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jueves, 11 de julio de 2024

Luis Rojas Marcos y la resiliencia


[Entrada publicada originalmente el 11.06.2011 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

“La resiliencia se ha definido como la capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, condiciones de vida difíciles y de traumas graves” (Cortés Recaball, 2010)

Luis Rojas Marcos, doctor y profesor de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York, dio una conferencia el 30 de mayo de 2011 en el Paraninfo de la Universidad de Deusto sobre la resiliencia, el optimismo y otras herramientas clave para hacer frente a los retos ante los que nos encontramos en la vida. Este encuentro era una iniciativa de la Escuela de Liderazgo Eutokia con la colaboración de Deusto Innovación Social. Paso a comentar las principales ideas que yo saqué de dicha conferencia.

La charla empezó con una anécdota buenísima y de gran profundidad. Un amigo suyo epidemiólogo estaba realizando un estudio. Un día se encontraba haciendo encuestas en un pueblo pequeño y le preguntó a una señora a ver cuál era la tasa de mortalidad de la zona. La señora, tras pensárselo un poco, contestó: “Un muerto por persona”… Esto nos enfrenta a la única verdad inmutable, todos nacemos y un día moriremos. Y en el camino, al igual que le pasa a la hoja que se cae del árbol y vuela al son que le marca el viento, muchas veces nos veremos sacudidos por adversidades; y algunas de ellas amenazarán nuestra vida o la de personas cercanas y nos removerán emocionalmente. Entre estas adversidades fuertes algunas las esperamos (la muerte de nuestros mayores, la llegada de la enfermedad, etc.), pero otras no (una agresión brutal, una catástrofe natural, una muerte violenta, etc.). Los epidemiólogos han hecho estudios y han llegado a la conclusión de que en occidente nos toca a una media de dos adversidades fuertes por cabeza…

En los últimos 20 años se ha dado un avance importante en medicina. Se ha caído en la cuenta de que no basta con curar enfermedades sino que hay que investigar sobre las cualidades que nos ayudan a vivir y convivir. Entre éstas se encuentra la resiliencia, que es un término que procede del campo de la física y que alude a la cualidad que tienen los materiales para recibir un golpe, adaptarse y con el tiempo volver a su forma original. Resiliencia viene de resistencia y flexibilidad.

Veamos algunos componentes que contribuyen a la resiliencia:

  1. Las conexiones afectivas. Quienes tienen un grupo donde se sienten conectados (familia, hijos, comunidad, etc.) se recuperan mejor.
  2. Las funciones ejecutivas: autocontrol, planificación, capacidad de toma de decisiones, la búsqueda de información, etc.
  3. El centro de control interno (muy relacionado con la confianza en uno mismo). Quien en un momento de dificultad pone el centro de control dentro de sí mismo, la supera mucho mejor. Por ejemplo, no puedo hacer nada contra la crisis mundial, pero sí puedo hacer algo para que las consecuencias de ésta sean menores para mí y mi entorno. Y esto funciona aunque no sea cierto; la idea de control sobre la situación da la fuerza para salir.
  4. Una adecuada y calificada autoestima, que tenga una base realista, también ayuda.
  5. El optimismo, que no está muy bien visto en Europa. Sin embargo, en EE.UU. se ha realizado un estudio entre personas creyentes en el que éstos señalaban que cuanto más felices mayores oportunidades de ir al cielo. El optimismo tiene mucho que ver con nuestro “estilo explicativo”. Todos tenemos la necesidad de explicarnos las cosas. La mente humana no tolera demasiado bien el “misterio”. Y este estilo explicativo aplica tanto al pasado como al presente y el futuro. Cambiar este “estilo explicativo”, que se forja en la adolescencia, no es fácil. Uno tiene que ser consciente (lo que exige reflexionar mucho sobre cómo pensamos) y debe tener una motivación para hacerlo, para ir cambiando y probando poco a poco. Es más fácil aumentar el optimismo (el optimista analiza tanto lo positivo como lo negativo; y se queda con lo primero) que disminuir el pesimismo (el pesimista se queda sólo con lo negativo al analizar; el único modo de cambiar esto es tirando poco a poco del hilo de optimismo que todos tenemos y que en algunos cuesta más encontrar).
  6. Personalmente añadiría otro componente importante para mí, que es el sentido (recordemos a Viktor Frankl y El hombre en busca de sentido). Quien ha conectado con el sentido de su existencia tiene mayor capacidad para sobrellevar y superar las adversidades.

