se comporten así?

Después leí un artículo con el inquietante título de “EL EFECTO LUCIFER. Su vecino podría ser un torturador...”.

El Efecto Lucifer es el título de un libro escrito por Philip Zimbardo, Profesor Emérito de la Universidad de Stanford. Es conocido su Experimento de la Prisión de Stanford. Reproduzco sus palabras sobre en qué consistió dicho experimento recogidas por Kindsein:

Fue mi intento para determinar qué ocurre cuando pones a gente buena en un lugar malvado: ¿Triunfa la humanidad, o la fuerza de la situación puede acabar dominando hasta al más bueno de nosotros? Mis estudiantes de Stanford, Craig Haney y Curt Banks, y yo creamos un ambiente carcelario muy realista, una ‘mala cesta’ en la que colocamos a 24 individuos voluntarios seleccionados entre estudiantes universitarios para un experimento de dos semanas. Les elegimos de entre 75 voluntarios que pasaron una batería de tests psicológicos. Tirando una moneda al aire, se decidía quién iba a hacer el papel de preso y quién el de guarda. Naturalmente, los prisioneros vivían allí día y noche, y los guardas hacían un turno de 8 horas. Al principio, no pasó nada, pero la segunda mañana los prisioneros se rebelaron, los guardas frenaron la rebelión y después crearon medidas contra los "prisioneros peligrosos". Desde ese momento, el abuso, la agresión, e incluso el placer sádico en humillar a los prisioneros se convirtió en una norma. A las 36 horas, un prisionero tuvo un colapso emocional y tuvo que ser liberado, y volvió a ocurrir a otros prisioneros en los siguientes cuatro días. Chicos buenos y normales se habían corrompido por el poder de su papel y por el soporte institucional para desempeñarlo que les diferenciaba de sus humildes prisioneros. Se probó que la "mala cesta" tenía un efecto tóxico en nuestras "manzanas sanas". Nuestro estudio de dos semanas tuvo que parar antes de tiempo después de sólo seis días porque cada vez estaba más fuera de control”.

Resulta estremecedor pensar que cualquiera de nosotros podría actuar de manera similar con el soporte del entorno o del grupo ¿Qué se puede hacer para evitar este tipo de conductas? Zimbardo señala que, dado que “cada uno de nosotros tiene la triple posibilidad de: ser pasivo y no hacer nada, volverse malos, o llegar a ser héroes”, la solución puede estar en inspirar la “imaginación heroica”.

A mí me parece, además de compartir la propuesta de Zimbardo, que hay que trabajar desde todos los ámbitos en dos vías: 1) la capacidad de empatía y 2) la sensibilidad ética. Si perdemos o no tenemos suficientemente desarrollada la capacidad de empatía no podemos descubrir el rostro del otro, no vamos a ser capaces de ver en el otro una persona merecedora de respeto y acreedora de dignidad. Si yo descubro el rostro del otro difícilmente me voy a poder abstraer de su dolor y sufrimiento. Yo no puedo maltratar al otro si le veo como una persona que sufre y siente como yo. Y en cuanto a la sensibilidad ética, creo que es fundamental trabajar este aspecto para que a la hora de tomar decisiones y actuar nos preguntemos por la bondad o maldad de nuestras acciones, por cuál es la acción correcta. Muchas veces ni siquiera caemos en la cuenta de que algo está mal porque ni siquiera nos lo hemos planteado. 

Para acabar una frase del mencionado capitulo de C.S.I. “Una brújula moral te señala el camino pero no te obliga a seguirlo” (Grissom, cabeza visible del equipo de investigación forense). Es fundamental tener bien asentados los principios pero incluso en ese caso no estamos exentos de optar por el mal.

¿Qué opinas? ¿Héroes o villanos? ¿Y tú?

Bibliografía:

  • López Blanco, Myriam (2007). ¿Por qué los chicos "buenos" hacen cosas malas? Entrevista a Philip Zimbardo, autor de "El efecto Lucifer”. KindSein.com, n.20. http://www.kindsein.com/es/20/1/466/


viernes, 12 de julio de 2024

“Hombres y mujeres son diferentes”: El cerebro femenino



[Entrada publicada originalmente el 24.03.2008 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

 “Pero yo pienso que es más práctico saber que sentimos diferente y comprender que lo que ellos hacen o dejan de hacer se debe, sencillamente, a que, como dice la canción, Men are different… Y nosotras también” Carmen Posadas.

