miércoles, 14 de agosto de 2024

Cien años de ¿celebración?

[Entrada publicada originalmente el 08.03.2011 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

 “La igualdad de género tiene que ser una realidad vivida” Michelle Bachelet

Este año se cumplen cien años de la primera conmemoración del Día Internacional de la Mujer, que tuvo lugar en  Austria, Dinamarca, Alemania y Suiza el 19 de marzo de 1911. A aquella celebración se sumaron más de un millón de hombres y mujeres.

El lema elegido por la ONU para el 8 de marzo de 2011 es: “La igualdad de acceso a la educación, la capacitación y la ciencia y la tecnología: camino hacia el trabajo decente para la mujer”. Como señala BanKi-moon , Secretario General de la ONU:  “En este centenario celebramos los notables progresos que se han hecho gracias a una promoción enérgica de estas ideas, la adopción de medidas prácticas y la formulación de políticas progresistas. A pesar de ello, son demasiados los países y sociedades en los que la mujer continúa siendo un ciudadano de segunda clase”.

Es cierto que el nivel de educación y capacitación de las mujeres ha crecido mucho en estos últimos cien años. Sin embargo, no ha sido así en todo el mundo. En los países con bajos niveles de educación las mujeres muestran los menores índices de formación, lo que supone una desventaja en la capacitación para el mundo laboral y dificulta el salir de situaciones de pobreza.  El informe Progreso de las Mujeres en el Mundo 2005 provee datos que muestran que: “a) la proporción de trabajadoras envueltas en empleo informal es generalmente mayor que la proporción de trabajadores; b)  las mujeres están concentradas en los tipos de empleo informales más precarios y, c) el salario medio obtenido de estos tipos de empleos informales es demasiado bajo, en ausencia de otras fuentes de ingresos, para levantar hogares de la pobreza”. El trabajo decente para la mujer es un camino necesario para la igualdad de género y el desarrollo.

Muchas personas se cuestionan si el hecho de celebrar el Día Internacional de la Mujer no supone hacer una discriminación. En mi opinión, mientras la igualdad de oportunidades no sea una realidad, resulta necesario recordar y reivindicar las diferencias existentes para avanzar hacia sociedades más justas e inclusivas.

¿Harán falta otros cien años de ‘celebración’? Os invito a ver el siguiente vídeo realizado por las alumnas de una amiga mía.


Bibliografía:


 


martes, 13 de agosto de 2024

El ayudar como horizonte de vida


[Entrada publicada originalmente el 22.02.2011 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

Los días 4 y 5 de febrero de 2011 asistí en San Sebastián a un Taller que llevaba por título “Horizontes de vida”, impartido por el jesuita Darío Mollá. Era un taller centrado en las claves de la espiritualidad ignaciana, el legado de S. Ignacio de Loyola. Quiero compartir aquí algunas de las ideas y conclusiones que saqué del mismo porque tienen validez independientemente de que uno profese o no la fe cristiana. Son válidas para todo aquél que quiera una vida con sentido. 

El ayudar se presenta como un horizonte de integración, como la clave en torno a la cual se articulan todos los elementos de una vida, según la espiritualidad ignaciana. Integrar no es sumar; supone trabar, entrelazar. En muchas ocasiones vivimos con mucha dispersión, realizamos múltiples actividades que tienen fines y objetivos muy distintos. Ayudar supone ponerse al servicio de la necesidad del otro. Ayudar no es lo mismo que hacer, a veces es necesario dejar de hacer, mantenerse al margen, estar, permanecer, no hacer nada. Ayudar no significa hacer más, sumar nuevas actividades a nuestra vida. El desafío es hacer lo que tengo que hacer ayudando. Ayudar tampoco requiere hacer algo distinto, el reto está en transformar el vivir en ayudar.  Lo importante es cómo y desde dónde hacemos lo que nos toca hacer. Ayudar conlleva una tensión entre el deseo (disposición, ganas de comprometerse) y la humildad (debo concretar mi deseo en la ayuda que el otro necesita). El deseo sin humildad es prepotencia y la humildad sin deseo, conformismo. La humildad es tener un corazón tan grande que está dispuesto a hacer lo más pequeño como si fuera lo más grande (con generosidad, entrega, entusiasmo, etc). Ayudar es proponer, no imponer.

¿Qué elementos posibilitan un ayudar como el que hemos comentado? 1) Un vivir contemplativo, con la sensibilidad abierta, capaz de captar la necesidad del otro, con mirada atenta, con escucha. 2) El discernimiento. El movimiento siguiente a la contemplación es preguntarse qué puedo y qué debo hacer. 3) La gratuidad, una generosidad radical, que no pone condiciones, que es capaz de mirar por encima de los beneficios. 4) La abnegación, el salir del ensimismamiento, del autocentramiento, que no significa dejarnos o no cuidarnos a nosotros mismos. “Nadie da lo que no tiene”. Para que haya una ayuda auténtica y de calidad debemos dar lo mejor de nosotros mismos.

