jueves, 4 de junio de 2015

El miedo y la innovación

[He publicado esta entrada el 03.06.2015 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


El pasado 26 de mayo asistí a una jornada organizada por APD que llevaba por título “¿Quién mato la innovación? Pistas clave para descubrirlo”. Me gustó mucho la primera parte de la misma en la que Nerea Sesumaga y Gonzalo Alonso-Alegre Díez, de Coneklab, nos dieron las claves sobre quiénes son los asesinos de la innovación; es decir, “los culpables de que en las empresas no se innove o no se haga de la manera adecuada”. Voy a resaltar las ideas que me llevé de la charla y al final haré una pequeña aportación personal.
Cuando uno mira a las empresas u organizaciones innovadoras y se pregunta qué es lo que tienen en común la respuesta no es ni la situación económica, ni el tamaño, ni el sector… La respuesta es que tienen personas innovadoras, personas que tienen ideas, personas que arriesgan… ¿Y eso cómo se consigue? Partiendo de lo básico, asumiendo que a la única persona que podemos cambiar es a la que nos mira en el espejo.  Es bueno plantearse ¿Qué he hecho diferente hoy, esta semana? ¿Qué sitios o personas nuevas he conocido? ¿Qué he probado a hacer de distinta manera?… La buena noticia es que el cambio está en nuestras manos. Además, el coste de no hacerlo no es asumible… El mundo cambia muy deprisa y nosotras y nosotros debemos hacerlo con él.
“Entre todos la mataron y ella sola se murió”… Hagamos un repaso de cuáles son los asesinos de la innovación, que la van matando poco a poco con actitudes como las siguientes:
Los JEFES:
  • “Mi puerta siempre está abierta”… pero no hay quién se atreva a cruzarla.
  • Cuando no practican lo que dicen, o incluso hacen lo contrario de lo que dicen. [Como cuando decimos a nuestros hijos que no hay que mentir, suena el teléfono y nos dicen: “Es amama”; a lo que respondemos: “Ahhh… dile que no estoy”].
  • Cuando “invitan” a estar de acuerdo… “No sé qué más hacer para convencerte”; todo requiere autorización; hay obsesión por el control; se critica en público; la información no fluye (muchas veces tienen personas que actúan de filtro; o se rodean de personas “quedabien”).
Algunas cosas que podrían hacer para fomentar la innovación: solucionar problemas; tener una auténtica política de puertas abiertas que se pueden cruzar; permitir el error y que se hagan las cosas de diferente manera; potenciar la colaboración.
Los COMPAÑEROS:
  • Con el miedo al cambio y las resistencias: ¿Va a suponer más trabajo? ¿Van a ser necesarios conocimientos que no tengo? ¿Perderé el estatus?…
  • Suele haber muchos “envenenadores de pozos”, que siempre sacan pegas y matan las ilusiones de otros…
  • El pensamiento grupal es muy homogeneizador; pensar distinto puede hacer que uno sea excluido del grupo o que tenga problemas.
  • Cuando no se participa o se participa con “agenda propia”; cuando no se comparte (información, recursos, etc.)
Algunas cosas que podrían hacer para fomentar la innovación: meter la innovación en la agenda (haciendo algo nuevo todos los días/semanas); fomentar y animar a quienes son innovadores.
Los DIRECTORES DE RECURSOS HUMANOS:
  • Cuando contratan principalmente gente de su estilo (del mismo colegio, universidad, club, etc.).
  • Establecen normas y horarios estrictos.
  • Ofrecen cursos con los de siempre y sobre los mismos temas.
  • No habilitan ni lugares ni espacios para que la gente se relacione.
  • Cuando no participan en el negocio, sólo en su área, siendo los que más conocen la empresa porque conocen a las personas.
Algunas cosas que podrían hacer para fomentar la innovación: contratar personas diferentes con nuevos punto de vista (sabiendo que va a suponer una cierta dificultad); potenciar el trabajo en equipo; ofrecer cursos diferentes a los habituales; dar autonomía (señalar retos y objetivos y dejar que las personas se organicen).
:
  • Dejas pasar oportunidades (por miedo, vergüenza, etc.).
  • Te falta de tiempo, siempre estás muy ocupado para cambiar algo.
  • Haces lo mismo de siempre (mismo lugares, rutinas, personas, etc.). No pruebas nada nuevo.