También hay factores que impiden o dificultan la resiliencia, el principal de ellos el número de adversidades que uno ha sufrido. Existe la creencia de que cuantas más adversidades mejor; más preparado se está. El sufrimiento en sí no es útil. La lucha por superar el sufrimiento es lo que nos hace conscientes de cualidades y capacidades que no creíamos tener (crecimiento postraumático).

La conferencia terminó con dos consejos finales para vivir una vida feliz y recuperarnos de las dificultades:

  1. Diversificación. Debemos separar las parcelas de nuestra vida; compartimentalizar racionalmente nuestras esferas de felicidad. Por ejemplo, las parejas que se divorcian lo superan mejor si son felices en su trabajo.
  2. Sentido del humor, que ayuda a mirar en perspectiva, a tomar distancia, a manejar las disonancias y contradicciones. Contó que cuando su madre todavía ni si quiera estaba enferma le preguntaron a ver si prefería que le incinerasen o le enterrasen a lo que ella respondió: “Luis… ¡dadme una sorpresa!”.

 “En los botiquines debería ser obligatorio el sentido del humor” Luis Rojas Marcos

 Paradojas de la vida. Yo tenía uno de esos días que uno piensa: “Mejor no me hubiera levantado”… Afortunadamente, asistí a la conferencia…

 

Referencias

 




miércoles, 5 de febrero de 2014

¿Qué harías si no tuvieras miedo?


«El miedo es el camino hacia el lado oscuro. El miedo lleva a la ira, la ira lleva al odio, el odio lleva al sufrimiento. Percibo mucho miedo en ti. »
―Yoda a Anakin Skywalker

Creo que la pregunta que encabeza este post es muy profunda y todos deberíamos hacérnosla periódicamente, especialmente cuando estamos en un momento de crisis o cuando sospechamos que estamos demasiado asentados. Es una pregunta incómoda y que te puede remover por completo. Te puede sacar de tu espacio de confort y enfrentarte a tus peores pesadillas. Pero también te puede dar la fuerza necesaria para alcanzar un sueño... El miedo nos roba tanta energía... y tanta vida... Muchas veces algunas creencias erróneas son el mayor obstáculo para cumplir nuestros anhelos más profundos.


Pensando en mi vida me doy cuenta de que un aprendizaje importante que he hecho con bastante esfuerzo es a decir que no, y detrás de eso veo muchos miedos. Siempre me ha costado mucho decir que no, con la consecuencia de haber hecho o dicho cosas que luego me han pesado. Por miedo a decepcionar a otros, para que me tuvieran en cuenta, para que me aceptaran, porque era lo que creía que se esperaba de mí, por un mal entendido sentido del deber... he ido en contra de lo que yo quería o he hecho cosas en las que no creía... y me he sentido fatal. Uno no se encuentra a gusto cuando va en contra de sí mismo. ¿De qué sirve agradar a otros si no nos sentimos a gusto con lo que hemos hecho o dicho? ¿Hay satisfacción mayor que ser fiel a uno mismo, siempre que respetemos al otro?

Para terminar un vídeo basado en un libro que seguro que muchos habrán leído: ¿Quién se ha llevado mi queso?... Y que cada uno ponga en el queso lo que quiera (familia, trabajo, pareja, etc.)...





jueves, 20 de junio de 2013

El doble de pasión, el doble de ilusión


El pasado 21 de mayo de 2013 asistí a una jornada organizada por APD atraída por el título REILUSIONARSE ES POSIBLE: cómo potenciar el optimismo inteligente en nuestras organizaciones. Nunca había oído hablar de Luis Galindo, pero he de reconocer que me fascinó. Los mensajes eran muy positivos, muy enérgicos, muy vitales, muy en la línea de lo que yo creo y trato de transmitir.