La fuente de alimentación del ayudar es el AGRADECIMIENTO. La experiencia de  agradecimiento nos pone en marcha y dinamiza para ayudar generosa y gratuitamente. El agradecimiento es una actitud de fondo, de base, que se manifiesta en momentos puntuales. Tenemos muchísimos motivos para el agradecimiento. Una buena práctica es tomarse 5 minutos antes de levantarse para hacerse consciente de lo recibido cada mañana. Igualmente bueno es tomarse 5 minutos al final del día para repasar todos los motivos para agradecer el día vivido (‘darse cuenta’). Sin embargo, nos cuesta vivir en el agradecimiento, nos resulta más fácil vivir en la queja y el lamento . Esto se debe a dos tipos de causas. Existen causas socio-culturales: a) vivimos en la cultura de la insatisfacción que nos recuerda permanentemente lo que no tenemos; b) la imagen social del agradecido no es buena, se le ve como tonto o ingenuo;  c) el agradecimiento no es un valor social, no se educa para ello. Y también hay causas personales. Todos tenemos motivos para quejarnos, heridas que nos ha dado la vida, hemos sufrido injusticias, minusvaloraciones, desprecios, etc. Lo que debemos hacer es apoyarnos en los motivos para agradecimiento para seguir adelante porque apoyarnos en los motivos para el lamento es estéril (la vida no devuelve las facturas), peligroso (nos mete en una dinámica destructiva, podemos acabar cayendo en el resentimiento que es un camino de difícil vuelta) e injusto (acabas pidiendo que los demás te compensen y te paguen).    

Con el motor del agradecimiento y el horizonte de ayudar nos queda ver cuáles son mis posibilidades en mis circunstancias concretas y cambiantes. Y esto es el DICERNIMIENTO, el proceso por el cual intento que mis decisiones cotidianas sean coherentes con mis convicciones. Implica hablar de: a) un proceso de toma de decisiones ; b) un talante personal; c) técnicas, métodos, reglas. Centrémonos en el talante personal, que podría verse como un conjunto, suma e interrelación de 6 actitudes. 1) Deseo. Es lo que lleva a la pregunta, la inquietud, la búsqueda del modo de ayudar. 2) Pregunta y búsqueda. Cómo y en qué concreto mi deseo, dentro de mis posibilidades concretas. El deseo lleva a concretar, lo que nos enfrenta a los límites y exige dejar cosas, renunciar. Es discernir para ayudar, que no siempre está claro, no es elegir entre algo bueno y algo malo. 3) Capacidad de análisis de la realidad, de captar la complejidad y asumirla. 4) Escucha interior. Las decisiones importantes producen movimientos interiores. 5) Capacidad de autocrítica o libertad interior. ¿Qué nos quita la libertad interior? Todo aquello que tiene que ver con mi imagen y mi prestigio; los afectos desordenados, cuando cosas, personas, lugares, situaciones, etc. se nos convierten en intocables, se salen de su sitio; los miedos, cuando nos dejamos arrastrar y decidimos desde ahí.  6) Humildad. Para dejarse acompañar, el discernimiento es siempre personal (es uno el que decide) pero no solitario. Para aceptar que el discernimiento tiene un marco, un campo de juego.  Para aceptar que me puedo equivocar.  El ayudar no tiene por qué acabar en éxito, puede que no hayamos hecho lo suficiente o lo que era necesario. Puedo hacer un discernimiento perfecto pero tomar una decisión equivocada. El discernimiento pretende hacernos honestos y limpios al decidir.

¿Te sientes llamado a hacer del ayudar tu horizonte de vida?

Bibliografía:


lunes, 12 de agosto de 2024

Las tres preguntas

[Entrada publicada originalmente el 09.02.2011 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

“No se puede empezar a recorrer el camino de la felicidad hasta que sean mis pies los que marquen mi huella, hasta que no sea mi corazón el que decida el rumbo, hasta que no sea yo quien corra los riesgos de mis decisiones, hasta que no sepa quién soy y quién no soy” (Bucay, 2008, p.63)

Hace unos meses leí un libro de Jorge Bucay que lleva por título Las tres preguntas: ¿Quién soy? ¿Adónde voy? ¿Con quién? (Barcelona, RBA, 2008). Voy a hacer aquí mi lectura personal del mismo. Para Bucay esas tres preguntas suponen tres retos, tres desafíos a los que hay que hacer frente en ese orden.

¿Quién soy? Supone enfrentarse al encuentro con uno mismo, mirarse cara a cara en el espejo, con paciencia y cariño infinitos. Requiere el esfuerzo del autoconocimiento, de volverse hacia dentro, de contrastar los propios deseos, las fortalezas y las debilidades. Exige comprometerse con la construcción de la propia vida a través de las decisiones que vamos tomando, elegir y rechazar opciones, discernir nuestros deseos de las expectativas que otros han vertido sobre nosotros, responsabilizarse, hacerse cargo, saberse protagonista de la propia vida (que no actor único). En palabras de Bucay, avanzar en el camino de la autodependencia… Y esto cuesta en los tiempos que nos ha tocado vivir que invitan a la superficialidad, la rapidez y la desresponsabilización.

¿Adónde voy? “La felicidad es la tranquilidad de quien sabe con certeza que está en el camino correcto” (Bucay, 2008, p.125). Lo importante es saber el rumbo, conocer mi norte, para así encaminar mi energía hacia la acción adecuada, desde un optimismo realista. Hay quienes equivocan el rumbo y optan por el éxito o el poder como único objetivo, la persecución del placer instantáneo, la huida sistemática del dolor y los problemas, etc. Si hay rumbo es posible encontrar el sentido a las distintas experiencias que vamos teniendo.