  • No ayudas (escuchando, atendiendo) a los jóvenes.
  • Las propias creencias y limitaciones, lo que uno opina de sí mismo… que unido al miedo al fracaso y a la crítica pública…
Algunas cosas que podrías hacer para fomentar la innovación: hacer cosas diferentes; introducir pequeños cambios; ponerte retos; empezar YA.
El SISTEMA EDUCATIVO (Universidades, colegios, escuelas, etc. que algunos consideran “arma de destrucción masiva”):
  • Hay una pregunta que nos debemos hacer… ¿Qué tipo de seres humanos queremos que sean nuestros hijos e hijas? La educación no es sólo, ni principalmente diría yo, cuestión de conocimientos.
  • Se da primacía a lo técnico descuidando aspectos fundamentales en la educación como son el trabajo en equipo, la colaboración, la inteligencia emocional, etc.
  • Tiende a igualar en lugar de potenciar a quienes son diferentes.
Algunas cosas que podría hacer para fomentar la innovación: organizar las aulas y las clases de diferente manera; inspirar; ilusionar; compartir (que no es lo mismo que impartir).
La SOCIEDAD y la CULTURA:
  • El mundo está ‘hiperconectado’ y no siempre somos conscientes de lo que eso implica…
  • Hay una actitud bastante generalizada de… “¿Crisis? ¿Qué crisis?”… “Esto pasará”.
  • “Cultura del listo”, que produce otra actitud… “No voy a aportar ideas porque igual me las roban…”.
  • “El ganador se lleva todo”… Y al oponente (ya sea en política, en la empresa, el deporte…) se le ningunea, se le ignora. ¿Acaso no tiene también buenas ideas o aptitudes?
  • “No queremos problemas”… A ver quién discrepa o encuentra problemas en un entorno así…
  • “Siempre se ha hecho así”; “Aquí no va a encajar”; “Ya sabemos lo que hay que hacer”; “Es mejor que sigamos haciendo como hasta ahora”; “No te fíes…”.
  • Tenemos unas relaciones laborales del siglo pasado… Hoy en día el empleo y sus condiciones no están aseguradas.
Algunas cosas que podría hacer para fomentar la innovación: trabajar la colaboración y la aportación.
Las EMPRESAS:
  • Cuando se vive de éxitos del pasado.
  • Cuando crean un departamento de innovación y se olvidan de trabajar ésta de forma transversal.
  • El exceso de burocracia paraliza cualquier intento de cambio.
  • Cuando se planea mucho y se ejecuta poco… “Parálisis por análisis”.
Me pareció muy sugerente la aportación que hizo Ángel Jareño Goikoetxea, Subdirector General del Grupo Uvesco (“una de las empresas líder en la distribución alimenticia de la zona norte de la península”), de cómo se plantean ellos la innovación. La entienden como la suma de creatividad más implantación y asumen claramente que pivota sobre las personas. Por eso desarrollan cuatro puntos: 1) autoconfianza, las personas tienen que sentirse capaces; 2) conocimientos técnicos, parte del empoderamiento pasa por la capacitación; 3) querer cambiar, las personas tienen que querer cambiar; 4) expectativas de que el cambio es bueno para mí; los cambios cuestan, por lo que hay que estar convencidos de que merece la pena.
En la Jornada también participaron Oscar Terol y Asier Hormaza que escenificaron situaciones comunes y nos hicieron reír con algunos tópicos. En el diálogo Oscar Terol señaló que para él “innovar es no rendirse”, es una cuestión de actitud, y para ilustrarlo contó los avatares que habían sufrido hasta el estreno de “Allí abajo”. Cuando tenían comprometida una serie con Antena 3, con el visto bueno económico, tuvieron que cambiar la idea inicial por una serie que se había estrenado en Tele 5. Se reunieron y decidieron no darse por vencidos…
De todo lo que escuché saqué una conclusión… El mayor asesino de la innovación es el MIEDO, que está presente en las personas, los grupos, la sociedad, las organizaciones… y como dice mi amigo Rogelio, “es una de las emociones que, fuera de su función puramente adaptativa para nuestra supervivencia, más nociva resulta en nuestra sociedad actual”. El miedo produce parálisis, estancamiento, letargo, statu quo, etc. Por tanto, lo primero que debemos hacer para desarrollar la creatividad y aplicarla es detectar el miedo, saber cómo funciona y enfrentarlo…Y generar o promover entornos libres de él.
¡Decídete, hazlo! ¡Atrévete a cambiar!

