jueves, 26 de noviembre de 2015

Andanzas colombianas

Del 5 al 17 de noviembre estuve en una movilidad internacional en Colombia. Recojo aquí las vivencias que tuve y que fui publicando en Facebook...

Parte I (8 nov)



El viaje Madrid- Bogotá fue tranquilo salvo porque mi compañera de asiento, una inglesa gigante, se empeñaba en ir al baño cada vez que me quedaba adormilada… Leí “Sin noticias de Gurb” de Eduardo Mendoza y casi me atraganto de la risa… No pude evitar que se me escapara alguna carcajada… Por si acaso no miré a mi alrededor… Cuando en el avión nos dieron el impreso para aduana me di cuenta de que no sabía cuál era mi dirección en Bogotá… Glups!!! Afortunadamente me acordé de que en el móvil tenía una dirección que no sabía si era la de su casa, la universidad o qué… Pero eso puse… Luego supe que era la correcta pero le faltaba el piso. Yo esperaba aterrizar como en el DF, después de 20 minutos de sobrevolar la ciudad. Para mi sorpresa el aeropuerto está rodeado de campos verdes…

El aeropuerto me pareció de lo más moderno. Mientras esperaba la salida de mi maleta (preocupada por si me confiscaban el jamón y el chorizo) me llamó la atención que había policías paseando con perro que nos husmeaban a todos los viajeros. Me tranquilizó mucho ver a Yovanni  y Andreína a través de una cristalera. Al salir había una banda esperando a una familia… Menudo recibimiento!! Yo no me puedo quejar del que me hicieron en la casa… Marigio había hecho un bizcocho y tenía un cartel de “Bienvenida”. Ahhh… y la lluvia me hace sentirme como en casa… Afortunadamente me traje botas y paraguas…

El viernes fue un día intenso y largo. Comenzó temprano, así es a diario. Nos levantamos a las 5.30 y llegamos a la universidad después de un buen trancón (atasco). El tráfico es tremendo…  La conducción una locura… Unos coches circulan los coches con matrícula par y otros los de impar… Los huecos (baches) son como cráteres…  De la universidad fui al Jardín Botánico con Santiago, un alumno de Yovanni que me acompañó todo el día, a un evento, la Feria BioExpo Colombia 2015. Cuando íbamos en el taxi (el precio es muy bajo) vimos pasar un camión camuflado en el que había muchos soldados con uniforme elegante… parecían soldaditos de plomo. Me dijeron que iban en esos para pasar desapercibidos y evitar ataques de la guerrilla. Cuando estábamos llegando vimos un grupo de militares desfilando con una banda… ¡Me resulta curioso ver tantos militares! Pasamos todo el día en el evento con Rut Vargas, Gerente de la Fundación Mujeres Empresarias Marie Poussepin. Tienen un proyecto muy interesante de mico emprendimientos para mujeres de bajos recursos. Fue una pena lo que llovió, pero aun así pudimos pasear por el entorno y ver los demás stands… Hasta vimos una tuna…  Hay palabras que me llaman la atención: parqueadero (parking), choriperro (hot dog)…

Hoy he dormido algo mejor pero sigo bastante desvelada. Creo que para cuando me adapte un poco me estaré yendo… He ido caminando a misa con Andreína a las 6.25 de la mañana. ¡Primera vez en la vida que voy tan temprano! La ciudad ya estaba a pleno rendimiento y la luz como allí a las 8.00 ó 9.00 de la mañana… Sin querer he dado la nota… En la Consagración todo el mundo de rodillas, salvo yo. Al ir a comulgar, para una canción que me sabía… tenía otra letra y yo con cantando las estrofas a medias… pero a pleno pulmón…  jajajaja. Había una señora con una mantilla blanca… creo que no había visto eso nunca…

He ido con Yovanni a hacer unos encargos y he comprado algunos regalos. Me ha llamado la atención, y me ha dado apuro, lo del regateo… Él lo hace fenomenal . En una tienda el encargado me ha dicho: “No se apure, yo también regateo”… jajajaja. La ciudad vista desde La Calera… impresionante…  