¿Con quién? “Las semejanzas llevan a que nos podamos encontrar. Las diferencias permiten que nos sirva estar juntos” (Bucay, 2008, p.250). En el camino de realizarnos como personas iremos teniendo encuentros que no siempre acabarán siendo relaciones íntimas; pero sólo éstas últimas cobran verdadero sentido en dicho camino. Para que se dé intimidad debe existir, independientemente de que hablemos de un amigo, una pareja o un hermano: amor (cariño, afecto), confianza (un grado de sinceridad que excluye la mentira) y atracción (me tiene que gustar lo que el otro es).  Y estas relaciones pueden durar toda la vida o tener fecha de caducidad por lo que será muy importante aprender a elaborar los duelos, aprender a desprenderse y no aferrarse ni a nada ni a nadie.

Tres grandes desafíos que hay que enfrentar por ese orden. Necesito saber quién soy para poder elegir mi rumbo y una vez en el camino estar abierto a encuentros que puedan convertirse en relaciones íntimas y aportar sentido a mi existencia.

¿Te has enfrentado a estas tres preguntas?... ¿A qué esperas?

Bibliografía:

  • Bucay, Jorge (2008): Las tres preguntas: ¿Quién soy? ¿Adónde voy? ¿Con quién? Barcelona: RBA








domingo, 11 de agosto de 2024

Sobre el perdón

[Entrada publicada originalmente el 31.05.2010 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024] 

“Y en cada tumba había plantado un girasol, recto y firme como un soldado en un desfile.

Me quedé mirándolos hechizado. Recorrí con mi mirada a un girasol que se elevaba desde la tumba. La cabeza de la flor parecía absorber los rayos del Sol como espejos y los atraía hacia la oscuridad del suelo. Parecía emerger desde el interior de la tierra y se asomaba al exterior como si fuera un periscopio. Estaba pintado de vivos colores y a su alrededor las mariposas volaban de flor en flor ¿Llevaban mensajes de una tumba a otras? ¿Acaso susurraban a cada flor que le diera un mensaje al soldado que yacía bajo ella? Sí, eso era exactamente lo que hacían: los muertos estaban recibiendo luz y mensajes.

En ese momento envidié a los soldados muertos. Cada uno tenía un girasol que los unía al mundo exterior, y mariposas que visitaban su tumba. Para mí no habrá ningún girasol. Me enterrarán en una fosa común en la que los cuerpos se apilarán sobre mí.

Ningún girasol traerá luz a mi oscuridad ni ninguna mariposa bailará sobre mi espantosa tumba.”

Wiesenthal, Simon (2008, 1ª ed.1970): Los límites del perdón: dilemas éticos y racionales de una decisión. Barcelona: Paidós, p.23.

 Las palabras que arriba reproduzco pertenecen a un clásico de la literatura sobre el holocausto nazi, Los límites del perdón, de Simon Wiesenthal. El autor las enmarca en una escena que le llamó la atención cuando volvían al campo de concentración después de un día de trabajo: un cementerio con un girasol en cada tumba. La conclusión a la que llega es que los soldados que allí yacían, incluso después de muertos, eran superiores a ellos.

En el libro Wiesenthal narra un dilema que se le presentó a él en la época de internamiento en Wilhaus. Un día, mientras estaba trabajando en un hospital, una enfermera le conduce al lecho de muerte de un joven soldado nazi que, atormentado por sus crímenes, quería confesarse y recibir la absolución por parte de un judío. Aún sabiendo que el enfermo probablemente no sobreviviría a aquel día, después de escuchar su confesión, él guardó silencio y salió de la habitación. Al día siguiente, que volvió a trabajar al mismo sitio, la enfermera le comunicó que el soldado había muerto el día anterior. Tiempo después de salir del campo de internamiento, aprovechando una visita a Munich, pasó por Stuttgart y visitó a la madre del soldado quien se había quedado viuda y guardaba una buena imagen de su hijo. En esa ocasión Wiesenthal también guardó silencio. Acabada la narración plantea al lector que se haga la pregunta: “¿Qué habría hecho yo?”. Y ese reto se lo propone a distintos personajes (profesores, rabinos, escritores, judíos, cristianos, etc.) que comparten su opinión con el lector en la segunda parte del libro (el simposio); algunas respuestas son muy diferentes entre sí, incluso opuestas. Como señala el autor: “el punto más importante es, por supuesto, la cuestión del perdón. Perdonar es algo que sólo el tiempo puede conceder, pero también el perdón es un acto de voluntad y sólo la víctima tiene autoridad para tomar la decisión” (p.80). Cada uno puede perdonar únicamente los crímenes o ultrajes que se han cometido contra su persona.

Por mi formación y mi tradición cristiana tiendo a pensar que siempre que haya arrepentimiento hay que perdonar. Leer el libro me ha abierto los ojos a cómo ven el tema los judíos. Me quedo con la exposición que hace Deborah E. Lipstadt. El teshuvah, arrepentimiento, sirve para reconciliarnos con Dios y con los demás seres humanos. Éste exige, en primer lugar, acudir a la parte agraviada; encontrarnos cara a cara con la parte ofendida. Después de ese encuentro, y de intentar corregir el mal, es cuando debemos volvernos hacia Dios. Pero no hay un teshuvah completo hasta que el individuo se vuelva a encontrar en una situación parecida y no repite sus pecados. Un paso más es la kaparah, expiación, que sólo se obtiene cuando se afrontan las consecuencias de los actos. Los actos buenos conllevan bendición y los malos castigo; no es suficiente con el arrepentimiento (pp.140-143). 