Desde que leí El cerebro femenino de Louann Brizendine (Barcelona: RBA, 2007) estoy dándole vueltas a lo que ahí se decía. Siempre he pensado que hombres y mujeres, como reza la cita anterior, son muy diferentes por naturaleza. En estas líneas señalaré algunas de las ideas que más me han impactado. Debo empezar señalando que su lectura es muy agradable y recomendable tanto para mujeres como para hombres ya que ayuda a entender la biología innata de las primeras (y las implicaciones que dicha biología conlleva) y los cambios que se van sucediendo a lo largo de la vida de la mujer.

Louann Brizendine es una reconocida doctora norteamericana con más de 20 años de experiencia como neuropsiquiatra y fundadora de The Women's Mood & Hormone Clinic, centro que se dedica a la investigación y tratamiento de los cambios de humor, la ansiedad y las disfunciones sexuales asociadas a los niveles hormonales.

Históricamente a las mujeres se les ha atribuido menor inteligencia debido al menor tamaño de su cerebro. La anatomía cerebral ha demostrado que hombres y mujeres tienen el mismo promedio de inteligencia. Tienen un número similar de conexiones cerebrales, lo que ocurre es que en la mujer se concentran en un cerebro más pequeño y están repartidas de diferente forma. El cerebro femenino es más apto para la empatía y la captación de matices emocionales mientras que el masculino tiene más espacio dedicado al impulso sexual y centros más desarrollados para la acción y la agresividad. Dicho en palabras de la autora: “Mientras éstas tienen una autovía de ocho carriles y los hombres una carretera secundaria para procesar la emoción, los hombres cuentan con un aeropuerto como el O’Hare de Chicago para procesar ideas sexuales, mientras las mujeres sólo tienen el aeródromo de al lado donde aterrizan aviones pequeños y particulares” (p.113).

Es muy llamativa la gran influencia de las hormonas en las mujeres. Éstas crean una realidad femenina. En la mujer se dan más cambios a lo largo de la vida. Y en la etapa fértil los cambios están en función del ciclo menstrual. Este hecho me hace replantearme una afirmación masculina que siempre me ha molestado: “Déjala, estará con la regla”.  Está demostrado que las mujeres estamos más a merced de las hormonas.

 Una sugerente idea es que no hay cerebro unisex. Tanto la educación de género como la biología nos hacen lo que somos. Aunque hay que tener presente que la experiencia y las interacciones pueden cambiar el cableado cerebral. La autora también cuenta una ilustrativa anécdota: “Una de mis pacientes regaló a su hija de tres años y medio muchos juguetes unisex, entre ellos un vistoso coche rojo de bomberos en vez de una muñeca. La madre irrumpió en la habitación de la hija una tarde y la encontró acunando al vehículo en una manta de niño, meciéndolo y diciendo: 'No te preocupes, camioncito, todo irá bien'. Esto no es producto de la socialización. Aquella niña pequeña no acunaba a su 'camioncito' porque su entorno hubiera moldeado así su cerebro unisex. No existe un cerebro unisex. La niña nació con un cerebro femenino, que llegó completo con sus propios impulsos” (pp. 33-34).

Las niñas se interpretan en función de las interacciones con los demás. Desde muy pequeñas aprenden a leer las caras. Tienen mayor comunicación emocional. Las mujeres están programadas para mantener la armonía social. En tiempos esto fue una cuestión de supervivencia. “Muchas mujeres encuentran alivio biológico en compañía de otra; el lenguaje es el pegamento que conecta a las mujeres entre sí” (p. 58). No es así en los hombres y de ahí que muchas mujeres sufran por el diferente patrón de comunicación de sus parejas. También es diferente la reacción ante el conflicto y el estrés de las relaciones. Mientras que los hombres pueden incluso disfrutar con el conflicto, en las mujeres se desencadenan reacciones hormonales negativas.

Las mujeres han evolucionado hasta llorar con muchas más facilidad. Los hombres no se dan cuenta de que algo va mal hasta que ven llorar a una mujer. Esto se debe a que no saben leer de igual manera los rasgos emocionales.

Son muy interesantes los capítulos dedicados al amor y el sexo pero no los voy a comentar en este momento. En el libro va recorriendo por capítulos las diferentes etapas hormonales y cerebrales de la mujer. Aquí únicamente he destacado algunas ideas de dicho recorrido.