lunes, 4 de mayo de 2015

Sobre la vida, la muerte y el duelo ¡Carpe Diem!


[He publicado esta entrada el 04.05.2015 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Hoy hace una semana, media hora antes de entrar en clase, leí un correo en el que informaban sobre el fallecimiento de una de las alumnas de dicha clase. Por primera vez imparto una asignatura, junto con Rogelio Fernández, en el Titulado Universitario en Cultura y Solidaridad del Instituto de Ocio de la Universidad de Deusto. El alumnado es algo diferente al que suelo estar acostumbrada. Son personas de más edad (la mayoría jubiladas o prejubiladas) y tienen una dilatada experiencia personal y profesional. Nunca me había sucedido que se me muriera una alumna. Lo más parecido que había vivido es cuando murió repentinamente un compañero y amigo del campus de San Sebastián, Iñaki Beti, y tuve que asumir sus clases de Comunicación en las Organizaciones. Recuerdo lo dura que fue la primera clase… Ellos habían perdido a un profesor… Yo había perdido a un amigo…

Sabía por experiencia que en el aula iba a haber una emocionalidad muy intensa. En cuanto leí el correo le llamé a Rogelio, que ese día no iba a venir a clase conmigo. Acordamos que empezaríamos con un minuto de silencio y que luego actuaría según el estado de la clase. Al llegar al aula le hice salir un momento a una alumna, muy amiga de la fallecida. Esta alumna un par de semanas antes nos había comentado a ver si podían hacer juntas el trabajo de la asignatura porque la otra no iba a poder hacerlo y no quería perder el curso. Es más, para cuando se enteró de la noticia ya tenía impreso y encuadernado el trabajo con el nombre de ambas.  Estaba muy afectada… Y yo, que también estaba impactada, me contagié absolutamente. Tenía un nudo en la garganta y unas ganas de llorar difícilmente controlables.

Al entrar en clase la escena era curiosa. Estaban comiendo un pastel casero, celebrando el cumpleaños de una de las compañeras… Hicimos silencio y después invité a la clase a expresar sus sentimientos. La comunicación fue serena, profunda, el silencio hablaba en algunos momentos, la escucha muy activa… Como les dije, estábamos haciendo una ‘clase’ muy práctica (nuestra asignatura es “La comunicación humana”).  Decidimos seguir con lo que teníamos programado, una presentación de cinco minutos de tres de los alumnos. Después de eso les dije que me gustaría dar algunas breves notas sobre el duelo.  

La vida y la muerte son las dos caras de la misma moneda, por mucho que en occidente nos empeñemos en ganarle terreno a la muerte y la enfermedad. Constantemente estamos viviendo duelos. Cada pérdida supone cambios, que normalmente están acompañados de dolor, y exige que elaboremos el duelo. Y decimos elaborar porque se trata de un proceso y no de un estado en el que tenemos que reconstruir nuestro mundo sin aquello que hemos perdido (ya sea una persona, un objeto, un derecho, etc.). A lo largo del proceso hay toda una serie de manifestaciones corrientes (modificado de Worden, 1991, en Fernández Liria  y Rodríguez Vega, 2002, p.103):
Sentimientos: Tristeza, rabia (incluye rabia contra sí mismo e ideas de suicidio), irritabilidad, culpa y autorreproches, ansiedad, sentimientos de soledad, cansancio, indefensión, shock, anhelo, alivio, anestesia emocional...
Sensaciones Físicas: Molestias gástricas, dificultades para tragar o articular, opresión precordial, hipersensibilidad al ruido, despersonalización, sensación de falta de aire, debilidad muscular, pérdida de energía, sequedad de boca, trastornos del sueño...
Cogniciones: Incredulidad, confusión, dificultades de memoria, atención y concentración, preocupaciones, rumiaciones, pensamientos obsesivoides, pensamientos intrusivos con imágenes del muerto...
Alteraciones Perceptivas: Ilusiones, alucinaciones auditivas y visuales, generalmente transitorias y seguidas de crítica, fenómenos de presencia...
Conductas: Hiperfagia o anorexia, alteraciones del sueño, sueños con el fallecido o la situación, distracciones, abandono de las relaciones sociales, evitación de lugares y situaciones, conducta de búsqueda o llamada del fallecido, suspiros, inquietud, hiperalerta, llanto, visita de lugares significativos, atesoramiento de objetos relacionados con el desaparecido…”.

También se suele pasar por una serie de fases, en las que se puede ir tanto hacia adelante como hacia atrás, tal y como señalaba Elisabeth Kübler-Ross: negación; ira, enfado; pacto; depresión; y finalmente aceptación. Con la elaboración del duelo vamos desarrollando nuestra resiliencia, que es la “capacidad de una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de traumas a veces graves” (Cortés Recaball, 2010).

Uno de los alumnos nos comentó que se había quedado viudo catorce meses atrás y que lo que a él había aprendido al elaborar su duelo era que hay que centrarse en el presente, que el mañana no existe. La locución latina Carpe Diem (aprovecha el momento) nos recuerda eso, que no quiere decir que uno haga lo que se le ocurra o le apetezca sin mirar más allá ni pensar en las consecuencias. Se trata de vivir intensamente el momento presente, tomar lo que nos ofrece y disfrutarlo.

Fue una clase dura pero muy intensa e interesante… ¡Carpe Diem!