Si algo está claro es que lo que no podemos y no debemos es olvidar. Sería injusto para las víctimas y para toda la humanidad; nos podría llevar a cometer las mismas atrocidades o parecidas. Coincido con el planteamiento que hace Sven Alkalaj “Si el genocidio queda impune, sentará un precedente para genocidios futuros. Sin justicia nunca podrá haber reconciliación ni auténtica paz (...) debemos recordar que cada crimen contra el Derecho Internacional es un crimen contra la humanidad y no sólo contra la persona o sociedad que lo sufre” (p. 85). 

"Una vez leí en alguna parte que es imposible romper las creencias firmes de un hombre. Si alguna vez llegué a pensar que eso era cierto, la vida en el campo de concentración me enseñó que estaba equivocado. Es imposible creer en nada viviendo en un mundo que ha dejado de considerar al hombre como tal, que constantemente ‘demuestra’ que uno ya no es un hombre. Así que uno empieza a dudar, empieza a dejar de creer en que existe un orden mundial en el que Dios ocupa un lugar definido. Uno realmente empieza a pensar que Dios está de permiso. De otro modo, todo lo que está ocurriendo sería imposible. Dios debe haberse marchado. Y Él no tiene un sustituto” (p.19)

 ¿Usted qué opina?





sábado, 10 de agosto de 2024

Un deber de gratitud (II)

[Entrada publicada originalmente el 26.04.2010 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

Hace casi dos años escribía un post que llevaba por título Un deber de gratitud: en memoria de Dionisio Aranzadi, s.j. en el que hacía un pequeño homenaje a quien fuera mi director de tesis, amigo, ‘padre’, mentor... Cualquiera que le conociera coincidirá conmigo en que era todo un personaje, y que, sobre todo, no dejaba indiferente. Tenía mucho carácter, a pesar de su gran timidez. Desde joven ocupó cargos de responsabilidad dentro de la Universidad de Deusto: Rector, Vicerrector, director del Instituto de Estudios Cooperativos, Decano de la Facultad de Sociología, Director del Colegio Mayor, etc. Fue un experto en cooperativas, en gestión y liderazgo, en ética. Era avanzado e innovador en muchos temas. Le apasionaban las obras, el monte, la buena comida en compañía, etc.

El lunes 3 de mayo tendrá lugar, en la Sala de Conferencias de la Universidad de Deusto, la Jornada del 25º Aniversario del Instituto de Estudios Cooperativos (IEC) y la presentación del libro homenaje a su fundador, Dionisio Aranzadi Tellería SJ. El acto tendrá el siguiente programa:

17:30h: Presentación del libro Cooperativismo, Empresa y Universidad        

19:00h: Conferencia a cargo del profesor D. Santiago García Echevarria: "La dimensión ética de la Economía: Reto actual de la Formación Económico-Empresarial"

Desde aquí animo a participar en dicho acto a toda aquella persona que estuviera interesada. La entrada es libre pero hay que confirmar la asistencia bien por correo electrónico (mcolongu@iec.deusto.es) o bien por teléfono (944139003 ext.2020, por las tardes).

Nos quedará para siempre el lema que nos inspiró en algunos proyectos: “Possunt quia posse videntur” (“Pueden porque creen que pueden”, Virgilio).

viernes, 9 de agosto de 2024

Muchas horas y poco tiempo

[Entrada publicada originalmente el 08.03.2010 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

El lema de la campaña de Emakunde para el Día Internacional de las mujeres de 2010 reza: “Muchas horas y poco tiempo”. Pero el cartel va más allá: Muchas horas para el trabajo, las tareas domésticas y de cuidado... y poco tiempo para actividades sociales, cultura, ocio. Da qué pensar...

Como señala Emakunde la campaña parte de estas realidades:

  • Existe un desequilibrio entre los usos del tiempo personal, social, familiar y laboral de las personas.
  • Existe un uso diferenciado del tiempo por parte de las mujeres y los hombres en el ámbito privado y público.
  • La falta de redistribución del tiempo de trabajo doméstico y de cuidados entre mujeres y hombres genera un uso diferencial del tiempo en el ámbito público por parte de mujeres y hombres.
  • La falta de redistribución del tiempo de trabajo en el ámbito privado genera consecuencias negativas en la posición, autonomía económica, condiciones de vida y salud de las mujeres
  • El uso diferencial del tiempo de mujeres y hombres constituye un importante freno para el avance en el objetivo de la igualdad. Este último punto me parece el más significativo y, en cierta medida, engloba a los demás. Mientras no exista un uso equitativo del tiempo no podrá haber igualdad real de oportunidades. Y no es sólo un problema de las mujeres...

Igualmente, Emakunde indica que “según los últimos datos de la Encuesta de presupuestos del tiempo (2008) de EUSTAT, las mujeres emplean en las labores domésticas 3 horas y 33 minutos al día, 2 horas y 4 minutos más que los hombres. (...) En cuanto al cuidado de las personas del hogar, ya sean menores o personas mayores, a las mujeres esta actividad les ocupa 2 horas y 18 minutos, mientras que a los hombres 1 hora y 41 minutos”. Si multiplicamos esto por 7 días a la semana... da mucha diferencia en dedicación, y en tiempo de uso personal.

 En nuestra sociedad actual, tal y como nos hemos organizado la vida, una de las quejas más habituales es la de la falta de tiempo. Si a eso le añadimos el hecho de ser mujer trabajadora y con personas dependientes a su cargo el panorama se complica. Y lo hace aún más si esta mujer no tiene pareja o está separada o divorciada.