Para terminar diré que lo leído, confirma mi experiencia vital y de relación con los hombres y también con las mujeres. Ha hecho que me preocupe por  la ‘determinación’ que suponen las hormonas en las diferentes etapas de la vida. Y, sobre todo, me anima al conocimiento personal y del otro como vía para descubrir y potenciar las diferencias. Hombres y mujeres son diferentes... ¡y qué bien que lo sean!

Para profundizar más en le tema, les dejo una interesante entrevista realizada por Eduard Punset a Louann Brizendine.

¿Usted qué opina?

 

Bibliografía:


jueves, 11 de julio de 2024

Luis Rojas Marcos y la resiliencia


[Entrada publicada originalmente el 11.06.2011 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

“La resiliencia se ha definido como la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, condiciones de vida difíciles y de traumas graves” (Cortés Recaball, 2010)

Luis Rojas Marcos, doctor y profesor de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York, dio una conferencia el 30 de mayo de 2011 en el Paraninfo de la Universidad de Deusto sobre la resiliencia, el optimismo y otras herramientas clave para hacer frente a los retos ante los que nos encontramos en la vida. Este encuentro era una iniciativa de la Escuela de Liderazgo Eutokia con la colaboración de Deusto Innovación Social. Paso a comentar las principales ideas que yo saqué de dicha conferencia.

La charla empezó con una anécdota buenísima y de gran profundidad. Un amigo suyo epidemiólogo estaba realizando un estudio. Un día se encontraba haciendo encuestas en un pueblo pequeño y le preguntó a una señora a ver cuál era la tasa de mortalidad de la zona. La señora, tras pensárselo un poco, contestó: “Un muerto por persona”… Esto nos enfrenta a la única verdad inmutable, todos nacemos y un día moriremos. Y en el camino, al igual que le pasa a la hoja que se cae del árbol y vuela al son que le marca el viento, muchas veces nos veremos sacudidos por adversidades; y algunas de ellas amenazarán nuestra vida o la de personas cercanas y nos removerán emocionalmente. Entre estas adversidades fuertes algunas las esperamos (la muerte de nuestros mayores, la llegada de la enfermedad, etc.), pero otras no (una agresión brutal, una catástrofe natural, una muerte violenta, etc.). Los epidemiólogos han hecho estudios y han llegado a la conclusión de que en occidente nos toca a una media de dos adversidades fuertes por cabeza…

En los últimos 20 años se ha dado un avance importante en medicina. Se ha caído en la cuenta de que no basta con curar enfermedades sino que hay que investigar sobre las cualidades que nos ayudan a vivir y convivir. Entre éstas se encuentra la resiliencia, que es un término que procede del campo de la física y que alude a la cualidad que tienen los materiales para recibir un golpe, adaptarse y con el tiempo volver a su forma original. Resiliencia viene de resistencia y flexibilidad.

Veamos algunos componentes que contribuyen a la resiliencia:

  1. Las conexiones afectivas. Quienes tienen un grupo donde se sienten conectados (familia, hijos, comunidad, etc.) se recuperan mejor.
  2. Las funciones ejecutivas: autocontrol, planificación, capacidad de toma de decisiones, la búsqueda de información, etc.
  3. El centro de control interno (muy relacionado con la confianza en uno mismo). Quien en un momento de dificultad pone el centro de control dentro de sí mismo, la supera mucho mejor. Por ejemplo, no puedo hacer nada contra la crisis mundial, pero sí puedo hacer algo para que las consecuencias de ésta sean menores para mí y mi entorno. Y esto funciona aunque no sea cierto; la idea de control sobre la situación da la fuerza para salir.
  4. Una adecuada y calificada autoestima, que tenga una base realista, también ayuda.
  5. El optimismo, que no está muy bien visto en Europa. Sin embargo, en EE.UU. se ha realizado un estudio entre personas creyentes en el que éstos señalaban que cuanto más felices mayores oportunidades de ir al cielo. El optimismo tiene mucho que ver con nuestro “estilo explicativo”. Todos tenemos la necesidad de explicarnos las cosas. La mente humana no tolera demasiado bien el “misterio”. Y este estilo explicativo aplica tanto al pasado como al presente y el futuro. Cambiar este “estilo explicativo”, que se forja en la adolescencia, no es fácil. Uno tiene que ser consciente (lo que exige reflexionar mucho sobre cómo pensamos) y debe tener una motivación para hacerlo, para ir cambiando y probando poco a poco. Es más fácil aumentar el optimismo (el optimista analiza tanto lo positivo como lo negativo; y se queda con lo primero) que disminuir el pesimismo (el pesimista se queda sólo con lo negativo al analizar; el único modo de cambiar esto es tirando poco a poco del hilo de optimismo que todos tenemos y que en algunos cuesta más encontrar).
  6. Personalmente añadiría otro componente importante para mí, que es el sentido (recordemos a Viktor Frankl y El hombre en busca de sentido). Quien ha conectado con el sentido de su existencia tiene mayor capacidad para sobrellevar y superar las adversidades.