(Continuará)
Parte II (9 nov)



Ayer sábado comimos en un centro comercial, en un lugar llamado “Andrés, carne de res”. La decoración y el ambiente buenísimos, también la comida. Hay distintos mostradores donde se pueden encargar distintos tipos de comida… Y con música en directo…

Por la tarde/noche me quedé con Mariogio y Juan Ignacio para que Yovanni y Andreína salieran un rato. Fue una fiesta pijama con palomitas, chuches, películas, guerra de almohadas, cosquillas y muchas risas…

Qué delicia el desayuno de hoy domingo: ensalada de frutas, pisca andina (una sopa deliciosa con un huevo escalfado), aguacate y arepas. No tengo palabras para el sabor de las frutas aquí… Qué maravilla picar un mango y rechupetear el hueso…

Por primera vez he conectado mi móvil a la red teléfonica y me encuentro con este sms: “España.contigo: En caso de EMERGENCIA CONSULAR llame Consulados en BOGOTA(+57)3164733216 CARTAGENA DE INDIAS (+57)3176486475. Mas info www.exteriores.gob.es”. Por un lado piensas: “Qué bueno”… Por otro: “Estamos controlados”… :P

Hay cosas que me llaman la atención… Hay muchísimos motorizados (motoristas) que invaden la carretera y hacen el tráfico aún más complicado. La ciudad está dividido en estratos del 1 al 7 (algo así como clases o niveles de vida). El agua y la luz cuestan diferente según el estrato al que se pertenezca. Al rellenar impresos o en las entrevistas te deben preguntar el estrato en el que vives… Curioso…  e injusto… Cómo se puede clasificar así a las personas???

Hoy hemos ido a la fiesta de cumpleaños del hijo de una amiga. Viven en una urbanización preciosa que parece salida de una serie americana. Hay varios puntos de seguridad para el acceso. Hay uno que da a un Centro Comercial. Allí he visto algunas cosas curiosas: 1) Un trenecito par pasear a los niños (tipo tren chu-chu); 2) la calefacción era una urna de cristal abierta por arriba en la que se quemaba carbón; 3) dos concesionarios de coches de lujo…

Después hemos ido Andreína, Mariogio y yo a una misa cercana. En las dos iglesias en las que he estado estaba la bandera colombiana… El sacerdote parecía un telepredicador, un showman… ¡muy chirene! Al empezar nos ha dicho que teníamos que saludarnos en condiciones y nos ha hecho saludar a las personas cercanas. El sermón ha sido muy interesante. Nos ha hablado de la caridad cristiana… “No toda limosna es caridad, no toda limosna ayuda”… Cuidado con la “levadura del fariseo”. ¿Y en qué consiste la caridad cristiana? 1) Empieza por uno mismo, supone responsabilidad, ocuparse de las cargas de cada uno; y también supone no asumir lo que es responsabilidad de otros; 2) Exige justicia, no dar por limosna lo que es de justicia, no dar para acallar la conciencia… “no hay que devorar los bienes de la viuda”, no se puede aprovechar la debilidad o la necesidad del otro; 3) A quién se puede dar limosna? A la viuda y al huérfano… es decir, a aquellas personas discapacitadas o desvalidas que no pueden valerse por sí mismas… Interesante lección… Y después de eso, en el momento de la colecta dice: “En esa época no había billetes (por el pasaje de la viuda y las monedas), ahora sí hay… las monedas están out”… ¡Genial!

