jueves, 31 de agosto de 2023

Leer es peligroso


 “Todas las mujeres llevamos dentro una mujercita que nos empuja al sacrificio. Esa es la primera a la que debemos callar” (Gioconda Belli, entrevista en El País).

Hace unos años una amiga me regaló un libro con un título muy sugerente que me ha inspirado el de esta entrada, Las mujeres que leen son peligrosas. El autor del mismo, Stefan Bollmann, tiene un libro posterior titulado Las mujeres que escriben también son peligrosas. Estas vacaciones me propuse hacer una desconexión total y disfrutar de la lectura ya que durante el curso suelo acabar los días agotada y me cuesta tanto lo uno como lo otro. Y parece que lo estoy consiguiendo... He cogido un buen ritmo de lectura. A 21 de agosto ya llevaba leídos 8 libros. En esta entrada voy a recorrer y hacer una reflexión sobre algunos de ellos, escritos por mujeres.

En El país de las mujeres, Gioconda Belli, poeta y novelista nicaragüense, nos ofrece una utopía muy sugerente. En Fanguas, país imaginario que aparece en sus novelas, las mujeres han accedido al poder debido a una catástrofe natural, la erupción de un volcán, y mandan temporalmente a los hombres a casa a hacerse cargo de los hogares. ¿Cómo se imagina Viviana Sansón, la Presidenta, su partido, el que ha ganado las elecciones? (Por cierto, se llama PIE - Partido de la Izquierda Erótica y tiene un manifiesto muy interesante, Eldivanrojo, 2011). “Yo imagino un partido que proponga darle al país lo que una madre al hijo, cuidarlo como una mujer cuida su casa; un partido ‘maternal’ que blanda las cualidades femeninas con que nos descalifican, como talentos necesarios para hacerse cargo de un país maltratado como este. En vez de tratar de demostrar que somos tan ‘hombres’ como cualquier macho y por eso aptas para gobernar, hacer énfasis en lo femenino, eso que normalmente ocultan, como si fuera una falla, las mujeres que aspiran al poder: la sensibilidad, la emotividad” (Belli, 2023: 139). Su objetivo de gobierno, instaurar la paz, la libertad, el respeto, la igualdad entre hombres y mujeres, el ‘felicismo’. [Para profundizar en esta obra sugiero leer este trabajo de Olga  Roussou].

Ana Porras, periodista, escritora y organizadora de eventos, en el prólogo de Vacíos y otras taras, que reúne 23 relatos sobre mujeres, nos recuerda: “Con los años vamos engrosando la piel con desencantos, desilusiones, con todo aquello que pudo ser y no fue, con frustraciones, con el miedo a equivocarnos de nuevo, con los amaneceres que no vimos porque estábamos dormidos, con los atardeceres que nos recordaron que la vida es una cuenta atrás. Vamos engrosando la piel con capas que pesan, que nos fracturan los huesos, que esconden lo que quisimos ser, lo que soñamos. Ponemos parches a los vacíos intentando llenar los huecos con lo que vamos encontrando por ahí. Un poco de esto, un poco de aquello y un poco de esto otro. Y así los vacíos se hacen más grandes, más sonoros, más adversos; ganan espacio creando una nada mayor”. Muchas veces las mujeres hemos cubierto o tapado esos vacíos de forma inadecuada…

De Isabel Allende, escritora, feminista, filántropa, así como una de las autoras más leídas del mundo he leído dos libros. Violeta, en el que, como señala el resumen: “En una carta dirigida a una persona a la que ama por encima de todas las demás, Violeta rememora devastadores desengaños amorosos y romances apasionados, momentos de pobreza y también de prosperidad, pérdidas terribles e inmensas alegrías. Moldearán su vida algunos de los grandes sucesos de la historia: la lucha por los derechos de la mujer, el auge y caída de tiranos y, en última instancia, no una, sino dos pandemias” [Ver el interesante artículo-entrevista a la autora sobre el libro]. En el segundo, El viento conoce mi nombre, presente y pasado se entrelazan y narra la historia de dos niños, Samuel Adler, un niño judío al que su madre consigue enviar a Inglaterra para salvarle de la Austria nazi, y Anita Diez, que con siete años sube a un tren con su madre huyendo del peligro en El Salvador y que al llegar a la frontera de Estados Unidos es separada de su madre. Me quedo con un retazo de otro de los personajes, Leticia, porque refleja la realidad que sufren muchas mujeres: “La relación duró muy poco, porque pronto ella comprendió que estaba viviendo con dos hombres diferentes. El que todos conocían era bullanguero, servicial, generoso y ganaba un buen dinero en su oficio, pero no ahorraba, porque siempre estaba dispuesto a comprar cosas superfluas, apostar o prestarles a los amigos. Ella se enamoró de esa versión del hombre, el alma de la fiesta, pero descubrió que por dentro llevaba un monstruo agazapado, que emergía con el alcohol” (p.93).

Auri Lizundia, pseudónimo de Nerea Azkona, quien en plena pandemia creó con una socia AIEDI Faktoria, “una cooperativa de iniciativa social que apuesta por el acompañamiento y la capacitación para crear círculos virtuosos de personas felices en organizaciones sostenibles y que utiliza la Agenda 2030 y los ODS como hoja de ruta y las perspectivas sostenibles, de género, inclusiva e intercultural como brújula”, en Madre en duelo nos habla desde su experiencia de un tipo de violencia que muchas mujeres hemos sufrido sin saber su nombre, violencia obstétrica. “Las mujeres sufrimos violencia machista en muchos ámbitos. En realidad importa bien poco lo que nos pase: la cuestión es violentarnos. Y, cuando hablamos de embarazos, partos y pospartos, la violencia obstétrica e institucional entra en juego. No es una violencia nueva para nosotras, pero son momentos en que las cotas llegan a niveles altísimos e incluso a contrasentidos (…) Cuando hablamos de mujeres y de sus derechos, la sociedad tiene la luz desenfocada. Si nos matan, el foco se pone en nosotras en vez de en los agresores. Si nos quedamos embarazadas, el foco se pone en lo que se está gestando, por lo que el aborto será estigmatizado y, si el bebé nace muerto, como veremos, la luz del foco directamente se apaga” (pp.9-12).