 Además, pareciera que las mujeres vivimos arañando el tiempo para poder darnos algún ‘lujo’ (véase comer con una amiga, ir a un spa o al cine); y al hacerlo puede que sintamos que ese tiempo se lo estamos robando a nuestra familia o nos lo ‘regala’ nuestra pareja. En cierta medida nos sentimos culpables por dedicarnos un tiempo a nosotras; por cuidarnos. Esto se debe, en parte, a un mal entendido concepto de las responsabilidades familiares; que no son sólo cosa nuestra pero, muchas veces, así lo vivimos.

 Como punto final suscribo lo que dice el cartel: Hagamos un reparto más racional e igualitario del tiempo personal, social, familiar y laboral. Es una cuestión de justicia y la clave para el avance social hacia la igualdad. Animo a quien se sienta interpelado por lo aquí expuesto a participar en alguna de las actividades de El Foro para la igualdad de mujeres 2010, cuyo eje central será “Nuevos tiempos para una organización corresponsable”, y que se celebrará del día 10 al 30 de mayo.

 ¿Usted qué opina?


jueves, 8 de agosto de 2024

¡Busca en tu interior!


[Entrada publicada originalmente el 01.03.2010 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024] 

Preguntaba el monje: “Todas estas montañas y estos ríos y la tierra y las estrellas... ¿de dónde vienen?”

Y preguntó el Maestro: “¿Y de dónde viene tu pregunta?”

¡Busca en tu interior!

[De MELLO, s.j., Anthony (1982): El canto del pájaro. Bilbao: Sal Terrae, p.43]

Estoy viviendo una situación que nunca me hubiera imaginado. Mi matrimonio se acaba después de 15 años, a los que hay que sumar casi diez de noviazgo. Pertenezco a una familia muy creyente y he sido educada en valores tradicionales. Cuando me casé lo hice con el convencimiento de que era para toda la vida. Por eso este momento es especialmente duro. Además, no es que haya habido terceras personas o problemas graves. Entendemos la familia de forma diferente, tenemos visiones que se han vuelto irreconciliables. Nos queremos y no queremos acabar haciéndonos daño ni a nosotros ni a nuestro hijos. Esto último es lo que hace especialmente difícil la decisión.  Nunca hubiera querido esto para mis hijos.

Tenía claro que no quería seguir como estábamos pero ahora siento una profunda tristeza... Ninguno de los dos hemos hecho un drama, ha sido civilizado... Pasa por delante de mis ojos mucha vida, muchos momentos, mis sentimientos y emociones están desbocados... Y siento un frío inmenso (literal). Estoy congelada como si algo hubiera dejado de funcionar dentro de mí...

Racionalmente sé que probablemente es lo mejor, pero estaba acostumbrada a la situación, había encontrado cierta comodidad en la misma, era lo conocido. Ahora vienen cambios importantes y lo desconocido... Me toca elaborar mi duelo y acompañar a mis hijos en el suyo. Tengo que recorrer mi camino de las lágrimas. “Hablar de la elaboración del duelo no parece un tema que nos remonte al disfrute, que nos remonte a la alegría, es un tema que tiene una arista que conecta, por supuesto, con el dolor. Este camino, el de las lágrimas, enseña a aceptar el vínculo vital que existe entre las pérdidas y las adquisiciones. Este camino señala que debemos renunciar a lo que ya no está y que eso es madurar” (Bucay, p.5)

Y en este camino tengo que soltar lastre, que desapegarme de muchas cosas, que enfrentarme a algunos miedos, que abrirme a nuevas posibilidades... “Elaborar un duelo es aprender a soltar lo anterior. Sin embargo, si tengo miedo de las cosas que vienen y me agarro de las cosas que hay, si me quedo centrado en las cosas que tengo porque no me animo a vivir lo que sigue, si creo que no voy a soportar el dolor que significa que esto se vaya, si voy a aferrarme a todo lo anterior...”. (Bucay, p.10)

Conozco racionalmente el proceso, ahora me queda superarlo. Bucay (p.23) hace la comparación de la elaboración del duelo con el proceso de cicatrización de una herida:

Herida = Duelo
Vasoconstricción = Incredulidad
Dolor agudo = Regresión
Sangrado = Furia
Coágulo = Culpa
Retracción del coágulo = Desolación
Reconstrucción tisular = Fecundidad
Cicatriz = Aceptación

¿Y en este momento cómo salir adelante? ¿Cómo elaborar el duelo de una forma constructiva? Veo dos caminos que habré de recorrer en paralelo. En primer lugar, como decía el ‘cuento’ del principio, tengo un importante camino hacia adentro. Debo mirar hacia mi interior y conectar con lo que soy. Debo reelaborar algunos de los aspectos que hasta ahora me definían en parte. Debo aceptar los cambios y mirarme con mucho cariño. Debo aprender de esta situación. El otro camino es el de apoyarme en mis amistades, el de pedir ayuda y dejarme querer y acompañar, pero siempre conectando con mi búsqueda interior y no escapando de ella.