(Continuará)
Parte III (11 nov)


El lunes  fue un día intenso: Empezó con una reunión con las autoridades de la Universidad Konrad Lorenz, donde trabaja Andreína, para hablar sobre ética y responsabilidad social. Estaban la Rectora, el Vicerrector, la Canciller y los decanos de las tres facultades. Muy interesante… Después, reunión con la Decana y dos profesoras de la de la Escuela de Negocios. Almorcé en la Sala de Rectorado con el Vicerrector, la Canciller, Andreína y otro profesor. .30En Deusto nunca he comido en el Rectorado… El plato de frutas de entrada… Increíble! Por primera vez he probado la carambola, una fruta cuyos cortes transversales tienen forma de estrella…

Por la tarde un conversatorio con el grupo estudiantil DEJ (Desarrollo Estudiantil Javeriano). Fue muy enriquecedor. Son jóvenes con fuerte implicación social y universitaria. Dialogamos sobre liderazgo.

Ayer martes también fue intenso. Fui con Yovanni a su examen y luego a la clase de Innovación donde les hablé de Ética y Liderazgo y revisamos sus proyectos grupales. Comí con dos profesores en  “El mirador”, dentro de la universidad. El nombre del restaurante le hace honor… Nada más comer me reuní con Yovanni y dos padres carmelitanos para hablar sobre un proyecto de instituto que tienen. Después, reunión con una profesora a cuya clase voy hoy y después fuimos a buscar a Juan Ignacio a la salida de fútbol. Está en la escuela de tecnificación del RCD Mallorca en Bogotá. Tomamos un café con su entrenador, Julian Marcos, un antiguo jugador. Su hijo va a clase y está en el equipo con Juan Ignacio.

He aprendido que los bogotanos se dividen en rolos (hijos de personas procedentes de otras zonas del país) y cachacos (hijos de bogotanos). Por las calles he visto varios ‘paseadores de perro’. Me han comentado que los fines de semana hay SPA móviles para perros que van por los barrios… curioso. En la universidad hay limpiabotas que atienden alumnos y pasan por los despachos ofreciendo su servicio… Aquí no hay contenedores de reciclaje, salvo unos minúsculos que hay en la puerta de los supermercados y en los centros comerciales. Yovanni me ha dicho que hay personas que viven de revisar la basura, separarla y vender papel, latas, plástico… Ésta es una ciudad de contrastes. Dentro de la universidad hay servicio de taxi que, por cierto, son muy baratos. Me llama la atención la cantidad de policía que se ve. El sábado cuando regresamos de la fiesta ya había anochecido (eran las 17.45) y en la carretera, cada poco metros, en todas las paradas de autobús, había apostado un policía.
Andreína me ha contado una anécdota del sacerdote del otro día, el que parece un telepredicador. Es alumno de la Javeriana y un día iba en el autobús para la universidad y subieron al autobús y les atracaron. Él iba leyendo la Biblia. Cuando se le acerca el atracador le pregunta: “¿Es usted Padre?”. Le responde que sí y él le dice: “Usted no… ¿Me da la bendición Padre?”. 

Por las noticias que me llegan, mi ‘hospital’sigue en orden…

Parte IV (15 nov)


Hace días que no escribo porque el ritmo ha sido de vértigo… He ido tomando notas en una libretita que me dio Marigio cuando vio que anotaba cosas en una papel para mi diario (al día siguiente le pidió a su madre que comprara una agenda para regalarme… Es un amor!).

El miércoles salimos de casa a las 6.00, creo que nunca había ido tan pronto a trabajar (esta ciudad es muy poco amigable en cuanto a horarios y tránsito…). Desayunamos a las 7.00 con dos alumnas del MBA. Dos mujeres muy ‘pilas’ como dicen aquí, ejecutivas e interesadas en investigar… Después conocí al Director de carrera (Andrés Londoño)  y fui a la clase de Margarita; trabajamos sobre Liderazgo responsable. Fue muy interesante el intercambio con el alumnado. Algunos parecían muy interesados. De camino a clase me encontré con Andrés Cubillos, que hizo su Doctorado en Deusto. Es increíble encontrarte de casualidad con uno de las pocas personas que conoces… Después comimos Rut, Jaime (otro profesor) y yo con Yovanni. Al acabar me fui con Rut a ver las huertas del proyecto de la Fundación que había conocido en la Exposición del Jardín Botánico. En el camino del norte hacia el sur, se iba viendo cómo cambia la ciudad, las calles, los edificios, las personas… Ésta ciudad son dos ciudades, como mínimo, separadas en norte y sur… marcadas por los distintos estratos…