Presentado cada uno de los libros, ¿por qué leer es peligro? A mí, leer historias de mujeres contadas por mujeres me reafirma en el feminismo. Me encanta escuchar la voz de las mujeres sin intermediarios. Me hace aún más consciente de las dificultades, obstáculos, miedos que las mujeres viven y han vivido a lo largo de la historia, así como de lo necesario que es seguir trabajando para que la igualdad real se haga efectiva. ¡Ojalá llegue el día en que el feminismo no sea necesario! Además, las conquistas son frágiles, muy frágiles. ¡Que se lo digan a Viviana Sansón, la Presidenta del PIE, que sufre un atentado porque los hombres se sienten amenazados por la nueva posición de las mujeres en Fanguas! (El país de las mujeres, Gioconda Belli). O a las mujeres y niñas migrantes, o a las atrapadas en conflictos bélicos, o a aquellas que viven bajo ciertas dictaduras… Y que conste que soy muy consciente de que escribo esto desde el lado del privilegio.

Además, estas lecturas coinciden en el tiempo con un hecho real que ejemplifica a la perfección el machismo imperante, el beso en la boca no consentido de Luis Rubiales (Presidente de la Real Federación Española de Fútbol) a Jenni Hermoso (Jugadora de la Selección de fútbol española) en la ceremonia de entrega de medallas del Campeonato Mundial de Fútbol Femenino 2023. Cuando escuché la supuesta excusa que Rubiales dio en un vídeo no daba crédito: “Pues, porque en un momento de máxima efusividad, sin ninguna mala intención, sin ninguna mala fe, pues bueno, ocurrió lo que ocurrió, yo creo que de manera muy espontánea (…) Repito: sin mala fe por ninguna de las dos partes” (ver Labari, 2023). ¿Ninguna de las dos partes? ¿Alguna vez se entenderá plenamente qué significa el consentimiento? Y la guinda la puso con el discurso en la Asamblea de la Federación [Animo a leer el artículo de mi compañera de universidad, Gutiérrez (2023)]

Para terminar, una poesía y una recomendación, el documental Woman, realizado a través de 2000 entrevistas en 50 países, que es “un mensaje de amor y esperanza enviado a todas las mujeres del mundo. Un intento de comprender su vida, medir el progreso realizado, pero también todo lo que queda por hacer”.

Referencias




   

lunes, 14 de agosto de 2023

A vueltas con la IA en la tarea docente

 


[He publicado esta entrada el 14.08.2023 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Acabo de leer estas palabra de la filósofa Anna Pagès que conectan a la perfección con un tema sobre el que llevo un tiempo dando vueltas en mi cabeza, la Inteligencia Artificial (IA) en la tarea docente: “El discurso, lo que uno piensa, es progresivo, no es inmediato, y necesitas tiempo y espacio para crecer. (…) Necesitamos que vuelvan el lápiz y la hoja en blanco a las aulas. Sin excluir la tecnología, por supuesto. Pero los estudiantes necesitan exponerse al vacío. Hay que crear esos vacíos, abrir huecos en los que poder escucharse a uno mismo” (Fernández, 2023).

Este curso en la universidad hemos vivido una verdadera convulsión por la irrupción de la IA. Un tema de conversación habitual entre el profesorado ha sido la utilización de la IA entre el alumnado. También ha habido quienes se han adelantado y han utilizado la IA en sus actividades de clase para mostrar al alumnado para qué puede servir y para qué no. La IA ha llegado para quedarse y lo que más abruma, a mí al menos, es la velocidad a la que avanza y se desarrolla. Está claro que los y las docentes nos tenemos que poner al día y revisar nuestras metodologías, pero no quiero seguir por ahí. Quiero compartir las experiencias que he tenido en una de las asignaturas que imparto, Ética cívica y profesional (mi favorita, por cierto).

En esta asignatura el examen final supone un 30% de la calificación, las actividades de clase un 20%, un trabajo en equipo 10% y hay dos tareas individuales que están pensadas para que el alumnado vaya reflexionando y forjando su criterio ético: un ensayo que supone el 10% de la calificación y un diario de aprendizaje que supone el 30% restante. Ha habido cuatro alumnos a los que he puesto un cero en la calificación por el uso de la IA: tres de ellos en el ensayo y uno tanto en el ensayo como en el diario de aprendizaje. A todos ellos les convoqué a la revisión.

Llega el primer alumno y tiene lugar, más o menos, esta conversación:

  • (Yo) Buenos días X, ¿por qué has tenido un 0 en el ensayo y en la calificación final?
  • (Alumno) No sé. Lo habré hecho mal…
  • (Yo) La razón es que has usado IA
  • (Alumno) ¡Hombre…! ¡No…! ¿Cómo voy a hacerlo en Ética?
  • (Yo) ¡Hasta aquí! [Le explico la gravedad del tema y las implicaciones si le abriera un expediente] Vuelve a hacer la tarea, envíamela y ven el día de la extraordinaria para presentármela y comentarla.
  • (Alumno) Vale [no hubo la más mínima resistencia]

A continuación entran otros dos alumnos, quienes forman una especie de “pack” porque siempre están juntos. La conversación varía ligeramente:

  • (Yo) Pasad, ¿por qué habéis tenido un 0 en el ensayo y en la calificación final?
  • (Alumnos) Porque hemos usado ChatGPT
  • (Yo) [Les explico la gravedad del tema y las implicaciones si les abriera un expediente] Volved a hacer la tarea, enviádmela y venid el día de la extraordinaria para presentármela y comentarla.

Con el cuarto alumno la conversación fue similar. El problema vino el día de la convocatoria extraordinaria. Los demás habían defendido ya su trabajo y fue suficiente para que aprobaran. Nada más entrar, le pongo encima de la mesa el trabajo que me había enviado (en la foto se puede ver un extracto) y se sucede esta conversación:

  • (Yo) ¿Qué explicación puede haber para este sombreado en todo el trabajo? Yo solo le encuentro una, que has hecho copia/pega.
  • (Alumno) ¡Sí! Pero esta vez he entendido lo que copiaba…
  • (Yo) Fuera de mi despacho. Nos vemos el curso que viene. Os insistí en lo que significaba defraudar y lo vuelves a hacer… Además en la asignatura de Ética… Y en un trabajo en el que te estoy pidiendo que expliques los principios éticos con los que actúas y si deberían incluirse en el Código Deontológico de la profesión a la que te vas a dedicar…
  • (Alumno) Déjame explicarme… ¿Hay algo que pueda hacer para aprobar la asignatura?
  • (Yo) No. Has perdido todas las oportunidades de este curso.