Bibliografía
  • Fernández Liria, Alberto y Rodríguez Vega, Beatriz (2003): “Intervenciones sobre problemas relacionados con el duelo en situaciones de catástrofe, guerra o violencia política”, Revista de psicoterapia, Vol. XII, N.48, pp-95-122.
  • Cortés Recaball, Juana Elena (2010). La resiliencia: una mirada desde la enfermería. Cienc. enferm. [online]. Vol.16, N.3, pp.27-32. http://dx.doi.org/10.4067/S0717-95532010000300004  

martes, 31 de marzo de 2015

El amor no se destruye…


[He publicado esta entrada el 30.03.2015 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


Recientemente  asistí al funeral del padre de unos compañeros de la universidad. En el sermón, muy emotivo por cierto, el sacerdote hizo una alusión a la ley de conservación de la materia (ley de Lomonósov-Lavoisier), una de las leyes fundamentales en todas las ciencias naturales, que señala que “La materia ni se crea ni se destruye, sólo se transforma”. Del mismo modo, podríamos decir que… “el amor sólo se transforma” o trasciende…

Hay un ejercicio que propone Stephen Covey que pretende ayudarnos a conocernos e impulsarnos a ser mejores, a vivir con mayor plenitud…  Más o menos es así:

Imagina que asistes a tu propio funeral, que puede ser dentro de 50 años o unas horas, nadie lo sabe… [No se trata de infundir miedo sino de hacer una reflexión profunda sobre la propia existencia]. Se trata de visualizar con el máximo detalle cómo te gustaría que fuera… Quiénes están, qué dicen de ti cada uno de ellos… En la tabla siguiente refleja qué destacan de ti tanto sobre cómo eras, y cuáles fueron tus aportaciones y tus logros…

Carácter
Aportaciones
Logros
Pareja



Hijos/as



Familia



Amigos/as



Compañeros/as trabajo



Miembros de mi comunidad












Una vez rellenada la tabla… reflexiona sobré qué tienes que hacer para que sea eso lo que digan de ti cuando no estés.
Este ejercicio puede parecer un poco extraño (tengamos en cuenta que proviene de un contexto cultural diferente) pero nos ayuda a reflexionar sobre cómo nos gustaría trascender, sobre cuáles son los actos de amor que deberíamos hacer para dejar una huella positiva sobre otros. “Al atardecer de la vida, te examinarán del amor” (San Juan de la Cruz).
Según Osholos cuatro pasos hacia el amor son:
  1. “Estar aquí y ahora, porque el amor sólo es posible en el ‘aquí-ahora’”. El amor es sentir… “El futuro y el pasado traen pensamientos y el pensar destruye el sentir”.
  2. “Aprende a transformar tus venenos en miel…”. Lo único que se necesita es paciencia… no se trata de represión, de suprimir lo negativo. Es necesario conocer todos los estados, observarlos… Sin autoconocimiento no hay crecimiento.
  3. “Comparte”. Solemos compartir más lo negativo. Es importante compartir tus cosas positivas, tu vida, todo lo que tienes…  Cuanto más compartes más brota de tu interior. “Lo que importa es dar”. Al final lo que queda es el amor que das… El amor está en todas partes…
  4. “No seas ‘alguien’”. El amor y el ego no son compatibles. “Sé ‘la nada’ y al serlo, habrás alcanzado el Todo”. Como dice mi amigo Rogelio, el ego es una peligrosa compañía.
¿Cuál es la huella que quieres dejar en el mundo y quienes te rodean?

lunes, 2 de marzo de 2015

Sentimientos de justicia

[He publicado esta entrada el 02.03.2015 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