También hay factores que impiden o dificultan la resiliencia, el principal de ellos el número de adversidades que uno ha sufrido. Existe la creencia de que cuantas más adversidades mejor; más preparado se está. El sufrimiento en sí no es útil. La lucha por superar el sufrimiento es lo que nos hace conscientes de cualidades y capacidades que no creíamos tener (crecimiento postraumático).

La conferencia terminó con dos consejos finales para vivir una vida feliz y recuperarnos de las dificultades:

  1. Diversificación. Debemos separar las parcelas de nuestra vida; compartimentalizar racionalmente nuestras esferas de felicidad. Por ejemplo, las parejas que se divorcian lo superan mejor si son felices en su trabajo.
  2. Sentido del humor, que ayuda a mirar en perspectiva, a tomar distancia, a manejar las disonancias y contradicciones. Contó que cuando su madre todavía ni si quiera estaba enferma le preguntaron a ver si prefería que le incinerasen o le enterrasen a lo que ella respondió: “Luis… ¡dadme una sorpresa!”.

 “En los botiquines debería ser obligatorio el sentido del humor” Luis Rojas Marcos

 Paradojas de la vida. Yo tenía uno de esos días que uno piensa: “Mejor no me hubiera levantado”… Afortunadamente, asistí a la conferencia…

 

Referencias

 




martes, 2 de julio de 2024

Inteligencia espiritual


[Entrada publicada originalmente el 11.05.2010 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

En estas líneas voy a compartir las enseñanzas que me llevé de la conferencia titulada “Inteligencia espiritual para un mundo nuevo”, impartida por Francesc Torralba el día 17 de febrero de 2010, enmarcada dentro del ciclo “¿Hacia una nueva era?” del Forum Deusto. El profesor Torralba es doctor tanto en Filosofía como en Teología; autor de numerosas publicaciones; actualmente es el director de la Cátedra Ethos de Ética Aplicada de la Universitat Ramon Llull. Inteligencia espiritual (Barcelona: Plataforma, 2010) es el título de su último libro.

¿Qué es la inteligencia espiritual? Howard Gardner al hablar de inteligencias múltiples (lingüística, lógico-matemática, espacial y visual, corporal-kinestésica, musical, interpersonal, intrapersonal, y naturalista) amplió el concepto tradicional de inteligencia. No basta con decir que alguien es inteligente, hay que matizar para qué es inteligente. Posteriormente Daniel Goleman popularizó, con gran eco incluso en el sistema educativo, el concepto de inteligencia emocional entendida como la capacidad de identificar emociones, expresarlas y canalizarlas (sobre todo las negativas, como pueden ser  los celos o el rencor) de modo que no nos dañemos a nosotros mismos o a otros. A principios del s.XXI Zohar y Marshall introducen el concepto inteligencia espiritual (con gran repercusión en el ámbito anglosajón, centroeuropeo, EE.UU. y Canadá) para referirse a la capacidad que tiene el ser humano de elaborar un tipo de preguntas que tienen que ver con el sentido último de la existencia y que no se explican con las otras inteligencias. Hay que matizar que estamos hablando de trascendencia, que no hay que identificarlo con una adscripción religiosa, con la pertenencia a un credo concreto. Además, esta necesidad universal que se puede canalizar de diferentes formas, permanece latente y sólo se desarrolla por interacción. Se puede hacer un símil con la capacidad lingüística. Aprendemos la lengua materna por mímesis. Empieza a articularse dependiendo de estímulos externos. Aprendemos a hablar porque tenemos capacidad para ello y porque nos han animado y estimulado a hacerlo. Por mucho que nuestra madre hubiera hablado a una piedra ésta nunca hablaría. También hay que indicar que este tipo de inteligencia no va asociado necesario a la instrucción; no es propio ni exclusivo de élites.