Tengo que reconocer que me enfadé… mucho… Sentí la profunda rabia que genera la indignación por el ataque a unos principios arraigados y que pivotan sobre el concepto de justicia. ¿Cómo se puede presentar un trabajo, una supuesta reflexión, en la que dices que el primero de tus principios es la honestidad y estás cometiendo un fraude? ¿Cómo podría dar por alcanzadas las competencias de la asignatura cuando se utiliza el engaño? ¿Qué habrá entendido este alumno de la asignatura? (Hay que decir que este alumno había asistido muy poco a clase, y por lo tanto se había perdido los debates y reflexiones que en ellas hacíamos).

El día que tenía que cerrar el acta de la convocatoria extraordinaria recibí el siguiente correo:


No sé qué opinara quien está leyendo estas líneas. Ciertamente, es un correo muy correcto, muy adecuado… Pero, en mi opinión, está escrito por un adulto (un padre, una madre, un tío, una tía…) que no es él. Viendo el desarrollo de los hechos tengo seria dudas de que pudiera llegar a esa reflexión en unos pocos días. El próximo curso voy a seguir una estrategia diferente con él. Voy a ir fijando tutorías en las que iremos comentado los contenidos de la asignatura y en los que vaya presentándome sus reflexiones… Parafraseando las palabras de Anna Pagès con las que abría esta entrada… Voy a darle tiempo y a acompañarle para que vaya creando su propio pensamiento sobre lo que es un buen ejercicio de la profesión, sobre cuáles son los principios desde los que actuar.

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jueves, 20 de julio de 2023

La acción tutorial y la salud mental

 


A continuación recogeré (y comentaré) algunas notas sobre la conferencia “Protección y promoción de la salud mental desde la acción tutorial” impartida por Susana Gorbeña en el marco de la Jornada del Tutor 2023 (Universidad de Deusto, Bilbao, 6 de julio).

Empecemos señalando algunas premisas y un apunte sobre el contexto. Según el Plan de acción tutorial de la Universidad de Deusto la función del tutor, tutora es: facilitar el desarrollo integral, velar por el desarrollo global, encaminar hacia la madurez al alumnado. El alumnado universitario está en una etapa muy importante de su vida, en un momento madurativo crítico en el que se consolidan identidades, en el que se dan procesos de exploración y compromiso, se toman decisiones que se viven como críticas, adquieren competencias personales y profesionales, están formulando su proyecto de vida… Es importante abordar el tema de la salud mental desde un enfoque salutogénico (enfocado en el florecimiento humano, en el desarrollo del pleno potencial) y no sólo patogénico (centrado en los problemas y déficits, en curar y paliar), en línea con la definición de salud de la Organización Mundial de la Salud: “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades” (OMS, 2023). Y en cuanto al contexto en el que vive nuestra juventud, son muchos los retos que afrontan: empleo, emancipación, sexualidad-género-afectividad, digitalización, sostenibilidad, efectos del Covid-19 (los estudios dicen que el colectivo universitario ha sido uno de los más afectados por la pandemia).

En un estudio de 2018 de la Organización Mundial de la Salud realizado en 19 universidades de 8 países (Australia, Bélgica, Alemania, México, Irlanda del Norte, Sudáfrica, España, Estados Unidos) a estudiantes de primer curso se muestran unos datos que dan mucho que pensar: el 35% de los y las estudiantes de primero tienen algún problema de salud mental; el 20% de las personas encuestadas señalan que tiene limitaciones severas en su día a día debido a trastornos o malestar mental (Auerbach et al., 2018).

La pandemia ha empeorado las cosas. Todos los indicadores de malestar han subido y los de bienestar han bajado. Se ha mejorado algo, pero todavía no llegamos a los datos prepandemia. En 2021 se dieron los datos más altos de suicidios desde que hay registros. “En 2021, según los datos publicados por el INE el 19 de diciembre de 2022 han fallecido por suicidio 4.003 personas en España, una media de 11 personas al día; un 75% de ellas varones (2.982) y un 25% mujeres (1.021). Así, 2021 se convierte en el año con más suicidios registrados en la historia de España desde que se tienen datos (año 1906)” (FSME, s.f.).

¿Qué se puede hacer? Como ya hemos señalado, por un lado hay que atender a los problemas, afrontar el malestar, pero también hay que proteger y promocionar la salud; una y otra actuación exigen estrategias diferentes.

Para afrontar el malestar los y las tutoras tenemos un papel clave en la detección de problemas. Eso supone escuchar, preguntar sobre salud sin líneas rojas (por ejemplo temas de suicidio o género) para derivar a quien corresponda [Servicio de Orientación Universitaria (SOU), recursos comunitarios, etc.]. Las personas tenemos necesidad de compartir lo que nos pasa. A veces ‘gritamos’ para que nos echen un cable del que agarrarnos. Todo esto ayuda a estar menos mal, pero no es el objetivo único. Susana puso un ejemplo muy gráfico: Dejar las ideaciones suicidas no te hace una persona feliz.

¿Qué más se puede hacer? “La educación tradicional se ha centrado en transmitir las herramientas necesarias para el éxito académico y profesional del individuo, y el progreso del alumno se mide de acuerdo con su desempeño dentro de este paradigma limitado del éxito. Varias décadas de investigación rigurosa internacional nos han demostrado que existen herramientas para generar los elementos del bienestar, y que estas se pueden enseñar y aprender. Más aún, estas herramientas se deben enseñar, ya que el bienestar tiene valor intrínseco (el ser humano innatamente desea la felicidad) y valor instrumental (la felicidad genera beneficios como salud física, éxito profesional y personal, mejores relaciones con otros, y menor violencia y consumo de drogas entre adolescentes, entre otros)” (Adler, 2016: 50). Este enfoque del florecimiento parte de unos principios clave: 1) Mentalidad de crecimiento. La persona tiene que estar convencida de que puede hacer algo para cambiar. Si tengo la creencia de que lo que me ha tocado es así, y no se puede hacer nada, no hay cambio posible. 2) Tiene que existir una actividad intencional sostenida. Igual que para mejorar la salud física hay que hacer ejercicio físico de forma constante, para mejorar la salud mental hay que ‘ejercitarse’. 3) Hay que tener muy claro que existen diferencias importantes entre los individuos. 4) Es necesario un equilibrio entre lo positivo y lo negativo, y que lo positivo prevalezca ligeramente. En la vida nos encontramos tanto con cosas positivas como negativas. No se trata de ver todo de color de rosa, del “si quieres, puedes”, “do not worry, be happy”, etc.