La primera práctica que suelo realizar en mis clases de Ética cívica y profesional es la de comentar una serie de definiciones bajo el epígrafe “Para mí lo ético es sobre todo…” del profesor Eduardo Schmidt sj. La última de dichas definiciones, que es una de las más elegidas por el alumnado, dice “…lo que está de acuerdo con mis sentimientos de justicia”.  Cuando comentamos esta definición suelo señalar que sería una buena definición de ética si elimináramos “mis sentimientos”, ya que éstos son subjetivos (varían mucho de una persona a otra) y variables (incluso la misma persona puede reaccionar de forma diferente ante un estímulo similar según las circunstancias o el momento). La ética tiene mucho que ver con la Justicia, entendiéndola como “dar a cada uno lo suyo”, que no necesariamente con el sistema judicial y la aplicación que se hace de las leyes. Uno de los sentimientos de justicia más extendido, y ampliamente aceptado, es el de la venganza. En nuestro refranero hay muchas alusiones… “Ojo por ojo, diente por diente”; “El que la hace la paga”; “La venganza es un plato que se sirve frío”… También los hay sobre la vacuidad de la misma, pero ya llegaremos ahí…
Recientemente he visto una película que me ha dado qué pensar, El secreto de sus ojos. Se puede analizar esta película desde muchos puntos de vista (el de la comunicación, por ejemplo) pero me voy a detener en un punto que tiene que ver con la ética.  No quiero desvelar completamente el argumento de la película. Simplemente diré que el protagonista masculino, Espósito,  un agente judicial que se acaba de retirar quiere escribir una novela inspirada en unos hechos ocurridos 25 años atrás que le han perseguido durante todo ese tiempo. Como dice la sinopsis de la página oficial de la película: “los recuerdos no son una mansa superficie sobre la que yace la verdad para que Espósito la recoja. Son caminos oscuros y sinuosos. Y la verdad que se oculta detrás de ellos es mucho menos sencilla que lo que Espósito ha imaginado”.
La investigación de un terrible crimen, el asesinato y violación de una joven, marca la vida de Espósito por todo lo que de ahí se deriva. Gracias a él y a su compañero (que morirá después trágicamente) se detiene al asesino; pero al de unos meses es puesto en libertad para trabajar como sicario (Argentina vive en ese tiempo un periodo muy convulso).
Transcurridos 25 años Espósito va a visitar al marido de la joven (Morales) a quien en su día él le había dicho que el asesino (Gómez) cumpliría cadena perpetua, pero no fue así. Vive en una granja alejada. Espósito le pregunta cómo ha podido sobrevivir viendo libre al asesino confeso de su esposa. Después de un rato de conversación Morales explota y le dice que al final le secuestró y le mató. Espósito le cree y se marcha pero algo le hace volver a la granja a escondidas. Descubre que en realidad Morales secuestró al asesino y lo mantiene preso en la granja. Le da de comer, pero no tiene ningún trato con él. La escena (se puede ver más abajo) es desgarradora… Gómez se acerca a Espósito como quien ve un fantasma (es la primera persona a parte de Morales que ve en 25 años), le intenta tocar y con un hilo de voz le dice: “Por favor, por favor… pídale que aunque sea me hable… Por favor”.  Y las palabras de Morales: “Usted dijo perpetua”.
Podríamos plantearnos que Morales tuvo un dilema ético al ver al asesino confeso de su mujer en libertad. No obstante, racionalmente no podemos considerar legítima su actuación. ¿Gómez era un asesino? Sí, confesó y fue condenado por sus acciones ¿Actuó bien el sistema? Por supuesto que no, los sistemas judiciales no son perfectos y en ocasiones están influidos por intereses políticos o económicos.  Pero… “El bien es bien aunque nadie lo haga, el mal es mal aunque todos lo practiquen”. La Declaración Universal de Derechos Humanos, que nació “como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse” – y podríamos añadir individuos-,  señala en su artículo 5: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Morales era víctima de su resentimiento, alimentado a lo largo de los años. Su indignación era razonable, también su ira inicial, pero su decisión lejos de reparar su pérdida le hizo alejarse de su humanidad. Seguramente, el perdón y la compasión hubieran ayudado mejor a sanar su herida y a vivir una vida plena. Una de las razones que Adela Cortina da en su libro Para qué sirve la ética es para “intentar forjarse un buen carácter, que aumenta la probabilidad de ser felices y justos, al ayudar a estimar los mejores valores y optar por ellos” (p.46).
El paradigma de la Inteligencia Emocional habla de la “unión de razón y emoción en todos los procesos mentales”. Que la justicia guíe nuestras decisiones y acciones, pero discernamos siempre qué sentimientos están de fondo…

viernes, 20 de febrero de 2015

Escuchar con los ojos y encontrar tu mirada


Tengo la suerte de haber empezado un curso de fotografía organizado por Deusto Campus e impartido por Belén Ibarrola Goiri. Me encanta sacar fotos y hasta ahora nunca había tenido la ocasión de aprender la técnica. De la primera sesión me quedo con muchas ideas de las que compartió Belén y que me han dado qué pensar...

La base de todo... "La fotografía es luz y composición". Podríamos preguntarnos ¿y color? No necesariamente la fotografía es color, aunque en principio todo tiene color... Resulta más fácil componer en blanco y negro porque el color lo invade todo... y puede dirigir la atención a un foco que no es el que queremos...

Segunda idea fundamental... "La fotografía tiene que ser más interesante que lo que se fotografía... Una foto tiene que hablar por sí sola".  Cuando hablamos de la fotografía como arte, existe la obra como tal, no al servicio de... como puede ser el caso del fotoperiodismo, que busca contar una historia; o de la fotografía de moda, que busca vender un producto. Cuando damos información condicionamos la mirada del observador.