Al llegar las mujeres nos estaban esperando en la casa de las Hermanas de la Presentación. Hicieron una evaluación de la Feria y hablaron del futuro. Después, como me había pedido Rut, les di una pequeña charla motivacional, destacando los aspectos positivos de su proyecto y de la Feria. Visitamos 5 huertas (nos faltó la de Dña. Magdalena): 1) la de Dña. Ana Elvia (“La huerta de mi casa”), me regalo tres botes de mermelada hecha por ella (ruibarbo, uchuva y papayuela, todas ellas frutas desconocidas para mí); 2) la de Dña. Ana Librada – 71 años (“Santa Ana”); 3) La de Aura (“S. Isidro Labrador”); 4) la de Dña. Tilia – 78 años (“Los abuelos felices”) y 5) la de Dña. Omaira (“Renacer”). Dña. Omaira nos había preparado chocolate caliente y unos panes dulces. Fue un momento muy entrañable de compartir vida y experiencias. Una de las mujeres me regaló un tapete de piedritas de los que hace su hija. Me sentí sobrecogida por la cercanía y confianza conmigo, por el empoderamiento que percibí en esas mujeres… Cuando salimos ya era completamente de noche. La zona era muy humilde. Allí la gente no tiene carro (coche), pero hay muchos autobuses (les llaman alimentadores y acercan a la gente de la periferia a lugares en los que pueden hacer conexión con varias líneas). Entre los autobuses, las curvas y lo estrecho de la carretera la conducción es… una aventura! Bajé con Rut hasta la universidad donde tenía clase y cogí un taxi. Eran las 20.00. En el taxi me mareé de cómo conducía. Casi chocamos en dos ocasiones. Cuando llegué a donde viven Yovanni y su familia el taxista se pasó la calle. Se lo dije y me dijo que dábamos la vuelta. Me puse un poco nerviosa y le pedí que parara para bajarme. Me decía: “No le puedo dejar aquí sola señora; cómo va a andar sola; puede ser peligroso”. Creo que por el mareo, la oscuridad, la zona en la que todas las casas son muy parecidas… resultó que estuve perdida y dando vueltas durante media hora. Al final el guarda de un edificio me ayudó. Apenas tenía batería y me ofreció minutos para llamar y preguntar. La batería me dio justo para encender el teléfono y ver que me sabía la dirección a medias, aquí las calles y carreras pueden tener A, B,…  Llegué a casa un poco acelerada. Los niños me esperaban para ayudarles a preparar el regalo de cumpleaños que le iban a dar a su madre al día siguiente. Al de un poco llegaron Yovanni y Andreina que pensaban que yo iba a regresar para las 18.00 y llegué pasadas las 21.00. ¡Menudo apuro!

El jueves salimos de casa a las 4.30. Yovanni me llevó al aeropuerto para ir a Medellín. Las vistas desde el avión espectaculares… Al llegar me dijeron que me esperaría un taxi para ir a la universidad. Justo al aterrizar me llegó un guasap diciéndome dónde me iba a alojar. El taxista llegó enseguida. Está bien eso de que te busquen con un cartel con tu nombre…  Pasamos primero por el hotel (Club Campestre) que era impresionante… Mauricio Mejía, el taxista, me iba contando cosas sobre la ciudad y me dijo algo muy interesante. Él tenía un bypass gástrico. El médico que le operó le dijo que cuando comiera carne, al terminar comiera piña porque ayudaba a la digestión. También me explico que para ablandar la carne se puede dejar por la noche con peladuras de piña o de papaya… Buen tip!. El paisaje en Medellín es precioso, aunque sólo fui del aeropuerto a la universidad, de allí al hotel y del hotel al aeropuerto…  Bajamos por un camino con mucha pendiente en el que al principio, al borde de la carretera, había muchos negocios de artesanía en madera y en piedra y viveros…  En todo el camino había carteles que decían: “Baje en 2ª”, “Baje en 1ª”, “No abuse de los frenos”… Aquí he descubierto un árbol, el yarumo blanco, que tiene unas hojas grandes que parecen blancas y que lucen muy bonito entre el verde… Camino de la universidad pasamos por un barrio, Envigado, de donde me dijo Mauricio que era Pablo Escobar. El barrio estaba muy colorido con la decoración de Navidad.