[Las citas provienen de Bucay, Jorge: El camino de las lágrimas. Disponible en https://formarse.com.ar/libros/Libros%20para%20descargar%20de%20maestros%20espirituales/El-camino-de-las-l%C3%A1grimas.pdf]


 






miércoles, 7 de agosto de 2024

Crisis del actual modelo de gestión (II)


Entrada publicada originalmente el 16.02.2010 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

"Un problema sin solución suele ser un problema mal formulado" Gastón Bachelard

En un post anterior [Crisis del actual modelo de gestión (I)] empecé a compartir las ideas que me llevé de la magnifica conferencia impartida por RafaelEcheverría titulada “La crisis del actual modelo de gestión y los factores que determinan el desempeño de los equipos”, celebrada en Bilbao, en la sala Multibox de Eitb, el 2 de febrero de 2010 y patrocinada por BAI.

Acababa el post anterior apelando a la posibilidad de vivir distinto, de vivir mejor lo que supone un desafío en dos direcciones: 1) Aprender, transformándose uno mismo; 2) Emprender, que supone asumir el desafío de dejar obras, de cambiar el mundo. Rafael Echevarria y sus colaboradores se plantearon cuál era el principal motor de transformación histórica y eso les llevó a fijar sus dos opciones estratégicas principales: la empresa (por su poder y capacidad de acción), y la educación (porque supone la formación de las futuras generaciones). Centrémonos en la empresa.

Como ya señalara Peter Drucker el gran problema es que estamos cautivos de un modelo de gestión obsoleto que impide un nivel de desempeño mayor, y que estaba fundamentado en un trabajo manual preponderante. Este modelo tradicional es impositivo, coercitivo; se basa en el control y el mando; se sustenta en el poder formal; descansa en el miedo y, por lo tanto, es enemigo del desempeño. Y este modelo está en crisis porque en el contexto actual predomina el trabajador del conocimiento; que como promedio entrega el 20% del su potencial de rendimiento; que encuentra en su jefe el principal obstáculo del desempeño; y que suele saber más que su jefe en su campo de acción. La solución pasa por gestionar el conocimiento: hay que evolucionar del gerente/capataz al gerente/coach.

A partir de aquí Rafael Echevarria y sus colaboradores se separan de Peter Drucker. Consideran que es necesario reconocer la tridimensionalidad del trabajo en el nuevo contexto: 1) Tarea individual, es importante que uno individualmente sea competente; 2) Actividades de coordinación, la unidad básica de trabajo son los equipos y los procesos; muchas veces en los equipos hay figuras que destacan pero funcionan mal como equipo; 3) Trabajo reflexivo de aprendizaje, o me hago obsoleto o me lo hacen otros. Preguntémonos qué hace cada uno y cómo lo hace. El trabajador del conocimiento lo hace conversando; sus resultados dependen no sólo de sus conocimiento sino también de sus competencias conversacionales (preguntar, exponer, consultar, pedir, etc.).

Por eso el gerente del futuro es un agente conversacional, es un gerente/coach. Se requiere una gestión que dé espacios de autonomía responsable, que es lo opuesto a Taylor y la Administración científica. Hay que relegitimar el error, aceptarlo en la medida en que conduce a resultados mejores; no se entra en nuevos dominios sin permitir el error. Es necesaria una gestión que disuelva el miedo hacia el jefe, ya que así se rinde más. El gerente debe ser un líder de líderes, el liderazgo no se mide por los seguidores que uno tiene, sino por la capacidad de destapar el potencial de otros. Gran parte de la iniciativa debe ser delegada; yo te muestro el problema y te indico unos mínimos... sorpréndeme haciendo cosas que tú sabes y yo no. 

Es relativamente fácil ser un gerente/capataz, basta con dar autoridad formal y sus símbolos. El nuevo tipo de gerente/coach requiere competencias distintas: autoridad moral; capacidad de influencia; ascendencia, que tiene que ser ganada frente a quien no se tiene autoridad formal; escucha mutua, etc. Normalmente no tenemos estas competencias, no nos las han enseñado. Para adquirirlas es necesario un aprendizaje profundo; exige cambiar la forma de ser que tenemos.

Para terminar una anécdota que contó el profesor Echevarria y que tiene como protagonista a Dee Hock, quien fuera el fundador de Visa Internacional y que cuando se retiró escribió el libro El nacimiento de la era caórdica donde argumente que la vida surge en un punto donde se superponen el orden y el caos. En opinión de Hock un jefe debería dedicar el 50% de su tiempo a cambiarse a sí mismo (mirar hacia adentro); el 25% a gestionar a su jefe (mirar hacia arriba); el 20% a crear relaciones con el entorno, con aquellos sobre los que no tiene autoridad formal (mirar hacia los lados); y un 5% a sus subordinados (mirar hacia abajo). Y estos porcentajes son válidos para cualquiera, sea cual sea su nivel.

“En los tiempos que corren, el error no consiste en no descubrir todo lo que podemos soñar; el error consiste en no soñar lo que podemos descubrir. Hay que intentarlo” Hock, Dee (2001):  El nacimiento de la era caórdica. Barcelona: Granica, p. 16

¿A qué dedicas tu tiempo? ¿Eres un gerente/coach o un gerente/capataz?

 


Crisis del actual modelo de gestión (I)

[Entrada publicada originalmente el 03.02.2010 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]

En estas líneas voy a compartir las ideas que me llevé de la magnifica conferencia impartida por Rafael Echeverría titulada “La crisis del actual modelo de gestión y los factores que determinan el desempeño de los equipos”, celebrada en Bilbao, en la sala Multibox de Eitb, el 2 de febrero de 2010 y patrocinada por BAI. Me centraré en la primera parte de la conferencia y lo desarrollaré en dos posts diferentes.