Empezó la conferencia con una pregunta al público: "Un suicidio cotidiano es como morirse un poco todos los días ¿quién quiere morirse un poquito todos los días?". Nos comentó que todos los auditorios responden igual... nadie levanta la mano. Sin embargo, la desilusión está muy extendida y eso lleva a la resignación. "Frente a la opción siempre difícil y compleja de ilusionarte día a día existe la alternativa de 'dejarse llevar' o resignarse" (Luis Galindo). La gran pregunta es cómo hacerlo, cómo reilusionarse. Contó una anécdota de Rafa Nadal a quien en una situación difícil, en un partido especialmente importante y después de haber perdido el anterior, le preguntaron qué hacía en un momento así. Su respuesta fue contundente: "Poner el doble de ilusión y el doble de pasión". Esa es una interpelación que se nos puede hacer a todos: ¿estás poniendo el doble de ilusión y de pasión? ¿afrontas con esta actitud las dificultades? ¿miras hacia adelante con ilusión y optimismo o hacia atrás con miedo y resquemor? No siempre puedes elegir lo que te sucede pero está en ti cómo reaccionas ante las situaciones. Tu actitud depende de ti...

Hay dos conceptos relacionados con la psicología positiva que tienen mucho que ver con lo que estamos diciendo: 1) Estado de fluidez (Flow), propugnado por Mihaly Csikszentmihalyi, una implicación profunda que hace no importe ninguna otra cosa e incluso te lleva a perder la noción del tiempo. Nuestra vida tendrá tanta más calidad cuantos más estados de fluidez tengamos en nuestro quehacer cotidiano. 2) Optimismo inteligente, desarrollado por Martin Seligman, o la "capacidad de observar la realidad con objetividad, sin perder ni un minuto  en quejarse de lo que no va bien, buscando qué puedo hacer para mejorarlo, y no dando por supuesto ni obviando lo bueno, sino agradeciéndolo y valorándolo" (Galindo, 2013, p.56)

Algunas pautas que nos da Galindo (2013) para cambiar nuestra actitud y con ello nuestra realidad y el mundo:

  • Reilusionarse por el trabajo bien hecho. Sea cual sea tu trabajo lo puedes vivir como algo importante, como algo que puede mejorar la vida de otras personas y que puede ayudar a construir una sociedad mejor. Nuestra vida profesional puede ser un desafío si así lo decidimos y nos comprometemos conscientemente a hacer de ella algo especial.  
  • Reilusionarse por el ocio de calidad. El ocio activo nos da mayor satisfacción y ayuda a alcanzar más estado de fluidez que el pasivo.
  • Reilusionarse por el presente y el futuro. Se trata de poner el foco en lo positivo del pasado, aprendiendo de él, lo que nos predispone a confiar más tanto en el presente como en el futuro; de disfrutar del presente, vivirlo intensamente, y de crear el futuro que queremos. 
  • Reilusionarse siendo agradecidos. Una actitud agradecida contribuye a hacernos sentir más felices, más optimistas y tener mayor energía y mejores relaciones. Se trata de darnos cuenta de lo afortunados que somos y de no dar nada por supuesto. 
  • Reilusionarse siendo generoso, ayudando, teniendo espíritu de servicio. Dar sin esperar nada a cambio, pensar en los demás como filosofía de vida es una gran fuente de riqueza emocional y espiritual. La generosidad se retroalimenta y correlaciona positivamente con el gozo y el placer. Además, igual que la actitud agradecida, es contagiosa. 
  • Reilusionarse disfrutando de la vida"Deja de vivir la vida en modo automático y pasa al modo disfrute" (Galindo, 2013, p.95). Hay actitudes que contribuyen a esto: el agradecimiento; maravillarse, emocionarse; deleitarse, complaciendo a los sentidos; la atención consciente...
  • Reilusionarse por el amor. El amor es de las pocas que crece según la repartes y compartes. Es importante rodearse de personas que nos hacen crecer, que nos contagian entusiasmo, que viven con pasión. 

Me quedo con la dedicatoria que me puso al firmarme su libro y tras decirle que compartíamos una bonita misión: "Con todo mi cariño para Arantza. Tienes una labor preciosa, ayudar a crecer a las personas. Sigue con pasión mejorando este mundo". En ello estoy...

Referencias:
  • Galindo, Luis (2013): Reilusionarse: Apasiónate por la vida. Barcelona: Alienta.