Dicho esto, Susana presentó, algunas estrategias para cultivar la salud mental y el bienestar y para que, desde nuestra propia experiencia, podamos guiar, aconsejar y orientar:

  1. Acompañar en la clarificación de su concepto del bienestar, de la felicidad y el desarrollo personal. Es importante detectar y ajustar las creencias erróneas.
  2. Fomentar el cultivo de las emociones positivas. Véase el modelo de ampliación-construcción de emociones positivas de Barbara Fredrickson Lee, profesora de la Universidad de Carolina del Norte (Castro, 2023).
  3. Ayudar a identificar y utilizar las fortalezas distintivas personales. Todas las personas somos buenas en algo y deberíamos capitalizarlo. Es mejor construir y crecer a partir de las fortalezas que ya tenemos. Podemos encontrar una herramienta muy útil, el Cuestionario VIA de Fortalezas Personales [es gratuito, pero hay que registrarse], en la web Authentic Happiness de la Universidad de Pennsylvania desarrollada por el Positive Psychology Center, dirigido por el Dr. Martin E. P. Seligman (uno de los padres de la psicología positiva). 
  4. Reflexionar y explicitar el sentido y el propósito de vida. Existen muchas herramientas para esto: escritura expresiva, contrastar con otras personas, el visionado o lectura de materiales [uno de mis libros favoritos es El hombre en busca de sentido, de Viktor Frankl]. Hace un tiempo escribí una entrada de blog relacionada con el tema del sentido, Sobre los talentos.  
  5. Concretar objetivos vitales. Es importante que nos proyectemos hacia el futuro desde un optimismo realista.
  6. Salir de la ‘zona de confort’. Cambiar, salirse de las rutinas y lo conocido cuesta, pero es la forma de crecer, de adquirir nuevas experiencias, ideas, pensamientos, hábitos, etc.
  7. Cultivar actividades terapeúticas y de crecimiento.
  8. Fomentar la participación en la vida universitaria.
  9. Incidir en el aprendizaje significativo.
  10. Otras: promover la autoaceptación, el optimismo, la resiliencia, el afrontamiento, etc. 

Sin duda, una invitación estimulante para cualquier tutor o tutora, para cualquier persona… Crecer, cuidar la salud, promocionar el bienestar y acompañar a otras personas en su camino.


Referencias

domingo, 18 de junio de 2023

Orgullo por el deber cumplido

[He publicado esta entrada el 18.06.2023 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]


Escribo estas líneas para reivindicar una emoción que me embarga en esta momento y que es muy agradable, el orgullo, en el sentido de la acepción n.1 de la RAE: “Sentimiento de satisfacción por los logros, capacidades o méritos propios o por algo en lo que una persona se siente concernida”. Dediqué otra entrada a esta emoción, tras la lectura del libro Las emociones y el mundo moral (Etxebarria Bilbao, 2020), y en la misma argumentaba que la vergüenza, la culpa y el orgullo son tres buenas brújulas morales (Echaniz Barrondo, 2021). En concreto, el orgullo refuerza y favorece la conducta moral positiva.
¿Y qué me hace sentirme orgullosa en este momento? Son dos las razones que provocan este sentimiento y que podrían verse como las dos caras de una misma moneda, la de educadora. Hace tiempo escribía, y suscribo al 100%, “mi profesión y mi vocación es la de educadora, que es más que profesora. Educar es tocar una vida para siempre, o al menos tener el poder y la responsabilidad de hacerlo…” (Echaniz Barrondo, 2017).
Primera razón, una de las razones más poderosas que mueven mi vida, mis hijos. “La verdad es que les he llevado 9 meses en las entrañas, pero desde ese momento se me han instalado en la mente y el corazón y ocupan un espacio inmenso. Es lo que tiene ser madre… una tarea de 24 horas, 7 días a la semana y con una alta intensidad emocional…” (Echaniz Barrondo, 2020). Veo a dos adultos que van dando pasos firmes en la construcción de sus vidas. Uno ha hecho la apuesta por estudiar el doctorado y el otro acaba de terminar el Máster y en septiembre empieza a trabajar en una empresa que le ilusiona. Es muy grande el esfuerzo: los desvelos, las preocupaciones, el tiempo dedicado… pero cuando les ves desplegar sus alas la satisfacción es indescriptible.
Segunda razón, mis alumnos y alumnas, algunos de los cuales se quedan grabados con fuerza en mi mente y en mi corazón. Me siento una persona muy afortunada porque creo que he descubierto mi Ikigai, la razón por la que me levanto cada mañana, mi sentido de propósito, he podido hacer de mi vocación mi profesión (Echaniz Barrondo, 2022). Y te refuerza cuando recibes, al acabar el curso, un mensaje como este: “Como conclusión solo me queda agradecerte estos meses contigo, puesto que aparte de aprender y disfrutar de la asignatura también he aprendido de mí, hemos trabajado muchos temas desde el respeto, me has dado confianza para hablar en clase sobre mis opiniones, cosa que como ya te he comentado varias veces es complicado y más siendo una persona tan insegura… pero sí, te agradezco la cercanía y la confianza que has transmitido. Eres buena persona y buena profesora y no te lo digo como alumna sino como persona. Así que gracias, me acordaré siempre de estos meses y de ti”.
Estoy convencida que pocas vocaciones son tan grandes y satisfactorias como la de educadora. Tocar una vida es trascender y transformar el mundo en positivo. ¡Qué orgullo! ¡Qué responsabilidad!

Referencias

  • Etxebarria Bilbao, Itziar (2020). Las emociones y el mundo moral. Más allá de la empatía. Madrid: Editorial Síntesis.

lunes, 15 de mayo de 2023

Mirar de frente a la muerte


[He publicado esta entrada el 15.05.2023 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

Acabo de terminar un libro sobre la muerte que me ha gustado mucho. Lleva por título: Mirar al sol [autor: Irvin Yalom; Leer un fragmento]. Tiene un subtítulo muy sugerente: Superar el miedo a la muerte para vivir con plenitud el presente. “No es fácil vivir cada momento con total conciencia de que moriremos. Es como tratar de mirar al sol de frente: solo se puede soportar un rato” (p.17). Compartiré algunas ideas del libro, que surge de la experiencia del autor y sus años de ejercicio como psicoterapeuta, y mis propias reflexiones sobre este tema que me encanta y sobre el que llevo leyendo y pensando desde que una buena amiga me regaló el maravilloso libro de Elisabeth Kübler-Ross, La muerte un amanecer. [Creo que fue a partir de ese momento cuando la mariposa pasó a ser mi animal y símbolo preferido].