"La fotografía como un elemento de posesión de la realidad... es emoción... es soñar". A mí en ocasiones me pasa que una escena la veo como si estuviera mirando a través del visor. Me llama, me atrae, me provoca... Las fotografías son evocadoras. Como nos decía Belén, "hay que hacer y hay que ver muchas fotos"... Se aprende haciendo, jugando con el enfoque, el desenfoque, el enfoque selectivo... Lo fundamental es experimentar... Y todo ello teniendo en cuenta que "en la fotografía, igual que en todo arte, la herramienta no es tan importante, lo importante es la inteligencia... la mejor óptica son nuestros ojos". Lo importante es la intención que tú tienes. Habría que mirar mucho menos detrás de la cámara. Primero mirar, seleccionar y sólo después disparar... Con el tiempo no se dispara tanto, se selecciona mucho más... Robert Capa, conocido corresponsal gráfico de guerra y fotoperiodista del s.XX, decía "si tus fotografías no son buenas es porque no te acercaste lo suficiente". No es una cuestión de objetivo, de herramienta, es una cuestión de mirada...

"La fotografía es un oficio de soledad, porque cuando estás solo te relacionas con el mundo" (José Manuel Navia). Cuando se está solo surge la explosión, cuando se va en grupo muchas veces todos ven lo mismo. Sólo en soledad aparece la propia mirada. También en soledad aparece otro elemento, la selección. "Un fotógrafo no es las fotos que hace sino las fotos que enseña"...

A mí, una de las cosas que más me gustan son los retratos, creo que porque me encantan las personas, el acercarme a ellas. Ugo Mulas, fotógrafo italiano conocido por sus retratos de artistas y su fotografía de la calle, señalaba que "no hay más retrato que aquel en el que la persona se pone ahí posando, consciente ante la cámara". Sólo es un retrato cuando hay un pacto entre el fotógrafo y el fotografiado. Recientemente me ha pasado que en una reunión con gente más o menos conocida vi una escena que me cautivó. Un bebé estaba jugueteando poniéndose en pie sobre su madre que estaba sentada; parecía que me hablaba sin palabras. Disparé varias fotos y la madre se volvió y me recriminó enfadada que eso no se hacía, que había que pedir permiso... Avergonzada le di la razón y le dije que no se preocupara que borraba las fotos, y así lo hice delante de ella. Ahí no había pacto y me había "acercado" demasiado...

La primera sesión del curso me ha recordado una entrada que escribí hace tiempo y que llevaba por título el de un libro que acababa de leer "Escuchar con los ojos". En el libro su autor, Ferran Ramon-Cortés, presenta cinco claves para conocer, comprender y conectar con los demás, utilizando los pasos para realizar un buen retrato: 1) “Mirar por el visor”; 2) “Encuadrar la imagen”; 3) “Elegir la luz”; 4) “Enfocar y disparar”; y 5) “Revelar”.

Como le decía el zorro al principito: "He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos". Me animo, y animo a quien lee esto, a escuchar con los ojos y encontrar la propia mirada, que es única e insustituible...



lunes, 2 de febrero de 2015

Compasión: empatía en acción


[He publicado esta entrada el 01.02.2015 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


Uno de los textos que más me gustan desde pequeña es la parábola del Buen Samaritano. Es una historia sobre el amor y la compasión que nos confronta con nosotros mismos.


El texto no dice que el buen samaritano tuvo pena o sintió lástima por el hombre que había sido atacado… dice “se compadeció” de él. Se adueñó de su dolor (aunque no le conocía ni era de los suyos) e hizo lo que estaba en su mano para aliviarlo. La compasión es empatía en acción, va más allá de comprender el dolor del otro desde su situación, me mueve y me compromete. Es un sentimiento humano muy elevado que deberíamos cultivar desde la cuna. El mundo sería un lugar mucho más amable si hubiera más compasión.
Me parece muy sugerente el ejercicio de la compasión de Harry Palmer que presento aquí adaptado. Este ejercicio se puede hacer en cualquier lugar en el que se congrega mucha gente (aeropuertos, centros comerciales, parques, playas…). Sobre extraños se debe hacer de forma discreta, a cierta distancia. Se deben hacer los cinco pasos sobre la misma persona. En este momento lo vamos a realizar sobre una persona concreta. Puede ser quien tenemos a nuestro lado, o enfrente o alguien en quien estemos pensando. Nos centrarnos en esa persona, la visualizamos y tenemos presente. Y damos los siguientes pasos:
  • Paso 1. Centrando tu atención en esa persona, repítete a ti mismo: “Igual que yo, esta persona está buscando felicidad para su vida”.
  • Paso 2. Centrando tu atención en esa persona, repítete a ti mismo: “Igual que yo, esta persona está intentando evitar el sufrimiento en su vida”.
  • Paso 3. Centrando tu atención en esa persona, repítete a ti mismo: “Igual que yo, esta persona ha conocido la tristeza, la soledad y la desesperación”.
  • Paso 4. Centrando tu atención en esa persona, repítete a ti mismo: “Igual que yo, esta persona está buscando cubrir sus necesidades”.
  • Paso 5. Centrando tu atención en esa persona, repítete a ti mismo: “Igual que yo, esta persona está aprendiendo acerca de la vida”.
Se pueden hacer variaciones sobre el ejercicio:
  1. Se puede hacer sobre la pareja, otros miembros de la familia o personas cercanas para mejorar en entendimiento mutuo.
  2. Se puede hacer sobre enemigos o personas con las que hemos tenido problemas y que están presentes en nuestros recuerdos.
  3. Se puede hacer sobre otras formas de vida.
  4. Cualquier otra que se te ocurra…
Te invito y me invito a practicar a diario este ejercicio. Se obtiene una sensación personal de paz. Y si todos lo hiciéramos… cambiaríamos el mundo.  