Me pasé todo el día en la universidad, la Escuela de Negocios CEIPA. Me recibió en su despacho (allí estaba entre actividad y actividad) el Decano, Sergio Torres, muy amigo de Yovanni. La acogida fue estupenda, inmejorable. Di dos charlas a alumnado de pregrado, una por la mañana y otra por la tarde. Y también me reuní con el profesorado para hablar sobre temas de investigación. Me ocurrió algo interesante… Al acabar la reunión se me acerca un profesor y me enseña en el móvil un vídeo de un programa en el que participé en el Tec de Monterrey hace dos años. Me dijo: “Cuando te he escuchado he pensado… ‘conozco esa voz’… Tú eres ésta. Yo utilizo tu vídeo en mis clases… Es muy claro… No tenía celular y se lo he pedido a una compañera para comprobar”. También conocía, por vídeos, a Lumi y Alfonso… ¡Curioso!

Cuando acabé me fui al hotel. Mauricio me recogió a las 20.00. Estaba tan cansada que me dormí en el taxi. Llegué al hotel. Bajé a al comedor. Me tomé una hamburguesa (tenía champiñones en salsa, entre otras cosas, rica combinación…) y me fui a dormir. Para las 3.45 ya estaba despierta. Hablé con casa, me puse a curiosear FB… a las 4.15 me llaman de recepción que estaba el taxi. Lo esperaba más tarde… Me preparé en un tiempo record y bajé. Allí estaba Mauricio para llevarme al aeropuerto… Qué agradable que te traiga y te lleve alguien amable y con buena conversación… Para las 7.30 ya estaba en la Javeriana…

Sigo viendo muchas cosas que me llaman la atención: mujeres con rulos en la cabeza y pintándose en el coche; cómo responden cuando les das las gracias… “con gusto”, “mucho gusto”; aquí siempre te ofrecen: tinto (café solo); perico (cortado) o aromática (una infusión de frutas y plantas deliciosa); algunas personas te tratan de “su merced”.

(continuará… este capítulo ha sido largo… jajajajaja)

Parte V (16 nov)


El viernes anduve un poco zombie… el cansancio… los madrugones… En el taxi hacia la universidad me reí mucho con el programa de radio que estaba puesto. Estaban hablando de cómo viajar… solo, en grupo, en pareja (a cuenta de un concurso en el que rifaban un viaje para cinco personas  con los gastos pagados a una playa en la que hay un festival)… Y dicen: “si uno viaja en grupo tiene que asegurarse de ir con uno bien chulo que sea como el gusano para el pescado”…  “Anda más pelado que el sobaco de una rana”… jajajajajajaja

Fui a clase con Andreina en la Universidad Cooperativa. Allí el alumnado es más humilde pero el debate fue muy muy interesante.  Después estuve en clase con Indira… Comida-reunión con tres profesores para hablar sobre investigación… Evaluación de proyectos de emprendimiento por la tarde... Y fin de programa académico… Bien!!!!!!!!!!!! Cuando llegamos a casa Yovanni y Andreina salieron a cenar. Lo que iba a ser otra fiesta pijama acabo con Marigio, Juan Ignacio y yo dormidos en la sala… jajajajajajajaja.