Mirar de frente a la muerte asusta. Hay personas que intentan vivir de espaldas a ella, como si esta no fuera a alcanzarles y no cuidan ni de sí mismas ni de otras. Mientras, hay otras personas que buscan trascender a través de los hijos e hijas, un ser querido, una causa o un ser superior (las religiones ayudan a mitigar el miedo a la muerte). Quien más quien menos siente ansiedad ante la idea de la muerte y esta ansiedad o bien es reconocible o puede esconderse tenazmente detrás de otros síntomas. Todos probamos un anticipo de la muerte cada vez que dormimos o cuando estamos bajo los efectos de la anestesia.

“Aunque el hecho físico de la muerte nos destruye, la idea de la muerte nos salva” (p.46), nos conecta con nuestra vida y su sentido, con el aquí y el ahora. Posibilita cambios trascendentes y una comunicación mucho más profunda. Esto es algo que relatan mucha personas ante un diagnóstico negativo, o personas que han tenido la “experiencia de despertar” (p.49) provocada por sucesos como: la pérdida de un ser querido, una enfermedad, una ruptura, un hito vital, un trauma, la salida de los hijos del hogar, la pérdida de un trabajo, etc. Existe una “explícita correlación entre el temor a la muerte y la sensación de no vivir la vida” (p.63). ¡Qué importante es vivir una vida plena, con sentido, que nos haga tener pocos arrepentimientos cuando llega el final! [Esto me recuerda los cinco arrepentimientos más comunes recogidos por Bronnie Ware, enfermera experta en cuidados paliativos (Zamorano, 2018)].

Según Epicuro el omnipresente temor a la muerte es la mayor fuente de sufrimiento, por eso proponía almacenar experiencias placenteras, grabarlas en nuestra memoria y aprender a revivirlas. Yalom, que se declara ateo, utiliza tres de sus argumentos en el trabajo con los pacientes y también para enfrentar su propio miedo: 1) La mortalidad del alma: “si somos mortales y el alma no sobrevive, no tenemos nada que temer en una vida después de la muerte” (p.95).  2) La muerte como aniquilación total: “si soy, la muerte no es, pero si la muerte es, no soy” (p.95). 3) El argumento de la simetría: “nuestro estado de no ser después de la muerte es el mismo en el que nos encontrábamos antes de nacer”. También señala que de todos sus años de experiencia ha encontrado un concepto muy útil, el de la propagación por ondas concéntricas, que se refiere a “dejar algo de la propia experiencia de vida. Algún gesto, algún buen consejo, alguna guía, algún consuelo a los demás, sabiéndolo o no” (p.99), lo que no quiere decir que necesariamente nuestro nombre o nuestra imagen nos sobrevivan. Esta idea nos ayuda a pasar del terror a la satisfacción. También hay muchas tradiciones que para afrontar la transitoriedad insisten en vivir en el momento presente, en el aquí y ahora. Coincido plenamente con la idea de asumir la responsabilidad sobre la propia vida. “Una de las frases preferidas de Nietzsche era amor fati, ‘ama tu destino’. En otras palabras, ‘crea un destino que puedas amar’” (p.117).

Mi primera experiencia consciente de transitoriedad fue cuando a mi padrino, un gran médico con quien me había criado, recibió el diagnóstico de cáncer de pulmón. Desde muy niña fui consciente de que mis padrinos podían haber sido mis abuelos, me llevaban 54 años. Pero no fue hasta ese momento del diagnóstico que vi a la muerte acechando y me tuve que enfrentar al dolor de la cercana pérdida de una de las personas que han marcado mi vida. Después he vivido más muertes de personas muy queridas: mi madrina, mi padre, mi madre, mi mentor y director de tesis… Cada una de ellas ha revivido las anteriores y me ha confrontado con esa realidad que a todos nos espera: la muerte.

Recientemente escuché una entrevista a Mar Garcia Puig (filóloga, editora y política española, diputada por Barcelona en el Congreso de los Diputados) en el que hablaba de su libro La historia de los vertebrados. En él relata lo que sintió al ser madre: “Ya no puedo morir. Soy madre”. Cuando la escuché me sentí plenamente identificada, y me atrevo a decir que muchas mujeres (y supongo que hombres también) compartirán también esta experiencia. En ese momento sentí, percibí, comprendí de una manera clara que tenía que cuidar de mí para poder cuidar a ese niño que se había quedado grabado en mí para siempre. El nacimiento de mi segundo hijo no hizo más que confirmarlo. Ahora que ya he pasado los 50, que es evidente que tengo más vida por detrás que por delante, que he pasado a primera fila porque mis mayores ya no están, hay un pensamiento, un miedo, que aparece de vez en cuando: “¿Se acordarán de mi mis hijos? ¿Habré dejado una buena huella en ellos?”.

Para terminar un consejo del autor, Irvin Yalom: “No olvides que mantenerte consciente de la muerte, abrazarte a sus sombra, es una ventaja. Tal conciencia puede integrar la oscuridad a tu chispa vital y realzar lo que te queda de vida. La manera de valorar la vida, la manera de sentir compasión por los demás, la manera de amar cualquier cosa con más profundidad es ser consciente de que estas experiencias están destinadas a perecer” (p.166).

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miércoles, 12 de abril de 2023

¿Derecho? ¿Deseo? ¿Privilegio?

Ironías de la vida… Es miércoles, 29 de marzo, y mientras desayuno para ir a mi clase de Ética cívica y profesional en el campus de San Sebastián las noticias destacan dos titulares muy diferentes sobre una misma realidad. Por un lado, la noticia de portada dela revista Hola que lleva por título: “Ana Obregón, madre de una niña” y en una letra bastante más pequeña “por gestación subrogada en Miami”.  El otro titular “Tres detenidos en Extremadura por un supuesto caso de vientre de alquiler” (Barrena,2023). Son diferentes los nombres, y en mi opinión con matices importantes, que recibe esta realidad: maternidad subrogada, gestación subrogada, gestación por sustitución, vientres de alquiler, explotación reproductiva, etc. Me gustaría presentar algunas de las cuestiones éticas que veo en esta situación.

La gestación por sustitución, entendida como “gestación convenida mediante un contrato, con o sin precio, en el que una mujer renuncia a la filiación materna del futuro hijo, a favor del contratante o de un tercero”, no es legal en España y para inscribir en el Registro Civil español  el nacimiento y filiación de un menor nacido en el extranjero a través de esta vía hace falta cumplir algunas condiciones (Gobierno de España, 2022). [Para profundizar en los aspectos legales sugiero el artículo de Albert (2017)].