Rafael Echeverría es fundador de la consultora americana Newfield Consulting, que está especializada en la construcción de equipos y organizaciones de alto desempeño. Es también uno de los creadores del concepto “Ontología del Lenguaje”, que da paso al coaching ontológico.

El punto de partida de su planteamiento es que la humanidad se enfrenta a una profunda crisis sobre el sentido de la vida y crisis en las relaciones (de pareja, en las comunidades, las organizaciones, etc.). A veces ni siquiera somos conscientes de que es posible una vida mejor, una vida distinta. Y ante esto cabe hacerse una pregunta: ¿es la vida la que no tiene sentido o somos nosotros los que hemos perdido la capacidad de atribuírselo? Ante esta pregunta hay dos posibles respuestas: 1) No tiene sentido, y entonces no se hace nada, se da paso a la resignación; 2) Sí lo tiene, y entonces tenemos que enfrentar el desafío de dónde buscarlo. Nos remitiremos a uno de los grandes filósofos de los que somos herederos, Sócrates. Cuando trató de dar respuesta a dicho desafío vio que había dos caminos. Uno que ya había sido insinuado por Parménides, y muy criticado por sus sucesores, al hablar de un ser fijo inmutable, eterno y único, lo que implica que el cambio es una ilusión. El segundo camino, que será el que él siga, era el planteado por Heráclito al señalar que todo es transformación, todo sigue un proceso de constante devenir, el ser no es sino una ilusión, y donde adquiere gran importancia el logos, la palabra, el lenguaje.

Para salir de la crisis de sentido tenemos que recorrer de nuevo el camino y revisar nuestras respuestas. Nuestro sentido común es profundamente metafísico ya que en los momentos de crisis apela a ese ser fijo e inmutable que propuso Parménides. Si la transformación es tan importante debemos reconocer que el elemento clave que está detrás es la acción. La acción es la clave diferente de la metafísica de la que somos esclavos.

En la segunda mitad del siglo XX emerge en las universidades de Cambridge y Oxford la Filosofía delLenguaje que empieza a ganar terreno a la epistemología. Esta nueva Filosofía surge del reconocimiento de que teníamos concepciones restrictivas del lenguaje, que lo limitaban a medio o instrumento para expresar lo que se pensaba, percibía o sentía. Esta es concepción ‘contable’ (de contar) del lenguaje. La Filosofía del Lenguaje dice que lo más importante que hace el lenguaje no es lo que acabamos de mencionar sino que es una actividad transformadora. Cuando digo algo hago que ciertas cosas cambien, transformo la realidad. El lenguaje genera nuevas realidades, construye identidades, relaciones, compromisos, empresas, emprendimientos, promesas mutuas, etc. Nietzsche decía que a la hora de pensar en el matrimonio la pregunta a hacerse es... cómo vamos a conversar cuando seamos viejitos... El lenguaje genera nuestro futuro. Las conversaciones de hoy determinan el mañana. Nuestro mundo es un mundo impregnado por el poder transformador de la palabra. Si queremos entender cómo somos debemos entender cómo conversamos. Martin Buber distingue tres ejes conversacionales: 1) con los demás; 2) con uno mismo; 3) con el misterio de la vida, al que algunos llaman Dios.

A partir de todo lo anterior Rafael Echevarria desarrolla su modelo O.S.A.R. (observador, sistema, acción, resultados), que se puede visualizar en la imagen del comienzo, y que quiere reforzar la idea de que hay que vivir con osadía. Este modelo se nutre del pragmatismo filosófico, está apegado a la práctica.

El punto de partida son los resultados, hay que evaluar en función de los resultados. Las preguntas clave son ¿qué aporta? ¿de qué sirve? Que sean tus obras las que hablen... ¿Y qué produce los resultados? La acción ¿Cuáles son los condicionantes de la acción? ¿Por qué actúo como actúo? Existen unos condicionantes de reconocimiento inmediato: 1) ciertas predisposiciones biológicas; 2) la capacidad de adquirir competencias; 3) la tecnología, las herramientas que utilizo; 4) la motivación, los factores emocionales que acompañan; y 5) la forma particular que cada uno tenemos de hacer las mismas cosas... o como nos recuerda la canción de Sinatra “...I did it my way”.  Sin embargo, existe un punto en el que queremos hacer o conseguir ciertas cosas y no podemos ¿Qué nos decimos entonces? Invocamos a la metafísica, llamamos a ese ser fijo e inmutable. “Yo soy así”. Pero esa voz no es nuestra, es el eco de Parménides y lo que hace es negar la capacidad de transformación. Y ese es el objetivo del modelo O.S.A.R., disolver el núcleo metafísico que tanto mal nos hace ¿Cómo hacerlo? Tomando conciencia de que existen además dos condicionantes ocultos, de reconocimiento no inmediato:  1) El observador, tomamos las decisiones en función de cómo interpretamos y formulamos los problemas lo que supone abrir unas puertas y cerrar otras. Mientras los resultados nos gusten y estén dentro de un marco ético aceptable no supone ningún problema, pero ¿y si los resultados no nos gustan? Caben tres opciones: a) “soy así”, resignación; b) preguntarse por qué obtengo esos resultados los que lleva al umbral de la reflexión, pero que se puede quedar en mera explicación que me tranquiliza y me lleva al mismo lugar, la resignación; 3) veo el resultado que no me gusta y digo “lo voy a cambiar”, lo que abre la puerta del aprendizaje. Los aprendizajes pueden ser de primer orden (qué debo hacer o dejar de hacer) o de segundo orden (cambiar el observador que soy antes de cambiar la acción; y esto se puede hacer con distintos niveles de profundidad) 2) El segundo condicionante oculto sería el sistema. Recordemos O.S.A.R. (observador, sistema, acción, resultados).