¿Cuáles son los poderes de la inteligencia espiritual? El profesor Torralba destacó cuatro. 1) La búsqueda del sentido. El ser humano quiere vivir una vida con sentido, con significado. Forma parte de la condición humana hacerse preguntas del tipo: ¿Qué hacemos aquí? ¿Para qué estamos? ¿Qué podemos esperar?; lo que no significa que tengamos respuesta o que sólo haya una. 2) La capacidad de distanciamiento. La inteligencia espiritual permite tomar distancia de la realidad (separarse sin separarse físicamente) para la crítica, para los actos libres, para el humor. El ser humano, a diferencia del animal que está atrapado en el medio, es capaz de tener un mundo propio. 3) El asombro. La experiencia de maravillarse, de pasmarse ante la realidad es propiamente humana, y puede ser provocada por la naturaleza, el arte, una composición musical, un rostro, etc. 4) El sentido de pertenencia al Todo. La autonomía personal está sacralizada. La persona espiritualmente inteligente capta aquello que está por encima de particularidades y singularidades; tiene la capacidad de sentirse uno con el gran Todo; lo que contribuye a desarrollar relaciones más armónicas. Los grandes maestros destacan por esto.

¿Cómo se cultiva la inteligencia espiritual? El profesor Torralba subrayó cuatro vías. 1) La práctica asidua de la soledad. La soledad buscada es un ámbito fundamental para plantearse preguntas; ahí es donde uno se tutea a sí mismo; donde se plantean temas como la vocación, la llamada, el proyecto de vida. El problema es que a veces genera sensación de vértigo (“¿qué hago yo aquí?”). 2) El ejercicio del filosofar, del pensar y dar que pensar. Cuando uno filosofa surgen los interrogantes, el asombro, una comprensión más profunda de las cosas, la conexión con uno mismo, etc. 3) Lo espiritual en el arte. Hay música que transporta, que por unos instantes te lleva muy lejos, te separa del mundo. Lo mismo ocurre con la contemplación a fondo de cualquier manifestación del arte; da qué pensar; no te deja en un estado neutro, te hace trascender. 4) La experiencia de fragilidad. Una situación crítica, la enfermedad, el envejecimiento, la muerte cercana despiertan la pregunta por el sentido, activan la inteligencia espiritual que no tiene por qué ser confesional.

¿Cuáles son los beneficios de la inteligencia espiritual? El profesor Torralba resaltó tres. 1) Profundidad en la mirada, frente al lamento muy extendido de la banalidad y la superficialidad; de la cultura de “usar y tirar”; del “zapping”, del salto continuo de un estímulo a otro porque la repetición aburre. 2) La autodeterminación, que tiene que ver con pensarse, con hacer de la vida un proyecto; y que exige esfuerzo, audacia de ir contracorriente, y la capacidad de relativizar el influjo ajeno. 3) La calidad de las relaciones. “Sólo se ve bien con el corazón; Lo esencial es invisible a los ojos” (Saint-Exupéry). La inteligencia espiritual tiene reflejo en las relaciones sociales. Ayuda a superar la mirada centrada en lo externo; busca lo esencial en las relaciones; se refleja en la conversaciones, se expresa en palabras; supera los tópicos y las habladurías.

¿Y qué ocurre cuando la inteligencia espiritual está atrofiada? Quizá la consecuencia más grave es el vacío existencial, la carencia de sentido, que puede derivar en vandalismo, violencia, formas inadecuadas de evasión, conductas autodestructivas, adicciones, etc. Los grandes creadores y los grandes maestros son personas con una intensa vida espiritual que se refleja en las obras. Lo que dejamos a las generaciones futuras tiene que ver con el cultivo de la inteligencia espiritual.

Acabaré con el comentario que el profesor Torralba hizo ante una pregunta. En su opinión, el gran error del sistema educativo, y no es sólo propio de nuestro contexto, es que considera que el ser humano es tridimensional: es bio, es psico (aspectos mentales y emocionales) y es social ¿Y la dimensión espiritual?

¿Y usted qué opina?