La primera, y fundamental, cuestión ética que me viene a la cabeza es la vulneración de los derechos humanos. Por un lado, nos encontramos con los relativos a la madre gestante, que no es un mero ‘contenedor’, una incubadora, es una persona y no puede ser tratada como un medio, como un objeto. Además, no hay que olvidar que en el útero se produce un intercambio de células entre el bebé y la madre (microquimerismo). Habrá quien piense que lo hace voluntariamente, que lo ha elegido, Pero esto es muy cuestionable. Hay personas que viven en unas condiciones que les impulsan a hacer cosas que no harían en otro contexto o situación. Además, habría que ver las condiciones del contrato (por ejemplo, ¿qué pasa si la criatura muere o desarrolla alguna enfermedad en la más tierna infancia? ¿o si nace con alguna discapacidad?). Puede haber, incluso, quien aluda a que hay quienes lo hacen altruistamente y que por esa razón hay que regularlo. Sobre esto volveré más adelante. Por otro lado, están los derechos de la criatura nacida por esta vía. Claramente es la parte más débil y vulnerable y también se le está tratando como un objeto, como una mercancía. Habrá quien argumente que ese niño o niña va a vivir en unas buenas condiciones, pero no es que se le mejore la existencia, no es que a partir de ese momento vaya a mejorar su vida, sino que ha sido “encargado” para responder al deseo de unas personas. “El mito de la subrogación altruista no puede llevarnos a legalizar de manera irresponsable una actividad que afecta tan intensamente a los derechos de mujeres y niños y a nuestra propia autopercepción como seres humanos. Si se legaliza, me parece más honesto reconocer que se trata de dar cobertura legal a los deseos de los comitentes que hacerlo en nombre de un supuesto “altruismo” de las gestantes” (Albert, 2017: 195).

El 3 de marzo de 2023 se firmó en Casablanca (Marruecos) la Declaración para la Abolición Universal de la Gestación Subrogada, que, como señala Gas Aixendri (2023), “aboga por la abolición de la maternidad subrogada en lugar de por su regulación. Los firmantes sostienen que la gestación subrogada es intrínsecamente contraria a los derechos humanos de las mujeres y los niños, y que ningún marco legal puede hacerla aceptable. Se ha demostrado en diversos países que la legalización de algunas prácticas ha implicado el efecto denominado slippery slope –pendiente resbaladiza– que produce un aumento de las conductas que se desean evitar o reducir”.

Otra gran cuestión en juego es la mercantilización de la reproducción humana. Según el filósofo Michael Sandel hay tres claros ejemplos de lo que el dinero no debería comprar: “la conservación de las especies animales en peligro de extinción, la acogida de refugiados y la subrogación comercial de úteros” (Guerra Palmero y Villarmea,2019). Someter la reproducción humana a las leyes del mercado conlleva grandes riesgos. ¿Cualquier cosa puede ser comprada y vendida? La globalización hace que el mercado también lo sea, lo que implica que sea relativamente fácil saltarse las normas contando con el respaldo del dinero. Esta práctica claramente aumenta las desigualdades. Se puede caer fácilmente en los abusos, la explotación y el tráfico y trata de personas. Las mafias son rápidas en detectar las oportunidades de hacer negocio. ¿Los niños y niñas son un producto más? ¿Vamos a fijar una garantía? ¿Se van a desarrollar nuevas líneas de turismo relacionadas con la reproducción? Me vienen a la memoria dos noticias. Por un lado, al inicio de la invasión rusa a Ucrania (uno de los pocos países donde la maternidad subrogada es legal) se evidenció la vulnerabilidad de las madres gestantes y los niños y niñas nacidos por esa vía. Por otro, la de la disculpa pública que tuvo que hacer el Colegio Médico Colombiano por publicar un artículo, basado en los trabajos de una profesora de la Universidad de Oslo, en el que se proponía utilizar los cuerpos de mujeres con muerte cerebral para “ayudar a las parejas sin hijos” (Reynoso, 2023).

En el caso que inspira esta entrada veo una serie de agravantes. La edad, que sería una causa que en España le excluiría de poder acceder a la adopción. El estado psicológico y los motivos para esta maternidad subrogada. Un hijo o hija no tiene como misión cubrir vacíos o huecos dejados por otra persona. El hecho de que haya una exclusiva, que frivoliza el caso y manifiesta claramente la mercantilización. En un primer momento cabía la duda de quiénes eran el padre y la madre biológicos. Una semana después, y con otra exclusiva de por medio, se ha desvelado que el padre era el hijo de Ana Obregón, fallecido en mayo de 2022 (Sans, 2023). Este hecho también genera interrogantes éticos. Lo que está claro es que Ana Obregón está muy bien asesorada legalmente y evidencia claramente que el dinero es poderoso y no tiene muchos escrúpulos. Podríamos mencionar también un tema de ética periodística. A mí me genera muchas dudas comprar una exclusiva sobre este tema. Aquí habrá quien “argumente” que, si no lo hago yo, otro lo hará. El modo de presentar el problema también es muy cuestionable. La foto de portada (Ana Obregón saliendo del hospital en silla de ruedas con la niña en brazos y con la pulserita en la muñeca) “normaliza” algo que no lo es y apela a la ternura que suele producir la maternidad.

Animo a ver el vídeo que cierra esta entrada y lleva por título ¿Gestación subrogada o explotación reproductiva? (Luc Loren, 2021). En él participan Sindy Takanashi, madre, influencer y matriactivista, contraria a la explotación sexual, y Juan y Chris, activistas por la regulación de la gestación subrogada en España, y padres de dos hijos que son fruto de este método reproductivo, uno en México a través de una agencia y el segundo en Australia, sin intermediarios ni compensación económica. También puede ser de interés acceder a las informaciones publicadas en la página Stop vientres de alquiler.

Para terminar, vuelvo a las preguntas que dan título a esta entrada. ¿Qué es la maternidad? ¿Derecho? ¿Privilegio? ¿Deseo? Y una pregunta más, la maternidad subrogada ¿supone un avance o un retroceso en los Derechos Humanos? A mí me recuerda a la distopía El cuento de la criada, sobre el que he escrito anteriormente y me produce una gran desazón (Echaniz Barrondo, 2021).