El sábado tenía intención de subir a Montserrate. Llegamos hasta la falda del monte, donde está el teleférico y el funicular, pero decidí no subir porque la cima estaba muy cubierta. Fuimos a comprar leña, regresamos a la casa y salimos a comer a un lugar de comida típica. Probé la bandeja paisa: frijoles, arroz, chorizo, huevo, carne en polvo, plátano frito, chicharrón, arepa y aguacate… Buenísimo. Lavamos el coche, hicimos unos recados y… Siesta!!!!!!!! Yupi!!!  A la noche tuvimos cena en casa. Yo preparé dos tortillas de patata, ensalada de tomate, aguacate y cebolla y pimientos rojos. Lo que nos pudimos reír… Un tema que salió mucho fue el de Venezuela. Indira, igual que Yovanni y Andreina, es venezolana. Qué duro es estar desplazado de tu patria porque la vida allí es muy dura…

Ayer domingo lo pasamos con Richard, Carolina y sus hijos , James  (5) y Ana (7). Tomamos la comida tradicional navideña de Venezuela: ensalada de pollo, ayacas (o tamales) y pan de jamón, aceitunas y pasas…. Deliciosa! Viven en una urbanización que es espectacular. Tiene todo los que uno pueda imaginar: piscina semi olímpica climatizada, canchas de tenis y de squash, caballerizas, varios restaurantes, lagos (en uno de ellos se puede practicar esquí acuático), guardería, zona de juegos para niños (con consolas de juegos, el twister, mesas con lego…), cajero automático, supermercado, gasolinera, un autobús interno… Dentro del recinto no se puede circular a más de 30 por hora. Hay guardas que miden la velocidad con unas ‘pistolas’ y ponen multas (300 dólares).  En la entrada de la urbanización hay una puerta para residentes y otra para visitantes, choferes y escoltas… Lo peor es que, aunque no está lejos de Bogotá, se tarda mucho por el tráfico. (Es alucinante aquí en algunas de las que llaman autopistas –para mí carreteras sin más- hay peajes… Se montan unas colas…). Llevan viviendo ahí apenas seis meses. Se mudaron porque antes vivían en una casa en el norte y sufrieron un atraco muy fuerte. Estaba el hermano de ella con los niños (el hermano ya había sufrido un secuestro de tres días en Venezuela antes). Una persona llamó a la puerta y mientras abrían dos más entraron por la ventana. A James le hacían creer que era un juego y le intentaban sacar información. Cuando llegó ella le agarraron tan fuerte que el moratón le duró varios días. Le metieron en la casa por los pelos…  Parece que se habían equivocado de casa porque uno llamó por teléfono y le oyeron decir: “Nos habéis dado mal la dirección”. Después de semejante susto decidieron mudarse a un lugar más seguro… Ahora viven, como dice Yovanni, en una burbuja. Por primera vez en mi vida toqué un caballo, bueno varios… ¡Todo un logro en mí que no me acerco a ningún animal! Fue, como dicen aquí, muy chévere…

(Continuará)
Epílogo (17 nov)


Escribo estas líneas ya en casa. He encontrado mi ‘hospital’ en orden… ¡Qué alivio!

El viaje ha sido tranquilo a pesar de que no he dormido mucho. Comimos en el aeropuerto. En Mc Donald’s hay pollo broaster. Te dan guantes para que lo comas… La despedida fue dura. Como dice el tema de Memorias de África… I'm better at hello.

Al pasar el control me dicen… “Abra la mochila y saque las tijeras”… Ein!!!!!! Llevaba las tijeras de uñas en el neceser … Me las confiscaron y me hicieron firmar en una hoja... Tomé el último capuchino… ¡Delicioso! Cómo me gusta el café…

Fin del trayecto… He recogido aquí algunas de mis experiencias. Lo que no queda suficientemente reflejado es la amistad, la complicidad, las risas, las charlas, las cosquillas… el compartir. Gracias Yovanni, Andreina, Marigio y Juan Ignacio… me he sentido en casa!

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