miércoles, 21 de enero de 2015

Una mirada sobre la realidad

El País 20.06.2013

“Así como el mandamiento de ‘no matar’ pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir ‘no a una economía de la exclusión y la inequidad’. Esa economía mata” Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium, n.53

En una entrada anterior, Inicio de mi personal camino de Ignacio, hablé sobre el Plan de Formación en Misión e Identidad Ignacianas en el que participo. El 20 de enero empezamos el siguiente módulo que lleva por título el que encabeza esta entrada, Una mirada sobre la realidad.

Del primer día me quedo con la intervención de Mateo Aguirre sj, ex-director del Servicio Jesuita a Refugiados (SJR), "El refugio como experiencia de vida". Acompañaban a Mateo, Martin Iriberri sj y Mari Tere Guzmán. Mateo nos contó, desde su experiencia, qué es lo que se vive en los campos de refugiados:

1. Desarraigo y pérdida de identidad. Un refugiado no es nadie. Al campo llegan auténticos zombies con un hatillo en el que guardan todas sus pertenencias. Bajan del camión... saben de dónde vienen pero no saben a dónde llegan. El 80% son mujeres y niños. Se les conduce como a un rebaño. No se les pregunta su nombre. Al atravesar la frontera dejan de ser ciudadanos, ya no son el agricultor, el profesional, etc. Mateo nos contó una anécdota del primer campo en el que estuvo en el Congo. Un compañero le estaba enseñando el campo y se encontraron con una caseta de plástico con mejor aspecto que el resto. De repente se oyó un grito y salió una niña de unos siete años que se le agarró a la cintura. Seguidamente salieron primero la madre y luego el padre (un hombre apuesto, con una barba poblada). Él se presenta: "Soy jesuita". Se le acerca el hombre de la barba y le dice: "Te llamas Mateo Aguirre, eres jesuita, has estudiado en Lovaina... ¿No me conoces? ¡Quítame la barba!"... Era Théophile, un estudiante ruandés que estaba haciendo un doctorado en agronomía, y le había conocido cuando también él estudiaba en Lovaina. Pero allí nadie le reconocía...

2. Rechazo. Los refugiados viven detrás de un alambre de espino. No pueden salir del campo. No son aceptados ni por su país ni por el que los acoge. No pueden circular ni tener contacto. Es muy parecido a un campo de concentración.

3. Traumatismos. Las personas llevan por dentro el trauma del sufrimiento y la violencia de la que han sido víctimas y en la que algunos puede que hayan estado implicados (algunos tienen las manos manchadas de sangre). Las enfermedades más frecuentes dentro del campo son psicosomáticas, como por ejemplo el insomnio. [Véase el libro Horizontes de futuro que es una “recopilación de testimonios y vidas de muchas de las personas que vivieron en el campo de Salala desde el 2003 hasta el 2006”].

4. Deshumanización. En una tienda muy reducida viven varias generaciones de la misma familia. Cuando van a pedir la comida se les pone en fila y se les marca con tinta indeleble. Les van llamando por el número... Se produce una especie de 'animalización'.

5. Falta de condiciones materiales. Existe falta de agua, de higiene, de comida, de intimidad, de pudor... Y esas condiciones no son temporales, duran años.

6. Manipulación. Uno de los grandes problemas que él vio en Ruanda era que los locales que por la mañana eran escuelas por la tarde eran campos de entrenamiento (a partir de las 16.00 el personal abandona el campo por seguridad). Están manipulados por aquellos que les tienen que defender. Se inflan estadísticas, se maquillan datos para conseguir más fondos que no siempre llegan a su destino...