Referencias

martes, 21 de marzo de 2023

Brújula para una buena vida

 En mayo de 2022 veía la luz mi primer libro en solitario, Brújula para una buena vida, el proyecto que había estado en mi mente y mi corazón durante muchos años. Como escribía en la introducción:


“Recuerdo que cuando nació mi primer hijo y estaba en el hospital, lo miraba y una pregunta no paraba de dar vueltas en mi cabeza… ¿Dónde está el libro de instrucciones? Además de un amor y una ternura que me desbordaban, me invadían muchas emociones: vértigo, miedo, desasosiego, desconcierto, inquietud… No me atrevía a hablar abiertamente con mi madre y otras personas adultas, que, por otro lado, no paraban de decirme qué debía hacer o dejar de hacer.

 

Este libro está escrito para y por mis hijos, Xabier y Ander. Tengo la ilusión de que lo lean algún día. Me hubiera gustado escribirlo antes de que nacieran, pero creo que es

mucho más rico ahora que he recorrido un largo camino educándolos y he tropezado en muchas piedras. Hay una gran preocupación que ha estado presente desde el día en

que nacieron: que sean buenas personas. Si cualquiera me pregunta qué quiero para mis hijos, esa es la respuesta”.

 

Y unos meses después, se cumplía otro sueño, presentarlo con mi hijo mayor, Xabier. Siempre le había dicho a Marisa Amigo, compañera de la universidad, la envidia que me daba verla presentar sus libros de cuentos para niños con su hijo, Jaime Cuenca (quien fue alumno mío, uno de los mejores que he tenido). Además, entre el público mi otro hijo, Ander, mi sobrino Ion Najarro Aragoneses, a quien le encargué las ilustraciones para la portada y el interior del libro, mi marido, mi cuñada y muchas personas amigas y conocidas. Dejo aquí el vídeo de la presentación…



Referencias

  • Aranzazu Echaniz Barrondo (2023, 21 marzo). Presentación del libro Brújula para una buena vida Arantza Echaniz 11 00 GMT+1 [archivo de vídeo] https://www.youtube.com/watch?v=TiDABYz-snI
  • Echaniz, Arantza (2022). Brújula para una buena vida. Madrid: Ciudad Nueva

lunes, 20 de marzo de 2023

El valor de la práctica del silencio interior

[He publicado esta entrada el 20.03.2023 en el Blog de Inteligencia Emocional de Eitb-desaparecido el 01.07.2024]

El pasado domingo 12 de marzo participé en una conferencia online organizada por Mentorshow e impartida por Pablo D’Ors, sacerdote, escritor y fundador de la red de meditadores ‘Amigos del desierto’. Compartiré aquí los aprendizajes de la misma ya que la meditación es una vía privilegiada para el autoconocimiento y el desarrollo de la inteligencia emocional.

Meditar es para todas las personas porque todas tenemos interioridad; y si es así, tiene que ser fácil. “Todo lo espiritual es sencillo, sólo lo sencillo es espiritual”.

Es importante seguir una metodología. Pablo D’Ors se presenta como seguidor del jesuita Franz Jalics, cuyo libro Ejercicios de contemplación fue su fuente de inspiración durante mucho tiempo. Lo más difícil es querer meditar. Tenemos que ponernos a ello. ¿Qué es lo que amamos? Aquello en lo que ponemos atención. Presenta tres consignas de metodología: 1) Tiene que haber un anclaje con el cuerpo, la mente y el espíritu para poder realizar una escucha atenta. Es importante cuidar lo externo y lo interno. Para meditar él pone las palmas de las manos juntas a la altura del corazón. 2) Hay que seguir el ritmo natural y regular de la respiración y, añade, el corazón. 3) Recitación atenta de un mantra o una palabra sagrada.

Además de la metodología, son necesarias tres actitudes: 1) “Determinada determinación”. Hay que tener sed, anhelo de profundidad. 2) Humildad, que viene de humus – tierra. Hay que fiarse de una propuesta, un libro, una persona… y experimentar un tiempo para entrar en una escucha que tenga raigambre (él suele recomendar 100 días). 3) Constancia, fidelidad en la práctica. Es importante meditar un poco todos los días.

Realizamos, durante un breve tiempo, un pequeño ejercicio. Sentada. Con la espalda erguida, como si algo tirara de la nuca, y el mentón inclinado. Las palmas de las manos juntas a la altura del pecho. La atención en el centro de las palmas de las manos. La intención: Repetimos con calma YO (al inspirar) SOY (al espirar). Es muy importante la intención, el orientarnos hacia Dios, el universo o nuestro propio centro. Ante las distracciones, que vendrán, volvemos a llevar la atención a la palma de las manos. Al terminar, inclinamos la cabeza como muestra de respeto.

Nos pueden entrar dudas sobre si lo hacemos bien. Lo importante es practicar y comprender que lo decisivo son los hechos y no los sentimientos. Puso un ejemplo: si vas al hospital a visitar y acompañar a una persona que está enferma, seguramente no te sentirás bien. Lo importante es la entrega de tiempo que has hecho. Si entregamos nuestro tiempo, nuestro cuerpo y nuestra intención lo estamos haciendo bien. Cómo meditamos es un reflejo de cómo estamos. Si vitalmente estoy dispersa mi meditación lo manifestará.

¿Qué ocurre con nuestro desierto o sombra interior? La tradición que sigue Pablo D’Ors es la de los Padres (Madres) del desierto. Se habla de que unas 40.000 personas se retiraron al desierto para llevar una vida contemplativa. Tenemos una idea bucólica de que la contemplación te lleva a un estado de paz permanente. Sin embargo, la paz es un camino largo y sinuoso. Antes de llegar a un cierto recogimiento pasamos por: 1) Distracciones que, como ya hemos comentado, son inevitables (hay que derribar el mito de la mente en blanco). Con la práctica se consigue reducirlas. 2) Sombras, que es todo aquello que no está reconciliado en nuestro interior. No sólo somos seres de luz, también habitan en nosotros las sombras. No podemos dar paz si no estamos en paz. La buena noticia es que hay muchas heridas que se pueden sanar, que podemos limpiarlas.

No hay que tener una mente demasiado pragmática, pero es importante reconocer que los beneficios de la práctica del silencio interior se notan en la vida: 1) Claridad. La meditación ayuda a vaciar la mente. “Menos hacer y más ser”. La identidad no es una construcción, sino un descubrimiento que surge cuando conseguimos quitarnos capas.  2) Coraje. La claridad que obtenemos contribuye a liberarnos de los miedos. 3) Fecundidad. La vida es para dar frutos y el coraje nos permite ser fecundos, fecundas. 4) Alegría, que es el principal fruto.