Es posible vivir distinto, vivir mejor y eso supone un desafío en dos direcciones: 1) Aprender, transformándose uno mismo, asumiendo que dejar de aprender es estancar nuestra vida; 2) Emprender, que supone asumir el desafío de dejar obras, de cambiar el mundo, de comprometerse con él. Y aquí se nos abre la vía para hablar de empresas y gestión que seguiremos en otro post.

¿Cómo son tus conversaciones? ¿Qué te dices a ti mismo ante unos resultados que no te agradan?

 




martes, 6 de agosto de 2024

Te amo... pero soy feliz sin ti


[Entrada publicada originalmente el 01.02.2010 en el Blog de Inteligencia Emocional de EITB, desaparecido el 01.07.2024]  

“Nuestros miedos no detienen a la muerte, sino al amor y a la vida. El miedo con todo su poder, no puede vencer ni detener a la muerte, pero sí puede detener al flujo de la vida que nos conduce a la paz interior” Jaramillo, Jaime (2007): Te amo... pero soy feliz sin ti. Bogotá: Ediciones Versalles, p.103

Jaime Jaramillo, en su libro Te amo... pero soy feliz sin ti propone una serie de herramientas sencillas y eficientes que han sido probadas por personas de diferentes culturas, edades, religiones, etc. y que ayudan a recuperar la consciencia y a evitar sus dos grandes enemigos, los apegos y el miedo. Una idea fundamental es que la solución a estos dos últimos no está en el exterior, no depende de nada ni nadie, sino que está en el interior de cada uno. “Recuerda siempre que donde pones tu mente, allí estará tu corazón” (p.14).

El apego implica que dependemos psicológica o emocionalmente de otras personas o de ciertas cosas. Supone que depositamos en ellas nuestra felicidad y empezamos a vivir condicionados. La felicidad pasa a estar en el exterior, en manos de otras personas. “El apego se nutre del miedo y estos miedos son el origen de todo el sufrimiento humano; debido a estos miedos, desarrollamos un sistema de autodefensa o negación persistente que nos lleva al autoengaño” (p.21).

Existen tres tipos de apegos que pueden tener diferentes manifestaciones e intensidad a lo largo de nuestra vida. El apego afectivo, que se puede confundir con el amor y se muestra con mayor intensidad en las relaciones de parejas o ante la muerte de un ser querido, implica que convertimos a la otra persona en la razón de nuestro ser. El apego material supone centrar la felicidad en el tener, poseer y ostentar; lo que lleva a creer que valemos más por lo que tenemos que por lo que somos. El apego ideológico, las creencias falsas y los fanatismos extremos, están en la base de los peores pasajes de la historia y es el origen de guerras y rivalidades. “La solución está en tus manos. No importa cuál sea tu situación; realmente, la solución es la misma para todos, y cada uno tendrá que recorrer su propio camino” (p.38). Se trata de despertar, de elegir y decidir salir del estado de inconsciencia en el que te encuentras.

El camino del despertar es espiritual y se soporta en la visualización creativa, la meditación y el servicio a los demás. “La verdadera espiritualidad consiste en que nada, ni nadie, ni ningún suceso o acontecimiento nos pueda perturbar. Y, si por alguna razón, en algún momento algo nos perturbara, la espiritualidad nos da el poder de elegir conscientemente y dejar de lado aquello que nos causa sufrimiento”. Para lograr la paz interior debemos armonizar nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestro espíritu. Y para ello debemos abrir nuestra mente y nuestro corazón y desarrollar la capacidad de escucha. Es importante que observemos nuestras relaciones con el mundo y con los demás; que identifiquemos las emociones y pensamientos que manejan nuestra vida; que reconozcamos las creencias que nos hacen daño y causan apego; que analicemos nuestro miedos; que identifiquemos y trascendamos el dolor, que es un indicador de que hay que cambiar.

La visualización creativa nos ayuda a acabar con nuestras barreras internas, miedos y dudas y atraer aquello que deseamos, pero no para controlar el comportamiento de los demás o hacerles que vayan en contra de su voluntad. Su poder radica en que el cerebro no distingue entre un acontecimiento real y uno imaginado; y por ello, si creamos una realidad interior el cerebro crea, automáticamente, la pauta que nos lleva a los resultados.

La meditación es la llave para acceder a tu interior y está al alcance de cualquiera; “es volver a lo básico, a tu hogar, a tu templo sagrado, en el que sólo el amor y la paz reinan. (...) lograr ese estado de consciencia es más que una experiencia; eres tú, es tu propio ser en toda su plenitud” (p.175).

El servicio a los demás, un servicio generoso y desinteresado, realizado sin esperar nada a cambio potenciará todo tu trabajo interior y dará sentido a tu vida. Es la herramienta más silenciosa pero mas poderosa en el camino de la liberación interior.

“Cuando realmente estás disfrutando del estado de consciencia pura que es el amor, el apego desaparece, por eso deja de hacer reclamos, expectativas y exigencias” (p.87)

¿Te animas a abrir las alas a una nueva dimensión liberadora?