Cabe preguntarse cuáles son las causas que hay detrás de esos movimientos de personas. La visión tradicional cuando se analizan los movimientos en África señala a: las guerras étnicas; los africanos son violentos; son incapaces de gobernarse; son muy corruptos. Una mirada más profunda, que intenta analizar qué hay detrás hablaría de: la caída del muro de Berlín y las nuevas estrategias geopolíticas; la depredación de los recursos materiales; y las multinacionales y actos económico-financieros incontrolables. [Para ahondar en esto véase la campaña de Alboan Lo que tu móvil esconde]

Cuando se habla de este fenómeno no se habla de personas, se habla de refugiados o desplazados; de estadísticas; de números; se habla en términos de: enemigos, extranjeros, parásitos, provocadores de los males... La realidad profunda muestra a víctimas de conflictos de poder o financieros; personas manipuladas y tomadas como escudos humanos en luchas de intereses...

Las reacciones que se producen son de dos tipos. Por un lado se puede dar indiferencia, pasotismo... que sólo se sacude ante los grandes desastres (hace falta miles de muertes para impresionarnos cuando cada persona es un templo). A lo sumo se puede dar lo que Carlos Ballesteros llama solidaridad de sillón. Por otro lado, también te encuentras con personas preocupadas por ver qué se puede hacer, se vive la experiencia de la solidaridad y el compromiso, una apuesta por el valor de la persona.

En definitiva, como resumía Mateo, el trabajo en un campo de refugiados es agridulce. Por un lado ves claramente que detrás hay un pecado de inhumanidad y se siente mucha impotencia. Y, por otro, ese trabajo es un regalo por las personas con las que colaboras que ves que se ofrecen muchas veces hasta el límite. Según él hay dos cosas que impactan en un campo de refugiados: 1) la experiencia de que la vida es más fuerte que la muerte; en cuanto llegan al campo ya están viendo qué pueden hacer, qué pueden intercambiar, etc.; 2) la experiencia humana de la solidaridad, si cuando llega una oleada no está desplegado el personal de naciones Unidas que les ofrece unos mínimos, entre ellos comparten. Haber vivido una experiencia dura, por lo general, les hace empatizar.

Comparto las preguntas que nos lanzó al final... ¿Cómo miro? ¿Cómo me interpela lo que veo? ¿A dónde me lleva mi mirada? ¿Cómo me dejo afectar?

“...Esta mañana
miro a los ojos,
abrazo una espalda,
doy mi palabra,
escojo la vida...”

Canción Escojo la vida

Letra: B. González Buelta
Música: Cristóbal Fones




viernes, 2 de enero de 2015

Todo está en el corazón


Quiero empezar el año con un poema que he recibido a modo de felicitación... Me quedo con los versos iniciales y los finales... No hemos venido a conocer la vida sino a amarla... No hay que buscar nada fuera de uno mismo, todo está en el corazón... Me lo voy a grabar a fuego...

Todo está en el corazón [Ricardo León y Román (1877-1943), La lira de bronce (1901)]
No a conocer la vida, sino a amarla,
viniste al mundo; del amor naciste;
si es bella y es mujer, ¿quién a gozarla,
varón, mozo y poeta, se resiste?
Goza, como los niños y las aves,
del blando seno y el caliente nido;
no te apures jamás porque no sabes
de dónde vienes y por qué has venido.
Amor lo es todo, conocer no es nada:
¿quién la razón de la Razón conoce?
Deléitate en los brazos de tu amada
sin descender al fondo de tu goce.
Huye del triste, apártate del sabio,
de aquel que estruja la razón y el seso;
no se hizo la miel para su labio
ni su labio se hizo para el beso.
Nunca la duda el corazón te enfríe;
marchita su ilusión quien la razona:
no escudriñes el bien; goza y sonríe;
no te asombres del mal: ama y perdona.
No esquives los suavísimos regazos
del amor y la fe: ponte de hinojos,
que aquí está la verdad; tiende tus brazos,
abre tu corazón, cierra los ojos.
Huye de ese mortal desasosiego
que interroga a las sombras del Destino,
la vida es ciega y el amor es ciego,
pero nunca equivocan el camino.
Amalo todo, bebe de las rosas,
como la abeja, el zumo y la dulzura,
entrégate a la gracia de las cosas:
la vida, como el arte, es la ternura.
No deslustres su cándido atavío,
ni levantes la punta de su velo;
¿qué logras con pensar que está vacío,
que no es cielo ni azul tu hermoso cielo?
Renueva el corazón a cada hora
y aprende a renacer cada mañana,
como el paisaje al despuntar la aurora,
como el sol que amanece en tu ventana.
Sé artista, sé poeta, sé el espejo
del ancho mundo; aunque después te roben
los años su esplendor, no serás viejo:
la poesía es el arte de ser joven.
No te atraigan las sombras del abismo.
¿Qué importa adónde vas, de dónde vienes?
No busques nada fuera de ti mismo:
todo en tu propio corazón lo tienes.