Me sumo a esta invitación para ser hombres y mujeres de palabra, silencio y acción.

Referencias



viernes, 17 de febrero de 2023

La ruptura como camino de crecimiento


Recientemente un amigo me ha enviado una conferencia de Covadonga Pérez-Lozana que lleva por título Cómo superar una ruptura de pareja para que la viera y contrastáramos lo que en ella se dice. A continuación, voy a resumir aquellas ideas que me parecen más sugerentes para después hacer una lectura desde mi propia experiencia.

Cualquier separación es un desgarro, un fracaso, hay un duelo en toda regla (dicen que es similar al de la muerte de un ser querido, con la diferencia de que en la ruptura de pareja no dejamos ir, no soltamos). Ante una ruptura pasamos primero por una fase de negación (“no es posible”, “con todo lo que he hecho”…) y después de culpa (“Si hubiera…”, “si no hubiera…”, “hay algo en mí que no funciona”, “soy un fracaso”, “no voy a lograr tener pareja”, etc.).

Hay muchas creencias erróneas y mitos en la relación de pareja (ver al otro como príncipe-princesa, necesitamos encontrar nuestra media naranja para ser felices, para que sea buena un relación tiene que durar mucho, el amor para toda la vida…). Sin embargo, estamos en una relación para ser felices, no para aguantar (como decían nuestros mayores). Lo importante es vivir en presencia, en el aquí y el ahora, para poder disfrutar. El modelo de amor para toda la vida ya no sirve para el momento que estamos viviendo. El modelo preestablecido, el ideal social, es estar en pareja (si estás en pareja todo está bien en ti). Depende del momento vital en el que estemos puede que necesitemos estar solos.

Tendríamos que preguntarnos por el propósito de estar en pareja. Desde un punto de vista espiritual, podríamos decir que este propósito es ayudarnos a crecer, hacernos de espejo (para poder ver nuestras sombras y convertirlas en luz). La vida potencia que al estar juntos nos conozcamos y ambos nos sanemos. Un alma gemela no es alguien que te complementa, sino alguien que te va a sacudir, retar, mover. Nadie te da lo que no tienes en tu interior, pero te puede ayudar a descubrirlo. En esencia somos amor, pero se nos ha olvidado, nos hemos ido poniéndonos máscaras con el objetivo de recibir el amor y reconocimiento de los demás.

Cuando hemos vivido una experiencia de abandono de pequeños (real o no, pero la hemos vivido como tal) la vida necesariamente te va a poner un abandono, una ruptura de pareja en la edad adulta para tu sanación. La vida tiende al equilibrio. Necesito la experiencia para cruzarla y sanarme. En la época de nuestros abuelos estos procesos de crecimiento, a través de la relación de pareja, podía durar treinta o cuarenta años. Los aprendizajes les llevaban mucho más tiempo. Ahora el ser humano está despertando, estamos en la era de evolución de la conciencia. Ahora ese aprendizaje puede ser mucho más corto. Y cuando el aprendizaje está integrado, esa pareja ya no cumple su función, ha llegado el momento de soltar y seguir evolucionando. Como tenemos el sistema de creencias de nuestros mayores si rompemos una pareja nos sentimos mal, fracasados, defectuosos. Sin embargo, la ruptura es un proceso natural. Para algunas personas la pareja dura toda la vida, pero para otras no. Pensamos que si soltamos perdemos algo porque no confiamos en la vida y sus procesos. Cuando tenemos algún aprendizaje pendiente la vida nos lo vuelve a traer. Para aprender a amar una parte muy importante es aprender a soltar y a confiar en la vida y sus procesos.

Recapitulando, Covadonga hace los siguientes apuntes para superar una ruptura de pareja:

  • Mata la esperanza. No has perdido nada. Tenías que soltar. En lugar de llorar por lo perdido pregúntate qué aprendizajes puedes hacer.
  • Fluye, confía, conéctate con el ahora. Todo el sufrimiento es resistencia a la vida.
  • Deshazte de la culpa. Nada está mal en ti. Sé honesto, honesta, seguro que ya intuías que algo no funcionaba.
  • El propósito de una relación de pareja es la sanación. La vida te va a proveer de todas aquellas parejas que necesites para tu aprendizaje.
  • En pareja se aprenden unas cosas y en soledad otras (por ejemplo, integrar y gestionar nuestras emociones). Toda situación en la vida supone una oportunidad de sanación.
  • El hombre o la mujer de tu vida eres tú. Todas las relaciones son un reflejo de amor propio. 
  • Una ruptura de pareja es un evento neutro, no es ni bueno ni malo. Tú decides si lo ves como un fracaso o como una oportunidad para desarrollar relaciones desde la igualdad. Lo importante es aprender para no repetir patrones disfuncionales y poder evolucionar.

Paso a comentar la lectura que hago de estas ideas desde mi experiencia. Reconozco que me ha costado mucho desterrar los mitos mencionados más arriba, superar el ideal del amor romántico. He vivido en primera persona la idea errónea de “mi amor le cambiará”. Viví una relación de 25 años (10 de noviazgo y 15 de matrimonio). La herida tardó en cicatrizar y lo hizo con idas y venidas. Superé el miedo a “quedarme sola”. Aprendí que no se puede mendigar amor, que no había nada malo en mí, que no era una fracasada, que soy una persona completa, que si no estás atenta corres el peligro de repetir patrones, que la evolución pasa por quererme más y mejor, que la vida te da segundas (y más) oportunidades, que mis hijos están mejor si yo estoy bien, que solo se puede construir una buena relación desde el amor propio y el respeto a mí misma. Tardé en aprender, pero me ha merecido la pena. He ganado en autoestima y confianza. Estoy más capacitada para quererme bien y querer bien a otra persona, para construir relaciones desde la igualdad.

La vida te va poniendo en la vida las personas, no solo parejas, que necesitas para tu aprendizaje. Algunas personas están siempre, otras solo en algún periodo y otras van apareciendo en distintos momentos. Cada persona, cada encuentro te posibilita el crecimiento. Y eso da color a la vida.

Para terminar, unos versos de la canción de Rozalén La que baila para ti:

“Me desprendo de esta lanza

Que este odio es el que mata

Y la rabia también ata

Y ya es hora de dejarnos ir

 

Ya no seré yo

La que baile para ti”

Referencias